31489(25-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31489  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                   

Magistrado  Ponente   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado    Acta    N°    89.   

Bogotá,    D.    C.,    marzo veinticinco (25) de dos mil nueve (2009).   

         

VISTOS:  

Decide  la  Sala  la solicitud de cambio de  radicación  formulada  por la Fiscal 30 Especializada  Unidad   Nacional  de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario  en relación con el proceso  que  se  adelanta  en  el  Juzgado Único Penal   del  Circuito  Especializado  de  Barranquilla,      contra      Rodolfo     Romero  Navarro    y    Calixto  Viloria Coronel,    acusados    por    las          presuntas          conductas           punibles    de   concierto   para   delinquir  agravado    y    homicidio    agravado.   

FUNDAMENTOS DE LA PETICIÓN:  

1.- El   31   de   mayo   de   2004,   a   eso   de   la  media noche, seis sujetos, algunos de ellos  cubriendo  su  rostro, se hicieron presentes en la residencia distinguida con el  número  22-110  de la carrera 25 barrio Felipe Rivera del municipio de Luruaco,  Atlántico,  de  donde  sacaron  al  menor  Jairo Raúl Roa Ramírez, a quien le  quitaron  la vida a escasos veinte metros de su casa, a orillas de un potrero de  la  finca  El  Cántaro,  degollándolo  con arma cortopunzante.   

2.- La víctima Roa Ramírez, días antes de  su  muerte,  se   apoderó  de  una  alcancía  que contenía $36.200.00 de  propiedad  de  Miguel  Ángel  Castellanos  Melgarejo,  quien logró recuperarla  gracias  a  que  aquél en la Estación de Policía admitió el hecho y llevó a  las  autoridades  a  donde la había enterrado y la entregó, motivo por el cual  no   se   le   instauró   denuncia.  Se  estableció  que    Castellanos  Melgarejo,    era    suegro    del    Alcalde    de  Luruaco,   Rodolfo  Romero  Navarro  y que   éste   junto   con  Calixto          Viltoria      Coronel,   tenían vínculos con las Autodefensas  Unidas  de  Colombia, en concreto eran miembros de la Comisión Dique del Frente  José  Pablo  Díaz  del  Bloque  Norte,  a  quienes  se les atribuye un número  bastante  considerable de muertes, extorsiones, concierto para delinquir y otros  delitos  con  los  que  sembraron  el  terror  a efectos de conseguir hegemonía  política  y  militar  en  la  región  de Luruaco, Sabanalarga, Manatí y otros  municipios circunvecinos.   

3.-  Por  los  anteriores  episodios,  la  Fiscalía     30     Especializada    el  22  de julio de 2008 profirió resolución de acusación contra  Rodolfo  Romero  Navarro  y  Calixto Viloria Coronel,  como  presuntos coautores de los delitos de concierto  para  delinquir  agravado  y  homicidio agravado del que fuera víctima el menor  Jairo  Raúl  Roa  Ramírez,  decisión  que  fue  confirmada el 5 de septiembre  siguiente   por   la   Fiscalía   Delegada   ante   el   Tribunal  Superior  de  Bogotá.   

4.-  El  expediente fue remitido al Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado de Barranquilla, donde se inició la  etapa  del juicio, encontrándose actualmente corriendo términos para solicitar  pruebas o pedir nulidades.   

5.- Los motivos en  los  cuales  se  funda  la  solicitud  de  cambio  de radicación estriban en la  necesidad   de   salvaguardar   la   imparcialidad  y  la  independencia  de  la  administración  de  justicia,  las  cuales  se  ven  amenazadas  en el distrito  judicial  del  Atlántico  porque  el  Alcalde de Luruaco como máxima autoridad  civil,   política   y  de  policía  del  municipio  generó  poderío  por  la  investidura  que  su cargo le ha dado, a lo cual se suma su presunta connivencia  con  el  grupo  de  autodefensas  que  allí  operaba,  y con miembros de bandas  emergentes  se  tornaba infranqueable al punto que los privilegios de que gozaba  en  la  cárcel  de  Sabanalarga  propicio  su  traslado  a la Penitenciaría de  Valledupar.   

