31205(17-06-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31205  

CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIASALA DE CASACIÓN  PENAL   

Magistrado      PonenteJORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

Aprobado acta N° 180  

Bogotá,  D.  C.,  diecisiete   (17) de  junio dos mil nueve (2009).   

V I S T O S  

La Sala resuelve el incidente de definición  de  competencia  que  plantea  la  Dra.  Zorayda Anyul  Chalela  Romano, Magistrada con Funciones de Control de  Garantías  de  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Barranquilla  para  continuar el conocimiento de la presente actuación que se sigue en contra  de  Iván David Correa, alias  ‘Boca’,   de  conformidad  con  el  trámite  previsto en la Ley 975 de 2005.   

A N T E C E D E N T E S  

1.    El    señor  Iván    David    Correa,   desmovilizado  colectivo  del  Bloque  Córdoba,  Grupo Urbano Sahagún de las Autodefensas que  operó  en  jurisdicción de los municipios de Sahagún, San Carlos, Ciénaga de  Oro  y  Pueblo  Nuevo  (Departamento de Córdoba), fue postulado por el Gobierno  Nacional  para  ser sujeto de los beneficios de pena alternativa contemplados en  la Ley 975 de 2005.    

Por  lo anterior, el Fiscal 13 Delegado ante  el  Tribunal  de  Distrito  de  la Unidad Nacional de Fiscalías para Justicia y  Paz,   solicitó  a  la  Sala  de  Justicia  y  Paz  del  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  la  celebración  de  audiencia  preliminar  para llevar a cabo la  formulación     de     imputación    y    medida    de    aseguramiento    del  postulado.   

2.  La audiencia aludida tuvo lugar el 27 de  enero  de  2009  ante la Magistrada de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal de  Barranquilla, Dra. Zorayda Anyul Chalela Romano.    

La  funcionaria, tras escuchar el relato que  hiciera  el  fiscal acerca de los hechos y de las circunstancias de lugar en que  operó  el  grupo  armado  al  que  perteneció  el postulado, determinó que la  Corporación  competente  para  conocer  la actuación era la Sala de Justicia y  Paz del Tribunal Superior de Medellín.    

En  apoyo  de  su  aserto,  precisó  que la  conducta  que se le imputa al postulado (caso Cancha de  fútbol  del  barrio  Pocheche,  en  el  municipio  de  Sahagún,  Córdoba),  así  como  el  origen,  la  zona de influencia del grupo  armado  al  cual  aquél  perteneció  y  la ubicación de las víctimas permite  inferir  que  la  competencia para realizar el control de garantías recae en la  sala  correspondiente  del  Tribunal Superior de Medellín.  Por otra parte  -expresó  la  magistrada- el acuerdo PSA 084641 de 2008 del Consejo Superior de  la  Judicatura,  el  cual  reglamentó la competencia de las Salas de Justicia y  Paz   de  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito,   así  lo  establece.   

Corrido el traslado al agente del Ministerio  Público  para  escuchar  su  concepto,  éste  expresó  que  para el efecto de  determinar  la  competencia  territorial y no fraccionar la actuación procesal,  no  se deben tener en cuenta el lugar de comisión de los hechos individualmente  considerados  sino  el  área de influencia del grupo armado.  Por lo tanto  –agregó-,  comoquiera que  el  Bloque Córdoba de las Autodefensas operó en jurisdicción del municipio de  Sincelejo,  entonces la Sala de Justicia y Paz competente es la de Barranquilla,  conforme lo fija el acuerdo reseñado.   

4.  Una vez emitida la manifestación de  incompetencia,  la  Magistrada  de  la  Sala  de  Justicia y Paz del Tribunal de  Barranquilla  dispuso  el  trámite  incidental  previsto para la definición de  competencia  en  la  Ley  906  de  2004,   motivo  por el cual remitió las  diligencias  a  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, para  los respectivos fines.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.  Es  competente  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia  para  resolver el incidente de definición de competencia promovido en  este  asunto  por  la  Magistrada  de  la  Sala  de  Justicia y Paz del Tribunal  Superior   de  Barranquilla,  teniendo  en  cuenta  su  condición  de  superior  funcional   de   la  Salas  Especializadas  de  Justicia  y  Paz  a  las  cuales  eventualmente  les  correspondería  asumir  las determinaciones en los procesos  que se adelantan bajo la Ley 975 de 2005.   

