31123(20-01-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 31123  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

Aprobado  Acta No.  7   

Bogotá D.C., veinte (20) de enero de dos mil  diez (2010)   

Decide  la  Corte lo pertinente en relación  con   la   solicitud   formal   para   ejecución   de  sentencia  (exequatur)  proferida por un tribunal de  justicia   de   los   Estados   Unidos   Mexicanos  en  contra  de  ANDERSON      BRYAN      LEVER     (a.  Mono).   

ANTECEDENTES   

El  18 de septiembre de 2001, el señor Juez  Tercero  del  Distrito  en  el Estado de Guerrero (México), en el proceso penal  radicado  con  el número 33/2000, condenó a ANDERSON  BRYAN    LEVER    (a.    Mono)    a    las           penas  de  prisión  de  trece  (13) años y  nueve  (9)  meses y de multa de siete mil quinientos ochenta ($7, 580, 00) pesos  moneda   nacional,   por   hallarlo  responsable  del  delito  de  transporte  e  introducción  al  Estado  mexicano  del  narcótico  denominado  clorhidrato de  cocaína.  (Prueba 1, folios 2 – 48)   

El  Segundo  Tribunal Unitario del Vigésimo  Primer  Circuito,  Acapulco,  Guerrero,  confirmó  el  fallo  el  15  de noviembre de 2001.  (Prueba 2,  folios     50     –  235)   

ANDERSON    BRYAN    LEVER  comenzó  a  purgar  su condena en México y estuvo privado de la  libertad  desde el 3 de abril de 2000 hasta el 29 de noviembre de 2002 cuando se  evadió  del  Centro de Readaptación Social en Acapulco, Guerrero, quedándole         pendiente  por  purgar  en  prisión  once (11) años, un (1) mes y  cuatro  (4)  días según lo certificó el Agente del  Ministerio  Público  de  la Federación de México, adscrito al Juzgado Tercero  del  Distrito  en  el Estado de Guerrero, mediante oficio número 49/2008 del 19  de  febrero  de  2008  (Cfr.  Oficio OAJ CCJ No. 1029 del 8 de enero de 2009 del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  la  República de Colombia, Folios 1  –  3  del cuaderno de la  Corte).   

“Se fugó por un  túnel  que  hicieron  habilitando  una alcantarilla del módulo de seguridad al  exterior  del  penal”.  (Anexo, prueba 5;   Cfr. Fl. 252 del antecedente)   

Inicialmente,  la  Embajada  de  los Estados  Unidos   de   México   solicitó  la  captura  con  fines  de  extradición  de  BRYAN  LEVER, sin embargo,  el  Fiscal  General  de la Nación, mediante resolución del 17 de junio de 2008  se  abstuvo  de  decretar  la  captura  con  fines de extradición del ciudadano  BRYAN LEVER, con fundamento  en  el  artículo  4°  del  Tratado  de  Extradición  entre los Estados Unidos  Mexicanos  y  la  República  de Colombia;  no  obstante, precisó que el Estado Mexicano puede remitir copia  del   expediente  penal  y  pedir  al  Estado  colombiano  la  ejecución  de la sentencia o, en su defecto,  ejercer  la  acción  penal  en Colombia con el fin de aplicar lo previsto en el  artículo    4°    del    mencionado    instrumento   internacional1.      (Folios     35     –   38),   ello   dio   origen  a  la solicitud del exequatur que  ahora define la Corte.   

La  petición  formal  para  ejecución  de  sentencia  (exequatur) fue  presentada  por  la  Embajada de México mediante nota diplomática número Col.  00002  el  2  de  enero  de 2009 dirigida al Ministerio de Relaciones Exteriores  (fls.  4  – 9 del cuaderno  de la Corte)   

Mediante  oficio  número OAJ CCJ núm. 1029  del  8 de enero de 2009, el señor Ministro de Relaciones Exteriores hizo llegar  a  la  Corte  Suprema  de  Justicia  la  solicitud  formulada por la Embajada de  México,  precisando  que  la  normatividad  aplicable  al caso es el Tratado de  Extradición  celebrado  entre  las dos naciones, aprobado mediante la Ley 30 de  1930;  adicionalmente  es aplicable la Convención de las Naciones Unidas contra  el Tráfico Ilícito de Estupefacientes.   

El señor Ministro precisó que para el caso  se  cumple  el  requisito  de  reciprocidad  diplomática,  debido a que existen  instrumentos  internacionales  mediante  los  cuales  se  garantiza  que  en una  situación  similar  a  la  presentada  con  el nacional colombiano ANDERSON  BRYAN LEVER, el Estado Mexicano  concederá    eficacia    en    iguales   términos   a   la   decisión judicial dictada por las autoridades colombianas.   

El  Tratado  de Extradición celebrado entre  los  Estados  Unidos Mexicanos y la República de Colombia se encuentra vigente,  fue  aprobado mediante Ley 30 de 1930, canjeadas las ratificaciones en Ciudad de  México  el  1°  de  julio  de  1937  y  promulgado  con el Decreto No. 1816 de  1937;   también precisó el Ministerio que en materia de tráfico ilícito  de  estupefacientes  y  sustancias  psicotrópicas,  es  aplicable  al  caso  la  Convención  de las Naciones Unidas suscrita en Viena el 20 de diciembre de 1988  (ratificada  por  Colombia  el 9 de mayo de 1994), Instrumento Internacional del  cual también es parte los Estados Unidos Mejicanos.   

Por  virtud  de  la  Convención  de  Viena,  artículo     6    –  10:   

“Si  la  extradición  solicitada  con el  propósito  de que se cumpla una condena se deniega basándose en que la persona  objeto  de  la  solicitud  es  nacional  de  la  parte  requerida,  ésta, si su  legislación   lo   permite   de   conformidad   con  los  requisitos  de  dicha  legislación,   previa   solicitud  de  la  Parte  requirente,  considerará  la  posibilidad  de  hacer cumplir la condena impuesta conforme a la legislación de  la   parte   requirente   o   el   resto   de   dicha   condena  que  quede  por  pagar”.   

