30275(09-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30275   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                    

                            Magistrado Ponente:   

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 258   

          Bogotá, D.C., nueve de septiembre de dos mil ocho.   

VISTOS  

          Examina  la  Sala  de  manera  preliminar  el  aspecto  formal de la  demanda  de revisión instaurada a nombre del condenado  RICARDO   CUERVO   BALLÉN,  contra  la sentencia que por virtud de su allanamiento  a  cargos  fue  proferida  por  el  Juzgado  Veintisiete  Penal del Circuito con  Funciones  de Conocimiento de Bogotá el 14 de mayo de 2007, y confirmada por la  Sala  de Decisión Penal del Tribunal Superior de la misma ciudad el 16 de julio  de  2007,  condenándolo  a  la pena de 38 meses de prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso,  como  autor  responsable  de  actos sexuales con menor de catorce  años agravado, en concurso homogéneo.   

  HECHOS     Y  ANTECEDENTES   

         

         La  síntesis  que  de  los  hechos hizo el Tribunal en el fallo de  segunda instancia, es del siguiente tenor:   

“De acuerdo con  el  escrito  de acusación que recogió el preacuerdo suscrito entre las partes,  los  hechos ocurrieron entre junio de 2005 y junio de 2006, en el inmueble de la  carrera  88  número  51B-36  sur  de  esta  ciudad,  cuando  la menor L. F. G.,  acabando  de  cumplir  once años de edad, porque nació el 25 de marzo de 1994,  fue  sometida  por  RICARDO  CUERVO  BALLÉN  a diversidad de actos de contenido  erótico  sexual,  aprovechando que a su vez era el compañero sentimental de la  madre de la niña y padre de un hermano suyo”   

         Por  tales  hechos,  en audiencia preliminar llevada a cabo el 24 de  octubre  de  2005  ante un juez de control de garantías, la Fiscalía imputó a  CUERVO  BALLÉN el delito de acto sexual con menor de catorce años agravado, de  acuerdo  con  los artículos 209, 211-2-4 del Código Penal, en concordancia con  el  14  de la Ley 890 de 2004, cargos que fueron posteriormente aceptados por el  procesado   según  acuerdo  suscrito  con  la  Fiscalía  el  14  de  noviembre  siguiente.  Como  contraprestación,  el  ente acusador solicitó la aplicación  del  mínimo  de  la pena con una rebaja del 50% y un incremento de 12 meses por  el concurso de hechos punibles.   

          El  Juzgado  de  conocimiento  aprobó  el  acuerdo y respetando los  parámetros  del  mismo  impuso  al  entonces imputado la pena arriba reseñada,  negándole  la  suspensión  en  la  ejecución  de la pena y el sustituto de la  prisión   domiciliaria,   decisión  ésta  que  motivó  la  impugnación  del  defensor,  siendo  confirmada en segunda instancia en el aludido fallo del 16 de  julio de 2007.   

LA  DEMANDA   

          El  demandante  invoca  la  causal  consagrada en el numeral 3º del  artículo  192  del  Código  de Procedimiento Penal (Ley 906 de 2004), esto es,  bajo  la consideración de que con posterioridad a la  sentencia  aparecieron  hechos nuevos o surgieron pruebas no conocidas al tiempo  de los debates, que establecen la inocencia del condenado.   

En  orden  a  fundamentar  su  pretensión,  sostiene  que  en el mes de diciembre de 2006, en la Clínica de Nuestra Señora  de  la  Paz,  se  le  practicó una evaluación psicológica a la menor ofendida  L.F.G.,    en   el   curso   de   la   cual   se   encontraron   “elementos  contradictorios”  indicativos  de  que  la niña es dada a la mitomanía, pues ya en otras oportunidades había  hecho  acusaciones  como  las  efectuadas  en  este  proceso,  sin  que el hecho  realmente  hubiese  ocurrido,  prueba que según el defensor, es demostrativa de  que la conducta investigada y juzgada nunca existió.   

Sostiene  que  con  el  surgimiento  de  esa  prueba,  no  conocida  en el momento de proferirse la sentencia, se consolida la  causal  de  revisión  aducida,  por cuanto se encuentran afectados los derechos  fundamentales  del  condenado, al habérsele dado credibilidad a lo dicho por la  menor en su denuncia.   

La  contundencia  de la prueba nueva es tal,  dice,  que  de haberse conocido en el juicio, habría conducido a la absolución  de  su  representado, motivo por el cual pide a la Corte que ordene la revisión  del proceso.   

A  la  demanda  anexa copia autenticada ante  notario  del resultado del examen psicológico practicado a la menor L.F.G.E. el  19 de diciembre de 2006.   

   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

         La  acción  de  revisión, viene reiterándolo la Sala, es un medio  para  conseguir la realización de la justicia y un mecanismo excepcional contra  la  inmutabilidad  de  la  cosa  juzgada por la ocurrencia de hechos y conductas  contrarias  a  derecho  que una vez configuradas, desvirtúan la oponibilidad de  la  sentencia  en  firme  y  la  seguridad jurídica que le sirve de fundamento.  Dentro  de  este  contexto, la razón de ser del instituto es la de subsanar los  defectos  materiales  de  aquellas  providencias  que ponen fin al proceso penal  tanto  en  la  instrucción  como  en el juicio, proferidas en contravía de una  recta  administración  de justicia, atendiendo al interés general de la verdad  y  de  la justicia como forma de garantizar una convivencia pacífica y un orden  justo     para     el     conglomerado     social1.   

         

          Por  lo mismo, no es un mecanismo para revisar la constitucionalidad  y  legalidad  de  la  sentencia como sucede con el recurso de casación, sino la  justicia  en su dimensión positiva, para evitar que se condene a inocentes o se  absuelva a los responsables.   

