31041(20-01-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  31041   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.09  

Bogotá D.C., veinte (20) de enero de dos mil  nueve (2009).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  acerca  del  impedimento  manifestado  por  los  integrantes  de  una Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  de  Bucaramanga,  para  resolver  acerca de la  apelación  interpuesta  por  el  defensor  de  RAQUEL  HERNÁNDEZ  contra  la  sentencia  mediante la cual el  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito de Barrancabermeja la condenó como autora  de tráfico, fabricación o porte de sustancias estupefacientes.   

ANTECEDENTES  

1. Según se extrae  de   los   registros,  dado  que  la  Policía  Judicial  (SIJIN)  con  sede  en  Barrancabermeja,  tuvo  conocimiento  de  la  probable  ocurrencia  de conductas  relacionadas  con  tráfico  de  estupefacientes  en  el  sector  conocido  como  “La  Olla”, ubicado entre  las  calles  50 y 51 con carreras 2ª y 3ª de esa ciudad, previa aprobación de  un  juez  de  control de garantías, el 30 de marzo de 2006 la Fiscalía ordenó  labores  de  vigilancia pasiva, seguimiento de personas y vigilancia de cosas en  ese  lugar, mediante las cuales, según los respectivos informes, se estableció  la  existencia de una organización formada por personas residentes en distintas  viviendas  ubicadas  allí, dedicadas al expendio de sustancias alucinógenas en  pequeñas  y  grandes  cantidades, siendo éstas individualizadas como: Fernando  Florez  Fonseca,  Oscar  Enrique  De  la  Hoz  Cueto, Maria del Carmen González  Hernández,   Yadira   María   Mora  Becerra,  Rafael  Guillermo  Silva  Ariza,  RAQUEL  HERNÁNDEZ  y Carmen  Rosa Galvis Rico.   

A    través   de   un   “agente    encubierto”   se   obtuvieron  diversos  elementos materiales de prueba y evidencias físicas, entre otras, dos  bolsas  con  sustancia vegetal (marihuana), adquiridas el 11 de mayo de 2006 por  el     policial     en     un     inmueble    “sin  nomenclatura”  del  mencionado sector, en el cual se  entrevistó   con   “la  señora  Raquel”  quien  le  indicó que cada una valía dos mil pesos ($2.000) y  ordenó  a  otro  sujeto “llamado Espitia” que se las entregara.   

Con  esos  elementos de prueba, la Fiscalía  obtuvo  autorización  del  juez  de  control  de  garantías  para  efectuar el  allanamiento   y   registro  de  los  inmuebles  señalados  como  expendios  de  alucinógenos,  siendo  así como el 5 de julio de 2006 en la casa ubicada en la  calle  50  Nº 1A-19, fueron incautadas ciento dieciséis (116) papeletas de una  sustancia  que  resultó ser base de coca y dieciocho (18) bolsas de un material  vegetal  identificado  como  marihuana,  vivienda  en la que fueron aprehendidas  María   del   Carmen   González  Hernández,  RAQUEL  HERNÁNDEZ  y Yadira María Mora Becerra; además, con  base  en  órdenes  expedidas por autoridad judicial competente, en dicho sector  fueron  capturados  Oscar  Enrique  De  la  Hoz  Cueto, Fernando Florez Fonseca,  Rafael Guillermo Silva Ariza y Carmen Rosa Galvis Rico.   

2. Con base en los  anteriores  hechos,  el 6 de julio de 2006, ante el Juez Segundo Penal Municipal  con   funciones  de  control  de  garantías  se  llevó  a  cabo  audiencia  de  legalización   de   las   capturas  así  como  de  las  evidencias  materiales  incautadas,  y  de  formulación  de  la imputación por los delitos de trafico,  fabricación  o porte de estupefacientes en concurso heterogéneo y sucesivo con  destinación  ilícita  de  muebles  e  inmuebles,  e  imposición  de medida de  aseguramiento de detención preventiva.   

En  desarrollo  de esa diligencia María del  Carmen  González  Hernández  se allanó a los cargos, razón por la que contra  ella  el Juez Segundo Penal del Circuito de Barrancabermeja dictó la respectiva  sentencia  condenatoria,  y  con posterioridad, con base en preacuerdo celebrado  con  la  Fiscalía,  de  la  misma manera fue resuelta la situación judicial de  Fernando Florez Fonseca.   

3.  El 8 de agosto  siguiente,  ante  el  Juez  Primero  penal  del  Circuito de Barrancabermeja, la  fiscalía     presentó    escrito    de    acusación    contra    RAQUEL  HERNÁNDEZ  y  Yadira  María Mora  Becerra  como coautoras de las conductas punibles previstas en el artículo 376,  inciso  tercero,  y  377  de  la  Ley 599 de 2000, con las modificaciones que en  cuanto  a  la  pena introdujo la Ley 890 de 2004, en su artículo 14. Y respecto  de  Oscar  Enrique  De la Hoz Cueto, Carmen Rosa Galvis Rico, y Rafael Guillermo  Silva  Ariza,  en calidad de coautores del delito señalado en el primero de los  citados  preceptos, cometido en concurso homogéneo y sucesivo (Ley 599 de 2000,  artículo 31).   

Antes  de  fijar  la fecha para practicar la  audiencia  pública  de  acusación,  se  allegó  acta  de  preacuerdo  con  el  procesado  Silva Ariza, y tras su aprobación, dispuesta la ruptura de la unidad  procesal,  el  31  de  agosto  de  2006  el  juez  de conocimiento emitió fallo  condenatorio contra aquél.   

4. Suspendida como  fue  el  22  de  agosto  de 2006 la celebración de la audiencia de formulación  acusación,  la  misma  se reanudó el 12 de octubre, y su desarrollo nuevamente  se  aplazó  para  dar  trámite a la apelación del auto emitido por el juez de  conocimiento  que  negó  la  nulidad  propuesta  por  los defensores, decisión  confirmada  por el Tribunal Superior de Bucaramanga el 20 de noviembre del mismo  año,  siendo  reanudada y agotada la audiencia de formulación de acusación el  6  de  febrero  de  2007,  en  los  términos  expresados  en el correspondiente  escrito.   

5. El 12 de abril de  2007,  instalada  la  audiencia  preparatoria,  el  Fiscal  enteró  al juez del  preacuerdo  celebrado  esa  misma  fecha  con  las procesadas Galvis Rico y Mora  Becerra,  por  lo  que se dispuso la ruptura de la unidad procesal con el fin de  tramitar  el  juicio  únicamente  respecto  de  RAQUEL  HERNÁNDEZ  y  Oscar  Enrique De la Hoz Cueto, como en  efecto ocurrió en sesiones de 26 y 27 de julio siguiente.   

6.   Mediante  sentencia  de  8  de  agosto  de  2007, leída en audiencia pública de la misma  fecha,  el  Juez  Primero  Penal  del  Circuito  de  Barrancabermeja  condenó a  HERNÁNDEZ,  “como  autora  responsable  de  la  conducta punible de DESTINACIÓN  ILÍCITA  DE  INMUEBLES  en  concurso  con  TRÁFICO,  FABRICACIÓN  y  PORTE DE  ESTUPEFACIENTES  en grado de complicidad” a las penas  principales  de  setenta  y  dos  (72)  meses de prisión y multa dos mil (2000)  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes,  así  como  a la accesoria de  inhabilidad  para el ejercicio de derechos y funciones públicas por igual lapso  de  la  privativa  de  la  libertad,  en  tanto que a De la Hoz Cueto como autor  responsable  del  delito  descrito en el artículo 376 de la Ley 599 de 2000, le  impuso  sesenta  y  cuatro (64) meses de prisión y multa de dos coma seis (2,6)  salarios  mínimos  mensuales  legales,  y  la  pena  accesoria de ley por igual  tiempo de la de prisión.   