En atención a la existencia de instrumentos  internacionales  vinculantes  para  los  dos  Estados,  mediante  los  cuales se  garantiza    un    trato    recíproco    en    el    tema    del   exequatur, el señor Ministro expresó que SE  CUMPLEN   todos  los  requisitos  legales  y  si  la  honorable  Corte  así  lo  considera…  “es conveniente… que se ejecute en  Colombia  la  sentencia proferida por la justicia mexicana, condenando a la pena  privativa    de    la    libertad    al    nacional    colombiano   ANDERSON BRYAN LEVER”.   

Por   consiguiente,   la   garantía   de  reciprocidad  se  satisface  con  el Estado requirente, en virtud del tratado de  extradición  vigente y de la suscripción multilateral (entre ellos los Estados  de  Colombia  y  México)  de  la  convención  de las Naciones Unidas contra el  Tráfico Ilícito de Estupefacientes.   

HECHOS  

El señor Lic. Juan Miguel Alcántara Soria,  Sub  Procurador  Jurídico  y  de  Asuntos  Internacionales, de la República de  México,  D.F.,  narró los hechos en el oficio número SJAI / 1433 / 2008 del 3  de diciembre de 2008, de la siguiente manera:   

“El  30  de  marzo  de 2000 a las 7:30 horas, en aguas mexicanas del Océano Pacífico, cerca  de  Acapulco,  Guerrero,  elementos  de  la  Armada  de  México, realizaron una  inspección   a   una  embarcación  sin  nombre,  de  nacionalidad  colombiana,  tripulada  por  Cirilo  Bustillo  Dixon,  quien  se encontraba al mando de dicha  embarcación,   así   como   por   ANDERSON  BRYAN  LEVER  (a.  Mono),  y Wilbert Henry Martínez Taylor  (a. Sapo).   

En  el  interior  de  la  embarcación  se  localizaron  entre  otras  cosas  105  costales  de  yute,  los  cuales cada uno  contenía  20  envoltorios  de  material  sintético,  color  blanco,  de  forma  rectangular,  con  polvo blanco en su interior y un peso total neto de 2 091, 38  kilogramos,  de  los  cuales  dio  fe  el  agente  del Ministerio Público de la  Federación,  adscrito a la fiscalía Especializada para la atención de delitos  contra la Salud de la Procuraduría General de la República.   

El  31 de marzo de 2000, mediante dictamen  químico  realizado por perito adscrito a la Dirección General de Coordinación  de  Servicios  Periciales  de  la  Procuraduría  General  de  la  República se  determinó  que  el  polvo  blanco  contenido  en  los  105  costales  de  yute,  corresponde a clorhidrato de cocaína.   

Lo   anterior,   se   robustece  con  la  declaración  ministerial  del  30  de  marzo  de  2000,  de Cirilo Bustillo  Dixon,  quien manifestó que  el  24 de marzo de 2000, abordó la embarcación de referencia, en compañía de  dos  tripulantes  más  de nombres “Wilbert Henry Martínez Taylor (a. Sapo) y  ANDERSON  BRYAN LEVER (a.  Mono),  asimismo,  señaló  que  con  anterioridad  se pusieron de acuerdo para  transportar   los   105  costales  de  cocaína  de  Colombia  al  Pacífico  de  México.   

Wilbert  Henry  Martínez,  agregó que el  dueño  de  la  droga  es  una  persona  que  conoce  como  el “Cachaco”, de  nacionalidad  colombiana,  que un amigo de nombre “Héctor” se lo presentó,  y  en  virtud  de  que  necesitaba  dinero  y  sólo tendría que transportar la  cocaína  por el Pacífico de México a una determinada posición geográfica en  alta  mar,  aceptó  llevar  a  cabo  el  traslado  de la droga, para lo cual le  entregó   diversas   cartas  de  navegación  que  contenían  las  coordenadas  geográficas  de  latitud  y  longitud, una vez que llegara a México tenía que  entregar   la  embarcación  con  la  droga  a  una  persona  identificada  como  “Pacho”.   

También indicó que por ese transporte de  droga  el  “Cachaco”  le  pagó como adelanto la cantidad de US$10 000 (Diez  mil  dólares americanos) y en cuanto regresara de entregar la droga le pagaría  US$40  000  (Cuarenta  mil  dólares  americanos),  Asimismo,  manifestó que se  mantuvo  en  comunicación  con gente que ayudaba al dueño de la droga mediante  dos  radios  que  llevaban  a  bordo,  y estando varados, una embarcación de la  Armada  de  México  los detuvo para hacer una inspección a la nave, en la cual  detectaron    los    costales    de   cocaína,   motivo   por   el   cual   los  detuvieron.   

El  30  de  marzo  de 2000, Gilberto Henry  Martínez  Taylor,  (a.  Sapo)  declaró  que  el  24  de  marzo  de 2000, él y  ANDERSON  BRYAN LEVER (a.  Mono)  fueron  a  ver  al “Cachaco”, quien posteriormente los trasladó a la  embarcación  de  referencia,  se  pusieron de acuerdo en la forma en que iban a  transportar  la  droga por el Pacífico de México y les indicó que el capitán  de la nave sería Cirilo Bustillo Dixon.   

Así  también refiere que por transportar  la  droga,  el  “Cachaco”  le  pagó por adelantado la cantidad de US$ 1 500  (Mil  quinientos dólares americanos) y en cuanto regresara de entregar la droga  le   pagaría  US$  3  500  (Tres  mil  quinientos  dólares  americanos).   Manifestó  que  navegaron  por  varios  días  pero  una  nave  de la Armada de  México,   los  detuvo  para  una  inspección  y  les  aseguró  la  droga  que  transportaban.   

Por     su    parte,    ANDERSON  BRYAN  LEVER (a. Mono) en su  declaración  del  30  de  marzo  de  2000,  manifestó  que el “Cachaco” le  entregó  a  él  y  a  Guillermo  Henry  Martínez  Taylor (a. Sapo) la nave de  referencia,  además les instruyó que Cirilo Bustillo Dixon, sería el capitán  de  dicha  embarcación.  Dicha nave la tenía que entregar a un sujeto del  cual  no  sabe  su  nombre pero no fue posible hacerlo debido a que la Armada de  México los detuvo.   

