31399(21-10-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31399  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado Acta No. 331  

Bogotá.  D.C., veintiuno (21) de octubre de dos mil nueve  (2009).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Resuelve  la  Corte  el  recurso de casación  interpuesto   por   el   defensor   de  Mario  Cajicá  Valenzuela,   contra  la  sentencia  dictada  por  el  Tribunal  Superior de Bogotá el 10  de noviembre de 2008, mediante la cual  confirmó  la  proferida  el  17 de abril del mismo año por el Juzgado 20 Penal  del  Circuito  con Funciones de Conocimiento del mismo distrito, que condenó al  procesado  a la pena principal privativa de la libertad de 64 meses de prisión,  como  autor  responsable  del  delito de actos sexuales abusivos con menor de 14  años agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En la denuncia formulada por la madre de la  víctima,  el 12 de julio de 2005, señaló que ese día la llamaron del colegio  para    comentarle    que    su    hija   S.J.M.U.1,   había   sido   objeto  de  tocamientos  libidinosos  por  parte  del  conductor  de la ruta escolar, señor  Mario Cajicá Valenzuela.   

La  menor  reveló  a  la  psicóloga,  a  la  coordinadora  de  disciplina  y  a  la  rectora del colegio, que el procesado la  invitó  a  pasarse  al  puesto de adelante del vehículo, le ayudó a quitar el  bléiser  y  empezó  a tocarle las piernas y las partes íntimas, amenazándola  de hacerle algo si llegaba a contar lo sucedido.   

         

2. En audiencia preliminar realizada el 21 de  diciembre  de 2006, ante el Juzgado 5° Penal Municipal con Funciones de Control  de  Garantías  de  esta ciudad, la Fiscalía formuló imputación en contra del  indiciado  por  el  delito  de  actos  sexuales  abusivos  con menor de 14 años  agravado.   

3.  Ante el Juzgado 20 Penal del Circuito con  Funciones   de   Conocimiento   de  Bogotá  se  realizaron  las  audiencias  de  formulación  de  acusación el 6 de marzo de 2007; preparatoria el 1° de junio  del mismo año; y de juicio oral el 21 de febrero de 2008.   

4.  El  17 de abril de 2008 el mismo despacho  profirió  sentencia  contra  Mario Cajicá Valenzuela  como  autor  responsable  del delito de actos sexuales  abusivos  con  menor  de 14 años agravado, y lo condenó a la pena principal de  64  meses  de  prisión  y  a  las  penas  accesorias de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  tiempo  igual  a  la pena  principal  e  inhabilitación  de  la  patria potestad, tutela y curaduría, sin  especificar el término.   

5.  La  Sala  Penal  del Tribunal Superior de  Bogotá  al  resolver el recurso de apelación interpuesto por la defensa contra  ese  fallo,  lo  confirmó  en  lo  que  fue objeto de impugnación,  mediante providencia del 10 de noviembre  de  2008. Inconforme con esta  decisión   la   defensa  interpuso  en  su  contra  recurso  extraordinario  de  casación.   

6.  A  través  de  proveído del 13 de mayo de 2009, esta Sala decidió  admitir  el  cargo  primero  subsidiario  de  la  referida  demanda, a través del  cual  la  defensa  plantea  la violación directa de la  ley  sustancial  por  interpretación  errónea  del  precepto  señalado  en el  artículo 52 del Código Penal, e inadmitió los restantes   

CONTENIDO DEL CARGO ADMITIDO  

Sostiene  el  demandante  que  los  jueces de  instancia  interpretaron  erróneamente  el  artículo  52, al imponer al señor  Mario  Cajicá  Valenzuela la  pena  accesoria  de  la inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad,  tutela            y            curaduría2 respecto a su hijo menor de 12  años  de edad, sin detenerse a conceptuar y razonar la significación jurídica  que    comporta    la    expresión    “conductas  similares”   a   que   se  hace  referencia  en  la  disposición legal.   

Si el Juez y el Tribunal hubiesen interpretado  en  su  sentido  natural  la  expresión  “conductas  similares”, seguramente no habrían impuesto la pena  accesoria  que  hoy  se  cuestiona,  ya  que  de haber consultado su significado  teleológico,  su  imposición   sería  como  una  medida  de  prevención  especial  y no como una prevención general y objetiva. La norma por sí reclama  un  análisis  de  causa a posible resultado, una relación lógica y jurídica,  una  valoración  a  futuro,  una  proyección  que  los  jueces  no tuvieron en  cuenta.   

Solicita   por  tanto  casar  la  sentencia  impugnada  y  excluir  de  la  misma  la  pena  accesoria  de  inhabilidad en el  ejercicio   de   la   patria   potestad,   tutela   y   curaduría  impuesta  al  procesado.   

