30689(01-04-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30689  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                Magistrado Ponente:   

                                      JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

                                Aprobado Acta No.101   

Bogotá, D. C., primero (1º) de abril de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

La  Sala resuelve acerca de la admisibilidad  de  la  demanda de revisión presentada por la Procuradora 161 Judicial Penal II  contra  las  sentencias  proferidas  por  el  Juzgado  Único Penal del Circuito  Especializado  de  Neiva  y  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  la  misma  ciudad,  dentro  del expediente radicado con el número  2000-0090,  por  medio de las cuales fueron absueltos Fernando Bermúdez Ardila,  Víctor  Félix  Trujillo  Calderón y Alfaro Quintero Alvarado, acusados por el  delito  de  homicidio  agravado  cometido  en  la  persona del periodista Nelson  Carvajal Carvajal.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

1.  Los  primeros  fueron resumidos en el fallo del Tribunal, del siguiente modo:   

“El 16 de abril de 1998, a eso de las 6:00  p.m.,  fue  muerto  a  tiros  por  un individuo, el educador y periodista NELSON  CARVAJAL  CARVAJAL,  cuando  se retiraba del centro educativo donde prestaba sus  servicios, ubicado en el barrio Los Pinos de Pitalito.”   

2.   Por   los  anteriores  hechos,  según  se  desprende  de  las  copias de las sentencias de  primera  y segunda instancia aportadas con la demanda, la Fiscalía 22 Seccional  de  Neiva, inició investigación penal a la cual fueron vinculados los señores  Fernando  Bermúdez  Ardila, Víctor Félix Trujillo Calderón y Alfaro Quintero  Alvarado,    quienes    fueron    acusados    por   el   delito   de   homicidio  agravado.   

3. El conocimiento  de  la  causa,  le  correspondió al Juzgado Penal del Circuito Especializado de  Neiva,  y  agotada  la  fase  del  juicio,  el  15  de  diciembre de 2000 dictó  sentencia  absolviendo  a  los  procesados  Fernando  Bermúdez  Ardila, Víctor  Félix  Trujillo  Calderón  y  Alfaro  Quintero  Alvarado de los cargos que les  atribuyó  la  Fiscalía  por  el  delito  de  homicidio agravado del periodista  Nelson Carvajal Carvajal.   

4.  Esta sentencia  fue  confirmada  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva el 6 de  abril  de  2001,  en cuanto concluyó “que no hay un  solo  elemento  de  duda  en  la inocencia de FERNANDO BERMÚDEZ ARDILA, VÍCTOR  FÉLIX  TRUJILLO  CALDERÓN  y  ALFARO QUINTERO ALVARADO, consecuencia que está  ínsita  en  las  consideraciones del a quo, así diga que absuelve a éstos por  beneficio  de  la  duda,  distinción  que  tiene repercusiones morales, pues si  ésta   se   hace  por  el  principio  in  dubio  pro  reo  afecta al nombre del honor de los absueltos, que  no  podrían  predicar sin hesitación alguna que fueron ajenos al delito que se  les acusara.   

“De esta manera,  es  un imperativo moral y legal para la Sala respaldar la decisión apelada, con  la  aclaración  de  que la absolución obedece a estar plenamente demostrada la  inocencia de los acusados.   

“Finalmente, esta  colegiatura   no   puede   pasar   inadvertida  la  exigencia  que  de  absoluta  independencia  y  transparencia  hace  el organismo internacional REPORTEROS SIN  FRONTERAS,  a  esta Corporación, en el caso sometido a estudio de la Sala, así  como  también  <<que  se     valore     con     mayor    detenimiento    los    argumentos    de    la  investigación…>>,  exigencia  que,  por  un lado, resulta innecesaria, dada la probidad intelectual  de  todos los integrantes de esta Corporación, y, por otro, se entiende que esa  absoluta  independencia y transparencia, así como el ponderado análisis de los  elementos  probatorios  de  la  decisión  a  tomar,  la  lleva  a  no  condenar  inocentes”.   