Es pertinente aclarar que la Sala ha aceptado  la  procedencia  de  la  figura  de  la  definición de competencia en trámites  rituados  bajo la Ley 975 de 2005, toda vez que la Corte no pierde la calidad de  superior  funcional  de  las Salas Especializadas de Justicia y Paz a las cuales  compete     la     resolución     de    los    litigios    sometidos    a    su  consideración1.   

2. Para resolver el asunto que llega esta vez  a  la  atención de la Corte, es preciso recordar que la competencia territorial  de  las  Salas  de  Justicia  y Paz de los Tribunal Superiores de Distrito está  fijada  en  el  Acuerdo  PSA  084641  del  12 de marzo de 2008, proferido por el  Consejo Superior de la Judicatura.   

Dicha  norma  se  establece, en su artículo  4º,  que  los  dos  Magistrados  de  la Sala Especializada de Justicia y Paz de  Medellín,  tendrán competencia territorial para el ejercicio de la función de  control  de garantías del Distrito Judicial de Montería, entre otros distritos  judiciales.   A su turno, el artículo 3º de la misma norma, determina que  los  dos  Magistrados  de  la  Sala  de  Justicia y Paz de Barranquilla tendrán  competencia  territorial,  para  los  mismos efectos, en el Distrito Judicial de  Sincelejo,           entre           otros2   

.  

Ahora  bien,  la  información que arroja la  actuación  hasta ahora surtida permite afirmar que la competencia para realizar  la  función  de control de garantías y, por lo tanto, continuar el trámite de  la  audiencia de formulación de imputación y medida de aseguramiento radica en  la   Sala   de   Justicia  y  Paz  del  Tribunal  Superior  de  Medellín.    

La   conclusión   precedente   encuentra  fundamento  en que la competencia territorial de la Sala de Justicia y Paz viene  determinada,  no  por el lugar de comisión de uno u otro comportamiento punible  particular  que  hubiere  cometido el postulado, sino por el área de influencia  territorial  del  grupo  armado  al  margen  de  la  ley  al cual perteneció el  postulado;  éste  último,  lógicamente y según lo muestra la experiencia, ha  podido  desplazarse  a  lo  largo  y  ancho  del  territorio  nacional y cometer  conductas  punibles  en  diversos  lugares, pertenecientes a distintos distritos  judiciales.   

No  obstante  lo  anterior,  debe tenerse en  cuenta  que  el  comportamiento  punible  en que se funda la razón de ser de la  sistemática  de  la  Ley  de Justicia y Paz no es otro que el de concierto para  delinquir,  el  cual se materializa a través de la pertenencia del postulado al  grupo  armado  ilegal, en este caso uno de los grupos de las autodefensas.    

Es  así que la determinación de cuál Sala  de  Justicia  y Paz tiene la competencia territorial para ejercer la función de  control  de  garantías  en los casos sometidos a la ritualidad de la Ley 975 de  2005,  es  la  consecuencia  de constatar en cuál territorio tuvo injerencia el  grupo  armado  ilegal  al amparo del cual el postulado llevó a cabo su accionar  delictivo,  es  decir,  dónde operó la asociación ilícita, con independencia  de  dónde  se  agotaron los particulares comportamientos punibles encaminados a  concretar los propósitos de dicho concierto.    

Tan  relevante  resulta el lugar donde tiene  lugar  la  asociación  delictiva y, en consecuencia, el área de influencia del  grupo  armado  ilegal  en  el que militó el postulado para fijar la competencia  territorial,  que  –tal como  la   jurisprudencia   de   la  Sala  lo  ha  fijado3- la acusación que se profiere  bajo  las  formalidades  de  la  Ley  975  de  2005  pone  especial acento en la  pertenencia    del    desmovilizado   a   un   grupo  irregular  y  en  los daños  que  colectivamente  se  hayan  causado  por razón de  dicha pertenencia.    

