31298(18-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 31298  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta  N°  082   

Bogotá,    D.    C.,    dieciocho (18) de marzo de dos mil nueve (2009).   

V   I   S   T   O  S   

La Corte resuelve el impedimento manifestado  por    los    doctores    José    Alberto   Pabón  Ordóñez,  Candida  Rosa  Araque  de  Navas  y  Edgar  Kurmen  Gómez, Magistrados integrantes de la Sala de  Decisión  Penal del Tribunal Superior de Tunja, la cual debe conocer en segunda  instancia  de  la  apelación interpuesta contra la sentencia de primer grado, a  través  de  la  cual  el  Juzgado  Tercero  Penal del Circuito con Funciones de  Conocimiento  de  la  misma  ciudad condenó a JULIÁN  LEONARDO  GIL  FIRACATIVA  por el delito de homicidio  simple.   

SÍNTESIS  DE   LA  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Observados  los  discos  compactos  en  los  cuales  se  hallan  registradas  las  actuaciones  surtidas  en  las respectivas  audiencias  públicas  y  leídos  los documentos incorporados al expediente, se  conoce lo siguiente:   

1.  Los hechos fueron sintetizados por  el sentenciador de primera instancia en los siguientes términos:   

“El  28  de  febrero  de  2008,  en  una  de  las habitaciones de la residencia ubicada en la  carrera  5ª  N°  5-12  del  municipio de Samacá, fue encontrado el cuerpo sin  vida  del  señor  Carlos  Alberto Wittinghan, el cual presentaba hematoma en la  región  ocular,  cabeza inflamada, herida abierta de aproximadamente 10 cms. en  región  parietal y frontal. Todo indica, de conformidad con la investigación y  la  inspección  que  se  llevó  a  cabo,  que ingresaron en la panadería y le  dieron  muerte  con  un  golpe en la cabeza, siendo encontrado al día siguiente  por  sus  colaboradores,  así  mismo  fue  señalado de dicho hecho por haberle  visto  entrar  al  establecimiento  a Julián Leonardo  Gil Firacativa”.   

2.    Por  razón   de   los   hechos   narrados,  en  audiencia  preliminar   que   se  realizó  el  25  de     abril    de    2008  ante el Juzgado Segundo Penal Municipal  con  Función  de  Control  de  Garantías  de Tunja, después de verificarse la  legalidad     de     la     captura,     la     fiscalía     le    imputó   a  Gil    Firacativa   la  comisión,  en  calidad  de  autor,  del delito       de       “homicidio      simple”  tipificado  en el artículo 103 del  Código  Penal. Así mismo,  se  le  impuso  medida de aseguramiento de detención  preventiva.   

Debe agregarse que la fiscalía informó al  imputado  de  la posibilidad de aceptar el cargo imputado, quien se allanó al mismo.   

3.   Frente  el  citado allanamiento y  presentado   el  correspondiente  escrito  de  acusación,  el  diligenciamiento  correspondió   al   Juzgado   Tercero  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de  Tunja,  despacho  judicial  que  en  el curso de la respectiva  audiencia  llevada  a  cabo  el  9 de julio de dicho año, otorgó la palabra al  representante   de   la  víctima,  señora  María  Escilda  Wittinghan,  quien  solicitó  la  nulidad  de la actuación, por cuanto consideró que la fiscalía  en  la  formulación  de  imputación,  estando en la obligación de hacerlo, no  dedujo    “claras”  circunstancias  específicas  de  agravación del homicidio, omisión que, en su  criterio,  conllevó  a la vulneración de los derechos de la víctima relativos  a la verdad, a la justicia y a la reparación.   

Dicha    petición   fue   negada  por  el Juzgado, pues consideró  que  el  cargo  de homicidio simple imputado a Julián  Leonardo  Gil  Firacativa  en  calidad de autor, tuvo  como  soporte  los elementos materiales probatorios legalmente obtenidos, de los  cuales  no  podía concluirse que el acusado hubiese actuado con sevicia, o haya  puesto  en condiciones de inferioridad a su víctima o lo hubiera realizado para  preparar,  facilitar  o  consumar  otra  conducta punible, descartándose de esa  manera  el  pretendido  error en la denominación jurídica del delito atribuido  al     procesado,     el    cual    fue    aceptado    incondicionalmente    por  éste.       