Adicionalmente señaló que aproximadamente  un   año   antes  de  que  se  realizaran  los  hechos,  se  reunieron  con  el  “Cachaco”  para  ponerse  de  acuerdo  y  transportar  la  droga que les fue  asegurada;   y que el “Cachaco” le pagó como adelanto para transportar  la  droga,  la  cantidad  de  US$  3000  (Tres mil dólares americanos) y que en  cuanto  regresara  de  entregar  la  droga  le daría US$ 2000 (dos mil dólares  americanos)”.   (Oficio  remisorio,  anexo al  expediente)   

DOCUMENTACIÓN ADJUNTA:  

Con  la  solicitud  elevada  por  la  vía  diplomática  se  acompañó, debidamente apostillada y en idioma castellano, la  siguiente documentación:   

1.   Copia  autenticada  de  la sentencia definitiva del 18 de septiembre de 2001, proferida  por  el  Juez  Tercero  del  Distrito  en el Estado de Guerrero (México) contra  ANDERSON  BRYAN LEVER (a.  Mono)  (Anexo prueba 1, folios 2 – 48)   

2.   Copia  autenticada  de  la  sentencia de segunda instancia del 15 de noviembre de 2001,  proferida  por el Segundo Tribunal Unitario del Vigésimo Primer Circuito dentro  del  Toca Penal de Apelación número 334-2001 (sic.), mediante la que confirmó  el  fallo  de  primera  instancia   (Anexo prueba 2, folios 49 – 235).   

3.   Copia  autenticada  de  las  normas  penales  que  consagran  la conducta punible en el  Código  Federal  de  Procedimientos  Penales de la República de México (Anexo  prueba    3,   folios    237   –  240)  y  de  la norma que establece que la pena se extingue, con  todos  sus  efectos,  por  el  cumplimiento de la pena impuesta  (Artículo  116, folio 246 del antecedente).   

4.  Copia de  la  fotografía  de  ANDERSON  BRYAN LEVER (Anexo prueba número 5, folio 251)   

La  anterior documentación fue certificada  por  el  Director  General  de  Extradiciones  y Asistencia Jurídica de la Sub Procuraduría Jurídica y de  Asuntos     Internacionales     de    la    Procuraduría    General    de    la  República  de  México,  D.F;  certificada a su  vez   por  la  señora  Sonia  del  Carmen  Álvarez  Cisneros  Subdirectora  de  Formalización  y  Control  de  la Dirección de Coordinación Política el 2 de  diciembre  de 2008 y certificada, también, por el Delegado de la Secretaría de  Relaciones  Exteriores  el  8  de  diciembre  siguiente  (Folio 255).   

Mediante  la Nota Diplomática Número Col.  00002,  la  Embajada  de  Méjico  en Bogotá, realizó la petición formal para  la    ejecución   de  la    sentencia   del  ciudadano  colombiano  ANDERSON BRYAN LEVER  al  Gobierno de Colombia, a través del Ministerio de Relaciones  Exteriores  y de conformidad con lo establecido en el artículo 7, fracción II,  del  Tratado  de  Extradición  suscrito entre los Estados Unidos Mexicanos y la  República      de      Colombia      (Cfr.      folios      4      –    8    del   cuaderno   de   la  Corte).   

5.  Mediante  auto  del  pasado  cuatro  (4)  de noviembre de dos mil nueve (2009), la Sala se  abstuvo   de  decidir  sobre  la  ejecución  de  la  sentencia      extranjera     (exequatur) porque  la  documentación  que  fundamentó  la  petición  era  incompleta  y no permitía legalizar la  sentencia proferida por el Tribunal de Justicia de los Estados  Unidos                   Mexicanos2   

.     Esto   se   dijo:   

“3.   Se  requirió  al Ministro de  Relaciones  Exteriores  con  la finalidad de que a través de su homólogo…,la  autoridad  judicial  correspondiente  aportara la cartilla decadactilar original  (para  efectos  del  respectivo cotejo dactiloscópico con los que reposan en la  Registraduría  Nacional  del  Estado  civil),  con el fin de verificar la plena  identidad  y  conjurar  problemas de homonimia que puedan presentarse al momento  de   la   captura   con   fines   de   ejecución  de  la  sentencia3.   (Num. 4 del auto del 3 de febrero de 2009)   

4.   Con  fundamento en el tratado de  extradición  y en el Código de Procedimiento Penal Colombiano, la Sala ofició  al  Ministro  de  Relaciones  Exteriores con la finalidad de que a través de su  homólogo…la  autoridad  judicial correspondiente suministre constancia de que  la  sentencia  se  encuentra  en  firme y    de    que    la    acción    penal    contra    ANDERSON    BRYAN    LEVER    no    se    encuentra   prescrita de conformidad con las leyes  mexicanas.   (num.  5 del auto del 3 de febrero  de  2009,  conc.  Artículo  516  num.  2  de  la  Ley  906 de 2004)…”.   (Folios  48 – 66).   

6.   Mediante  oficio  número  DAJI.  E.  2631  del  24 de noviembre anterior, la Directora de  Asuntos  Internacionales  del  Ministerio de Relaciones Exteriores remitió a la  Corte  las Notas Diplomáticas números Col-03514 y Col-03548 del 19 y del 24 de  noviembre  de  2009,  procedentes de la Embajada de México, mediante las cuales  allegó la siguiente documentación en carpeta anexa:   

     

1. Oficio  SRS/266/2009  del  15  de  octubre  de  2009,  el  cual se  acompaña  de  fotografía,  ficha  sinaléptica y huellas dactilares originales  del requerido.   

2. Oficio  SRS/268/2009  del  16  de  octubre de 2009, por el cual se  constata   que   la   pena   privativa  de  libertad  decretada  en  contra de  ANDERSON  BRYAN  LEVER,  se  encuentra  en firme y es  ejecutable,    restándole   por   cumplir   11   años,   un   mes   y   cuatro  días.     

     

1. Informe  del  17  de  octubre  de  2009,  por el cual el Agente del  Ministerio  Público  de  la Federación adscrita al Juzgado Tercero de Distrito  en  Materia de Procesos Penales Federales y Amparo en el Estado de Guerrero, por  el  cual  da  testimonio  de  que  la pena decretada en contra del inculpado, ha  causado estado, se encuentra vigente y pendiente de ejecutar.     