Así,  la  Corporación  ha  precisado  las  exigencias  de la acusación que se profiere en el marco de la Ley de Justicia y  Paz:  i)  la identificación  del  grupo  armado  ilegal,  ii)  la  verificación de la  fecha  de ingreso del procesado a él, iii)     la     determinación     del     área     de     influencia   territorial   del   grupo   armado  ilegal;    iv)   la  explicación  de  los  motivos  por  los  cuales  se estima que las infracciones  punibles  realizadas en el pasado por  el desmovilizado pueden tenerse como  cometidas  durante y con ocasión de su pertenencia al  grupo  armado, v)  una  relación  clara  y  sucinta  de  los daños que la   organización   armada   al   margen   de  la  ley  colectivamente  haya  causado,   circunscritos  a los cometidos dentro del marco temporal y  espacial   -áreas,   zonas,   localidades   o   regiones-    en  donde  el  desmovilizado  desarrolló  su  militancia,  con identificación puntual de cada  una de las víctimas.   

En   el   mismo  precedente  en  cita,  la  Corporación  enfatizó la importancia de la verificación de la pertenencia del  postulado  al grupo armado ilegal, circunstancia que configura el comportamiento  punible  de  concierto  para  delinquir,  y  a la vez permite poner en marcha el  trámite    procesal   de   la   Ley   975,   con   independencia   –sin  querer  significar  con  esto  que  resulte  indiferente-  de la comisión de cada uno de los punibles cometidos por  razón   de  dicha  militancia.   Así  lo  expresó  la  Corte4:   

“Desde   su  preámbulo,  la  ley  de  justicia  y paz dispone que se aplicará a miembros de  grupos  armados  organizados  al  margen  de  la  ley, que contribuyan de manera  efectiva  a la consecución de la paz nacional. En consecuencia, se perfila como  primer  supuesto  fáctico que el procesado por esta jurisdicción es un confeso  infractor  del  delito,  por  lo menos, de concierto para delinquir agravado; de  donde  se  sigue  que,  conforme  a  esa  premisa  jurídica  y ontológica, los  crímenes  a confesar, imputar y por los que se habrá de acusar se ejecutaron y  consumaron  para  y  dentro  de  la  organización  delictiva.   El  examen  judicial  no  está  referido   a  un acontecer delictivo individual,   sino  a  los  fenómenos propios de la criminalidad organizada, explicados desde  distintas     teorías     y    resueltos    por    la    Sala    en    diversos  pronunciamientos5.”   

“El solo delito  de  concierto  para delinquir agravado, imputado y admitido por un integrante de  un  bloque de las autodefensas desmovilizado, revela que aquél se integró a la  agrupación  y  desde  esa  condición  se adhirió a sus fines, para el caso de  estos  grupos,  la persecución de una serie de objetivos respecto de los cuales  corresponde  demostrar  en  cuántas  oportunidades  y  en  qué  condiciones se  realizaron  y  cuáles  son  imputables  a  ese postulado, según el presupuesto  normativo  que  deberá considerarse para cada atribución delictiva adicional a  la  concertación: con ocasión y durante la militancia. Si no se acompaña este  ingrediente  normativo  a  cada  delito  en  cuestión,  la conducta deja de ser  objeto    de    la    competencia    de     justicia   y   paz.”   

Lo anterior deja ver que siendo el concierto  para  delinquir  el  sustrato  o  presupuesto  del  proceso  de  Justicia y Paz,  entonces  lo decisivo para fijar la competencia territorial para su conocimiento  es  la  comprensión  territorial  donde  ese  acuerdo  ilícito  de  voluntades  operó.   Es  por lo anterior que la Corte ha precisado que “el  concertado  no  solo  será  responsable por adscribirse a estos  actos  preparatorios  punibles,  sino también a los delitos que se ejecutaron y  consumaron  durante  y con ocasión de su militancia,  en     las     fronteras     cerradas    de    determinadas    zonas”6    (subraya    la    Sala    en    esta    oportunidad).   

