31423(17-06-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  31423   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 180.  

Bogotá D.C., junio diecisiete (17) de dos mil  nueve (2009).   

VISTOS  

Acomete  la  Sala  la  verificación  de los  requisitos  de  lógica  y  adecuada  sustentación  de  la demanda de casación  presentada  por el defensor de la procesada MIRIAM DEL  CARMEN  OVIEDO  CERÓN, contra la sentencia de segunda  instancia  proferida  por  el Tribunal Superior de Pasto el 24 de julio de 2008,  confirmatoria  con  algunas  modificaciones en la tasación de perjuicios por el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de la misma ciudad el 29 de mayo de 2007,  por  cuyo  medio  condenó  a  la  mencionada  ciudadana  como autora penalmente  responsable del delito de fraude procesal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Sobre  el  particular  en el fallo de primer  grado se indicó:   

“Notician  los  autos  que  la  procesada  MIRIAM  DEL CARMEN  OVIEDO CERÓN, aduciendo una  letra   de   cambio   supuestamente  girada  en  vida  por  el  ciudadano  OSCAR  ORTEGA (quienes convivieron por cerca de dos años, se  puntualiza)  para  garantizar  el  pago de la suma de  $7.000.000,  con  base  en  la  cual  la  fémina instauró demanda ejecutiva en  contra  de  la  menor  NATALY  ELIZABETH ORTEGA DELGADO  (única  heredera  reconocida  de aquél, se precisa),  de  la  que correspondió conocer al Juzgado Cuarto Civil Municipal de Pasto, el  cual  mediante  auto del 31 de julio de 2002 decretó el secuestro del vehículo  automotor  marca  Daewoo  de propiedad del extinto” y  libró el correspondiente mandamiento ejecutivo.   

La Fiscalía Seccional de Pasto adelantó la  correspondiente  indagación  preliminar  y  luego  de practicar algunas pruebas  declaró  abierta  la  instrucción,  en desarrollo de la cual vinculó mediante  indagatoria    a    MIRIAM    DEL   CARMEN   OVIEDO  CERÓN,   absteniéndose   de   imponerle  medida  de  aseguramiento al momento de resolver su situación jurídica.   

Clausurada  la  fase instructiva, el mérito  del  sumario  fue  calificado  el  1º  de  junio  de  2005  con  resolución de  acusación  en contra de la incriminada como posible autora del delito de fraude  procesal,  providencia  que  al  ser  impugnada  por  la  defensa  fue objeto de  confirmación  por  parte de la Unidad de Fiscalía Delegada ante el Tribunal de  Pasto  el  21  de diciembre de 2005, pero le adicionó el delito de tentativa de  estafa.   

El ciclo del juicio correspondió adelantarlo  al  Juzgado Primero Penal del Circuito de Pasto, despacho que una vez surtido el  rito  pertinente  profirió  fallo  el  29  de  mayo de 2007, a través del cual  condenó   a  MIRIAM  DEL  CARMEN  OVIEDO  a  la  pena  principal de cuarenta y ocho (48) meses de prisión y  multa  por doscientos (200) salarios mínimos legales mensuales vigentes, y a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  cinco  (5)  años, como autora penalmente responsable del delito  objeto  de  acusación.  En  la  misma  providencia  se  abstuvo  de condenar en  perjuicios  a  la  incriminada  y  le  fue  otorgada  la  condena  de ejecución  condicional.   

Impugnada  la  sentencia por la defensa y la  parte  civil,  el  Tribunal Superior de Pasto la confirmó, pero tasó en quince  (15)  salarios  mínimos  legales  mensuales  el monto de los perjuicios morales  ocasionados  a  la  niña  Nataly  Ortega.   

EL LIBELO  

          Contra  el  fallo  de segundo grado la defensa propone dos censuras,  cuya postulación y desarrollo son los siguientes:   

          Primer  cargo: Violación del derecho al debido proceso y el derecho  de defensa.   

          Al  amparo  de  la causal tercera de casación, el demandante afirma  que  se  violó  tanto  del  debido  proceso  como  el  derecho de defensa de su  asistida,  toda  vez  que en la continuación de la diligencia de versión libre  realizada  el  25  de  marzo  de  2004,  la  Fiscalía concedió la palabra a la  apoderada  de  la  parte  civil  para  que interrogara a su asistida, pese a las  constancias  del defensor sobre la impertinencia de algunas preguntas, de manera  que  permitió  un  improcedente  interrogatorio  directo  no  permitido  en  el  procedimiento   penal   y  que,  por  tanto,  conduce  a  la  nulidad  de  pleno  derecho.   