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  certificó  que  la  documentación  que  soporta la petición se remitió, vía  diplomática,  de  conformidad  con lo dispuesto en el artículo 7° del Tratado  de  extradición  entre  las  dos  naciones (Folios 1  – 3 del cuaderno de la  Corte),  de  donde  se infiere la autenticidad de la  documentación que soporta la solicitud.   

COMPETENCIA  

La Sala es competente para pronunciarse sobre  la  solicitud  de  exequatur  elevada  por  la Embajada de México mediante la Nota  Diplomática  Número  Col-00002  del  2  de  enero  de 2009, relacionada con la  condena   al   ciudadano   colombiano  ANDERSON  BRYAN  LEVER,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  los  artículos  515,  516  y  517  del  C. de P.P. L. 906 de 2004 que atribuyen a la  Corte  Suprema de Justicia decidir si la sentencia proferida por las autoridades  de  otro  país  contra extranjeros o ciudadanos colombianos puede ser ejecutada  en Colombia.   

TIPICIDAD  

La  conducta de transportar e introducir al  Estado   de   México   una   sustancia   narcótica  (clorhidrato       de      cocaína),  es  un delito que atenta contra el  interés  jurídico  de  la  Salud  Pública,  y  se encuentra tipificada en los  artículos  194,  fracciones  I  y II y en el artículo 193, párrafos primero y  segundo  del  Código  Penal  Federal,  vigente  en la época que sucedieron los  hechos,  y  sancionada  con  pena  de  prisión  de diez (10) a veinticinco (25)  años.   (Cfr.  Oficio  número SJAI / 1433 / 2008, de la Sub Procuraduría  Jurídica    y    de   Asuntos   Internacionales,   Coordinación   de   Asuntos  Internacionales   y   Agregadurías,   Dirección  General  de  Extradiciones  y  Asistencia Jurídica, México, D.F., 3 de diciembre de 2008).   

El   mismo  comportamiento  se  encuentra  previsto  en  la  legislación  de la República de Colombia, en el Título  XIII  DE  LOS DELITOS CONTRA LA SALUD PÚBLICA, Capítulo  II,   DEL   TRÁFICO  DE  ESTUPEFACIENTES  Y  OTRAS  INFRACCIONES,  artículo     376    “Tráfico,  fabricación  o porte de estupefacientes”, de la Ley  599  de 2000, con una pena  de     8     a     20     años     (modificada     por     la     Ley    890    de    2004)      que     incrementó     las  penas  en la tercera parte respecto del mínimo y en  la  mitad  respecto  del  máximo, a partir del 1 de  enero de 2005.   

CONSIDERACIONES PARA DECIDIR  

La  Corte  ya  ha  tenido  oportunidad  de  pronunciarse  sobre  la  ejecución  de  sentencias  proferidas  en  otro  país  (exequatur), señalando que  la   temática   a   resolver  comprende  varios  aspectos,  entre  ellos:   i)   el manejo de las  relaciones    exteriores,   ii)    la   aprobación  de  los  tratados  internacionales  que  suscriba  Colombia,  iii)   los  principios  que  orientan dichas relaciones, iv)   las  previsiones  concretas  sobre  la posibilidad de  extraditar  a  sus  nacionales y v)  las  garantías  que  deben  ser  respetadas  en  todo trámite que  cumplan           sus          autoridades4.   

En  cuanto  al  manejo  y  dirección de las  relaciones  internacionales  y  principios  que  las  orientan, la Constitución  Política  de  1991  prevé  en  sus  artículos  9,189-2,  224  y  226  que las  relaciones  exteriores  del  Estado se fundamentan en la soberanía nacional, el  respeto  a  la  autodeterminación  de los pueblos y en el reconocimiento de los  principios  de  derecho  internacional aceptados por Colombia, que su dirección  está  encomendada  al  Presidente  de  la  República,  por  intermedio  de los  funcionarios  adscritos  al  Cuerpo  Diplomático  y al Ministerio de Relaciones  Exteriores,  y  como  Estado  Parte  de  los  diversos  tratados y convenios que  Colombia  suscriba  con  otros  Estados  estará  vinculado  en la medida en que  éstos  sean  aprobados  por  el  Congreso,  además de expresar como principios  reguladores   de   la   internacionalización   de  las  relaciones  políticas,  económicas,   sociales   y  ecológicas,  la  equidad,  la  reciprocidad  y  la  conveniencia nacional.   

Igualmente, debe ser acatado, según el caso,  el  mandato que preveía el artículo 35 de la Carta Política al prohibir hasta  la  promulgación  del  Acto  Legislativo  No.  01  de  1997  la extradición de  colombianos  por  nacimiento  por  hechos anteriores al 16 de diciembre de 1997,  por  delitos  políticos  o  de  opinión  aún  cuando se trate de extranjeros,  prohibición que se mantiene para el caso de delitos políticos.   

También  resulta  imperativa la observancia  del  debido  proceso  consagrado  en  el  artículo  29  de  la Carta Política,  respecto    del    cual    la    Sala   ha   señalado   que   el   exequatur    comprende    tanto    un  procedimiento administrativo como otro de carácter judicial:   

El  primero  corresponde  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  ante el cual se formula y se tramita la solicitud y, el  segundo,  del  resorte  de la Corte Suprema de Justicia en cuanto debe emitir un  pronunciamiento  judicial  de  naturaleza obligatoria,  definitiva  y  preclusiva  para el Gobierno Nacional,  para  el  afectado  con  el  fallo, como también para el Estado requirente, que  quedará  vinculado con la decisión favorable o desfavorable sobre el pedido de  ejecución del fallo proferido en el país solicitante.   

1.        Los       tratados  internacionales   

La   posibilidad  de  ejecutar  sentencias  emitidas  por  autoridades  judiciales  extranjeras constituye una excepción al  principio  de  soberanía  de  los  Estados, en desarrollo del cual sólo tienen  vigencia  las  leyes  nacionales  y  por ende, las sentencias proferidas por sus  jueces.   

