31133(28-01-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 31133  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

        Conjuez  Ponente:   

                                          LUIS GONZALO VELÁSQUEZ POSADA   

      Aprobado Acta  No. 22   

Bogotá,     D.C.,  veintiocho (28) de enero de dos mil diez (2010)   

Decide  la  Corte  el   recurso   de  reposición  interpuesto  por  el  apoderado de los condenados  MARIO  RODRÍGUEZ SÁNCHEZ y OMAR RODRÍGUEZ SÁNCHEZ  contra   el  auto    de  fecha       3       de     agosto     de    2009,    mediante  el  cual  esta Sala de Conjueces inadmitió la demanda de  revisión    presentada   contra   la   sentencia  de  11  de  diciembre de 2007  de  la  Sala  de Decisión  Penal     del     Tribunal     Superior     de     Bucaramanga,     confirmatoria  de  la  proferida el 9 de  noviembre  de  2006  por el Juzgado Primero Penal del Circuito de Descongestión  de   Bucaramanga   dentro   del  proceso  seguido  en  contra  los  nombrados  por  los     delitos     de     acceso     carnal            violento           agravado,          acceso            carnal        o       acto             sexual con persona puesta en incapacidad  de  resistir,  agravado, en concurso con porte  de  arma  de  fuego  o  municiones.   

Inadmisión de la demanda  

Se  fundamentó la  demanda   en   las  causales  1ª  y  3ª  del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  Ley  600 de 2000. La        Sala        desestimó   las   consideraciones  del  libelista  e  inadmitió la demanda por considerar que  ésta,   más  que  a  demostrar  los  presupuestos fácticos de las causales  alegadas  y  a realizar un cuestionamiento serio y objetivo a la declaración de  justicia  contenida  en  la decisión que selló definitivamente la controversia  procesal,   se  limitó  a  intentar  “revivir  el  debate  jurídico-probatorio  llevado  a  efecto en el  proceso   fenecido”,   agregando   que     los  reparos   que  hace  a los diferentes testimonios y  medios  de  prueba  fueron  objeto  de amplios análisis en su oportunidad y son  ajenos  a  la  acción  de  revisión,  “que no es una  instancia  adicional,  como  lo  ha  dicho  reiteradamente  la  Corte,  sino  un  instrumento  excepcional  de defensa instituido con el único fin de enmendar la  injusticia material de un fallo”.   

Advirtió   la   Sala,   igualmente,  que  la  causal  primera  de  revisión  invocada  por el  accionante  en  apoyo  de  su  pretensión  rescisoria  del  fallo  presupone la  demostración  inequívoca  de  que  se  condenó  o  impuso  media de seguridad  “a  dos  o  más  personas  por una misma conducta  punible  que  no hubiese podido ser cometida sino por una o por un número menor  de   las   sentenciadas”,  situación  que  no  se  demostró   en   forma   alguna   en   el  presente  caso.  Se  recordó  al  accionante  que,  por el  contrario,  al procesado OMAR RODRÍGUEZ SÁNCHEZ se  le       condenó,      entre      otras      cosas,      como      autor  del  delito  de acceso carnal o  acto  sexual  con  persona  puesta  en  incapacidad  de resistir agravado y como  cómplice  del  acceso  carnal  violento  agravado perpetrado por su hermano MARIO RODRÍGUEZ SÁNCHEZ y  a  este último como autor  de    ese    acceso   carnal   violento   agravado,  decisiones  que distan  de  ser  contradictorias o  contrarias    derecho  y  que  se  conforman  en  un  todo  a  los   hechos  investigados  los cuales, por demás, admiten la participación plural.   

Reiteró la Sala, en relación con la causal  tercera  de revisión, en la que también pretendió sustentarse la acción, que  para su configuración se  requiere,  además  del  carácter condenatorio de la sentencia    contra    la   que   dirige    la    acción,  el surgimiento de hechos nuevos o pruebas nuevas no conocidas al  tiempo  de  los  debates  y  con  aptitud suficiente  para  demostrar  la  inocencia  del  procesado  o su  inimputabilidad,  condiciones que no se dieron en el  sub    judice.    

