30380(23-04-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30380   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 120.  

          Bogotá   D.C.,   abril   veintitrés   (23)   de   dos   mil  nueve  (2009).   

VISTOS  

Acomete   la   Sala   el  estudio  de  la  impugnación   horizontal   presentada   por   el   defensor   de   DIEGO     LEÓN    MONTOYA    SÁNCHEZ  contra  el  auto del 26 de  marzo  del  año  en  curso,  a  través del cual se dispuso surtir el   traslado  a  las  partes  para  que  solicitaran las pruebas que estimaran conducentes.   

FUNDAMENTOS   DE   LA  IMPUGNACIÓN   

El  recurrente  expresa  que  la  decisión  atacada  quebranta  el derecho al debido proceso de su asistido, toda vez que da  curso  a  una nueva etapa, sin que se haya cumplido lo señalado en el artículo  224  de  la  Ley  600 de 2000, es decir, sin que se cuente con el trámite en el  cual  se exoneró de responsabilidad al señor MONTOYA  SÁNCHEZ.   

Luego  de  precisar  que mediante sentencia  C-760  de  2002  la  Corte  Constitucional  declaró  inexequible  el aparte del  artículo  176  de  la  Ley  600  de 2000, en el cual se incluía la providencia  “que  ordena  el traslado para pruebas dentro de la  acción  de  revisión”  como  una  de aquellas que  deben  notificarse,  inconstitucionalidad  derivada  de  vicios  legislativos de  forma,  no  de fondo, concluye que el proveído objeto  de  su inconformidad sí es susceptible del recurso de  reposición,  con  mayor  razón  si de acuerdo con la  norma  citada  el  auto  que  ordena  la práctica de  pruebas  en el juicio también es susceptible de dicha  impugnación.   

Acto seguido, el recurrente indica que si el  artículo 224 de la Ley 600  de     2000     dispone    que    “recibido    el  proceso” se abrirá a pruebas, en su criterio no se  ha   cumplido  con  dicha  condición,  dado  que  la  Secretaría  de la Sala no ha podido cumplir con la orden de ubicar y allegar el  expediente, pese a haberlo  solicitado a varias autoridades judiciales y administrativas.   

         Resalta  que  de  la  actuación  allegada,  sólo los cuadernos de  anexos  1,  2,  3 y 4 corresponden a copias del trámite radicado con el número  071  que  fuera  adelantado  por  el Juzgado Tercero de  Orden     Público     de     Bogotá,    en    el    cual    se    absolvió a su patrocinado, a la par que  los  cuadernos  1,  2,  3,  5,  6,  8,  9  y 32 hacen parte de la investigación  actualmente  tramitada por  la  Fiscalía  Diecisiete  Delegada  para  los  Derechos  Humanos,  amén  de que los cuadernos 5, 7, 11 y 12  pertenecen   al   proceso   18096   adelantado   por   el  Tribunal  Contencioso  Administrativo  del  Valle  del  Cauca  y se echan de  menos  tanto las decisiones  de  segunda instancia, como la totalidad de pruebas en  punto  de  constatar  si  se  confirma  o  modifica  la  decisión  que ha hecho  tránsito a cosa juzgada.   

         De  lo  anterior  colige  que  el  original  del  proceso objeto de  revisión   no   se   ha   ubicado   y   las  copias  que  obran  se  encuentran  incompletas,  además       de       corresponder a  anexos  de  otros  diligenciamientos,  de manera que no es posible seguir con el  trámite de esta acción.   

         Finalmente  señala  que  si  no  es  posible  ubicar el expediente  original  o  si  éste  fue  extraviado,  se  impone la  necesidad   de   disponer   su   reconstrucción   conforme  a  la  normatividad  procesal.   

Apoyado     en     los     anteriores  argumentos, el defensor solicita a la Sala revocar el  auto  recurrido,  con el propósito de ordenar se continúe con la búsqueda del  proceso   original,   y   en   su   defecto,  disponer  la  reconstrucción  del  mismo.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

         Acerca  del  argumento  inicial del defensor, orientado a demostrar  que  el auto por medio del cual se dispone surtir traslado a las partes para que  soliciten  las  pruebas  conducentes  es  susceptible de impugnación, considera  esta  Colegiatura  que  si  bien     mediante     fallo     de     constitucionalidad     C     –  760  del  19  de  julio  de 2001 se  declaró  inexequible  del  artículo  176  de  la Ley 600 de 2000 que se ocupa de  señalar     “las  providencias  que  deben  notificarse”,  el  aparte  referido  a “la  que  ordena  el  traslado  para pruebas dentro de la acción de  revisión”,              la   verdad  es    que,    de   un  lado,   tal   declaratoria   obedeció   a   vicios  formales.   

        En  tal  sentido  se  dijo  en  la referida decisión de la Corte  Constitucional:   

“La  razón  jurídica   que   determina   la   declaratoria   de  inexequibilidad  es,  como  anteriormente  se  expuso,  que  los apartes del texto definitivo de la Ley, que  aparecen  en  la tercera columna subrayados y en negrillas, no fueron publicados  en  la Gaceta N° 540 de 1999, ni tampoco hechos públicos mediante otro tipo de  transmisión  oral  o  escrita,  ni  conocidos  por  la  Plenaria de la Cámara.  Además,  adicionaron  o  modificaron  el  proyecto  conocido,  introduciéndole  cambios  constitucionalmente  significativos.  En esas circunstancias y conforme  con   lo  dicho  en  las  consideraciones  generales  de  esta  providencia,  su  aprobación  se  efectuó  de  manera  irregular  y  en contravía de las normas  pertinentes  de la Constitución que establecen el trámite de las leyes ante el  Congreso”.   

        Y  de  otro,  ya  la  Sala  ha  precisado que en dichas  situaciones  derivadas de la declaratoria de inexequibilidad, es  menester,  en  procura  de  garantizar los mecanismos impugnaticios dispuestos a  favor  de  los incriminados, revivir la norma derogada con el precepto declarado  contrario a la Carta Política.   

          Al   respecto   señaló   esta   Sala1  en el auto por medio del cual  se  revivieron  las  normas  del  Decreto 2700 de 1991 en punto del trámite del  recurso  de casación, dada la declaratoria parcial de inexequibilidad de la Ley  600 de 2000 que cobijó tal materia, hasta ahora inmodificado:   

“Cuando la ley  encontrada  inexequible  regula también la actividad del Estado, o la  manera como el particular puede acceder a las esferas de poder  en  procura  de  satisfacer  sus  pretensiones, o ejercer, o hacer exigibles sus  derechos, dado que toda función pública debe estar  prevista  en la ley, no siéndole posible al funcionario realizar nada diferente  a   lo   que   la   Constitución   y   la   ley   le   señalen,   aquella  declaración  sí  tiene  la  virtud  de reincorporar los  preceptos  derogados  (…) dicho defecto le suprime  la  consecuencia  derogatoria  a  la  norma  en  sí  misma,  que  fue declarada  inexequible  y  hace  a  la  vez  ineficaz  cualquier disposición que tácita o  expresamente   prevean   un   tal   efecto,   pues  es  obvio  que  ni  aún  en  el  último  caso  podría  entenderse  suprimida  o  reemplazada  una  norma  por  aquella  que  no  tuvo  en  cuenta  los principios  constitucionales   regentes   de  la  organización  estatal” (subrayas fuera de texto).   

          Tal  planteamiento  también  ha  sido  acogido en la jurisprudencia  constitucional   al   precisar  que  “en  principio la declaratoria de inexequibilidad de una norma, que  había   subrogado   otras   disposiciones,  tiene    como    efecto    revivir    los    contenidos    normativos       derogados”2.   

        Aclarado   lo  anterior  colige  la  Sala  que  al  ser  declarado  inexequible  al  aparte  del  artículo  176 de la Ley 600 de 2000 referido a la  notificación  del  auto  por medio del cual se surte el traslado para solicitar  la  práctica  de  pruebas  dentro  del  trámite  de  la  acción de revisión,  recobra   vigencia  el  artículo 186 del Decreto 2700 de 2000, cuyo texto es el siguiente:   

“PROVIDENCIAS  QUE   DEBEN  NOTIFICARSE.  Además  de  las  señaladas  expresamente  en  otras  disposiciones,  se  notificarán  las  siguientes providencias: Las providencias  interlocutorias,  la que pone en conocimiento de las partes la prueba trasladada  o  el  dictamen  de  peritos,  el  auto que ordena la práctica de pruebas en el  juicio,  el  que  señala  día  y hora para la celebración de la audiencia, la  providencia  que  declara  desierto el recurso de apelación y la que fija fecha  en   segunda   instancia   para   la  sustentación  del  recurso,  el  auto que ordena el traslado para pruebas dentro del recurso de  revisión,   las   providencias  que  deniegan  los  recursos  de  apelación  y  de  casación,  la  que  ordena  dar  traslado para  presentar    alegatos    de    conclusión,    y    las   sentencias” (subrayas fuera de texto).   

        Entonces,  si  conforme  al  artículo  189  de la Ley 600 de 2000  procede  el  recurso  de  reposición  “contra las  providencias     de    sustanciación    que    deban    notificarse”,  es  claro  que  si  el auto a través del cual se dispone el  traslado  para  que  las partes soliciten la práctica de pruebas en el curso de  esta  acción corresponde a una de tales determinaciones, se concluye que contra  dicha  providencia procede la mencionada impugnación  horizontal, cuyo estudio emprende de inmediato la Sala.   

        En  tal cometido es pertinente recordar  que  las  normas  cumplen  con  un  ámbito  de  protección  y  una teleología  definida,  es  decir, los preceptos no encuentran su sentido en sí mismos, sino  que  es  preciso  inquirir  por  su  contexto,  así  como  por  las razones que  motivaron     al     legislador     para     establecerlos    dentro    de    un  ordenamiento.   

Ahora,   tratándose   de  disposiciones  adjetivas  es  evidente que los ritos deben también cumplir una finalidad, pues  carecería   de   sentido  rendir  culto  inmotivado  a   las   formas,   como   lo  pretendía  el  más  recalcitrante  positivismo  jurídico  inmediatamente  posterior a la caída del  Antiguo  Régimen con ocasión de la Revolución Francesa y la instauración del  Estado de Derecho.   

Siendo  ello  así  y  tal  como ya había  tenido  oportunidad de precisarlo la Sala dentro de este mismo trámite en autos  del  19  de  febrero  y  del 18 de marzo del año en curso, resulta evidente que  al establecer el artículo 223 de la Ley 600 de 2000  que  en  la  providencia  admisoria  de  la  demanda también se “dispondrá   solicitar   el   proceso   de   revisión”,  la  efectiva consecución de dicho diligenciamiento no puede  condicionar  en  modo  alguno  el  curso  de la actuación, pues en cada caso se  impone  constatar – dado  que    se    trata    de   una   acción   esencialmente   rogada   –  la   causal  invocada por el  actor.   

        Así  por  ejemplo,  si el motivo de revisión invocado se refiere  a   la   causal   segunda,   esto   es,  que  el  fallo  fue  proferido  cuando  ya  la  acción penal se  encontraba  prescrita y se cuenta con la resolución  de  acusación  y  su  ejecutoria, así como con los fallos de primera y segunda  instancia,  amén  de  las  constancias  sobre  su  notificación,  carecería  de  todo  sentido  paralizar  el  trámite   hasta   que   se   incorpore   la   totalidad   de   pruebas  y  determinaciones  adoptadas  en  su  curso,  como que  ninguna   utilidad   prestarían   respecto   del   preciso  objeto  del  juicio  rescindente.   

Similares consideraciones pueden efectuarse  cuando  se invoque la falta de querella, siempre que se cuente con los elementos  necesarios  para  establecer  el  titular  del  bien  jurídico lesionado con la  conducta objeto de sentencia.   

        De  la  misma  manera,  si  en el caso de la especie la demandante  invoca  la causal tercera de revisión, cuyos alcances fueron definidos mediante  fallo  de  constitucionalidad  C-004  de  2003  para  aquellos  casos  en  los que tratándose de violaciones a los derechos humanos o  infracciones  graves  al  Derecho  Internacional  Humanitario,  y  a pesar de no  contarse  con  pruebas  nuevas,  exista una decisión interna o internacional de  una  instancia  de  supervisión  y  control  de  derechos humanos, aceptada por  Colombia,  en  la  cual  se  constate  el  incumplimiento  protuberante  de  las  obligaciones  del  Estado  en  el  sentido  de investigar seria e imparcialmente  tales  conductas,  es  respecto de tal causal que se  advierte  innecesario  exigir como presupuesto para continuar con el trámite la  consecución  de la totalidad del expediente original  como lo solicita el defensor.   

        Desde  luego,  para  entender  y  dotar  de  sentido  dicho aserto  resulta  indeclinable  recordar  que  dada la causal  invocada,  no será en el curso de esta acción donde  se    debatirá    la    responsabilidad    de    las    personas   absueltas  en  primera y segunda instancia por la jurisdicción de  orden  público,  pues de  conformidad  con el artículo 227 de la Ley 600 de 2000, sólo compete a la Sala  declarar  sin  valor la sentencia motivo de la acción y proferir la decisión a  la   que  haya  lugar,  “cuando  se  trate  de  la  prescripción  de  la acción penal, de ilegitimidad del querellante o caducidad  de  la  querella, o cualquier otra causal de extinción de la acción penal y en  el  evento  que la causal aludida sea el cambio favorable del criterio jurídico  de sentencia emanada de la Corte”.   

Por  lo  tanto,  es  claro  que en caso de  prosperar  la  causal  invocada por la demandante en  este     asunto     corresponderá    a   la   Sala   de   acuerdo  con  lo  establecido  en  el numeral 2º del artículo 227 de la Ley 600 de 2000 devolver  la  actuación  “a un despacho judicial de la misma  categoría,  diferente  de  aquél  que  profirió la decisión, a fin de que se  tramite  nuevamente  a  partir  del  momento procesal que se indique”.   

Con base en las consideraciones precedentes  considera  la  Sala  que teniendo en cuenta la causal de revisión propuesta por  la  actora,  la supuesta o  efectiva   ausencia   de  apartes  del  proceso      no      se   erige   en  motivo  para  obstaculizar  su  curso,    con    mayor   razón   si   se  tienen  los fallos absolutorios de primera y segunda  instancia    objeto   de   la   acción,  motivo  por  el  cual  no  se  repondrá  el  auto impugnado.   

          Como   este   proveído   no  debe  cobrar  ejecutoria  al  resultar  improcedente  su  impugnación  conforme a la preceptiva del artículo 190 de la  Ley  600  de  2000,  una  vez  se  cumpla con su publicidad, se ordena surtir el  traslado   para   que   las   partes   soliciten   las   pruebas   que   estimen  conducentes.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO  REPONER el auto  del  26  de  marzo  del  año  en  curso,  impugnado  por  defensor  del  señor  DIEGO    LEÓN    MONTOYA    SÁNCHEZ,   de   acuerdo   con   las   razones   expuestas  en  la  anterior  motivación.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                             SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                           JORGE    LUIS   QUINTERO  MILANES           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                     JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

        Comisión de servicio   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Auto del 22 de octubre de 2001. Rad. 18631.   

2  Sentencia  C-1548  de  2000. En sentido similar sentencias C-501 de 2001 y C-055  de 1996, entre otras.     

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