30395(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30395   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 348.  

         

Bogotá,  D. C., diciembre dos (2) de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

Decide  la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del procesado HERNÁN   VALLEJO   FLÓREZ   contra   la  sentencia  proferida  por  el Juzgado Quinto Penal del Circuito de Armenia el 22  de  febrero  del  año  en curso, mediante la cual confirmó la dictada el 23 de  noviembre  anterior  por  el  Juzgado Primero Penal Municipal de la misma ciudad  que   condenó   al   mencionado   por   el   delito   de   lesiones  personales  dolosas.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

En  la  ciudad  de  Armenia,  el  día 13 de  noviembre   de   2004,   luego   de   ser  enterado  el  ciudadano  Albeiro  Vallejo  Flórez,  agente  de  la  Policía  Nacional,  de  que  su  hijo Cristian Albeiro  Vallejo  había  sido  objeto  de un hurto, dispuso la  persecución  inmediata  de  los supuestos autores del hecho en el sector de Los  Quindos de esa capital.   

Fue   así  como  logró  la  captura,  en  inmediaciones  del lugar, de cuatro menores de edad, entre quienes se encontraba  E.A.R.V.1, cuando buscaban un lugar para  consumir  sustancias  alucinógenas.  En  ese  momento,  hizo su arribo al sitio  HERNÁN   VALLEJO  FLÓREZ,  hermano  del uniformado para respaldar la búsqueda.  En un descuido de los  consanguíneos,   los  menores  se  dieron  a  la  fuga,  ante  lo  cual  fueron  perseguidos  por  el  último  en  mención  en  compañía de otros vecinos del  sector.   

Repentinamente, de un paraje salió el menor  E.A.R.V.,  manifestando  que  había  sido  lesionado  con  arma  cortopunzante  en  la  pierna  izquierda por  HERNÁN        VALLEJO       FLÓREZ.   Sometido  a  valoración  médico  legal  se  le dictaminó  incapacidad   laboral   de   90   días  y  deformidad  corporal  con  carácter  permanente.   

Por  razón  de  los  hechos anteriores, una  Fiscalía  Local  de  Armenia  decretó  la apertura formal de la investigación  penal,  en  cuyo marco vinculó mediante diligencia de indagatoria a  HERNÁN  VALLEJO FLÓREZ, a quien afectó  con   medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  con  beneficio  de  excarcelación, por el delito de lesiones personales dolosas.   

Clausurada  la instrucción, se calificó su  mérito  el  28  de  noviembre de 2006 con preclusión de investigación a favor  del  procesado.   Recurrida  la anterior determinación por el apoderado de  la  parte  civil,  la  Fiscalía  Delegada  ante  los  Tribunales de Risaralda y  Quindío,  mediante  interlocutorio  de  fecha  julio  23  de  2007,  la revocó  integralmente  para,  en  su lugar, proferir resolución de acusación en contra  del  único  sindicado  “como autor a título de dolo  del  delito  de  lesiones  personales,  tipificadas  en los artículos 111 y 113  inciso 2° del C. Penal”.   

El  juzgamiento le correspondió adelantarlo  al  Juzgado  Primero Penal Municipal de Armenia, despacho donde, una vez surtido  el   trámite  legal  correspondiente,  el  21  de  diciembre  siguiente  dictó  sentencia  por  cuyo  medio  condenó a HERNÁN VALLEJO  FLÓREZ  a las penas principales de treinta (30) meses  de  prisión  y  multa  por  valor  de  27  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes,  a  la  accesoria  de  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas por el mismo lapso de la pena privativa de la libertad y al  pago  de  perjuicios  en  las sumas indicadas, tras encontrarlo autor penalmente  responsable  del delito por el cual se lo acusó.  En la misma oportunidad,  concedió  a  favor del acusado el subrogado penal de la suspensión condicional  de la ejecución de la pena bajo caución.   

En desacuerdo con la anterior determinación,  el    defensor    de    VALLEJO   FLÓREZ  interpuso  recurso  de  apelación, sobre el cual se pronunció el  Juzgado  Quinto Penal del Circuito de Armenia el 22 de febrero del año en curso  en   el   sentido   de  confirmarlo  “en  todas  sus  partes”.   

Contra  la anterior determinación, el mismo  sujeto  procesal interpuso recurso extraordinario de casación, mediante demanda  sobre cuya admisibilidad se pronuncia ahora la Sala.   

LA DEMANDA  

          El    defensor    de    VALLEJO   FLÓREZ  en      el      acápite      de      “cargos”  del  libelo invoca la causal  primera   de   casación   estipulada  en  el  artículo  220  por  “violación   directa   del   artículo   445   del   Código   de  Procedimiento  Penal,  norma  que establece el in dubio pro reo y artículo 13 y  29  de  la  Constitución  Política  de Colombia, de igualdad ante la ley y del  debido proceso”.   

          Luego  de transcribir el contenido de las anteriores disposiciones y  de  hacer  lo  propio  con  la  parte  resolutiva  del  fallo  de  primer grado,  textualmente sostiene lo siguiente:   

“Como  la  apelación  fue  resuelta  en  perjuicio  de quien promovió el recurso, la decisión del Juez Quinto Penal del  Circuito  de   Armenia  es  contraria  a  derecho, pues quebranta de manera  directa  los  postulados de la carta fundamental en los artículos 13 y 29 de la  Constitución  Política  de  Colombia  y  del  artículo  445  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

Como consecuencia de lo anterior, es evidente  que  el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de  Armenia, vulneró garantías  fundamentales  de  rango  constitucional  y  legal  al  señor  HERNÁN  VALLEJO  FLÓREZ”.   

Con fundamento en lo expuesto, solicita casar  el  fallo  impugnado  y,  en  su  lugar,  “revoque la  decisión    proferida”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Reiteradamente  ha  dicho  la  Sala  que  en  vigencia  de  la  Ley  600  de  2000  para  acceder al recurso extraordinario de  casación  se cuenta con dos opciones:  por una parte, la forma tradicional  o  normal,  regulada  en  el  inciso  primero  del  artículo 205 y, por otra, a  través  del mecanismo excepcional, contemplado en el inciso tercero de la misma  preceptiva legal.   

En el primer evento, el medio de impugnación  es  viable  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por los  Tribunales  Superiores de Distrito Judicial y por el Tribunal Penal Militar, por  delitos  que  tengan señalada pena privativa de la libertad cuyo máximo exceda  de ocho años.   

En el segundo, lo será para cuando el fallo  de  segundo  grado  no  sea proferido por los mencionados Tribunales, o para los  eventos  en  que  el  delito  por  el  cual  se procede esté reprimido con pena  privativa   de   la   libertad   inferior  al  quantum  señalado  en precedencia o sanción no restrictiva de  la  libertad,  en  cuyo caso la Sala podrá admitir discrecionalmente la demanda  de  casación presentada si así lo considera necesario para el desarrollo de la  jurisprudencia  o  la garantía de los derechos fundamentales, siempre y cuando,  además,  el  libelo  cumpla  con  los  restantes  requisitos  exigidos  por  la  ley.   

       

Interesa  destacar  que, por tratarse de dos  modalidades  diversas,  con  presupuestos  disímiles,  resulta  inadmisible  su  reclamo  simultáneo.   Es  necesario,  entonces,  que  del  contexto de la  demanda  aflore,  sin  vacilación,  la  selección  de  una  de  las dos vías.   

Pues  bien,  no  cabe  duda,  frente al caso  sub   examine,  que  el  trámite del recurso se ciñe a  los  lineamientos  de  la Ley 600 de 2000, en cuanto el supuesto fáctico por el  cual se procede tuvo lugar el 13 de noviembre de 2004.   

Clarificado   ese  aspecto,  es  necesario  establecer  cuál  de  las dos alternativas para acceder al medio extraordinario  de   casación  resultaba  expedita  y  si  el  casacionista  cumplió  con  los  presupuestos establecidos legalmente en orden a su admisión.   

          Pues  bien,  en primer lugar téngase en consideración que el fallo  de  segundo  grado  objeto  de impugnación extraordinaria fue proferido por una  autoridad   diferente  a  las  expresamente  señaladas  en  la  norma  procesal  referida,  como en efecto lo es el Juzgado Quinto Penal del Circuito de Armenia,  motivo  suficiente  para colegir la inviabilidad de acudir a la vía tradicional  del medio impugnaticio.   

          Súmese  a esa conclusión, en segundo lugar, que al  procesado  HERNÁN VALLEJO FLÓREZ se lo  condenó,  a  través  de  la  sentencia  impugnada,  por  el delito de lesiones  personales  dolosas  de acuerdo con la secuela de mayor gravedad producida en la  humanidad  de la víctima, establecida en el inciso segundo del artículo 113 de  la  Ley  599 de 2000, por consistir en deformidad física de carecer permanente,  conducta  punible  que  tampoco colma el factor punitivo exigido para acceder al  medio   extraordinario   de   impugnación   por   la   alternativa   normal   o  tradicional.   

          En  efecto,  dicha  infracción  se reprende con una pena máxima de  siete    (7)    años   de   prisión;   es  decir, inferior a la exigida por la ley, en tanto la prevista en  tal  sentido  por  el  legislador  debe  exceder de ocho (8) años, como así lo  refiere el mencionado artículo 205 de la Ley 600 de 2000.   

Si  ello  es  así,  no  surge  conclusión  distinta  a  la  de  que  al  impugnante  sólo le quedaba como alternativa para  acudir  a  esta medio de impugnación la vía discrecional prevista en el inciso  tercero  de  la  última norma en cita, asumiendo, por tanto, las obligaciones y  exigencias   dispuestas   por   el   legislador   en  esta  materia,  labor  que  definitivamente  no acometió, pues al margen de no haber hecho mención expresa  a  la  casación  excepcional, la única referencia en relación con los motivos  que  permiten  su  acceso fue en el sentido de que la autoridad que profirió el  fallo  “vulneró  garantías  fundamentales de rango  constitucional  y  legal”,  sin  expresar  razón  o  fundamento          alguno          en          sustento          de         tal  afirmación.             

De tiempo atrás tiene señalado la Corte que  en  punto  de  la  casación  discrecional  compete  al  demandante expresar  con  claridad  y precisión los  motivos   por   los  cuales  debe  intervenir  la  Corte,  ya  para  proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto  de  un  tema  jurídico  especial  o en procura de proteger las garantías de fundamentales de las partes  o  intervinientes procesales, en virtud de la naturaleza eminentemente rogada de  este medio de impugnación.   

          Si  de lo primero se trata deberá demostrar la necesidad de proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto de un tema jurídico  especial,  ya  sea  para unificar posturas conceptuales encontradas o con el fin  de  actualizar  la  doctrina o para abordar un tópico aún no desarrollado, con  el  deber de indicar de qué manera la decisión solicitada tiene la utilidad de  brindar  solución  al  asunto  y,  a  la  par,  servir  de guía a la actividad  judicial.   

Empero, si el objetivo trazado es asegurar la  garantía  de  derechos  fundamentales  tiene  la  obligación  de  demostrar la  violación  e  indicar  las  normas  constitucionales  que  protegen  el derecho  invocado,  así  como  su  desconocimiento en el fallo recurrido, circunstancias  que,  como ya lo ha reiterado la Sala, deben evidenciarse con la sola referencia  descriptiva hecha en la sustentación.   

          Como  nada  de  lo  anterior se cumple en el libelo por contener una  propuesta  carente  de  sustento  frente  a  todos  los  aspectos planteados, la  conclusión  que  emana  necesariamente  es  la  de su inadmisión, sin que, por  consiguiente,  resulte  preciso revisar si el cargo formulado contra el fallo de  segundo  grado  atacado  reúne  los  presupuestos  de  lógica  y  de  adecuada  argumentación, también exigidos para su admisión en esta sede.   

          La  anterior  solución a tenor de lo normado en el artículo 213 de  la  Ley  600  de  2000 y, además, porque no se advierte que dentro del presente  trámite  o  en  la  sentencia  se hubiera incurrido en violación de garantías  fundamentales que fuera necesario conjurar oficiosamente.   

         

          Lo  anterior constituye razón suficiente, según lo ha precisado la  Corte,   para  inadmitir  el  libelo  de  casación  allegado  por  el  defensor  de  HERNÁN  VALLEJO FLÓREZ.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de  HERNÁN  VALLEJO  FLÓREZ, por las razones expuestas en  la anterior motivación.   

          Contra este proveído no procede recurso alguno.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión    de  servicio   

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                       ALFREDO       GÓMEZ       QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS         AUGUSTO                         J.                         IBÁÑEZ  GUZMÁN                  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS                              YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                  JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1 Como  esta  providencia  puede ser publicada, se omite el nombre del menor víctima de  los  hechos, de conformidad con lo normado en el numeral 8° del artículo 47 de  la  Ley  1098  de  2006  “por  la cual se expide el  Código   de   la   Infancia  y  la  Adolescencia”.     

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