Contra  el  referido  fallo  los  defensores  interpusieron  recurso  de  apelación,  y  el Tribunal Superior de Bucaramanga,  mediante  el suyo de 4 de octubre de 2007, confirmó la condena impartida contra  el  último  de  los  citados  y  declaró  la  nulidad  parcial “a   partir   de   la  audiencia  de  lectura  de  fallo”   respecto  de  HERNÁNDEZ,  al  encontrar que en la motivación de éste el a-quo vulneró el  debido   proceso  por  cuanto  la  misma  resultaba  ambigua,  contradictoria  e  insuficiente,  disponiendo  la  remisión  de  las diligencias al juez de primer  grado para subsanar el yerro advertido.   

7. No obstante que  la  actuación  estuvo de regreso ante el juez de conocimiento el 25 de enero de  2008,  sólo  hasta el 21 de agosto de ese año el respectivo funcionario llevó  a    cabo    una   audiencia   de   “SENTIDO   DEL  FALLO”  en  la  que  tras  informar a los asistentes  (fiscal,  defensor  y  procesada)  la  decisión  adoptada en segunda instancia,  decreto  la  nulidad “a partir del sentido del fallo  [y]  en  consecuencia  declara  culpable  a  RAQUEL  HERNÁNDEZ  del  delito  de  TRÁFICO,  FABRICACIÓN  Y  PORTE  DE  ESTUPEFACIENTES  y  la absuelve por el de  DESTINACIÓN ILÍCITA DE BIENES”.   

Consecuente  con  lo  anterior,  el  1  de  septiembre  de 2008, el juez de conocimiento dio lectura a la sentencia mediante  la   cual   impuso   a  RAQUEL  HERNÁNDEZ,   “como  autora  responsable  de  la  conducta  punible  de TRÁFICO, FABRICACIÓN y PORTE DE ESTUPEFACIENTES en grado  de  complicidad”, las penas principales de setenta y  dos  (72)  meses  de prisión y multa dos mil (2000) salarios mínimos mensuales  legales  vigentes,  así como a la accesoria de inhabilidad para el ejercicio de  derechos  y  funciones públicas por igual lapso de la privativa de la libertad,  y  la  absolvió  del  cargo  por el delito de destinación ilícita de mueble o  inmueble previsto en el artículo 377 de la Ley 599 de 2000.   

8. La sentencia fue  apelada  tanto  por el fiscal como por el defensor de la procesada, y llegada la  actuación  al Tribunal Superior de Bucaramanga para el respectivo trámite, los  magistrados,  doctores,  Eugenio Fernández Carlier, Luis Jaime González Ardila  y  Julián Hernando Rodríguez Pinzón, quienes ya habían conocido por la misma  razón  funcional  de la anterior sentencia, en auto de 11 de diciembre de 2008,  invocando  el artículo 56 de la Ley 906 de 2004, manifiestan hallarse impedidos  para  resolver  la  alzada  “por  haber  opinado  y  participado  en  el  proceso  con  juicios  de  valor  sobre la prueba que ha de  valorarse  en  la  decisión  final”,  según ellos,  plasmados  en  el  pronunciamiento  mediante el cual, en pretérita oportunidad,  anularon  parcialmente  la  actuación,  fallo  del  cual  aportan  fotocopia  y  trascriben  los  fragmentos  pertinentes  en la declaración impeditiva suscrita  conjuntamente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. De conformidad  con  los  artículos  57  y 341 de la Ley 906 de 2004 la Sala es competente para  resolver  el impedimento propuesto por ocurrir el mismo en un proceso adelantado  con  sujeción  al sistema penal acusatorio implementado en el Distrito Judicial  de  Bucaramanga,  y  tratarse  de  la  manifestación  para  la sustracción del  conocimiento  del  asunto  que  hacen  los  integrantes de una Sala de Decisión  Penal del Tribunal Superior del citado ámbito territorial.   