AUDIENCIA DE SUSTENTACIÓN  

1. Intervención de la defensa.  

Insistió en que la pena accesoria regulada en  el  artículo  47  del Código Penal (inhabilidad para el ejercicio de la patria  potestad,  tutela  y  curaduría)  fue  impuesta en la sentencia condenatoria en  forma  objetiva,  directa y automática sin analizar los contenidos normativos y  sin examinar el caso concreto.   

Agregó,    apoyado   en   jurisprudencia  constitucional  y  en  referentes  doctrinales,  que la imposición de las penas  accesorias  debe  corresponder a un criterio jurídico y socialmente útil desde  un  enfoque  subjetivo  y  con  prevalencia  del  principio  constitucional  del  interés superior de la minoridad.   

2. Intervención del Fiscal Delegado ante la  Corte.   

Manifestó  que  los  jueces  de instancia no  impusieron  automáticamente  la  pena  accesoria de la suspensión de la patria  potestad,  como  lo  afirma la defensa, y que lo mínimo que se puede esperar en  estos  casos es que se proteja a todos los menores conforme a lo previsto en los  artículos 42 y 44 de la Constitución Política.   

En este orden tiene sentido la imposición de  la  pena  accesoria cuestionada, puesto que los artículos 311 y 315 del Código  Civil  consagran  que  se  suspenderá la patria potestad cuando la persona haya  sido condenada a pena privativa de la libertad superior a un año.   

Los  jueces  de  primera  y segunda instancia  procuraron  con  esta  medida  proteger  al hijo menor del procesado teniendo en  cuenta la clase de conducta en la que incurrió.   

Solicitó    no    casar   la   sentencia  impugnada.   

3.  Intervención  del  Procurador  Segundo  Delegado ante la Corte.   

Señaló   que   la  Corte,  en  reiterados  pronunciamientos,  al  aludir a la motivación que debe anteceder la imposición  de  una  pena  accesoria,  ha  dicho  que  debe  ser  específica  y sustentada,  requiriéndose   además   que   resulten   condignas   a  la  conducta  punible  cometida.   

Advirtió que las consideraciones del juez de  primera  instancia  para  imponer  la  pena  accesoria  no se compadecen con una  motivación  razonada  o  sustentada.  Se  evidencia  que  el  juez  partió  de  argumentos  apriorísticos e hipotéticos, inclusive no tenía certeza de que el  procesado  fuese  padre  de  un  menor  de  edad,  sin  embargo,  impuso la pena  accesoria sin hacer ningún juicio de valoración al respecto.   

Por esa falta de motivación y en consonancia  con  los  fines  de la casación, solicita casar parcialmente la sentencia en lo  que  atañe a la referida pena accesoria impuesta al procesado, por vulneración  al principio de legalidad de la pena.   

CONSIDERACIONES  

El representante del Ministerio Público tiene  razón  cuando  sostiene  que  la  pena  accesoria  de  suspensión de la patria  potestad  impuesta al condenado, adolece de falta absoluta de motivación, y que  su    aplicación    en    las    anotadas    condiciones,   viola   el   debido  proceso.   

Muchas  han sido las oportunidades en que la  Sala  ha  llamado la atención sobre el hecho de que la única pena accesoria de  imposición    obligatoria    cuando    la   sanción   principal   es  prisión,  es la de interdicción de  derechos    y    funciones    públicas,    de    acuerdo    con    lo   dispuesto   en   el   artículo   52   del   Código   Penal3.   

Las demás, relacionadas en el artículo  43 del mismo ordenamiento, son  de  imposición discrecional  por  parte  del juzgador, quien las aplicará        atendiendo        los       criterios       relacionados  en el artículo 61 ibídem,  con    indicación   en  cada   caso  de  los fundamentos de hecho y de derecho  que  las  sustentan,  pues  éstas,    se    insiste,   no   operan   en   forma  automática.   

La obligación de motivar la imposición de  la  pena  surge  del  contenido del artículo 59 del Código Penal, el cual reza:   

“Motivación del  proceso   de  individualización  de  la  pena.  Toda  sentencia  deberá  contener  una fundamentación explicita sobre los motivos de  la determinación cualitativa y cuantitativa de la pena.”   

Este  mandato  legal  exige  que  toda  pena  -en  ello  no  se  diferencian las principales de las  accesorias-   debe   responder   a   una  motivación  específica,    que    la    legitime    en    sus   aspectos   cualitativos   y  cuantitativos.   

Esta implica un ejercicio argumentativo basado  en  las  reglas  que rigen la pena, los principios que la inspiran y las razones  por  las  que  en  el  caso  concreto  se  llega a la determinación final de su  imposición.   

La aplicación de estos criterios moderadores  significa  que la argumentación no puede fundarse en la íntima convicción del  juez,  ni  en  la  intuición, ni en la sospecha, sino en las pruebas legalmente  practicadas,  y  en el significado jurídico de los hechos probados. De alejarse  el   juez   de   estos   parámetros    ingresará   en  la  proscrita  arbitrariedad.   

