31207(09-02-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31207  

CORTE     SUPREMA DE JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

                                                 Magistrado  Ponente   

                                                  DR.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No. 29   

Bogotá,  D.C.,  nueve (09) de febrero de dos  mil nueve   

VISTOS:  

Dirime  la  Sala el conflicto de competencias  suscitado  entre  los  Juzgados  Séptimo  Penal  Municipal de Medellín y 11 de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Bogotá, quienes en su orden  repudian  el  conocimiento  de  la  ejecución  de  la  pena  impuesta  a WILMER  ALEXANDER  RAMIREZ  FORERO,  por  el  delito  de  hurto  calificado  y agravado.   

HECHOS:  

    

1. Los hechos que concitan la atención  de   la   Sala   fueron   resumidos  en  la  sentencia  condenatoria1    así:     

“De acuerdo con  las  constancias  procesales  se  tiene que el día veinticinco de noviembre del  año  dos  mil  tres,  pasadas  las seis de la tarde los señores Orlando López  Díaz  y Wilmer Alexander Ramírez Forero fueron retenidos por varios ciudadanos  y  miembros  del Cuerpo Técnico de investigación que se hallaban por los lados  de  la  transversal 74 con circular 3, en el momento en que éstos se daban a la  huida  luego  de  haber  ingresado en forma arbitraria y forzando la chapa de la  puerta  al  apartamento  101  del Edificio Plaza Sócalo, ubicado en la Circular  73B  No.  76E-45  de  esta  ciudad, de donde se sustrajeron una cadena amarilla,  aretes,  pendientes,  aretes trenzados, cruz filigrana, cofre de madera, cámara  fotográfica  Olimpos,  gafas  sin  marca,  calculadora  Cassio,  Walkman  Aiwa,  Videograbadora  Samsung,  una  batería  y  dos casetes, avaluados en la suma de  $1.800.000,  al  igual que $1.800 en monedas, de propiedad de las señora Gloria  Madrid  Bedoya;  sujetos  que  fueron  entregados  al  instante  a  una patrulla  policial  de  la Estación Laureles que en ese momento pasaba por el sector, los  que  al  someterlos  a  una  requisa  les  hallaron  en  su  poder  los  citados  objetos.”    

2.    Tales  hechos  motivaron  la  apertura  de  instrucción  contra  los capturados por parte de la Fiscalía 109  Local  de  Medellín,  la  cual  una  vez clausurada aquélla, profirió el 9 de  agosto  de  2004  resolución  de acusación contra ORLANDO LÓPEZ DIAZ y WILMER  ALEXANDER  RAMÍREZ FORERO, como presuntos infractores de la conducta punible de  HURTO CALIFICADO y AGRAVADO.   

3.  Ejecutoriada la anterior determinación y  efectuado  el  correspondiente  reparto,  dictó  sentencia condenatoria por los  delitos  acusados  la titular del Juzgado Séptimo Penal Municipal de Medellín,  imponiéndoles  la  pena  43 meses de prisión e inhabilitación en el ejercicio  de   derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso,  como  accesoria.   

4.  La  anterior  decisión  fue  objeto  de  apelación,  el  cual  fue desatado por el Juzgado Quince Penal del Circuito del  Medellín  en  proveído del 19 de agosto de 2005. En ella se modificó la del a  quo  en  el  sentido de concederles a los procesados el sustituto de la prisión  domiciliaria.   

5.  Ejecutoriada  la sentencia condenatoria y  como  quiera  que  WILMER  ALEXANDER  MARTINEZ  FORERO  residía en la ciudad de  Bogotá,  correspondió  la vigilancia de la sanción impuesta -una vez suscrita  la  respectiva  acta  de  compromiso  y  efectuado  el reparto- al Juzgado 11 de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá.   

6. Dentro del proceso propio de la vigilancia  de  la  medida  restrictiva  de la libertad, el 13 de septiembre y de octubre de  2006,   fueron   realizadas   visitas   al   domicilio  de  RAMÍREZ  FORERO  no  encontrándose  el penado en su residencia, razón por la cual mediante auto del  16  de marzo de 2008 –y una  vez  escuchadas  las  explicaciones  del  requerido-  se  resolvió  mantener el  beneficio  y  al  mismo  tiempo  reconvenirlo  a  fin  de  que  cumpla  con  las  obligaciones inherentes al mecanismo sustitutivo.   