Agrega que en dicha diligencia no se previno  a  la  sindicada  sobre  su  derecho a no autoincriminarse y a guardar silencio,  amén  de que la Fiscalía renunció a su labor investigativa, según lo señala  la  Carta  Política en el artículo 250 y lo precisa el artículo 324 de la Ley  600 de 2000.   

          Acerca  de  la trascendencia del reproche el recurrente afirma que a  partir  de  dicho  momento  el  curso  del proceso fue repetitivo respecto de lo  dicho   por   la   incriminada   a   instancia  de  la  apoderada  de  la  parte  civil.   

          Como  normas  quebrantas señala los artículos 29 y 250 de la Carta  Política, 6º, 16 y 324 del estatuto procesal penal de 2000.   

          Con  base  en los planteamientos anteriores, el censor solicita a la  Sala  casar  el  fallo atacado, con el propósito de invalidar todo lo actuado a  partir   de   la   referida   continuación   de   la   diligencia  de  versión  libre.   

          Segundo  cargo  (subsidiario):  Violación  del  derecho  al  debido  proceso.   

          También  bajo  la  égida  de  la  causal  tercera de casación, el  recurrente  manifiesta  que  se  vulneró  el  derecho  al  debido proceso de su  patrocinada,  en cuanto el Tribunal la condenó en perjuicios morales a favor de  la  menor  Nataly Elizabeth Ortega Delgado,  sin  tener  en  cuenta  que se trata de un delito contra la recta  impartición  de  justicia, cuyo único afectado es el Estado, circunstancia que  en  su  criterio  tiene  la  virtud  de  invalidar  el  fallo  del  ad quem.   

          Acerca  de  la  trascendencia  de  la  censura  expresa que se está  sancionando   pecuniariamente  a  MIRIAM  DEL  CARMEN  OVIEDO  más allá de los dispuesto por el legislador,  todo  ello  en  violación de los artículos 29 de la Carta Política y 6º, 16,  45  y  52  de  la  Ley 600 de 2000, pues en procura de proteger a la víctima no  puede crearse un sistema especial de reconocimiento de perjuicios.   

Apoyado  en  la  referida argumentación, el  recurrente  depreca  a  la  Sala  decretar  la  nulidad  del  numeral  1º de la  sentencia  del Tribunal, en cuanto se refiere a condenar en perjuicios morales a  la acusada.   

ALEGATO DEL NO RECURRENTE  

          Dentro  de  la  oportunidad  establecida para que los no recurrentes  presenten  sus alegaciones en punto del libelo casacional allegado, la apoderada  de  la  parte  civil  solicita a la Sala no casar la sentencia impugnada por las  siguientes razones:   

          1.        El  delito  por  el que procede tiene una pena máxima que no supera  los  ocho  (8)  años de prisión y el monto de los perjuicios objeto de censura  es  sustancialmente  inferior al exigido en la legislación civil, motivo por el  cual  no  es  viable  interponer  recurso  de  casación contra la sentencia del  ad quem.   

2.            En  la audiencia preparatoria la defensa  no  planteó  la  nulidad  que ahora propone acerca de la diligencia de versión  libre  en  la  cual  interrogó  la apoderada de la parte civil, sin que hubiera  existido  extralimitación  alguna de su parte, con mayor razón si la sindicada  estuvo asistida por su defensor.   

También  aduce  que  el Tribunal no tuvo en  cuenta  que  al  surtirse  el  recurso  de apelación interpuesto por la defensa  contra  la  resolución  acusatoria,  ésta fue confirmada, pero se adicionó el  delito   de  tentativa  de  estafa,  circunstancia  que  legitima  la  reclamada  indemnización de perjuicios a favor de su representada.   

          Agrega  que los argumentos del recurrente no se ajustan a las reglas  técnicas  de  esta  impugnación, pues se limita a exponer su criterio, como si  se tratara de una tercera instancia.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          En  el  examen  de  las  exigencias  para concurrir a este mecanismo  impugnaticio  extraordinario corresponde a la Sala verificar que los recurrentes  formulen  sus  reproches  con  sujeción  a los requisitos de lógica y adecuada  argumentación   definidos   por   el   legislador   y   desarrollados   por  la  jurisprudencia,  a fin de obviar que este recurso extraordinario se convierta en  una  tercera instancia. Tales  exigencias  se  orientan  a conseguir libelos enmarcados dentro de unos mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y  desarrollo  de  los cargos  propuestos,  de  suerte  que  resulten inteligibles en cuanto precisos y claros,  pues  no  corresponde  a la Sala en su función constitucional y legal develar o  desentrañar  el sentido de confusas, ambivalentes o contradictorias alegaciones  de los impugnantes en casación.   