4.   Apelada la anterior decisión por  el  representante  de  la  víctima,  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal  Superior  de  Tunja,  integrada por los doctores José  Alberto  Pabón  Ordóñez,  Candida   Rosa   Araque   de   Navas  y  Edgar  Kurmen  Gómez, el 20 de agosto de  2008,   la   confirmó  al  concluir  que  los elementos materiales probatorios con que contaba la fiscalía  al  momento  de  la  formulación  de  la  imputación  le permitían inferir la  existencia   del  delito  de  homicidio  simple.  Además,  agregó:     

“De hecho no hay  prueba  directa  de  lo  ocurrido en el interior de la vivienda para adverar que  existió  un  aprovechamiento  de  condiciones  de  indefensión o inferioridad,  entendiendo  por  lo primero la condición espaciotemporal del sujeto pasivo que  dificulta  o  impide  su  defensa  y  por lo segundo el desequilibrio ostensible  entre  el  medio de ataque y las posibilidades defensivas de la víctima. Ese es  un  aspecto  que  no  puede  derivarse  en  abstracto  de la simple comparación  física  de  la víctima y agresor, ni del hecho de que este hubiese ingresado a  su  residencia  en  horas de la noche, pues nada se sabe de cómo ocurrieron las  cosas     puertas     adentro     antes    del    desenlace    fatal.   

“Igual  ocurre  con  el  supuesto  ocultamiento de un delito que carece de mayor respaldo, salvo  por  el  detalle  del  encuentro  del imputado a altas horas de la noche con una  mujer  en  compañía  de  la cual efectuó algunos gastos con pago en efectivo,  siendo   este   un  elemento  frágil  para  sostener  la  agravante.   

“Conclusión  semejante  puede  hacerse  sobre  la  atribución  de  la  sevicia,  esto es, la  crueldad  excesiva  en la ejecución del homicidio, el ensañamiento que procura  infligir  padecimientos  innecesarios  a la víctima; porque lo que se desprende  de  la  necropsia  es  que  la  víctima  recibió  sólo  un golpe con elemento  contundente  que  le  produjo  la  muerte, sin que pueda de allí decirse que el  autor   se   solazó   con   el   sufrimiento   del   sujeto  pasivo”.   

5.  Resuelto lo anterior, el mencionado  Juzgado,  mediante sentencia del 19 de noviembre de 2008, condenó a      Julián      Leonardo      Gil  Firacativa   a  la  pena  principal  de  125 meses de prisión y a las accesorias de rigor, como autor del  delito  de  homicidio simple, fallo que fue impugnado por el representante de la  víctima,  insistiendo  en  la  nulidad con los mismos argumentos atinentes a la  existencia    de    circunstancias    que   agravan   la   mencionada   conducta  punible.   

6.  El asunto correspondió nuevamente  a   la   Sala   de   Decisión  Penal  integrada  por  los  doctores       José       Alberto       Pabón       Ordóñez,   Candida   Rosa   Araque   de  Navas  y     Edgar    Kurmen  Gómez,  la  cual,  el  10  de  febrero  de 2009, con  fundamento  en  el  numeral  6°  del  artículo 56 del Código de Procedimiento  Penal,  se  declaró impedida para desastar la mencionada apelación, conforme a  los siguientes argumentos:   

“En el caso que  nos  ocupa,  la  sala encuentra que su participación precedente para definir la  alzada,  implicó  abordar  desde una sana crítica probatoria la valoración de  los  elementos  de  prueba  para  efectuar  el  análisis  de la tipicidad de la  conducta,  que  estaba  siendo como ahora discutido por la representación de la  víctima,  de  tal  manera  que en aquella oportunidad debió expresar de manera  definitoria  su  criterio  sobre  aspectos  probatorios  que  van  ahora  a  ser  nuevamente  motivo  de  debate,  por  lo  que  la  imparcialidad  de  que  ha de  asistirnos  para  resolver  la apelación de la sentencia se encuentra realmente  afectada,  debiendo  ser  sustraído  del  conocimiento  del  asunto.   

“De hecho, si no  se  nos  separa  del  conocimiento  del  asunto,  a  la  sala  no  le  quedaría  alternativa  diferente a definir la materia de la misma manera que ya lo hizo en  tanto  no  existe  ninguna  circunstancia nueva que permita un reexamen del caso  porque  el  debate  está  centrado  justamente  en  la  ponderación  del mismo  material  probatorio  con el cual la Fiscalía contaba al momento de formular la  imputación  y  que  es  el mismo que el Tribunal ya tuvo oportunidad de valorar  cuando   avaló   la   corrección   de   la   adecuación   típica”.   

Por   lo  anterior,  las  diligencias  se  remitieron a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1. Toda vez que los funcionarios judiciales  que  manifiestan  su  impedimento  para  conocer  del  asunto son Magistrados de  Tribunal,  de  conformidad con el artículo 57 de la Ley 906 de 2004, es la Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  la  competente  para  resolverlo de plano.   

2.    Debe  advertirse  en primer  lugar  que para que la manifestación de impedimento por parte del juzgador o la  recusación  que  le formulen alguna de las partes alcance su cometido, esto es,  la  separación del conocimiento de un determinado asunto, es imprescindible que  la  causal  invocada  esté  fundamentada  en  aspectos  que  demuestren  en  el  funcionario  un  interés  particular  que lo afecte directa o indirectamente y,  por  lo  mismo,  que  puedan  socavar  la  imparcialidad y la ponderación en el  juicio  que  debe realizar, es decir, que la causal se orienta a salvaguardar la  absoluta  independencia  con que los jueces deben resolver los casos sometidos a  su conocimiento.   

3.   Los  Magistrados  de  la  Sala de  Decisión   Penal   del   Tribunal   Superior   de  Tunja,  doctores       José       Alberto       Pabón       Ordóñez,   Candida   Rosa   Araque   de  Navas  y     Edgar    Kurmen  Gómez, con fundamento en la causal 6ª del artículo  56  de  la Ley 906 de 2004, manifestaron su impedimento para conocer del recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  representante  de  la víctima   contra   la   sentencia  de  primera  instancia,  toda  vez  que sobre la nulidad que argumenta este interviniente por  medio  de  dicha  impugnación  se pronunciaron en decisión del 20 de agosto de  2008,  a  través  de la cual se confirmó la negativa de la invalidación de la  actuación adoptada en primer grado.   

Pues  bien, el numeral 6° del artículo 56  de    la    citada    Ley,    contempla   textualmente   la   siguiente   causal  impeditiva:   

“Son causales de  impedimento:   

“(…).   

“6.  Que  el  funcionario   haya   dictado   la   providencia  de  cuya  revisión  se  trata,  o  hubiere participado dentro del proceso…”   (Se  subrayó).    

Frente  a  esta causal ha sido reiterada la  jurisprudencia  de  la  Corte  en  indicar  que  para  que  se  estructure dicha  circunstancia  impeditiva  no  basta  cualquier actuación del funcionario, sino  que  debe  tratarse  de  un  acto que revista una intervención con entidad  suficiente  para comprometer su  imparcialidad       y       su       criterio.1   

En  otros  términos, la participación del  funcionario  judicial  en el proceso debe ser de fondo, sustancial, esto es, que  lo  vincule  con  el  diligenciamiento  puesto a su consideración que le impide  actuar  con  la  imparcialidad  y ponderación que de él espera la comunidad y,  particularmente,   los  sujetos  intervinientes  en  la  actuación.2    

Respecto  de este puntual tema, la Corte ha  dicho:   

“La expresión  ‘participado’,  no  debe tomarse en forma textual,  literal  ni  aislada  del  contexto  procesal  penal, pues de aceptarse así, se  llegaría   a  extremos  que  escapan  a  la  finalidad  de  salvaguarda  de  la  imparcialidad   contenida   en   las  normas  relativas  a  los  impedimentos  y  recusaciones.   

“Piénsese, por  ejemplo,  que el Tribunal Superior conociese apelaciones sucesivas de diferentes  autos  emitidos  por  el  Juez Penal del Circuito dentro del mismo proceso; bajo  tal  supuesto,  la  participación de los magistrados es innegable, pero ninguna  razón  existe  para  aceptar  un impedimento, sin argumentación específica de  respaldo.  También habrían participado ya los magistrados que conocen por vía  de  apelación de la providencia que niega la práctica de una prueba o del auto  que  se  abstuvo  de  declarar una nulidad; pero esa intervención en el proceso  nada  dice  por sí misma de un pretendido impedimento para conocer después, en  segunda  instancia,  la  apelación  contra el fallo de primer grado.   

“…”.   

“En efecto, así  como  no  es motivo objetivo de impedimento, que el funcionario judicial “haya  manifestado  su opinión sobre el asunto materia del proceso” (numeral 4° del  artículo  56  de  la  Ley  906 de 2004), tampoco se erige en causal objetiva ni  automática  de  impedimento, que el funcionario judicial “hubiere participado  dentro      del      proceso”      (numeral      6°,     ibídem).   

“En tratándose  de  impedimento,  es  necesario  que  en  cada  caso  particular  y concreto los  funcionarios      judiciales      –jueces  y  magistrados-  expliquen  cuáles son las razones por las  cuales  su  imparcialidad,  su  ecuanimidad,  su  independencia  o  su equilibro  podrían  afectarse  frente  a cada uno de los implicados, por el hecho de haber  participado ya en el proceso.   

“El género de  argumentación   que   se   exige,  incluye  especificar  las  circunstancias  o  condiciones  en  que se produjo la participación del funcionario judicial en el  proceso  original  o  en  alguno  de los procesos derivados por la ruptura de la  unidad    procesal;    y    si    la    actividad    del    Juez    –individual  o colegiado- se extendió  ya  a  la  valoración de elementos probatorios o de información susceptible de  convertirse   en  prueba,  se  precisa  indicar  cómo  y  de  qué  manera  las  apreciaciones  anteriores inciden en el ánimo del juzgador al conocer el asunto  en  ocasiones  posteriores,  frente  a  cada uno de los implicados o situaciones  concretas por resolver.   

“Lo mismo pude  predicarse  -mutatis  mutandi-  cuando se trata de recusación, aduciendo que el  funcionario    judicial    ya    participó   dentro   del   proceso.   

“4.   Las  instituciones    jurídicas   de   impedimento   y   recusación   se   vinculan  inescindiblemente  al  principio constitucional del debido proceso, en su amplia  concepción  garantista; pero no a la manera de una presunción peyorativa sobre  los  funcionarios  judiciales, respecto de quienes, por el contrario, se presume  su  imparcialidad;  presunción  que,  sin  embargo, puede desvirtuarse cuando a  ello  hubiere  lugar,  siendo  indispensable  que  el  interesado suministre los  elementos  subjetivos  que  cimentan  tal pretensión, pues como los motivos que  eventualmente   podrían   conspirar   contra   la  imparcialidad,  ecuanimidad,  equilibrio,  etc.,  a  menudo  pertenecen  al  fuero interno de las personas, la  corporación  llamada  a dirimir el incidente -en este caso la Sala de Casación  Penal-  debe  ser  enterada de aquellos motivos, para que pueda determinar si en  realidad  se  encuentra  ante  un  juez  subjetivamente  incompetente, por haber  emitido  juicios  anticipados  o  ser  sujeto de prevenciones que comprometan de  antemano  su  criterio,  al  punto  que  alguna  de  las partes pudiese resultar  perjudicada   o   favorecida   (…)”.3   

4.  En esas condiciones, en el caso que  se  examina  resulta que las exigencias de la causal de impedimento invocada por  los señores Magistrados no se reúnen.   

En efecto, surge claro que en este asunto el  representante  de  la  víctima ya había solicitado la nulidad de la actuación  argumentando  una  presunta  errónea  adecuación  típica  en  el  acto  de la  imputación,  petición  que  no prosperó, según decisión adoptada en primera  instancia  el  9  de  julio  de  2008,  la  cual  fue  confirmada por la Sala de  Decisión   Penal   del   Tribunal   Superior   de   Tunja   el   20  de  agosto  siguiente.   

Ahora  último,  a  través  del recurso de  apelación  interpuesto  contra  la sentencia condenatoria de primera instancia,  el  mencionado  representante  de la víctima, acudiendo a los mismos argumentos  de  entonces,  pretende  nuevamente  que se decrete la nulidad de la actuación,  habiendo  correspondido  desatar dicha impugnación a la misma Sala de Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Tunja que en el pasado había resuelto el mismo  tema,  motivo  por  el  cual sus integrantes, apoyados en la causal 6° del  artículo  56  del Código de Procedimiento Penal, afirman encontrarse impedidos  para  decidir  por  cuanto  que  “su participación  precedente  para  definir  la  alza,  implicó  abordar  desde una sana crítica  probatoria  la valoración de los elementos de prueba para efectuar el análisis  de  la  tipicidad  de la conducta, que estaba siendo como ahora discutido por la  representación de la víctima”.   

5.  Así las cosas, pasan por alto los  citados  funcionarios judiciales que dicha decisión (la dictada el 20 de agosto  de   2008)   la   emitieron   al   interior  del   proceso  y  por  virtud del marco propio de sus deberes funcionales,  situación que tampoco permite la configuración de la causal de  impedimento propuesta.   

Es  verdad que en la Ley 906 de 2004 retoma  importante  connotación el principio de imparcialidad dada las características  propias  del  sistema  de  enjuiciamiento oral. Sin embargo, su trascendencia no  llega  a  los  extremos  de permitir la separación del funcionario judicial del  conocimiento  de  los  asuntos  que  la  ley  pone a su consideración y, menos,  cuando  los  argumentos, o las consideraciones, o las decisiones se emiten en el  curso  normal  de  la  actuación que es propia de su  competencia.    

Para  la  Corte  surge   claro   que   aquí  es  una  la  actuación   y   uno   el  imputado  sobre el cual recae el ejercicio de la acción  penal  y  de  la  jurisdicción,  dentro  de  las  cuales el representante de la  víctima  ha  buscado,  sin  éxito,  la anulación de la actuación acudiendo a  argumentos  expuestos  en  pretérita ocasión. Si ello es así, no es de recibo  la  afirmación  de  los funcionarios judiciales de segunda instancia, según la  cual,   su   criterio   se   encuentra  comprometido  para  desatar  la  segunda  impugnación    por   cuanto   en   la   primera   oportunidad   “participaron  dentro  del  proceso” al  confirmar  la  decisión  de primer grado, esto es, la negativa de la solicitada  nulidad,  pues,  como  se  indicó,  dicha  decisión fue emitida dentro de este  asunto en cumplimiento de sus deberes funcionales.   

Aceptar   la  tesis  de  los  Magistrados  declarados     impedidos     implicaría     que     ante     la    pluralidad  de  peticiones que presentan  los  intervinientes  al  interior  del  proceso,  las  cuales  pueden  ser  reiterativas, como sucede en este  caso,  necesariamente  se  tendría que contar con la misma pluralidad de jueces  de  primera  y  segunda  instancia  para  resolverlas  dada  la multiplicidad de  manifestaciones  de impedimento que se originarían so pretexto de haber emitido  sus  “opiniones” sobre  el   asunto  materia  de  la  actuación  o  “haber  participado   dentro   del   proceso”.     

Es  indiscutible  que  en  el  curso  de la  actuación   penal  los  sujetos  procesales  pueden  presentar  innumerables  y  reiteradas  peticiones  con  pluralidad de argumentaciones, las cuales en manera  alguna  comprometen  el criterio del funcionario judicial que las resuelve, pues  es   común   ver   que  esa  multiplicidad  de  solicitudes  sean  negadas  por  improcedentes,  o  por carencia de razón de sus peticionarios o por ausencia de  elementos   de   juicio;   como  también  es  factible  que,  ante  las  nuevas  argumentaciones  jurídicas  presentadas  por  las partes o por razón de nuevos  elementos  probatorios, varíen los fundamentos de las decisiones anteriores que  conlleven  a  una  declaración  judicial  distinta  a la inicialmente adoptada,  aspectos   todos   estos  que  conducen  a  concluir  que  sea  el  mismo  juez,  singular     o    plural,    que    conoce    del   proceso   el   llamado  a  pronunciarse, sin  que   en    manera   alguna   se   encuentre   afectada   su            imparcialidad    o   su  criterio,  el  cual,  por  el  contrario,  termina  fortalecido  ante  la  complementación   o   adición   de   sus   consideraciones  frente  a  la novedad  que   ofrece    la    nueva    petición,   así   esta   se    ocupe    de    un   asunto    ya   tratado,   como    puede    ocurrir    también    que    aquellos  fundamentos    permanezcan    incólumes    frente   a   la  reiteración  de  la petición.   

La          imparcialidad,    entendida   como    la    prevención     a   favor     o   en                  contra          de            los   sujetos   procesales   que   impide   la  ecuanimidad,   la   ponderación   y  la   transparencia  en  el   juicio   que   el   juez   debe   hacer,  no   puede    llegar     al   extremo  de  verse  afectada  cuando  el  pronunciamiento  judicial   se  ha  realizado  al  interior   del     mismo     proceso    y    respecto    del   mismo   imputado  como resultado del acatamiento de los deberes funcionales  del  servidor judicial.   

En   síntesis,  el   pronunciamiento           que           el           20     de     agosto   de  2008    emitió   la  Sala  de  Decisión      Penal      del      Tribunal     Superior     de     Tunja      dentro      de     esta  actuación              (confirmando              la        negativa        de   la   nulidad),   en   manera         alguna         se     erige      en           motivo   que   la                  inhiba         para   desatar               el           recurso        de           apelación       interpuesto   contra  la           sentencia       condenatoria        y        a           través        del          cual   nuevamente   el   representante   de   la                  víctima        insiste        en       la           invalidación     de      lo       actuado,          pues,   como   se        ha       indicado,         aquella      decisión     fue          dictada        al  interior  del  proceso,  dentro  del  marco propio de su deber  funcional  y  respecto del mismo imputado, así se trate de un tema que ahora es  motivo de reiteración.   

En     consecuencia,    carece  de  fundamento  el         motivo         de         impedimento        expresado     por     los          doctores     José     Alberto     Pabón  Ordóñez,  Candida  Rosa  Araque  de  Navas  y  Edgar  Kurmen  Gómez,  razón  por  la  cual  la  Corte no  los   separará   del  conocimiento     que    como    jueces   de  segundo  grado  les compete.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.   DECLARAR  INFUNDADO  el  impedimento  manifestado  por  los integrantes de la  Sala    de    Decisión    Penal   del   Tribunal   Superior   de   Tunja,           Magistrados  doctores  José  Alberto  Pabón  Ordóñez, Candida  Rosa     Araque    de    Navas    y    Edgar    Kurmen    Gómez,  para  conocer en segunda instancia de  la  sentencia  condenatoria proferida en  contra  de JULIÁN LEONARDO GIL FIRACATIVA,  por  el  delito  de  homicidio.  En consecuencia, se dispone que  intervengan en su trámite y decisión.   

2.       Contra  esta  providencia no procede ningún recurso.   

Cópiese  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen. Cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                       ALFREDO  GÓMEZ     QUINTERO                                  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS            

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ GUZMÁN                                         JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS                                                                             

                                                                                  EXCUSA JUSTIFICADA   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                        JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                            

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1 Rad.  19987, auto del 15 de octubre de 2002.   

2 Ver  radicación 21149, providencia del 15 de julio de 2003.   

3 Rad.  27497,  auto  del  13  de  junio  de  2007.  Ver  también  radicación  27720 ,  providencia del 18 de julio de 2007.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *