31229(28-10-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.° 31229  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

Dr.        JOSÉ        LEONIDAS        BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado acta número 339  

Bogotá D.C., veintiocho de octubre de dos mil  nueve.   

La  Corte  emite  concepto  respecto  de  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   Ómar  Cetre Portocarrero, formulada por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

ANTECEDENTES  

El  Gobierno  de  los  Estados  de  Unidos de  América,  a  través  de su Embajada en Colombia, mediante Nota Verbal No. 1194  del  8  de  mayo  de  2008,  solicitó  la  detención  provisional con fines de  extradición  del  ciudadano  colombiano  Ómar  Cetre  Portocarrero,  quien  se  identifica con la cédula de  ciudadanía  No. 16’475.149,  a efectos de juzgarlo por delitos relacionados con narcotráfico.   

Atendiendo esa solicitud, el Fiscal General de  la  Nación emitió la correspondiente orden de captura la cual se hizo efectiva  el 7 de octubre de 2008.   

La Embajada del Gobierno de los Estados Unidos  de  América,  por  conducto  de la Nota Verbal 3324 del 4 de diciembre de 2008,  formalizó  la  referida  solicitud  de  extradición,  a  la cual adjuntó como  soporte la siguiente documentación:   

    

* Acusación   formal   No.  8:07-CR-524-T-26TBM,  dictada  el  12  de  diciembre  de  2007  por  el  Gran Jurado ante la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para  el Distrito Medio de Florida, contra Marcial Sánchez Cuero, José  Estupiñán    Estupiñán,    Ubernei    Sánchez   Montaño   y   Ómar  Cetre  Portocarrero,  por cargos de  conspiración  para  poseer  con  la  intención  de  distribuir  cinco  o  más  kilogramos  de  cocaína  y  la  posesión  de dicha sustancia en las cantidades  indicadas     (fols.     58    a    61).     

    

* Declaraciones  juradas  rendidas  por  María  Chapa  López, Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados  Unidos  para el Distrito Central de Florida, y Glenn  Dutton,  Agente  Especiales  de  la  Administración  para  el Control de Drogas  (DEA),   (fols.   76    a   83   y   51   a  54).     

    

* Listado   y   reproducción   de  las  normas  aplicables  al  caso.  (fols.       63       a      73).     

    

* Certificación  del  Cónsul  de Colombia en Washington en la que se  indica  que  es  auténtica la firma de Patrick O. Hatchett, quien para el 28 de  octubre   de   2008   se  desempeñaba  como  Auxiliar  de  autenticaciones  del  Departamento   de   Estado   (fol.   134).     

    

* Documentos  con  sus  respectivos  sellos  y  cintas  de  seguridad,  debidamente  firmados  por  la  Secretaria  de  Estado  Condoleezza  Rice  y  el  Procurador  General  de  los  Estados  Unidos  Michael  B. Mukasey. (fols. 131 a 133).     

    

* Certificación  expedida por Thomas N. Burrows, Director Asociado de  la  Oficina  de Asuntos Internacionales, División de lo Penal, del Departamento  de  Justicia  de los Estados Unidos, sobre las declaraciones rendidas por María  Chapa  López,  Fiscal  Auxiliar  de  la Fiscalía Federal del Distrito Medio de  Florida,  y  Glenn Dutton, Agente Especial de la Administración para el Control  de  Drogas  (DEA),  en  apoyo  de  la  solicitud  para la extradición formal de  Colombia   a   los   Estados  Unidos  de  Ómar  Cetre  Portocarrero        (fol.        84).     

    

* Orden  de arresto impartida contra el solicitado por las autoridades  judiciales    de    los    Estados    Unidos    (fol.  149).     

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores de  Colombia,  el  27 de enero de 2009, remitió la nota verbal de extradición y su  expediente  anexo  al  Ministro del Interior y de Justicia, informando que al no  existir  convenio  aplicable  al  caso es procedente obrar de conformidad con el  ordenamiento  procesal  penal  colombiano,  y  el  2  de  febrero  siguiente  el  Viceministro  de  Justicia  envió la actuación a la Sala de Casación Penal de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  donde  cumplido  a cabalidad el procedimiento  legalmente  establecido,  corresponde  en esta oportunidad emitir concepto sobre  la   solicitud   elevada   por   el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos  de  América.   

ALEGACIONES DE LOS INTERVINIENTES  

La  Procuradora  Tercera  para  la  Casación  Penal  analiza  los  requisitos  relacionados  con  la  validez  formal  de  la  documentación  allegada  por  el Estado requirente, la  demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  la  concurrencia  del  principio  de  la  doble  incriminación  y  la  equivalencia  de la providencia  proferida  en  el  extranjero,  que el artículo 502 del estatuto procesal penal  (L.   906/04)  prevé  como  condiciones para emitir concepto favorable de extradición.   

En  relación  con  el aspecto fáctico de la  solicitud  de  extradición,  señala  que  corresponde  a  los hechos sobre los  cuales  el  Juzgado  2º  Penal del Circuito Especializado de San Juan de Pasto,  condenó   al  señor  Cetre  Portocarrero   por   el   delito   de   fabricación,   tráfico   o   porte  de  estupefacientes,  con  base  en  el  preacuerdo  que  celebró  con la Fiscalía  General de la Nación.   

Sin embargo, continúa, cuando el Gobierno de  los  Estados  Unidos presentó el pedido de extradición, la condena referida no  se  había  proferido, de manera que el ejercicio de la jurisdicción colombiana  no  se  encontraba  agotado en ese asunto y, en consecuencia, resulta procedente  la extradición que se analiza.   

De  acuerdo  con  lo anterior, la Procuradora  Delegada  opina  que  se  debe  emitir  concepto  favorable a la extradición de  Ómar  Cetre  Portocarrero,  teniendo  en  cuenta que se cumplen los requisitos de orden legal establecidos a  ese propósito.   

A    su    turno,    el    defensor  del  requerido  pide  a la Corte  emitir  concepto  desfavorable  porque,  según afirma, atender la solicitud del  gobierno  norteamericano implicaría desconocer el principio de la cosa juzgada,  consustancial al derecho fundamental al debido proceso.   

Sobre el particular afirma que para la época  en  que  las autoridades norteamericanas presentaron la solicitud de captura con  fines    de    extradición    (08-05-08),  la  justicia  colombiana  había iniciado proceso penal en contra  del     señor     Cetre    Portocarrero,  actuación  que  culminó con la sentencia condenatoria proferida  por  el  Juzgado Penal del Circuito Especializado de San Juan de Pasto, el 29 de  octubre del año pasado.   

De  esa manera, con base en las disposiciones  del  ordenamiento  interno  y  del  Derecho  Internacional  relacionadas  con el  principio  de non bis in ídem, junto con las decisiones recientes de la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia, en las cuales se afirma la  improcedencia  de  la extradición cuando la persona ha sido juzgada previamente  en  Colombia,  reitera  la  solicitud  de  que  el  concepto  sea  desfavorable.   

CONSIDERACIONES  

El artículo 502 del Código de Procedimiento  Penal  (Ley  906  de  2004),  estatuto  aplicable al caso en virtud de la ausencia de convenio con los Estados  Unidos  de América,  establece que el concepto que corresponde emitir a la  Corte  debe  fundamentarse  en los siguientes aspectos: (i) la validez formal de  la  documentación  presentada,  (ii) la demostración plena de la identidad del  solicitado,  (iii) el principio de la doble incriminación, (iv) la equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero,  y (v) el cumplimiento de lo  previsto en los tratados públicos cuando fuere el caso.   

