31448(01-04-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31448  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                  Aprobado acta N° 101.   

Bogotá, D. C., primero (1º) de abril de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

Estudia  la  Sala  lo  relacionado  con  la  admisibilidad  de  las  demandas  presentadas por los defensores de JOSÉ  ABELLO MARTÍNEZ, FREDY MIGUEL GONZÁLEZ MUÑOZ, MELBA ESTHER  ARAZO  HERNÁNDEZ,  MYRIAM DEL CARMEN RODRÍGUEZ VEGA y  MANUEL  ARTURO  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ   y  por el Ministerio Público contra la sentencia del 4 de diciembre  de  2006 mediante la cual la Sala Penal de Descongestión para FONCOLPUERTOS del  Tribunal  Superior  de  Bogotá  confirmó  con  algunas modificaciones el fallo  condenatorio  proferido el 28 de abril de 2005 por el Juzgado Penal del Circuito  Especializado  de  Descongestión de la misma sede en contra de los prenombrados  procesados  y  de  MERLÍN  VERGARA  VEGA,  JORGE  MANUEL      CAMARGO      GALLARDO,     CARMEN  MARÍA  NAME  RUBIO,  DUBIS ESTHER RAMOS RAMOS, JORGE VITALY  MONROY,   VÍCTOR   CIPRIANO   MENDOZA   SANTIAGO   y  CÉSAR  AUGUSTO  COLPAS HACC.   

HECHOS Y ANTECEDENTES PROCESALES  

          Unos  y  otros  la Sala los reseñó en pretérita oportunidad de la  siguiente manera:   

“1. La situación  fáctica  base  del  presente  juzgamiento  la  resumió el Tribunal Superior de  Bogotá,   Sala   Penal   de   Descongestión,   en  los  siguientes  términos:   

          “La  génesis de la investigación tiene  origen  en  la  diligencia  de inspección judicial desarrollada por agentes del  Cuerpo  Técnico  de  Investigación,  donde  se incautaron un número plural de  actas  de  conciliación seriamente cuestionadas y en las que se comprometía el  patrimonio  económico  de  Foncolpuertos. Fue así como se dispuso por parte de  la  Fiscalía  adelantar la correspondiente investigación de todas las personas  que participaron en su elaboración”.   

2.  La instrucción penal fue iniciada el 19  de  marzo  de 1999 por la Fiscalía 15 Delegada ante la Unidad de Delitos contra  la  Administración  Pública,  dando  lugar  a la calificación del mérito del  sumario en tres oportunidades, así:   

El  18  de  abril  de  2000  se  profirió  resolución  de  acusación  contra  MERLIN  VERGARA  VEGA,  MELBA  ESTHER ARAZO  HERNÁNDEZ  y  JORGE  MANUEL  CAMARGO  GALLARDO,  por  los  delitos  de falsedad  ideológica  en  documento público, tentativa de estafa en concurso homogéneo,  fraude  procesal  y  concierto  para  delinquir. A las dos damas se les imputó,  adicionalmente,     el     punible    de    estafa    agravada    en    concurso  homogéneo.     

El   26  de  mayo  de  2000  se  profirió  resolución  de  acusación contra MANUEL ARTURO JIMÉNEZ SÁNCHEZ, JORGE VITALY  MONROY,  VÍCTOR  CIPRIANO  MENDOZA  SANTIAGO,  CARMEN  MARÍA NAME RUBIO, FREDY  MIGUEL  GONZÁLEZ  MUÑOZ,  DUBIS  ESTHER  RAMOS RAMOS, JOSÉ ABELLO MARTÍNEZ y  CÉSAR  AUGUSTO  COLPAS  HAAC,  por  los  delitos  de  falsedad  ideológica  en  documento  público,  tentativa  de estafa agravada respecto de algunos de ellos  (VITALY,  MENDOZA,  NAME,  RAMOS,  ABELLO  y  COLPAS)  en concurso homogéneo, y  concierto  para delinquir. A todos, salvo a COLPAS HAAC, se les imputó también  el  ilícito  de  fraude procesal. Adicionalmente, con excepción de NAME RUBIO,  se les atribuyó el delito de estafa agravada.   

El  12  de  junio  de  2000  se  profirió  resolución  de  acusación  contra  MYRIAM  DEL CARMEN RODRÍGUEZ VEGA, por los  delitos  de  falsedad ideológica en documento público, fraude procesal, estafa  agravada  en  concurso  homogéneo, tentativa de estafa en concurso homogéneo y  concierto para delinquir.   

3.  Por  apelación  interpuesta  por  los  defensores  de  MELBA  ESTHER  ARAZO  HERÁNDEZ,  JORGE MANUEL CAMARGO GALLARDO,  MANUEL  ARTURO  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ  y  CÉSAR  AUGUSTO COLPAS HAAC, la Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  en  providencia  del 19 de  septiembre  de  2000,  confirmó las acusaciones emitidas el 18 de abril y 26 de  mayo anterior.   

          4.  Ejecutoriadas las acusaciones, bajo la misma cuerda se adelantó  la  fase de juzgamiento, en cuyo desarrollo la Fiscalía varió la calificación  jurídica  para  en  vez de los delitos de estafa agravada y tentativa de estafa  agravada,  imputar  los  delitos  de  peculado  por  apropiación y peculado por  apropiación  en  grado  de  tentativa. El 28 de abril de 2005, el Juzgado Penal  del  Circuito  Especializado de Descongestión de Bogotá profirió sentencia de  primera      instancia     en     la     cual     adoptó     las     siguientes  determinaciones:   

–  Absolvió  a  los procesados MELBA ESTHER  ARAZO  HERNÁNDEZ, MANUEL ARTURO JIMÉNEZ SÁNCHEZ, JORGE VITALY MONROY, VÍCTOR  CIPRIANO  MENDOZA  SANTIAGO,  DUBIS  RAMOS  RAMOS,  CÉSAR AUGUSTO COLPAS HACC y  MYRIAM  DEL  CARMEN RODRÍGUEZ VEGA por razón de los delitos imputados frente a  algunas    de    las    actas    de    conciliación    comprendidas    en    la  acusación.   

–  Decretó  la nulidad parcial en relación  con  el delito de fraude procesal respecto de todos los procesados por virtud de  las demás actas.   

– Decretó la cesación de procedimiento, por  prescripción  de  la  acción  penal,  en  cuanto  a  los  delitos  de falsedad  ideológica  en  documento  público  y  concierto  para  delinquir, también en  relación  con  todos  los  procesados  y  en virtud de las actas aludidas en el  punto anterior.   

          –  Por  virtud  de esas mismas actas condenó a los procesados de la  siguiente forma:   

1) A MERLÍN VERGARA VEGA a la pena principal  de  5  años,  9 meses y 18 días de prisión por el delito de peculado en grado  de tentativa en concurso homogéneo, en calidad de determinadora.   

2)  A  MELBA  ESTHER  ARAZO HERNÁNDEZ a las  penas  principales  de  9  años,  1  mes y 6 días de prisión y $16.422.972 de  multa,  por el concurso homogéneo de los delitos de peculado por apropiación y  tentativa     de     peculado     por     apropiación,     en     calidad    de  determinadora.   

3) A JORGE MANUEL CAMARGO GALLARDO a la pena  principal  de 6 años, 2 meses y 2 días de prisión, por el delito de tentativa  de  peculado  por  apropiación  cometido en concurso homogéneo y en calidad de  determinador.   

4)  A  MANUEL ARTURO JIMÉNEZ SÁNCHEZ a las  penas  principales  de  12  años  y  6 meses de prisión y multa en cuantía de  $1.951.308.437.75,  por  el  concurso  homogéneo de los delitos de peculado por  apropiación   y   tentativa   de  peculado  por  apropiación,  en  calidad  de  determinador.   

5)  A  JORGE  VITALY  MONROY  a  las  penas  principales  de  12 años, 4 meses y 24 días de prisión y multa en cuantía de  $2.976.380.411.54,  por  el  concurso  homogéneo de los delitos de peculado por  apropiación   y   tentativa   de  peculado  por  apropiación,  en  calidad  de  coautor.   

6) A VÍCTOR CIPRIANO MENDOZA SANTIAGO a las  penas  principales  de  10  años,  7  meses  y  6  días de prisión y multa en  cuantía  de  $1.343.748.647.99,  por  el  concurso homogéneo de los delitos de  peculado  por  apropiación y tentativa de peculado por apropiación, en calidad  de coautor.   

7)  A  CARMEN  MARÍA  NAME  RUBIO a la pena  principal  de 5 años, 9 meses y 18 días de prisión por el delito de tentativa  de  peculado  por  apropiación, cometido en concurso homogéneo y en calidad de  determinadora.   

8)  A  FREDY  MIGUEL  GONZÁLEZ MUÑOZ a las  penas  principales  de  11  años,  10  meses  y 24 días de prisión y multa en  cuantía  de  $2.850.637.685.45  por  el  concurso  homogéneo de los delitos de  peculado  por  apropiación y tentativa de peculado por apropiación, en calidad  de coautor.   

9) A DUBIS RAMOS RAMOS a las pena principales  de  6  años, 10 meses y 24 días de prisión y multa en cuantía de $30.754.562  por  el concurso homogéneo de peculado por apropiación y tentativa de peculado  por apropiación, en calidad de determinadora.   

10)  A  JOSÉ  ABELLO  MARTÍNEZ a las penas  principales  de  16 años, 9 meses y 18 días de prisión y multa en cuantía de  $7.587.630.093.74  por  el  concurso  homogéneo  de los delitos de peculado por  apropiación   y   tentativa   de  peculado  por  apropiación,  en  calidad  de  coautor.   

11)  A  CÉSAR AUGUSTO COLPAS HACC a la pena  principal  de  5  años,  9  meses  y  19  días  de  prisión, por el delito de  tentativa  de  peculado  por  apropiación, cometido en concurso homogéneo y en  calidad de determinador.   

12)   Finalmente,   a  MYRIAM  DEL  CARMEN  RODRÍGUEZ  VEGA  a  las  penas  principales  de  9 años, 3 meses y 18 días de  prisión  y multa en cuantía de $1.126.371.634.34 por el concurso homogéneo de  los   delitos   de  peculado  por  apropiación  y  tentativa  de  peculado  por  apropiación, en calidad de determinadora.   

          En  la  misma  sentencia,  el  a  quo  impuso  a  los procesados que  actuaron  como  particulares  la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  término de 10 años,  mientras  que  a  quienes  fungieron como servidores públicos la misma sanción  pero de manera intemporal.   

          5.  Interpuesto  el  recurso  de  apelación por el procesado MANUEL  ARTURO  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ  y por los defensores de los demás acusados, la Sala  Penal  de Descongestión para FONCOLPUERTOS del Tribunal Superior de Bogotá, en  sentencia  del  4  de  diciembre de 2006, confirmó las condenas, pero modificó  las penas determinadas por el a quo en los siguientes términos:   

          –  Impuso a MERLÍN VERGARA VEGA las penas principales de 40 meses y  10  días  de  prisión,  multa  equivalente  a  11  salarios  mínimos  legales  mensuales  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  mismo término, por el concurso homogéneo de tentativa de peculado por  apropiación, en calidad de determinadora.   

          –   Impuso   a   MELBA   ESTHER  ARAZO  HERNÁNDEZ   las  penas  principales  de 82 meses y 10 días de prisión, multa equivalente a 22 salarios  mínimos  legales  mensuales  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  término,  por  el  concurso homogéneo de  peculado  por apropiación en la modalidad de consumado y tentado, en calidad de  determinadora.   

          –  Impuso  a  JORGE MANUEL CAMARGO GALLARDO las penas principales de  42   meses  y  10  días  de  prisión,  multa  equivalente a 11.6 salarios  mínimos  legales  mensuales  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  término,  por  el  concurso homogéneo de  tentativa   de   peculado   por   apropiación,   en  calidad  de  determinador.   

          –  Impuso a MANUEL ARTURO JIMÉNEZ SÁNCHEZ las penas principales de  89   meses  y  7  días  de  prisión,  multa  equivalente  a 24.7 salarios  mínimos  legales  mensuales  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  término,  por  el  concurso homogéneo de  peculado  por apropiación en la modalidad de consumado y tentado, en calidad de  determinador.   

          –  Impuso  a  JORGE  VITALY MONROY las penas principales de 96   meses  y 8 días de prisión, multa equivalente a 26.6 salarios mínimos legales  mensuales  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  mismo término, por el concurso homogéneo de peculado por apropiación  en la modalidad de consumado y tentado, en calidad de coautor.   

          –  Impuso  a VÍCTOR CIPRIANO MENDOZA SANTIAGO las penas principales  de  91  meses y 10 días de prisión, multa equivalente a 25.2 salarios mínimos  legales  mensuales  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  término,  por el concurso homogéneo de peculado por  apropiación   en   la   modalidad   de  consumado  y  tentado,  en  calidad  de  coautor.   

          –  Impuso  a  CARMEN  MARÍA  NAME RUBIO las penas principales de 40  meses  y  10 días de prisión, multa equivalente a 11 salarios mínimos legales  mensuales  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  mismo término, por el concurso homogéneo de peculado por apropiación  en la modalidad de tentativa, en calidad de determinadora.   

          –  Impuso  a  FREDY MIGUEL GONZÁLEZ MUÑOZ las penas principales de  89  meses  y  28  días  de prisión, multa equivalente a 24.7 salarios mínimos  legales  mensuales  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  término,  por el concurso homogéneo de peculado por  apropiación   en   la   modalidad   de  tentado  y  consumado,  en  calidad  de  coautor.   

          –  Impuso a DUBIS RAMOS RAMOS las penas principales de 42 meses y 20  días  de prisión, multa equivalente a 11.6 salarios mínimos legales mensuales  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo  término,  por  el concurso homogéneo de peculado por apropiación en la  modalidad de tentativa, en calidad de determinadora.   

          –  Impuso  a  JOSÉ  ABELLO  MARTÍNEZ  las penas principales de 180  meses  y  15 días de prisión, multa equivalente a 50 salarios mínimos legales  mensuales  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  mismo término, por el concurso homogéneo de peculado por apropiación  en la modalidad de consumado y tentado, en calidad de coautor.   

          –  Impuso  a  CÉSAR AUGUSTO COLPAS HACC las penas principales de 42  meses  y  10  días  de  prisión,  multa  equivalente  a 11.6 salarios mínimos  legales  mensuales  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  término,  por el concurso homogéneo de peculado por  apropiación    en    la    modalidad    de    tentativa,    en    calidad    de  determinador.   

          –  Impuso  a MYRIAM DEL CARMEN RODRÍGUEZ VEGA las penas principales  de  81  meses y 10 días de prisión, multa equivalente a 22.5 salarios mínimos  legales  mensuales  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  término,  por el concurso homogéneo de peculado por  apropiación en la modalidad de consumado y tentado.   

          6.  Contra la sentencia de segunda instancia los defensores de todos  los  procesados,  así  como  el  Ministerio  Público, interpusieron el recurso  extraordinario  de  casación. La respectiva demanda solamente fue presentada en  relación  con  MERLIN VERGARA VEGA, MELBA ESTHER ARAZO HERNÁNDEZ, JORGE MANUEL  CAMARGO  GALLARDO,  MANUEL  ARTURO  JIMÉNEZ SÁNCHEZ, CARMEN MARÍA NAME RUBIO,  FREDY  MIGUEL  GONZÁLEZ  MUÑOZ,  DUBIS  RAMOS  RAMOS, JOSÉ ABELLO MARTÍNEZ y  MYRIAM  DEL  CARMEN  RODRÍGUEZ  VEGA  y  por el Procurador 55 Judicial II en lo  penal.   

          7.  En auto del 12 de febrero de 2009 el Tribunal declaró desierta,  por  falta  de  sustentación,  la  impugnación promovida por los defensores de  VÍCTOR  CIPRIANO  MENDOZA  SANTIAGO,  CÉSAR AUGUSTO COLPAS HAAC y JORGE VITALY  MONROY.   

          8.  El  proceso  arribó  a  la Corte el 12 de marzo de 2009, siendo  recibido    en    el    despacho    de    la    Magistrada   ponente   el   día  siguiente”.   

          Es  de  anotar  que  mediante  providencia proferida por separado la  Sala  declaró  la  prescripción de las acciones penal y civil en relación con  MERLÍN   VERGARA   VEGA,   JORGE   MANUEL   CAMARGO  GALLARDO,  CARMEN MARÍA NAME  RUBIO,   DUBIS   ESTHER   RAMOS   RAMOS,  CÉSAR  AUGUSTO  COLPAS  HACC y  MYRIAM  DEL  CARMEN  RODRÍGUEZ  VEGA. La  misma  decisión  adoptó,  aunque  solamente  de  manera  parcial,  a  favor de  MELBA  ESTHER ARAZO HERNÁNDEZ, MANUEL ARTURO JIMÉNEZ  SÁNCHEZ,  MYRIAM  DEL CARMEN RODRÍGUEZ VEGA, JORGE VITALY MONROY, FREDY MIGUEL  GONZÁLEZ   MUÑOZ  y  JOSÉ  ABELLO MARTÍNEZ.   

LAS  DEMANDAS   

          Por  razones  apenas  obvias,  se  resumirán  solamente los libelos  presentados  a  nombre  de  los  procesados  cuyas  acciones  no  se  encuentran  totalmente  prescritas.  La  síntesis se hará agrupando aquellos reproches que  coinciden en sus fundamentos fácticos y jurídicos.   

          1.  Demandas instauradas a nombre de JOSÉ  ABELLO     MARTÍNEZ,     FREDY    MIGUEL    GONZÁLEZ    MUÑOZ    y   MYRIAM  DEL  CARMEN  RODRÍGUEZ  VEGA   

          La  defensa,  quien  representa  a  los  tres  acusados en mención,  postula  dos  cargos,  el primero al amparo de la causal tercera de casación de  la  Ley  600  de  2000  y  el  segundo  bajo  el  auspicio  de la causal segunda  ibídem.   

          Primer cargo:   

          Sostiene  que  la  sentencia  se  emitió  en  un  juicio viciado de  nulidad,  por  cuanto a pesar de estarse tramitando el proceso con fundamento en  la  ritualidad  prevista en el Decreto 2700 de 1991, bajo cuya égida se inició  la  audiencia pública, el juzgador decidió aplicar la Ley 600 de 2000 y de ese  modo  admitió que el fiscal delegado variara la calificación jurídica para en  vez  de estafa agravada imputar peculado por apropiación. Considera que con tal  proceder  se vulneró el debido proceso porque, de acuerdo con lo establecido en  el  artículo  40  de  la Ley 153 de 1887, cuando se presenta sucesión de leyes  procesales  en  el  tiempo  las  actuaciones  y  diligencias  que  ya estuvieren  iniciadas    se    regirán    por   la   ley   vigente   al   momento   de   su  iniciación.   

          Solicitó  casar  la  sentencia  y,  en su lugar, proferir la que en  derecho corresponda.   

          Segundo cargo:   

          Señala  que la sentencia no está en consonancia con la resolución  de  acusación.  Para  fundamentar  el  reproche insistió en que el juzgador no  debió  permitir  variar  la  calificación jurídica de estafa a peculado, pues  con   ello  desconoció  el  marco  jurídico  al  amparo  del  cual  se  estaba  desarrollando  la  audiencia  pública,  esto  es,  los artículos 449 a 456 del  Decreto  2700  de  1991,  lo  cual  se  tradujo en el aumento considerable de la  pena.   

          Pidió   casar   la  sentencia  para  proferir  la  que  en  derecho  corresponda.   

          2.    Demanda  instaurada a nombre de MELBA ESTHER ARAZO HERNÁNDEZ.   

          Con  apoyo en el cuerpo primero de la causal primera de casación de  la  Ley  600  de 2000, formula un único cargo contra la sentencia del Tribunal.  En  ese  orden, aduce la violación directa del artículo 133 del Decreto 100 de  1980.   

          Sustenta  la  censura  argumentando  que  la conducta atribuida a la  procesada  es  atípica, “puesto que no se alcanzó a  demostrar  en  la  sentencia la antijuridicidad del hecho, ya que el Estado juez  se  declaró  incapaz  de  probar  la  falsedad  ideológica  de  las  actas  de  conciliación…  cuando decretó la prescripción de esta conducta que conforma  un eje respecto al peculado”.   

          Estima  que  el  fallo  proferido por el ad  quem  constituye  un  error judicial, por cuanto en el  proceso  no  se  demostró  la  relación,  convenio,  pacto,  arreglo, acuerdo,  mandato  o  cualquier  otra  de  las  formas de determinación, entre la acusada  ARAZO   HERNÁNDEZ   y  los  funcionarios  públicos  que cancelaron las acreencias laborales; tampoco, en su  criterio,  hay  prueba  acerca  de la existencia de disponibilidad jurídica por  parte  de la procesada respecto de los dineros que cobró en legítimo ejercicio  de  su profesión de abogada; menos aún, señala, surge prueba de que las actas  de  conciliación  sean fruto de una falsedad ideológica o de un concierto para  delinquir.  En suma, en su opinión, no existe relación causal entre el primero  de esos ilícitos y la acción de apropiarse de bienes del Estado.   

          Luego  de  citar  normas  de  carácter internacional atinentes a la  protección  de  los  derechos  humanos,  el  actor  sostiene que el juzgador no  apreció  las  pruebas  conforme  a los principios de la sana crítica y omitió  valorar  algunas,  limitando  su  análisis  a  la tipicidad de la conducta, sin  abordar lo relativo a la antijuridicidad y culpabilidad.   

          En  conclusión, refiere que en este caso no existe certeza sobre la  conducta  de  peculado  y  la responsabilidad de la acusada, surgiendo solamente  dudas que deben resolverse a favor de ésta.   

          3.  Demanda  instaurada a nombre de MANUEL  ARTURO JIMÉNEZ SÁNCHEZ.   

          El  impugnante propone dos cargos, ambos con fundamento en la causal  tercera de casación de la Ley 600 de 2000.   

          Primer cargo.   

          Aduce  la  vulneración  del debido proceso porque cuando se emitió  la  sentencia  de segunda instancia la acción penal se encontraba prescrita. Al  desarrollar  el  reproche  manifiesta que cuando se produce, como ocurrió en el  presente  caso,  la  variación  de  la  calificación  jurídica  el  delito  a  considerar  para  efectos  de determinar la prescripción de la acción penal es  el  contemplado  en la resolución de acusación, pues esa decisión en la etapa  del juicio goza de ejecutoria formal y material.   

          Según  sostiene,  tal  criterio está avalado por jurisprudencia de  esta                   Corporación1,   conforme   a  la  cual  al  variarse   la   calificación  jurídica  “la  nueva  posición  de  la  Fiscalía  o  del  Juez  se da en el proceso como una postura  jurídica  que solo obtendrá firmeza en el evento que se valide la conducta que  para  ese tipo penal la ley establezca por medio de la sentencia y esta también  cobre ejecutoria”.   

          En  esas  condiciones,  señala que la prescripción por los delitos  de  estafa  consumada  y  tentada,  en  la  modalidad  agravada, imputadas en la  resolución  de  acusación,  prescribieron el 19 de septiembre de 2006, pues el  término  a  tener en cuenta para ese efecto es el de 6 años, en desarrollo del  principio  de favorabilidad, que impone aplicar preferentemente el Código Penal  de 2000.   

          En  tal  virtud,  solicitó  casar  la  sentencia  para  declarar la  prescripción de la acción penal.   

          Segundo cargo.   

          Predica  la  vulneración  del  debido  proceso,  quebranto ocurrido  cuando  se  produjo  la  variación  de  la  calificación  jurídica  de estafa  consumada  y  tentada  en  la  modalidad  agravada  a  peculado por apropiación  consumado  y  tentado.  Al respecto, señala que de acuerdo con los lineamientos  trazados   por  la  jurisprudencia  de  esta  Corte2,  cuando  se presenta error en  la   denominación  jurídica  y  la  conducta  omitida  es  más  gravosa  debe  decretarse  la  nulidad  del  proceso  desde  la  resolución  de  cierre  de la  instrucción.   

          Lo  anterior  porque,  en criterio de la libelista, solamente de esa  forma   se   garantiza  el  pleno  ejercicio  de  las  garantías  fundamentales  inherentes  al  debido  proceso,  como  la  de  solicitar  y allegar pruebas que  desvirtúen  la  imputación,  presentar alegatos previos a la calificación del  mérito  del  sumario,  interponer  recursos  contra  la eventual resolución de  acusación,  hacer  uso  del  término establecido en el artículo 400 de la Ley  600   de   2000   y   presentar   alegatos   de   conclusión  en  la  audiencia  pública.   

          Solicitó,  por  tanto,  casar la sentencia y decretar la nulidad de  lo actuado a partir de la resolución de cierre de la instrucción.   

          4.  Demanda instaurada por el Procurador 55  Judicial II en lo penal.   

          Invocando  la causal primera de casación, cuerpo segundo, de la Ley  600  de  2000,  formula  un  único cargo en el cual acusa al Tribunal de violar  directamente,  por  interpretación  errónea,  el  artículo  397  del  Código  Penal.   

          En  sustento  de  la  censura, refiere que el Tribunal erróneamente  consideró  que  la  citada norma sustancial limita la multa al valor máximo de  50  salarios  mínimos  legales  mensuales,  cuando la comentada disposición en  realidad  establece que la pena pecuniaria puede imponerse hasta 50.000 salarios  mínimos legales mensuales.   

          El  mencionado  yerro,  añade el demandante, llevó al ad  quem  a disminuir de manera sensible la  multa,  imponiendo  unos  montos  que  no  exceden  de  $23.000.000,  cuando las  apropiaciones superaron la no despreciable suma de $1.000.000.000.   

          Para  el censor, de otra parte, el juzgador también transgredió el  artículo   397   en   cita   cuando   impuso   a  los  procesados  JORGE   MANUEL   CAMARGO,  CARMEN  NAME  RUBIO,  DUBIS  RAMOS  RAMOS  y   CÉSAR  AUGUSTO  COLPAS  pena de multa, pese a que éstos fueron condenados por  peculado  por apropiación en la modalidad tentada; en ese sentido considera que  “mal podía imponerse tal sanción frente a quien no  logró el provecho económico”.   

          En  consecuencia,  pidió  casar  la  sentencia  para,  en su lugar,  proferir  la  sentencia de reemplazo modificando las penas pecuniarias impuestas  a los procesados.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

De  acuerdo  con lo previsto en el artículo  213  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  hay lugar a inadmitir la  demanda  cuando el actor no cumple los presupuestos contemplados en el artículo  212 ibídem.   

          Como  es  sabido,  los  requisitos  establecidos en la norma última  citada,  particularmente  el  incluido  en  el  numeral 3º de esa disposición,  tienen  como  fin evitar que la casación se convierta en una tercera instancia.   

Para que ello no ocurra la sustentación del  libelo,  por  tanto,  debe  efectuarse  de manera lógica y coherente en orden a  facilitar  su  adecuada  comprensión  y  porque solamente de esa manera tendrá  capacidad  para  desvirtuar  la  doble  presunción  de  acierto y legalidad que  acompaña  la  sentencia.  Esos  propósitos  se  obtienen  no  sólo enunciando  debidamente  la  causal  y  el cargo formulado, con indicación en forma clara y  precisa  de  sus  fundamentos  y  de las normas que se estiman infringidas, sino  cumpliendo  los  lineamientos  que  la Corte, en su decantada jurisprudencia, ha  establecido  frente  a cada uno de los motivos de casación previstos en la ley.   

          Bajo  los  anteriores  parámetros  procede  la  Sala a analizar los  libelos casacionales presentados.   

          1.  Demandas instauradas a nombre de JOSÉ  ABELLO     MARTÍNEZ,     FREDY    MIGUEL    GONZÁLEZ    MUÑOZ    y  MYRIAM  DEL  CARMEN  RODRÍGUEZ  VEGA:   

          Por  estar  adecuadamente  sustentadas,  se  admitirán las demandas  presentadas por el defensor de los procesados antes mencionados.   

2.  Demanda    instaurada    a    nombre    de    MELBA   ESTHER   ARAZO  HERNÁNDEZ:   

          Como  se  recuerda,  en  el  único  cargo que el impugnante formula  denuncia  la  violación  directa  del  artículo  133  del Decreto 100 de 1980,  porque   en   este   caso   no   concurre   prueba   para  emitir  sentencia  de  condena.   

          Conforme  lo  tiene  reiteradamente  precisado  la jurisprudencia de  esta  Sala,  cuando  se  acude  a  la violación directa de la ley sustancial al  actor  le  compete  citar  las  normas de ese carácter que el juzgador dejó de  aplicar,  aplicó  indebidamente  o  interpretó  erróneamente,  según  sea el  sentido  de la violación escogido y, a partir de allí, plantear el problema de  naturaleza  estrictamente jurídico respecto del cual se reclama pronunciamiento  de  parte  de  la  Corte, para lo cual debe admitir los hechos tal como quedaron  establecidos  en  el  fallo,  sin  que  pueda  controvertir  el mérito suasorio  asignado por el juzgador a las pruebas.   

          Resulta  claro  que  el  libelista  no  cumple  esas  exigencias  de  fundamentación,  pues,  de  una  parte, aun cuando cita la norma sustancial que  considera  vulnerada,  se  abstiene de mencionar el sentido de la violación, es  decir,  si  la  disposición  se dejó de aplicar, se aplicó indebidamente o se  interpretó erróneamente.   

          Aparte  de  lo  anterior,  paladinamente  desconoce  los  hechos que  declaró  probados el Tribunal, en cuanto aduce no estar acreditado en los autos  la  relación  o  vínculo  a  partir  del  cual  se  dedujo  que  la  procesada  ARAZO  HERNÁNDEZ  actuó en  calidad  de  determinadora. Como si fuera poco, distanciándose totalmente de la  naturaleza  netamente  jurídica  que  es  propia  de  la violación directa, se  traslada  a  los  terrenos  de  la  controversia probatoria, argumentando que el  juzgador  no  apreció las pruebas conforme a los principios de la sana crítica  y omitió valorar algunas de las recaudadas en la actuación.   

          En  realidad,  la  censura no pasa de ser un alegato de aquellos que  se  suelen  presentar ante las instancias, en el cual el demandante, sin ningún  rigor  técnico, controvierte las conclusiones tanto jurídicas como probatorias  del  fallador,  pretendiendo  de  esa  manera desconocer la doble presunción de  acierto y legalidad que acompaña a la sentencia del Tribunal.   

          En  consecuencia,  por  las  evidentes  falencias  que  contiene, se  inadmitirá la demanda objeto de examen.   

          3.  Demanda  instaurada a nombre de MANUEL  ARTURO JIMÉNEZ SÁNCHEZ:   

          Primer cargo.   

          Según  la impugnante, la acción penal se encuentra prescrita, pues  cuando  se  produce  la  variación  de  la  calificación jurídica el delito a  considerar  para  efectos  de determinar la prescripción de la acción penal es  el contemplado en la resolución de acusación.   

          La  jurisprudencia  de la Sala ha sido insistente en señalar que el  cargo  por  prescripción  de  la  acción  penal debe proponerse por vía de la  causal  tercera de casación y desarrollarse conforme a la técnica de la causal  primera,  aquello  porque  la  continuación de la actividad judicial más allá  del  momento  en  que  el  Estado  pierde la potestad punitiva vulnera el debido  proceso   y   ésto   por  cuanto  la  anomalía  solamente  puede  provenir  de  la inadecuada interpretación o aplicación de normas  concretas,  o  por  el  camino  del yerro probatorio3.   

          En  el presente caso, la actora cumplió parcialmente dicha carga de  sustentación,  pues  si  bien propuso el cargo conforme a la causal tercera, no  lo desarrolló bajo los parámetros de la causal primera.   

          El  anterior  no  es  el  único  defecto  que  contiene la censura.  Adicionalmente,  atendiendo  que  uno  de  los  fines  de  la  casación  es  la  unificación  de  la jurisprudencia, la libelista estaba obligada a explicar por  qué  razón  estima  que  solamente  cuando  la  sentencia  cobra ejecutoria la  contabilización  del  término de prescripción se hace con base en el ilícito  allí  contemplado, pues mientras tanto el parámetro para realizar tal labor lo  constituye  la  resolución  de  acusación.  A este respecto, se observa que la  casacionista  transcribe  en la demanda un aparte del auto del la Sala del 14 de  febrero  de 20024,  con  cuyo apoyo pretende obtener la declaratoria de prescripción  de  la acción penal, pero se abstiene que hacer lo mismo respecto del siguiente  fragmento:   

“Sólo  si  se  condena,  el  lapso  de  prescripción  de  la  acción penal se alterará, pues  pasará a ser el del delito por el cual se condenó”.   

          Con  fundamento  en  tal  afirmación,  la  Sala  ha  consolidado el  siguiente criterio jurisprudencial:   

“Frente  a tales  eventos,  se  venía  presentando disparidad de criterios en la jurisprudencia y  en  la  doctrina en torno a cuál calificación jurídica escoger para hacer los  cómputos  para  declarar  la prescripción; es decir, si debe tomarse en cuenta  la  originalmente  determinada  en  la  resolución  de acusatoria; o si, por el  contrario,  ha  de estarse a lo decidido en la sentencia, aunque no se encuentre  ejecutoriada.   

“Hace  algún  tiempo la Sala de Casación  Penal5   zanjó   aquella   discusión,   estableciendo  que  en  tales  hipótesis  el tipo penal contemplado en el fallo de las  instancias,  así  no  se encuentre en firme, con todas  sus  circunstancias,  es  el que señala la pauta para determinar el término de  la     prescripción     de     la     acción”6    (subraya    la    Corte,  ahora).   

          Se  reitera,  entonces,  que  la  demandante omitió controvertir la  línea   jurisprudencial   conforme   a   la   cual  emitida  la  sentencia,  la  contabilización  relacionada  con  el  término  prescriptivo  se  efectúa con  fundamento  en  el  ilícito  allí  contemplado,  defecto de sustentación que,  sumado  al  primeramente  comentado,  conduce  a  inadmitir  el primer cargo del  libelo aquí estudiado.   

          Segundo cargo.   

          Este   reproche  se  fundamentó  con  sujeción  a  las  exigencias  legales, luego será admitido   

          4.  Demanda instaurada por el Procurador 55  Judicial II en lo penal.   

          Se   admitirá   esta  demanda,  pues  reúne  los  presupuestos  de  sustentación  establecidos  en  la  ley.  Sin  embargo,  de  esa  decisión  se  excluirá   lo   relativo   al  ataque  dirigido  contra  la  multa  impuesta  a  JORGE  MANUEL  CAMARGO, CARMEN NAME RUBIO, DUBIS RAMOS  RAMOS   y CÉSAR AUGUSTO  COLPAS,  por  sustracción  de  materia,  dado  que en  relación  con  estos procesado se declaró la prescripción de la acción penal  en auto separado.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.-  INADMITIR  la demanda instaurada por el defensor de MELBA     ESTHER    ARAZO    HERNÁNDEZ  y      el     primer     cargo     del   libelo  presentado   por   la   defensora   de  MANUEL  ARTURO  JIMÉNEZ SÁNCHEZ, conforme  a    las    razones    expresadas    en    la   presente   decisión.   

         2.-      ADMITIR      las   demandas  de       casación       presentadas      por      el      defensor   de  JOSÉ  ABELLO  MARTÍNEZ,  FREDY    MIGUEL   GONZÁLEZ   MUÑOZ   y  MYRIAM DEL CARMEN RODRÍGUEZ VEGA y por  el  Ministerio  Público,  con  la salvedad en este último caso efectuada en la  parte  pertinente  de esta providencia, así como el segundo cargo de la demanda  instaurada  por la defensora de MANUEL ARTURO JIMÉNEZ  SÁNCHEZ.   

         

En  consecuencia,  se  ordena  remitir  la  actuación  a  la Procuraduría Delegada para que emita concepto, de conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  213 del Código de Procedimiento Penal de  2000,  advirtiéndole  acerca de la proximidad de la prescripción de la acción  penal.   

          Contra este proveído no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE         SOCHA          SALAMANCA   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ             

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS                

Permiso  

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                           JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                   

                                     

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                          JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

            TERESA RUIZ NÚÑEZ   

            Secretaria   

    

1  Al  respecto,   cita   el   auto   del   14   de   febrero   de   2002,  radicación  18457.   

2  Invoca la sentencia del 23 de agosto de 2006, radicación 321494.   

3 Cfr.  Auto  del  9  de  noviembre de 2006, radicación 26198. En el mismo sentido auto  del 2 de julio de 2008, radicación 29598.   

4 Rad.  18457.   

5 Autos  de  casación  de  24 de septiembre de 2002, radicación 12951; de 25 de febrero  de 2004, radicación 18641.   

6 Auto  del 10 de julio de 2008, radicación 29746.     

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