Como      única      prueba      nueva     para  demostrar  los  hechos básicos de  su    petición   el  accionante  anexó  a su libelo una vaga declaración extra proceso, rendida por  la  señora  MARÍA  ALEJANDRA CABALLERO PARRA el 12 de diciembre de 2008, en la  que  relata  un  diálogo sostenido por la denunciante MARÍA ELISA CARREÑO con  una  señora  de nombre MARIA, cuyo apellido ignora, y en fecha que tampoco pudo  precisar   con   exactitud,  según  el  cual  MARÍA  ELISA  habría  asegurado  desconocer  a  los  autores  del  delito  de  que fuera víctima su menor hija y  relata  otros  hechos. A juicio de la Sala ninguna de estas manifestaciones pone  de  relieve  hechos  claros,  contundentes  y  con  la  aptitud  necesaria  para  demostrar  la  inocencia de los sentenciados o su inimputabilidad, único evento  en  el  que,  como ya se dijo, procedería la rescisión deprecada. Las  falencias  objeto de reproche, por  otra   parte,   tuvieron   amplio   debate  en  las  instancias.   

El recurso   

En  el escrito que antecede el apoderado de  los  sentenciados  insiste  en  su pretensión de remover  la condición de  cosa  juzgada que ostenta la sentencia del Tribunal Superior de Bucaramanga, por  las siguientes razones:   

“…  Nos  encontramos  ante  un  caso  típico  de  retaliación,  ya  que  el papá de la  víctima,   señor  REYNALDO  MARTÍNEZ,  agredió  al  señor  OMAR  RODRÍGUEZ  SÁNCHEZ  porque  éste  le reclamó las prestaciones sociales de un contrato de  trabajo  que  su  cliente  había desarrollado para un hermano de él, de nombre  DAVID.  Este  le  anuncia  que  esto no se quedaría así. Tiempo después, como  aparece  en el acervo probatorio que se acompaña con la presente acción,   el  señor  REYNALDO  MARTÍNEZ,  padre  de  la  niña  ERIKA  VANESSA MARTÍNEZ  CARREÑO,  agrede  disparando a quemarropa contra mi cliente diciéndole “Ahí  le  manda  David”.  Mi  cliente entonces, al ser revivido por los médicos, lo  acusa  de  tentativa  de  homicidio.  Y  he  aquí, oh maravilla, la madre de la  víctima,  señora  MARÍA  ELISA CARREÑO, recobra prodigiosamente la memoria y  decide  formular  denuncias por violación de su menor hija en hechos que según  ella  habían  sucedido  el  5  de  mayo de 2001contra los señores MARIO y OMAR  RODRÍGUEZ  SÁNCHEZ,  hermanos  entre  sí,  como  autores del infame hecho que  había  soportado  su  hijita. Esta denuncia la formula el día 16 de septiembre  de  dos  mil dos (2002), dieciséis meses, once (11) días después de sucedidos  los hechos.   

“3. La Fiscalía captura a los sindicados  MARIO  RODRÌGUEZ  SÁNCHEZ  y  OMAR  RODRÍGUEZ SÁNCHEZ y a ambos en términos  parecidos  les  indaga  qué  estuvieron  haciendo  el día cinco (5= de mayo de  2001.   

“4. Estos manifiestan que como hecho que  recuerden  del  mes  de mayo de 2001, como de todos los años por mayo que es el  mes  de la madre, ellos van el domingo día de la madre a visitar la tumba de su  señora  madre  que queda en los jardines de la Colina, cementerio que queda por  el  sitio  donde sucedieron los hechos en los cuales resultó siendo víctima la  niña ERIKA VANESSA MARTÍNEZ CARREÑO.   

“5.  El día de las madres, en Santander  del  Sur,  como  en  casi toda Colombia,  se celebra el segundo domingo del  mes  de  mayo.  En el año dos mil uno (2001), el día de las madres se celebró  el domingo trece (13) de mayo.   

“6.   Los   hechos   narrados  por  la  denunciante,  presuntamente sucedieron el día cuatro (4) de mayo de 12001, pues  así  lo  dice  inicialmente  ante  la profesional de medicina que atendió a la  niña   en  el  Centro  de  Salud  del  Barrio  La  Trinidad  del  municipio  de  Floridablanca,  quien la atendió en consulta médica el día 8 de mayo de 2001,  quien  le  sugiere hacerse una valoración por Medicina Legal (reverso del folio  4)  y  que  se  envíe  al  Psiquiatra  Forense, así como que se practiquen los  exámenes  correspondientes  tendientes  a obtener el ADN de los asaltantes o de  quien abusó sexualmente de la niña.   

“7.  Para esto era necesario acudir a la  Fiscalía  General de la Nación para que formularan el correspondiente denuncio  en  materia penal, lo cual fue desatendido por la madre, pues como lo comunica a  una  vecina  suya  (se  anexa  declaración  para  complementar la de la señora  MARÍA  CABALLERO  PARRA,  la  cual  se  anexó  con  la petición de acción de  revisión  que  origina este recurso) ¿contra quién iba a formular denuncio si  habían sido desconocidos los que habían ultrajado a su hija?   

“8. La madre de la menor, señora MARÍA  ELISA  CARREÑO  BADILLO,  luego  de  sucedidos  los  hechos en los cuales  su  esposo, REYNALDO MARTÍNEZ,  alojó  dos disparos mortales en la humanidad de OMAR  RODRÍGUEZ  SÁNCHEZ  y luego de que éste formulara  denuncio   penal   en   contra   de   su  marido  por  TENTATIVA  DE  HOMICIDIO,  repentinamente  recobra  la  memoria y de manera los implicados son los hermanos  MARIO  y  OMAR  RODRÍGUEZ SÁNCHEZ luego de haber manifestado ante testigos que  no  formulaba  denuncia  penal  porque  habían  sido  desconocidos  los que los  atacaron  el  día 4 de mayo de 2001 (el día 4 de mayo era viernes y no sábado  como se dice en la denuncia).   

“9.  La  menor  fue  remitida a Medicina  Legal,  donde  fue  valorada  por  el  doctor PEDRO CADENA MORALES el día 26 de  septiembre  de 2002. En esta valoración el Médico Legista refiere que se trata  de  una  paciente  “introvertida  que  no colabora con l anamnesis, la cual es  conducida  por  la  madre”. Allí este galeno como quien la vio posprimera vez  el  día  8  de  mayo  de  2001 en el Centro de Salud del Barrio La Trinidad del  mn8unicio  de  Floridablanca,  sugiere  “Valoración  por Psiquiatría Forense  para    lo    que    se    debe   oficiar   al   Dpto.   de   Neuropsiquiatría  adjuntando  el respectivo  expediente”.  Esta  prueba,  pese  a  haber sido decretada nunca se practicó,  pues    la    madre    de    la    víctima    jamás   la   quiso   llevar   al  Psiquiatra”.   

“10.  La  investigación  fue  abierta  mediante    Resolución    de   apertura   de   fecha   15   de   octubre  de  2002.  Ese  mismo  día  fue  recibido  el  testimonio  de  la  menor  ERIKA VANESSA MARTÍNEZ CARREÑO, quien  volvió  a  ampliación  de  su testimonio el día 28 de octubre de 2002. (En mi  concepto  estas  declaraciones,  al  igual  que  la  de  su  hermano GERSON JAIR  MARTÍNEZ  CARREÑO,  por  ser  menores  de  edad  y  no  estar  firmadas por su  representante  legal, padre, madre o defensor de menores, son objeto de nulidad,  conforme  a  lo previsto en el artículo 266 del Código de Procedimiento Penal,  Ley 600 de 2000).   