Por  otra  parte,  atendiendo  los  mandatos  contenidos  en los artículos 35 de la Constitución Política y 490 del Código  de  Procedimiento  Penal,  la Corte en su concepto debe verificar que los hechos  imputados  al  colombiano por nacimiento hayan sido cometidos en el exterior, en  fecha  no  anterior  al  17  de  diciembre  de  1997, que se trate de delitos de  naturaleza   no  política  y  se  encuentren  sancionados  en  el  ordenamiento  jurídico  interno con pena privativa de la libertad no inferior a cuatro años.  De  igual  modo, en garantía del derecho fundamental al debido proceso, se debe  constatar  que  en  contra  del  requerido la justicia colombiana no ha ejercido  jurisdicción    sobre    los    hechos    que    fundamentan   el   pedido   de  extradición.   

La  presencia  en  este  caso de los aspectos  indicados se examinará en los siguientes apartados.   

1.   Validez   formal   de  los  documentos  aportados.   

El estatuto procesal requiere que la solicitud  de  extradición  se  formule por vía diplomática, o de manera excepcional por  la   consular   o   de   gobierno   a  gobierno  (art.  495),  la  cual  deberá  acompañarse de la siguiente  información  y  documentación de acuerdo como lo establece la legislación del  Estado  requirente:  (i) copia o trascripción auténtica de la sentencia, de la  resolución  de  acusación  o  su  equivalente;  (ii) indicación exacta de los  actos  que  determinan  la  solicitud de extradición y del lugar y fecha en que  fueron  ejecutados;  (iii)  inclusión  de todos los datos que sean útiles para  establecer  la  identidad  de  la persona reclamada; y, (iv)  reproducción  certificada de las disposiciones penales aplicables al caso.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, establece,  a  su  vez,  que  los documentos públicos otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, y en su  defecto  por  el  de  una  nación  amiga.  Y  que la firma del cónsul o agente  diplomático  debe  ser  abonada  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticarán  previamente  por  el  funcionario  competente  del mismo y los de  éste      por     el     cónsul     colombiano1.   

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática,  y  adjunta  a  la misma aparece copia de la  acusación  8:07-Cr-524-T-26TBM,  dictada el 12 de diciembre de 2007 por el Gran  Jurado  ante  la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Medio de  Florida,  contra  Marcial Sánchez Cuero, José Estupiñán Estupiñán, Ubernei  Sánchez      Montaño      y      Ómar     Cetre  Portocarrero,   decisión   en   la   cual   aparecen  relacionadas  las conductas que determinan la solicitud, los lugares y fechas de  su ejecución.   

Se  allegó  copia  de  la  orden  de arresto  emitida  contra  Ómar  Cetre Portocarrero  por  las  autoridades  judiciales  de  los  Estados Unidos; de las  declaraciones  juradas  de  María  Chapa López, Fiscal Federal Auxiliar de los  Estados  Unidos,  quien  explica  el  procedimiento  del  Gran  Jurado y hace un  recuento  de  los  hechos  junto  con  los  cargos imputados, y de Glenn Dutton,  Agente  Especial  de  la  Oficina de Administración de Control de Drogas, quien  refiere igualmente a los hechos del caso.   

Todos  estos  documentos  fueron aportados en  traducción  al español y se hallan debidamente autenticados. Las declaraciones  de   la  Fiscal  Federal  Auxiliar  María  Chapa  López  y  del  agente  Glenn  Dutton,   se   encuentran  certificadas  por  Thomas N. Burrows, Director Asociado de la Oficina de Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del Departamento de Justicia de los  Estados  Unidos,  cuya  firma  fue  refrendada  por  Michael  B.  Mukasey,   Procurador   de  los  Estados  Unidos,  quien  ordenó  estampar  el  sello  del  Departamento  de  Justicia  y  solicitó  al  Director  adjunto de la Oficina de  Asuntos Internacionales dar fe de su firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de los Estados Unidos en el referido documento, certifica a su vez  la  Secretaria  de  Estado Condoleezza Rice, quien en prueba hizo fijar el sello  del  Departamento  de Estado y que suscribiera su nombre el funcionario auxiliar  de  Autenticaciones  de dicho Departamento Patrick O. Hatchett. Por su parte, el  Consulado  de  Colombia  en  Washington  da fe de la autenticidad de la firma de  este último.   

Se  concluye entonces, que los requerimientos  formales  de  legalización  de  la  documentación  que soporta la solicitud de  extradición,  impuestos  por  la legislación del Estado requirente y el Estado  Colombiano,  efectivamente  se  cumplen  y  que  por  esa  razón los documentos  aportados  con  tal fin son aptos para ser considerados  por la Corte en el  estudio que precede al concepto.   

2.   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

Este presupuesto también se halla acreditado  en la actuación.   

Del  examen de la documentación aportada por  el    Gobierno    de    los    Estados    Unidos    de   América   (Solicitud  de  detención  provisional  con  fines de extradición,  solicitud  formal  de  extradición,  acusación del Gran Jurado y testimonio de  apoyo  del  agente  especial  de  la  DEA,  entre  otros documentos),   se   establece   que   la   persona  reclamada  es  Ómar   Cetre   Portocarrero,   ciudadano  colombiano  nacido  el  14  de  julio  de  1958, en Buenaventura, portador de la  cédula    de   ciudadanía   No.   16’475.149.   

Estos datos coinciden plenamente con los de la  persona  aprehendida  por  virtud  del presente trámite de extradición, según  aparecen  consignados  en el acta de derechos del capturado, en la diligencia de  notificación  de  los motivos de la aprehensión, en el estudio dactiloscópico  practicado  por  expertos de la Fiscalía General de la Nación, así como en el  memorial con el que confirió poder al abogado que lo representa.   

3.     Principio     de     la    doble  incriminación.   

Este  principio  impone  confrontar,  que  el  comportamiento  delictivo  imputado al ciudadano reclamado en extradición en el  país  solicitante  esté  previsto  como  delito  en Colombia, y tenga adscrita  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años (art. 493 del C.P.P.)   

La acusación en virtud de la cual se presenta  el  pedido  de  extradición  en  este  asunto contiene los siguientes cargos en  contra del requerido:   

“CARGO  UNO”   

       

“Comenzando  desde  una  fecha desconocida, continuando hasta en o hacia el 5 de noviembre de  2007,  estando  a  bordo  de  una  embarcación sujeta a la jurisdicción de los  Estados Unidos, los acusados,   

MARCIAL SÁNCHEZ-CUERO  

JOSÉ ESTUPIÑÁN-ESTUPIÑÁN  

UBERNEI SÁNCHEZ MONTAÑO, y  

ÓMAR CETRE PORTOCARRERO,  

Cada  uno  de  los  cuales  primero  fueron  traídos  a un punto en el Distrito Central de la Florida en los Estados Unidos,  con  conocimiento  de  causa,  e intencionalmente, se confederaron, se asociaron  delictivamente,  y  acordaron  entre ellos y con otras personas, tanto conocidas  como  desconocidas  al  Gran Jurado, y sí  lo  hicieron,  para  poseer con la intención de distribuir cinco  (5)  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  o  sustancia conteniendo una cantidad  detectable    de    cocaína,    una    sustancia   controlada   de   la   Lista  II.       

Todo  lo  anterior  en  contravención  del  Título  46  del Código de los Estados Unidos, de la Sección 70503 (a) y 70506  (a)  y  (b),  y  del  Título 21 del Código de los Estados Unidos, Sección 960  (b)(1)(B)(ii).”   

“CARGO DOS”  

“Comenzando  desde  una fecha desconocida y continuando hasta en o hacia el 5 de noviembre de  2007,  estando  a  bordo  de  una  embarcación sujeta a la jurisdicción de los  Estados Unidos, los acusados,   

MARCIAL SÁNCHEZ-CUERO  

JOSÉ ESTUPIÑÁN-ESTUPIÑÁN  

UBERNEI SÁNCHEZ MONTAÑO, y  

ÓMAR CETRE PORTOCARRERO,  

Cada  uno  de  los  cuales  primero  fueron  traídos  a un punto en el Distrito Central de la Florida en los Estados Unidos,  con  conocimiento  de  causa,  e  intencionalmente,  ayudaron e incitaron, entre  ellos  y,  con otras personas, tanto conocidas como desconocidas al Gran Jurado,  y  sí  lo  hicieron, para  poseer  con  la  intención  de  distribuir  cinco  (5) kilogramos o más de una  mezcla  o  sustancia  conteniendo  una  cantidad  detectable  de  cocaína,  una  sustancia controlada de la Lista II.       

Todo  lo  anterior  en  contravención  del  Título  46 del Código de los Estados Unidos, de la Sección 70503 (a); y   70506  (a):  y Título 18 del Código de los Estados Unidos, Sección 2;  y  del   Título   21  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección   960  (b)(1)(B)(ii).”   

Las  normas  sustanciales  mencionadas  en la  acusación,  de  las  cuales  obra  traducción  al  español en el informativo,  tratan   de  los  delitos  de  conspiración  o  confederación  para  elaborar,  distribuir  o  poseer  con  intención  de  elaborar  o distribuir una sustancia  controlada,  y  de  la  elaboración, distribución o posesión de cinco kilos o  mas  de  cocaína,  conductas  para  las  cuales se establece una sanción de al  menos diez (10) años de prisión y no más que la cadena perpetua.   

En  la  legislación colombiana, el delito de  concierto  para  cometer  delitos  de  narcotráfico,  corresponde al denominado  concierto   para   delinquir  agravado,  previsto  en el artículo 340-2 del Código Penal, modificado por el  artículo  19  de  la  Ley  1121 de 2006, que prevé como pena la de prisión de  ocho  a  dieciocho años, y la conducta punible de poseer y distribuir cinco (5)  kilogramos   o   más   de   una   mezcla   y   sustancia   que   contenga   una  cantidad   detectable   de   cocaína,  aparece  tipificada  en nuestro ordenamiento en el artículo 376 del  Código  Penal,  bajo  la  denominación  jurídica  de tráfico, fabricación o  porte   de   estupefacientes,   sancionado   con   prisión  de  ocho  a  veinte  años.2   

Por  consiguiente, el presupuesto referido al  principio    de   doble   incriminación,   se   verifica   igualmente   en   la  actuación.   

Respecto  del  “Alegato  de  decomiso”  planteado  en la acusación, con base en el Título 21, Sección 853 del Código  de  los  Estados  Unidos,  la  cual busca el decomiso de todos los bienes que se  hayan  derivado  de  ingresos  obtenidos  como  resultado de la comisión de los  anteriores  delitos,  si  dichos  bienes  no  estuvieren  disponibles, y que las  normas  citadas  permiten  que  otros  bienes  del  acusado sean decomisados, es  preciso  señalar  que  esta mención no puede ser entendida en estricto sentido  como un cargo.   

Así  lo  tiene  dicho  esta  Corporación al  precisar  que,  el  señalamiento de la pena de decomiso no comporta imputación  alguna;  a  lo  sumo  es  el  anuncio  de  la  consecuencia  patrimonial  que la  declaratoria  de  responsabilidad acarrea respecto de los bienes involucrados en  los  delitos por cuya comisión se acusa al requerido y como se trata de un tema  ajeno  a  la solicitud de extradición, no se encuentra comprendido dentro de la  temática  de  la  cual  debe  ocuparse  el concepto que corresponde emitir a la  Sala,  razón  por  la  que  no  hará  pronunciamiento  sobre  este punto de la  acusación   proferida   en   contra   del   requerido   por   las   autoridades  estadounidenses.   

