31345(20-05-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31345  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

APROBADO ACTA Nº. 144  

Bogotá, D.C., veinte (20) de mayo de dos mil  nueve (2009).   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  de  revisión  presentada por el apoderado judicial de Alfonso  Coronado  Valenzuela,  contra  la  sentencia  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, Sala Penal de  Descongestión,    que    confirmó   –con  algunas  modificaciones-  la  condena impuesta por el Juzgado 2  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  de  la  misma sede  al declararlo  responsable del punible de uso de documento público falso.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El día 31 de julio de 1996, Alfonso  Coronado  Valenzuela, profesional  del  derecho  y  en  representación  de  José  Mardoqueo  Beltrán Rodríguez,  concurrió   ante   la   Caja   Nacional   de   Previsión  Social  –CAJANAL-  de  esta ciudad demandando el  otorgamiento  de  pensión  de  jubilación a favor de su representado; adjuntó  para  ello  un  documento público que resultó espurio.  Hecho que motivó  la denuncia penal a cargo de la Subdirectora de Cajanal.   

2. El 30 de  octubre de 2007, el Juzgado  2  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  de  Bogotá  lo  halló  penalmente  responsable,  en  calidad  de  autor,  del  delito  de uso de documento público  falso,  y  lo condenó a 2 años, 6 meses de prisión.  Le impuso las penas  accesorias  de  inhabilidad  para  el ejercicio de la profesión de abogado y la  interdicción  de  derechos y funciones públicas por un período igual al de la  pena principal.   

Esa  decisión  fue  confirmada  con  algunas  reformas1  el 19 de  febrero de 2008 por la Sala Penal de Descongestión  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá D.C. y cobró ejecutoria, a términos de la  certificación expedida, el  7 de abril de 2008.   

LA DEMANDA  

El  actor invocó por favorabilidad la causal  establecida  en  el  numeral  6º  del artículo 192 de la Ley 906 de 2004, para  afirmar   que   la   providencia   del   Tribunal   se   fundamentó  en  prueba  falsa.   

En   orden  a  sustentarla,  el  demandante  cuestionó  al  juzgador al sostener que conforme al artículo 232 de la Ley 600  de  2000 –el que gobernó el  trámite-   la  sentencia se debe fundar en pruebas regular y oportunamente  allegadas  lo  que  no  se  cumplió en cuanto que   fue proferida con  base  en  una  prueba trasladada que resultaba improcedente e  inconducente  como  lo  fue  la injurada de Mardoqueo Beltrán Rodríguez, personaje frente al  cual   ninguna  actividad  realizaron  las  autoridades   tendientes  a  su  localización,  no  obstante haberse insistido por la defensa sobre la necesidad  de su versión.   

Destacó, igualmente, el salvamento de voto a  cargo  de uno de los integrantes del Tribunal Superior, en el que se apartó del  fallo  condenatorio impuesto a Alfonso Coronado Valenzuela al indicar que no fue  posible  aducir  prueba  tendiente  a  dilucidar  su responsabilidad, por lo que  debió  aplicarse  lo preceptuado en el artículo 7 del Código de Procedimiento  Penal.   

Concluyó el libelista su tesis: la sentencia  condenatoria  fue  proferida  sin  el  lleno  de  los  requisitos que demanda el  artículo 232 de la Ley 600 de 2000.   

CONSIDERACIONES  

1. Favorabilidad en la aplicación de la Ley  906 de 2004 en materia de revisión.   

1.  1.  Antes  de pasar al fondo del asunto y  toda  vez  que  la  causal  invocada  lo  fue  bajo  la  égida de la nueva  normatividad,  no  obstante que los hechos tuvieron ocurrencia en vigencia de la  Ley  600  de  2000,  la Sala estima necesario traer una comparación que resulta  válida  -por virtud del principio de favorabilidad alegado por el revisionista-  ya   efectuada   entre  la  Ley  906  de  2004  y  la  600  de  20002.   

“…1.1.  La  Ley  906 de 2004, bajo cuyo  imperio  se  solicita  la  revisión,  mantiene  una  estructura  similar  a  la  contemplada  en  la  Ley  600  de 2000; así, por ejemplo, en lo referente a los  motivos   por   los   cuales   puede   intentarse  la  remoción  de  sentencias  ejecutoriadas,  la  nueva codificación conserva las ya existentes de la Ley 600  de   2000,   entre   las   cuales   se  encuentra  la  causal  5  del  artículo  220:   

Cuando mediante pronunciamiento judicial, la  Corte  haya  cambiado  favorablemente  el  criterio  jurídico  que sirvió para  sustentar la sentencia condenatoria.   

Causal  que  solo ofrece divergencia con el  nuevo  estatuto  en  cuanto  este explica que el cambio jurisprudencial a que se  alude   puede   ser   «tanto   respecto   de  la  responsabilidad  como  de  la  punibilidad».   

Como   única  novedad  se  encuentra  la  introducción  de  una  causal  dada  para  las  hipótesis en que una instancia  internacional  de supervisión y control de derechos humanos respecto de la cual  el  Estado  colombiano  ha  aceptado  formalmente  su  competencia,  declara  el  incumplimiento   protuberante   de   las  obligaciones  de  investigar  seria  e  imparcialmente.   

A  la  par,  en  materia del trámite de la  acción  y  los requisitos que debe reunir la solicitud, se reiteran en el nuevo  código  de  procedimiento  penal las exigencias y procedimientos ya existentes,  no  obstante,  en  esta  última  materia se advierte una sustancial reforma, la  cual  se  hace  consistir  en el poder discrecional que se otorga a la Sala para  inadmitir  de plano la demanda cuando de las evidencias aportadas se advierta la  manifiesta  improcedencia  de  la  acción,  lo  que  de  suyo  habilita  a esta  instancia  para  proceder  en  el sentido indicado aún en los eventos en que la  demanda reúna las exigencias formales para su admisión…”   

El anterior precedente pareciere –en  principio- sugerir la improcedencia  de  la  invocación  del   instituto  de  la  favorabilidad  en  materia de  revisión,  pues  como  se ha precisado, tanto en la pasada normatividad como en  la  actual, la causal aducida, esto es la concurrencia de prueba falsa concurre;  sin  embargo,  se  aprecia  en  el  tenor  literal  de  las  mismas  un aparente  distanciamiento  o, en otras palabras, una exigencia mayúscula en la Ley 600 de  2000,  y  es la necesidad de que la demostración sea con sentencia en firme, en  tanto  que  en  la  Ley  906  de  2004,  numeral  sexto tal particularidad no se  ofrece:   

“….6.  Cuando se demuestre que el fallo  objeto  de  pedimento de revisión se fundamentó, en todo o en parte, en prueba  falsa fundante para sus conclusiones…”.   

Sin   embargo,   la  distinción,  como  la  jurisprudencia  de la Sala ha tenido la oportunidad de desarrollar, no se ofrece  significativa,  en cuanto se ha convenido en que de igual manera ha de concurrir  una  sentencia en firme que declare que la prueba que sirvió de fundamento para  la         sentencia         es         falsa3:   

“…Aparte de lo anterior, se observa que  la  libelista  tampoco allegó con la demanda la sentencia ejecutoriada mediante  la  cual  se  declara  la falsedad de la prueba. Si bien este requisito no está  expresamente  contemplado  en  la  causal  invocada,  como  sí  ocurría en las  precedentes  codificaciones  de  procedimiento penal4,   no   significa  ello  que  actualmente no deba aportarse ese documento.   

La  propia  redacción  del numeral 6º del  artículo  192  del  estatuto procesal penal de 2004 lleva a esa conclusión. En  efecto,   la   norma  establece:  “Cuando  se  demuestre…que  el  fallo…se  fundamentó,  en  todo  o en parte, en prueba falsa…”. Resulta claro que tal  situación  sólo  ocurrirá  en  el  momento en que hay una decisión en firme,  pues  mientras  tanto  no puede afirmarse que se ha demostrado la falsedad de la  prueba.     

Por  lo demás, el fundamento de la acción  de  revisión  demanda  el  cumplimiento  previo  de  dicho  requisito,  pues la  garantía  de la cosa juzgada a no ser sometido a un nuevo juicio por los mismos  hechos,  exige que su remoción únicamente pueda darse a partir del surgimiento  de  circunstancias  que  generen  certidumbre, lo cual solamente acontece, en el  caso  de  la  causal  6ª,  cuando existe fallo ejecutoriado mediante el cual se  declara que la prueba es falsa.    

Dígase,   adicionalmente,   que   si  la  aplicación  e  interpretación  de  las  causales  de revisión se efectúa con  sentido  restringido,  dado  que  suponen, precisamente, desconocer la garantía  fundamental           en           mención5,  nada más armónico con ese  carácter   que  asignarle  a  la  causal  6ª  el  entendimiento  en  mención.   

Y,   más   adelanté  señaló6:   

“…Es de anotar que la sentencia en firme  que  se  requiere, como condición para dar inicio a la acción de revisión, no  necesariamente  debe  ser  de  carácter  penal,  pues  bien  puede  tener  otra  naturaleza, siempre que revista los mismos efectos…”.   

La  anterior  referencia  permite  a  la Sala  precisar     que     la     aplicación     por    favorabilidad    –en  el  presente caso- de la Ley 906 de  2004  frente  a  la causal del numeral sexto no ofrece privilegio alguno para su  invocación.   

2.      Naturaleza    de    la  acción.   

2.1. Un primer aspecto a destacar:    la  Sala debe advertir que en esta ocasión no concurre la causal de impedimento  que  para  los  Magistrados  de  la Corte prevé el artículo 228 del Código de  Procedimiento  Penal,  toda  vez que el objeto de la acción no es una sentencia  dictada  por  la  Corte,  sino la proferida por un Tribunal Superior de Distrito  Judicial,  así como que tampoco vino a la Corte el proceso por vía del recurso  extraordinario de casación.   

2.2.  La  acción  de  revisión  fue prevista en el ordenamiento positivo  como  remedio  dirigido  a quebrar la cosa juzgada e invalidar una sentencia que  resulta  injusta y alejada de la realidad material. Su naturaleza es excepcional  pues  tan  sólo  procede en los estrictos casos señalados en la ley, y siempre  que  la  demanda  correspondiente  cumpla  una  serie  de requisitos que, aunque  mínimos, son de forzosa observancia.   

2.3.   Instrumento   procesal   que  no  es  complementario  ni  constituye  nueva  oportunidad para lograr reabrir el debate  probatorio  que  se  agotó  en  las instancias, toda vez que la providencia que  puso  fin  al  proceso  se  halla ejecutoriada y goza de la doble presunción de  acierto  y  legalidad.  De manera que no puede acudirse a ella con el único fin  de  utilizarla  para continuar con el juicio que culminó con la providencia que  hizo  tránsito  a  cosa  juzgada, o para revivir el debate jurídico-probatorio  que  se  llevó  a  cabo,  sino  para  postular  un  cuestionamiento  serio a la  declaración  de  justicia  que  selló definitivamente la controversia procesal  con la decisión inmutable.   

2.4.      De      entrada      advierte      la      Corte,   y   es  circunstancia       que       deslegitima       la       pretensión,    que  desconoció  el  demandante  que  la  acción  de  revisión,  a  diferencia  del  recurso  extraordinario de  casación,  no  es  un  mecanismo  para  discutir  la  regularidad  del trámite  procesal  o  el  cumplimiento  de  las garantías debidas a las partes, sino que  tiene  como finalidad remediar errores judiciales originados en causas que no se  conocieron  durante  el desarrollo de la actuación y que están limitadas a las  previstas en la ley.   

2.5.   Las  causales  de  revisión  y  la  forma como ellas deben  impetrarse   ante   la   autoridad   competente,   constituyen   requisitos   de  interpretación  estricta  y  restrictiva.  En  este  sentido,  no basta la mera  alegación  de  la  injusticia  material  de la decisión que pretende removerse  sino  que deben demostrarse de entrada unas circunstancias tales que creen en el  funcionario  competente  la  convicción de que ha ocurrido una real afectación  al    contenido    de    justicia    del    fallo   cuya   inmutabilidad   busca  derrumbarse.   

3. La carga del actor de presentar sentencia  ejecutoriada  para  demostrar  que  la prueba en que se fundamentó la sentencia  fue declarada falsa.   

Desatendió  el  revisionista  esta  puntual  observancia  de cara a la causal invocada, esto es la desarrollada en el numeral  numeral  5  de  la Ley 600 de 2000  (norma aplicable, aunque se invocara la  Ley  906  de  2004)  por  cuanto  por  parte  alguna  asomó materialmente dicho  documento.   

Y  es  que  el  argumento  central con el que  pretendió  acreditar  el  demandante  la  injusticia del fallo, esto es, que la  prueba  que  sirvió  de soporte para el fallo condenatorio no resultaba idónea  ora  ineficaz  e  inconducente,  no es tema de discusión en sede de revisión y  menos  aún  por  virtud de la causal rogada, por lo que se ofrece desafortunada  su  propuesta.  Del  escrito se desprende que lo querido fue, sin lugar a dudas,  reabrir  el debate para que se aprecien nuevamente las pruebas, cuestión que no  es propia de la acción de revisión.   

Para  finalizar,  y como lo anotó la Sala en  anterior  oportunidad  y  en orden a desarrollar debidamente la causal invocada,  no  se  requiere  que  el  demandante  introduzca nuevos conceptos o posturas en  orden  a  valorar nuevamente las pruebas que sirvieron de soporte al fallo, sino  se  le  impone  simplemente  aportar  copia  de  la  sentencia  en firme, la que  constituye  el  medio  a  través  del cual se prueba que la sentencia objeto de  revisión  se  basó  en  prueba  falsa.   En estos términos y frente a la  causal   quinta  de  revisión  contenida  en  la  Ley  600  de  2000  la  Corte  señaló:   

“…La  exigencia que establece la causal  es  clara  y  no  se  presta   a  interpretaciones  de  ninguna especie: se  requiere  que  la  decisión  cuestionada  se  hubiese basado en una prueba cuya  falsedad  hubiese  quedado demostrada en una sentencia ejecutoriada, como cuando  la  providencia  que  se ataca tuvo por exclusivo fundamento las manifestaciones  de  un  testigo  que  luego  es  condenado por falso testimonio, precisamente en  razón de a declaración en que se sustentó la decisión.   

No  se  trata,  por  lo  tanto, de elaborar  construcciones  teóricas  para  acreditar  la falsedad del medio de convicción  que  tuvo  en  cuenta el funcionario judicial para proferir la providencia, sino  únicamente  de aportar la copia de la sentencia en firme que dio por demostrada  la  falsedad de aquella prueba y acreditar así mismo que ésta fue determinante  en     el     sentido    de    la    decisión…7”.   

Son  estas  las  razones  que  llevan  a  inadmitir el libelo.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero. Inadmitir la  demanda    de   revisión   presentada   a   favor   del   señor   Alfonso Coronado Valenzuela.   

Segundo. Contra esta  decisión procede el recurso de reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

         

                  JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

            

SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ  

ALFREDO     GÓMEZ  QUINTERO             

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS  

AUGUSTO    J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE    LUIS   QUINTERO  MILANÉS  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS            

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  En  estos  términos  se  ofreció  la  decisión:  “…”Segundo:  Modificar  el  numeral  segundo  y tercero de la parte resolutiva del fallo de primer grado, en  el   sentido  que  la  condena  accesoria  no  es  de  “interdicción”  sino  “inhabilidad”  de  derechos  y funciones públicas.  Tercero: Confirmar  los     demás     aspectos     del     fallo     de     condena    objeto    de  apelación…”.   

2 Sala  de Casación Penal,  20 de febrero de 2008, radicación 28607.   

3  Radicación 28119, 12 de septiembre de 2007.   

4  Numeral  5º  del  artículo  220  de  la  Ley  600  de  2000, y numeral 5º del  artículo  232  del  Decreto 2700 de 1991. Ambas disposiciones son del siguiente  tenor:   

“Cuando   se  demuestre,   en   sentencia   en   firme,  que  el  fallo objeto de pedimento de revisión se fundamento en  prueba falsa”.   

5  Al  respecto,  CORTE CONSTITUCIONAL, sentencias C-004 de 2003 y C-799 de 2005, entre  otras.   

6  Ibídem.   

7 16 de  marzo de 2005, radicación 23085.     

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