“11. La Fiscalía en la resolución de la  medida  de  aseguramiento  dictada contra mis defendidos, apoya esta pieza en un  indicio  falso,  pues al punto 3º  de indicación y evaluación probatoria  la  Fiscalía  dice  que  “Otros  elementos probatorios que refuerzan en forma  considerable  las  probanzas  que relacionamos son los de carácter indiciario y  que  para el despacho no son meras coincidencias, y uno de ellos es precisamente  que  el  día de la violación de la pequeña Erika Vanessa, los hermanos Omar y  Mario  Rodríguez hacían presencia en el sector donde se consumó el delito. Si  en  efecto  el  día  cinco  de mayo de 2001 y precisamente en el horario en que  aconteció  el hecho los Rodríguez SANCHEZ HABÍAN SALIDO DEL CEMENTERIO “Las  Colinas”  de  esta  ciudad, cuya ubicación es precisamente en el barrio Lagos  del  Cacique.  Este indicio es falso por cuanto ningún humano que se sepa tiene  el  don  de la ubicuidad, es decir, estar al mismo tiempo en dos partes como sí  lo  es  Dios  y  algunos  santos  de  Dios que lo adquirieron por su ascetismo y  buenas   obras,   pues  existe  en  el  plenario  declaración  rendida por el señor Luis Aníbal Agudelo  Molina  en  el  sentido  de  que  mi defendido OMAR RODRÌGUEZ SÁNCHEZ ese día  estuvo   en   el   municipio   de  Cimitarra,  Santander,  vendiendo  calzado  a  comerciantes  de  esa  localidad, quien acompañó factura expedida por el mismo  sobre la compraventa realizada (folio 236).   

“12.  Precisamente porque mis defendidos  no  poseen  el  don  de  la  ubicuidad,  erradamente  invoqué  como  causal  para la presente acción de revisión la causal primera,  debiendo  ser  la  causal  segunda,  la  que  habla  de cualquier otra causal de  extinción  de  la  acción  penal,  y  es que está  plenamente  demostrado  que  mis  defendidos jamás admiten haber estado por los  alrededores  del  Cementerio  Jardines  La  Colina  el día cinco de mayo. MARIO  afirma  que estuvo allí con sus hermanos el día de la madre que para el efecto  lo  fue  el  día  trece  (13) de mayo de 2001, en tanto que Omar manifiesta que  toca  mira  los talonarios para saber dónde estuvo ese día y también recuerda  que  en  mayo lo más sobresaliente fue visitar la tumba de su señora madre que  para  nuestro  caso  en  Santander  es  el  segundo  domingo  del  mes  de mayo,  exactamente  en el 2001 lo fue el día 13 de mayo, práctica que tenemos los que  por  algún  motivo ya no contamos con la dicha de tener los padres vivos.    

“13.  Por lo  anterior  ahora  corrijo  que  además de las declaraciones extra proceso que se  arriman  con  esta  petición de acción de revisión, para sustentar el recurso  de   reposición,   respetuosamente   solicito   a   los  Honorables   Conjueces  admitir como causal  de  extinción  de la acción penal el hecho de que mis protegidos no estuvieron  en  el lugar de los hechos el día 5 de mayo de 2001,  que  al  decir  de  la  madre  de la menor fue el día en el cual sucedieron los  hechos,  aunque en la primera entrevista ante el Médico del Centro de Salud del  Barrio  La  Trinidad  del municipio de Floridablanca, habla que fue el día 4 de  mayo,  lo  cual  sí  es  muy  probable,  pues  los hechos estaban muy, pero muy  recientes  y  los médicos apuntan todo lo que les refieren sus pacientes al pie  de  la  letra.” (Subrayas fuera de texto).   