4. Equivalencia de la providencia proferida en  el extranjero.   

Conforme  a este requisito, debe establecerse  que  la  decisión  que contiene el cargo  contra la persona reclamada, por  el  cual  se  pide  la  extradición,  corresponda  en  sus  aspectos  formal  y  sustancial  al acto procesal conocido en la legislación colombiana como escrito  de   acusación   (arts.   336   y  337  Ley  906  de  2004),   es  decir,  a  la  decisión  que  sirve  de  introducción  a  la fase del juicio, a través de la cual el Estado acusa a una  persona  determinada  de  violar  la  ley  penal,  discrimina  los cargos que le  imputa,  consigna los hechos que le sirven de fundamento y determina la época y  el  lugar  de  comisión  del ilícito o ilícitos, para que el acusado tenga la  posibilidad de conocerlos y enfrentarlos.    

Confrontada la acusación 8:07-Cr.524-T-26TBM,  dictada  el  12  de diciembre de 2007 por el Gran Jurado ante la Corte Distrital  de  los  Estados  Unidos  para el Distrito Medio de Florida, contra Ómar  Cetre  Portocarrero  y  otros,  por  cargos  de  conspiración para ejecutar delitos de narcotráfico y ejecución de  conductas  de esa naturaleza (posesión y distribución  de  cinco kilos o más de cocaína); se verifica que la  referida  decisión,  al  igual  que  sucede  con  la  acusación  en el sistema  procesal  colombiano,  contiene cargos concretos contra una persona determinada,  señala  los  hechos  que  le  sirven  de  sustento,  identifica las normas  penales  aplicables al caso, y marca la iniciación del juicio, donde el acusado  tendrá    la   oportunidad   de   ejercer   el   derecho   de   contradicción,  caracterizaciones  de  las  que  se  advierte que se está en presencia de actos  procesales equivalentes.   

5. El concepto.  

Según  lo  expuesto, en este asunto aparecen  acreditados  los  requerimientos  relacionados  con  la  validez  formal  de  la  documentación   presentada,   la   demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  el  principio  de  la  doble incriminación y la equivalencia de la  providencia  proferida  en  el  extranjero.  De igual modo, que el delito por el  cual  se  hace  el  pedido  generó  efectos  jurídicos en el extranjero habida  cuenta  que  el  concierto  tenía como propósito enviar sustancias ilícitas a  los  Estados  Unidos; se ejecutó con posterioridad al 17 de diciembre de 1997 y  no es de naturaleza política.   

La jurisprudencia de la Sala tiene establecido  que  la  extradición  de  los  colombianos  por  nacimiento  no  se  limita  al  cumplimiento  de  los  anteriores  requisitos, regulados por los artículos 490,  493,  495 y 502 del Código de Procedimiento Penal y el artículo 35 de la Carta  Política.  En  forma  adicional, comprende la exigencia de que la jurisdicción  colombiana  no  se  haya  ejercido  en  relación  con  los  mismos  hechos  que  fundamentan la acusación del Estado requirente.   

Al respecto, en este asunto se afirma que los  hechos  sobre los cuales se estructura el pedido de extradición, son los mismos  por  los  cuales  el Juzgado 1º Penal del Circuito Especializado de San Juan de  Pasto   con  sentencia  del  29  de  octubre  de  2008,  condenó  al  requerido  Ómar   Cetre  Portocarrero  junto  con  Marcial  Sánchez, José Felipe Estupiñán y Ubernei Sánchez, a la  pena  de  140  meses  y  ocho  días de prisión, por el delito de fabricación,  tráfico o porte de estupefacientes.   

Las  pruebas  ordenadas  para  verificar este  hecho  demuestran  que,  en  efecto,  con la sentencia aludida se condenó a las  personas   mencionadas   las  cuales  acordaron  con  la  Fiscalía  admitir  su  responsabilidad en relación con el siguiente acontecer fáctico:   

