30808(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     No  30808   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                                                 Magistrado  Ponente:   

                                                 DR. ALFREDO  GOMEZ QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No.  348   

Bogotá,  D.C.,  dos (2) de diciembre de dos  mil ocho (2008)   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Corte en relación con la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  instaurada  por  el  defensor  de  ALFONSO  CARRILLO  CASTILLO,  contra  la  sentencia  del  veintinueve  (29)  de  mayo  de dos mil ocho (2008),  proferida  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Ibagué, que  revocó  el  fallo  absolutorio  proferido  en  primera instancia por el Juzgado  Quinto   Penal   del   Circuito   de   la  misma  ciudad  el  3  de  octubre  de  2002.   

De  conformidad  con la sentencia de segunda  instancia,  el  señor  CARRILLO  CASTILLO  fue  sentenciado  a  las  penas  de  cincuenta y dos (52) meses de  prisión,   inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  de  funciones  públicas  por igual término, multa en cuantía de 24 salarios mínimos legales  mensuales                   vigentes1 y le concedió la sustitución  de  la  pena  privativa  de  la libertad por prisión domiciliaria, por hallarlo  responsable  del  delito  de  contrato  sin  cumplimiento  de requisitos legales  (artículo 146 del Decreto 100 de 1980).   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El Tribunal narró los hechos de la siguiente  forma:   

“Investigadores del Cuerpo Técnico de la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  pertenecientes al grupo de Delitos Varios,  presentaron  un  informe el 13 de abril de 2000, a través del cual describen el  estudio  realizado a algunos documentos de la Asamblea Departamental del Tolima,  tales  como  comprobantes  de  egresos,  libros  auxiliares de Bancos, libros de  presupuesto,  contratos,  nóminas,  resoluciones  para personal, prestación de  servicios,   extractos   bancarios,   pagos  y  relación  de  los  diputados  y  presidentes  de  la  duma  departamental  del  periodo  comprendido  de  1998  a  2000.   

En  dicha  labor,  relacionaron el contrato  número  003  de  fecha  4  de  enero  de  1999,  celebrado  entre  ALFONSO  CARRILLO CASTILLO, en calidad de  Presidente  de  la  Asamblea Departamental del Tolima y Elías Ninco Polanía en  condición  de  contratista,  por  un valor de $5950000, cuyo objeto era asistir  técnicamente  a la Secretaría de Despacho de esa Corporación Política en los  procesos   contables,   financieros  y  presupuestales  indispensables  para  el  desarrollo  de  sus funciones, apoyando además a la comisión de presupuesto en  la  revisión  técnica  de  los  proyectos  de  ordenanza sometidos a estudio y  aprobación de la misma.   

Al  efectuar la respectiva inspección a la  documentación  descrita,  recepcionaron entrevistas a varios empleados del ente  Departamental,  quienes  en  su  gran  mayoría  coincidían  en señalar que el  señor  Elías  Ninco  Polanía  nunca trabajó para la Asamblea Departamental y  que  se  tenía  conocimiento  que  era  amigo  del para ese entonces Presidente  ALFONSO       CARRILLO      CASTILLO.   

También  se  interpeló  a  Elías  Ninco  Polanía   sobre  dicho  contrato  y  éste,  luego  de  algunas  evasivas,  les  manifestó  que  la  verdad era que él jamás había desarrollado el objeto del  contrato,  sin  embargo  acudía  a  la  Secretaría  General y hacía lo que el  titular de dicha cartera le ordenaba”.   

La   Fiscalía  profirió  resolución  de  acusación  el  18  de diciembre de 2001 contra ALFONSO  CARRILLO  CASTILLO  y  Elías Ninco Polanía a quienes  convocó  a  juicio  por  los delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos  legales  (Artículo  146  del  Decreto  100 de 1980) y peculado por apropiación  (Artículo  133  ib.).   La  acusación cobró ejecutoria el 28 de enero de  2002.   

El  3  de  octubre de 2002 el Juzgado Quinto  Penal  del  Circuito  de  la ciudad de Ibagué profirió sentencia absolutoria a  favor   de   ALFONSO   CARRILLO  CASTILLO  y  Elías  Ninco  Polanía por considerar que no existió conducta  punible alguna.   

El  fallo  absolutorio  fue impugnado por el  Delegado  de  la  Fiscalía  y  en sentencia del 29 de mayo de 2008, el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Ibagué  revocó  la  condena en cuanto a  ALFONSO  CARRILLO  CASTILLO,  mientras  que  declaró  la  prescripción  de la acción penal a favor de Ninco  Polanía.      (Folios    3    – 28).   

LA DEMANDA  

Nulidad  por violación del debido proceso y  falta  de  competencia  del funcionario judicial por prescripción de la acción  penal   

Según  el  libelista, el Tribunal profirió  sentencia  en  un  juicio  que  a la fecha del fallo de segunda instancia estaba  prescrito.   

Recordó que, a la luz del artículo 86 de la  ley  599  de  2000,  la  prescripción  de la acción penal se interrumpe con la  resolución   acusatoria  o  su  equivalente,  debidamente  ejecutoriada  y  que  producida  la  interrupción la prescripción comienza a contabilizarse de nuevo  por  un  término  igual al que señala el artículo 83, y en ningún caso puede  ser inferior a cinco años ni superior a diez.   

El  señor CARRILLO  CASTILLO  fue  sentenciado por la conducta de contrato  sin  cumplimiento  de requisitos legales (artículo 146 del Decreto 100 de 1980,  modificado  por  el  D.  141  de  1980,  por  la  ley  80  de  1993 –art.  57-  y  por  la ley 190 de 1995,  arts.  18  y  32);   la  norma contempla unos límites punitivos que van de  cuatro (4) a doce (12) años.   

Según estima el censor, el término de cinco  años  contabilizados a partir de la ejecutoria de la resolución de acusación,  es  el  que determina la prescripción de la acción penal, y como la ejecutoria  de  la  calificación  del  sumario  data del “28 de  enero  de  2000”,  en consecuencia, la acción penal  prescribió  el  “28  de  enero de 2008”.   

De  donde  concluye que el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Ibagué  no  tenía  competencia  para  proferir la  sentencia  condenatoria  del  29  de  mayo  de  2008,  pues,  debió declarar la  prescripción  de  la acción penal y como consecuencia cesar el procedimiento a  favor del acusado.   

En segundo lugar, estima el impugnante que no  es  aplicable  para  el  caso  la  forma  como  se  contabiliza  el  término de  prescripción  de  la  acción  penal  del  artículo 80 del D. 100 de 1980, que  aumenta  en una tercera parte el término cuando se trate de conductas cometidas  por  servidores  públicos,  porque  para  la época de los hechos el acusado no  ostentaba  tal  condición,  conforme  con  la  discriminación  que  hiciera el  artículo 103 (sic.) de la Constitución Política.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  demanda  de  casación que presentó el  defensor  de  ALFONSO  CARRILLO  CASTILLO     se  INADMITIRÁ  porque la Sala  advierte,  de  entrada,  que  el  escrito no satisface los fines previstos en el  artículo 206 de la Ley 600 de 2000 para el recurso de casación:   

En  efecto,  no advierte la Sala que con el  fallo  objeto  del  recurso  se  hubiese  desconocido  derecho  material alguno,  garantía  fundamental  alguna, o que se requiera de la intervención de la Sala  para  la  reparación  de  agravios  inferidos  a  las  partes  con la sentencia  demandada, como pasa a demostrarse:   

1.  En cuanto a la calidad de servidor  público del sentenciado   

Según  se  precisó  en la sentencia, y lo  refrenda  la  certificación del 17 de mayo de 2002 (fol. 123 / 2), ALFONSO  CARRILLO  CASTILLO  ejerció como  presidente   de   la   Asamblea  Departamental  del  Tolima  durante  el  tiempo  comprendido  entre  el  primero 1° de octubre de mil novecientos noventa y ocho  (1998)  y el 28 de febrero de mil novecientos noventa y nueve (1999), por manera  que  tenía  la condición de servidor público a la luz del artículo 299 de la  Constitución  Política,  modificado  por el Acto Legislativo número 01 del 15  de  enero  de  1996 (Diario Oficial No. 42.688, del 17  de enero de 1996).   

En  virtud  de  aquél Acto Legislativo que  modificó  los  artículos  299  y 300 de la Constitución Política,  a  los  diputados  de  las  asambleas  departamentales se les dio  carácter  de funcionarios públicos.  La norma modificada expresa de forma  textual  que  los  diputados  de las asambleas departamentales…“tendrán   la   calidad   de   servidores  públicos”,  tema  que  no admite discusión alguna2.   

El  acto Legislativo fue declarado exequible  por   la   H.   Corte   Constitucional   mediante   sentencia   C   –    222   del   29   de   abril   de  1997.   

Como  los  hechos que originaron el proceso  penal  se  relacionan  con  el  contrato número 003 de  fecha  4  de  enero  de  1999,  celebrado entre ALFONSO  CARRILLO  CASTILLO,  en  calidad  de  Presidente de la  Asamblea  Departamental  del  Tolima  y  Elías  Ninco Polanía en condición de  contratista,  a  la  Sala  no  le  cabe  duda  que el procesado sí ostentaba la  condición de servidor público.   

2.  En cuanto a la prescripción de la  acción penal   

Al revisar el escrito desde la óptica de la  finalidad   del  recurso  extraordinario,  la Sala no advierte hipótesis alguna  de  compromiso  de  garantías  fundamentales,  ningún  agravio  inferido a las  partes  intervinientes  en  el proceso, ningún criterio que devele la necesidad  de  variar  la  jurisprudencia según lo previsto en los artículos 206 y 216 de  la Ley 600 de 2000 y por ello inadmitirá la demanda:   

El  término  de  prescripción  de  la  acción  penal  en los delitos  cometidos  por  servidores  públicos  “en  ningún  caso”  puede  ser  inferior  a  6  años  y 8 meses  contados a partir de la ejecutoria de la resolución de acusación:   

“En  ningún  caso  la acción penal por el  delito  donde  sea  autor,  partícipe  o  interviniente un servidor público en  ejercicio  de sus funciones, de su cargo o con ocasión de ellos prescribe en un  término  inferior  a  seis (6) años y ocho (8) meses, sea que la prescripción  se   presente   antes   de   ejecutoriarse  la  resolución  acusatoria  (en  la  instrucción),  o  sea  que  la  prescripción se produzca después de quedar en  firme   la   acusación   (en   la   etapa   del  juzgamiento)…”3.   

Cuando  se  presenta la acusación de manera  oportuna  y  por  ese motivo se interrumpe la prescripción de la acción penal,  en  delitos cometidos por funcionarios públicos el término de prescripción es  igual  a  la mitad del máximo de la pena prevista para  la  conducta punible, sin que en ningún caso sea menor  de  6  años y 8 meses, de conformidad con los artículos 82 del Decreto Ley 100  de 1980 y 83 y 86 del Código Penal actual (Ley 599 de 2000).   

ALFONSO CARRILLO fue  sentenciado  por  la conducta de contrato sin cumplimiento de requisitos legales  que  tenía  prevista  una pena máxima de doce años, por manera que a la mitad  del  máximo se le incrementa una tercera parte, para definir que en éste caso,  el   término   de   prescripción  de  la  acción  penal  es  de  ocho  (8)  años a partir de la ejecutoria  de la acusación (28 de enero de 2002).   

El incremento en el término de prescripción  de  la  acción  penal  en caso de conductas delictivas cometidas por servidores  públicos  obedece  a  la  posición  privilegiada de la que gozan y a menudo se  constituye  en factor que dificulta la persecución penal;  se trata de una  política  criminal  que  propende  por conjurar la impunidad de quienes, con su  conducta  lesionan los valores de la credibilidad y confianza públicas, en fin,  a  la  necesidad de proteger más eficazmente a la sociedad del efecto corrosivo  y  demoledor  que  la  delincuencia  oficial  tiene  sobre la legitimidad de las  instituciones                públicas4.   

Se aplica aquí el inciso sexto del artículo  83  de  la Ley 599 de 2000 (ib. Artículo 82 del D. 100 de 1980), según el cual  “Al  servidor  público  que  en  ejercicio  de sus  funciones,  de  su cargo, o con ocasión de ellos realice una conducta punible o  participe  en  ella,  el  término de prescripción se  aumentará   en   una   tercera   parte”, en concordancia con el inciso primero.   

En  suma,  la acción penal prescribe en la  última  hora  hábil  del 27 de enero de dos mil diez  (2010),    término    que    aún    está    por  cumplirse.   

En virtud de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada contra la sentencia  del  veintinueve  (29) de mayo de dos mil ocho (2008), proferida por el Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Ibagué.  En consecuencia, en firme esta  providencia, devuélvase el expediente.   

Contra  este auto no procede recurso alguno,  en  virtud  a  lo  dispuesto  en  los Arts. 213 y 187, inc. 2º de la Ley 600 de  2000.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

Comisión de servicio  

   JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                                          ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARIA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                                                AUGUSTO    J.   IBAÑEZ  GUZMÁN   

   JORGE LUIS  QUINTERO  MILANÉS                       YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

   

JULIO      ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER ZAPATA ORTIZ   

   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1Véase  página 23, segundo párrafo, de la sentencia del Tribunal.   

2Cfr.  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  Penal, sentencia del 20 de febrero de 2003,  rad. núm. 15942.   

3Sentencia  del  25  de  agosto  de  2004,  rad.  20673, en el mismo  sentido, rad. núm. 26973 del 10 de octubre de 2007.   

4Cfr.  Auto  del  9  de  abril  de  2008,  rad. núm. 22378;  en el mismo sentido,  sentencia  de  revisión, rad. núm. 28547 del 4 de junio de 2008;  Auto de  casación del 31 de marzo de 2008, rad. núm. 28890, entre otras.     

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