31466(31-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      Proceso     No  31466   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  Aprobado   Acta  N°  96   

Bogotá  D. C., treinta y uno (31) de marzo  de dos mil nueve (2009)   

VISTOS  

Decide  la  Sala  acerca de la cesación de  procedimiento   por   indemnización   integral  en  el  asunto  seguido  contra  SIGIFREDO  ROJAS VILLANUEVA  por  el  delito  de lesiones personales culposas, con perturbación funcional de  carácter  permanente e incapacidad definitiva de cuarenta y cinco (45) días de  que  tratan  los  artículo  331,  334 –  2  (modificado por el artículo 1° del Decreto 141 de 1980) y el  artículo 340 del Código Penal (Decreto 100 de 1980).   

Al ser declarado responsable de la conducta  punible,   el   Dr.   ROJAS   VILLANUEVA  fue  sentenciado  a  las  penas  de  seis  (6) meses de prisión,  interdicción  de derechos y de funciones públicas por igual término, multa de  cinco  mil  pesos  e  indemnización  de  perjuicios  materiales  en cuantía de  quinientos  cinco  mil novecientos ochenta y tres ($505 983) pesos, y morales en  cuantía  de  25  gramos  oro;   además  le  concedió  el subrogado de la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.    

ANTECEDENTES Y CONSIDERACIONES:  

1)   La  señora  Tulia  Malambo  fue  intervenida  quirúrgicamente  el  8 de marzo de 1999 en horas de la mañana, en  el   Hospital   El  Carmen  de  la  ciudad  de  Bogotá,  se  le  realizaba  una  colesistectomía,  al  diagnosticarle  colelitiasis y colecistitis crónica, con  ocasión   al  procedimiento  anestésico  realizado  por  el  Dr.  SIGIFREDO  ROJAS  VILLANUEVA, la paciente  presentó un paro cardiorrespiratorio.   

La  experticia  médico  legal  refirió el  hecho de la siguiente manera:   

“La   paciente   presentó   una  merma  ostensible  en su salud después del procedimiento expresada por una alteración  de  su  sistema neurológico, dada por la encefalopatía hipóxica, se establece  una  incapacidad  médico  legal  definitiva  de  45  días  y  como secuela una  perturbación  funcional  del  sistema  nervioso central de carácter permanente  que   tiene   una   relación   de   causalidad   con   la   atención   médica  investigada”    (Cfr.  sentencia  de  segunda  instancia).   

2)   La  Fiscalía  Cincuenta  y  Seis  Delegada  ante  la  Unidad Tercera Local profirió resolución de acusación por  el  delito  de  lesiones  personales  culposas,  con  perturbación funcional de  carácter  permanente e incapacidad definitiva de cuarenta y cinco (45) días de  que  tratan  los  artículo  331,  334 –  2  (modificado  por el artículo 1° del Decreto 141 de 1980) que  prevé  una  sanción  de  2 a 8 años de prisión, concordante con el artículo  340  del  Código  Penal  (Decreto  100  de  1980)  que  disminuye  los límites  punitivos  de  las  cuatro  quintas (4/5) partes a las tres cuartas (3/4) partes  cuando    las   lesiones   fueren   culposas.    (Fls.   275   – 285 / 1).   

La  acusación  fue  confirmada  en segunda  instancia  por  la  Fiscalía Veintiocho (28) Delegada ante el Tribunal Superior  de  Bogotá  el  8 de marzo de dos mil cuatro (2004).  (Fls. 3 –  17 Cuaderno de segunda instancia de  la Fiscalía).   

El juicio se tramitó en el Juzgado Treinta  y  Cuatro Penal Municipal de Bogotá, que profirió sentencia condenatoria el 28  de   febrero   de   2007  (Fls.  100  – 122 / 2).   

El  fallo  fue  impugnado  por  el defensor  técnico  del sentenciado y confirmado por el Juzgado Treinta Penal del Circuito  de  Bogotá, el 24 de octubre de 2008.  (Fls. 148  – 153 / 2).   

Contra  la  sentencia  (unidad  inescindible),  el  defensor  técnico  interpuso de manera oportuna el  recurso  extraordinario  de casación por la vía excepcional el 02 de diciembre  de     2008.      (Fls.     171    –   187  /  2).   

3)   Igualmente, mediante oficio   del  1  de  diciembre  de  2008  requirió  al  Juez  de segunda instancia la cesación  de   procedimiento   por   indemnización   integral  (artículo  42  de  la  ley  600  de  2000),  porque  considera que las lesiones  personales  por  las que fuera sentenciado su defendido admiten esta específica  forma  de terminación del proceso, e hizo llegar copia del Título de Depósito  Judicial  número A 4302525 a nombre de Tulia Malambo Rivera, por cuantía de $1  889  000  relacionado  con  el  monto  de  los  perjuicios  morales y materiales  deducidos    en    la    sentencia.     (Cfr.    Fl.    188    – 1;  206, 207 / 2).   

