30640(03-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 30640  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

                            Acta No. 348   

Bogotá D.C., tres (3) de diciembre de dos mil  ocho (2008)   

Realizada  la  audiencia pública conforme lo  dispone  el  artículo  333 de la Ley 906 de 2004, se pronuncia la Sala sobre la  solicitud  de  preclusión formulada por el Fiscal General de la Nación a favor  del  doctor  JAIRO JOSÉ AGUDELO PARRA, Magistrado de la Sala Penal del Tribunal  Superior de Bogotá.   

HECHOS  

Mediante  sentencia  de  primera  instancia  proferida   el   30  de  junio  de  2005      por      el     Juez  Veintiuno  Penal  del Circuito de Bogotá,    fue  condenado  a cuarenta y ocho (48) meses de prisión el  señor   EDDER   SAMUEL   TÉLLEZ   OSMA,  al  hallarlo  penalmente  responsable  de  los  delitos de falsedad en documento privado, en  concurso    homogéneo    y    heterogéneo    con   hurto   agravado   por   la  confianza;  además, se le  negó   tanto   la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la pena como  la    prisión    domiciliaria.    Dicha  providencia  fue  apelada  y    le   correspondió       desatar      el  recurso   al   Tribunal  Superior de Bogotá, Sala Penal.   

Posteriormente,   el  9    de    agosto    de   2005,   el   Juez Cuarto de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad concedió  la    libertad   condicional   al   señor   TÉLLEZ  OSMA,  quien  se encontraba  descontando  pena de catorce  (14)  meses  de  prisión  impuesta  por  el  Juzgado  Ochenta      y      Siete      Penal      Municipal     de     Bogotá como autor penalmente responsable del  delito  de  hurto  agravado.   En  consecuencia,  dispuso  librar  boleta  de  libertad  No.  104  de  2  de  septiembre del mismo  año,   la   cual  no  se  materializó    porque  mediante  auto de septiembre  7 de 2005, el doctor JAIRO  JOSÉ  AGUDELO  PARRA, Magistrado de la Sala Penal del  Tribunal     Superior    de    Bogotá,  ordenó  comunicar  al  Director de la  Penitenciaría   Central   La   Picota   que   era   requerido   dentro   de  la  actuación   y   librar   la  respectiva  boleta  de  encarcelamiento.   

Finalmente,  el 23  de  septiembre de 2005, la Juez Novena Penal Municipal  de  Bogotá. con funciones  de  conocimiento,  declaró procedente la solicitud de  habeas  corpus  interpuesta  a  favor  de  EDDER SAMUEL TÉLLEZ OSMA,  ordenó  su  libertad   inmediata   y  dispuso compulsar copias de  la  decisión  con  destino  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación para que  investigara  la  conducta  del  Magistrado de la Sala  Penal   del   Tribunal  Superior  de  Bogotá,  quien  prolongó  ilegalmente  la  privación  de la libertad  del     accionante,     al    mantenerlo             detenido   durante   diecisiete  (17)  días,   con  desconocimiento  de  las  previsiones  consagradas   en  la  Ley  600  de  2000,  artículo  188,  según  las  cuales,  cuando  se  niega  la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena, la  captura   sólo   puede   ordenarse   si   la   sentencia   se  encuentra  en  firme,  salvo  que durante la actuación procesal se  hubiere   proferido   medida   de   aseguramiento   de   detención  preventiva.   

FUNDAMENTOS DE LA SOLICITUD  

1.   El  Fiscal  General  de la Nación,  presentó  solicitud  de preclusión, conforme a los preceptos contenidos en los  artículos  331  y  332  de  la Ley 906 de 2004 y luego de señalar el delito de  prolongación  ilícita  de  la  privación  de  la  libertad,  previsto  en  el  artículo   175   del  Código  Penal,  como  hipótesis  para  una  imputación  jurídica,  relacionó  los  elementos  probatorios  con los que se cuenta en la  actuación;  además,  sustentó  la  petición  de  preclusión  porque  en  su  criterio,  se  encuentran  acreditados  los  supuestos que estructuran la causal  consistente    en    la    atipicidad   del   hecho  investigado.   

2.   Durante  su  intervención  en  la  audiencia,  el  señor  Fiscal  doctor  OMAR  ZARABANDA  en su calidad de Fiscal  General   de   la    Nación,  encargado,  por  encontrarse  éste  ausente  temporalmente,  manifestó  que se encuentran inmersos en el artículo 333 de la  Ley 906, numeral 4, por “Atipicidad de la conducta”.   

Cuando  el doctor JAIRO AGUDELO PARRA tuvo la  oportunidad  de  revisar  el  expediente,  dadas  sus  angustias personales y el  cúmulo  de trabajo, violó el deber objetivo de cuidado en la medida en que por  negligencia  no  revisó el expediente, confió por el principio de confianza en  la  persona  que le colaboraba y en lo que éste le dijo, no revisó entonces la  disposición  pertinente  y  por  eso  puede hablarse de tipicidad objetiva; sin  embargo,  un  elemento  sustancial  del  tipo  penal  por  el  que  aquí  se le  investiga,  artículo  175  del  Código  Penal,  no  se estructura en este caso  porque  falta  el  factor subjetivo, esto es, este delito exige inequívocamente  el  dolo,  por  tanto,  el  funcionario  además  de  conocer  la  ilicitud  del  comportamiento, debe haber querido su realización.   

Afirma el Fiscal General de la Nación que el  doctor  JAIRO AGUDELO acepta no haber tenido la precaución de revisar la norma,  pero  advierte  que  no se evidencia la intención o ánimo de causar un daño a  quien hoy interviene en las diligencias en su calidad de víctima.   

La Fiscalía entiende y considera que aquí no  hay  tipicidad  subjetiva  por  ausencia de dolo en la conducta del doctor JAIRO  AGUDELO  PARRA;  siendo  ello  así,  la  Fiscalía está obligada a acudir a la  Corte  para  solicitar  preclusión  de  la  investigación  cuando  se presenta  atipicidad subjetiva.   

En  resumen,  solicita  preclusión  de  la  investigación por atipicidad subjetiva.   

3.    La  Víctima  no  se opone a la solicitud de preclusión  elevada   por  el  Fiscal  General  de  la  Nación  (encargado)   

4. El defensor de la víctima señala que es  deber   de   todas  las  personas  que  imparten  justicia,  verificar  que  las  actuaciones  y las actividades que delegan en sus colaboradores estén ajustadas  a  derecho  y,  si  bien  considera  que  no  existe  el  elemento  subjetivo,  si  destaca  que se actuó  contrario  a  derecho,  normas  de orden procesal y de obligatorio cumplimiento,  que  crearon  un  perjuicio  a la víctima.  Esta conducta debe reprocharse  porque  en  muchas  ocasiones,  en  forma  involuntaria se afecta la vida de las  personas.    

5. El      Agente     del     Ministerio  Público  efectuó un breve relato de los hechos que  fundamentan  la  presente  actuación  y  resalta  que  ello  obedeció a que se  inaplicó  o  se  aplicó  de  forma  indebida  el  artículo 188 del Código de  Procedimiento Penal.   

Correspondía al Magistrado verificar si el  procesado  tenía  detención preventiva y si ella había operado en el proceso,  no  podía  referirse  simplemente  a  que  no  se  le  concedió la suspensión  provisional,  ni  la prisión domiciliaria, pues desconocer la norma tipifica de  manera  objetiva el ilícito de la prolongación ilícita de la privación de la  libertad.   

Empero,  es  necesario  verificar  si  la  conducta  del  doctor  AGUDELO  PARRA  estuvo  dirigida  a desconocer la norma y  afectar  el  derecho  a  la  libertad  del procesado y concluye que existió una  falta  de  cuidado  del  Magistrado, quien debió verificar la existencia de una  medida  restrictiva  de la libertad y en esa medida solicita que se reconozca la  causal 4 del artículo 333 que impetra la Fiscalía.   

6.   El indiciado sólo agregó que la  interpretación  que  se  ha  hecho por las demás partes e intervinientes sobre  las  circunstancias  que  rodearon  el  caso,  es justa y, por ende, coadyuva la  petición de preclusión.   

7. El defensor sostiene que no existió dolo  en  la conducta de su representado y, en consecuencia, se allana a las posturas,  postulaciones  y  conceptos  emitidos  por  la  Fiscalía  y  por  el Ministerio  Público,  razón  por  la  cual  solicita  que  se conceda la preclusión de la  indagación  que eleva la  Fiscalía.   

CONSIDERACIONES  

    

1. Sobre la Competencia     

Corresponde  a  la  Sala actuar como juez de  conocimiento  en  esta  indagación,  al  tenor  de lo dispuesto en el artículo  235-4  de  la  Carta  Política,  que  la faculta para adelantar el juzgamiento,  entre  otros  altos  funcionarios  del Estado, de los magistrados de tribunales,  cargo que ostenta el doctor JAIRO JOSÉ AGUDELO PARRA.   

A  su  vez,  el artículo 251-1 ibídem  asignó al Fiscal General de la  Nación  la  función  especial  de investigar y acusar, si hubiere lugar, a los  altos  servidores  que  gocen de fuero constitucional, es decir, a aquellos cuyo  juzgamiento  el  artículo  235-4  de la Carta le atribuye a la Corte Suprema de  Justicia,  previa  acusación  del Fiscal General de la Nación. Por lo tanto, a  éste  corresponde  en  ejercicio de esa atribución indelegable, solicitar ante  el  juez  de  conocimiento  la preclusión de las investigaciones en los eventos  previstos en la ley.   

    

1. La    atipicidad    del   hecho   investigado   como   causal   de  preclusión     

La   Ley   906   de   2004,   artículo  332 señala que el fiscal solicitará la preclusión  en los siguientes casos:   

“1. Imposibilidad de iniciar o continuar  el ejercicio de la acción penal.   

   

2. Existencia de una causal que excluya la  responsabilidad, de acuerdo con el Código Penal.   

   

3.     Inexistencia     del    hecho  investigado.   

   

4.     Atipicidad     del     hecho  investigado.   

   

5.  Ausencia de intervención del imputado  en el hecho investigado.   

   

6.   Imposibilidad   de   desvirtuar  la  presunción de inocencia.   

   

7.   Vencimiento  del  término  máximo  previsto    en   el   inciso   segundo   del   artículo   294   de    este  código.   

   

PARÁGRAFO.  Durante  el  juzgamiento,  de  sobrevenir  las  causales  contempladas  en  los  numerales 1 y 3, el fiscal, el  Ministerio  Público  o la defensa, podrán solicitar al juez de conocimiento la  preclusión”.   

En   cualquier  etapa  del  proceso,  no  solamente  a  partir  de  la  formulación  de  imputación, cuando se  acredite  alguna de las causales previstas en el artículo 332  de  la  Ley  906  de  2004,  el  fiscal  debe  solicitar  la preclusión   al   juez   de   conocimiento1,   pues  una  vez  decretada,  cesará   con   efectos   de  cosa  juzgada  la  persecución  penal    contra    el   indiciado por los hechos a él atribuidos.   

Ahora,      es      necesario  hacer  la  distinción entre  la   causal   cuarta   de  preclusión,       consistente       en      “Atipicidad      del      hecho  investigado”  y la facultad autónoma otorgada      por      el      artículo      79      ibídem   al  fiscal    para    ordenar   el   archivo   de   las  diligencias,  cuando constate que no existen motivos  o  circunstancias  fácticas  que permitan  su  caracterización  como  delito,  pues   a  pesar  de  que  podría  considerarse  que existe coincidencia entre  ellas, la Corte Constitucional declaró exequible     condicionalmente    la  expresión  “motivos o circunstancias fácticas que  permitan  su  caracterización  como  delito”  en  el  entendido  de que dicha  caracterización    corresponde    a    la   tipicidad   objetiva”2.   

         

En ese orden de ideas, no le corresponde a  la        fiscalía         hacer       juicios       de       valor           acerca    del    tipo   subjetivo      y      de  la  existencia o no de causales de  exclusión   de   responsabilidad,   pues   de  adentrarse  en  éste  ámbito, no podría ordenar el  archivo    de    las    diligencias    y,   por   el   contrario,   tendría  que  acudir  al  juez  de  conocimiento  para  solicitar  la  preclusión  de la  actuación.   

    

1. De la solicitud de preclusión en el presente caso     

La  solicitud  de  preclusión  presentada  por el Fiscal General de  la  Nación  encargado se  fundamenta    en    la    causal    de  atipicidad  subjetiva    de    su   comportamiento,    lo    cual    exige  verificar  si las evidencias aducidas demuestran fehacientemente  que  con  la conducta del  doctor  JAIRO  JOSÉ  AGUDELO  PARRA,  Magistrado  de la Sala Penal del Tribunal  Superior    de    Bogotá,   no   se   tipifica  el  ilícito de prolongación ilegal de la privación de  la libertad.   

         

Para  la  estructuración  del  tipo  penal definido y sancionado en  el  artículo 175 del Código Penal como prolongación ilícita de la privación  de la libertad, se requiere:   

    

1. Que  la persona se encuentre privada de  la  libertad,  acorde con  las     disposiciones     y    procedimientos  legales.   

2. Que adquiera el derecho a la libertad.   

3. Que   ese  derecho a la libertad no se materialice   

4. Que    la   prolongación   ilícita  de   la   privación  de  la  libertad,  se  de  por causa de un servidor público.     

Se  trata  entonces de una privación de la  libertad   que   tiene   un   origen   legal   y,   posteriormente  se  mantiene  de  manera  ilegítima,        porque   se  prolonga  más  allá  de  los  límites  permitidos,  trascendiendo barreras infranqueables fijadas por el  legislador  y afectando el  bien  jurídico  tutelado,  que  en  este  evento  lo  constituye el      derecho      a      la     libertad     personal.   

Es    que,  si   los   servidores  públicos  únicamente pueden ordenar –y  mantener-  la  privación de la libertad en los casos y por los  motivos  previamente definidos en la ley, es ilícita  la  decisión de conservar  la   detención   sin   causa  jurídica  atendible  e   irrespetando  los   límites   del  poder  punitivo,  tal   como   sucede   en  este  caso,  donde   la   conducta  desplegada      por     el     indiciado  (naturalísticamente  entendida)  coincide  con  la  definición  del  comportamiento  previsto en el ordenamiento  jurídico.   

Sin  embargo,  la  correspondencia objetiva  entre   la   conducta   realizada  y  la  prohibida  no          resulta          suficiente    para    tipificar    el  delito,  habida  consideración  de  que  la  prolongación  ilícita  de  la  privación  de  la  libertad   no   tiene  prevista  la  modalidad  culposa  y,  por  ende, este  punible   sólo   puede   cometerse  a  título  de  dolo;  en consecuencia, es necesario  que obre en el agente el conocimiento  de  los  hechos  constitutivos  de  la  infracción  penal  y  la  intención de  realizarlo,  porque  se  requiere  la  demostración  de un estado intelectivo y  volitivo  que,  por  supuesto,  va más allá de la simple observación objetiva  del       descuido       o       equivocación3.   

En   este  caso,  el señor TÉLLEZ  OSMA   se   encontraba   privado   de   la   libertad,   descontando   pena   de  catorce   (14)   meses  de  prisión  y  el  Juzgado Cuarto de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de Seguridad le concedió la libertad condicional, la cual no  se  hizo  efectiva  en  virtud  de  la orden de detención librada por el doctor  JAIRO JOSÉ AGUDELO PARRA.   

Indudablemente tal proceder afectó el bien  jurídico  de  la libertad del señor TÉLLEZ OSMA, quien permaneció privado de  la   libertad   desde   el   7   de  septiembre  de  2005  hasta  el 23 del mismo mes y año, fecha en la  cual  se  concedió el amparo solicitado a través de hábeas corpus y se dispuso su libertad inmediata.   

En           efecto,  el   indiciado debió verificar que se cumplieran  las  exigencias  del  Código  de  Procedimiento Penal, artículo 188, según el  cual,  al  negarse  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena, la captura sólo podría  ordenarse  cuando  se  encontrara  en  firme  la sentencia, salvo que durante la  actuación  procesal  se hubiere proferido medida de aseguramiento de detención  preventiva.   

Sin  embargo,  en el evento que ocupa la  atención  de  la  Sala,  el  proceso  se encontraba  a  Despacho del   Magistrado   JAIRO   JOSÉ   AGUDELO   PARRA,   precisamente  para  desatar  el  recurso de apelación interpuesto  contra  la sentencia condenatoria, es decir que ésta  no  había  alcanzado  firmeza y, durante el trámite  del  proceso  penal  el  derecho a la libertad del señor TÉLLEZ OSMA no había  sido   afectado   con   medida  restrictiva  de  la  misma.    En   estas  circunstancias,  no  se  cumplían las condiciones para mantenerlo privado de la  libertad.   

Ahora,   la  evidencia  física y los elementos materiales de prueba indican que el          implicado   se  desempeñaba  como Fiscal  Delegado ante Tribunales  de   Bogotá   y   fue  incorporado  a la planta de cargos de la Rama Judicial, en calidad de Magistrado  de  esta  Corporación mediante Resolución No. 2646  de    30    de   diciembre   de   2004,  cargo  del  cual  tomó  posesión  el  1  de  enero  del año siguiente.   

Además, para el  momento  en  que  tuvo  ocurrencia  la  conducta  que se investiga, el     indiciado     reportó    una  elevada  carga laboral y  dificultades    de    tipo    personal,           razón  por  la  cual  confió  en  la  constancia  elaborada por  su  auxiliar  judicial, la cual fue consignada en los  siguientes términos:   

“CONSTANCIA. Bogotá, D.C., siete (07) de  septiembre  de  dos  mil cinco (2005).  En la fecha se recibe procedente de  la  Secretaría  el oficio No. 113-EPCAMS- de la Oficina Jurídica de la Picota,  señalando  que  el  sentenciado EDDER SAMUEL TELLEZ OSMA fue dejado en libertad  dentro  del  radicado  14292,  pero  que  aparece  requerido  dentro de la causa  243-2004,  proceso  que  efectivamente  fue  recibido por este Despacho el 29 de  agosto  próximo  pasado, para resolver recurso de apelación interpuesto contra  la  sentencia  de  fecha 30 de junio de 2005.  Verificada ésta, se observa  que   el   Juez   de  conocimiento  ordenó  purgar  físicamente  la pena privativa de la libertad (Fl. 53 C.O.) disponiendo que una  vez  se ejecute la pena por la cual está recluido, sea dejado a disposición de  ese  Despacho.   Se  agrega  que  se negó la suspensión condicional de la  ejecución de la pena. Al Despacho para resolver…”   

La  forma  como  está    redactada    la   constancia,   induce   a  considerar   que  se  “verificó”  en  el expediente y se concluyó que la  persona  debía  quedar  privada  de la libertad por cuenta de ese proceso en el  cual  se  surtía  el  recurso de apelación, aspecto que debió ser establecido  por  el  funcionario judicial investigado, previo a ordenar la detención que se  cuestiona.  No  obstante no lo hizo, pues de haber procedido de manera diligente  se  habría percatado que contra ese ciudadano no pesaba medida de aseguramiento  que permitiera adoptar la aludida determinación.   

Aunado a lo anterior, debe considerarse que  el       funcionario       investigado   al   rendir   interrogatorio  en  entrevista  del  18  de  julio  de 2008 explicó que  había  llegado  recientemente  a desempeñar el cargo de Magistrado de Tribunal  –como  en  efecto  se  corroboró  con  la  evidencia  física  y  los elementos materiales probatorios  aportados-  y que por esa razón pudo existir una cierta impericia con relación  a  la  disposición  aplicable,  toda  vez que hasta entonces su cargo era el de  Fiscal y en esa condición conocía de la fase de instrucción.   

Vistas   así   las   cosas,    se  observa    descuido,  negligencia,  en  la  conducta del doctor JAIRO JOSÉ AGUDELO PARRA,     quien     olvidó     verificar  personalmente    si  había   medida   de  aseguramiento  de detención preventiva o solicitar a  su  auxiliar  que  procediera  en  tal  sentido;  sin  embargo,          tal         desidia  no alcanza a demostrar el estado  intelectivo     y    volitivo    requerido    para  atribuir      el  dolo,     o     aspecto     subjetivo    de    la  infracción          al         imputado.   

En        síntesis,    la  hipótesis  delictiva  de prolongación ilícita de la privación de la libertad  no  admite  la modalidad culposa y siendo ello así,  la  conducta  del  doctor  JAIRO JOSÉ AGUDELO PARRA  deviene atípica toda vez  que     el     dolo     forma     parte     del    tipo    subjetivo.   

Acorde   con   lo   anterior  y  haciendo  eco de las posturas de la Fiscalía y el Ministerio  Público,  la  Sala llega a la conclusión de que en  este  evento, es procedente declarar la preclusión de la investigación a favor  del  Magistrado  de  la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, JAIRO JOSÉ  AGUDELO  PARRA,  por  atipicidad  de la conducta, al  tenor  de  lo  dispuesto  en  el  artículo  332,  numeral  4  de  la Ley 906 de  2004.   

En  mérito  de lo expuesto, la  CORTE  SUPREMA DE JUSCTICA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.      PRECLUIR    la  indagación  adelantada  en contra  del  doctor  JAIRO JOSÉ AGUDELO PARRA, Magistrado de la Sala Penal del Tribunal  Superior de Bogotá.   

2.   DECLARAR  EXTINGUIDA  LA  ACCIÓN  PENAL  adelantada  en contra del aforado, en relación  con  la  hipótesis  delictiva  de prolongación ilícita de la privación de la  libertad,   definida   y   sancionada   en   el   artículo   175   del  Código  Penal.   

3.           NOTIFICA   en estrados esta decisión  y  ADVIERTE  que contra ella  procede el recurso de reposición.   

4.   ARCHIVAR  la  actuación,    una    vez   en   firme   la   presente   providencia.   

Cúmplase  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                               ALFREDO     GÓMEZ  QUINTERO   

Comisión de servicio  

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.                         AUGUSTO J.  IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                               YESID     RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                         JAVIER   DE  JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Ver  sentencia C-591 de 2005   

2 Ver  sentencia C-1154 de 2005.   

3 C.  S.  de  J.  Sala de Casación Penal, julio 30 de 2002,  radicado No. 15296.     

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