31666(08-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 31666  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 209  

Bogotá  D.C., ocho (8) de julio de dos mil  nueve (2009).   

VISTOS  

Resuelve  la  Corporación  la solicitud de  pruebas  presentada  oportunamente  por  la  defensora  del  señor MANUEL  JOSÉ  CARDONA  OSORIO  quien es  requerido          en          extradición1.   

ANTECEDENTES   

Con Nota Verbal No. 0218 del 6 de febrero de  2009  la  Embajada de los Estados Unidos solicitó la detención provisional con  fines  de extradición del señor MANUEL JOSÉ CARDONA  OSORIO,  por  cuanto en su  contra  se  dictó  la acusación sustitutiva No. 04-20065-CR-SEITZ (s) el 30 de  mayo de 2008 en la Corte del Distrito Sur de Florida.   

Con  fundamento en esa petición, el Fiscal  General   de   la   Nación   decretó   la   captura  del  señor  CARDONA  OSORIO  mediante Resolución del  10  de  febrero  de 2009, la cual se hizo efectiva el mismo día por miembros de  la Policía Nacional de Colombia.   

Por  medio de Nota Verbal No. 0713 del 2 de  abril  de 2009, la Representación Diplomática de los Estados Unidos formalizó  la  solicitud  de extradición del señor MANUEL JOSÉ  CARDONA  OSORIO  con  fundamento  en  la acusación sustitutiva No. 04-20065-CR-SEITZ (s).   

A  su  vez,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio  No.  OAJ.E.  651  del 3 de abril de 2009 dirigido a la  Cartera  del Interior y de Justicia, conceptuó: “En  atención  a  lo  establecido en nuestra legislación procesal penal interna, me  permito   manifestarle  que  por  no  existir  Convenio  aplicable  al  caso  es  procedente   obrar   de   conformidad   con   el   ordenamiento  procesal  penal  colombiano”.   

De otra parte, el Viceministro de Justicia y  del  Derecho  con  escrito  No.  OFI09-10870-DVJ-0300  del  15 de abril de 2009,  remitió  a esta Corporación la Nota Verbal No. 0713 del 2 de abril de 2009 con  la documentación reunida.   

La Corte, de acuerdo con lo dispuesto en el  artículo  510  del  Estatuto  Procesal  Penal, por auto del 21 de abril de 2009  requirió   al  señor  CARDONA  OSORIO  el  nombramiento  de  defensor y con proveído del día 27 de igual  mes  y  año  le  reconoció  personería jurídica a la apoderada designada por  aquél  y dispuso correr el traslado previsto en el inciso primero del artículo  500 de la citada normatividad.   

De  otra  parte, como el requerido designó  una  nueva  profesional  del  derecho, con decisión del 4 de mayo de 2009 se le  reconoció personería adjetiva.   

Finalmente, dentro del traslado previsto en  el  inciso  primero  del  artículo  500 de la Ley 906 de 2004, la defensora del  reclamado solicitó la práctica de algunas pruebas.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

El  concepto  que  corresponde  emitir a la  Corporación  dentro del trámite de extradición, acorde con lo dispuesto en el  artículo  502  del  Código de Procedimiento Penal, se circunscribe a verificar  (i)  la validez formal de la documentación      presentada,      (ii)      la  demostración  plena  de la identidad del solicitado,  (iii)  el  principio  de la doble incriminación, (iv)  la  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero y, eventualmente,  (v)   el   cumplimiento   de   lo   previsto  en  los  tratados  públicos.   

Ahora, como según  lo  expresado  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores, en este asunto se ha  de  “obrar de conformidad  con  el  ordenamiento  procesal  penal  colombiano”,  para  el  efecto  se  sigue  lo  estipulado  en  la  Ley 906 de 2004,  observándose  que  en  su   artículo  139  se  señala   el   deber   de   rechazar   de   plano  los  “actos  que  sean  manifiestamente  inconducentes,  impertinentes  o  superfluos”, mientras el  artículo          359          ibídem  dispone  “la exclusión,  rechazo  o  inadmisibilidad  de los medios de prueba que, de conformidad con las  reglas  establecidas  en  este  código,  resulten  inadmisibles, impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a probar hechos notorios o que por otro  motivo no requieran prueba”.   