En  consecuencia,  la  aplicabilidad  de las  proferidas  por  autoridades extranjeras debe ser el producto del acuerdo de los  Estados  expresados  en  tratados  o  convenios  que hayan sido aprobados por el  Congreso,  de  los  cuales  necesariamente  debe  hacer  parte  el  principio  de  reciprocidad, esto es, que  en  el  Estado  requirente,  igualmente,  tengan  vigencia las decisiones de los  jueces  colombianos,  respecto  de cuya existencia y vigencia el competente para  señalarla  es el Ministerio de Relaciones, órgano del ejecutivo que tiene a su  cargo  la  representación del Estado en el ámbito externo. En consecuencia, de  acreditarse  la vigencia del tratado, serán sus disposiciones las que se acaten  en el respectivo trámite.   

Cuando  no  exista  tratado, éste puede ser  suplido  por  las  normas  del Código de Procedimiento Penal, de acuerdo con lo  señalado  por  el  numeral  4°  del  artículo  516,  siempre   que   se   haga   ofrecimiento  de  reciprocidad  en  casos  similares  y se  acrediten  los  términos  en  que  está  prevista  en el sistema jurídico del  Estado requirente.   

2.  Trámite  

De conformidad con lo hasta ahora señalado,  se  colige que el procedimiento a través del cual se define la admisibilidad de  la  ejecución  de  las  sentencias  proferidas  por  autoridades extranjeras es  fijado  por  la  ley,  quedando claro que las exigencias serán las determinadas  por   el   Tratado,   o   supletoriamente   por   el  Código  de  Procedimiento  Penal.   

Respecto  a  la ejecución de las sentencias  penales  proferidas  por  autoridades  extranjeras,  la  Corte Constitucional ha  precisado  que  la  autorización  que  emite  la Corte Suprema de Justicia debe  enmarcarse  dentro  de  la  filosofía señalada por la Carta Política sobre la  cooperación  de  los  países en la lucha contra el delito y de la vigencia del  orden  interno  a  favor de todas las personas, en cuanto establece los derechos  fundamentales   con   carácter   de  inderogables5, así como el acatamiento del  debido  proceso que vincula por igual a todas las autoridades del Estado, lo que  posibilita    la    aplicación    de    la    institución   del   exequatur.   

3.   Trámite  ante  el  Ministerio  De  Relaciones Exteriores   

Según  lo previsto por el artículo 515 del  C.  de P.P., la solicitud de ejecución en Colombia de sentencias proferidas por  autoridades  de  otros  países  debe  ser  propuesta  por vía diplomática, es  decir,  elevada  por  legación  diplomática  del  Estado  requirente  ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  que como ya se dijo es el órgano de la  Rama  Ejecutiva  encargado  de dirigir y representar al Estado en las relaciones  con  otros  sujetos  de  derecho  internacional,  al  que corresponde definir la  normatividad  que  regula  el  asunto,  esto  es,  señalar si existe convenio o  tratado   entre  los  dos  Estados  sobre  el  particular  y  verificar  que  la  documentación  aportada  reúna  las  exigencias  previstas  por las normas que  regulen    el   caso,   estando   facultado   incluso   para   pedir   que   sea  complementada.   

Si la citada revisión resulta satisfactoria  y  en tal virtud el Gobierno decide, en cumplimiento de los compromisos de orden  externo  e  interno,  dar  trámite  a  la  petición  del  Gobierno Extranjero,  evaluará,      entonces,     la     conveniencia  nacional  que  la solicitud tenga para los fines del  Estado,  según  lo  establece artículo 226 de la Constitución Nacional;   luego,  enviará la solicitud ante la Corte Suprema de Justicia, certificando en  forma   detallada  el  cumplimiento  de  cada  uno  de  los  requisitos  que  le  corresponde    verificar,   así   como   la   normatividad   que   orienta   el  caso.   

En  relación con las facultades de la Corte  en    el    trámite    del    exequatur,  se  ha  puntualizado  que  la  Sala  podrá  de  manera oficiosa  verificar  los  requisitos  aún  no acreditados, como por ejemplo, i)    establecer   si  la  persona  afectada     con    el    fallo    es    nacional    colombiano,    ii)     la   existencia   de  actuación  procesal  en nuestro país por los hechos que ameritaron la condena,  iii)      la  decisión   y   carácter   de  la  misma,  iv)   la  correspondencia  de  la  sanción  con  la  pena  establecida  por  la  legislación  nacional y, de manera especial, v)   que la sentencia no se oponga a  la   Constitución  ni  a  las  leyes  colombianas6.   

En  desarrollo  de la facultad que la ley le  atribuye  a  la  Corte Suprema de Justicia como máxima autoridad judicial, para  que  decida  respecto a la viabilidad de ejecutar fallos penales, su evaluación  se  expresará de considerarlo jurídicamente procedente, en una providencia que  SE  EQUIPARA  A  UN FALLO JUDICIAL y no a un concepto, como ocurre en el caso de  la  extradición;   por  lo  tanto,  la  decisión que profiere la Corte en  materia  de  exequatur  es  obligatoria,   definitiva,   preclusiva,  con  igual  carácter al de toda sentencia proferida por un juez  del  territorio  nacional,  lo  que  significa que debe ser acatada tanto por el  Gobierno    Nacional    como    por    el    afectado,   agotándose   así   el  trámite.   

De  ser aceptada  la  legalización  de la sentencia, la Sala Penal de la Corte ordenará   la   ejecución   del   fallo,  remitiendo  la  decisión  a  los  Jueces  de  Ejecución  de Penas y Medidas de  Seguridad  del  Distrito Judicial a que corresponda el asunto, con el propósito  de  que ejerzan su función como si se tratara de una sentencia proferida por un  juez colombiano.   

Cumplidas  las  exigencias  que  han  sido  puntualizadas,  la  Corte  adquiere plena competencia para pronunciarse sobre la  posibilidad  de ejecutar la sentencia proferida por las autoridades extranjeras,  cuando  quiera  que  se  halle  de  conformidad  con  los preceptos de carácter  internacional  o  de  acuerdo  con  las  normas  nacionales, siempre que se haya  ofrecido reciprocidad en la materia.   

Finalmente,  cabe  señalar que la Corte no  cumple  una  función de instancia que le permita revisar la justicia del fallo,  pues,   su   labor  se  circunscribe  a  verificar que la sentencia y la solicitud se hayan realizado en  los  términos  referidos  por los tratados o convenios internacionales o la ley  colombiana,  con  acatamiento  del  debido proceso y del respeto de los derechos  fundamentales.   

