30289(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30289  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente:   

                                                                  DR. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                                 Aprobado acta No. 348   

Bogotá, D. C., dos (2) de diciembre de dos  mil ocho (2008)   

VISTOS  

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado  de  Adolia Rivas  Valencia,  quien  actúa  como  parte  civil, contra la sentencia emitida por el  Tribunal  Superior  de  Cali  el 15 de abril del año en curso, mediante la cual  confirmó  el  fallo  de  primer  grado  proferido  por  el Juzgado 19 Penal del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  por  medio  del  cual  condenó  al  procesado  Alcibiades  Palomá  Estupiñán  a  40  meses  de prisión como responsable del  delito  de  hurto agravado por la confianza, con la modificación consistente en  excluir  como  solidario  responsable por concepto de perjuicios materiales y en  la        suma       de       $22’473.758.oo, al Banco de Bogotá.   

HECHOS  Y  ANTECEDENTES  RELEVANTES   

Con ocasión del concordato de recuperación  de  negocios  que  a  nombre  de  la  señora  Adolia  Rivas Valencia propuso su  apoderado  Jaime Aranzazu Toro ante el Juzgado 12 Civil del Circuito de Cali, se  abrió  una  cuenta  de  ahorros  conjunta  entre éste y el representante de la  entidad  Credit  Automóviles  S.A.,  Alcibiades  Palomá Estupiñán. Pese a la  modalidad  de  la  cuenta  abierta,  este  último  logró por intermedio de una  empleada  del  Banco  que se le entregara una tarjeta débito, retirando del 1°  de    abril   al   22   de   mayo   de   2003   la   suma   de   $24’526.920,  valor sobre el cual una vez  se    le    hizo    la    reclamación    respectiva   retornó   $2’053.162.   

La denuncia fue formulada por Jaime Aranzazu  Toro  acopiando  abundante  prueba  documental  que  motivó  la formal apertura  instructiva  el  25  de  agosto  de  2003  (fl.70),  siendo  vinculado  mediante  diligencia  de  indagatoria  Palomá  Estupiñán  el  7  de  octubre  posterior  (fl.92).   

Allegada  copiosa  prueba testimonial, así  como  admitido en proveído del 9 de julio de 2004 como parte civil al quejoso y  vinculado  como  tercero  civilmente  responsable  al Banco de Bogotá, Sucursal  Plaza  de  Caicedo, una vez cerrada la investigación se calificó su mérito el  17  de  febrero  de 2005 -en decisión ratificada por la segunda instancia el 31  de  agosto  de  2006-, en donde se formuló resolución acusatoria en contra del  imputado    por    el    delito   de   hurto   agravado   por   razón   de   la  confianza.   

Rituado  el  juicio  se  profirieron  las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia  en  los  términos señalados en  precedencia.   

      DEMANDA    Y  CONSIDERACIONES   

1.  Reproduce el  actor  extensamente  el  contenido  de  las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia,  relevando las consideraciones del a quo, con cuyo criterio comulga y  exalta  en  el hecho de haber dispuesto que el pago de los perjuicios materiales  comprendía  al  Banco  de Bogotá como tercero civilmente responsable, en tanto  que  el Tribunal lo exoneró de dicha obligación solidaria, pero sin adecuar el  actor  esta  parcialidad a la concreta propuesta de una censura en términos del  recurso de casación postulado.   

2.  Realmente,  ningún  cargo es propuesto por el representante de la parte civil en contra del  fallo  impugnado, toda vez que así como elude la expresa e inequívoca mención  de  la  causal  en  que se supone tendría apoyo el ataque y los fundamentos que  consiguientemente  le  sirven de sustento, sólo al final del recurrente escrito  acusa  desconocimiento  de los principios de “celeridad, eficiencia, eficacia,  economía  procesal  y  justicia  material”,en razón a errores de hecho “en  cuanto  a la valoración de los medios de prueba” y error de derecho “por la  interpretación  errada de las normas rectoras y la valoración errada del rango  de  las  normas  que  consagra (sic) la posibilidad de que el tercero civilmente  responsable tenga la obligación de indemnizar”.    

3. Sólo al final  del  escrito  se  expresa  el  cometido propugnado con la impugnación ante esta  sede,  esto es, como no podría ser de otra manera, deprecar se deje sin efectos  la  decisión  del  Tribunal  que  exoneró de responsabilidad civil al Banco de  Bogotá  vinculado como tercero civilmente responsable, con miras a que concurra  solidariamente  con  el  procesado  en  la  condena  impuesta  por  concepto  de  perjuicios      materiales      en      la      suma      de     $22’473.758.   

4.  En  estas  condiciones,  emerge evidente la carencia de interés jurídico para demandar el  fallo  del  Tribunal  por  el  representante  de la parte civil, toda vez que en  términos  del   artículo  208  del  Código  de   Procedimiento   Penal  contenido  en la Ley 600 de 2000 y aplicable en este  caso,   cuando   quiera  que  la  casación  tiene  por  objeto  únicamente  lo  relacionado  con  la  indemnización  de  perjuicios  decretados en la sentencia  condenatoria,  está impelido el libelista a tener en cuenta como fundamento las  causales  y  la  cuantía  establecidas  en  las normas que regulan la casación  civil.   

5. En este caso,  observa  la  Corte  que  el  demandante  no  sólo  omitió  tener en cuenta las  causales  establecidas en las disposiciones que regulan la casación civil, pues  ni  siquiera  aludió  a  una  específica  escogida  para afrontar el ataque al  fallo,  sino  que  también  desapercibió  por  completo  que  sus aspiraciones  indemnizatorias  signadas por la cuantía para recurrir debía consiguientemente  ceñirse  a  lo  dispuesto  por  el  artículo  366 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por  el  artículo  1°  de  la  Ley  592  de 2000, esto es,  equivalente   a  425  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  en  esta  anualidad  -por  corresponder  a  la  fecha  de  la  sentencia  impugnada- y que  ascendía  a $196’137.500,  si  se  tiene  en  cuenta  que  el  salario mínimo para este año fue fijado en  $461.500,  según  el Decreto 4965 del 27 de diciembre de 2007, en forma tal que  al  haberse  condenado  al  procesado  Alcibiades Palomá Estupiñán al pago de  $22’473.758, ni esta suma  ni  la correspondiente a la misma incrementada por intereses causados, supera la  cuantía  del  interés  para recurrir ante la Corte que, según queda visto, no  fue consultada por el casacionista.   

Siendo ello así,  carecía  el  apoderado  de  Adolia Rivas Valencia de  interés  jurídico  para  interponer el recurso extraordinario de casación por  el  tema  relacionado  con  el  pago  de  perjuicios decretados en la sentencia,  razón  suficiente para que la demanda sea inadmitida, máxime cuando no observa  la  Sala que deba instar su facultad oficiosa en vista de no concurrir quebranto  alguno de derechos fundamentales.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado  de  la  parte  civil, en  representación  de  Adolia Rivas Valencia.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

Comisión de servicio  

   JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                                          ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARIA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                                                AUGUSTO    J.   IBAÑEZ  GUZMÁN   

    JORGE  LUIS QUINTERO  MILANÉS                       YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

      JULIO     ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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