28931(26-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28931  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                       Aprobado acta No. 64    

                                                                                     Magistrado  Ponente:   

                                       Dr. AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMAN   

Bogotá,  D.  C., veintiséis de marzo de dos  mil ocho.   

Se  pronuncia  la Corte sobre las solicitudes  presentadas  por  la defensora de Ricardo Ramón Tulena  Otero,  quien  se  halla pedido en extradición por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América, en relación con la práctica de  alguna  pruebas  y la devolución del expediente al Ministerio del Interior y de  Justicia para perfeccionamiento de la documentación.    

Antecedentes.   

Mediante Nota Verbal 2973 de 26 de septiembre  de  2007,  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América, a través de su  Embajada   en  Colombia,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano  colombiano Ricardo Ramón  Tulena  Otero,   para ser juzgado por los delitos  de  federales  de  narcóticos  y lavado de dinero. El 4 de octubre la Fiscalía  realizó  su  captura, y el 30 de noviembre siguiente el Gobierno de los Estados  Unidos formalizó la solicitud de extradición.   

Solicitudes   de   la   defensa.   

1.  Pruebas referentes a la validez formal de  la documentación  presentada.   

Bajo  este  título, pide a la Corte decretar  las  siguientes  pruebas,  con el fin de sustentar argumentos acerca de la falta  de validez formal de la documentación presentada:   

a)  Oficiar  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  para  que  remita  certificación  de  reciprocidad  en  materia de  extradición  de  nacionales,  de conformidad con los artículos 9° y 226 de la  Constitución  Nacional  y  22  inciso  2°  apartado  B de la Convención sobre  sustancias psicotrópicas de Viena.    

b)  Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  para que solicite a las autoridades correspondientes de los Estados  Unidos,  copia  autenticada y debidamente traducida de la ley de interpretación  de  los  Tratados de Extradición de 1998, de conformidad con lo dispuesto en el  artículo 495 del Código de Procedimiento Civil (sic)   

c)  Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  para que solicite a las autoridades correspondientes de los Estados  Unidos,  copia  autenticada  debidamente  traducida de la ley de extradición de  1982,  de  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  495 del Código de  Procedimiento Civil (sic).   

d)  Oficiar  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  para que solicite a las autoridades correspondientes de los Estados  Unidos,  copia  auténtica  y debidamente traducida del Capítulo 209, Secciones  3181  a  3196  del  Código  de Procedimiento Penal de ese país, relativas a la  extradición.   

e)   Oficiar   a   la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  de la Fiscalía, para obtener copia de la eventual solicitud de  asistencia  judicial formulada por las autoridades estadounidenses, así como de  la  eventual  información  remitida  en el caso del solicitado en extradición,  dentro  del  marco de la declaración de intención de la República de Colombia  y  los  Estados  Unidos,  firmada  el  25  de  febrero  de  1991  en Washington.   

2.  Perfeccionamiento  de  la  documentación  remitida  por  el  Estado  requirente.   

Sostiene  que de conformidad con lo dispuesto  en  el  artículo 497 del Código de Procedimiento Penal colombiano, corresponde  al  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho  (sic)  examinar la documentación  aportada   y   devolverla,  si  fuere  el  caso,  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,   con   indicación   detallada  de  los  elementos  de  juicio  que  sean  indispensables,  para  perfeccionar  el  expediente.     

La  documentación remitida por el Ministerio  de  Justicia y del Derecho (sic) es incompleta, porque de ella no hacer parte la  DECLARACION  DE RECIPROCIDAD  del  país  requirente,  que  permita  sustentar  la  extradición en el derecho  interno     colombiano,     por     ausencia     de     Tratado    Internacional  aplicable.   

Esta omisión vulnera el principio de derecho  internacional  de igualdad en el trato o reciprocidad, el cual debe estimarse no  sólo  como  un  requisito  de  procedibilidad, sino también “como un aspecto  sustancial  de cumplimiento de los Tratados Públicos signados y ratificados por  Colombia,  específicamente  el Convenio sobre sustancias psicotrópicas, Viena,  febrero  de  1971,  artículo  22  inciso  2°  apartado B, y así mismo como un  aspecto  esencial  en  el  cumplimiento  de  las disposiciones contenidas en los  artículos 9° y 226 de la Constitución Política”   

Por  tanto,  pide  a  la  Corte  devolver  la  documentación  al Ministerio “para su perfeccionamiento a la luz de principio  de  reciprocidad”,  es  decir,  para  que el Estado requirente se comprometa a  otorgarle reciprocidad a Colombia en los mismos asuntos.   

3.   Peticiones  relacionadas  con  la  situación jurídica del solicitado Ricardo Ramón Tulena  Otero.   

a)  Que  los  hechos  sean  juzgados  por las  autoridades  colombianas,  por   cuanto  las  pruebas  usadas por el Estado  requirente  fueron  practicadas   por la Fiscalía de Colombia y entregadas  después  a  las  autoridades  de  los  Estados Unidos para su judicialización.   

b) Pedir declaración juramentada extra juicio  al  señor  HUGO  ALFONSO  MANOSALVA  SANCHEZ,  identificado  con  la cédula de  ciudadanía  No.  8665912 de Barranquilla, “por medio de la cual el declarante  manifiesta  que  su  trato  con  el  señor  TULENA OTERO, nada tuvo que ver con  negocios ilícitos”.   

SE        CONSIDERA:   

La  Corte  ha sido insistente en señalar que  las  pruebas  que  se  soliciten  en  el  trámite  de  extradición deben estar  referidas  a  los  aspectos  sobre  los  cuales  corresponde versar el concepto,  expresamente  relacionados  en  el artículo 502 de la ley 906 de 2004, a saber:  (i)  la  validez  formal  de la documentación presentada, (ii) la demostración  plena   de  la  identidad  del  solicitado,  (iii)  el  principio  de  la  doble  incriminación,  y  (iv)  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el  extranjero.   

En  el caso analizado, ninguna de las pruebas  requeridas  por  la  defensa  guarda  relación  con estos temas. Las del primer  capítulo,  donde  pide  oficiar al Ministerio de Relaciones Exteriores para que  solicite  al Gobierno de los Estados Unidos, (i) certificación de reciprocidad,  (ii)  copia  de  la ley de extradición de 1982, y (iii) copia de las normas del  Código  de  Procedimiento  sobre  la  materia, nada tienen que ver con ellos. E  igual   ocurre  con  la  petición  de  oficiar  a  la  Fiscalía  para  obtener  información sobre el trámite de asistencia judicial.   

La peticionaria, en el interés de justificar  la  admisión  a  práctica  de  estas  pruebas, las encasilla dentro de las que  guardan   relación  con  la  validez  formal  de  la  documentación  mínima requerida para emitir concepto,  pero  no  dice  por  qué,  y la Corte no advierte que la conexión que se alega  exista,   en  cuanto  nada  tienen  que  ver  las  pruebas  solicitadas  con  el  cumplimiento  de las ritualidades de aducción que deben cumplirse por parte del  Estado  requirente  para  que  la  petición de extradición y la documentación  aportada  puedan  ser  consideradas  jurídicamente válidas, que es hacia donde  apunta fundamentalmente la referida exigencia.   

Tampoco   responden   a   la  necesidad  de  aportación  de  los  documentos  mínimos exigidos por la normatividad procesal  para  la  iniciación  y adelantamiento del trámite, porque el artículo 495 de  la  ley  906  de  2004,  que  insistentemente  se  menciona  en la solicitud, no  relaciona  entre  los  que  deben hacer parte de la petición los que la abogada  solicita  aportar  a  la  actuación  (certificado de  reciprocidad,  copia  de  las  normas  de  extradición del Estado requirente, e  información  sobre  la  forma como Estados Unidos obtuvo las pruebas que sirven  de soporte a la solicitud).   

En  el  segundo capítulo, la defensa pide la  devolución  del  expediente  al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, para su  perfeccionamiento,  pues  considera que la documentación enviada es incompleta,  ya   que   del   expediente  no  hace  parte  la  declaración  de  reciprocidad  del Estado requirente. Pero  este  exigencia,  como  ya  se  dijo,  no está incluida dentro de las que deben  acompañar  la  solicitud  de extradición, ni se erige en presupuesto necesario  para que la Corte pueda emitir su concepto.   

