31210(09-02-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  31210   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 029  

          Bogotá,    D.C.,    febrero   nueve   (09)   de   dos   mil   nueve  (2009)   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la colisión negativa de competencia  suscitada  entre los Juzgados Penal del Circuito de Caucasia y Segundo Penal del  Circuito  Especializado  de  Antioquia, en virtud de la cual rehúsan conocer de  la  etapa  del juicio dentro del diligenciamiento adelantado contra GIOVANNY  GARCÍA  CASTRO,  LEONIDAS  MURILLO CEDEÑO, OVIDIO RAFAEL  PÉREZ  TORO,  MIGUEL ÁNGEL SIERRA ALEMÁN, JOSÉ LÍDER PASCA CARDONA Y JAVIER  JERÓNIMO  JERÓNIMO,  quienes  fueron acusados por la  Fiscalía  Segunda  Delegada  ante  el  Tribunal Superior Militar como presuntos  autores  del  delito  de  homicidio  en  Jhon Alexander  Russi Henao.   

ANTECEDENTES   

          El  14  de  octubre  de  1999  los  procesados,  en su condición de  miembros  del Batallón de Infantería Rifles, dieron cumplimiento a la Orden de  Operaciones  No.  083 Escorpión, la cual consistía en que a partir de las diez  de  la  noche  debían  iniciar  un  movimiento  táctico  desde el municipio de  Tarazá   hasta   la   quebrada  del  río  Puquí,  a  fin  de  “efectuar  emboscadas,  capturar y/o dar de baja si ponen resistencia  a  un  grupo  de  15  bandoleros  de  la  cuadrilla  Compañero  Tomás  de  las  ONT-FARC”,   procedimiento   en   cuyo   marco  los  mencionados  servidores  públicos informaron que se presentó un enfrentamiento  armado  en  el kilómetro 9, finca El Diluvio de Tarazá, mediando una distancia  de  20  a  30  metros entre los contendientes, el cual culminó con la muerte de  los  subversivos  Ever Wilson Trujillo, William Enrique  Contreras   Montes   y  Jhon  Alexander Russi Henao.   

          No  obstante,  como  en  el  protocolo  de  necropsia se estableció  respecto  del  último de los nombrados que las heridas producidas con proyectil  de  arma  de  fuego presentaban tatuaje, amén de que murió tres horas después  del  deceso  de  los  otros  dos  individuos,  se  concluyó que su muerte no se  produjo   en  el  contexto  de  un  enfrentamiento  como  el  expuesto  por  los  incriminados.   

El Juzgado 107 de Instrucción Penal Militar  de  Cáceres  declaró abierta la instrucción el 18 de octubre de 1999, en cuyo  marco     vinculó     mediante    indagatoria    al    Teniente    GIOVANNY   LEÓN   GARCÍA   CASTRO,  los  Soldados  OVIDIO  RAFAEL  PÉREZ  TORO,  MIGUEL ÁNGEL  SIERRA    ALEMÁN,   JAVIER   DE   JESÚS   JERÓNIMO   JERÓNIMO   y  JOSÉ LÍDER PRASCA CARDONA.   

          Clausurada  la  fase  sumarial,  la  Fiscalía  Once  Penal  Militar  calificó  el  mérito  del  sumario  el  24 de febrero de 2006 con cesación de  procedimiento  a  favor de los sindicados, decisión que al ser impugnada por el  Ministerio  Público fue objeto de revocatoria por parte de la Fiscalía Segunda  Delegada  ante  el  Tribunal Superior Militar mediante proveído del 14 de julio  del  mismo  año,  para  en  su  lugar  acusar a los procesados como autores del  delito   de   homicidio   en   Jhon  Alexander  Russi  Henao.   

          El  ciclo  del  juicio  correspondió  al Juzgado Primero Militar de  Brigada  de  Barranquilla,  despacho  que  mediante auto del 29 de abril de 2008  remitió  el  asunto a la jurisdicción ordinaria, esto es, al Juzgado Penal del  Circuito  de  Caucasia,  donde  se surtió el traslado de que trata el artículo  400  de  la Ley 600 de 2000. Luego, a través de providencia del 14 de noviembre  de  2008,  dicha  autoridad  judicial  declaró  que  carecía  de competencia y  remitió  la  actuación  a  los  juzgados penales del circuito especializado de  Antioquia,  correspondiendo al segundo de dicha especialidad, el cual aceptó la  colisión  y  remitió la actuación a esta Colegiatura para que se pronuncie al  respecto.   

