30701(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30701  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.348  

Bogotá D.C., dos (2) de diciembre de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  acerca  de los fundamentos  lógicos  y  debida  argumentación de la demanda de casación presentada por el  Fiscal  Once  Seccional  de Neiva, contra la sentencia del Tribunal Superior del  respectivo  Distrito  Judicial,  que  modificó  la emitida en el Juzgado Cuarto  Penal   del  Circuito  de  esa  ciudad  contra  CARLOS  MAURICIO  CORTÉS  GUTIÉRREZ, en el sentido de reducir  la  pena impuesta por el delito de peculado por apropiación del que fue hallado  responsable en calidad de interviniente.   

HECHOS Y SÍNTESIS PROCESAL  

1.   En   Neiva  (Huila),  debido  a  quejas  difundidas  por  un  medio de comunicación escrito acerca de irregularidades en  la  contratación  adelantada  por  el Hospital Universitario de esa ciudad para  dotar  la  Unidad  de  Cuidados  intensivos con equipo médico y quirúrgico, el  Cuerpo  Técnico  de  Investigación  de  la  Fiscalía General de la Nación, a  través  del  informe Nº 071 de 13 de marzo de 2006, estableció que el gerente  del  citado  organismo estatal de salud (Jorge Mauricio  Escobar   López),  previo  acuerdo  con  CARLOS   MAURICIO   CORTÉS   GUTIÉRREZ,  intermediario,  mediante  los  contratos  Nº 167 de 2004 y 033 de 2005, compró  varios  ventiladores  por valor de $ 81’200.000   cada  uno,  siendo  que  previamente  estos  habían  sido  cotizados   directamente   con   la   empresa   distribuidora   a  razón  de  $  50’000.000  la  unidad,  ocasionando   al   erario  público  un  perjuicio  de  $  218.000.000,  por  el  sobrecosto, del cual se apoderaron los implicados.   

2. Por lo anterior  fue   vinculado   a   la   investigación  mediante  indagatoria,  entre  otros,  CARLOS   MAURICIO   CORTÉS   GUTIÉRREZ,  quien,  luego de resuelta su situación jurídica provisional con  medida  de  aseguramiento de detención preventiva por el delito de peculado por  apropiación,  en calidad de interviniente,  amplió  injurada  para  reconocer  el  obrar contrario a derecho  imputado  y  expresar  su  voluntad de acogerse a la terminación anticipada del  proceso  de  conformidad  con  el artículo 40 de la Ley 600 de 20001.   

3.   El  21  de  noviembre  de  2006 se llevó a cabo la respectiva diligencia de formulación de  cargos,  en  la que la Fiscalía le atribuyó al precitado el delito de peculado  por  apropiación, agravado por ser la cuantía del saqueo superior a doscientos  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes,  en calidad de “COAUTOR   INTERVINIENTE”,  en  concurso  heterogéneo  con  falsedad  en  documento  privado,  según  lo  normado en los  artículos  397, inciso segundo, y 289 de la Ley 599 de 2000, conductas punibles  frente  a  las  cuales el procesado sólo aceptó responsabilidad en cuanto a la  primera2.   

4.   Una   vez  verificada  la ausencia de irregularidades, el Juez Cuarto Penal del Circuito de  Neiva,  el  6  de  diciembre  de  2006,  dictó  sentencia  condenatoria  contra  CORTÉS     GUTIÉRREZ,  puntualizando  que  no  podía predicarse de él la condición de interviniente,  sino   la   de   coautor   propiamente  dicho  dado  que  obró  “mediando  acuerdo  común,  con  división  de trabajo [y]   atendiendo   la  importancia  del  aporte”,   y   que   además   se   configuraba  la  circunstancia  de mayor punibilidad prevista en el artículo 58-10 de la Ley 599  de 2000.   