Así  las  cosas, surge nítido que, para el  presente     caso,     el     área     de     influencia,     o    georeferente,  del  grupo  armado del cual  hizo     parte    el    postulado    Iván    Darío  Correa,  esto  es,  el Grupo Sahagún de la Compañía  Córdoba  del  Bloque Norte de las autodefensas fue el Departamento de Córdoba;  en  otras  palabras  la  asociación  ilícita  tuvo  su  génesis  y  marco  de  operatividad  en  Córdoba, con independencia de que el postulado hubiese podido  cometer comportamientos punibles en otras jurisdicciones.   

De conformidad con el contexto anteriormente  anotado,  y con el objeto de brindar solución al caso planteado, basta entonces  consultar  el  texto del Acuerdo PSA084641 de 2008 para advertir que, de acuerdo  con  lo  normado  en  su  artículo  4º,  la  Sala de  Justicia   y  Paz  con  competencia  territorial  para  ejercer   la   función   de  control  de  garantías  es  la  del  Tribunal  Superior  de  Medellín, pues es  ésta  la  que  ostenta  dicha competencia en el Distrito Judicial de la capital  del Departamento de Córdoba.   

3. Ahora bien, si el área de influencia del  grupo  armado  ilegal  del cual hizo parte el postulado operó principalmente en  el  Departamento  de  Córdoba  será allí donde se concentre la mayor parte de  sus  víctimas –sin que ello  sea  obstáculo  para  que  la  actuación de uno de sus integrantes haya podido  dejar  víctimas  en  otros lugares del territorio nacional- y también donde se  encuentren  los  elementos  materiales  probatorios que permitan el avance de la  actuación procesal.   

Lo anterior cobra especial relevancia en los  procesos  que  se surten conforme la Ley 975 de 2005, comoquiera que dicha norma  contempla  un trámite procesal que, si bien se surte bajo el rito de la Ley 906  de  2004,  hace  menos énfasis en su naturaleza adversarial, para acomodarse en  cambio  a  la  necesidad  de  la  reconciliación  nacional  y en especial a los  intereses  de  verdad  justicia  y  reparación  de  las  víctimas,  es  decir,  “facilitar los procesos de paz y la reincorporación  individual  o  colectiva a la vida civil de miembros de grupos armados al margen  de  la  ley, garantizando los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia  y   la   reparación.”7   

Se trata pues de un proceso hecho a la medida  de  las  víctimas,  puesto  que  se  edifica  sobre la colaboración que preste  aquél  que  de entrada reconoce su militancia en un grupo armado ilegal -y, por  lo  tanto, la autoría de comportamientos punibles- para esclarecer la verdad de  su  ocurrencia  y  la  reparación  a  las  víctimas.   Es así que, en un  sentido  práctico  y  acorde  con  los principios que orientan la finalidad del  proceso  de  justicia y paz, se hace necesario acompasar los criterios legales y  reglamentarios  establecidas  para  fijar  la  competencia  territorial  con los  intereses  de  las  víctimas, dada su posición privilegiada en estos procesos,  razón  de  más  para  reafirmar la competencia territorial que, en el caso que  ocupa  la  atención de la Sala, recae en la Sala de Justicia y Paz del Tribunal  Superior de Medellín.   

4.  En  consecuencia,  la  Sala procederá a  declarar  que  la  competencia  para  realizar  el  control  de garantías en el  proceso  que  se  sigue  en  contra del postulado Iván  Darío  Correa conforme la Ley 975 de 2005 recae en los  Magistrados  con  Función de Control de Garantías de la Sala de Justicia y Paz  del Tribunal Superior de Medellín.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1º DECLARAR que en  este  la competencia territorial para realizar el control de garantías recae en  los  Magistrados con Funciones de Control de Garantías de la Sala de Justicia y  Paz del Tribunal Superior de Medellín.   

2º      DEVOLVER      inmediatamente  las  diligencias  a  su  lugar de origen para que se  continúe con el trámite correspondiente.   

Comuníquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSE  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                         SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                                                                                    EXCUSA JUSTIFICADA   

ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO                        MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ    DE  LEMOS        

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                     JORGE          LUIS    QUINTERO   MILANÉS             

YESID  RAMÍREZ BASTIDAS                                                   JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  auto  de  definición  de  competencia  de  31 de marzo de 2009, radicación No.  31491.   

2  El  texto  del  Acuerdo PSA 084641 del 12 de marzo de  2008, en su parte pertinente, es el siguiente:   

“ACUERDO  No.  PSAA08-4641  DE  2008 (Marzo 12). LA SALA ADMINISTRATIVA DEL CONSEJO SUPERIOR DE  LA  JUDICATURA,  en  ejercicio  de sus facultades constitucionales y legales, en  especial  de las señaladas en la Ley 975 de 2005, y en el Decreto 4760 de 2005,  una  vez  oído el concepto previo de la Comisión Interinstitucional de la Rama  Judicial   y   de  conformidad  con  lo  aprobado  en  la  sesión  de  la  Sala  Administrativa del 12 de marzo de 2008, ACUERDA:   

ARTÍCULO      PRIMERO.-  Modificar  las  competencias  de  que trata la Ley 975 de 2005,  establecidas mediante Acuerdo 3275 de enero 19 de 2006.   

ARTÍCULO      SEGUNDO.-  Los  Magistrados  creados  y  designados para tal efecto, en el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  tendrán  competencia  territorial  para adelantar la etapa de juzgamiento de los procesos de que trata  la  Ley  975  de 2005, vigilaran el cumplimiento de las penas y las obligaciones  impuestas  a  los  condenados, en relación con los hechos punibles cometidos en  todo el país.   

Parágrafo.-  Los  magistrados  a  que hace  referencia  este artículo tendrán competencia territorial para el ejercicio de  la  función  de  control  de garantías de los siguientes distritos judiciales:  Arauca,  Bogotá,  Buga,  Cali,  Cundinamarca, Florencia, Ibagué, Neiva, Pasto,  Popayán, Santa Rosa de Viterbo, Tunja, Villavicencio, Yopal.   

 ARTÍCULO  TERCERO.-   Los   dos   Magistrados   de   la   Sala  Especializada   de   Justicia   y  Paz  de  Barranquilla,  tendrán  competencia  territorial  para  el  ejercicio de la función de control de garantías, de los  siguientes  Distritos  Judiciales:  Archipiélago  de  San  Andrés –  Islas,  Barranquilla,  Bucaramanga,  Cartagena,  Cúcuta,  Pamplona,  Riohacha,  San  Gil,  Santa  Marta,  Sincelejo,  Valledupar.    

ARTÍCULO CUARTO.-  Los  dos  Magistrados  de  la Sala Especializada de Justicia y Paz de Medellín,  tendrán  competencia territorial para el ejercicio de la función de control de  garantías,   de   los  siguientes  Distritos  Judiciales:  Armenia,  Manizales,  Pereira, Quibdo, Antioquia, Medellín, Montería.   

 ARTÍCULO  QUINTO.-  El  presente  Acuerdo  rige  a partir de su  publicación   en  la  Gaceta  de  la  Judicatura.”   

3 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, auto del 28 de mayo de 2008,  radicación No. 29560   

4  Corte   Suprema   de   Justicia,  ibid,  radicación  29560   

5  Cfr.  sentencias  de  casación  14851  del 8 de  marzo  de 2001, 22698 del 9 de noviembre de 2006 y 23825 del 7 de marzo de 2007,  entre otras.   

6  Auto   del   28   de  mayo  de  2008,  radicado  No.  29560   

7 Auto  de 31 de Marzo de 2009, radicación 31491     

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