30870(24-06-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 30870  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Aprobado   acta   No.   186                               

                    Magistrado  Ponente:   

                                                 Dr.  JOSE  LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ   

Bogotá, D. C.,  veinticuatro de junio de  dos mil nueve.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  de  Diomedes  Villanueva  contra  la sentencia  dictada  el  19  de  septiembre  de  2006  por  el Tribunal Superior de Bogotá,  mediante  la cual confirmó la emitida el 29 de junio anterior por el Juzgado 32  Penal  del  Circuito  de Conocimiento, que condenó al procesado por los delitos  de   homicidio  agravado  y  porte   ilegal   de   armas   de   fuego  de  defensa  personal.   

Hechos.  

El 21 de septiembre de 2005, entre 6 y 7 de la  mañana,  en  el  sector  de  la  calle  34 A Sur con carrera 89 de Bogotá, dos  sujetos  dispararon  contra  Juan  de  Jesús Zambrano  Melo,  Presidente  de  la Junta de Acción Comunal del  Barrio  Unir  Uno,  causándole  la  muerte. Los victimarios  huyeron en un  vehículo  mazda  color  rojo de placa BCX-327. Horas después se presentó ante  las   autoridades   de   policía  el  señor  Ricardo  Calderón   Alaguna  para  informar  que  Carlos  Puertas,  Pedro  N. alias El Carnicero y  Diomedes   Villanueva   fueron   las   personas   que  perpetraron  el  crimen, y que él estuvo en “la vuelta”, pero que no sabía  que   se   iba   a   cometer  un  homicidio.  Afirmó  que  él  y  Carlos   Puertas   permanecieron   en  el  vehículo    mientras    El    Carnicero    y   Diomedes   Villanueva  ejecutaban el crimen. Meses después la policía logró la captura  de este último.   

Actuación  procesal  relevante.   

1.  La  fiscalía  realizó  las  audiencias  preliminares  de  legalización  de  la captura y de imputación ante el juez de  control  de  garantías,  en  relación  con  Diomedes  Villanueva,   y  el  11  de  enero  de  2006 presentó escrito de acusación en su  contra   por   los   delitos   de  homicidio  agravado  y  porte  ilegal de armas de  fuego de defensa personal.   

2. El conocimiento del asunto correspondió al  Juzgado  32  Penal  del Circuito, que realizó las audiencias de formulación de  la  acusación,  preparatoria y de juicio oral. Concluido éste, anunció que el  fallo  sería  condenatorio y así lo plasmó en sentencia de 29 de junio, en la  que  le  impuso  como pena principal 40 años y 9 meses de prisión, y como pena  accesoria,  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por el mismo término.   

3. La defensa apeló esta decisión para pedir  la  absolución  del  procesado,  por  considerar  que  no existía prueba de su  responsabilidad,  pero  el  Tribunal Superior de Bogotá, mediante el suyo de 19  de  septiembre  de  2006,  le impartió confirmación integral. En su contra, el  impugnante  interpuso casación. La Corte revisó la demanda y la inadmitió por  no  cumplir  las  exigencias  formales  para  su  estudio  de  fondo,  pero como  advirtió  que la pena accesoria rebasaba los topes legales, casó oficiosamente  el fallo para hacer los ajustes pertinentes.   

Fundamentos    de    la    demanda    de  revisión.   

Se sustenta en la causal tercera del artículo  192  de  la  Ley  906  de  2004,  que  dice:  “Cuando después de la sentencia  condenatoria  aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas no conocidas al tiempo de  los    debates,    que   establezcan   la   inocencia   del   condenado   o   su  inimputabilidad”.   

Asegura  que  el  1°  de octubre de 2008, el  detenido   Jorge   Enrique   Mora  Mora  dirigió  un  derecho  de  petición  a  la  Fiscalía General de la  Nación,  para  solicitar beneficios por colaboración eficaz, con fundamento en  lo establecido en el artículo 413 de le Ley 600 de 2000.    

En  este  escrito  manifiesta  que  el  día  siguiente  al  homicidio  de  Juan  de Jesús Zambrano  Melo,  escuchó  una  conversación entre Ricardo  Calderón  Alaguna  y  un  señor  “Merejo  ó  Herejildo  Sánchez  Pérez”,  en  la  cual  este  último le decía al primero que le había  pagado  un millón de pesos para asustar el señor Juan  de  Jesús Zambrano Melo, no para que lo matara, que no  se explicaba por qué lo había asesinado y que no le pagaría.   

Argumenta  que  esta  revelación explica por  qué  el  señor  Ricardo Calderón Alaguna,  el  mismo  día  de  los  hechos,  de manera descarada, denunció  penalmente   a   Diomedes   Villanueva   y  las otras personas: para librar su responsabilidad como verdadero  autor  del homicidio. De ahí la importancia de la prueba, a lo que se suma toda  una   cantidad   de   anomalías   que   se   presentaron   en   el   curso  del  proceso.   

Asegura, por ejemplo, (i) que el sector donde  el  testigo de cargo dice que ocurrieron los hechos se hallaba en pavimentación  y  por  tanto que no había acceso de vehículos, (ii) que el testigo afirma que  los  homicidas  abordaron  el  vehículo mazda Coupe por la puerta de atrás, lo  cual  no  puede ser, porque estos vehículos no tienen puertas traseras, y (iii)  que  la  fiscalía nunca escuchó al vigilante del parqueadero cercano del lugar  donde ocurrieron los hechos, siendo clave para la investigación.   

Para  demostrar  los  hechos  básicos  de su  petición  aporta  en el carácter de prueba nueva copia de un memorial suscrito  por  el  detenido  Jorge Enrique Mora Mora,  dirigido  a  la  Fiscalía  General de la Nación, donde hace las  afirmaciones  que  el  demandante  reproduce  y  donde  pide le sean reconocidos  beneficios  por  colaboración  eficaz.  También,  copia  del  comunicado de la  Fiscalía, dando respuesta adversa a la solicitud.   

SE CONSIDERA  

1.  Procedimiento  aplicable.   

El  caso que ocupa la atención de la Sala se  tramitó  y  decidió  con fundamento en el modelo de enjuiciamiento previsto en  la  Ley  906  de  2004, realidad que determina que el procedimiento aplicable en  materia de revisión sea el establecido en el referido estatuto.   

2.  Competencia.   

La  Corte  es  competente  para conocer de la  acción  propuesta,  de  acuerdo  con lo dispuesto en el artículo 32.2 ejusdem,  por  hallarse  dirigida contra una sentencia dictada en segunda instancia por un  Tribunal Superior, que hizo tránsito a cosa juzgada.   

3.   Causal  de  revisión planteada.   

La tercera del artículo 192, que autoriza la  apertura  a  trámite de la acción cuando después de la sentencia condenatoria  aparezcan  hechos nuevos o surjan pruebas no conocidas al tiempo de los debates,  que establezcan la inocencia del condenado o su inimputabilidad.   

4.  Decisión.   

La  causal  tercera  de  revisión,  que  el  accionante  invoca como fundamento de la pretensión rescisoria del fallo, exige  para  su configuración tres condiciones, (i) que la sentencia contra la cual se  dirige  la  acción sea de carácter condenatorio, (ii) el surgimiento de hechos  nuevos  o  pruebas nuevas no conocidas al tiempo de los debates, y (iii) que las  pruebas  aportadas  o  aportables  sean  aptas  para  demostrar la inocencia del  procesado o su inimputabilidad.    

Por  prueba  nueva  ha  sido  entendido  todo  instrumento  o  mecanismo probatorio que por cualquier causa no se incorporó al  proceso.  Y  por  hecho  nuevo  toda  situación  fáctica  no  conocida  en las  instancias,  o toda variante sustancial de una situación fáctica conocida, que  tengan  la  virtualidad  de desvirtuar o dejar en entredicho la verdad declarada  en el fallo.   

Para  el ejercicio de la acción de revisión  en  el  marco  del  sistema  oral,  se considera prueba, desde el punto de vista  formal,  no  sólo la que ha sido sometida a debate ante un juez de conocimiento  en  un  juicio  oral,  sino  los  llamados  en el nuevo modelo de enjuiciamiento  medios  cognoscitivos,  entre  los  que  se encuentra los elementos materiales probatorios y evidencia física,  los  informes,  el  interrogatorio a indiciado, la aceptación del imputado y la  prueba                  anticipada.1      

En  el  caso  analizado,  puede  en principio  decirse  que  los dos primeros presupuestos requeridos para la procedencia de la  causal  invocada  se  cumplen, pues la acción se dirige contra una sentencia de  carácter  condenatorio,  y  el  escrito que se aduce como prueba ex novo, llena  tal  condición,  como  quiera  que no hizo materialmente parte del proceso cuya  revisión  se  solicita,  ni  existen  elementos  de juicio para concluir que el  accionante,  habiéndola  conocido,  hubiese  renunciado  voluntariamente  a  su  descubrimiento.     

No ocurre lo mismo, sin embargo, en relación  con  el  tercer  presupuesto, porque para su estructuración es necesario que la  prueba  que  se  aduce para acreditar los hechos básicos de la causal, tenga la  virtualidad   de  enervar  ab  initio  el  juicio  positivo  de  responsabilidad  realizado  por los juzgadores, en grado tal, que haga nacer de inmediato la idea  de  que  se declaró penalmente responsable a un inocente o que se condenó a un  inimputable  como  imputable,  exigencia  que  el  memorial  aportado  con dicho  propósito no reúne.   

Las razones son de orden formal y sustancial.  Formal,  porque  se  trata  de  un  escrito  en  copia, ni siquiera en original,  aparentemente  firmado por el señor Jorge Enrique Mora  Mora,  que  carece,  como tal, de aptitud demostrativa  para  intentar  una  acción  de  esta  naturaleza,  pues  la  Corte  ha  venido  sosteniendo  que  la  fuente  probatoria,  en  estos casos, debe satisfacer unos  requisitos  formales mínimos, que vinculen al declarante con los compromisos de  verdad  y  lealtad  procesal  y  tornen  la  pretensión revisional sumariamente  seria,   

“Aunque  cualquiera  de  las  categorías  comprendidas  dentro  del concepto de medios cognoscitivos es teóricamente apta  para  promover  la  acción  de revisión, en tratándose de elementos de juicio  como  declaraciones  o  entrevistas,  es  importante que hayan sido recaudadas o  ratificadas  bajo juramento ante las autoridades autorizadas por el Código, con  el  fin  de  que sus fuentes adquieran vinculación legal con los compromisos de  verdad   y  lealtad  procesal,  y  que  la  pretensión  se  torne  sumariamente  seria”.2        

Sustancial,   porque  se  trataría  de  un  testimonio  de  oídas,  insuficiente,  de  suyo, para inquietar los fundamentos  probatorios   de  los  fallos  de  instancia,  pero  ante  todo,  porque  de  la  conversación  supuestamente  escuchada  por  el  testigo,  lo  que surge es que  “Merejo  o  Heregildo  Sánchez  Pérez”  habría  sido  el determinador del  homicidio  y  Ricardo  Calderón  Alaguna  autor  material, en manera alguna que  Diomedes   Villanueva   no  hubiese participado en su ejecución. Dice el testigo,   

“Unabes  fui ajugar tejo apatiobonito unir  uno,  serquita  donde  yo  bivo  entré  alas canchas de tejo escuche, al señor  merejo  o  Heregildo  Sanchez  perez  en  estado,  de embriagues que le desia al  señor  Ricardo  Calderón  Alaguna  como  eramos  conocidos de jugo de tejo, me  aserque  a  merejo ledesia Arricardo como es de, bruto es ijueputa si yo lomande  asustar  al  viejo  Juan no amatarlo, no levoy adar ni un peso. Astaque me saque  de  este problema porque, la familia de ese viejo o sea Juán de Jesús Sambrano  melo  de  inmediato nos echa la culpa, anosotros y usted es el responsable de lo  que,  paso y la plata que leiba adar selaboy adar al sargento de la Sijin bayase  uste  adelante  que no quiero, que nos bean a los dos salir de aquí, ynosbemos,  donde  siempre  que allá tengo sita con el Sargento y Ricardo sefue y yomequede  con  merejo  y otro señor llamado Felipe…”  (La redacción corresponde  al texto)   

Por  no  reunirse,  entonces, las condiciones  mínimas  exigidas  por la  normatividad legal para la admisión a trámite  de  la  demanda, la Corte se pronunciará en sentido adverso a esta pretensión,  no  sin agregar que las críticas que el demandante dirige contra la valoración  que  los  juzgadores hicieron del testimonio de Ricardo  Calderón   Alaguna  carecen  de  sentido,  porque  la  revisión  no  es  una  prolongación  del proceso instancial, donde sea posible  reabrir espacios de discusión probatoria ya superados.    

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

Inadmitir  la demanda de revisión presentada  por    el    apoderado   del   sentenciado   Diomedes  Villanueva.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

Magistrado  

RICARDO           CALVETE  RANGEL            CARLOS   BERNARDO  MEDINA  TORRES                 

                   Conjuez                                                     Conjuez   

GUILLERMO           PUYANA  RAMOS              LUIS    BERNARDO  ALZATE GOMEZ           

      Conjuez    –                excusa  justificada                                                Conjuez   

WILLIAM           MONROY  VICTORIA           PATRICIA  CASTRO DE CARDENAS   

                    Conjuez                                                     Conjuez   

LUIS       GONZALO       VELASQUEZ  POSADA      FRANCISCO ACUÑA VISCAYA   

                          Conjuez                                                    Conjuez   

                                                  Teresa Ruiz Núñez   

                                                     SECRETARIA   

    

1  C.S.J. Revisión 29626. Auto de 15 de octubre de 2008.   

2  Ibídem.     

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