DEMANDA DE REVISIÓN  

La  Procuradora  Judicial  Penal  II,   presenta  demanda  de  revisión  en  contra  de  las  referidas  sentencias con  fundamento  en  la  causal  3ª de revisión contemplada en el artículo 232 del  Decreto  2700  de  1991 (causal 3ª del artículo 220 de la Ley 600 de 2000), la  cual  dispone  que  aquella  acción procede contra las sentencias ejecutoriadas  “cuando  después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos  o  surjan  pruebas,  no  conocidas  al  tiempo de los  debates,    que    establezcan    la    inocencia    del    condenado,    o   su  inimputabilidad”.   

Refiere  que  la  Corte Constitucional en la  sentencia  C-004  de  2003, al resolver sobre la exequibilidad del numeral 3 del  artículo  220  de  la  Ley  600 de 2000, amplió su radio de acción, cumplidas  unas  precisas  condiciones,  a  los  casos  de  preclusión de la instrucción,  cesación  del procedimiento y sentencia absolutoria, satisfechos en el presente  caso.   

En   tal   sentido,  destacó  que  en  el  pronunciamiento  de la Corte Constitucional, se hizo referencia a que la acción  de  revisión  procede, aunque no exista un hecho nuevo o una prueba no conocida  al  tiempo  del proceso, “frente a la preclusión de  la  investigación,  la  cesación  de procedimiento o la sentencia absolutoria,  siempre  y  cuando,  una  decisión  judicial  interna, con una decisión de una  instancia  internacional  de  supervisión  y  control  de los derechos humanos,  aceptada   formalmente   por   nuestro   país,   constaten   un  incumplimiento  protuberante  de  las obligaciones del Estado colombiano de investigar, en forma  sería  e imparcial, las mencionadas violaciones. Esa decisión judicial interna  o  de  una  instancia  internacional  de  supervisión  de  derechos humanos que  constata  la  omisión  del  deber  estatal  de  impartir  justicia  es entonces  elemento  que  justifica  dejar  sin  efecto la decisión absolutoria que había  hecho  formalmente  tránsito a cosa juzgada, pues pone en evidencia que la cosa  juzgada era en realidad aparente”.   

Este  motivo  de  revisión  que  ahora  es  contemplado  en  el  numeral  4º  del artículo 192 de la Ley 906 de 2004, pero  referida  sólo  a  los  fallos  absolutorios  en  procesos  por  violaciones de  derechos    humanos    o    infracciones   graves   al   derecho   internacional  humanitario.   

Considera  que  dicha  disposición no es de  estricta  naturaleza  procesal,  lo  que  la  haría  de  aplicación  futura  e  inmediata,  sino  que se trata de una norma procesal con efectos sustantivos que  reclama aplicación retroactiva.   

En tal sentido afirma que la disposición en  comento  se  puso  a  tono  con  la  jurisprudencia  de la Corte Constitucional,  específicamente   con   la  sentencia  C-004  de  2003,  mediante  la  cual  se  desarrolló  el  tema  en  torno al bloque de constitucionalidad con base en los  estándares  internacionales  que vinculan al Estado la protección y promoción  de  los  derechos  de  las  víctimas de violaciones de los derechos humanos y/o  infracciones al derecho internacional humanitario.   

Estas razones llevan al convencimiento de que  la  disposición  en  cita es una norma procesal de efectos sustantivos que debe  aplicarse  retroactivamente  por  virtud del principio de favorabilidad desde la  arista  de  las  víctimas;  además  la  decisión  de  la Corte Constitucional  respecto  de la exequibilidad del numeral 3º del artículo 220 de la Ley 600 de  2000,  debe  entenderse  incorporada  a  la  norma  que  en materia de revisión  gobernó  los  hechos  que  constituyen  el  objeto  de la demanda, es decir, el  artículo 32 del decreto 2700 de 1991.   

Para sustentar la demanda de revisión, hace  mención a lo siguiente:   

1.  La  Sociedad  Interamericana  de Prensa,  mediante  petición  559-2002  presentada,  el  21  de  junio  de  2002, ante la  Comisión  Interamericana  de  Derechos Humanos, alegó que el Estado colombiano  es  responsable  de  la  violación  de  los  derechos  a  la  vida,  garantías  judiciales,  libertad  de  expresión  y  pensamiento,  y  protección  judicial  consagrados  en  los  artículos 4, 8, 13 y 25 de la Convención Americana sobre  Derechos  Humanos  por  los  hechos relacionados con el homicidio del periodista  Nelson  Carvajal  Carvajal,  sucedido el 16 de abril de 1998, por circunstancias  relacionadas con el ejercicio de su actividad profesional.   

Que  la  Sociedad  Interamericana  de Prensa  sustentó  que  el  proceso  penal  adelantado  para investigar el homicidio del  señor   Nelson   Carvajal   Carvajal   estuvo   afectado   por   una  serie  de  irregularidades  en  la  investigación,  como en la obtención y valoración de  los  medios probatorios por parte de las instancias judiciales que conocieron el  caso,   lo  cual  condujo  a  que  los  procesados  fueron  absueltos  en  ambas  instancias.   

En  consecuencia,  el  Estado  colombiano es  responsable  por  la  impunidad  en  la  que  permanecen  los  hechos,  pues con  posterioridad  al  proceso  judicial  no  se  ha  realizado esfuerzo alguno para  investigar y esclarecer el homicidio.   

2.  El  Estado colombiano manifestó ante la  Comisión  Interamericana  que  para  esclarecer el homicidio de Nelson Carvajal  Carvajal  se  llevó  a  cabo  un  proceso  judicial  que culminó con sentencia  absolutoria  de  los  presuntos  responsables,  la  cual quedó en firme el 6 de  abril  de  2001,  por  lo  que  solicitó  se declarara inadmisible la petición  presentada por la Sociedad Interamericana de Prensa.   

3.  De  acuerdo  con  lo  previsto  en  los  artículos  46  y 47 de la Convención Americana, y en los artículos 33 y 37 de  su  Reglamento, luego de analizar la petición, sin prejuzgar sobre el fondo del  asunto,   decidió   declararla   admisible   en  relación  con  las  presuntas  violaciones  de  los  artículos 4, 8, 13 y 25, en concordancia con el artículo  1(1)  del  mismo  instrumento, ordenando notificar dicha decisión a las partes,  publicarla  e  incluirse  en  el  Informe  Anual  a  la  Asamblea  General de la  OEA.   

4. Notificadas las partes de la decisión de  la  Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos, el 6 de febrero de 2003 el  Estado  colombiano  presentó  sus  observaciones  a través  comunicación  cuyas  partes  fueron  transmitidas  a la peticionaria para que a su vez hiciera  las observaciones pertinentes.   

5.  De  esta manera, la autora de la demanda  con  fundamento  en  la  jurisprudencia  de  la Corte Interamericana de Derechos  Humanos,  específicamente  la  opinión  consultiva  OC-9/87 de 6 de octubre de  1987,  Serie  A  Na 9; en la  sentencia  dictada  el  5  de  julio  de  2004 en el caso 19 comerciantes contra  Colombia,  en  el  Tercer  Informe  de  la  Comisión Interamericana de Derechos  Humanos  acerca  de  la  situación  de los derechos humanos en Colombia y en la  sentencia  proferida  por  la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de  Justicia  el 28 de mayo de 2008, considera que las circunstancias de derecho que  fundamentan  la acción de revisión prueban con suficiencia la causal invocada,  esto   es,   la   contemplada   en   el   artículo  232  del  Decreto  2700  de  1991.   

CONSIDERACIONES  

1. De acuerdo con  lo  dispuesto  en  el  artículo  75,  numeral 2, de la Ley 600 de 2000 la Corte  Suprema  de  Justicia  es  competente  para  conocer  de la acción de revisión  cuando  la  sentencia,  la  preclusión  de  la investigación o la cesación de  procedimiento  ejecutoriadas  haya sido proferidas en única o segunda instancia  por  esta  Corporación  o  por  los tribunales superiores de distrito o por los  fiscales que actúan ante ellos.   

2.  El artículo  220,  numeral  3º,  de  la  Ley 600 de 2000 dispone que la acción de revisión  procede      contra     las     sentencias     ejecutoriadas     “[c]uando  después  de  la sentencia condenatoria aparezcan hechos  nuevos  o  surjan pruebas, no conocidas al tiempo de los debates, que establezca  la    inocencia   del   condenado,   o   su   inimputabilidad”.   La  aplicación  de esta disposición fue extendida por virtud del  fallo  de  exequibilidad que mediante sentencia C-004 de 2003 profirió la Corte  Constitucional,  abarcando  las hipótesis de preclusión de la investigación y  cesación  del  procedimiento  cuando  se  trate  de  casos  de violación a los  derechos  humanos  o  al  derecho  internacional humanitario, no contemplados en  aquella  disposición,  equiparando  de esta forma los derechos de las víctimas  con los que legalmente se reconocen al procesado o sentenciado.   

3. En la demanda  de  revisión la Delegada de la Procuraduría evoca el numeral 4º del artículo  192  de la Ley 906 de 2004, pero desliza su pretensión por la vía de la causal  3ª  del  artículo  220  de  la  Ley  600  de 2000 en cuanto que a partir de la  aludida  sentencia  de exequibilidad, en los casos de violación de los derechos  humanos  o  del  derecho  internacional humanitario, involucra las hipótesis de  prueba    nueva    o  decisión      judicial      interna      o     de     un     organismo  internacional   encargado   de  la  protección  de  aquellos derechos que constate su vulneración.   

Observa  la  Sala  que  lo  dispuesto en el  numeral  3º  del  artículo  220  de la Ley 600 de 2000, cuya exequibilidad fue  condicionada   por   la   Corte   Constitucional   en  cuanto  al  requisito  de  procedibilidad  de  la  acción  de  revisión,  no  presenta  diferencia con lo  previsto  en  el numeral 4º del artículo 192 de la Ley 906 de 2004, pues una y  otra  disposición,  exigen  que  se  haya establecido mediante decisión de una  instancia  internacional  de  vigilancia  y  control de los derechos humanos, un  incumplimiento  protuberante  de las obligaciones del Estado de investigar seria  e imparcialmente tales violaciones.   

4. La Procuradora  Delegada  alude  que  con  posterioridad  a  la  sentencia absolutoria apareció  prueba  nueva  no  conocida  al  tiempo  de  los  debates  que  compromete a los  procesados  absueltos,  en  este  sentido  hace  referencia  a  la  declaración  suministrada  por  Pablo  Emilio  Bonilla  Betancurt, desmovilizado de las FARC,  quien  el  29 de marzo, 11 y 12 de octubre de 2006, en Pitalito, Huila, ante una  fiscal  especializada aseguró que entre los autores intelectuales del homicidio  de  Nelson  Carvajal  Carvajal  se  encuentra  Ramiro  Falla Cuenca [ex     alcalde    del    municipio    de    Pitalito],  Alonso  Vergara  Téllez y Fernando Bermúdez; y la ampliación  de  la declaración rendida el 25 de agosto del mismo año por la señora Judith  Carvajal Carvajal.   

5. No obstante lo  anterior,  también hace referencia a la decisión de un organismo internacional  encargado  de  la protección de los derechos humanos y el derecho internacional  humanitario,  dando  lugar a la segunda hipótesis contemplada en el numeral 3º  del  artículo  220 de la Ley 600 de 2000, de la forma como lo integró la Corte  Constitucional  con la sentencia C-004 de 2003. En tal sentido, trae a colación  que  la  Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos  declaró admisible la  petición  559-2002  presentada  por la Sociedad Interamericana de Prensa contra  la  República  de  Colombia  por  hechos  relacionados con la violación de los  derechos   a   la   vida,   garantías  judiciales,  libertad  de  expresión  y  pensamiento,  y  protección  judicial, consagrados en los artículos 4, 8, 13 y  25  de  la  Convención  Americana sobre Derechos Humanos, por cuanto el proceso  adelantado  para investigar el asesinato del periodista Nelson Carvajal Carvajal  estuvo  afectado  por  una  serie  de  irregularidades,  tanto  en  la  fase  de  investigación  ante  el  “Ministerio  Público”, como en la de obtención y  valoración  de  los medios probatorios ante el poder judicial, lo cual trajo en  consecuencia  que los tres inculpados por el asesinato fueran absueltos en ambas  instancias  del  mencionado  proceso  penal, por lo que el Estado es responsable  por impunidad de los agresores.   

Sin  embargo, no tuvo en cuenta la Delegada  de  la  Procuraduría  que  tanto  en  el caso de la prueba nueva no conocida al  tiempo  de  los  debates  como  en  el  de  la  decisión  judicial interna o la  declaración  del  organismo internacional por medio de la cual se determina que  el  Estado  incumplió  de  manera  protuberante  la  obligación  de investigar  seriamente  la  violación  de  los  derechos humanos, es requisito sine  qua  non su verificación y que,  la  decisión  final en el trámite interno o externo, no deje duda acerca de lo  que  revela  el medio probatorio ex novo, o de la omisión estatal.   

6.    En  consecuencia,  ni  la  prueba  nueva que se trae a colación, la cual sirvió de  fundamento   para   que  la  Unidad  Nacional  de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario,  el  4  de  septiembre  de  2008, profiera medida de  aseguramiento  en  contra  de  Carlos  Augusto  Rojas  Ortiz por el homicidio de  Nelson  Carvajal  Carvajal,  ni la admisibilidad de la petición 559/2002, el 13  de   octubre   del   2004,   satisfacen   el   requisito   de   la  ‘constatación’  al  cual  se  refirió  la  Corte  Constitucional en la sentencia C-004 de 2003, del siguiente modo:   

“En  tal  contexto,  esta  Corporación  considera  que  en  los  casos de negligencia protuberante del Estado en brindar  justicia  a  las  víctimas  de  violaciones a los derechos humanos y al derecho  internacional  humanitario,  para  que proceda la revisión, sin que aparezca un  hecho  nuevo  o  una  prueba no conocida al tiempo del proceso, es necesario que  exista  una  declaración de una instancia competente que constate que el Estado  incumplió  en  forma  protuberante  con la obligación de investigar seriamente  esa  violación.  A  fin  de  asegurar  una adecuada  protección  a  la  persona  absuelta,  la  constatación de esa omisión de las  autoridades  deberá  ser adelantada por un organismo imparcial e independiente,  y  por  ello,  en el plano interno, dicha declaración sólo puede ser llevada a  cabo   por   una   autoridad   judicial.  (Subrayas ajenas al original)   

“A su vez, la Corte recuerda que el Estado  colombiano,  en  desarrollo  de tratados ratificados, ha aceptado formalmente la  competencia  de organismos internacionales de control y supervisión en derechos  humanos,  como la Comisión Interamericana, la Corte Interamericana o el Comité  de  Derechos  Humanos  de  Naciones  Unidas. En tales condiciones, en virtud del  principio  de complementariedad en la sanción de las violaciones a los derechos  humanos  y  al  derecho internacional humanitario, que Colombia ha reconocido en  múltiples  oportunidades  (CP  art.  9°),  y  por la integración al bloque de  constitucionalidad  de  los tratados de derechos humanos y derecho internacional  humanitario   (CP  arts  93  y  214),   la  Corte  considera  que  aquellas  decisiones  de  esas  instancias  internacionales de derechos humanos, aceptadas  formalmente  por  nuestro país, que constaten un incumplimiento protuberante de  las  obligaciones del Estado colombiano de investigar en forma seria e imparcial  las  violaciones  a  los  derechos  humanos y las infracciones graves al derecho  internacional  humanitario,  permiten  igualmente la acción de revisión contra  decisiones  absolutorias  que  hayan hecho formalmente tránsito a cosa juzgada.  En   efecto,   esas   decisiones  internacionales,  adelantadas  por  organismos  imparciales  a  los  cuáles Colombia ha reconocido competencia, muestran que la  cosa  juzgada  no era más que aparente, pues el proceso investigativo no había  sido  adelantado  con  la seriedad que exigen la Constitución y los tratados de  derechos humanos.”   

7.    El  condicionamiento  no  puede ser entendido de manera diferente, máxime cuando la  misma  Comisión Interamericana de Derechos Humanos en los numerales 42 y 43 del  Informe  sobre  Admisibilidad  N°  54/04,  efectuó las siguientes precisiones:   

“42.  La  Comisión  considera  oportuno  destacar  que  un  resultado  absolutorio   per  se  no  configura  la  violación  de  alguno de los  derechos  previstos  en  la  Convención  Americana.  Sin  embargo, la Comisión  observa  que la falta de investigación por parte del Estado colombiano conlleva  una  situación de impunidad que podría tender a caracterizar una violación de  los  artículos  8  y 25, así como en incumplimiento de la obligación prevista  en el artículo 1(1) de la Convención.   

“43.  En  opinión  de  la  Comisión los  argumentos  presentados  por  el  Estado [colombiano]  requieren,  para  ser resueltos, una análisis sobre  el  fondo del asunto. De la misma forma, la Comisión  considera   que  las  alegaciones  del  peticionario  relativas  a  la  supuesta  violación   de  los  derechos  a la vida, la libertad de expresión y a la  protección  judicial, de ser comprobadas, pueden caracterizar una violación de  los  derechos  garantizados  por  los artículos 4, 8, 13 y 25 de la Convención  Americana    en    relación    con    el    artículo    1    (1)   del   mismo  instrumento.”      (Subrayas     ajenas     al  texto)   

Además  de lo anterior en relación con la  fuerza  vinculante  de  las  recomendaciones  de  la Comisión Interamericana de  Derechos Humanos, la Sala tiene precisado.   

“El  artículo  44  de  la  Convención     Americana    de    Derechos    Humanos   dispone   que  <<Cualquier  persona o grupo de personas, o entidad no gubernamental  legalmente  reconocida en uno o más Estados Miembros de la Organización, puede  presentar  a  la  Comisión  peticiones  que  contengan  denuncias  o  quejas de  violación    de    esta    Convención   por   un   Estado   Parte.>>   

“La Comisión  Interamericana  de  Derechos Humanos es esencialmente  un  órgano observador y promotor de los derechos humanos; atiende y estudia las  quejas  presentadas  por  cualquier  persona o grupo de personas; puede formular  recomendaciones  a  los  gobiernos  de  los  Estados  Miembros  para que adopten  medidas  progresivas a favor de los derechos humanos; y decide si somete o no el  tema   de  la  queja  a  conocimiento  de  la  Corte  Interamericana de Derechos Humanos.   

“Como lo explicó la Corte en providencia  que   negó   las   pruebas   deprecadas   por   los   intervinientes   en  este  diligenciamiento,    los   conceptos   o   recomendaciones   de   la   Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos  no  tienen fuerza vinculante, o no son de  obligatorio acatamiento para el Estado Colombiano:   

<<Nada se  dice  en  la  Convención, por el contrario, acerca del efecto vinculante de las  recomendaciones,  si  bien  se establece que la Comisión estará atenta, dentro  de  un  plazo  determinado, al cumplimiento de las medidas que deben adoptar los  Estados  involucrados,  luego  del cual evaluará si se tomaron o no las medidas  adecuadas y si se publica o no el informe respectivo.   

<<Sin  embargo,  es  claro  que la publicación del informe no soluciona el problema de  violación  de  derechos  humanos  que  fue planteado por el solicitante y si de  esto  se sigue que la Comisión Interamericana deba remitir el asunto a la Corte  Interamericana  –donde,  emitida  una  sentencia,  esta  sería  de obligatorio acatamiento-, concluye la  Sala  que  el  alcance  de las recomendaciones es bastante limitado.         >>”1   

Así,  la  aprobación  por  parte  de  la  Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos  del  informe  de admisibilidad  aludido  no  constituye  la  decisión  de  una instancia internacional que haya  considerado  que  el Estado colombiano incurrió en omisión protuberante de sus  obligaciones   por  no  investigar  de  manera  seria  e  imparcial  los  hechos  relacionados  con  la  muerte  del  periodista Nelson Carvajal Carvajal, pues la  declaración  que  se exige para la procedibilidad de la acción de revisión es  aquella  en  la cual se determina que el Estado incurrió en la desatención que  se le atribuye.   

8.  Ahora,  en  relación  con la declaración de Pablo Emilio Bonilla Betancurt, la ampliación  de  declaración de Judith Carvajal Carvajal y la decisión por medio de la cual  se  resolvió  la  situación jurídica de Carlos Augusto Rojas Ortiz, la cuales  presenta  como  prueba  nueva  conocida  y  constatada  con  posterioridad a los  debates,  también encuentra la Sala que no reúne las condiciones exigidas para  impetrar  la  demanda  de  revisión en cuanto se trata de una declaración cuyo  contenido  no  ha  sido verificado por medio de decisión judicial interna o por  un    organismo    internacional,   formalmente   reconocido   por   el   Estado  colombiano.   

Al respecto, en reciente decisión la Sala a  propósito  de  lo decidido por la Corte Constitucional en la sentencia C-004 de  2003, precisó:   

“4.2.   La  segunda  posibilidad  parte  de  la presencia de hecho o prueba nueva que por no  haber  sido  conocido al tiempo de los debates hizo que el proceso terminara con  sentencia   absolutoria,  preclusión  de  la  investigación  o  cesación  del  procedimiento,  cuya  presencia  fue  constatada  ulteriormente en una decisión  judicial  interna  o  por un organismo internacional formalmente aceptado por el  Estado colombiano.   

“De  lo  anterior  se  desprende  que,  contrario  a la hipótesis analizada en el apartado anterior, no se requiere que  la  decisión  judicial  interna o que un organismo internacional declare que el  Estado  colombiano  incurrió  en  omisión protuberante en la investigación de  hechos   violatorios  de  los  derechos  humanos  o  del  derecho  internacional  humanitario,  sino  la  concurrencia ex novo de un hecho o prueba que de haberse  conocido  antes  de  proferir  la decisión que culminó con la terminación del  proceso, hubiera determinado una decisión opuesta a aquella.   

“Sin embargo, el hecho o la prueba nueva  que  concurre  con  posterioridad  a  la  decisión que puso fin al proceso debe  estar  constatado  o,  dicho  otro  modo,  haberse  verificado  en  la decisión  judicial  interna  o  del  organismo  internacional, es decir, no puede aparecer  solo,  sino  que  ha  debido ser objeto de valoración y fundamento de la misma,  independientemente  de  su  sentido  (condenatorio o absolutorio), como forma de  comprobación  de  su  contenido,  que  inexorablemente debe tener una relación  estrecha   con   los  hechos  investigados  en  el  proceso  cuya  revisión  se  persigue.   

“En  suma,  para la procedibilidad de la  causal  de revisión dispuesta en numeral 3ª del artículo 220 de la Ley 600 de  2000,   cuando   se   trata   de   sentencia   absolutoria,  preclusión  de  la  investigación  o  cesación  de  procedimiento, por las razones a las cuales se  alude   en   este  apartado,  se  requiere  que:  (i)  los  hechos  investigados  constituyan   agravio   a  los  derechos  humanos  o  al  derecho  internacional  humanitario,  (ii)  con  posterioridad  a  la decisión que puso fin al proceso,  aparezca  hecho  o prueba nueva no conocido al tiempo de los debates, y (iii) el  hecho     o     prueba     nueva     haya    sido  constatado  en  una decisión judicial interna o por  un  organismo  internacional  formalmente aceptado por el Estado Colombiano, con  independencia   de   su   sentido   (condenatorio   o  absolutorio).2   

Y  si  bien  es  cierto  con  la demanda de  revisión  se  acompañó  copia  la  resolución  de  4  de septiembre de 2008,  mediante  la cual la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional  Humanitario  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación resolvió la situación  jurídica  de  Carlos  Augusto Rojas Ortiz imponiéndole medida de aseguramiento  por  el  homicidio  del periodista Nelson Carvajal Carvajal,  en la cual se  hace  alusión  a  las  pruebas que se presentan novedosas en este trámite, esa  circunstancia  no tiene entidad suficiente para deducir que su contenido ha sido  ‘constatado’,  pues por la fase procesal por la  que  atraviesa  dicho proceso, su valor, en punto a la certeza que se obtiene de  ellos  en  relación  con  la participación de ese sindicado, es relativo y con  mayor  razón  respecto  de  los  acusados  que  fueron  abrigados con decisión  absolutoria.   

La verificación del contenido de verdad de  un  hecho  o  medio  probatorio  que  se  califica ex  novo  para  efectos  de  la acción de revisión, no  sucede  por  el  mero  hecho de haber constituido el fundamento de una decisión  judicial  en  desarrollo  de  otro  proceso  penal,  sino  en cuanto lo que dice  permitió  en  ese  mismo  asunto,  mediante  su  verificación,  llegar  a  una  declaración  de  certeza acerca de los hechos investigados y la responsabilidad  del  procesado  y,  por  otra parte, establece que quienes fueron investigados y  favorecidos  con  preclusión de la investigación, cesación de procedimiento o  absolución  también  son  coautores  o partícipes en los hechos, determinando  que    el    efecto    jurídico    de    la    res  iudicata sufra un verdadero cataclismo.   

9. Corolario de  lo  anterior,  como en el caso bajo examen no concurre ninguno de los requisitos  de  procedibilidad de la acción de revisión que se vienen de señalar, la Sala  no  admitirá la demanda de revisión presentada por la Procuradora 161 Judicial  Penal II.   

Se  ha de aceptar que como se observa en el  expediente,  la  situación  fue  admitida  por  la  Comisión Interamericana de  Derechos  Humanos,  dicha  circunstancia tendrá las consideraciones pertinentes  por la Sala, en el evento de su resultado final.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1. NO  ADMITIR  la  demanda  de revisión  promovida  por  la  Procuradora  161 Judicial Penal II contra las sentencias por  medio  de  la cuales el Juzgado Único Penal del Circuito Especializado de Neiva  y  la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de la misma ciudad,  dentro  del expediente radicado con el número 2000-0090, absolvieron a Fernando  Bermúdez  Ardila, Víctor Félix Trujillo Calderón y Alfaro Quintero Alvarado,  quienes  fueron  acusados  por  el  delito  de  homicidio  agravado del cual fue  víctima  el periodista Nelson Carvajal Carvajal, por las razones anotadas en la  anterior motivación.   

2.  Contra  el  presente auto procede el recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ           SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

                                                                                                  IMPEDIDA   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO              MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE L.   

Permiso  

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                     JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

Aclaración de voto  

                  IMPEDIDO   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  Sentencia de 17 de septiembre de 2008, Rad.  26021   

2  Sentencia   de   18   de   marzo   de   2009,  Rad.  28860.     

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