7. Con el fin de realizar la notificación del  anterior  auto,  nuevamente se desplazó la autoridad competente hallando que el  condenado  no estaba en el domicilio, lo cual motivó que por providencia del 22  de  junio de 2007 se resolviera revocar la prisión domiciliaria concedida y por  ende se ordenó su captura una vez ejecutoriada la misma.   

8.   En   el  mes  de  septiembre  de  2008  –la  fecha  exacta  no es  legible-,  el  defensor  de  Ramírez  Forero  elevó  ante  el  Juzgado  11  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad petición de libertad condicional,  la  cual  al  ser advertida por el ejecutor resolvió enviar de manera inmediata  -según  obra  en  auto del 20 de octubre de 2008- las diligencias al Juzgado de  primera instancia.   

9.  Recibidas  las diligencias por el Juzgado  Séptimo  Penal  Municipal de Medellín, éste devolvió el plenario proponiendo  conflicto     de     competencia    –proveído  del 10 de diciembre de 2008-; aduciendo que la vigilancia  de  la  ejecución  de  la  pena  la  tiene  el Juzgado 11 remitente, por cuanto  asumió  conocimiento  en  razón  del  domicilio  en  donde  purgaba su pena el  sentenciado.   

10.  Nuevamente  en  manos  del Juzgado 11 de  Ejecución  de  Penas   de  Bogotá éste aceptó el conflicto planteado en  decisión  del  23  de  diciembre  de  2008,  arguyendo  en  primer lugar que el  convicto  en  la  actualidad  no está privado de su libertad, al menos por  el  asunto  a  su  cargo,  dada  la revocatoria de la prisión domiciliaria y la  correspondiente  orden  de captura, lo cual deslegitima su actuación pues si no  existe  condenado  privado  de  la libertad prevalece la competencia territorial  del Distrito judicial al que pertenece el fallador.   

Por  lo  anterior remite la actuación a esta  Sala para resolver el correspondiente conflicto de competencia.   

CONSIDERACIONES:  

De  conformidad  con  el  numeral  4°  del  artículo  75  del  Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2004), la Sala es  competente  para  dirimir  los conflictos de competencia que en materia penal se  susciten  entre  dos  juzgados  de diferentes Distritos Judiciales; caso como el  presente  con  los  Juzgados  Séptimo Penal Municipal de Medellín y el Once de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad con sede en la ciudad de Bogotá.   

Ahora  bien,  el  conflicto se circunscribe a  señalar  qué autoridad debe continuar con la vigilancia de la ejecución de la  sanción  penal impuesta a WILMER ALEXANDER RAMÍREZ FORERO, en particular sobre  la petición de libertad invocada por el defensor del prenombrado.   

En casos similares en cuanto a las autoridades  colisionantes  y  que  involucran   la ejecución de las penas impuestas en  virtud  de sentencias en firme, la Corte se ha pronunciado teniendo en cuenta lo  señalado  por  la  Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura en  los  acuerdos 54 de 1994, y 519, 548 y 567 de 1999, relativos a la ejecución de  la sentencia así:   

“3.1. La ejecución de la sentencia atañe  al  Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, cuya competencia, cuando  el  condenado  se  encuentra privado de la libertad, no depende de la naturaleza  de  la  conducta  punible,  ni del territorio donde se cometió, ni del despacho  judicial  que  dictó  el  fallo,  sino  de un factor personal relativo al lugar  donde se encuentre recluido.”   

“3.2.  En  general, la sentencia debe ser  ejecutada  por  el  Juez  de  esta  especialidad,  y cuando en el lugar donde se  encuentra  el  detenido  no exista Juez de Ejecución de Penas, debe conservar o  reasumir  la  competencia  el  Juez  que  dictó  el fallo en primera instancia,  según  lo  dispone  al  parágrafo  transitorio del artículo 79 del Código de  Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000.”   

“3.3.  La  competencia  para  continuar  vigilando  el  cumplimiento  de  la  pena  cuando  al  procesado se le concedió  libertad,  es  el  Juez  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad del mismo  circuito    donde    se    hubiese    proferido    la   sentencia   de   primera  instancia.”   

“3.4.  La  competencia  para  continuar  vigilando  el  cumplimiento  de  la  pena  cuando  al  procesado se le concedió  libertad,  radica  en  el  juez que profirió la sentencia de primera instancia,  únicamente  cuando en el mismo circuito no exista Juez de Ejecución de Penas y  Medidas            de            Seguridad2.”   

De  allí  que  se  advierta  fácilmente que  cuando  el  condenado  se  encuentra  en libertad, como en el caso bajo estudio,  cesa  la  competencia  del  Juzgado  de Ejecución de Penas para vigilarlo, pues  ella  se  deriva  del  hecho  de  estar  privado de su  derecho    o    en   otras   palabras   delito,  de  tal forma que la competencia  de  esos  Juzgados  persigue  al  sujeto  condenado  al lugar donde se encuentre  recluido, tantas veces como sea necesario.   

De lo anterior se concluye que el Juzgado Once  como  bien  lo  manifiesta no puede desatar la petición elevada, sin embargo el  camino  por  él  escogido  tampoco  resulta acorde con las reglas precisadas en  párrafos  anteriores  pues  remitió  la  actuación  al  Juzgado de instancia,  cuando éste también carece de competencia para conocer.   

Como  quiera que ninguno de los colisionantes  tiene  la  facultad  de  actuar  en  el caso sub judice, podría pensarse que el  conflicto  carece de fundamento pues será necesario llamar a otra autoridad que  aún  no  se  ha  pronunciado sobre el tema debatido, pero que es quien tiene la  obligación  de  continuar  con la ejecución, aspecto que habrá de pasarse por  alto  en  desarrollo  de los principios de celeridad y de lo sustancial sobre lo  formal,  toda  vez que lo que está en el sustrato de la actuación penal es una  petición de libertad.   

Hecha la aclaración y retomada la discusión,  si    la    persona   no   está   privada   de   la  libertad,   se   entiende   que   está  libre,  y  este estado debe entenderse en  el  contexto de la libertad física o material lo que desecha que pesen órdenes  o  medidas  que  busquen su aprehensión, lo que impone entonces que se parta de  la regla citada en apartes anteriores:   

“3.   La   competencia  para  continuar  vigilando  el  cumplimiento  de  la  pena  cuando  al  procesado se le concedió  libertad,  es  el  Juez  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad del mismo  circuito    donde    se    hubiese    proferido    la   sentencia   de   primera  instancia.”   

¿Quién  fue el Juez que dictó la sentencia  de  primera  instancia?,  el Séptimo Penal Municipal de Medellín, de allí que  sea  el  circuito  de  Medellín  el  que  fije  la  competencia  por  el factor  territorial.   

¿Hay jueces de Ejecución de Penas y Medidas  de  Seguridad  en  ese  circuito?,  la  respuesta  es  positiva, de allí que se  concluya  que  son  los  jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad de  Medellín  los  llamados  a  continuar  con  la  vigilancia de la pena de WILMER  ALEXANDER RAMÍREZ FORERO.   

Son  estas las razones que llevan a la Sala a  asignar   la   competencia   en   los   juzgados   referidos   en   el  párrafo  anterior.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE:  

1. Declarar que la  competencia   para   continuar   vigilando   el  cumplimiento  de  la  sentencia  condenatoria  contra  WILMER  ALEXANDER  RAMÍREZ FORERO radica en los Jueces de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Medellín, despachos a los que se  remitirá el expediente.   

2.  Comunicar  la  decisión  adoptada  a los  Juzgados  Séptimo  Penal Municipal de Medellín y Once de Ejecución de Penas y  Medidas   de   Seguridad   de   Bogotá,    remitiéndole   copia   de   la  misma.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno   

CÓPIESE Y CÚMPLASE.  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

      JOSÉ          LEONIDAS          BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ                       

            

         ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO               MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                   

            AUGUSTO    J.   IBAÑEZ  GUZMÁN                  JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                           

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1 Fallo  del  26  de  mayo  de 2005, proferido por el Juzgado Séptimo Penal Municipal de  Medellín.    

2 Auto  de  15  de  octubre  de 2002, radicación 19844. También véase los autos 16 de  diciembre  de  1999,  radicación  16047,  16  de diciembre de 1999, radicación  16298,  23  de  julio  de  2001,  radicación  18195,  10  de  agosto  de  2001,  radicación 18450, 16 de julio de 2002, radicaciones 19574 y 19647.     

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