EL CASO CONCRETO  

Para resolver la petición de la ejecución  de    la    sentencia    proferida    por    las    autoridades   judiciales   de   los   Estados  Unidos  Mexicanos,   la   Sala  examinará los siguientes temas:   

1.  Identidad del procesado  

En virtud del poder oficioso para acreditar  los  requisitos  legales  con  el fin de legalizar la sentencia proferida por el  Tribunal  de  Justicia  del  Estado  requirente,  se  verificó  la  identidad  de   ANDERSON   BRYAN  LEVER:   

Se   libró  comunicación  al  señor  Registrador  Nacional del Estado Civil quien remitió  copia  digitalizada  de  la tarjeta decadactilar perteneciente al cupo numérico  18  004  494  expedido  en  San  Andrés Islas, con fecha 16 de enero de 1995, a  nombre    de   ANDERSON   BRYAN   LEVER,  nacido el 4 de agosto de 1976 en San Andrés Islas.  (Cfr.  oficio  número  02358  del  4  de  febrero  de  2009,  fl. 22;  oficio DNI  –  CGA  –     00179,    folios    27    y  28).   

En la nota diplomática que materializó la  solicitud         de        exequatur  se  identificó al sentenciado de  la siguiente manera:   

“Nombre:                                   ANDERSON     BRYAN     LEVER    (a.  Mono)   

Nacionalidad:                                   Colombiana   

Originario:                                   San Andrés Isla, Departamento de Colombia   

Fecha    de    nacimiento:             4  de  agosto de 1976   

Edad:                                                          32  años”.   

El  país  que  solicita  el  exequatur  anexó  en fotocopia autenticada,  tanto  de  la fotografía  como  el  documento en el  que  se  registraron  las  huellas    dactilares    del   sentenciado.    (Folios   251   –          254);   en  el  mismo  sentido, en las  Notas  Diplomáticas  números Col-03514 y Col-03548  del  19  y  del  24  de  noviembre de 2009 procedentes de la Embajada de México  se  hizo llegar la copia  original  de  las  huellas  dactilares,  sobre las que se pidió al C.T.I. de la  Fiscalía    realizar    un    cotejo    con    la    cartilla   dactilar   que   reposa  en  el  registro  civil.   

El cuadernillo de  anexos  donde  se registraron las huellas originales  del  procesado  por  parte de las autoridades judiciales mexicanas se devolverá  a  dichas  autoridades por requerimiento expreso, no  obstante,  por  la  Secretaría de la Sala mediante auto del 1° de diciembre de  2009,  se  dispuso  fotocopiar  el  antecedente  (Cfr.  folios  74  –    81   del   cuaderno   de   la  Corte).   

En  la  sentencia  de primera instancia, el  señor  juez extranjero lo  individualizó de la siguiente manera:   

“…nació  el  cuatro  de agosto de mil  novecientos   setenta   y  seis,  originario  y  vecino  de  San  Andrés  Isla,  Departamento  de Colombia, con domicilio en Barrio la Loma de dicha Isla, ser de  veinticuatro  años de edad, estado civil unión libre, que no pertenece a grupo  étnico  o  indígena,  que  si  habla  y  entiende  el  idioma  castellano, con  instrucción  hasta  quinto año de primaria, de ocupación pescador, con sueldo  de  ciento  cincuenta  mil  pesos  colombianos, equivalente a cien dólares cada  quince  días,  con  el  cual  sostiene  a  dos  personas  y  sufraga sus gastos  personales,  y  para  datos  estadísticos,  agrega  que  ocasionalmente consume  bebidas  embriagantes,  no  es  afecto  a  drogas  o  enervantes,  ni  al tabaco  comercial,  hijo  de  Carlos  Bryan  Archvol y Vierca  (Sic.)    Lever   Duque   (Finados)”.   (Sentencia  de  primera instancia, fol. 2;  folio 89  ib.)   

Con  esos  datos,  la  Sala verifica que el  señor     ANDERSON    BRYAN    LEVER  es  ciudadano  colombiano,  que  se identifica con la cédula de  ciudadanía    número    18    004    494    de    San   Andrés   –  Islas,  nacido  el 4 de agosto de  1976  en  San  Andrés,  Islas,  hijo de Carlos Bryan Archbold y de Bierca Lever  Duke,  datos  que,  en general, coinciden con la individualización que ofreció  el país solicitante.   

El   cotejo  dactiloscópico  entre  las  huellas  originales remitidas por la Secretaría de  Seguridad  Pública  y protección Civil de Chilpancingo (México) (Folios 3 y 4  cuaderno  anexo  devuelto  al  país requirente, ib.  folios  78,  79 y 79v. del cuaderno de la Corte), con  los  antecedentes  que  reposan  en  la Registraduría Nacional del Estado Civil  (Cfr.   folio   27  del  cuaderno  de  la  Corte),  en  aras  de  establecer  la  uniprocedencia.   

Según   el  resultado      del     informe     de     cotejo  lofoscópico  del  9  de  diciembre  de  2009,  se estableció “que  las impresiones dactilares que obran en reverso del documento  con  huellas  dactilares a  nombre   de   BRYAN  LEVER  ANDERSON,  procedente   de  Acapulco,  GRO.  A  03  de  Abril  del  2000,  SE  IDENTIFICAN  con  las impresiones dactilares que obran en el informe de consulta  AFIS  a  nombre  de BRYAN LEVER ANDERSON ,   c.c.  No.  18  004  494,  de  San  Andrés,  expedida  por  la  Registraduría  Nacional  del  Estado Civil”.   (Folios           85           –    89   del   cuaderno   de   la  Corte).   

Por lo anterior, la identidad del procesado  cuenta    con    plena   acreditación.   