Debe  entenderse  que  la imposición de una  pena    accesoria    conlleva    la    privación    de   un   derecho,  que  puede  ser  limitado si se  establece en el proceso que el condenado abusó   de  él,  o  que  su  ejercicio  facilitó   la   realización    del   punible,  o  que  su  restricción se  torna   aconsejable   para   prevenir   conductas   similares  a  la  que es objeto  de    condena.    De    allí    que   la   discrecionalidad  de  su      imposición     esté    atada   a   su   MOTIVACIÓN.   

En  tratándose  de  la  pena  accesoria  de  suspensión  de  la patria potestad, su imposición debe tener por fundamento la  existencia  de  un  nexo  causal  entre los hechos constitutivos del delito y el  ejercicio  de las funciones de representación legal y de administración de los  bienes   de   los  hijos  por  parte  del  procesado,  que  puedan  ponerlos  en  peligro.   

Por no ser común a toda clase de delitos, ni  para  todos  los  procesados, es necesario precisar su viabilidad y pertinencia,  consultando  la  naturaleza  del  hecho  punible,  el grado de culpabilidad, las  circunstancias  de  atenuación y agravación concurrentes y la personalidad del  sentenciado,  en  aras  de  determinar  su  aptitud  para  continuar  ligado  al  ejercicio  de los derechos familiares, en la medida que la formación integral y  tranquilidad de sus hijos no se vea afectada.   

En   el   caso  analizado,  el  Juzgado 20  Penal  del Circuito de Conocimiento de Bogotá omitió  analizar  los  parámetros  mencionados   para   la  imposición  de  la  pena  accesoria  de inhabilitación  para  el  ejercicio de la patria potestad, tutela y  curaduría,  limitándose a  consignar  en  la  sentencia condenatoria     lo    siguiente,    sin        hacer       ninguna   referencia  a  la  necesidad,  conveniencia    o    merecimiento    de    la    sanción   debatida:   

“  (…)  en  relación  con  el tipo de  comportamiento  por  el  cual se juzga a CAJICA VALENZUELA es necesario señalar  que  aún  cuando  no  se  hizo  acreditación  alguna por parte de la fiscalía  delegada  es  importante  que  se  libren las comunicaciones pertinentes ante la  oficina  de  instrumentos públicos y privados para que ser posible (sic)  y de  detectarse  que  es  padre  de  menor  de  edad  concurra  en  su contra la pena  accesoria  de  inhabilidad como detentador de la condición de padre o de patria  potestad  en relación con un menor de edad, tutela o  curaduría  pues  debe  sustraerse,  o  evitarse  de  cualquier  manera  que  repita  ese  comportamiento en relación con un menor de  edad,   esto  conforme  el  artículo  43  Num.  1°  y  4°  del  C.P.”    

Esta          justificación  no  corresponde  a  una  adecuada  fundamentación  de  la  pena.  Ante todo,  porque  el  juez  desconocía si el procesado era padre de familia y ejercía la  titularidad  de  la  patria potestad, situación que impedía de suyo imponer la  pena,   no   siendo  procedente,  a  estas  alturas,  librar       comunicaciones       para  establecer  ese  hecho,  por  haberse  ya  superado       todas       las       fases      probatorias.   

Pero       también,       porque       los   sentenciadores   no   explicaron  qué  relación existía  entre   la   conducta  investigada  y  el  ejercicio  de   la  eventual  patria potestad del  procesado  sobre sus hipotéticos  hijos  menores,  ni  de  qué  manera  su  ejercicio  podría  ponerlos  en peligro, o propiciar conductas  similares      a     las     juzgadas.   

Por   ende,   la   Corte   procederá  a   casar  parcialmente           la          sentencia          impugnada,  sólo  en  cuanto  impuso  inmotivadamente   “la  suspensión   de   la  patria  potestad,  tutela  y  curaduría”   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

R E S U E L V E  

1. CASAR parcialmente  la sentencia impugnada.   

2.  Dejar  sin  efecto  la  pena  accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de la patria potestad, tutela y curaduría  impuesta a Mario Cajicá Valenzuela.   

3. En lo demás, el  fallo no sufre ninguna modificación.   

4.  Contra  esta  decisión no procede ningún recurso.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

                                     Notifíquese y Cúmplase   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ                                                                               SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                            MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS       

AUGUSTO      J.     IBÁÑEZ     GUZMÁN                                       JORGE    LUIS   QUINTERO   MILANÉS              

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                                     JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Se  mantiene  en  reserva el nombre de la menor en concordancia con el Código de la  Infancia y la Adolescencia.   

2  Numeral 4° artículo 43 Código Penal.   

3  Casaciones  23724  del  16  de  junio  de  2006 y 11960 del 10 de abril de 2003.     

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