31458(27-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  31458   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

DR. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta N° 94.  

Bogotá D.C., veintisiete de marzo de dos mil  nueve.   

VISTOS  

Para  establecer  si reúne las exigencias y  condicionamientos  previstos  en los artículos 205 y 212 de la Ley 600 de 2000,  la  Corte  examina  la  demanda  de  casación  por  cuyo  medio  el defensor de  FRANCISCO  VILLANUEVA  VILLANUEVA,  dice sustentar el recurso extraordinario que  interpuso  contra  la  sentencia  de  segundo  grado  proferida  por el Tribunal  Superior  Militar,  el  26  de  septiembre  de  2008,  mediante  la cual revocó  parcialmente  el  fallo  absolutorio emitido por el Juzgado de Primera Instancia  del  Departamento  de Policía del Valle, el 22 de julio del mismo año, para en  su  lugar  condenar  al  mencionado  procesado,  como  responsable del delito de  privación   ilegal   de   la   libertad,  a  la  pena principal de 48 meses de prisión, y a las accesorias  de  separación  absoluta  de  la  fuerza pública e interdicción de derechos y  funciones públicas por el mismo lapso.   

HECHOS  

En   los   fallos  de  instancia  quedaron  consignados de la siguiente manera:   

“Se  dio  a  conocer  mediante  denuncia  impetrada  por el señor HENRY DORANCE LLANTEN CELIS cuando el día 26 de agosto  de  2004  a  la 1:30 de la tarde aproximadamente, fue objeto de un procedimiento  policial  por  parte  de  la  patrulla  conformada por los señores Agente HENRY  BELALCAZAR  VELASCO  y  Patrullero  FRANCISCO  VILLANUEVA VILLANUEVA, quienes le  solicitaron  los  documentos  de  una  motocicleta  que  conducía  y que estaba  arreglando,  pero  como  no  portaba  licencia  de conducción sino denuncia, se  llevaron  la  motocicleta  para los patios y a él para la Permanente, porque en  el  camino  pidió  una  licencia  de conducción a un amigo, la que enseñó al  momento  de realizarse el comparendo, para que no le inmovilizaran la moto, pero  el  Agente  BELALCAZAR le indicó que lo llevaría por falsedad y lo dejó en la  Permanente,  privado  de  la  libertad  hasta  el  otro  día  a  las 6:30 horas  aproximadamente,  cuando llegó a su casa se dio cuenta que el Agente BELALCAZAR  había  exigido  a  su  esposa  la  suma  de cien mil pesos y después rebajó a  cincuenta  mil pesos por dejarlo en libertad o de lo contrario lo llevaría para  la cárcel de San Francisco”.   

ACTUACIÓN   PROCESAL  RELEVANTE   

Por los hechos anteriores, el afectado Henry  Dorance  Llantén  Celis  presentó  denuncia  el  27 de agosto de 2004, ante el  Juzgado    183    de   Instrucción   Penal   Militar   radicado   en   Popayán  (Cauca).   

El  29  de  septiembre  siguiente,  la misma  dependencia  ordenó  la  práctica de investigación preliminar, al término de  la  cual,  el  11  de abril de 2005, dispuso la apertura de la instrucción y la  vinculación  de  los  agentes  Henry  Belalcazar Velasco y FRANCISCO VILLANUEVA  VILLANUEVA.   

Así,  mientras  VILLANUEVA  VILLANUEVA  fue  escuchado  en  indagatoria  el 15 de febrero de 2006, a Belalcazar Velasco se le  declaró persona ausente el 24 de mayo del mismo año.   

Posteriormente,  el 30 de agosto de 2006, el  ente   instructor   resolvió   la   situación  jurídica  de  los  sindicados,  imponiéndoles  medida  de  aseguramiento de detención preventiva. A Belalcazar  Velasco  sin  derecho  a  libertad  provisional, por los delitos de concusión y  prevaricato   por   omisión,   y   a   VILLANUEVA   VILLANUEVA  con  derecho  a  excarcelación, por la última de las ilicitudes mencionadas.   

Perfeccionada en lo posible la investigación  y  decretada su clausura, por resolución del 17 de octubre de 2007 la Fiscalía  148  Penal  Militar  con sede en Cali (Valle del Cauca) profirió resolución de  acusación  en  contra  de  los  procesados,  en  estos  términos: a Belalcazar  Velasco  le  imputó  las  conductas  punibles  de  concusión,  prevaricato por  omisión  y  privación  ilegal  de  la  libertad,  en  tanto  que  a VILLANUEVA  VILLANUEVA  le endilgó los dos últimos delitos reseñados, siendo amparado con  cesación de procedimiento respecto del ilícito de concusión.   

En  la misma fecha, se logró la captura del  acusado Henry Belalcazar Velasco.   

Ejecutoriado  el  proveído  acusatorio,  la  etapa  de  la  causa  fue  asumida  el 20 de diciembre de 2007 por el Juzgado de  Primera  Instancia del Departamento de Policía del Valle, despacho que luego de  surtir  el período probatorio del juicio y adelantar la rigurosa corte marcial,  dictó  sentencia  de  primera  instancia  el  22  de  julio  de 2008, en la que  condenó  a  Belalcazar  Velasco  por el delito de concusión y lo absolvió, al  igual  que  a  VILLANUEVA  VILLANUEVA,  por las conductas punibles de privación  ilícita de la libertad y prevaricato por omisión.   

Apelado   el  fallo  por  el  defensor  de  Belalcazar  Velasco  y  en  virtud  del  grado  jurisdiccional  de  la  consulta  -respecto  de  los delitos por los cuales se profirió absolución-, el Tribunal  Superior  Militar,  en decisión de segundo grado del 26 de septiembre del mismo  año, adoptó las siguientes determinaciones:   

–  Dejó  incólume la condena en contra de  Belalcazar Velasco, por la conducta punible de concusión.   

– Por el delito de prevaricato por omisión,  confirmó la absolución con que fueron amparados ambos sindicados.   

–  En cambio, por el ilícito de privación  ilegal  de la libertad, la revocó, condenando a Belalcazar Velasco y VILLANUEVA  VILLANUEVA como coautores del mismo.   

–   Consecuente   con   lo  decidido,  el  Ad quem impuso a VILLANUEVA  VILLANUEVA  las  penas  principal y accesorias reseñadas en la parte inicial de  este  proveído  y  le negó el subrogado penal de la suspensión condicional de  la ejecución de la pena, y,   

–  Por  último,  redosificó  la  sanción  principal  de  prisión  impuesta a Belalcazar Velasco, que en últimas se fijó  en  7  años, aparejada con las también principales de multa por el valor de 50  smlmv  e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por 5 años, y la  accesoria  de  separación  absoluta  de  la  fuerza pública. De igual modo, le  negó el mecanismo sustitutivo de la condena condicional.   

La  sentencia  en  comento  fue recurrida en  casación    por    el    defensor    del    procesado    FRANCISCO   VILLANUEVA  VILLANUEVA.   

SÍNTESIS DE LA DEMANDA  

Dos cargos postula el casacionista en contra  de  la  sentencia  de  segunda  instancia, los cuales desarrolla de la siguiente  manera:   

Cargo primero: violación directa.  

A  juicio  del  defensor,  la  providencia  recurrida  es  violatoria de una norma de derecho sustancial respecto de la pena  impuesta  a  su  representado, ya que se dosificó teniendo en cuenta la Ley 890  de  2004,  que  agravó  la  sanción  contenida en el artículo 174 del Código  Penal.   

Dicha   ley,  aclara,  estableció  en  su  artículo  15  que empezaría a regir el 1° de enero de 2005, con excepción de  algunos     preceptos     -7°     a    13-    que    entraron    en    vigencia  inmediatamente.   

Por  lo  anterior, precisa el demandante, el  Tribunal  aplicó al sindicado una agravante que no estaba vigente al momento de  los  hechos,  agregando que para la sanción de prisión debió partirse de tres  años,  lo  que  le  hubiera  reportado a su defendido no solo la oportunidad de  hacerse  acreedor  al  subrogado  de  la suspensión condicional de la pena, por  cumplimiento  de los requisitos objetivo y subjetivo -este último materializado  en    la   ausencia   de   antecedentes-,   sino   también   al   de   prisión  domiciliaria.   

Para terminar, señala el censor que además  de  vulnerar  los  artículos  6°  del  Código  Penal  Militar  y  29-2  de la  Constitución  Política, la aplicación de la agravante impide que su prohijado  continúe vinculado a la Policía Nacional.   

Cargo      segundo:     “error  de  derecho  por violación indirecta por falso juicio de  identidad, en relación con la prueba”.   

En este evento, el impugnante parte por decir  que  el  Ad  quem  dedujo la  participación  de  VILLANUEVA VILLANUEVA en la privación ilegal de la libertad  de  Llantén  Celis, porque hacía parte de la patrulla conformada por el agente  Belalcazar Velasco.   

“Hay      algo      claro      y  contundente”,   añade,   y   es  que  “si  eso  fuera  cierto  se  le  debería  imputar la autoría del  injusto  de  concusión”. Considera que así como se  estableció  su  no  intervención en la exigencia dineraria, se debía hacer lo  mismo  con la ilícita detención, pues, había motivo fundado para privar de la  libertad  a  Llantén  Celis,  frente  al  supuesto  de que su compañero había  obrado  conforme  a las prescripción legales, fuera de que ignoraba la causa de  la  misma,  es  decir,  que  obedecía  a  “que  los  allegados   de   LLANTÉN,   entregaran   la   dádiva   solicitadas  (sic)  por  BELALCAZAR”.  De  ahí  que  se  descarte  el  dolo,  reiterando  que si a VILLANUEVA VILLANUEVA no se le atribuye coparticipación en  el  delito  de  concusión, “menos se le debe imputar  una    colaboración,    en    el   injusto   de   privación   ilegal   de   la  libertad”.   

Por  lo anterior, el recurrente sostiene que  se  debe  prohijar  la argumentación realizada por los juzgadores en torno a la  absolución  por  el delito de concusión, estimando que el constreñimiento que  en  el plenario se le atribuye al agente Belalcazar Velasco, no se extiende a su  defendido.   

Solicita a la Corte, por consiguiente, casar  la  sentencia  impugnada,  dictando  fallo  absolutorio  de reemplazo a favor de  FRANCISCO VILLANUEVA VILLANUEVA.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Cargo primero: violación directa.  

Como  quiera  que  se entiende adecuadamente  postulado  y  fundamentado  el  cargo que remite a supuestas irregularidades que  afectaron  garantías  fundamentales concernientes al principio de legalidad, la  Sala   admitirá  la  demanda  de  casación  discrecional  en  lo  que  a  este  específico apartado corresponde.   

Consecuente  con lo anterior, se surtirá el  traslado  de  que  trata  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000,  a  la  Procuraduría delegada en lo penal.   

Cargo          segundo:           “error  de  derecho  por violación indirecta por falso juicio de  identidad, en relación con la prueba”.   

De  entrada  advierte  la  Sala  que  en  la  rotulación  y  sustentación  del  cargo,  fundado  en  un  supuesto  error  de  “derecho”   por  falso  juicio  de  identidad, derivado de la equivocada apreciación de las pruebas, el  demandante  incurre  en deficiencias de fundamentación que dan al traste con su  pretensión casacional.   

En    efecto,    es    claro    que   el  defensor   no  cumplió con los rigores argumentales que impone la censura por el  conducto  seleccionado, habida cuenta que   se   limita   a   manifestar,   de   manera  genérica,  que  la  argumentación  probatoria de los juzgadores en lo concerniente a la absolución  del  delito  de  concusión,  debía  trasladarse al análisis del de privación  ilegal de la libertad.   

De  esta  forma,  el  casacionista, lejos de  proponer  un  riguroso  debate  jurídico, lo único que hace es exteriorizar su  inconformidad  con  la sentencia del Tribunal, remitida a la discrepancia con la  apreciación  de  las  pruebas,  sin  indicar, en apartado alguno de su demanda,  cuáles   fueron,  entonces,  los  elementos  de  juicio,  ni  mucho  menos  los  análisis,  tenidos  en  cuenta  por el fallador para derivar la responsabilidad  penal de su prohijado.   

En  otras  palabras,  el  actor  nunca  da a  conocer  cuáles  fueron  los  medios  de  convicción  que,  de  acuerdo  a  la  violación   indirecta  denunciada,  fueron  valorados  equivocadamente  por  el  juzgador de segundo grado.   

No  basta,  entonces, con prohijar de manera  abstracta   e   indeterminada,  las  disquisiciones  que  se  esbozaron  en  las  instancias en torno a un delito diferente.   

Recurrir  al error de hecho por falso juicio  de     identidad,    tiene    dicho    la    Sala1,   obligaba   un   análisis  diferente   por   parte   del  impugnante,  en  el  que  determinase   cuál   es   el  apartado  probatorio  tergiversado,   cercenado  o  adicionado  por  el  Ad  quem,   no  limitándose  a  anteponer  sus  propias  conclusiones,  en  típico  alegato libre que pasó por alto certificar cuál es  el   ostensible   yerro   del   fallador,  pues,  ni  siquiera  postula  adecuadamente  si este proviene de  tergiversar,  cercenar  o  adicionar  el  contenido  de  la prueba, desde luego,  abordando  uno  por  uno  los  medios  de convicción  allegados,  para  ver de significar cuál en concreto  fue         el        yerro        advertido.  Ya  luego  de esta tarea era  menester  definir,  con  un  nuevo  análisis  del acervo probatorio  en  su  conjunto,  cómo  los  errores  tuvieron  tal trascendencia que la decisión, corregidos ellos, habría de mutar  favorable   para   el  acusado  FRANCISCO  VILLANUEVA  VILLANUEVA.   

Cuando no se obra dentro de los parámetros  argumentales  y  lógico-jurídicos  previstos  en cada causal de casación para  orientar  adecuadamente  la censura, el recurrente termina oponiendo su personal  criterio  sobre  el  más autorizado del juzgador, incurriendo en el desatino de  considerar   el   recurso   extraordinario   como  otra  instancia,  en  abierto  desconocimiento  de  que  con el mismo se busca primordialmente el estudio de la  legalidad  de  la  sentencia  y  no  la  prolongación  de  un debate probatorio  fenecido  mediante  el  proferimiento  de  una  sentencia  amparada con la doble  presunción  de acierto y legalidad, únicamente destronable por la presencia de  errores  predicables  del  fallador,  de tal magnitud que sólo con su casación  pudiera restaurarse la legalidad de lo decidido.   

En  este  orden  de  ideas,  ninguno de los  asertos   del   censor   destaca   asunto  diverso  al  simple  rechazo  de  las  consideraciones  que  dieron  pie  al Tribunal para condenar al procesado por el  delito contra la libertad individual.   

De manera entonces que no es viable dirigir  el   ataque   bajo   la   forma  del  falso  juicio  de  identidad  –que   ni   siquiera   desarrolló  el  casacionista-  en  el  entendido genérico de que el fallador debió hacer, para  la  conducta  punible  de privación ilegal de la libertad, la misma valoración  probatoria  que  lucubró  para  el  delito de concusión, cuando es evidente no  solo  que  se trata de dos hipótesis delictuales completamente diferentes, sino  también  que  para  la  estimación de las probanzas nuestro sistema probatorio  predica    la   libre   apreciación,   dentro   del   contexto   de   la   sana  crítica.   

Acorde    con    lo    anotado,   entonces,  inexorable  se presenta la  inadmisión     del    segundo    cargo.   

En  mérito  a lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

        1.              INADMITIR  el  cargo  segundo  de  la  demanda  de  casación,  presentada  por el defensor del  procesado FRANCISCO VILLANUEVA VILLANUEVA, conforme lo  consignado en la parte motiva del presente proveído.   

        2.  ADMITIR  el primer cargo contenido en  la  misma  demanda  y, por consiguiente, se surtirá el  traslado  de  que  trata  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000,  a  la  Procuraduría delegada en lo penal.   

         Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  L.   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

Cita medica  

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Auto  del  26 de septiembre de 2007, Radicado 28.274,  entre otros.     

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