Manifiesta   que   interceptación   de  comunicaciones  verificadas  en  otro  proceso  adelantado  por  la  Fiscalía 5ª Especializada de esa misma  unidad  y  que  fuera  reasignada  recientemente  a  la Fiscalía 24 de Derechos  Humanos,  se  aportó  un  disco  compacto con copias de grabaciones telefónicas donde a quien identifican  como  el  Alcalde  de  Luruaco  habla  con  otro  sujeto identificado como Mario  Marenco, miembro de las bandas emergentes de las autodefensas.   

A  lo  anterior se agrega que Rubén Darío  Lara  Montaño,  acudió  a ese Despacho anunciando ser testigo de las conductas  delictivas   del  ex  alcalde  de  Luruaco  y  quien  temía  por su vida, razones por las cuales en Bogotá  se   iniciaron  los  trámites   ante   la  Oficina  de  Protección  de  Víctimas  y Testigos para garantizar su vida y la de  su   familia,  sin  embargo  la  fiscalía  perdió  contacto  con  él  y  después  volvió a  aparecer presentado por la defensa argumentando en declaración  que  no  sabía  nada de  conductas delictivas del mencionado ex funcionario.   

La  comunidad  de  Luruaco  en  memoriales  dirigidos  a  varias  entidades,  entre  ellas, la Presidencia de la República,  Vicepresidencia,   Procuraduría   General   de   la  Nación,  Defensoría  del  Pueblo   y   Fiscalía  General  de  la Nación, y  teniendo  ese Despacho Judicial conocimiento por parte del Director del Programa  de  DDHH  y  DIH  Atención y Prevención sobre la preocupación reinante en ese  Municipio  de  que  la  etapa  del  juicio  de  este  proceso se lleve a cabo en  Barranquilla,  en  donde  esperan  que  el  Alcalde  que  recibió el puesto del  procesado,  Antonio  Roa,  con  sus  conexiones  políticas  con la familia  Char,  a  quien  le atribuyen manejan las instancias de poder, le garanticen que  saldrá  bien  librado  del  asunto  aprovechando el poder de Alex Char, Alcalde  de la capital del Atlántico.   

     

6.-  Las  circunstancias  antes expuestas,  ponen    en   serio   peligro   la   imparcialidad,  la   independencia   de   la   administración   de  justicia y las garantías  procesales    en    el   Atlántico,   razones  por  las  cuales  solicita  que  se  ordene  el cambio de  radicación  a  otro  distrito  judicial, teniendo en  cuenta  lo  previsto en los artículos 85 a 88 de la ley 600 de 2000, fines para  los  cuales  anexó  varios documentos que probarían  lo indicado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.-  De  conformidad  con  lo  establecido  en  el  numeral  8°  del  artículo  75  de  la  ley  600  de 2000, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia  es competente para decidir sobre la solicitud    elevada    por   la   Fiscal   30  Especializada   de  la  Unidad  de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario,  que  pretende el cambio de radicación  de  un  distrito  judicial  a  otro, en asunto que se  halla   en   la   etapa   del   juicio  y  el  cual  se  sigue contra Rodolfo  Romero  Navarro  y  Calixto Viloria Coronel, acusados  de  las  presuntas  conductas  punibles  de  concierto para delinquir agravado y  homicidio agravado.   

La  Sala  entrará  a  definir  lo que sea  pertinente  pese  a  que  según  criterios  adoptados  para resolver casos como  éste1   

,  se  debe estimar primero si se dan o no  las  causas  de  la  excepcional medida y en caso cierto establecer si se podía  conjurar el problema dentro del mismo Distrito.   

Así    se   procederá   porque   las  circunstancias  que  rodean  este asunto se ofrecen especiales, en cuanto que en  el  Distrito  Judicial  de  Barranquilla no  funciona  sino  un  Juzgado  Penal del Circuito Especializado,  situado  en  la  misma  ciudad,  de  manera  que  resultaba inútil que, en esta  hipótesis,  fuera  el  Tribunal Superior el que hubiese entrado a considerar la  posibilidad  a  que  antes se alude, simplemente porque el cambio de radicación  envuelve  un  sentido  territorial  y entonces la pretendida solución resultaba  imposible  de  lograr  dentro  de  los  límites territoriales de competencia de  aquella corporación.   