“…  el 5 de noviembre de 2007 la A.R.C.  MDN  10  y  A.R.C.  485  de  la  estación  de Guardacostas de Tumaco Realizaban  patrullaje  y  control  en  posición  del  altamar…  en  coordinación con la  Aviación  de Guardacostas de Estados Unidos cuando advirtieron en esa posición  la  presencia  de  una  embarcación  tipo  go fast la cual se dirigía a tierra  firme.  Luego de la orden de pare informada mediante altavoz a sus tripulantes y  de  disparos de advertencia por desatención del llamado, su tripulación detuvo  máquinas.  A  bordo  de  esa  nave  se  transportaban  los señores ÓMAR CETRE  PORTOCARRERO,   cc.  16.475.149,  JOSÉ  FELIPE  ESTUPIÑÁN  ESTUPIÑÁN,  c.c.  16.482.404,  UBERNEI  SÁNCHEZ  MONTAÑO,  c.c. 1.111.744.446 y MARCIAL SÁNCHEZ  CUERVO  (sic), c.c. 5.302.198. Sometida a registro fueron hallados en diferentes  partes   de   la   lancha   138   bultos  de  una  sustancia  que  emanaba  olor  característico   al   clorhidrato   de  cocaína,  sustancia  que  sometida  al  respectivo  experticio  de  pesaje  e  identificación  reportó  positivo  para  clorhidrato de cocaína en cantidad de 2.750 kilos peso neto…”   

La  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América,  por  su  parte,  presentó  la  solicitud  de detención con fines de  extradición    el    8    de    mayo    de   20083   y   el   pedido  formal  de  extradición   mediante   la   Nota   Verbal   3324   del   4  de  diciembre  de  2008.   

Los documentos que soportan el requerimiento  también  refieren  la  incautación  de una cantidad considerable de cocaína a  las  personas  mencionadas,  en  hechos desarrollados el 5 de noviembre de 2007,  según   se   consigna,   además,   en   los   cargos   Uno   y   Dos   de   la  acusación     No.  8:07-CR-524-T-26-TBM,  dictada  el  12  de  diciembre  de 2007  en la Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito Medio de Florida, suceso sobre  el  cual  declara  también  el  Agente  Glenn  Dutton de la Agencia Especial de  Administración      para      el     Control     de     Drogas     – DEA.   

Es  decir  que los hechos establecidos en la  sentencia  del  29  de  octubre  de  2008 proferida por el Juzgado 1º Penal del  Circuito  Especializado  con  Función  de  Conocimiento  de  San Juan de Pasto,  aparecen  comprendidos  dentro  del  Cargo  Dos de la acusación dictada por las  autoridades  judiciales  norteamericanas  contra  Ómar  Cetre  Portocarrero. Sin embargo, no puede considerarse  que  en  este  caso el principio de cosa juzgada impida conceder la extradición  por  el  hecho  concreto  que  se  analiza,  pues  no  se cumplen los requisitos  jurídicos  que  permiten  predicar  su existencia,  teniendo en cuenta que  antes  de  proferirse  y  de  cobrar ejecutoria el fallo emitido en Colombia, el  Estado  requirente  elevó la solicitud de captura con fines de extradición, de  manera   que  no  existía  condena  en  firme  antes  de  informársele  a  las  autoridades  nacionales,  por  parte  del  Gobierno  de  los  Estados  Unidos el  interés de ejercer su jurisdicción en este asunto.   

Por  consiguiente,  se  emitirá  concepto  favorable   a   la   extradición   de   Ómar  Cetre  Portocarrero   por   los   cargos  contenidos  en  la  Acusación  No. 8:07-CR-524-T-26-TBM dictada el 12 de diciembre de 2007  en  la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Medio de Florida, en  atención  a que se cumple el pleno de los requisitos constitucionales y legales  para que la Corte se pronuncie en ese sentido.   

6. Cuestión final.  

La Corte, como lo ha venido haciendo frente a  casos  similares,  previene  al  Gobierno  Nacional para que en el evento de que  acceda    a    la   extradición   de   Ómar   Cetre  Portocarrero,  advierta  al  Estado  requirente que su  juzgamiento  no  podrá  incluir  hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de  diciembre  de  1997,  ni  sucesos  diferentes de los que motivan la solicitud de  extradición  y  determinan  su entrega; el extraditado no podrá ser sometido a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos  crueles,  inhumanos o degradantes, ni  condenado  a  pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de acuerdo con lo  establecido  en  los  artículos  11,  12  y 34 de la Constitución Política de  Colombia.   