Las  peticiones  incorporadas  en  el  tercer  capítulo,  orientadas a demostrar que las pruebas aportadas para fundamentar la  solicitud   de   extradición   fueron   practicadas   por   la   Fiscalía   de  Colombia,   dentro del marco de los convenios de asistencia judicial, y que  el  señor  Ricardo  Ramón  Tulena Otero nada  tuvo  que  ver  con  los  hechos  por  los cuales está siendo  acusado,  resultan,  por  su  parte,  objetiva  y  funcionalmente impertinentes.   

El  primer  aspecto  a demostrar (asistencia  judicial) en nada incidiría  sobre  el  concepto.  Y  el  segundo  (inocencia  del  solicitado),  sólo  es  susceptible de ser alegado al  interior  del proceso judicial que se adelanta en el Estado requirente, ante las  autoridades  judiciales  que  conocen  del  caso,  por  ser  ellas,  y  no  esta  corporación,  la  revestidas  de  jurisdicción  para  pronunciarse sobre tales  aspectos. En torno a este punto, se ha dicho:   

“…la  extradición  no  corresponde a la  noción  de proceso judicial en el que se juzgue la conducta de aquel a quien se  reclame  en  el  exterior,  sino  que  obedece  a un instrumento de cooperación  internacional  previsto normativamente (Convención, Tratado, Convenio, Acuerdo,  Constitución  o  Ley,  según cada caso particular), con la finalidad de evitar  la  evasión  de  la  acción  de  la  justicia  por parte de quien ha realizado  comportamientos  delictivos refugiándose en territorio sobre el cual carecen de  competencia  las  autoridades  jurisdiccionales  que  solicitan  su presencia, y  pueda  responder  personalmente  por  los  cargos que le son imputados y por los  cuales, cuando menos, haya sido convocado a juicio criminal”.   

“Por  razón  de  ello,  en su trámite no  tienen  cabida  cuestionamientos  relativos  a la validez o mérito de la prueba  recaudada  por  las  autoridades  extranjeras  sobre la ocurrencia del hecho, la  forma  de  participación  o  el  grado  de  responsabilidad  del  encausado; la  normatividad  que  prohíbe  y  sanciona la conducta delictiva; la calificación  jurídica  correspondiente;  la competencia del órgano jurisdicente; la validez  del  trámite  en  el  cual se le acusa; o la pena que le correspondería purgar  para  el  caso  de  ser  declarado  penalmente  responsable; pues tales aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y excluyente de las autoridades del país  que  eleva  la  solicitud,  y  su  postulación  debe  hacerse  al  interior del  respectivo  proceso con recurso a los instrumentos de controversia que prevea la  legislación  del  Estado  que formula el pedido” 1.    

En  conclusión,  la  Corte no accederá a la  solicitud  consistente en disponer la devolución de la actuación al Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  que se formula en el capítulo segundo, y tampoco a  la  práctica  de  las  pruebas   solicitadas  en  los capítulos primero y  tercero,  por  no  guardar  relación  con  los  temas  sobre  los  cuales  debe  fundamentarse  el  concepto (artículo 502 del Código  de Procedimiento Penal).   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

1.  Negar  la  solicitud  de  devolución del  expediente  al  Ministerio  del Interior y de Justicia para perfeccionamiento de  la documentación.   

2.  Negar  las  pruebas  solicitadas  por  la  defensa     en     los     capítulos     primero     y     tercero     de    su  memorial.        

3. En firme esta decisión, córrase traslado  a  los  intervinientes por el término común de cinco (5) días para que, si lo  estiman   pertinente,   presenten  alegaciones  de  fondo,  conforme  a  lo  previsto en el artículo 500 inciso último de la ley 906 de 2004.   

NOTIFIQUESE    Y    CUMPLASE.   

SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ  

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO            MARIA  DEL  ROSARIO GONZALEZ DE LEMOS   

Comisión de servicio  

AUGUSTO        J.        IBAÑEZ  GUZMAN           JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                           

                                        

                                 

                                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                             

                                            Teresa Ruiz Núñez   

                                               SECRETARIA   

    

1 Cfr.  Extradición  16720  de  12  de  diciembre de 2000 y 25341 de 5 de septiembre de  2006, entre otros     

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