2.   Cosa  juzgada / doble incriminación   

La   Sala   ofició   a  la  Fiscalía  General de la Nación con el  fin  de  que  certificara  la  existencia  o  no  de  actuación  penal por los mismos hechos, en contra del procesado y que remitiera  copia  de  la  resolución en virtud de la cual el Fiscal se abstuvo de decretar  la captura con fines de extradición:   

Con  oficio DNF  05220  del 26 de febrero de 2009, la señora Carmen Torres Malaver, Fiscal de la  Dirección   Nacional   de   Fiscalías,  certificó  que  en  los  sistemas  de  información  de  la  Fiscalía General de la Nación (SIJUF y SPOA)  NO  SE  HALLÓ  anotación alguna en  contra  del  señor ANDERSON BRYAN LEVER.     (Folio    33 del cuaderno de la Corte)   

Sin embargo, como en la decisión del pasado  4  de  noviembre,  cuando  la  Sala  se abstuvo de tramitar el exequatur  ordenó  EXPEDIR  copia  de  la  providencia  con  destino  a  la  Fiscalía General de la Nación, para lo de su  competencia  (léase  adelantar investigación contra  BRAYAN  LEVER  y  otras  personas  involucradas  en  los  hechos),  hará  lo  propio  en  esta   oportunidad  con  el  ánimo  de  anunciar   al   organismo   oficial   de  investigación  penal  colombiano  que  LEGALIZARÁ  la sentencia  proferida  en  su contra por la autoridad judicial de  los  Estados  Unidos  de  México,  por  lo  que  deberá  abstenerse de iniciar  investigación  por los mismos hechos en relación con el procesado BRAYAN LEVER.   

No   obstante,   la   cancelación   del  antecedente  respectivo  sólo  deberá    cobijar    al    sentenciado  BRAYAN LEVER,   pues  no  se  desconoce  que  los  comportamientos  referidos en la sentencia que ahora  se     legaliza    involucran    a    otras         personas,   al   parecer  de  nacionalidad  colombiana.   

3.   Firmeza de la sentencia condenatoria   

Por  solicitud  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,      la     autoridad     judicial   del   Estado  de  México  certificó  que  la   sentencia   contra  ÁNDERSON  BRAYAN LEVER se halla  en  firme  y  no se encuentra  prescrita  de conformidad  con las leyes mexicanas:   

Así  lo  hizo  mediante  el  Oficio  SRS/268/2009  del  16  de  octubre  de  2009, en  el  que  certificó  que  la  pena  privativa  de  libertad decretada en contra de ANDERSON  BRYAN  LEVER,  se encuentra  firme  y  ejecutable,  restándole  por  cumplir  11  años,  un  mes  y  cuatro  días.        Firmado:      EL  SUBSECRETARIO  DE  READAPTACIÓN  SOCIAL,  Lic. Ángel García García (Folio 80  cuaderno de la Corte).   

Según  Oficio  del  17  de octubre de 2009,  suscrito  por  el  Agente  del Ministerio Público de la Federación adscrita al  Juzgado  Tercero  de  Distrito en Materia de Procesos Penales Federales y Amparo  en  el  Estado  de  Guerrero,  por  el  cual certificó que la pena decretada en  contra   del   inculpado,  ha  causado  estado,  y  se  encuentra       vigente       y      pendiente      de      ejecutar:   

“SENTENCIA  CONDENATORIA  DE FECHA 18 DE  SEPTIEMBRE  DEL  2001,  MISMA  QUE  FUERA RECURRIDA POR LA DEFENSA INTERPONIENDO  RECURSO  DE  APELACIÓN, MISMO QUE SE RESOLVIERA EL QUINCE DE NOVIEMBRE DEL AÑO  DOS  MIL  UNO,  CON  NUMERO  DE  TOCA PENAL 334-2001, DEL ÍNDICE DEL H. SEGUNDO  TRIBUNAL  UNITARIO  DEL  VIGÉSIMO  PRIMER  CIRCUITO  DEL  ESTADO  DE  GUERRERO,  CONFIRMANDO  LA  SENTENCIA CONDENATORIA DICTADA, CAUSANDO ESTADO, PARA QUEDAR EN  FIRME EL FALLO DE TRECE AÑOS NUEVE MESES DE PRISIÓN.   

ACTUALMENTE NO SE ENCUENTRA CON DATO ALGUNO  SOBE   JUICIO   DE   GARANTÍAS   PROMOVIDO  POR  EL  SENTENCIADO”.           Firmado:   Agente  del  Ministerio Público de la Federación  Adscrita  al  Juzgado  Tercero  de  Distrito  en  materia  de Procesos Penales y  Amparo,  Lic.  María  del  Carmen Castillo Sánchez,   (FL.   81  Cuaderno de la Corte).   

Se satisfizo de  esa   manera   el  requerimiento  del  artículo   516   num.   2   de  la  Ley  906  de  2004,  en  el  sentido  de  saber que la sentencia contra ANDERSON   BRYAN  LEVER  se  encuentra  en  firme, de conformidad  con las disposiciones del país extranjero.   

4.   Devolución de documentos   

En   la   Nota   Diplomática    número    Col-03514            (Folios    71    y    72    cuaderno   de   la   Corte),     la     Embajada   de  México    requirió  y   agradeció  que…  “una vez que la documentación original que  se  acompaña  a  la  presente  nota,  sea  cotejada,  se devuelva a la brevedad  posible,  ya  que  forman  parte  integral  de  los registros para ejecución de  sentencias  penales que guarda el Gobierno del Estado de Guerrero”.   

La Sala atenderá  la   solicitud   de  forma  favorable,  y   como   ya   seaujeton  los  cotejos  dactilares  y  registros pertinentes, por        la       Secretaría   DEVOLVERÁ  la   documentación  clasificada  como  confidencial  “EXP.  SICAR 230-01-1/2009, remitida  en    la    carpeta   anexa   de   ANDERSON   BRYAN  LEVER”   a  la  Embajada  de  México,  con  el  fin      de      atender      la     petición      del     Sub   Secretario  de  Readaptación  Social  Lic.  Ángel  García  García,    según    oficio    SRS/266/2009,    y    la    nota    diplomática  Col-03514/2.   

CONCLUSIÓN  

Examinado  el antecedente, la Sala concluye  que  la  petición  de  ejecución  de la sentencia satisface los requisitos del  Tratado  de  Extradición  entre los Estados Unidos Mexicanos y la República de  Colombia.   Igualmente,   que   es   compatible  con  las  disposiciones  de  la  Constitución  Política  de  Colombia  y  con  la  ley penal y de Procedimiento  Penal.  Por tanto:   

La  sentencia del Segundo Tribunal Unitario  del  Vigésimo  Primer Circuito, Acapulco, Guerrero, el 15 de noviembre de 2001,  que  confirmó  la  sentencia  condenatoria  pronunciada  por el Juez Tercero de  Distrito  en  el  Estado de Guerrero dentro del proceso penal número 33 / 2000,  el  18  de  septiembre  de  2001  en contra de ANDERSON  BRYAN   LEVER   (a.  Mono)  SERÁ  INCORPORADA  a  la  jurisdicción colombiana.   