4)  El 16 de marzo de 2009 se remitió  el  expediente  a  la  Sala  Penal de la Corte para el trámite de la demanda de  casación,  que  correspondió  por  reparto  de  la misma fecha a este Despacho  (Fls. 1 y 2 del cuaderno de la Corte).   

5)  De conformidad con el artículo 42  de  la  Ley  600  de  2000,  al  advertir  la  Sala que la conducta objeto de la  acusación   (lesiones  personales  culposas,  con  perturbación  funcional  de  carácter  permanente e incapacidad definitiva de cuarenta y cinco (45) días de  que  tratan  los  artículo  331,  334 –  2  (modificado por el artículo 1° del Decreto 141 de 1980) y el  artículo  340  del  Código Penal (Decreto 100 de 1980), admite la indemnización  integral  como  forma de  terminación   del   proceso,   y   verificar   que  el  procesado  SIGIFREDO   ROJAS   VILLANUEVA  efectuó  depósito  judicial  número  A 4302525 a nombre de Tulia Malambo Rivera por ese  concepto,  así  lo  ordenará,  no  obstante  encontrar  que a la fecha de esta  decisión  la  acción  penal  se  encuentra  prescrita.   Sin  embargo, lo  relevante      es     señalar     –además  de  lo  que  se  dirá  más  adelante-  que  la  indemnización  integral  se realizó en vigencia de la acción  penal  y  por  ello  lo  procedente  es  declarar  la  cesación  de  procedimiento  (Artículos  38,  39,  43,  46  de  la  Ley 600 de  2000).   

5)   Ciertamente que la resolución de  acusación  contra  el  Dr. SIGIFREDO ROJAS VILLANUEVA  cobró  ejecutoria  el  8 de marzo de 2004, cuando la  Fiscalía  Delegada  ante  el Tribunal confirmó la resolución de acusación, a  partir  de  esa  fecha  y  por  virtud  del  artículo  86  del Código Penal se  interrumpió   el   término   de  prescripción  y  comenzó  a  contabilizarse  nuevamente  por  lapso  igual  al  de  la mitad de la pena señalada, sin que en  ningún   caso   pudiera   ser   inferior   a   cinco  años.   Se  aplicaron  por  favorabilidad  las  normas  del  Decreto  100 de 1980, además por ser las que regulaban la conducta  al momento de los hechos.   

Como  el  término  de  prescripción de la  acción  penal para esta conducta en la fase del juicio no podrá ser inferior a  cinco  años,  se  contabiliza  a  partir  de la ejecutoria de la resolución de  acusación  que  en  este  caso coincide con la fecha en que el Delegado ante el  Tribunal    resolvió    la   impugnación   contra   resolución   de   primera  instancia:  desde el 8 de marzo de 2004.   

En  ese orden, la acción penal prescribió  el   pasado   7   de   marzo   de   2009, antes de que fuese enviado el expediente a la Corte.   

6)  Sin embargo, como la solución del  caso  por  la  vía de la indemnización integral se ofreció durante la acción  penal,  la  Sala  resolverá  el  conflicto  por  la  vía  de  la cesación del  procedimiento  por indemnización integral y ordenará hacer efectivo el título  de depósito judicial a favor de la víctima.   

Lo  anterior encuentra, además, asidero en  consideraciones  adicionales  a  las  simplemente  objetivas  ya  señaladas. En  efecto,  bien  se sabe que una cesación de procedimiento (o preclusión, según  el   caso)   cuando   se   decreta   por   extinción  de  la  acción  penal  y  específicamente  por el reconocimiento de la prescripción o por la aprobación  de  una  indemnización  integral  comporta  varios  efectos procesales tan  trascendentes  que  por  tal  carácter asumen efectos sustanciales, siendo -por  ello-  pasibles  en su oportunidad de la invocación y aplicación del principio  de favorabilidad.   

Aquellas consecuencias apuntan  -entre  otras-  a que una vez en firme se genere cosa juzgada y se archive la actuación  con  el  alcance  del  artículo  248 de la Carta Política; al levantamiento de  medidas  cautelares,  si  se hubieren emitido; a la libertad provisional y en el  evento  de  prescripción a  la extinción  de la acción civil cuando  ésta se tramita conjuntamente con la penal.   

Todas  las  anteriores,  no  hay  duda,  se  ofrecen   como  ventajas  con  un  destinatario  específico   como  es  el  procesado,  con  una  única excepción para éste respecto de la indemnización  integral  relativa  a  que  solo podrá beneficiarse de un nuevo pronunciamiento  judicial  por  similar  vía luego de trascurridos cinco años, tal como lo  señala el inciso 3 del artículo 42 de la L 600/00.   

De otra parte, y de cara a la víctima, los  efectos  de  la prescripción de la acción penal serán perjudiciales cuando la  acción  civil  se  haya  intentado  dentro  del  proceso penal, mientras que la  declaración  judicial  de  la  indemnización  integral  siempre le comportará  consecuencias  favorables  en  la medida en que se verá satisfecho a   plenitud   el  restablecimiento  del  derecho,  dado que la integralidad de la indemnización debe cubrir la totalidad  de  las afecciones patrimoniales (económicas y/o morales) derivadas  de la  comisión del delito.   