Finalmente,  el  artículo  375  de  la  misma ley contiene las pautas  para  determinar  la  pertinencia  de  las  pruebas y  subraya   la   necesidad   de   que   las   mismas   se   refieran  “directa o indirectamente a los hechos  o  circunstancias  relativos  a  la  comisión  de la  conducta”,    condicionamientos   que,    frente    al    trámite    de    extradición,    deben  aplicarse dejando a salvo sus particularidades.   

Precisados    los    parámetros   bajo   los   cuales  corresponde  adelantar  la  actividad  probatoria,    se    observa    que   la  defensora del  requerido  allegó  memorial  en  el cual  anticipa que  el concepto a emitir por la  Corporación  debe  ser  negativo  por  cuanto  no se  cumple      el      requisito     señalado   en  el  numeral  2º  del  artículo  495  de  la Ley 906 de  2004,   no  hay             equivalencia      entre     el     delito     de     concierto  para  delinquir consagrado en la legislación colombiana y  la  confabulación  prevista  en  los  Estado  Unidos,  como  tampoco  entre  la  acusación  ofrecida  por  ese  país  y  la contemplada en nuestra normatividad  procesal penal.   

Afirmado  lo anterior, solicita un conjunto  de  pruebas  para  demostrar  que  su cliente “no es  responsable  de  los  cargos  que  le imputa Estados Unidos por intermedio de la  acusación   de  reemplazo  proferida…  el  30  de  mayo  de  2008”,  reclamando,  en  concreto,  la  práctica  de  los  medios de  convicción que a continuación se precisan:   

1. “Oficiar a la  Fiscalía  General de la Nación, con la finalidad que ella certifique sobre los  siguientes puntos:   

A.  Fiscalía  Especializada  competente  y  orden  legal  emitida  para  la  intervención de conversaciones telefónicas al  ciudadano  MANUEL  JOSÉ  CARDONA  OSORIO…  indicando  las  fechas  de  dichas  interceptaciones y su contenido.   

B.  Cadena  de custodia de dicha prueba y a  quién  le  fue  entregada. Procedimiento legal y administrativo que se observó  para   el   suministro   de   dicha   prueba   al   gobierno   de   los  Estados  Unidos”.   

Expresa     que    la    “conducencia  y  pertinencia” de este  medio     de    convicción    radica    en    que    se    debe    “establecer  si  se  observó  el  procedimiento  legal  para  la  intervención  telefónica hecha al ciudadano solicitado en extradición y si se  respetó  en  todo  momento  en  nuestro  país  el  principio  de legalidad”,  pues  en  la declaración jurada allegada en apoyo de  la    solicitud    de    extradición    del    Agente   Especial   Brian   Warner,   se   indica   que  la  investigación  se  originó  en  Colombia  en  el  año  de  2003  en contra de  Nelson  Eugenio  Aristizábal  Martínez,  otro  de los acusados, motivo por el cual se requiere determinar  la   licitud   de   esas   interceptaciones  donde  se  recogen  actividades  de  narcotráfico.   

Más  adelante  la defensora expresa que el  mismo   Agente  Especial  Brian  Warner  predica  del  requerido haberse asociado con testigos que sólo son  mencionados  como  “CD1,  CD2  y CD3”,  razón  por  la  cual censura al gobierno reclamante por allegar  “como   pruebas   del  delito  y  de  la  presunta  responsabilidad,  declaraciones  juramentadas de funcionarios, quienes no fueron  testigos  de  los  hechos y sólo declararon que conocen el expediente en el que  obran  declaraciones de personas no identificadas por ser testigos secretos, los  cuales    se    hallan    proscritos    en    nuestra   legislación”.   

Agrega que “Las  pruebas  que  exige nuestra legislación, que debe aportar el Estado requirente,  son  aquellas  relacionadas  con  la  existencia  del  delito  y  de la presunta  responsabilidad  del  procesado.  [Por  lo tanto,]… esta omisión de envío de  pruebas  amerita  que  el Ministerio de Relaciones Exteriores solicite al Estado  requirente  el  envío  de las pruebas que sumariamente demuestren la existencia  del   o   los   delitos   y  la  presunta  responsabilidad  imputada  a…  [su]  representado”.   

De   entrada  conviene  precisar  que  la  petición    probatoria    presentada    en    los  términos  que  anteceden  se  rechazará  por  improcedente, pues en modo alguno  se   vincula   con   los  puntuales  aspectos  que  debe  analizar  la        Corporación  al  momento  de  emitir  su concepto como culminación    de    la    etapa   judicial   del  trámite      de  extradición.   

En efecto, como en esencia la apoderada del  requerido  pretende discutir acerca de la validez de  las  pruebas  practicadas  en  el país solicitante y  por    esta   vía   cuestionar   la   existencia  de  los  hechos y la responsabilidad del solicitado, es  evidente  que  tal postura ignora que el trámite de extradición en modo alguno  tiene   carácter   contencioso;   pues,   contrario  sensu,  se  trata  de  un  escenario  exclusivamente  orientado  a  la  constatación  objetiva  del  cumplimiento  de  un conjunto de  requisitos expresamente consagrados en la ley.   

Además,  por  tratarse  de un mecanismo de  cooperación  internacional  creado  para  someter a la criminalidad a las leyes  del  Estado  donde se ha cometido el delito, en el país requerido no es posible  controvertir   aspectos   relativos   a   la   validez  de  las  pruebas  y  los  procedimientos,  por  cuanto  esos  tópicos  son del resorte de las autoridades  judiciales  del  Gobierno requirente, ya que de no ser así se atentaría contra  su soberanía.   

En    este    sentido   la   Corte   ha  señalado:   

“Debido precisamente a que en Colombia  el  trámite  de  extradición  no  corresponde a la noción estricta de proceso  judicial  en  el  que  se  juzgue  la  conducta  de aquél a quien se reclama en  extradición,  en  su  curso  no  tienen  cabida cuestionamientos relativos a la  validez  o  mérito de la prueba recaudada por las autoridades extranjeras sobre  la   ocurrencia   del   hecho,   el  lugar  de  su  realización,  la  forma  de  participación  o el grado de responsabilidad del encausado; la normatividad que  prohíbe   y   sanciona   el   hecho   delictivo,   la  calificación  jurídica  correspondiente;  la competencia del órgano judicial; la validez del proceso en  el  cual  se le acusa; la pena que le correspondería purgar para el caso de ser  declarado  penalmente responsable; o la vigencia de la acción penal; pues tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y excluyente de las autoridades  del  país  que eleva la solicitud y su postulación o controversia debe hacerse  al  interior  del  respectivo  proceso utilizando al efecto los instrumentos que  prevea   la   legislación  del  Estado  que  formula  el  pedido”2.   

Por  lo  tanto,  es  claro  que  resulta  abiertamente   improcedente   discutir  durante  el  trámite  de extradición  aspectos  relativos  a  la validez de las pruebas, la existencia de los hechos o  la      responsabilidad      del      requerido3,    pues,    el  trámite  de  extradición  no  corresponde  a la noción de un  proceso  penal4  y por ello la intervención de la Corporación está circunscrita  a  constatar los requisitos previstos tanto en los artículos 493, 495 y 502 del  Código    de    Procedimiento    Penal,    como   en   el   18   del   Estatuto  Punitivo.   

En   consecuencia,   se   rechaza   la  práctica    de    la  prueba.   

2. Igualmente, la defensora “solicita  que por conducto del Ministerio de Relaciones exteriores,  el  Gobierno  de  Estados  Unidos  de  América  manifieste de manera exacta los  hechos  que  determinaron la solicitud de extradición y el lugar y fecha en que  presuntamente  fueron  ejecutadas  las  conductas,  con fundamento en las cuales  solicita    la    extradición    del   señor   CARDONA   OSORIO”.   

En   relación   con   la   “conducencia  y pertinencia” de dicha  pretensión   probatoria,   expresa   que   “guarda  relación  integral  no  sólo  con  la  validez  formal  de  la  documentación  aportada,  sino  también con los demás elementos objeto de análisis previo al  concepto  que debe emitir la Corte, de manera especial aspectos relacionados con  la  plena  identidad  y  el  principio de la doble incriminación”.   

Añade  que también se requiere por cuanto  “solamente   se  puede  solicitar  o  conceder  la  extradición  por  los  delitos  cometidos  en territorio considerado extranjero  respecto del país requerido.   

