30743(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 30743  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

         

Magistrado Ponente  

Dr. JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta número 348  

Bogotá, D.C., dos (2) de diciembre de dos mil  ocho (2008).   

Define  la  Corte la colisión de competencia  negativa  provocada por el Juez Segundo Penal del Circuito  de Yopal, quien  en  desacuerdo  con  el  Juzgado  Único  Penal del Circuito Especializado de la  misma  ciudad,  consideró que no es el competente para conocer del proceso  adelantado  contra  ABRAHAM SÁNCHEZ ORTEGA, AMILCAR BATANCOURT GUIBAY, FRANKLIN  ANTONIO  TABARES  y  JHON KENNEDY RABELO MECHE,  por el delito de homicidio  en persona protegida.   

ANTECEDENTES  

Se  adelanta  este proceso penal con ocasión  del  homicidio de que fue víctima un desmovilizado de las llamadas Autodefensas  Unidas  de  Colombia,   señor  Óscar  Eduardo Pérez Anave, quien el 4 de  enero  de  2007  a  eso  de  las  8:30  de  la  mañana,   fue  bajado  por  encapuchados  del  vehículo  automotor  en que se transportaba en dirección al  paraje  denominado   Montañas  del Totumo del municipio de Paz de Ariporo,  donde  cumpliría  una  cita  con  miembros  del  Ejército  Nacional.  Con  posterioridad  se conoció que el Ejército Nacional reportó la baja en combate  de  un  NN  de  sexo  masculino,  quien a la postre fue identificado como Pérez  Anave;  enfrentamiento  reportado como sucedido a las 11 de la mañana del mismo  día   por   el   Grupo   Montado   de   Caballería   No.   16   “Guía   del  Casanare”.   

Por estos hechos se vinculó penalmente a los  mencionados  miembros  del  Ejército  Nacional  y  se  les  definió situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento de detención preventiva sin beneficio  alguno,  por  medio  de  decisiones proferidas el 10 de diciembre de 2007 y 9 de  abril  de  2008,  por  cuanto  se consideró que la muerte de Pérez Anave no se  produjo   en  desarrollo  de  un  combate  con  la  fuerza  pública,  sino  que  correspondió a una típica ejecución extrajudicial.   

Adelantada la investigación correspondiente,  la  Fiscalía  43  adscrita  a  la  Unidad Nacional de Derechos Humanos y D.I.H.  formuló  resolución  de  acusación  por proveído de 22 de julio del presente  año,  en  que  llamó  a juicio a SÁNCHEZ ORTEGA, BETANCOURT GUIBAY, TABARES y  RABELO  MECHE,  como  presuntos  responsables del delito de homicidio en persona  protegida,  a  la luz de lo preceptuado en el artículo 135 del Código Penal, y  el numeral  1º del parágrafo de la misma norma.   

En  el llamamiento a juicio se reconoció que  aunque  Óscar  Eduardo  Pérez Anave militó en un grupo armado ilegal, para el  día  de  su  muerte, “ya había adquirido la calidad  de  no combatiente, esto es, libre y voluntariamente decidió desmovilizarse del  grupo  de autodefensas Centauros, en otras palabras, era un civil como cualquier  otro   que   no   participa   del   conflicto   armado   en   que  vive  nuestro  País.”   

LOS FUNDAMENTOS DE LA COLISIÓN  

El Juez Segundo Penal del Circuito de Yopal, a  quien  fue  remitido  inicialmente  el  proceso,  repudió  su  competencia para  conocerlo,  por  cuanto  considera que la remisión debió hacerse al juez penal  del  circuito  especializado  en  cumplimiento  de  “Otras  determinaciones”  adoptadas  en  la  resolución  de  acusación,  en donde se ordenó que una vez  ejecutoriada  la  calificación,  la actuación sería enviada al Juez Penal del  Circuito  Especializado  de   Yopal a efectos de que se adelantara allí la  etapa  del juicio, ordenándose el envío del expediente, por medio de decisión  calendada el 1º de septiembre.   

A  su  vez, el Juez Único Penal del Circuito  Especializado  de  Yopal,  por decisión de octubre 23 de la presente anualidad,  declinó    su    competencia,   aduciendo,   en   primer   término   que   “La   señora  Fiscal  ordenó  el  envío  de  las  diligencias  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Reparto  de Yopal…”;  y, adicionalmente  que la competencia para el juzgamiento  del  homicidio  en persona protegida solo le está asignada cuando el punible se  cometa  en  desarrollo  de  numerales  8,  9  y  10  del artículo 135, pero que  precisamente  el  numeral  9º contempla como excepción, justamente los delitos  contemplados en el Título II del Libro Segundo del Código Penal.   

CONSIDERACIONES  

Esta  Corporación  es  el  organismo   competente  para  desatar  la  colisión  de  competencias  suscitada  entre los  Juzgados  Segundo  Penal del Circuito y Único Especializado de Yopal,  por  virtud  del artículo 18 transitorio de la Ley 600 de 2000, y la interpretación  que  de  dicha  norma ha hecho  reiteradamente esta Sala, para concluir que  siempre  que  esté  en conflicto la competencia de un juzgado penal de circuito  especializado,   es   éste   el   órgano   judicial  encargado  de  dirimirlo.   

La  colisión de competencias es el mecanismo  que  fijó  el Legislador para determinar, cuando existe discusión entre varios  jueces,   cuál de ellos es el competente para conocer de unos determinados  hechos,  en  desarrollo  del principio de legalidad del juez, que hace parte del  plus  que  integra  junto  con  la  legalidad  del  delito,  de  la  pena, y del  procedimiento.   

La   Corte  advierte  desde  ahora  que  la  competencia  para  adelantar  el  trámite  del  juicio  en el caso sub  lite,  le corresponde al Juez Segundo  Penal  del  Circuito  de  Yopal,  de  acuerdo  con  el  factor funcional, que es  justamente  la  dimensión  en  la  que se plantea la discusión de quién es el  servidor  judicial  al  que le corresponde ejercer su jurisdicción en este caso  concreto.   

Esto porque de acuerdo con el numeral 2º del  artículo   5º  transitorio, de la Ley 600 de 2000, los jueces penales del  circuito especializado conocen en primera instancia:   

“2. Del delito de homicidio agravado según  el numeral 8º, 9º y 10 del artículo 104 del Código Penal.”   

Por  su  parte,  el   artículo  104 del  Código  Penal que contiene las circunstancias de agravación para el homicidio,  señala en su parte pertinente:   

“Circunstancias de  agravación.  La pena será de veinticinco (25) a  cuarenta  (40)  años  de  prisión,  si  la  conducta  descrita en el artículo  anterior se cometiere:   

“9. En persona internacionalmente protegida  diferente  a  las  contempladas  en  el  título  II  de  este  libro  y agentes  diplomáticos,  de  conformidad  con  los  tratados  y convenios internacionales  ratificados por Colombia.”   

Si se verifica el contenido del Título II del  Código  Penal,  se  observa que es el que incorpora  los “Delitos contra  personas  y  bienes  protegidos  por  el  Derecho  Internacional Humanitario”,  siendo  el  primero  de  ellos,  precisamente el homicidio en persona protegida,  cuyo tenor literal determina:   

“El  que,  con ocasión y en desarrollo del  conflicto  armado,  ocasione  la  muerte  de  persona  protegida  conforme a los  convenios  internacionales  sobre  Derecho Humanitario ratificados por Colombia,  incurrirá  en  prisión de treinta (30) a cuarenta (40) años, multa de dos mil  (2000)  a  cinco  mil  (5000)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas de quince  (15) a veinte (20) años.   

Y  cuando  el  parágrafo  de dicho artículo  precisa  quiénes  son las personas protegidas conforme al derecho internacional  humanitario,  dedica  el  numeral  primero,  a  incorporar en dicha categoría a  “los  integrantes de la población civil”.   

De  lo que se infiere que la confusión en la  que  incurre  el  Juez  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Yopal,  se origina al  interpretar  el numeral 2º  del artículo 5º transitorio de la Ley 600 de  2000,  que  asigna la competencia al juez especializado, del homicidio agravado,  solo  cuando se comete en presencia de alguna de las circunstancias previstas en  los  numerales  8,  9  y  10  del  artículo  104  de  la Ley 599 de 2000.    

Esto  porque  pretende  dar  el mismo alcance  competencial  del  homicidio  agravado  (por  las  causales  previstas en dichos  numerales),    al  homicidio  en  persona protegida, que constituye un  tipo  penal diferente y autónomo, con una riqueza descriptiva mucho más amplia  y   por   ello  con  alcances  diferentes,  dirigidos,  precisamente  a  regular  situaciones no previstas en otras normas.   

El  juzgamiento  del  homicidio agravado  por  las  causales  8,  9  y  10  de  la Ley 599 de 2000, está atribuido por el  numeral  2º  del  artículo  5º transitorio de la Ley 600 de 2000 a los jueces  penales  del  circuito  especializados.   Entre  tanto,  el juzgamiento del  homicidio  de persona internacionalmente protegida, previsto en el artículo 135  de  la  Ley  599  de 2000, no tiene asignada una competencia específica, por lo  que  el  factor  residual lo coloca en cabeza del juez penal del circuito.    

Y  esto  es así, porque el numeral 9º del  artículo  104  de  la  Ley 599 de 2000 solo agrava el homicidio de las personas  internacionalmente  protegidas, que no está regulado en el Título II del Libro  Segundo   del  Código  Penal.   De  suerte  que  si  de  acuerdo  con  las  consideraciones  de  la  Fiscalía,  el  asesinato de Pérez Anave, se cualifica  como  el de un integrante de la población civil, a la luz de lo determinado por  el  artículo 135.1 (que está ubicado en el Título II del Código Penal), esta  situación  escapa a la competencia  asignada al Juzgado Penal del Circuito  Especializado.   

Ya    la    Corte    así    lo    había  señalado1:   

“2.5.  El  artículo  5° transitorio del  Código  de  Procedimiento  Penal  asignó  a  los  jueces  penales del circuito  especializados   el  conocimiento  del  delito  de  homicidio  agravado  en  los  términos     del    artículo    104.9,  siempre que  no   se   relacionara   con  muertes  de  personas  protegidas  por  el  Derecho  Internacional   Humanitario,  de  donde  se  desprende  que  la  competencia  en  relación  con  estas  está  adjudicada  a otro funcionario. Y el artículo 135  define  el  homicidio  que  tiene  como sujeto pasivo a persona defendida por el  Derecho Humanitario.   

2.6.  La  salvedad señalada implica que lo  exceptuado  frente  al  Servidor especializado compete a otro funcionario y como  esa  facultad  no  se ha otorgado expresamente a ninguna jerarquía, por residuo  corresponde al juez penal del circuito.   

3. En síntesis:  

3.1. El conocimiento del delito de homicidio  simple  y,  en  general,  del  homicidio  agravado,  compete  al  juez penal del  circuito.   

3.2.  El  homicidio  agravado  por  los  numerales  8  (realizado  con  fines  terroristas o en desarrollo de actividades  terroristas),  9  (respecto  de  persona  internacionalmente protegida) y 10 (en  relación  con  servidor  público, periodista, juez de paz, dirigente sindical,  político  o religioso o en razón de ello) del artículo 104 del Código Penal,  compete al juez penal del circuito especializado.   

3.3. El conocimiento del delito de homicidio  perpetrado  contra  “persona  protegida conforme a los Convenios Internacionales  sobre  Derecho  Humanitario”,  con  ocasión y en desarrollo de conflicto armado  (artículo    135    Código    Penal),    corresponde   al   juez   penal   del  circuito.”   

No  cabe  duda entonces de que el juzgamiento  del   delito   de  homicidio  en  persona  protegida,  de  conformidad  con  los  lineamientos  del  artículo  135.1,  le  concierne  al juez penal del circuito;  razón  por  la  cual  se  asignará  la competencia del proceso referenciado al  Juzgado  Segundo  Penal del Circuito de Yopal, no obstante que en la resolución  de   acusación   se   ordenara   su   remisión   a   una   autoridad  judicial  diferente.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

    

1. Dirimir   la   colisión   de  competencias  negativa  asignando  el  conocimiento  del  proceso  seguido  contra  ABRAHAM  SÁNCHEZ  ORTEGA,  AMILCAR  BATANCOURT  GUIBAY,  FRANKLIN ANTONIO TABARES y JHON KENNEDY RABELO MECHE por el  delito  de homicidio en persona protegida, al Juez Segundo Penal del Circuito de  Yopal.     

    

1. Comunicar  la  decisión  adoptada al Juez Único Penal del Circuito  Especializado de Yopal, remitiéndole copia de la misma.     

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión de servicio  

JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                           YESID   RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Colisión   de   competencia   con   radicación   23472,   de   abril   13   de  2005.     

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