En consecuencia, para individualizar la pena  el  a-quo tomó el primer cuarto medio —oscilante   entre  10  años,  1  mes,  15  días,  y  14  años,  3  meses—, ámbito dentro del  cual  por  la  intensidad  del  dolo,  la  gravedad  de  la  conducta y el daño  ocasionado  la fijó en doce (12) años, guarismo al que redujo una cuarta parte  por   el   reintegro   parcial   efectuado   por   el   procesado   (de        $       12’000.000),   y   al   resultado   obtenido  (9  años)  le  descontó la  mitad  en  la  aplicación  del  artículo  351  de  la  Ley  906  de  2004  por  favorabilidad,  para  en definitiva imponer al acusado las sanciones principales  de  cincuenta  y  cuatro  (54)  meses  de  prisión,  multa  de $ 77’512.500          —suma  que  estableció con sujeción a  los  citados  parámetros—,  e  inhabilidad  para el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo  lapso  de  la privativa de libertad, así como la de carácter civil consistente  en  pagar $ 206’000.000 por  el  perjuicio  causado  a  la entidad estatal afectada; además, le concedió al  procesado    la    pena   sustitutiva   de   prisión   domiciliaria3.   

5.  Del  expresado  fallo  apeló  el  defensor  del  condenado,  y  el  Tribunal Superior de Neiva,  mediante   el  suyo  de  28  de  abril  de  2008,  atendiendo  parcialmente  las  pretensiones  de  la defensa, lo reformó en el sentido de condenar al procesado  en  calidad  de interviniente  en  la conducta punible de peculado por apropiación, y retirar la circunstancia  genérica  de  mayor  punibilidad  (Ley  599  de 2000,  artículo  58-10) deducida en primera instancia puesto  que no había sido imputada en el pliego de cargos.   

Consecuente  con esas precisiones el ad-quem  redosificó  la  pena  con  sede  en el cuarto mínimo de movilidad —oscilante  entre 6 años y 10 años, 1  mes,  15  días—, para lo  cual   partió  del  límite  inferior  incrementado  en  la  misma  proporción  señalada  por  el  a-quo; obtuvo así un guarismo inicial de noventa y dos (92)  meses   y   quince   (15)  días,  al  que  sucesivamente  aplicó  las  rebajas  correspondientes  al  grado  de  participación y reintegro parcial (una  cuarta  parte  en  cada evento), así  como    por    el    acogimiento    a    sentencia    anticipada    (equivalente  a  la mitad), y en definitiva  impuso  al  procesado  las  penas principales de veintitrés (23) meses y cuatro  (4)  días  de  prisión, multa de $ 51’675.000,  e  inhabilidad  para  el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  un  período igual al de la sanción restrictiva de la libertad;  le  negó  al enjuiciado la suspensión condicional de la ejecución de la pena,  y   en   los   demás  aspectos  confirmó  la  decisión  recurrida,  fallo  de  segundo   grado contra el cual el Fiscal interpuso y sustentó en tiempo el  recurso      extraordinario     de     casación4.   

LA DEMANDA  

El  Fiscal  que  formuló  la acusación con  fines  de  sentencia  anticipada,  al  abrigo  de la causal primera de casación  (Ley   600   de  2000,  artículo  207-1)  eleva  dos cargos proponiendo en ambos la violación directa de la  ley sustancial, por las siguientes razones:   

Sostiene,  en  primer  lugar,  la  falta  de  aplicación   del  “artículo  61  inciso  2°  del  Código   Penal”,  porque  aun  cuando  el  Tribunal  “tácitamente consideró como grave la conducta del  sentenciado”,  no  le  impuso  el máximo del cuarto  mínimo  como  correspondía  de  acuerdo  esa norma, la cual ordena que una vez  establecido  el ámbito de movilidad punitiva, el fallador impondrá la sanción  “…ponderando  los siguientes aspectos: la mayor o  menor  gravedad  de la conducta, el daño real o potencial creado, la naturaleza  de  las  causales que agraven o atenúen la punibilidad, la intensidad del dolo,  la  preterintención  o  la  culpa  concurrentes,  la  necesidad de la pena y la  función   que   ella   ha   de   cumplir   en   el   caso  concreto”.   

Agrega  que  si  el  ad-quem  reconoció  la  gravedad  de  la  conducta,  el  daño real causado, y que el comportamiento fue  producto     de     un     obrar    deliberado    y    estudiado    (intensidad   de   dolo),  “por  simple lógica” había que concluir  que  “obran  sobradas  razones  para  considerar la  aplicación   del  máximo  de  dicho  cuarto”,  sin  importar  la  discrecionalidad  a  la  que  aludió  el Tribunal al modificar la  sanción.   

Con  base  en  lo anterior solicita casar el  fallo  recurrido, imponiendo como pena de prisión el máximo del cuarto mínimo  para  el delito de peculado por apropiación, y respecto de ese guarismo aplicar  las  rebajas  de  ley,  atendida  su  condición  de interviniente, el reintegro  parcial  y  el  acogimiento  a  sentencia  anticipada,  lo cual conduciría a la  imposición  de  una  pena,  según  el  actor,  no  inferior  a  cuarenta  (40)  meses.   

En segundo término, alega la interpretación  errónea  del  inciso  tercero  del  artículo 401 del Código Penal (Ley 599 de  2000),  pues  estima  que  el  Tribunal  incurrió  en un error de hermenéutica  jurídica  al  aplicar el citado precepto, ya que como el reintegro parcial de $  12’000.000  por parte del  procesado  corresponde a penas a un cinco o seis por ciento del total esquilmado  ($218’000.000),  la rebaja proporcional prevista  en  la  citada  norma no debió ser igual a una cuarta parte, sino de no más de  una    décima    o    doceava   porción,   debido   a   lo   ínfimo   de   la  devolución.   

De acuerdo con lo anterior solicita casar el  fallo  recurrido  para  imponer  la pena que legalmente corresponde, dado que la  norma  vulnerada  obliga  al  funcionario  a  ponderar  la reducción de pena de  manera proporcional a los reintegros parciales.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  De  entrada  aparece  ostensible  que  en este caso corresponde a la  Sala  examinar  si es o no admisible la casación interpuesta por el Fiscal Once  Seccional  de Neiva, verificando si le asiste interés jurídico para atacar por  esa  vía  la  sentencia  de  segunda instancia proferida por el Tribunal de ese  Distrito Judicial.   

2. Ha sido criterio  uniforme       de       la       jurisprudencia5  que  quien  no  ha apelado la  sentencia  de  primer  grado  carece  de  legitimación  para  recurrir por vía  extraordinaria,  excepto  si  su  situación  procesal  es  desmejorada  con  la  decisión  de  segunda  instancia  en  virtud  de la impugnación de otro de los  sujetos  que  intervienen  en  el proceso, o se reclaman nulidades o el amparo o  restablecimiento   de   garantías   fundamentales,   o  arbitrariamente  se  ha  obstaculizado el ejercicio del derecho de impugnación.   

Lo anterior porque lo atacado en esta sede es  la  legalidad  de  la  decisión  de  segunda  instancia, que se presume veraz y  cierta.   

La  síntesis  procesal revela que el sujeto  procesal  aquí  recurrente no apeló el fallo de primer grado, mostrando con su  silencio  plena  conformidad  con  todas  y  cada una de las consideraciones que  fundamentaron  aquella  decisión  de  instancia,  frente  a la cual únicamente  expresó  inconformidad  el  defensor   y  tan  sólo  en relación con dos  aspectos  medulares, de una parte, buscando el restablecimiento del principio de  congruencia  respetando los términos de la aceptación de cargos, puesto que su  prohijado      se      allanó      la     imputación     como     interviniente  en  el  delito de peculado  por  apropiación, no como coautor, como lo condenó el a-quo, además que éste  al  dosificar  la pena incluyó una circunstancia genérica de mayor punibilidad  no  contemplada  en  la acusación, y de otra, pretendiendo una rebaja adicional  por  la confesión que en ampliación de indagatoria hizo el procesado acerca de  su participación en la conducta punible.   

El  ad-quem, respondió desfavorablemente la  última  pretensión,  y  acogió integralmente la primera, a consecuencia de lo  cual  tuvo  que  redosificar  la  pena,  labor  que, acatando la prohibición de  reforma  en peor y el principio de limitación (Ley 600  de  2000,  artículo  204),  llevó acabo con estricta  sujeción  a  los  criterios y parámetros sentados por el juez de primer grado,  respecto  de los cuales ninguna inconformidad alegó el único apelante, y menos  el Delegado de la Fiscalía.   

Por  lo  tanto,  en  casos como el presente,  deviene  como  consecuencia el que carezca de sentido lógico y razón jurídica  autorizar  la  casación, cuando quien la promueve ha consentido el fallo en las  condiciones  destacadas  con  anterioridad  y  en la síntesis de la actuación,  pues  habiendo  podido  impugnarlo,  no lo hizo en los términos exigidos por la  ley.   

3. El fundamento de  la  falta  de interés en este evento para recurrir obedece al propio fin de los  recursos,  dado  que  como  es  sabido  la  función  que la ley le asigna al de  casación   tiene   que   ver,   entre   otros   aspectos,  con  “la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  las  partes en la  sentencia  recurrida”  (Ley  600 de 2000, artículo 206).   

Si  bien  podría  pensarse que la Fiscalía  General  de  la  Nación, como titular de la acción penal y por ende interesada  en  las  consecuencias  derivadas de una conducta punible, resultó lesionada en  ese  interés  legal  por  la  reducción  que de la sanción ordenó la segunda  instancia;  sin  embargo,  igualmente es cierto que ese resultado no obedeció a  los  temas  que  propone el casacionista como fundamento de su censura, sino por  otros    tópicos    cuyo    análisis    no    discute    en   esta   sede   el  demandante..   

Las  normas  procesales  que  organizan  el  procedimiento  penal  son  de  obligatoria  observancia para las partes y por lo  tanto  éstas  deben  hacer  uso de los distintos mecanismos consagrados para la  defensa  de  sus  derechos  dentro  de  las  oportunidades  consagradas  por  el  ordenamiento  jurídico.  Esta  es  una  razón  más  que  viene en apoyo de la  conclusión  de  que quien así no obra carece de legitimidad para acudir a esta  vía  extraordinaria,  por  no  haber  manifestado con todas sus formalidades su  inconformidad  dentro  del  término  legal  previsto  para  el  efecto. Como la  ilegalidad   de   las  decisiones  judiciales  debe  ser  alegada  en  el  marco  establecido  por  la  ley,  y  así  no se obró por el recurrente, ese silencio  conduce  a  una  manifestación  tácita de conformidad con lo resuelto y por lo  mismo,   dicho   fallo   en  actuación  posterior  no  resulta  susceptible  de  controversia alguna.   

Lo  dicho  es suficiente para que se declare  que  el  Fiscal  impugnante no tiene interés jurídico para acusar a través de  la  casación  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior de Distrito  Judicial    de    Neiva,    siendo   forzoso   para  esta  Corporación decretar su inadmisión, de acuerdo  con  lo  establecido  en  el  artículo  213  del  estatuto  procesal  penal  de  2000.   

4.  Finalmente  no  sobra  precisar que la Sala no observa, con ocasión  del  trámite  procesal  o  en  el  fallo  impugnado,  violación  de derechos o  garantías    fundamentales   de   las   partes   e   intervinientes   en   este  proceso.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el agente de la Fiscalía General de la  Nación  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  dictada  por el Tribunal  Superior  de  Distrito Judicial de Neiva contra CARLOS  MAURICIO CORTÉS GUTIÉRREZ.   

Contra   esta   decisión   no   procede  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                         ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.            AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUÍS  QUINTERO MILANÊS                                                YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                             JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Cuaderno  original  3,  folios  132  a  137,  159  a 191, y 247 a  253.   

2  Cuaderno  original  4,  folios  243  a  245,  y cuaderno original 5, folios 47 a  51.   

3  Cuaderno original 5, folios 98 a 105.   

4  Cuaderno  original  5,  folios  109  a 122, y cuaderno del Tribunal, folios 18 a  34.   

5 Cfr.  Auto  de  26  de  enero de 2006, Rad. Nº 24715, y 24 de noviembre de 2005, Rad.  Nº 23484.     

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