Así  las  cosas,  hace parte de la validez  formal  de  la  documentación  presentada, la «Indicación exacta de los actos  que  determinaron la solicitud de extradición y del lugar y fecha en que fueron  ejecutados (art. 495 del C. de P. P.)”.   

En     cuanto     hace     a    esta  pretensión  probatoria,  se observa que en realidad  se  cuestiona  la  forma  como  el  país  requirente  aporta  los  hechos  y  el  lugar de su ocurrencia,  ignorándose de  paso que  ambas  temáticas  hacen  relación  a  aspectos  que  se deben examinar al momento de emitir concepto por  parte  de  la  Corte,  por consiguiente, resulta   improcedente   la   práctica   de   pruebas   sobre  el  particular,  lo  cual ha  conducido a la Sala a sostener:   

“Como  de  este sector de la pretensión  probatoria  se  extrae que la defensora denuncia el incumplimiento del requisito  contenido  en el numeral 2º del artículo 495 de la Ley 906 de 2004, relativo a  la  indicación exacta del lugar donde fueron ejecutados los actos señalados en  la  acusación….,  lo  cual hace relación a uno de los aspectos a estudiar al  momento  de  emitir  concepto  por  parte  de  la  Corte,  de conformidad con lo  dispuesto  en  el  artículo  502  ibídem,  ello  conduce  a expresar que sólo  después  de  agotada  la  fase  de las pruebas es posible entrar a pronunciarse  sobre   el   particular,   según   lo   preceptuado   en   el   artículo   501  ejusdem.   

La razón por la cual se pospone hasta ese  momento  un pronunciamiento, es porque se trata de un aspecto de fondo utilizado  para  establecer  si  se  traspasaron las fronteras de Colombia, es decir, si la  comisión  del  ilícito  fue  total  o  parcial  en  el  territorio  del Estado  reclamante  o  allí  se  produjo  su  resultado,  incluso si en su suelo debió  concretarse    el    efecto    de   la   conducta5,  situación de la que sólo  se  ocupa  la  Corte  cuando  al  emitir  el concepto estudia el requisito de la  validez     formal     de     la    documentación    y    el    principio    de  territorialidad”6.   

Adicionalmente,  como  la prueba solicitada  también  se  funda  en  que  se hace necesaria para analizar el principio de la  doble  incriminación,  conviene  aclarar  que  la  Corte  ha expresado sobre el  particular:   

“Al  margen de lo anterior, necesario es  dejar  en  claro  que  el  tema  de la doble incriminación, por ser de estricto  derecho  no  es susceptible de actividad probatoria alguna como así lo ha dicho  la  Sala  en  variada  y  reiterada  jurisprudencia. Ese aspecto es de exclusiva  valoración  de  la  Corte en el concepto y no antes, pues de lo contrario corre  el  riesgo  de  prejuzgar,  incluso  menguando  las posibilidades defensivas del  solicitado;  y  para  ello,  entonces,  le  resulta suficiente la documentación  aportada     por    el    país    extranjero”7.   

Así  las cosas, la prueba solicitada será  rechazada.   

3.  “Oficiar al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores para que solicite, por conducto regular de  la  vía  diplomática,  a  las autoridades competentes de los Estados Unidos de  América…  copia  auténtica  y  debidamente traducida del Manual «E. DE VIRR  C.»  Blackmar,  práctica  e instrucciones de los jurados federales… para que  sea incorporado al proceso”.   

4.  “Oficiar al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores para que, por conducto regular de la vía  diplomática,  solicite  a la Honorable Corte Suprema de Justicia de los Estados  Unidos,  copia debidamente autenticada y traducida de las principales sentencias  y  conceptos  relacionados  con  el delito de «conspiracy», proferidas por esa  Corte,  en  donde  se  establezca cuáles son las características y alcances de  ese    delito,    para    que    sean    aducidas    al   proceso”.   

5. “Solicitar a  la  Academia  Colombiana  de Jurisprudencia, la expedición de un concepto sobre  la  equivalencia o no del delito de «conspiracy» tipificado en la legislación  Estadounidense  con  el  delito de «concierto para delinquir» tipificado en la  legislación  penal  colombiana  (artículo  340),  para  efectos  de  la  doble  incriminación  consagrada  en  el  artículo  511  del Código de Procedimiento  Penal,   hoy   493,   para   que   sea   incorporado  al  proceso”.   