Ahora, según el inciso 1º del artículo 205  de  la  Ley  600  de 2000, este medio impugnaticio extraordinario procede contra  los  fallos  de  segundo  grado  proferidos “por los  tribunales   superiores   de   distrito   judicial   y  por  el  Tribunal  Penal  Militar”, siempre que se proceda por “delitos   que  tengan  señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo   máximo   exceda  de  ocho  años” (subrayas fuera de texto).   

Tratándose  de  sentencias  de segunda instancia no proferidas por los  mencionados  tribunales  o  cuando  el  delito  por el cual se procede tiene pena  privativa    de    la    libertad    inferior    al    quantum    señalado   en  precedencia (como ocurre en  este   asunto)   o  sanción  no  restrictiva  de  la  libertad,  el inciso 3º del artículo 205 del estatuto procesal penal faculta a  esta  Sala  para admitir discrecionalmente los libelos de casación presentados,  “cuando  lo  considere necesario para el desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales, siempre que  reúna    los    demás    requisitos    exigidos    por    la   ley”.   

         De  conformidad  con  la  norma  transcrita,  carece  de  razón la  apoderada   de   la   parte   civil   en   su   carácter   de  no  impugnante,  al afirmar que en este caso  no  procede  el  recurso de casación por tratarse de un delito con pena máxima  de   ocho  (8)  años  de  prisión,  cuando  lo  cierto  es  que  sí  resulta  viable  dicha  impugnación  extraordinaria, pero por la vía discrecional.   

Como  también  afirma     que     tampoco     es     pertinente  el  recurso planteado por la  defensa  en  cuanto no supera el quantum económico dispuesto en la legislación  civil   para   acceder  a  este  medio  impugnaticio,  encuentra  la  Sala  que  si  la pretensión del censor se orienta a deplorar la  violación  del  derecho  al  debido  proceso, aunque la referida cuantía puede  resultar   comprometida,   la   verdad   es  que  enjuicia  la  legitimidad  del  diligenciamiento,   de   modo   que   sí   es  procedente  acceder  al  recurso  planteado.   

Dilucidado  lo  anterior  se  tiene que para  demandar  en  casación  por  la  vía  discrecional  corresponde  al recurrente  expresar  con  claridad  y precisión los motivos por los cuales debe intervenir  la  Corte,  ya  para  pronunciarse con criterio de autoridad respecto de un tema  jurídico  específico, bien para unificar posturas conceptuales o actualizar la  doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico aún no desarrollado, con el deber de  indicar  de  qué  manera  la  decisión  solicitada  tiene  la dual utilidad de  brindar   solución   al   asunto   y   servir   de   guía   a   la   actividad  judicial.   

Si la pretensión del impugnante se orienta  a  asegurar  la garantía de derechos fundamentales, tiene el deber de acreditar  la  violación  e  indicar  las  normas constitucionales que protegen el derecho  invocado,    así    como    demostrar    su   desconocimiento   en   el   fallo  recurrido.   

Las  dos  especies de casación (ordinaria y  discrecional)   no  pueden  ser  reclamadas  de  manera  sincrónica,  pues  son  excluyentes,  en cuanto la segunda es subsidiaria de la primera, es decir, sólo  procede    en    la   medida   en   que   no   resulte   viable   la   casación  ordinaria.   

         En  el  caso  objeto  de  estudio advierte la Sala que en punto del  recurso  extraordinario  de  casación  se impone acudir a la vía discrecional,  pues   se   procede   por   el   delito   de   fraude  procesal  establecido en el  artículo  453  de la Ley 599 de 2000, cuya pena máxima privativa de la libertad  no  supera  los  referidos ocho (8) años dispuestos para acceder a la casación  común.   