De igual modo, en  orden   a   garantizar  otra  gama  de  derechos  del  solicitado,  la    Corte   considera   necesario     advertir    al   Gobierno   Nacional   para  que, si lo considera pertinente, el  Estado  requirente garantice  la permanencia en el país  extranjero  y  el retorno al de origen, en condiciones de dignidad y respeto por  la  persona humana, cuando  el   extraditado   llegare   a   ser   sobreseído,   absuelto,  declarado    no    culpable   o   eventos  similares, incluso después  de  su  liberación  por haber cumplido la     pena     que     le    fuere    impuesta    en    la   sentencia  de  condena  en  razón  de  los  cargos       que      motivan              la  solicitud  de extradición y por los  cuales ésta hubiere sido concedida.   

Así   mismo,   al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención  Americana de Derechos Humanos en su artículo 17 y el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el 23.   

Además, como el mecanismo de la extradición  entre  Estados  Unidos  de  América  y  Colombia  se  rige,  en  ausencia de un  instrumento  internacional  que la  regule, por las normas contenidas en la  Constitución   Política  (artículo  35)   y   en   el   Código   de   Procedimiento   Penal   (artículos   490   a   514  de  la  Ley  906  de  2004),  el  Gobierno  Nacional  debe  hacer  las  exigencias  que  estime  convenientes  en  orden a que en el Estado reclamante se le reconozcan todos los  derechos  y  garantías  inherentes a la persona del solicitado, en especial las  contenidas   en   la   Carta   Fundamental   y   en   el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia   que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo   93  de  la  Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos   Humanos,   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos,   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos), en  virtud  del  deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades  públicas   emana   del   artículo   2º  ibídem.4   

Por  esa  razón,  de  conformidad  con  lo  establecido  por  el  artículo 189-2 de la Constitución Política, al Gobierno  Nacional,  en  cabeza  del  señor  Presidente  de  la  República  como supremo  director  de  la  política  exterior  y  de  las relaciones internacionales, le  corresponde  hacer  estricto  seguimiento  del  cumplimiento por parte del país  requirente  de  los  condicionamientos  atrás  referenciados y establecer, así  mismo,   las  consecuencias  de  su  inobservancia.5   

Finalmente, el Gobierno Nacional advertirá al  del  Estado  requirente,  que en caso de un fallo de condena, deberá computarse  el  tiempo  que  Ómar  Cetre Portocarrero  ha  permanecido  privado  de  la  libertad  con  ocasión  de este  trámite de extradición.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  La    Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   emite  Concepto  Favorable  a la solicitud de extradición del ciudadano  colombiano   Ómar   Cetre   Portocarrero,   identificado  con  cédula  de  ciudadanía  No.  16’575.149,  en  relación  con los cargos  contenidos  en la acusación No. 8:07-CR-524-T-26-TBM dictada el 12 de diciembre  de  2007  en  la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Medio de  Florida.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta   determinación   al   requerido   Ómar  Cetre  Portocarrero,   al  defensor,  al  representante  del  Ministerio   Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación  para  lo  de  su  cargo.   

Devuélvase al expediente  al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia para los trámites subsiguientes de  ley.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ    SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO           MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                                                            Aclaración de voto   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN            JORGE     LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

          Excusa  justificada   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  25  del  estatuto procesal  penal.   

2  La  ley  890  de 2004 en su artículo 14 consagró un aumento de penas de la tercera  parte  en  el  mínimo  y  la  mitad  en  el  máximo  para  los  tipos  penales  establecidos en la parte especial.   

3  Fol. 1   

4 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.   

5 Cfr.  concepto del 23 de febrero de 2005, radicación N° 22.375     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *