30841(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30841  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  Aprobado   acta  No.  348   

Bogotá  D. C., dos (2) de diciembre de dos  mil ocho (2008)   

VISTOS  

Decide  la  Sala  la  selección  o  no del  recurso  extraordinario de casación interpuesto por el defensor de ARBEY   CARABALÍ   DÍAZ,   contra  la  sentencia  del  once  (11) de agosto de dos mil ocho (2008) por medio de la cual  el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de San Juan de Pasto confirmó el  fallo  condenatorio  proferido el 23 de mayo de 2008 por el Juzgado Quinto Penal  del  Circuito  del  conocimiento  que  lo  condenó  como  autor  del  delito de  concusión  (artículo  404 del C.P.), a las penas de cuarenta y ocho (48) meses  de  prisión,  multa  de  33.3  s.m.l.m.v.  e  inhabilidad  para el ejercicio de  derechos  y  para el desempeño de funciones públicas por cuarenta (40) meses y  le  negó  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena y la prisión  domiciliaria.   

En la misma decisión, el juzgado condenó a  José  Albén Velásquez Mensa (no recurrente en casación), por la comisión de  la       misma      conducta      –concusión-  en calidad de cómplice y le concedió el subrogado de  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena de prisión (Art. 63 del  C.P.).   

HECHOS  

El  día  25  de  septiembre de 2007, en el  terminal  de trasporte terrestre de la ciudad de Pasto (N.), aproximadamente las  12:30  del día, los Agentes de la Policía Nacional, pertenecientes al grupo de  la    Policía   de   Carreteras   ARBEY   CARABALÍ  DÍAZ,  José Albén Velásquez Mensa, Nelson Ricardo  Garzón  Juez  y  Fabián  Uzuga  Aguelo,  quienes  desempeñaban  el  cargo  de  patrulleros  de  la  Policía Nacional en el terminal de transporte terrestre de  la  ciudad  de Pasto, detuvieron la marcha del automotor de servicio público de  placas     SLF    532,    que    iniciaba    la    ruta    Pasto    –  Ipiales,  hicieron  descender a los  pasajeros  y  les  solicitaron  la  identificación,  al tiempo que revisaban la  bodega del vehículo.   

El  Agente  ARBEY  CARABALÍ  requisó  al  pasajero  Ernesto  Enríquez  Meneses   y   encontró   en   su   poder   catorce   millones  ($14’000.000)  de  pesos  en  efectivo, lo  condujo  a  las instalaciones del CAI del Terminal de transportes y le advirtió  que  estaba  restringido  portar más de cinco millones de pesos en la ciudad de  Pasto.   

Después, le solicitó que le entregue parte  del  dinero,  y  ante  la negativa del ciudadano, tomó tres millones quinientos  mil  ($3’500.000) pesos,  advirtiéndole  que  no  denunciara  el  hecho, porque de hacerlo lo conduciría  ante las autoridades pertinentes para que fuera investigado.   

La  víctima del despojo instauró denuncia  ante  la  Sijin  Denar  y  contó  que  el  dinero  era  de propiedad del señor  Alexander  Herrera  Poso,  comerciante  ecuatoriano, quien pretendía comprar un  vehículo  de  placa ecuatoriana y al no realizar la negociación, se disponían  a regresar al Ecuador con el dinero.   

El señor Alexander Herrera Poso manifestó  que  quien  despojó  del  dinero  al  señor  Enríquez  Meneses  fue el Agente  ARBEY  CARABALÍ;  por  su  parte,  los  Agentes  PT.  Nelson  Ricardo  Garzón  y Fabián Uzuga Agudelo  contaron  que  su  compañero  les entregó ochocientos y novecientos mil pesos,  respectivamente, para que no dijeran nada y devolvieron esas sumas.   

ANTECEDENTES  

La audiencia de formulación de imputación  se  realizó el 27 de septiembre de 2007 ante el Juez Segundo Penal Municipal de  Pasto,    con    funciones    de   Control   de   Garantías;   a   ARBEY  CARABALÍ  DÍAZ se le imputó el  delito  de  concusión  en  condición  de  autor,  mientras  que  a José Alben  Velásquez  Mensa  la misma conducta a título de cómplice (artículo 404 de la  Ley  599  de  2000,  modificado  por  el art. 14 de la ley 890 de 2004), y ambos  aceptaron   de   manera  libre,  conciente  y  voluntaria  los  cargos,  estando  debidamente  asesorados  por sus defensores de confianza, a cambio de una rebaja  compensatoria de pena a imponer del cincuenta (50%) por ciento.   

El  30  de enero de 2008, el Juzgado Quinto  Penal  del  Circuito de Pasto con funciones de Juez del conocimiento celebró la  audiencia  de  verificación  del allanamiento a cargos y en esa oportunidad los  defensores  presentaron  solicitud  de  nulidad  por  falta de competencia de la  justicia  ordinaria,  porque  estimaron  que  el  competente  para  conocer  del  juzgamiento de la conducta era el juez penal militar.   

El Juzgado desestimó la nulidad porque, si  bien  los  hechos  se  cometieron  en  ejercicio  de  funciones  asignadas a los  procesados   como   miembros   de   la   Policía   Nacional…  “no  esta  dentro  de  esas funciones cometer delitos”…  porque  en  suma, ese tipo de comportamientos se apartan de la  función constitucional y legal de la Policía Nacional.   

La  Defensa apeló la decisión, alegó que  el  competente  para  dirimir el conflicto negativo de competencia es el Consejo  Superior  de la Judicatura, porque se trata de un conflicto entre jurisdicciones  (ordinaria  y  penal  militar)  y  que  la  competente para dirimirlo es la Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  (Artículos  221,  256  de  la  C.  Pol.,  conc.,  artículo  54  de la Ley 906 de 2004), la audiencia de sustentación se realizó  el 14 de febrero de 2008.   

El Tribunal resolvió que no se trata de una  conducta  cometida  por  los  agentes policiales “en  relación  con  sus funciones”… porque en estricto  sentido,  “…dentro de las funciones policiales no  se     encuentra     la     comisión    de    delitos    comunes”.   Despojar  y  constreñir a un ciudadano a que dé una suma  de   dinero   no  constituye  un  acto  que  tenga  relación  con  la  función  constitucional  de la fuerza pública y encontró que el juez penal ordinario es  el  competente  para  conocer  del  asunto sobre el que hubo aceptación libre y  voluntaria  de  cargos;   además,  entendió el recurso de apelación como  una   forma   de   retractación   de   la   responsabilidad   penal  libremente  admitida.   

Por  su parte, en virtud de la declaración  de  legalidad del acuerdo, el Juzgado del conocimiento profirió sentencia el 23  de   mayo   de   2008   (Folios  136  – 149 del antecedente).   

El  defensor  del  sentenciado ARBEY  CARABALÍ  DÍAZ interpuso recurso  de  apelación  y  el 11 de agosto siguiente el Tribunal Superior de San Juan de  Pasto     confirmó     la     condena.      (Fls.     181     – 191 ib.)   

El  defensor  del  sentenciado interpuso el  recurso extraordinario de casación (Folios 196 – 228).   

         

LA IMPUGNACION  

Cargo  único.  Nulidad por violación  del debido proceso.  Impugnación de competencias   

Recordó el impugnante que, para el momento  de   los   hechos,   el   señor   ARBEY   CARABALÍ  DÍAZ ostentaba la condición de miembro activo de la  Policía  Nacional y que el comportamiento delictivo investigado tiene relación  directa  con  el  servicio  porque  fue  cometido  en  ejercicio  de actividades  concretas  de  cumplimiento  de  funciones  propias de la Policía Nacional como  policía  de  carreteras, por manera que la conducta tiene relación directa con  el servicio.   

Al  tratarse  de  un  acto ejecutado por un  servidor  activo,  en  desarrollo de las actividades propias del cargo, se está  ante  una  situación  de  fuero  constitucional  y  legal  de  carácter penal,  conforme   al   cual   debe  ser  juzgado  por  cortes  marciales  o  tribunales  militares.   

En suma, el asunto debió dirimirse como un  conflicto  de  competencia  entre jurisdicciones (ordinaria y militar), a la luz  del  artículo  54  de la ley 906 de 2004 y el competente para resolverlo era el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  Sala  Jurisdiccional Disciplinaria (Cfr.  Artículo  256  – 6 de la  C.    Pol.,    y   artículo   112   – 2 de la ley 270 de 1996).   

Como normas desconocidas por el juzgador se  citan      los     artículos     29,     221,     250,     256     –    6    de    la    Constitución  Política;   artículos  6°,  30, 54 y 457 del C. de P.P.;  artículo  112  – 2 de la ley 270 de  1996   

CONSIDERACIONES  

La  Sala  de  Casación  Penal NO  SELECCIONARÁ la demanda de casación  porque  de su estudio se advierte que no se precisa de  la  intervención  de  la  Corte  para  hacer efectivo algún derecho material a  favor  del  procesado,  porque  la  jurisprudencia en las materias que aborda el  recurrente  es  pacífica  y  porque  la impugnación se traduce en una forma de  retractación  contra  la  imputación  libremente  aceptada,  sin  entidad para  comprometer    la   legalidad   del   fallo   objeto   del   recurso.    En  efecto:   

1.    El  problema  de  la definición de competencias, previsto en el artículo 54 del C.  de  P.P.,  se  presenta,  en  estricto  orden  cronológico:   i)   cuando   el  juez  de  control  de  garantías  ante el cual se formula la imputación (artículos 286 y siguientes)  manifiesta  que  no  es la  jurisdicción  ordinaria  la  llamada  a  conocer del asunto;  ii)     cuando    el   juez   del  conocimiento  ante  el  cual  se  haya  presentado  la acusación, manifiesta su  incompetencia y así lo hace saber a las partes en la audiencia.   

La  definición  de  competencias tiene una  sola    vía,    la    vía    negativa,    en   virtud   de   la   cual   una   autoridad   niega  ser  la encargada para resolver  el  conflicto,  o  bien,  cuando  uno  de los intervinientes (defensa, víctima,  Ministerio   Público   o  fiscal  delegado)  alega  que  el  juez  no      es     competente     para  definirlo.   

El   trámite   de  la  impugnación  de  competencia  en  ambos  eventos,  es  decir,  cuando  el  juez  (de  control  de  garantías  o  del  conocimiento)  que  manifiesta su incompetencia, o cuando la  impugnación  la propone uno de los intervinientes, se resuelve por el  superior  jerárquico  del  juez, a  quien  se  remite  el  asunto  con  la  finalidad  de  que  resuelva de plano el  incidente  y  remita  la  actuación al funcionario que deba conocer1.   (Artículo 341 ib.)   

2.  El juez  de  control  de  garantías  ante  quien  se  hizo  la  manifestación  libre  y  espontánea   de   aceptación   de   responsabilidad   penal  en  audiencia  de  formulación  de  imputación del 27 de septiembre de  2007  (Juez  Segundo Penal Municipal de Pasto) de forma implícita manifestó la  competencia   de   la   justicia  ordinaria  cuando  tramitó  la  audiencia  de  formulación  de  imputación  en  la  que  hubo  allanamiento  a  la luz de los  artículos   288   –  3,  293;   a  su turno, la defensa que aceptó los términos de la imputación,  obviamente  que también aceptó de manera implícita la legalidad del trámite,  es  decir, la ausencia de vicios procesales.  El juez del conocimiento, por  su  parte, verificó y declaró la legalidad del acuerdo y lo aprobó, porque no  desconoció garantías fundamentales.   

3.  Como no  existe  controversia en relación con el núcleo de la responsabilidad penal, lo  que la Sala advierte es que  la     impugnación     se     traduce     en    una    maniobra    desleal   orquestada  por  la  defensa  de ARBEY CARABALÍ DÍAZ,  en     tanto,     con     posterioridad     al     allanamiento     –libre   y   espontáneo-   a   la  imputación  que le formulara la fiscalía, optó por  alegar  la  falta de competencia del juez ordinario como una forma clarísima de  retractación, orientada a  dilatar  la  ejecución  de  la  pena  y a eludir la  acción  de  la  justicia, a soslayo de la nitidez del  inciso  segundo  del  artículo  293  que  previene  a quien acepta cargos a que  con  posterioridad  al allanamiento no es posible la  retractación, puesto que, en adelante corresponde al  juez  del conocimiento verificar la legalidad del procedimiento e individualizar  la  pena  y  los  beneficios  que  correspondan  a quien libremente renunció al  proceso penal ordinario.   

4.   Razón  asistió  al  Tribunal  cuando  precisó  que no se trata (la concusión) de una  conducta  cometida “en relación con” funciones   oficiales   de  los  servidores  públicos,  porque  en  estricto  sentido, entre las funciones policiales no se encuentra la de despojar  y   constreñir   a  un  ciudadano  a  que  entregue  una  determinada  suma  de  dinero;   una  conducta  de  esa  naturaleza ninguna relación tiene con la  función  constitucional  asignada  a  la  fuerza  pública.   Por ello, el  procesado  fue  juzgado de manera acertada   por   la   justicia   ordinaria  y  no  por  la  justicia  penal  militar.   

Si ello es así, y el demandante conocía el  antecedente  que  de  manera equívoca citó en la página 15 del libelo, debió  persuadirse de que:   

“…el  solo  hecho de estar en servicio  activo  no lo exime de ser sometido al derecho penal común. Las prerrogativas y  la  investidura  que  ostentan  los  miembros de la fuerza pública pierden toda  relación  con  el  servicio  cuando deliberadamente son utilizadas para cometer  delitos  comunes,  los  cuales  no  dejan  de  serlo  porque  el  agente se haya  aprovechado  de  las  mencionadas  prerrogativas  e investidura, ya que ellas no  equivalen  a  servicio  ni,  de  otro  lado, tienen la virtud de mutar el delito  común  en  un acto relacionado con el mismo. El simple hecho de que una persona  esté  vinculada a la fuerza pública no dota a sus propósitos delictivos de la  naturaleza   de   misión   de  la  fuerza  pública.  Ellos  continúan  siendo  simplemente  la  voluntad delincuencial imputable a la persona, desconectada del  servicio  público  de  la  defensa  y  de la seguridad públicas, la cual en un  plano  de  estricta  igualdad  deberá  ser  investigada y sancionada según las  normas         penales         ordinarias”2.   

5.    En  relación  con  orden  de encarcelamiento,   es   preciso   reiterar  que  cuando  de  manera  definitiva (en el fallo de instancia) se  resuelve  el tema de la privación de la libertad por la negación del subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena (artículo 63 del  C.P.)  y  por  la  negación de la prisión domiciliaria como medida sustitutiva  (Artículo  38),  los  jueces  deben cumplir la regla general del inciso segundo  del  artículo  450  del C. de P.P., que dispone la detención una vez anunciado  el  sentido  del  fallo,  porque  se trata de una decisión que no precisa de la  ejecutoria  de  la  sentencia  (Cfr.  auto  del  30 de enero de 2008, rad. núm.  28918).   

6.         De  conformidad  con  el artículo 184  inc.    2    del   C.   de   P.P.,   la   Sala   NO  SELECCIONARÁ la impugnación porque el libelista no  ofreció       razón       alguna       que       justifique       –en   cuanto   menos-  una  de  las  finalidades  que  se  persiguen  con  el  recurso  extraordinario  a  la luz del  artículo  180  del  C. de P.P. y porque no se precisa de la intervención de la  Corte    para   hacer   efectivo   algún   derecho   material   a   favor   del  procesado.   

7.          Finalmente,  contra  esta  determinación se hace legalmente viable  la  insistencia  prevista  en  el  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, importa  advertir  -como  se hizo desde la providencia de diciembre 12 de 2.005, radicado  No.  24.322-  que  ante  la carencia de regulación en su trámite la Sala lo ha  señalado así:   

a- La insistencia sólo puede ser promovida  por  el  demandante  dentro de los cinco (5) días siguientes a la notificación  de  la  providencia  que  inadmite  la  demanda  de  casación  u  oficiosamente  provocada  dentro  del  mismo  lapso  por alguno de los Delegados del Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  –en        tanto        no       sean       recurrentes–  el  Magistrado  disidente  o  el  Magistrado   que   no   haya   participado   en   los   debates  o  suscrito  la  inadmisión.   

b- La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c-  Es potestad del funcionario ante quien  se  formula  la  insistencia  someter el asunto a consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en   un   término   de   quince   (15)   días”3.   

En  virtud de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1)         INADMITIR    la     demanda   de     casación     formulada    por    el    defensor  contractual  de  ARBEY  CARABALÍ  DÍAZ  contra  la  sentencia  del 11 de agosto de 2008 proferida por el  Tribunal Superior de San Juan de Pasto.   

2)  El Juez del conocimiento DEBERÁ  LIBRAR la orden de captura de forma inmediata.   

3)  Contra esta decisión procede el  mecanismo  de  insistencia  a  la  luz  del inciso segundo del artículo 184 del  Código de Procedimiento Penal.   

Notifíquese,  cúmplase  y devuélvase al  Tribunal de origen,   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Comisión de servicio  

    JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                                    ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE   LEMOS                                  AUGUSTO   J.   IBAÑEZ  GUZMÁN   

     JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                          YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala Penal, sentencia del 13 de julio  de 2005, rad. Núm. 23878   

2Sentencia     C     – 358 de 1997.   

3Providencia    de    diciembre   12   de   2.005,   radicado   No.  24.322.     

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