Respecto al procedimiento se establece en el  artículo  62  de  la  ley  en  comento la suspensión de la actuación desde la  exteriorización  del  motivo  por  parte  del  funcionario  judicial,  hasta su  resolución   definitiva.   Si  la  manifestación  impeditiva  es  aceptada  se  ordenará  la  separación  del  servidor  del  conocimiento  del  proceso  y se  remitirá  a quien deba asumirlo, en tanto que si es rechazada, se le devolverá  para que continúe su curso.   

2.  Entrando  en  materia,  ha  de  decirse  que  en desarrollo del principio de imparcialidad que  debe  presidir  las  actuaciones  judiciales,  la  legislación procesal patria,  desde  siempre, ha previsto una serie de causales con base en las cuales el juez  debe    declararse    impedido    (o    puede   ser  recusado)  para  decidir,  garantizando  a las partes,  terceros    y    demás    intervinientes,    las   formas   propias   de   cada  juicio.   

La   consagración   de   los  motivos  de  impedimento  y recusación se fundamenta en una misma razón jurídica que no es  otra  distinta  a la de garantizar, dentro de un Estado social y democrático de  derecho,  que el funcionario judicial llamado a resolver un conflicto jurídico,  es  indiferente  a  cualquier  interés  distinto  al  de  administrar una recta  justicia  y  que, por lo tanto, su imparcialidad y ponderación no se encuentran  perturbadas por circunstancias ajenas al proceso.   

Sin  embargo,  dado  que a los jueces no les  está  permitido  separarse  por su propia voluntad de las funciones que les han  sido  asignadas,  y  las  partes  no  pueden  escoger  libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del conocimiento de un caso  determinado   a  un  juez  o  magistrado,  están  ligadas  indefectiblemente  a  principios  como el de taxatividad, el cual excluye la analogía o la extensión  de  los  motivos  expresamente señalados en la ley, es decir, que no pueden ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  dado  su carácter de reglas de orden  público,  fundadas  en  el convencimiento del legislador de que son éstas y no  otras  las circunstancias fácticas que impiden que un funcionario judicial siga  conociendo   de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión  compromete  la  independencia  de  la administración de justicia y quebranta el  derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un  tribunal imparcial.   

De esta forma, la garantía de imparcialidad,  implícita  en  el  artículo  29  de  la  Constitución Política, y de expresa  invocación  en el artículo 5 de la Ley 906 de 2004, es custodiada a través de  los  impedimentos  y  las recusaciones con los que se hace posible la efectiva y  real  competencia judicial, en procura de establecer con objetividad la verdad y  la justicia.   

3.  En  el  asunto  sometido  a  estudio de la Sala, la circunstancia impeditiva a la que aluden los  citados  magistrados del Tribunal de Bucaramanga para inhibirse del conocimiento  del  recurso de apelación formulado al fallo de 1 de septiembre de 2008 emitido  contra  la  aquí  procesada  en  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Barrancabermeja,  aparece  consagrada en el artículo  56,  numeral  4,  de  la  Ley  906  de  2004,  el  cual establece como causal de  impedimento  “Que el funcionario judicial haya sido  apoderado  o  defensor de alguna de las partes, o sea o haya sido contraparte de  cualquiera     de    ellos,    o    haya    dado    consejo    o    manifestado    su    opinión   sobre   el   asunto   materia   del  proceso” (negrillas fuera  de texto).   

Sostienen  en  concreto  los funcionarios de  segundo  grado  que cuando con antelación declararan parcialmente la nulidad de  la    sentencia    en    relación    con    la    enjuiciada    “…comprometimos  el  criterio,  expresamos  la  opinión  sobre la  veracidad  y  credibilidad  de  que  Andrés Zapata adquirió marihuana a RAQUEL  HERNÁNDEZ,  supuesto  que constituye parte del problema jurídico a resolver en  la   alzada  e  inhabilita  a  la  Sala  para  decidir  de  fondo…”,  procurando  acreditar  tal  circunstancia con la trascripción  in extenso de las respectivas  consideraciones.   

Perentorio  se  hace  señalar  que aquella  noción  es  idéntica  a  la contenida en el artículo 99, numeral 4, de la Ley  600  de  2000,  y  que  la  doctrina  de la Corte elaborada en relación con ese  concepto   conserva  entera  vigencia  frente  a  las  exigencias  y  filosofía  inspiradora  del  sistema  de  enjuiciamiento  acusatorio,  tal  y como ya lo ha  señalado       en       otra       oportunidad1.   

En efecto, la opinión o concepto anticipado  que  constituye  motivo de impedimento —tiene   dicho   la  Corte—,  debe  ser  sustancial,  vinculante y sobre todo emitido fuera del  proceso y no dentro del mismo,   

“…pues  sólo  aquella  que  se  produce extraprocesalmente puede conducir a la separación del  asunto   (…).  Asimismo,  la  opinión  con  virtualidad  suficiente  para  la  separación  del conocimiento del asunto, debe ser de fondo, sustancial, esto es  que  vincule  al funcionario judicial con el asunto sometido a su consideración  al  punto  que  le  impida  actuar  con  imparcialidad y ponderación que de él  espera  la  comunidad,  y  particularmente  los  sujetos  intervinientes  en  la  actuación”.   

Ha  sido  posición  recurrente  de  la Sala  señalar que,   

“…no  toda opinión o concepto sobre el  objeto  del  proceso  origina causal impediente, pues la que adquiere relevancia  jurídica  en  esta materia es la emitida por fuera del proceso y de tal entidad  o  naturaleza  que  vincule al funcionario sobre el aspecto que ha de ser objeto  de  decisión.  No es aquella opinión expresada por el juez en ejercicio de sus  funciones,  exceptuado  el  evento  de ‘haber  dictado  la  providencia cuya revisión se trata’, porque ello entrañaría el absurdo  de  que la facultad que la ley otorga al juez para cumplir su actividad judicial  a  la  vez  lo  inhabilita  para  intervenir en otros asuntos de su competencia,  procedimiento  que  ni  la  ley  autoriza  ni  la  lógica justifica”2.   

Atendida  la  finalidad a la que responde la  citada  causal  de impedimento y observada desde esa perspectiva con objetividad  la  situación  fáctico-procesal  en la que se pretende vivificar la misma para  separarse  del  presente  asunto los magistrados que la invocan, la Sala llega a  la   conclusión   que   no   opera   ese,   ni   otro   motivo   inhibidor   de  conocimiento.   

En primer lugar, es necesario destacar que el  “criterio”     u  “opinión” supuestamente  comprometedor  de  la  imparcialidad  de  los  funcionarios de segundo grado, no  operó  por  fuera  del proceso, sino en razón justamente de la competencia que  la  ley  les  difiere,  en  tanto  jueces  colegiados,  para resolver en segunda  instancia  los  aspectos  formales y de fondo que nutrían la controversia penal  acerca  de  la sentencia condenatoria emitida el 8 de agosto de 2007 por el Juez  Primero    Penal   del   Circuito   de   Barrancabermeja   contra   RAQUEL  HERNÁNDEZ  y  Oscar Enrique De la  Hoz    Cueto,    de   acuerdo   con   la   inconformidad   expresada   por   sus  defensores.   

Quiere  decir  lo anterior que los referidos  magistrados  actuaron  en  segunda instancia para resolver, como ya se dijo, los  puntos  neurálgicos  del  fallo  emitido por el a-quo, y si en ejercicio de esa  función  legal  y  con  ocasión de la misma, de acuerdo con el rol inherente a  todo  juez  de  la  República  como  garante de la constitución y los derechos  fundamentales,  encontraron  una  irregularidad  que  los  compelió a invalidar  parcialmente  la  sentencia  con  el  fin  de  que  se  restaurara  la garantía  sustancial  que  hallaron  vulnerada  en  relación  con la acusada HERNÁNDEZ,   una   vez   subsanada   la  irregularidad  con  la emisión del nuevo fallo, no pueden sustraerse de decidir  el  fondo  del  asunto, pues ello equivaldría a excusarse de seguir haciendo lo  que   por   mandato   legal   les   corresponde   con   plena   jurisdicción  y  competencia.   

Obsérvese  que  en  el  presente  evento la  declaración  de  nulidad  parcial de lo actuado, implicaba que el a-quo dictara  otra  vez  la  sentencia  con  cabal  satisfacción de las exigencias legales en  cuanto  a  la  motivación o fundamentos de la materialidad y responsabilidad de  las  conductas  punibles  atribuidas a la acusada, por cuanto el Tribunal halló  ambigua,  dilógica  e incompleta la expuesta en el fallo, de suerte que una vez  reparado  ese  desacierto,  el conocimiento de la segunda sentencia, a raíz del  recurso  de  apelación  nuevamente  interpuesto,  no  tiene  por qué engendrar  causal  de  impedimento,  como  quiera que permanece activa la competencia de la  correspondiente   Sala   del   Tribunal   para   que  adopte  la  decisión  que  corresponda.   

Obrar  en  contrario,  conduciría  a que la  condición  de  permanencia  que  opera para el funcionario de segunda instancia  respecto  del  mismo  asunto,  a  consecuencia  de  la cual, una vez resuelto un  primer  recurso,  debe asumir el conocimiento de los posteriores, devenga inane,  ya   que   desde  el  inicial  pronunciamiento  de  fondo  podría  significarse  comprometido  su  criterio o en tela de juicio la imparcialidad que debe asistir  la función judicial.   

Acerca de situaciones semejantes la Corte ha  precisado:   

“Piénsese, por  ejemplo,  que el Tribunal Superior conociese apelaciones sucesivas de diferentes  autos  emitidos  por  el  Juez Penal del Circuito dentro del mismo proceso; bajo  tal  supuesto,  la  participación de los magistrados es innegable, pero ninguna  razón  existe  para  aceptar  un impedimento, sin argumentación específica de  respaldo.  También habrían participado ya los magistrados que conocen por vía  de  apelación de la providencia que niega la práctica de una prueba o del auto  que  se  abstuvo  de  declarar una nulidad; pero esa intervención en el proceso  nada  dice  por sí misma de un pretendido impedimento para conocer después, en  segunda  instancia,  la  apelación  contra el fallo de primer grado”3.   

4. En segundo lugar,  ya  en  un  plano material, la Sala no percibe que la decisión adoptada por los  magistrados  del  Tribunal  en  pretérita  oportunidad,  tenga  manifestaciones  anticipadas  en  relación con el núcleo básico de ejecución de las conductas  punibles y la responsabilidad de la acusada.   

Según  se desprende de la reseña fáctica,  la  síntesis  procesal,  y  el  fallo de primer grado invalidado, la acusación  contra  HERNÁNDEZ  está sustentada, en concreto, en los sucesos del 11 de mayo  y  5  de  julio  de  2006,  relativos  a  la probable comercialización de droga  (marihuana)  con un agente encubierto, y el hallazgo de sustancia estupefaciente  en  una vivienda de su propiedad, en la que hacía presencia esporádica, motivo  por  el cual le fueron formulados cargos por las conductas punibles descritas en  los artículos 376 y 377 de la Ley 599 de 2000, respectivamente.   

Al  conocer  de  la apelación de la primera  sentencia,  el  Tribunal, luego de citar textualmente lo consignado por el a-quo  acerca  de  la  precisión  hecha  en  su informe por el funcionario de policía  respecto  del  episodio  del  11  de  mayo  de  2006,  señaló: “En  el  aparte  trascrito  existe  absoluta  claridad  que  ANDRÉS  ZAPATA,  adquirió  marihuana, que el negocio lo hizo con Raquel Hernández, por  un  precio  de  $ 2.000 y que el sujeto que la entregó por orden de aquella fue  Espitia”.   

Tal aserción del ad-quem en la sentencia de  4  de  octubre  de  2007,  en  manera  alguna  tiene  el  alcance  dado  por los  magistrados  de  la  respectiva  Sala  al  declararse  impedidos,  pues  con esa  manifestación  no  emitieron  juicio  de  valor  o  ponderación  acerca  de la  “veracidad      y      credibilidad”  que  merece el testimonio del policial en cuanto a la labor por  él  desarrollada,  sino  que,  simplemente,  aludieron  un aspecto fáctico que  fluye  con  “claridad” de  la  trascripción  del  fallo  revisado,  y  ello  con  el  fin  de  destacar la  ambigüedad  de  la  sentencia,  como  se  desprende  de  lo  que consideraron a  renglón seguido:   

“No obstante lo  anterior,  el  juzgado  declara  que  no  se  conoce el peso de la sustancia, su  naturaleza,  que  no está demostrada la materialidad del ilícito por razón de  la  conducta  ejecutada  el  11  de  may  de  2006, que no existe prueba acerca,  resultando  incongruentes  las premisas con la conclusión, pues de supuestos de  inocencia  y  de  ausencia  de materialidad y responsabilidad como autora de una  conducta   punible,  se  pasa  a  admitir  la  complicidad  sin  ofrecer  razón  suficiente y motivada”.   

Esto  en  cuanto  al primer episodio, ya que  respecto  del  segundo,  es  decir,  por  el decomiso de estupefacientes el 5 de  julio  de  2006  en el inmueble en el que fue aprehendida la procesada junto con  una  hija  de  ella,  el  motivo  de  la  declaración de nulidad por inadecuada  motivación, se circunscribe a que,   

“…en   la  argumentación  del  fallo  se  admitió  que  el silencio de RAQUEL HERNÁNDEZ,  estuvo  determinado  por el ánimo de proteger a su hija, para pasarse a inferir  que   en   éstas   condiciones   existió   un   acuerdo   tácito  y  atribuir  responsabilidad  como  cómplice, en otras palabras, del derecho a no incriminar  a  los parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad se dedujo la voluntad  tacita  de  infringir  la ley penal, lo que resulta un argumento contradictorio,  independientemente    de   que   probatoria   y   jurídicamente   también   lo  sea…”.   

Nótese que en el aparte traído a colación  —y  lo  mismo ocurre con  los  demás transcritos por los funcionarios de segundo grado en su declaración  conjunta  de  impedimento—  ningún  juicio  de  valor,  ponderación  o estimación acerca de los medios de  prueba  anticiparon  al  declarar la nulidad de la primera sentencia, puesto que  desde  un  plano  estrictamente  formal  se  limitaron  a ilustrar la deficiente  motivación  de  la  sentencia  de primera instancia sometida a su conocimiento,  vicio  en  razón  del  cual  les  resultó  imposible emitir decisión de fondo  acerca  de  la  situación  de la acusada y procedieron a anular parcialmente la  sentencia en relación con aquella.   

En conclusión, observa la Corte que frente a  lo  que  corresponde  decidir  en esta nueva oportunidad a la Sala Decisión del  Tribunal  Superior de Bucaramanga, integrada por los doctores Eugenio Fernández  Carlier,  Luis  Jaime  González  Ardila  y Julián Hernando Rodríguez Pinzón,  quienes  se  declararon  impedidos,  no  concurren los presupuestos de la causal  alegada por los citados funcionarios.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

DECLARAR  INFUNDADO  el  impedimento  expresado  por  los  doctores  Eugenio Fernández Carlier, Luis  Jaime  González Ardila y Julián Hernando Rodríguez Pinzón, integrantes de la  Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Bucaramanga.   

Devolver  la actuación al Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bucaramanga para que decida la apelación contra la  sentencia  emitida  contra  RAQUEL  HERNÁNDEZ  por  el  Juez  Primero Penal del  Circuito de Barrancabermeja, el 1 de agosto de 2008.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

CÚMPLASE  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                  SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                              MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE L.   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                                                JORGE  LUÍS  QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  de 19 de noviembre de 2007, Radicación 28756.   

2 Autos  del  25  de  junio  y  3  de septiembre de 2002, Radicaciones Nº 19587 y 19756,  respectivamente, entre otros.   

3 Auto  de 13 de junio de 2007, Radicación Nº 27497.     

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