31529(06-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31529  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 203  

  Bogotá D.C., seis (6) de julio de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

Corresponde a la Corte pronunciarse sobre el  impedimento  manifestado  por  los  doctores  SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ, ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO,  JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS, YESID RAMÍREZ BASTIDAS, JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA y JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ, honorables Magistrados  integrantes  de  esta  Sala  de  Casación  Penal,  para  resolver el recurso de  casación  interpuesto  contra  la sentencia dictada el 22 de agosto de 2008 por  el  Tribunal  Superior  de  Manizales,  mediante la cual condenó a ALEXANDER  PATIÑO  PARRA por los delitos  de   concierto   para   delinquir   y   tráfico,   fabricación   o   porte  de  estupefacientes.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

El 20 de junio de 2000 la Dirección General  de  la Policía Nacional puso en conocimiento de la Fiscalía General de Nación  la  información  suministrada  por la Administración para el Control de Drogas  (DEA)  de  los Estados Unidos, según la cual varias organizaciones al margen de  la  ley enviaban sustancias estupefacientes desde distintas ciudades de Colombia  a ese país, utilizando para el efecto “correos humanos”.   

A  partir de los datos aportados por la DEA,  fueron   ordenadas   múltiples   interceptaciones   telefónicas,   las  cuales  permitieron  constatar la existencia de numerosas redes de narcotraficantes, una  de    ellas    localizada    en    Manizales    integrada    por    ALEXANDER  PATIÑO  PARRA, quien junto con  otros  se dedicaba al envío de heroína a través de distintas personas, siendo  capturada  una  de  ellas el 26 de octubre de 2000 en el aeropuerto de la ciudad  de Cali con 800 gramos de la citada sustancia.   

Con fundamento en la información, la Unidad  Nacional   de   Fiscalías   Antinarcóticos   y   de   Interdicción  Marítima  —UNAIM—  adelantó una investigación previa,  tras  la  cual dispuso la apertura de la instrucción y declaró persona ausente  a  ALEXANDER  PATIÑO PARRA,  resolviéndole  situación  jurídica  con medida de aseguramiento de detención  preventiva,  sin  beneficio de excarcelación, por los delitos de concierto para  delinquir  y  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes cometido en  concurso homogéneo y sucesivo.   

Practicadas  algunas  pruebas,  clausuró la  investigación  y  el  15 de agosto de 2002 calificó el sumario con resolución  de  acusación  en  contra  del encartado por su presunta responsabilidad en los  ilícitos  de  concierto  para  delinquir  y  tráfico,  fabricación o porte de  estupefacientes,  precluyéndole  la  instrucción  por el concurso homogéneo y  sucesivo de esta última infracción.   

Impugnada la decisión, con proveído del 17  de  enero de 2003 la Unidad de Fiscalías Delegadas ante el Tribunal Superior de  Bogotá la confirmó en su integridad.   

La   etapa   de  la  causa  correspondió  adelantarla  al  Juzgado  Único  Penal  del Circuito Especializado de Manizales  donde,  una  vez  agotada  la  audiencia preparatoria y el debate oral, el 31 de  marzo  de 2004 fue condenado  ALEXANDER  PATIÑO  PARRA a  la  pena  principal de doce (12) años de prisión y a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  “un  tiempo  igual”,  al  hallarlo  autor  responsable  de  los  delitos  por  los  cuales resultó acusado, así mismo,  se   abstuvo  de  obligarlo  a  pagar  perjuicios  y  le  negó  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena.   

El  fallo  fue  apelado  por  defensor  del  incriminado  y  con  proveído  del 22 de agosto de 2008 el Tribunal Superior de  Manizales,  tras  negar  la  petición  de  cese  de  procedimiento basada en la  violación   del   principio   de   la   cosa   juzgada,   lo  confirmó  en  su  totalidad.   

En  concreto,  en esa oportunidad se puso de  presente  por  el apoderado judicial del acusado, que la Sala de Casación Penal  de   esta  Corporación  integrada  por  los  honorables  Magistrados  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ,  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO,  ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN,  MARINA  PULIDO DE BARÓN, JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS, YESID RAMÍREZ BASTIDAS,  JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA, MAURO SOLARTE PORTILLA y JAVIER DE JESÚS ZAPATA  ORTIZ,   había   emitido  concepto  favorable  a  la  extradición  del  señor  ALEXANDER PATIÑO PARRA el 5  de  septiembre  de  2006 dentro del radicado 25625, quien había sido solicitado  por  el  Gobierno de los Estados Unidos, país donde supuestamente fue condenado  por  los  mismos  hechos  por  los  cuales  fue  sentenciado  en  este  proceso,  específicamente  por  el  delito  de “conspiración  para  fabricar  y  distribuir  heroína  con conocimiento e intención de que la  heroína   sería   importada   ilegalmente  a  los  Estados  Unidos”.   

En desacuerdo con la anterior determinación  el   apoderado   judicial   del  enjuiciado  interpuso  recurso  extraordinario,  presentando en tiempo la respectiva demanda.   

Recibido  el  expediente  por  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte fue repartido al doctor SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ,  quien  junto  con  los  doctores  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO, JORGE LUIS QUINTERO  MILANÉS,  YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS,  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA y JAVIER DE  JESÚS  ZAPATA  ORTIZ,  mediante  escrito  del  4 de mayo de 2009, manifestó su  impedimento para conocer de este asunto.   

Por  consiguiente, en auto del 21 de mayo de  2009  se  ordenó sortear Conjueces en un número igual a los Magistrados que se  declararon impedidos.   

MOTIVOS DEL IMPEDIMENTO  

Según expresan los distinguidos Magistrados  de  esta Sala de la Corte, el centro de la discusión planteada en la demanda de  casación  allegada  a  nombre del procesado ALEXANDER  PATIÑO  PARRA  se contrae a  que  fue  condenado  por  el  “Tribunal Superior de  Manizales  por  los  mismos  hechos  que generaron su extradición a los Estados  Unidos,  donde,  efectivamente, cumplió la pena que le impusiera la justicia de  ese  país”,  razón  por  la  cual  el defensor del  inculpado   alega   “el   desconocimiento  de  los  artículos  29  de  la  Constitución  Política y 8º del Código Penal, en los  cuales   se   consagra   el   principio   fundamental  rector  del  non  bis  in  ídem”.   

Igualmente,   agregan   los   honorables  Magistrados,  que  “fue  la  vulneración  de dicho  principio,  precisamente,  uno de los argumentos que presentó la defensa dentro  del  trámite  de extradición que se impulsó en esta Corporación en contra de  ALEXANDER  PATIÑO  PARRA,  a  quien,  en  últimas,  le  fue  emitido  concepto  favorable  el 5 de septiembre de 2006 (radicado 25625), luego de ratificarse por  parte  de  la  Corte  que  el delito imputado por la justicia, consistente en la  concertación  de  varias  personas para introducir al territorio estadounidense  heroína,  mediante  el  envío  de  «correos humanos» que ingerían cápsulas  conteniendo  importantes  cantidades de la misma, adquiría «evidente carácter  transnacional»”.   

En esa medida, estiman configurada la causal  de  impedimento  prevista  en  el  numeral 4º del artículo 99 de la Ley 600 de  2000,  por  cuanto  en el referido procedimiento de extradición manifestaron su  opinión  sobre  el  asunto  materia  del  proceso donde se interpuso recurso de  casación.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Con el propósito de resolver el impedimento  expresado  por  los doctores SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ, ALFREDO GÓMEZ QUINTERO,  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS,  YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS, JULIO ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA  y  JAVIER  DE JESÚS ZAPATA ORTIZ, resulta necesario realizar algunas  precisiones  en  orden  a  determinar  si  se  presenta  la causal de exclusión  invocada.   

Sobre  el  particular  se  ofrece  oportuno  indicar  que  la  causal planteada por los distinguidos Magistrados se encuentra  contenida  en  el  numeral 4º del artículo 99 de la Ley 600 de 2000, según la  cual hay lugar a impedimento cuando:   

“…el  funcionario  judicial  haya  sido  apoderado  o  defensor  de  alguno  de los sujetos procesales, o sea o haya sido  contraparte  de  cualquiera  de  ellos,  o  haya  dado  consejo  o  manifestado    su    opinión   sobre   el   asunto   materia   del  proceso”  (subraya fuera  de texto).   

Ahora,  en punto de esta causal, la Corte ha  expresado   —de   forma  constante—   que   para  predicar  su  existencia la opinión del funcionario judicial ha de “ser  «sustancial,  vinculante,  de  fondo,  que  constituya una  barrera   que   cerca   el   juicio   del   juzgador  y  le  impide  actuar  con  libertad”1,  además, debe exteriorizarse por fuera  del proceso.   

Igualmente, la Corporación ha señalado que  “lo  sustancial es lo esencial y más importante de  una  cosa;  en asuntos jurídicos se identifica con el fondo de la pretensión o  de la relación jurídico material que se debate.   