2.-  El  cambio  de  radicación  previsto  por  los  artículos 85 y  siguientes  del  cpp  de  2000, como excepción a los factores que determinan la  competencia  territorial,  tiene  como finalidad preservar la imparcialidad o la  independencia  en  la administración de justicia, las garantías procesales, la  publicidad  del  juzgamiento y la seguridad e integridad personal de los sujetos  procesales o de los funcionarios judiciales.   

Desde   antaño   la  Sala  tiene  dicho  que:   

el   cambio   de  radicación  es  norma  excepcional  de  restringida  aplicación  que obedece en términos generales, a  demostraciones  fundamentales  en  el  sentido de que  en       un       determinado      sitio   la   justicia   no  está  en  capacidad  de  ser  administrada  con  rectitud  y  eficacia… Así pues, sólo  cuando  existe un ambiente  impropio  para  el  juzgamiento,  debe  abrirse  campo el cambio de radicación,  precisamente    para    que   el   proceso   sea   ventilado   en   otro    medio    judicial                   2   

.  

3.-  Cuando  el  precepto  que se acaba de citar dispone el cambio de  radicación  porque  en  el  territorio donde se esté adelantando la actuación  procesal,    existan   circunstancias   que   puedan   afectar   “la  imparcialidad  o  la  independencia  de  la administración de  justicia” -que  es  el  motivo      planteado      por     la        peticionaria-,   se  requiere  que  el  superior  funcional  llamado  a  decidir  el  incidente pueda  construir  el  juicio de valor determinante que en la sede donde regularmente se  debe  adelantar y culminar el proceso, las condiciones no son las propicias para  garantizar  la  rectitud  de  juicio  y la transparencia en la delicada tarea de  administrar justicia.   

4.-  Al  estudiar  los  argumentos  de  la  solicitud  y  las  pruebas adjuntas, la Sala desde ya  anuncia  que  la  valoración  conjunta de las razones aducidas por la    Fiscal    30    Especializada,  llevan a inferir la procedencia de ordenar el cambio  de  radicación  del proceso del Distrito Judicial de  Barranquilla               a otro, en consideración a lo siguiente:   

4.1.  A  este  incidente  se allegó apartes del informe que el 28 de agosto de 2006 rindió el  Grupo   Investigativo  Delitos  Especiales  del  Departamento  de  Policía  del  Atlántico  a  la Fiscal Quinta Unidad Nacional DDHH y DIH en el cual se afirmó  que  las  pruebas  acopiadas  llevan  a  inferir  que  en  los Departamentos del  Atlántico,  Bolívar  y Sucre se han reagrupado integrantes de las Autodefensas  para  continuar  con  sus  actividades  al  margen  de  la ley con un gran poder  criminal  liderando  actividades  de  tráfico  de estupefacientes, extorsiones,  homicidios selectivos, entre otros.   

De  las  averiguaciones  adelantadas se ha  podido  establecer  que  uno  de  los  líderes  de la organización criminal es  Rodrigo  Tovar  Pupo,  alias “Jorge Cuarenta”, privado de la libertad en esa  época  en  la  Cárcel  de  Itagüi,  quien tendría  contactos  con  varios  integrantes de la banda objeto de investigación, uno de  ellos  Mario  Marenco  Egea,  alias  “Mario”  o  “El  Gordo”,      y      con     José  Gregorio  Martínez  Camargo,  alias  “Valet”  o  “El  Cantante”,   desmovilizados  del bloque norte  de las Autodefensas.   

En  las  conversaciones  de  éstos dos se  evidencia  la  colaboración  y  compromiso  con  la  organización  criminal de  Rodolfo     Romero     Navarro,     entonces Alcalde Municipal de Luruaco.   

4.2. Cuatro (4)  memoriales  de  la  “COMUNIDAD  DE  LURUACO ATLÁNTICO” dirigidos  al  Fiscal  General  de la Nación,  Director  del  Inpec,  Presidente  y Vicepresidente de la República, Procurador  General  de  la Nación y Defensor del Pueblo, en las  cuales,   entre   otros   aspectos,  se  plantea  la  preocupación  por  la  suerte del proceso seguido en  Barranquilla   contra  el Ex Alcalde de Luruaco  Romero  Navarro, donde a  través  de  la  prensa  “EL  HERALDO,  04  de  mayo  de  2008,” se pretende  justificar  el  asesinato  del  joven  Jairo  Raúl con una supuesta “limpieza  social”,  cuando  a  la  población  de  Luruaco  le consta que la víctima no  tenía  antecedentes, y porque se espera en aquella ciudad ansiosamente la etapa  del juicio, situación frente a la cual el acusado ha manifestado   

(…)  a  todas  las  personas  que  lo  van  a  visitar,  puesto  que  astutamente  ha decidido,  aprovechando  su  acercamiento  y  la  ayuda paramilitar que le brindó para ser  elegido  alcalde  de  Luruaco  a  Antonio  Roa,  quien tiene muchos años de ser  militante  del  grupo político de los CHAR, negociar votos para Senado con esta  familia  (con  FUAD  CHAR  a la cabeza) buscando que éstos “Que manejan todas  las  instancias  de  poder  en  Barranquilla”  le  garanticen que saldrá bien  librado  del  juicio,  aprovechando el poder de Alex  Char,   Alcalde   de   Barranquilla.  Y,   

4.3.  Los oficios de 13 de febrero y 23 de  abril  de  2008  a través de los cuales la Fiscalía 30 Especializada pidió al  Coordinador  Programa  de Protección y Asistencia de la Fiscalía General de la  Nación  la  posibilidad de incluir en el programa al testigo Rubén Darío Lara  Montaño,  quien  aunque  no ha declarado en las diligencias que se adelantan en  ese  Despacho bajo el radicado número 2076 relacionadas entre otros con delitos  de  homicidio,  en  entrevista  informal  ha suministrado información valiosa e  importante  para  el  esclarecimiento  de los hechos y en especial para señalar  responsabilidad  de  los  autores  y partícipes, en declaración del 3 de junio  siguiente  se  presentó  con  el  defensor de Romero  Navarro    a  la  Fiscalía  30  Especializada  mostrándose ajeno a los sucesos investigados.   

En  las pruebas aducidas por la        peticionaria   se  hace  alusión  a  los  posibles  vínculos  de  los aquí procesados con grupos al  margen  de la ley con incidencia en la vida local donde se adelanta el juicio, a  lo  cual  se  suma  las repercusiones sobre quiénes deben comparecer al proceso  como  testigos,  de allí  que  razonablemente la Sala encuentre fundado el temor esbozado por la Fiscal 30  Especializada  sobre  las  garantías  de  imparcialidad,  independencia  de  la  administración   de   justicia   y   procesales  en  el  Distrito  Judicial  de  Barranquilla  para decidir este proceso, debiendo en estas condiciones hacer uso  del   mecanismo   que   excepciona  el  factor  territorial  para  disponer,  en  consecuencia,  la  radicación  del  presente asunto en los Juzgados Penales del  Circuito Especializados de Bucaramanga.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.- Ordenar  el  cambio  de radicación del  proceso     seguido     contra     Rodolfo  Romero Navarro y Calixto Viloria  Coronel   del   Distrito   Judicial  de      Barranquilla     al de Bucaramanga.   

2.- Asignar  el  conocimiento  del  asunto  a los Juzgados Penales del  Circuito  Especializados de Bucaramanga, efecto  para  el  cual el Juzgado Penal del Circuito Especializado  de     Barranquilla  hasta  ahora  competente  remitirá el expediente al  reparto de los mencionados funcionarios.   

3.- Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Cópiese,  comuníquese  y  remítase  al  despacho judicial donde cursa el proceso respectivo.   

Cúmplase.  

JULIO E. SOCHA SALAMANCA  

Permiso  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                                               SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO               MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS                                                                                                    Comisión de servicio   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                               JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                              

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1  CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala   de   Casación   Penal,   auto  mayo  4  de  1999,  rad. 15.425,  entre otros.   

2  CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala   de   Casación   Penal,   auto    mayo   18   de   1988,   rad.  2.651.     

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