La  Sala ORDENARÁ la captura inmediata del  procesado   para  que  se  ejecute  la  condena  pendiente  por  cumplir  en  un  establecimiento  penitenciario  nacional y REMITIRÁ el expediente al reparto de  los  Jueces de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, para que se verifique  la  ejecución  de  la  condena  en los términos anunciados, es decir, para que  ANDERSON    BRYAN    LEVER   (a.   Mono)  cumpla  la  condena  de  once (11) años, un (1) mes y cuatro (4)  días  de  prisión,  pendientes  por  ejecutar  en los Estados Unidos Mexicanos  (Conc. Artículo 38 del C. de P.P.).   

En  mérito  de  lo  anterior  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia,  administrando  justicia  en  nombre de la República de Colombia y por autoridad  de la ley,   

RESUELVE  

1.  INCORPORAR  como  parte  de  la  jurisdicción colombiana, la sentencia de segunda instancia  del  15  de  noviembre  de  2001, proferida por el Segundo Tribunal Unitario del  Vigésimo  Primer  Circuito del Estado de Guerrero, con número de Toca Penal de  Apelación  número 334-2001   (Anexo prueba 2, folios 49 –  235), mediante la cual confirmó el  fallo  de  primera  instancia  proferido  por  el Juez Tercero de Distrito en el  Estado  de  Guerrero  dentro  del  proceso  penal  número  33  / 2000, el 18 de  septiembre   de  2001  en  contra  de  ANDERSON  BRYAN  LEVER  (a. Mono), como autor responsable de un delito  contra la salud pública (tráfico de estupefacientes).   

2.  DISPONER  la  captura  inmediata  de ANDERSON BRYAN LEVER  identificado  con la cédula de ciudadanía número 18 004 494 de  San  Andrés  (Isla),  para el cumplimiento en Colombia de la pena pendiente por  ejecutar  en  México:  prisión  once  (11)  años,  un  (1)  mes  y cuatro (4)  días).   

3.         REMITIR  la  actuación   al   Juzgado   de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  ®  que corresponda, para  lo de su cargo.   

4.          COMUNICAR         esta  determinación al Señor Ministro  de  Relaciones  Exteriores,  al Ministerio Público y  al señor Fiscal General de la Nación para lo de sus competencias.   

5.   La  Secretaría   de   la   Sala   ENVIARÁ  las  copias  del  fallo  a  las  entidades  relacionadas  en los  artículos   462   y   463   de   la   ley   906   de   2004,   y   DEVOLVERÁ  la documentación referida  en  el  num.  4,  a  la Embajada de México para satisfacer la solicitud del Sub  Secretario  de  Readaptación  Social Lic. Ángel García García, según oficio  SRS/266/2009, y la nota diplomática Col-03514/2.   

Contra  esta  decisión no procede recurso  alguno.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                           SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

             

         ALFREDO         GÓMEZ  QUINTERO                                 AUGUSTO      J.      IBAÑEZ  GUZMÁN                             

          JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                          YESID                    RAMÍREZ  BASTIDAS                                        

              

JULIO ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                             JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1“Artículo     4°.    Tampoco se concederá la extradición:      

a. Cuando  la  prueba  de  la  delincuencia  presentada  por  la parte  requeriente no justificare,  conforme  a  las  leyes  del  lugar donde se encuentra el prófugo o acusado, su  aprehensión  y  enjuiciamiento,  en  caso  de que el delito se hubiese cometido  allí.   

b. Cuando  el individuo reclamado esté procesado o haya sido juzgado,  por el mismo delito, en el país requerido.   

c. Cuando  la  acción  penal  o  la  pena  correspondiente  al delito  imputado,  hayan prescrito conforme a las leyes de cualquiera de los dos Estados  Contratantes.   

d. Cuando el prófugo haya cumplido su condena.   

e. Cuando  el  individuo reclamado sea nacional del Estado requerido o  naturalizado  en  él,  a  menos en este último caso que la naturalización sea  posterior  al  delito  por el cual se le reclama;  pero cuando se niegue la  extradición  por  esta  causa, el Estado requerido queda obligado a juzgarlo de  acuerdo  con  sus  propias leyes, utilizando las pruebas que suministre el país  requeriente  y  las demás que las autoridades del requerido estimen conveniente  allegar”.    (Cfr.  folios  11  – 14 cuaderno  de la Corte).     

2  Para  legalizar  y  ejecutar  en  el  país  la  sentencia  impuesta por un juez  extranjero  se  hace  necesario  establecer  si  el fallo hizo tránsito de cosa  juzgada  material  (artículo  516  num.  2  de  la ley 906 de 2004), porque, de  quedar  pendiente  por  definir  otro recurso ordinario o extraordinario ante la  jurisdicción  del  Estado  solicitante,  no  podrá  ejecutarse la sentencia en  Colombia,  ello  en  salvaguarda  del  derecho fundamental al debido proceso que  asiste a todo ciudadano.   

3En  los     antecedentes     del    exequatur  se anexó en fotocopia autenticada, tanto la fotografía como  las  huellas  dactilares  del  sentenciado,  sin  embargo,  se  advierte  que la  fotocopia   de  la  cartilla  decadactilar  no  ofrece  nitidez  para  hacer  la  comparación      de      huellas.       (Folios      251      – 254).   

4Exequátur  núm.27323  del 29 de agosto de 2007, Rad. núm.   22336  del  14  de julio de 2004, Rad. 13462, del 23 de septiembre de 1997, rad.  13597  del   15  de  octubre  de  1997,  Rad.  15326  del  23 de febrero de  1999  y Rad. núm. 18 394 del 24 de julio de 2001.   

5Sentencia C-264 del 22 de junio de 1995.   

6CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala de casación penal, Rad. 13462  del 23 de septiembre de 1997.     

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