[A  su vez,] se entiende que la opinión es  vinculante  cuando  el  funcionario judicial que la emitió queda unido, atado o  sujeto  a  ella,  de  modo  que en adelante no puede ignorarla o modificarla sin  incurrir en contradicción.   

Y,  por fuera del proceso, significa que la  opinión  sea  expresada en circunstancias y oportunidades diferentes a aquellas  que  prevé  la  legislación  procesal  para el asunto del cual se debe conocer  funcionalmente”2.   

En     esa     medida,    “no  toda  opinión, así esta tenga algunos nexos con cuestiones  que  posteriormente  atraen  el  examen  judicial, puede implicar una anticipada  visión    del    asunto    o   una   apreciación   que   reste   libertad   de  análisis”3.   

También   conviene   puntualizar  que  la  “opinión”  no es aquella “expresada por el juez  en  ejercicio  de  sus  funciones,  exceptuado  el  evento de «haber dictado la  providencia    cuya    revisión    de    trata»4,  porque ello entrañaría el  absurdo  de  que  la  facultad  que  la  ley  le  otorga al juez para cumplir su  actividad  judicial a la vez lo inhabilitara para intervenir en otros asuntos de  su   competencia,   procedimiento   que   ni  la  ley  autoriza  ni  la  lógica  justifica”5.   

Hechas las anteriores precisiones se observa  que  los  distinguidos  Magistrados  exponen,  frente  al  caso  concreto, estar  incursos  en  la  causal  examinada, pues aseguran haber manifestado su opinión  sobre  la discusión jurídica propuesta en la demanda de casación, en concreto  cuando  emitieron  el  concepto  de  extradición  del  5  de septiembre de 2006  (Radicado   No.   25625)   respecto   de  la  entrega  del  señor  ALEXANDER  PATIÑO  PARRA  al Gobierno de  los Estados Unidos.   

Conforme   lo   señalan   los  honorables  Magistrados,  en  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  señor  PATIÑO  PARRA el debate se  cifra  en  el  desconocimiento  de  la  garantía de la cosa juzgada6, por cuanto el  citado,  según  se  dice  en el libelo, ya fue condenado por las autoridades de  los  Estados  Unidos  por  los  mismos  hechos que recoge la sentencia del 22 de  agosto  de 2008 dictada por el Tribunal Superior de Manizales, contra la cual se  dirige la impugnación extraordinaria.   

Así  las  cosas,  es  preciso  recordar  lo  sostenido  por  los distinguidos Magistrados al momento de emitir el concepto de  extradición  del  5  de  septiembre de 2006 en punto de la garantía de la cosa  juzgada.   

En  esa  oportunidad la Corte, tras precisar  los  cargos  con  fundamento  en  los  cuales  era solicitado en extradición el  señor    ALEXANDER    PATIÑO    PARRA por el Gobierno de los Estados Unidos, expresó:   

“Ahora,  en  lo  que tiene que ver con la  supuesta  existencia de una condena en contra de ALEXANDER PATIÑO PARRA por los  mismos  hechos  que  generaron  la  petición  de  su  extradición,  habrá  de  recordarse  que el artículo 565 del Decreto 2700 de 1991 establecía que «[N]o  habrá  lugar  a  la  extradición  cuando  por  el mismo delito la persona cuya  entrega  se  solicita,  esté  investigada  o  haya  sido juzgada en Colombia»,  redacción  normativa  que  fue  recogida  en  el artículo 527 de la Ley 600 de  2000,  precepto  que  fue  declarado  inexequible  mediante sentencia C-760/2001  debido   a   vicios   de   forma,   por   manera   que   revivió   la   primera  disposición.   

Sobre  el particular, la Corte ha sostenido  invariablemente  que  como es al Gobierno Nacional al que le corresponde decidir  si   concede   o  no  la  extradición  de  conformidad  con  las  conveniencias  nacionales,  y  como el Presidente de la República es  el  supremo  director  de  la  relaciones internacionales del país, también le  corresponde  establecer  si  el requerido está siendo investigado en Colombia o  ha  sido  juzgado  en el país por los mismos hechos que motivan la petición de  extradición,  a  fin  de resolver conforme a lo señalado en la Constitución y  en  la  ley. (subraya fuera  de texto).   

De  lo  anterior  se  sigue  que  una vez la  Corporación  mencionó  la  normatividad vigente, posteriormente indicó que el  asunto  relativo  a  la  cosa  juzgada  debía  resolverlo  el  Presidente de la  República  como  supremo  director de las relaciones internacionales del país,  de acuerdo con lo preceptuado en la Constitución y la ley.   

En  tal  virtud,  se  evidencia  que  en esa  oportunidad  los  honorables  Magistrados  que  manifiestan  estar impedidos con  fundamento  en  la causal contenida en el numeral 4º del artículo 99 de la Ley  600  de  2000,  no  expresaron su opinión acerca de la cosa juzgada, salvo para  establecer  el  funcionario  competente  que debía dilucidar lo relacionado con  dicha temática.   

En  esas  condiciones, siguiendo el criterio  fijado  pacíficamente  por  esta  Sala  de  la  Corte,  no  se  observa que las  consideraciones  consignadas  por  los  distinguidos  Magistrados  al  emitir el  concepto  del  5  de  septiembre  de  2006 constituyan una opinión “sustancial,     vinculante     o     de     fondo”7 en  cuanto  hace  referencia a la cosa juzgada, como para atentar de  alguna  manera  contra su imparcialidad si intervienen resolviendo el recurso de  casación  presentado  a  nombre  de ALEXANDER PATIÑO  PARRA.   

Adicionalmente,  se evidencia que en el caso  particular  los  honorables  Magistrados,  al  mantener  el criterio de la Corte  conforme  al  cual  corresponde al Presidente de la República resolver sobre la  garantía  de la cosa juzgada con ocasión del tramite de extradición, no sólo  difirieron  a  esa  autoridad  la  decisión  “de  fondo”  y,  por  ello, se  abstuvieron  de  pronunciarse  al  respecto, sino que al endosarle a la misma el  deber  de  constatar probatoriamente la presencia de otra condena por los mismos  hechos  que  sustentaban la solicitud de extradición, ello también se erige en  motivo  para concluir que su criterio en torno de la garantía en cita no se vio  comprometido al emitir el concepto del 5 de septiembre de 2006.   

En  tales  condiciones,  se  impone declarar  infundado  el impedimento manifestado por los distinguidos Magistrados con apoyo  en  la  causal prevista en el numeral 4º del artículo 99 de la Ley 600 de 2000  y,  por  consiguiente,  se  dispondrá la devolución del expediente al despacho  del  doctor  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ de donde fuera remitido a la Magistrada  ponente.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

1.   DECLARAR   INFUNDADO   el  impedimento  expresado  por  los  Magistrados  de  esta  Sala de  Casación  Penal  doctores  SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ, ALFREDO GÓMEZ QUINTERO,  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS,  YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS, JULIO ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA  y  JAVIER  DE  JESÚS  ZAPATA  ORTIZ,  para  conocer  del  recurso de  casación  interpuesto  contra  la sentencia dictada el 22 de agosto de 2008 por  el  Tribunal  Superior  de  Manizales,  mediante la cual condenó a ALEXANDER  PATIÑO  PARRA por los delitos  de   concierto   para   delinquir   y   tráfico,   fabricación   o   porte  de  estupefacientes,  de  acuerdo  con  los  argumentos  expuestos  en  la  anterior  motivación.   

2.  DEVOLVER,  en  consecuencia,  el  proceso al despacho del doctor SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ para  lo pertinente.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

FRANCISCO          ACUÑA  VIZCAYA                             JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

                Conjuez                                                                  

RICARDO          CALVETE  RANGEL                              ALFONSO DAZA GONZÁLEZ   

                Conjuez                                                             Conjuez   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS            ABEL  DARÍO GONZÁLEZ SALAZAR   

                                                                                                     Conjuez   

AUGUSTO      JOSÉ      IBÁÑEZ  GUZMÁN                    CARLOS BERNARDO MEDINA TORRES   

                                                                         Conjuez   

LUIS GONZALO VELÁSQUEZ POSADA  

Conjuez  

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1 Auto  del 19 de diciembre de 2000, Radicado No. 17844   

2 Auto  del 6 de abril de 2005, Radicado 23436.   

3 Auto  del 22 de marzo de 2000, Radicado No. 16720.   

4  Numeral 6º del artículo 99 de la Ley 600 de 2000.   

5 Auto  del  19  de  diciembre  de 2000, Radicado No. 17844. En igual sentido, proveído  del 19 de enero de 2005, Radicado No. 23169   

6  La  garantía  de  la cosa juzgada está consagrada en el artículo 19 de la Ley 600  de  2000  en  los  siguientes términos: “La persona  cuya  situación  jurídica  haya  sido  definida  por  sentencia ejecutoriada o  providencia  que  tenga  la  misma  fuerza vinculante, no será sometida a nueva  actuación  por  la  misma  conducta, aunque a ésta se le dé una denominación  jurídica distinta”.   

7 Auto  del 19 de diciembre de 2000, Radicado No. 17844     

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