En relación con  la  “conducencia  y  pertinencia”  de estas tres  últimas   pruebas,  la  defensora  señala que con  ellas    “pretende  demostrar         que         el         delito         de        «conspiracy»  por  el cual se le acusa  a…   [su]   representado   en   los   Estados  Unidos  y  por  el  que  se  le  está   solicitando   en   extradición,  no  corresponde  ni  se asemeja al  delito  consagrado  en  nuestra  legislación  penal  conocido  como  concierto  para delinquir, lo que de  por  sí estaría violando  el       principio       de       la       doble       incriminación”   

Entonces,  como  con  las  tres  últimas  pruebas     se     pretende    allegar  el  manual  para  jurados  federales  de  los  Estados  Unidos,  decisiones    de    la   Suprema   Corte   de   ese  país    sobre    el    delito   de   “conspiracy”  y  un  concepto  de  la  Academia  Colombiana   de   Jurisprudencia   sobre  el  mismo  ilícito,  tal  como tuvo  oportunidad de señalarlo  la  Corte  en  un  caso  exactamente    igual,    esos   específicos  medios  de  persuasión  no son  útiles  para efectos de  emitir    el    respectivo    concepto,    pues    al    respecto   puntualizó:   

“…tampoco resultan útiles para con el  objeto  del  trámite  que  se  alleguen  por la vía diplomática los manuales,  copias  de  las  sentencias  dictadas  por  la  Corte Suprema de Justicia de los  Estados  Unidos  de  América  y  el  concepto  que  pueda  emitir  la  Academia  Colombiana   de   Jurisprudencia   sobre   la   equivalencia  de  los  términos  conspiración  y  concierto,  habida  cuenta  que  la  Corte,  en  virtud  de la  competencia  que  le  ha  otorgado  la  Constitución  y la ley, es la llamada a  conceptuar  sobre  el  principio  de la doble incriminación, lo que hará en el  momento       procesal      correspondiente”8.   

En  tales  condiciones, los tres      últimos     elementos  de  convicción  deprecados por la defensora también  serán rechazados   

Finalmente,  como  la  Corte no observa la  necesidad  de  evacuar  pruebas de oficio, de conformidad con lo dispuesto en el  inciso  final  del  artículo  500  de la Ley 906 de 2004, se ordenará dejar el  expediente  en  Secretaría  de  la  Sala  por  el término de cinco (5) días a  disposición de los intervinientes en este trámite para alegar.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.  NEGAR  por  improcedentes  las  pruebas  deprecadas  por  la  defensora  del  solicitado  en  extradición  MANUEL JOSÉ CARDONA OSORIO.   

2.  CORRER  por  Secretaría  traslado  por  cinco  (5) días a los intervinientes dentro de este  trámite,  para  que  presenten  sus  alegatos de acuerdo con lo dispuesto en el  inciso  final  del  artículo  500  de la Ley 906 de 2004, una vez en firme esta  determinación.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                               MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO      JOSÉ      IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JORGE   LUÍS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                              JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTÍZ   

Permiso  

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1 En el  presente  caso  se aplica la Ley 906 de 2004 por cuanto los hechos que sustentan  la  petición  de  extradición  ocurrieron  después  del 1º de enero de 2005,  fecha  en  la cual entró a regir dicha ley. En este sentido, ver autos del 4 de  abril   y   3   de   octubre   de   2006,  radicados  números  24187  y  25080,  respectivamente, entre otros.   

2 Cfr.  Auto del 1º de agosto de 2007, Radicado  No. 27450.   

3 Cfr.  Auto del 3 de octubre de 2003. Radicado No. 20364.   

4 Cfr.  Auto del 15 de julio de 2005. Radicado No. 23181.   

5 En  sentido  semejante, Conceptos del 21 de febrero y 14 de marzo de 2006, Radicados  No. 24071 y 24879, respectivamente.   

6 Cfr.  Auto del 18 de octubre de 2008, Radicado No. 30141.   

7 Crf.  Auto del 13 de febrero de 2008, Radicado No. 28792.   

8 Cfr.  Auto del 27 de marzo de 2007, Radicado No. 26358.     

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