30942(09-02-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30942   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARIA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

Aprobado Acta No. 29.  

         

          Bogotá   D.C.,   febrero   nueve  (9)  de  dos  mil  nueve  (2009).   

  VISTOS  

Correspondería a la Sala pronunciarse sobre  el  recurso  de apelación interpuesto por el defensor del imputado EDUAR  COBOS  TÉLLEZ  (alias Diego  Vecino)  contra  la  decisión  adoptada  por un Magistrado con  Función  de  Control  de Garantías de la Jurisdicción de Justicia y Paz de la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Barranquilla, por medio de la cual afectó  al   mencionado   con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento   carcelario   por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado,  desplazamiento  forzado,  porte  ilegal  de  armas  y  prendas de uso  privativo  de  las  Fuerzas  Militares,  homicidio  (en  concurso  homogéneo  y  sucesivo)  y  secuestro  (también en concurso homogéneo y sucesivo), de no ser  por  encontrarse,  al  examinar  el  asunto, una razón de nulidad que habrá de  declararse por la Sala de forma oficiosa.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          En  efecto,  tras  consultar  el  registro  auditivo de la audiencia  preparatoria  en  cuyo  desarrollo  el Magistrado de Control de Garantías de la  Unidad  de  Justicia  y  Paz  de  la  ciudad  de Barranquilla tomó la decisión  impugnada  de  dictar  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento   carcelario  en  contra  del  mencionado  por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado,  desplazamiento  forzado,  porte ilegal de  armas  y  prendas  de  uso  privativo  de  las  Fuerzas Militares, homicidio (en  concurso  homogéneo  y sucesivo) y secuestro (también en concurso homogéneo y  sucesivo), advierte que carece de adecuada motivación.   

En ese sentido, comiéncese por precisar que  cuando  la  Sala  ha  asumido el estudio de esta temática, ha precisado que tal  situación   se   verifica   frente   a   una   cualquiera   de  las  siguientes  hipótesis1:     

i)  Porque la decisión carece totalmente de  motivación,  al  omitirse  las  razones  de  orden  fáctico  y  jurídico  que  sustenten la decisión.   

ii) Porque la fundamentación es incompleta,  esto  es,  el  análisis  que  contiene  es deficiente, hasta el punto de que no  permite su determinación.   

iii) Porque la argumentación que contiene es  dilógica   o   ambivalente;   es   decir,   se   sustenta   en  argumentaciones  contradictorias  o  excluyentes, las cuales impiden conocer su verdadero sentido  y,   

iv)  Porque  la  motivación  es  aparente y  sofística,   de  modo  que  socava  la  estructura  fáctica  y  jurídica  del  fallo2.   

          A  juicio de la Sala, la determinación objeto de estudio por razón  de  la  impugnación  propuesta,  se enmarca en el primer defecto de motivación  aludido,   esto   es,   en  tanto  carece  absolutamente  de  fundamentación  o  argumentación  en  punto  de  establecer uno de los presupuestos indispensables  para  decretar  la  medida  restrictiva de la libertad de detención preventiva,  como  lo  es  indicar  de  qué  forma  de  los elementos materiales de prueba o  evidencia  física  se  infiere razonablemente que el imputado puede ser autor o  partícipe  de  las  conductas  delictivas  investigadas,  a  la  luz de lo  previsto   en   el   primer   inciso   del  artículo  308  de  la  Ley  906  de  2004.            

          Para  proveer  de  acuerdo  con lo anunciado, bien está puntualizar  que  sobre  la materia de las medidas de aseguramiento las únicas disposiciones  atinentes  de  la Ley 975 del 2005 son los artículos 13 (num. 3), con carácter  de  principio  rector -por ende, válido como criterio de interpretación de las  demás  preceptivas-  y  el  18,  referido  a  la  audiencia  de formulación de  imputación.   

         De  acuerdo  con  la primera normativa, en desarrollo del principio  de  celeridad los asuntos que se debatan en audiencia serán resueltos dentro de  la  misma y las decisiones allí tomadas se entenderán notificadas en estrados,  debiéndose  evacuar  en  audiencia  preliminar ante el Magistrado de Control de  Garantías,   como   lo   precisa   su  numeral  3,  entre  otras,  “(L)a   solicitud   y   la   decisión   de   imponer  medida  de  aseguramiento”.   

          Por  su  parte,  el  artículo  18, en lo relacionado con este tema,  refiere  a  la  oportunidad  para  que  la  Fiscalía solicite al funcionario de  control  de  garantías la detención preventiva del imputado, en los siguientes  términos:   

                “Artículo     18.  Formulación  de  imputación.  Cuando  de los elementos materiales probatorios,  evidencia  física,  información  legalmente  obtenida,  o de la versión libre  pueda  inferirse.  razonablemente  que el desmovilizado es autor o partícipe de  uno  o  varios  delitos  que  se  investigan,  el  fiscal  delegado para el caso  solicitará  al  magistrado  que  ejerza la función de control de garantías la  programación    de    una    audiencia    preliminar   para   formulación   de  imputación.   

         En  esta  audiencia, el fiscal hará la imputación fáctica de los  cargos   investigados   y  solicitará  al  magistrado  disponer  la  detención  preventiva  del  imputado en el centro de reclusión que corresponda,  según  lo  dispuesto en la presente ley. Igualmente solicitará  la  adopción  de  las  medidas  cautelares  sobre los bienes para efectos de la  reparación a las víctimas.   

         A  partir  de  esta  audiencia  y  dentro de los sesenta (60) días  siguientes,  la  Unidad  Nacional de Fiscalía para la Justicia y la Paz, con el  apoyo   de   su   grupo   de  policía  judicial,  adelantará  las  labores  de  investigación  y verificación de los hechos admitidos por el imputado, y todos  aquellos  de los cuales tenga conocimiento dentro del ámbito de su competencia.  Finalizado   el  término,  o  antes  si  fuere  posible,  el  fiscal  del  caso  solicitará  al  magistrado  que  ejerza la función de control de garantías la  programación  de  una  audiencia  de formulación de cargos, dentro de los diez  (10) días siguientes a la solicitud, si a ello hubiere lugar.   

         Con   la   formulación   de   la   imputación  se  interrumpe  la  prescripción  de  la acción penal” (subrayas fuera  de texto).       

         De  las  normativas  referidas surge claro que tanto la solicitud de  la  Fiscalía  en  relación con la imposición de medida de aseguramiento, como  la  decisión del funcionario de control de garantías acerca de su procedencia,  se  profieren  en  la misma audiencia preliminar de formulación de imputación,  sin  que  ninguna  otra  preceptiva  de esta ley regule, con carácter especial,  aspectos  tales  como  las  clases  de medidas de aseguramiento, sus requisitos,  procedencia y la posibilidad de sustitución o revocatoria.   

          Tampoco  esos  tópicos  encuentran  regulación  en  los diferentes  decretos  reglamentarios  de  la  Ley  de  Justicia y Paz  expedidos por el  Gobierno                   Nacional3   

, razón por la cual resulta oportuno, en ese  sentido,  de  conformidad  con  la figura de complementariedad o de integración  prevista  en  el  artículo  62 de la Ley de Justicia y Paz, acudir a las reglas  del  Código  de   Procedimiento  Penal, en particular a lo previsto en los  artículos 306 a 320 de la Ley 906 de 2004.   

Pues bien, la actual normatividad en cuanto a  los  requisitos  para  imponer  la detención preventiva como medida restrictiva  del  derecho  a  la  libertad,  se ciñe a las directrices sentadas por la Corte  Constitucional  a  través de la sentencia C-774 del 25 de julio 2001, en cuanto  a  que  para  su  imposición  no  basta  con  la concurrencia de los requisitos  formales  y  sustanciales  establecidos en la ley, sino que también debe emanar  su  necesidad  en  orden  a  evitar  que el imputado obstruya el ejercicio de la  justicia,  constituya  peligro para la sociedad o la víctima o para conjurar el  riesgo  de  que  no comparezca al proceso o no cumpla la sentencia, como así lo  recoge  el artículo 308 de la Ley 906 de 2004.  Sobre el particular, en el  aludido fallo de constitucionalidad, se consignó:   

         “Para  que proceda la detención preventiva no sólo es necesario  que  se  cumplan  los  requisitos  formales  y  sustanciales que el ordenamiento  impone,  sino  que  se  requiere,  además,  y  con  un  ineludible  alcance  de  garantía,   que   quien   haya  de  decretarla  sustente  su  decisión  en  la  consideración  de las finalidades constitucionalmente admisibles para la misma.  los  criterios  legales  de  procedencia  y  de señalamiento de los fines de la  detención  preventiva,  deben  concurrir  con  los mandatos constitucionales, y  podrían  ser  objeto de juicio de constitucionalidad cuando no se ajusten a los  postulados  de  la  Carta fundamental. Si la detención se ordena sin considerar  los  principios  y  valores  que inspiran la Constitución, y en particular, las  finalidades  constitucionalmente admisibles para la misma, en su apreciación en  el  caso  concreto,  el  presunto  infractor  de  la ley penal, su defensor o el  Ministerio  Público  pueden  solicitar  el  control  de  legalidad de la medida  adoptada,  o  hacer  uso de los mecanismos constitucionalmente previstos para la  defensa  de  los  derechos  fundamentales, toda vez que de ello, resultaría una  violación  de  los  derechos  constitucionales  a  la  libertad personal y a la  presunción  de  inocencia y se presentaría, además, una violación del debido  proceso,  si  se establece que la ley se ha aplicado en un sentido excluido como  inconstitucional por la Corte”.   

         Lo   anterior,   como   también  lo  explica  el  máximo  Tribunal  Constitucional,  porque la restricción al derecho a la libertad es de carácter  excepcional,  conforme se precisó recientemente en la sentencia C-318 de l 9 de  abril de 2008, al señalar:   

             “…la   determinación  sobre  las  medidas  de  aseguramiento, los requisitos y los supuestos en que ellas resultan  procedentes,  así como las condiciones para su cumplimiento, son decisiones que  involucran   consideraciones   de  política  criminal,  de  conveniencia  y  de  oportunidad  que  caen  bajo la órbita de competencia legislativa. Sin embargo,  no  se  trata de una potestad absoluta sino que ella encuentra su límite en los  fines  constitucionales y en los derechos fundamentales, y debe estar guiada por  los    principios    de    razonabilidad    y   proporcionalidad.   Los  criterios  puramente  objetivos  resultan  insuficientes  para  justificar  la  razonabilidad  de la prohibición de una medida sustitutiva a la  privación    de   la   libertad   en   establecimiento   carcelario”.      (subrayas      fuera     de  texto).   

Es  decir que cuando el funcionario judicial  afronta  el diagnóstico de establecer si es viable la imposición de una medida  de  aseguramiento  privativa  de  la  libertad,  debe  acometer  una evaluación  compleja  que  no  sólo  comprende  presupuestos  formales  y sustanciales sino  también en torno a su necesidad.    

Por  consiguiente,  en primer lugar se verá  compelido  a  analizar  si  se cumplen los condicionamientos previstos en la ley  para  decretar la medida de aseguramiento en sentido general, ya sean privativas  o  no  de  la libertad (artículo 307 de la Ley 906 de 2004), contemplados en el  artículo        308        ibídem.   

Dichos presupuestos se proyectan en un doble  sentido:   por  una  parte,  según  el  inciso primero de esta preceptiva,  determinar  si  de  los  elementos  materiales  probatorios  y evidencia física  recogidos  y  asegurados  o  de  la  información  obtenida  legalmente se puede  inferir  razonablemente  que  el  imputado  es probable autor o partícipe de la  conducta  delictiva investigada.  Por otra, auscultar sobre su necesidad en  los  términos anteriormente expuestos, esto es, conforme a los fines inherentes  a tales medidas contenidos en los tres numerales de la misma norma.   

En segundo lugar, y sólo cuando ha superado  el  análisis  anterior,  el  funcionario  ha de establecer la procedencia de la  medida  de  aseguramiento  privativa  de  la  libertad, circunscrita a los casos  específicos      previstos     en     el     artículo     313     ejusdem,  adicionado  por el 26 de la Ley  1142       de       2007,      a      saber:          

         

         “1.  En  los  delitos  de  competencia  de  los jueces penales de  circuito especializados.   

         

         2.  En los delitos investigables de oficio, cuando el mínimo de la  pena prevista por la ley sea o exceda de cuatro (4) años.   

         

         3.  En  los  delitos  a que se refiere el Título VIII del Libro II  del  Código  Penal  cuando  la  defraudación  sobrepase  la cuantía de ciento  cincuenta (150) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

         4.  Cuando la persona haya sido capturada por conducta constitutiva  de  delito  o  contravención,  dentro  del  lapso  del año anterior, contado a  partir  de  la  nueva captura o imputación, siempre que no se haya producido la  preclusión o absolución en el caso precedente”.   

En  el caso de la especie se constata que el  Magistrado  de Control de Garantías de la Unidad de Justicia y Paz de la ciudad  de   Barranquilla  en  su  decisión  de  decretar  medida  de     aseguramiento  en  contra  del imputado, se sustrajo al primer análisis aludido  relativo  a  la  valoración  de  los elementos materiales de prueba y evidencia  física  orientada a inferir razonablemente su posible autoría o participación  en cada uno de los delitos.   

A cambio de ello, tal como se puede constatar  tras  consultar  el  respectivo registro auditivo de la audiencia preliminar, el  funcionario  optó  por  la  fórmula  facilista  y genérica de señalar que la  medida  era  viable  conforme  a  los  elementos  cognoscitivos ofrecidos por la  Fiscalía  al  solicitar  su imposición, sin acometer el más mínimo análisis  sobre  el  particular,  máxime  cuando auscultados dichos elementos se advierte  que  exhiben deficiencias respecto de algunas de las ilicitudes cobijadas con la  medida de aseguramiento.   

Dada  la naturaleza exceptiva de la medida y  de  acuerdo  con  lo  expuesto  en  precedencia, el juez de garantías ha debido  respecto  de  cada  uno  de  los  delitos imputados examinar si de los elementos  materiales   de  prueba  ofrecidos  por  la  Fiscalía  en  verdad  se  infería  razonablemente  la probable autoría o participación del imputado, proceder que  brilla por su ausencia.   

Es  tan  evidente  la ausencia argumentativa  sobre  el  punto  en  cuestión  que,  para  mayor  perplejidad,  al final de la  decisión  cuando  el funcionario individualiza las conductas delictivas por las  cuales  procede  la medida asegurativa, ante el requerimiento de la Fiscalía en  relación  con  el  delito  de secuestro, porque no fue expresamente mencionado,  opta  por  preguntar  a  la  representante del ente fiscal si ofreció prueba en  relación  con  esa  delincuencia  y,  tras obtener respuesta afirmativa, decide  irreflexivamente  incluirla, no sin antes correr traslado a los intervinientes a  fin   de   indagar   si   están   de   acuerdo  con  su  inclusión4.   

Lo  expuesto  en  precedencia  demuestra con  claridad  que  el  funcionario prescindió de cualquier ponderación y optó por  plegarse  sin valoración alguna a lo solicitado por la Fiscalía, impidiendo de  esa  forma  a  los intervinientes conocer los argumentos por medio de los cuales  concluye  que en este caso se infiere razonablemente la autoría del imputado en  las  diversas  conductas  atribuidas,  no  obstante  tratarse  de  un  análisis  insoslayable   en   orden   a   justificar   la  imposición  de  la  medida  de  aseguramiento, según lo visto.   

Tal   actitud   se   traduce  en  evidente  transgresión      del      debido      proceso5  y  del  derecho  de  defensa,  según  los  términos  del  artículo  29  de  la  Constitución Política, que  amerita  el  decreto  de  nulidad  a  partir  de  la decisión por cuyo medio el  Magistrado  de  Control  de  Garantías  decretó  la medida de aseguramiento en  contra  del  imputado  EDWAR COBOS TÉLLEZ,  a  fin  de  que  exponga  los  motivos  en  que  fundamenta dicha  determinación.   

   

          Resta   señalar   que   no   es   dable   excusar  la  ausencia  de  fundamentación  de  las  providencias en el deber que le asiste a los jueces de  motivar  brevemente  las  medidas  que  afecten  los  derechos fundamentales del  imputado  y  de  los  demás  intervinientes,  según  dispone  el numeral 4 del  artículo  139  del  ordenamiento  procesal  penal,  pues  ello de manera alguna  implica  sacrificar  la carga argumentativa suficiente y adecuada para sustentar  una  decisión  judicial, como esa misma preceptiva así lo prevé, única forma  de  posibilitar el ejercicio de los derechos fundamentales a la contradicción y  controversia.       

         

          Lo  anterior  conduce  a  la  Sala  a  declarar  la  invalidez de la  actuación en los términos atrás indicados.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          DECLARAR  la  nulidad  de  la actuación a  partir  de  la  decisión  adoptada el 27 de noviembre de 2008 por un Magistrado  con  Función  de Control de Garantías de la Jurisdicción de Justicia y Paz de  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Barranquilla mediante la cual afectó a  EDUAR  COBOS  TÉLLEZ (alias  Diego  Vecino) con medida de  aseguramiento   de  detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario,  de  conformidad  con  las  razones  expuestas  en  la  parte  considerativa  de esta  providencia.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

          Notifíquese y cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

Permiso   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                         MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS        

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                  JORGE     LUIS     QUINTERO     MILANÉS                               

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                            JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1  Sentencia de fecha diciembre 12 de 2005, rad. 24011   

2  Sentencia    de    fecha    mayo    22    de   2003,   rad.   20756,.    

3 En su  orden  cronológico:   Decretos  4760  del  20 de diciembre de 2005; 690 de  marzo  7, 2898 de agosto 29, 3391de septiembre 29 y 4417 de diciembre 7 de 2006;  315  de  febrero  7, 423 de febrero 16 y 551 del 28 de febrero de 2007 y Decreto  176 de enero 24 de 2008.   

4   Record 21340 del registro auditivo.   

5 Cfr.,  entre otras,  sentencia del 21 de marzo de 2007, rad. 14794.     

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