Admite  el  impugnante,  como  se ve, haber  incurrido  en  error  en la demanda al invocar la causal primera de revisión y,  para  enmendar su yerro, plantea una nueva causal, diferente de las ya invocadas  (esta  vez  la  segunda  del  artículo  220 de la Ley 600 de 2000) basada en el  hecho  –alegado desde un  comienzo  por  los procesados y sobre el cual se pronunció de manera expresa el  Tribunal   Superior   de  Bucaramanga–  de no haber estado presentes los sentenciados en el lugar de los  hechos   el   día   en  que  estos  tuvieron  ocurrencia.  Para  sustentar  sus  argumentaciones  el  recurrente  acompaña  a  su  escrito,  además, documentos  distintos  de  los  aportados  con  la  demanda,  concretamente fotocopias de la  historia  clínica  de  la  menor  ofendida,  remisión al Instituto de Medicina  Legal  para  la  práctica  de exámenes y valoración psiquiátrica de la misma  menor,   declaración   rendida   por   ella   y   su  ampliación,  valoración  médico-legal,  orden  de  valoración  médico-psiquiátrica,  oficio  1311  de  agosto  8  de  2003  dirigido  al  Instituto de Medicina Legal, declaración del  señor  LUIS  ANÍBAL  AGUDELO MOLINA rendida ante el Juzgado Penal Municipal de  Cimitarra,  Santander,  declaración rendida por GERSON JAIR MARTINEZ CARREÑO y  declaración extra proceso de MARÍA RAMOS BONILLA DE MEJIA.   

Se considera  

Fundamental    propósito   del   recurso   de  reposición,  como  se  sabe,  es   el   de  lograr,  a  través  del  reexamen   del   asunto,  que  el  juzgador  aclare,  modifique  o  revoque  sus  decisiones cuando advierta que los argumentos que el  recurrente    expone    conllevan    razones   suficientes   para   ello.  No  es  dable al impugnante, sin  embargo,  aportar  pruebas  omitidas  al  momento  de  hacer las solicitudes que  dieron  origen al pronunciamiento reprochado.  Por  su  naturaleza  el  recurso de reposición no admite la  aducción  de  nuevas pruebas, y mucho menos en sede de revisión, pues ésta no  permite subsanar ningún requisito omitido.   

La  acción  de  revisión  -lo  ha  dicho  reiteradamente la Corte y  no  sobra  repetirlo- fue  instituida  como un mecanismo extraordinario que procede sólo contra sentencias  ejecutoriadas  y  por  las precisas causales contempladas en el artículo 220 de  la  Ley  600  de  2000,  para  cuya  invocación  es  imprescindible cumplir los  requisitos       previstos       en      el      art.      222      ibidem,  sin  los  cuales “la  demanda  está  llamada a ser inadmitida, dado el carácter  rogado”     que    la    distingue,   “que   no   permite  a  la  Corte  suplir  los  defectos  del  libelo”1.  En  su  demanda  el  actor  está  obligado,  pues,  a seleccionar de la manera más  cuidadosa  el  motivo  que pretenda invocar en apoyo de su pretensión, al igual  que  las  pruebas  en  que  se  funde  y  a  indicarle a la Corporación, en una  exposición  racional  y lógica, de qué manera se demuestra la causal escogida  y  cómo los fundamentos fácticos y jurídicos que presenta tienen la capacidad  necesaria   para   derruir   el   fallo   atacado2.   