         Pese  a  lo expuesto, el censor no cumple  con  su  obligación de ofrecer argumentos encaminados a demostrar alguna de las  posibilidades   dispuestas  por  el  legislador  para  admitir  discrecionalmente su demanda, omisión de la  cual  se  deriva  la  imposibilidad  de  identificar en  concreto  la  temática  objeto  del  pronunciamiento.  Tampoco dice si sobre el  particular  ya hay jurisprudencia y, de ser así, cuáles son las decisiones que  se  ocupan  del  asunto  y  cómo  se  relacionan con el caso objeto de estudio,  falencia  que  a  la postre le impide identificar el punto dudoso, la existencia  de   providencias   contradictorias,  o  el  vacío  cuyo  análisis  supone  un  planteamiento  jurisprudencial  y  cómo  el  desarrollo  del concepto reclamado  tiene  la  doble  utilidad  de  servir,  tanto  para este trámite, como para la  solución de casos similares.   

Del   libelo   examinado  no  se  consigue  establecer  con  precisión  la  denuncia  de  agravio  alguno  a  los  derechos  fundamentales  de  la  acusada,  pues  aunque  el actor plantea la violación al  derecho  de  defensa y al debido proceso de MIRIAM DEL  CARMEN  OVIEDO  en  razón  a que en la ampliación de  versión  libre fue interrogada por la apoderada de la parte civil, lo cierto es  que  no atina a señalar de qué manera ello se vio reflejado en el fallo, y por  qué  al  marginar  tal  diligencia  podría  comprometerse  la  validez  de  la  sentencia impugnada.   

Con  tal  omisión  olvida  el  defensor que  tratándose  de  la  causal tercera de casación tenía el deber de señalar con  claridad  la especie de incorrección sustantiva que determina la invalidación,  los   fundamentos  fácticos  y  las  normas  que  estima  conculcadas,  con  la  indicación  de  los  motivos  de  su  quebranto.  También  era  de  su resorte  especificar  el  límite de la actuación a partir del cual se produjo el vicio,  así  como  la  cobertura  de  la nulidad, demostrar que procesalmente no existe  manera  diversa  de  restaurar  el  derecho  afectado  y,  lo  más  importante,  acreditar  que la anomalía denunciada tuvo incidencia perjudicial y decisiva en  la  declaración  de  justicia  contenida  en  el  fallo impugnado (principio de  trascendencia),  pues  este  recurso  extraordinario  no  puede  sustentarse  en  especulaciones,   conjeturas,   afirmaciones  carentes  de  demostración  o  en  situaciones  ausentes  de quebranto, reglas no acogidas por el impugnante en sus  planteamientos.   

Adicionalmente se constata que en el segundo  cargo  el  demandante  denuncia  la  violación  del  debido proceso por haberse  condenado  a  su  asistida  al  pago  de  los perjuicios morales causados con el  delito,  pese  a  tratarse  de  un  comportamiento  contra  la  eficaz  y  recta  impartición  de  justicia.  No  obstante,  nada  dice  en  punto  del carácter  pluriofensivo  de  tal conducta, de manera que el cargo así planteado no supera  la  fase  del  enunciado  y  sí,  por  el  contrario,  permite  advertir que el  recurrente  desconoce  la  presunción  de  acierto  y legalidad de la sentencia  atacada.   

          El  demandante  no dice, ni la Sala logra establecer, de qué manera  si  realmente  hubiera  ocurrido  una  incorrección en la condena en perjuicios  morales,  ello  tendría  la  virtud  de  invalidar  la  totalidad  del fallo de  impugnado.   

Así  las  cosas,  encuentra la Sala que si  el     actor   no  ajusta  su  demanda  a  las  mencionadas   exigencias  dispuestas, de una parte, para acceder a la casación  discrecional  y,  de  otra, para postular y demostrar  los  reproches contra el fallo de segundo grado y, en  virtud  del principio de limitación que rige el trámite casacional la Corte no  se  encuentra  facultada  para enmendar las falencias de aquella, de conformidad  con  lo  dispuesto  en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000 se impone de plano  la inadmisión del libelo.   

         Finalmente   es  oportuno  destacar  que  la  Sala  no  observa  en  el  curso  del  diligenciamiento  o  en la providencia  impugnada,  violación  de  derechos  o  garantías de  la  acusada, como  para  que  tal  circunstancia impusiera el ejercicio de la facultad oficiosa que  sobre  el particular le confiere el legislador en punto  de asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda   de   casación   interpuesta   por   el   defensor   de   MIRIAM     DEL     CARMEN     OVIEDO  CERÓN,  por las razones expuestas en la parte motiva  de esta decisión.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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