ARGUMENTOS DE LOS COLISIONANTES  

La Juez Penal del Circuito de Caucasia aduce  que  de  conformidad  con  los  hechos  probados  se trata de un “falso  positivo”, es decir, de la muerte  de  un  civil  acaecida  fuera  de  combate  en  procura  de obtener beneficios,  conducta  que  se  adecua  al  delito de homicidio en persona internacionalmente  protegida,  en  cuanto  de  trata  de  un  integrante  de  la  población  civil  (artículo  135 de la Ley 599 de 2000), cuya competencia para la fase del juicio  corresponde  a los jueces penales del circuito especializado (artículo 35 de la  Ley  906  de  2004),  comportamiento  que  si  bien no estaba tipificado para la  época  en que ocurrieron los hechos (1999) lo cierto es que desde julio de 1978  Colombia  ratificó  la  Convención  Americana de Derechos Humanos y desde 1970  ratificó  la  Convención sobre Imprescriptibilidad de Crímenes de Guerra y de  Lesa Humanidad.   

Por  su  parte,  la  Juez  Segunda Penal del  Circuito  Especializado  de  Antioquia  expresa  que  la funcionaria de Caucasia  incurre  en  un  doble  yerro,  pues  modifica la calificación realizada por la  Fiscalía  y  acude  a invocar la aplicación de una norma de la Ley 906 de 2004  no  vigente  para  cuando  ocurrieron  los  hechos investigados. Concluye que de  acuerdo  con  el  literal  b)  del numeral 1º del artículo 77 de la Ley 600 de  2000,  la  competencia  para  conocer  del delito de homicidio corresponde a los  jueces  penales  del  circuito, en este caso al de Caucasia, por ser el sitio en  cuya jurisdicción se produjo la muerte objeto de investigación.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte es competente para conocer de este  asunto,  habida  cuenta que el artículo 18 transitorio de la Ley 600 de 2000 le  asigna  el  conocimiento  de los conflictos de competencia que se susciten entre  jueces    penales    de    circuito   especializado   y   jueces   penales   del  circuito.   

Con  el fin de decidir el conflicto negativo  de  competencia  trabado  entre  los  Juzgados  Penal del Circuito de Caucasia y  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Antioquia,  impera precisar en  primer  término,  que  tal  como  reiteradamente  lo  ha  expuesto  la Sala, la  resolución  de  acusación  es la pieza procesal que señala el marco jurídico  dentro  del  cual  debe  desenvolverse  el  juicio  y la sentencia, toda vez que  informa  las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que sucedieron los hechos  y  la  calificación jurídica provisional dada a los mismos, lo que a la postre  determina  la  competencia  del  juez  y  tiene  con  relación  al mismo fuerza  vinculante,  no pudiendo desconocerla, a menos que se haya incurrido en error en  la denominación jurídica de la infracción.   

          Sobre  el  particular  se  expuso  en  la  acusación dentro de este  asunto:   

“Las  pruebas  técnicas  a  las  que  venimos  haciendo  alusión (el  análisis  de  balística  forense  y  el  protocolo  de  necropsia,  se aclara)  nos  están indicando, por lo menos en el caso de JHON  ALEXANDER  RUSSI  HENAO,  que  su  deceso  se  produjo  en  circunstancias  bien  distintas  y  que  sugieren  un  eventual  estado  de  indefensión, si se tiene en cuenta la distancia desde  la  que  se  le hicieron esos dos disparos, la cual difiere abiertamente con las  distancias  referidas  por  los  sumariados,  quienes  indican  que ese supuesto  enfrentamiento  armado  se  produjo  a una distancia de entre 20 y 30 metros, la  cual  indudablemente no se hubiese presentado tatuaje, ni ahumamiento en sus dos  heridas  como  clara  y suficientemente lo explicó el experto en balística del  CTI  (…). La médico encargada de realizar las necropsias y de estimar la hora  de  la  muerte  de  esos  tres sujetos, determinó que en el caso de EVER WILSON  TRUJILLO,  su  deceso  se  produjo  20  horas  antes  de la necropsia, y a igual  conclusión  llegó  frente al cadáver de WILLIAM ENRIQUE CONTRERAS MONTES. Sin  embargo,  llama la atención que en el caso del cadáver de JHON ALEXANDER RUSSI  HENAO,  se  dice  que  su  muerte  se  produjo diecisiete (17) horas antes de la  práctica  de la necropsia, lo cual no tendría explicación lógica frente a la  versión  de  los  sindicados,  y  nos  indicaría que la muerte de esta última  persona,  que  es  precisamente  la  que  presenta  tatuaje y ahumamiento en sus  heridas,  se  pudo  haber producido, no solo fuera de combate, sino tres    horas    después    del    deceso   de   los   otros   dos  individuos” (subrayas fuera de texto).   

En segundo lugar, bien está precisar que la  Sala  ha  sostenido que si el juez a quien es remitida la actuación para surtir  la  etapa  del  juicio  se  percata  de  un  error en la calificación jurídica  impartida   por   la   Fiscalía,  capaz  de  determinar  la  variación  de  la  competencia,  debe proponer la correspondiente colisión negativa (artículo 402  de  la  Ley 600 de 2000), para que una vez trabada, el superior funcional común  a los despachos colisionantes dirima el conflicto.   

Y   finalmente,   también   la   Sala  ha  puntualizado  que  al  conocer  de  incidentes  de  colisión  de competencia se  encuentra  facultada  de  manera  excepcional  para  examinar  los elementos que  integran  la  tipicidad  de  la  conducta  investigada,  con  el  único  fin de  establecer   el   factor   objetivo  de  competencia,  sin  que  entonces  pueda  inmiscuirse   en   la   existencia  del  delito  o  en  la  responsabilidad  del  procesado.   

          Pues  bien,  respecto  de la situación fáctica que se investiga en  este  asunto  el  informativo pone de presente un hecho claro y sobre el cual se  encuentran  de  acuerdo  los  despachos colisionantes, esto es, que se causó la  muerte   a   Jhon  Alexander  Russi  Henao en circunstancias ajenas a un combate.   

          Dicha  conducta,  a  diferencia  de  lo  expuesto  por  la  Juez  de  Caucasia,  no  puede  adecuarse  al  delito  de  homicidio  en persona protegida  establecido  en  el artículo 135 de la Ley 599 de 2000, pues pese a que para la  fecha  de  los  hechos  (14  de  octubre  de  1999)  ya se encontraran aprobados  mediante  ley  de  la República y ratificados instrumentos internacionales como  el  Pacto  de Nueva York y la Convención de San José de Costa Rica, además de  los  Convenios  de  Ginebra  de  1949, lo cierto es que en el derecho interno el  legislador   no   había   tipificado  el  referido  comportamiento  en  persona  protegida,  de  modo  que  en  aplicación  del  principio de legalidad no puede  aplicarse   retroactivamente   dicho  precepto  de  manera  desfavorable  a  los  acusados.   

          Conviene   recordar   que   en   materia  penal  rige  el  principio  preexistencia  de  las leyes y de irretroactividad de la legislación, salvo los  casos  de  aplicación  del  principio  de  favorabilidad, preceptiva reconocida  tanto  en  la Constitución Política (artículo 29), como en la Ley 599 de 2000  (artículo   6º),  amén  de  la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  (artículo  9º)  y  el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de  Nueva York (artículo 15).   

          Precisado  lo  anterior  se  tiene,  que  la conducta investigada se  adecua  al  delito  de homicidio agravado establecido en los artículo 323 y 324  numeral  7º  del Decreto 100 de 1980, dado el estado de indefensión en el cual  fue   colocada   la  víctima,  según  lo  señaló  la  Fiscalía  de  segundo  grado.   

          Impera  también  puntualizar  que  no es aplicable a este asunto la  normatividad  procesal  de  2004 señalada por la Juez de Caucasia, toda vez que  tal   como   expresamente   lo   señala   su   artículo   533,  sólo  procede  “para los delitos cometidos con posterioridad al 1º  de  enero  de  2005”,  por  manera que si los hechos  aquí  investigados  ocurrieron  en  octubre de 1999, palmario resulta que no es  aplicable la Ley 906 de 2004.   

          Sin  dificultad  concluye  entonces  la Sala, que la razón está de  parte  de  la  Juez  Especializada  de  Antioquia,  en  el  sentido  de  que  la  competencia  para conocer de este asunto radica en el Juzgado Penal del Circuito  de  Caucasia,  de conformidad con lo establecido en el numeral 1º literal b del  artículo  77  de  la  Ley  600 de 2000, en cuanto el conocimiento del delito de  homicidio  agravado  no  está atribuido a otra autoridad, a donde se remitirán  de  inmediato las diligencias, enviando copia de este proveído al Juzgado Penal  del Circuito Especializado de Antioquia.   

Resta  señalar  que  como la acusación fue  proferida  por  una  Fiscalía  Delegada  ante  la Justicia Penal Militar, y con  posterioridad  se  estableció  que  la  competencia  radica en la jurisdicción  ordinaria,  el  funcionario  a  quien  se  remite la actuación debe adoptar los  correctivos  pertinentes  en  virtud  de  las  facultades  legales  que  le  son  conferidas sobre el particular durante la etapa del juicio.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACION PENAL,   

RESUELVE   

          ASIGNAR   el  conocimiento  del  presente  asunto,  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de Caucasia, al cual se remitirá el  expediente  para  lo  de su cargo de conformidad con las razones expuestas en la  anterior motivación.   

          Por  la Secretaría de la Sala envíese al Juzgado Segundo Penal del  Circuito Especializado de Antioquia copia de esta decisión.   

Comuníquese    y  cúmplase.   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

Permiso  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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