Ha    sido    enfática   la       Corte,      asimismo,   al   precisar   que  “Las  normas  procesales que regulan el trámite de la acción  de  revisión  no  prevén  un  lapso  o  un  trámite  destinado a subsanar los  defectos  de  la  demanda,  por  lo  cual,  no  es  factible  que  el recurso de  reposición   se   utilice   para   intentar   satisfacer   los   requisitos  de  procedibilidad  de  la  demanda,  no cumplidos desde un principio”  y tampoco,  por  supuesto,  para  corregir  los  yerros en que se hubiera podido incurrir al  presentarla.  Resulta,  pues, claramente inadmisible  la  corrección  del  libelo  introductorio invocando causales diferentes de las  que  se  trajeron a colación al incoar la acción y  la   extemporánea  aportación  de  elementos  de  prueba  no  relacionados  ni  incluidos en el escrito introductorio.   

En  el  presente caso, a juicio de la Sala,  los   puntos  expuestos  por  el  recurrente  fueron  objeto  de  análisis  y  valoración en el trámite  instancial,  incluyendo el relativo a la posible presencia de los condenados, el  día  de  los  hechos, en un lugar distinto de donde éstos tuvieron ocurrencia.  Todo  indica,  pues,  que  las  argumentaciones  expuestas  por el demandante se  encaminan  a suscitar un nuevo debate probatorio y a  revivir  oportunidades  procesales  ya  extinguidas.   

Es del caso insistir aquí, como se hizo en  el  auto  recurrido,  en lo sostenido por la Sala Penal de la Corte Corte3,  respecto  de la acción de  revisión  que “no constituye una prolongación del  juicio,  ni  corresponde  a  instrumento  ordinario  que  permita  dar  cabida a  particulares   consideraciones  tendientes  a  cuestionar  los  soportes  de  la  declaración  de  justicia que ha hecho tránsito a cosa juzgada, y que se halla  amparada    por    el    doble    carácter   de   definitiva   e   inmutable”.   Como  dijo  la  Corte  Suprema  de  Justicia  en  alguna  oportunidad,   no se dan las circunstancias previstas  para  la  revisión  cuando  el  demandante  se  limita a enfocar de otra manera  hechos  ya  debatidos  en  el  juicio,   pues  en  este caso no es el hecho  naturalísticamente  considerado  lo  que  se presenta, sino tal vez el criterio  con  que  ahora  lo examina el demandante y no es eso lo que la ley ha elevado a  la   categoría  excepcional  de  causal  de  revisión.  No  es  del  caso,  en  consecuencia, acceder a la reposición solicitada.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Conjueces   de   la   Sala   de   Casación   Penal   de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

NO  REPONER  la  providencia  del  18  de agosto del cursante año, mediante la cual se  inadmitió la demanda de revisión  presentada  por  el  apoderado  de  los sentenciados  MARIO   RODRÍGUEZ   SÁNCHEZ   y  OMAR  RODRÍGUEZ  SÁNCHEZ.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

CÓPIESE,      NOTIFÍQUESE      Y  CÚMPLASE.   

LUIS GONZALO VELÁSQUEZ POSADA  

Conjuez  

LUIS  BERNARDO  ALZATE  GÓMEZ                                RICARDO     CALVETE  RANGEL                             

                       Conjuez                                                                                        Conjuez-             Excusa  justificada   

         

SOLEDAD  CORTÉS DE VILLALOBOS            JUAN C.  FORERO RAMÍREZ   

             Conjuez                                                                                       Conjuez          – Excusa justificada   

MAURICIO    LUNA    BISBAL                                                                       CARLOS BERNARDO MEDINA T.   

Conjuez          –  Salvamento  de  voto                                                                                           Conjuez- Excusa justificada   

JUAN   CARLOS  PRÍAS  BERNAL                               HUGO      QUINTERO  BERNATE   

       Conjuez                                                                             Conjuez           

                                

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Cfr.  Auto  en Acción de Revisión No.31140. m. Ponente Dra. María del Rosario  González de Lemos.   

2 Cf.  auto  en  Acción de Revisión Rad. 31832, M. Ponente. Dr. José Leonidas Bustos  Ramírez.   

3 Cf.  auto de revisión de diciembre 6 de 2001, Rad. 18.432     

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