         Dadas  sus especiales características, que como se dijo se dirigen  a  derruir la cosa juzgada, su ejercicio no sólo debe someterse a las taxativas  causales  que  para  su  prosperidad  indica  el  artículo  220  del Código de  Procedimiento  Penal,  sino  que además requiere del aporte de medios de prueba  serios,   procedentes,  idóneos  y  con  suficiente  grado  de  credibilidad  y  trascendencia       para       conducir       a      la      rectifi­ca­ción  del  error que se enrostra a la  providencia  demandada,  superando  en  ella  la  injusticia  que  el  actor  le  adjudica.   

         

Así, frente a la causal tercera, esto es, la  aparición  de  hechos nuevos o el surgimiento de pruebas de igual naturaleza no  conocidas   al  tiempo  de  los  debates,  requiere  la  consolidación  de  dos  presupuestos  básicos,  a  saber:  (i) Que sobrevenga una situación fáctica o  probatoria  ex  novo,  no conocida en el curso del proceso; y, (ii) que la nueva  evidencia  fáctico  probatoria  tenga  la virtualidad de establecer en grado de  certeza  la  inocencia  del  condenado,  o  de tornar cuando menos discutible la  verdad   declarada   en   el   fallo,  haciendo  que  no  pueda  probatoriamente  mantenerse.   

En  el  presente  caso,  debe observarse, se  trata  de  un  proceso  que  terminó  de  modo prematuro por razón del acuerdo  suscrito  entre  la  Fiscalía  y  el  entonces  imputado, a través del cual el  último  aceptó  su  responsabilidad  penal frente a los cargos imputados en la  audiencia  preliminar respectiva, a cambio de una considerable rebaja de la pena  que  por  esa  vía  le fue impuesta, situación que implica la imposibilidad de  cuestionar ahora los aspectos que sirvieron de fundamento al fallo.   

En efecto, debe tenerse en cuenta que fue el  hoy  condenado  RICARDO  CUERVO  BALLÉN,  quien   de   manera  libre,  voluntaria  y  asistida  aceptó  su  responsabilidad  en los actos sexuales con  menor  de catorce años agravado, cometidos sobre la menor L.F.G., por lo que no  puede  ahora  alegar  a  través  de  éste trámite que los hechos aceptados no  tuvieron  ocurrencia, porque ello se constituye en una inadmisible retractación  de  los cargos admitidos, cuando tiene dicho la jurisprudencia de la Sala que en  el  instituto  de  la  sentencia  anticipada  de  la Ley 600 de 2000, o en el de  allanamiento  a  cargos  de  la  Ley  906  de  2004,  el procesado renuncia a la  controversia  fáctica  y  jurídica  para  allanarse expresa, voluntaria y  libremente   a   los   cargos   que   le  formule  la  fiscalía,  aceptando  la  responsabilidad penal por el hecho imputado.   

Para la Sala es claro que,  

“…  quien  decide  la finalización del  proceso  por  la  vía  abreviada, es consciente de su compromiso delictual y de  las  consecuencias  jurídicas que ello implica, como también de los beneficios  que  son  propios  de  esa  libre  determinación, sin olvidar que el procesado,  frente  a  dicha  determinación  de  responsabilidad,  está  protegido  en sus  garantías  fundamentales,  toda vez lo asiste un profesional del derecho, quien  tiene  perfecto conocimiento de los alcances y consecuencias de esa admisión de  responsabilidad  y, por lo mismo, lo asesora consultando siempre el beneficio de  su  protegido,  además de que el funcionario judicial que formula los cargos lo  ilustra  con  la  debida  ponderación  sobre  las implicaciones que conlleva el  allanamiento  a  los cargos, sin soslayar el deber constitucional y legal que le  asiste  de  verificar  que  el  procesado  obra  de  manera libre, espontánea y  suficientemente  informado  de  los aspectos positivos y negativos del instituto  procesal”2.   

En   el  caso  presente  fueron  cumplidos  satisfactoriamente  tales  presupuestos,  pues  según  se  lee en el acta de la  audiencia  de  preacuerdo,  individualización de pena y fallo, copia de la cual  se  anexó a la demanda, el entonces procesado CUERVO BALLÉN estuvo asistido de  su  defensor  de  confianza  y  que  informado  clara  y  debidamente  sobre las  consecuencias  del  acto,  admitió  los cargos, aceptando su responsabilidad en  los delitos materia del preacuerdo.   

De manera que no puede ahora el apoderado del  condenado,  acudiendo al mecanismo de la  acción  de revisión,   desconocer    las    consecuencias    jurídicas    de   esa      aceptación     de    cargos,     la     cual   satisfizo    todos    los   requisitos   constitucionales  y  legales,  pretendiendo  acreditar que la menor víctima probablemente mintió en  las  imputaciones  que  hizo  contra  su  padrastro,  y  que  por lo tanto   el   sentenciado  no  cometió  los  delitos  por  los   cuales   fue   condenado,  porque ello, se reitera, implica   una   retractación   que,  de acuerdo con el decantado criterio de la  Sala    es    inadmisible     e    improcedente,    máxime   cuando   el   fallo  objeto   de   revisión   ha   alcanzado   los  efectos  y  la  materialización   de    la   cosa    juzgada   dentro   del   marco   de    la   constitucionalidad   y   de   la  legalidad.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

          Inadmitir   la   demanda   de   revisión  presentada  a  nombre  del  condenado  RICARDO  CUERVO  BALLÉN, por las razones  consignadas en la anterior motivación.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.                            AUGUSTO J.  IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

Comisión de servicio  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Ver,  entre otros, auto del 12 de octubre de 2006, radicado No. 26.161   

2 Auto  del 5 de julio de 2007, radicado No. 19.099     

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