Así   las   cosas,   es   factible   que  procesalmente  en  una  misma actuación colisionen dos causales de cesación de  procedimiento,  como  sucede aquí con la prescripción de la acción penal y la  comprobación  de  indemnización  integral formalmente oponibles y refractarias  si  en  cuenta  se  tiene  que  alcanzado el término de prescripción pierde el  Estado   la   potestad   punitiva   y   por  ende  toda  posibilidad  de  emitir  pronunciamiento   alguno,   lo   que   teóricamente   permitiría  afirmar  que  -ab initio- la declaratoria  de  prescripción  es  prevalente  frente al reconocimiento de la indemnización  integral.   

No  empece  lo anterior, en un caso como el  sometido  a  estudio  de  la Sala debe sopesar el Juez el conflicto de intereses  que  se  genera  entre el sindicado y la víctima (y particularmente respecto de  ésta  lo  relativo  al  restablecimiento  del  derecho), para dar preferencia a  aquel  interés  que  consulte  no  sólo el derecho sustancial sino también la  guarda  o  protección  de  derechos  fundamentales  y las pretensiones de quien  busca en el proceso penal que refuljan la verdad y la justicia.   

En  el asunto bajo examen no puede perderse  de  vista  que  el  acusado  indemnizó  integralmente  con  posterioridad  a la  sentencia  condenatoria de segunda instancia, lo que implica por parte de aquél  un  reconocimiento  expreso  acerca de la necesidad y la justicia inmersos en el  acto  de  reparación  integral, actitud procesal que al favorecer a la víctima  no   podría  ser  interferida  o  abortada  por  el  Estado  a  través  de  la  declaratoria  de  prescripción,  pues  ello  llevaría  a  que además de serle  imputable  al  estamento  oficial  la  inactividad  e  ineficacia  judicial  que  condujeron  a  materializar  la prescripción, también sumara un perjuicio a la  víctima al evitar ser indemnizada.   

Si al aparato oficial se le sanciona con la  pérdida    del    ius    puniendi,    no  puede  cargársele  al sujeto pasivo una consecuencia funesta y  desventajosa  como la de impedirle el restablecimiento del derecho y mucho menos  cerrándole  el  paso  a una reparación por fuera del proceso penal pues con la  declaratoria  de  prescripción  de  la  penal  igual surte correría la acción  civil,  cuando  la víctima se ha constituido en parte civil creyendo y teniendo  fe  que  las instancias judiciales penales podrían sacar avante su derecho a la  verdad,  a  la  justicia  y  específicamente  a  la  reparación.  Disponer  la  prescripción  de la acción comportaría defraudar esa expectativa y victimizar  aún más a quien creyó en la justicia nacional.   

No  hay duda, entonces, que la ponderación  como  criterio auxiliar y a su vez modulador de la actividad procesal, impulsa a  que   prevalezcan   los   derechos  de  la  víctima  y  mucho  más  cuando  un  reconocimiento  de este talante en nada afecta los intereses del sindicado en la  medida  que  fue  éste  por su iniciativa quien abrió paso al restablecimiento  del  derecho.  En  ello  se explica el por qué de la cesación de procedimiento  por indemnización integral.   

Finalmente quiere dejar en claro la Sala que  el  procedimiento  acabado de reseñar se estructura al interior de la L 600/00,  pero  asimismo  que  nada  impide  que  similares consideraciones y conclusiones  puedan  adoptarse  de cara al trámite de una actuación regida por la L 906/04,  en   este   último   evento   -claro  está-  cuando  se  vean  enfrentadas  la  prescripción  y  la  simultánea aplicación de la causal primera del artículo  324  reguladora  del principio de oportunidad en su manifestación de extinción  de la acción penal.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

1.           ORDENAR  la  cesación  de procedimiento  por  indemnización integral derivada del delito de lesiones personales culposas  con  perturbación funcional de carácter permanente e incapacidad definitiva de  cuarenta  y  cinco (45) días, de que tratan los artículo 331, 334 –  2  (modificado por el artículo 1°  del  Decreto  141  de 1980) y el artículo 340 del Código Penal (Decreto 100 de  1980),    que   se   imputó   a   SIGIFREDO   ROJAS  VILLANUEVA.   

2.          DISPONER   que   se  haga  efectivo  el  depósito  judicial  número  A  4302525  a  nombre  de Tulia Malambo Rivera por  concepto  de  indemnización  integral,  por  efecto  de las lesiones personales  culposas  con  perturbación  funcional  de  carácter  permanente e incapacidad  definitiva  de  cuarenta y cinco (45) días de que tratan los artículo 331, 334  –  2  (modificado por el  artículo  1°  del  Decreto  141  de 1980) y el artículo 340 del Código Penal  (Decreto  100  de  1980),  según  título  judicial que constituyera el acusado  SIGIFREDO  ROJAS VILLANUEVA  a su favor y por ese concepto.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase la  actuación al Juzgado de origen.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                                                                                               Salvamento de voto   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                   MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                 JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                      JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *