30234(29-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30234   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 207.  

          Bogotá  D.C.,  julio veintinueve (29) de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  el  impedimento  manifestado  por el  Magistrado  del  Tribunal de Neiva José Augusto Rojas Cheyne para conocer de la  impugnación  del  fallo  de  primer  grado,  por  cuyo  medio  se  absolvió  a  JOSÉ    ALBEIRO   RODRÍGUEZ   MORALES  de  los  cargos  por  los delitos de homicidio agravado, secuestro  agravado  y  porte  ilegal  de armas de fuego, a la vez que fue condenado por el  delito de hurto calificado agravado.   

ANTECEDENTES  PROCESALES  RELEVANTES   

En audiencia realizada el 13 de septiembre de  2007  ante  el  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con  funciones de control de  garantías   de   Pitalito   se  dispuso  la  legalización  de  la  captura  de  JOSÉ    ALBEIRO   RODRÍGUEZ   MORALES,  decisión  que  al  ser  impugnada  por  la defensa fue objeto de  confirmación  el  3  de  octubre  de  la misma anualidad por el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  del mencionado municipio, despacho en el cual fungía como  titular el doctor José Augusto Rojas Cheyne.   

          En  audiencia  de  formulación  de  acusación  realizada  el 14 de  diciembre  de 2007 en el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Pitalito, bajo la  dirección  del  funcionario mencionado en precedencia, la Fiscalía señaló al  sindicado  como  presunto  responsable  del  concurso  de  delitos  de homicidio  agravado,  secuestro  agravado, hurto calificado agravado y porte ilegal de arma  de fuego de defensa personal.   

          Mediante  providencia  del  22  de  enero de 2008, a solicitud de la  defensa,  el doctor José Augusto Rojas Cheyne se declaró impedido para conocer  del  juicio  oral,  dado  que  se  había  pronunciado  sobre la legalidad de la  captura   de   JOSÉ  ALBEIRO  RODRÍGUEZ.  Remitida  la  actuación  al Tribunal de Neiva, a través de auto  del  11  de  febrero del presente año se aceptó el impedimento y por tanto, se  envió  el  expediente  al  Juzgado  Primero Penal del Circuito con funciones de  conocimiento  de  Pitalito, donde una vez culminado el juicio oral fue proferida  sentencia  absolviendo  al  acusado  por  los  delitos  de  homicidio  agravado,  secuestro  agravado  y  porte  ilegal  de armas de fuego, y condenándolo por el  delito de hurto calificado agravado.   

          Impugnado  el  fallo  por  el  defensor  del  incriminado  y estando  pendiente  la  realización de la correspondiente audiencia de sustentación, el  doctor  José  Augusto  Rojas  Cheyne, en su condición de Magistrado miembro de  una  Sala  de  Decisión del Tribunal Superior de Neiva expresó el pasado 10 de  junio  su  impedimento  para conocer de este asunto con fundamento en el numeral  6º del artículo 56 de la Ley 906 de 2004.   

          Por  su  parte, los restantes miembros de la Sala de decisión Penal  dispusieron  mediante  auto  del  10  de  julio  del  año  en  curso remitir la  actuación  a  esta  Colegiatura  para  conseguir  un  pronunciamiento  sobre el  particular.   

MOTIVOS DEL IMPEDIMENTO  

El  Magistrado  Rojas  Cheyne  aduce  estar  incurso  en el supuesto de hecho contenido en el numeral 6º del artículo 56 de  la  Ley  906 de 2004, esto es, por haber participado como Juez Segundo Penal del  Circuito  de  Pitalito  dentro  del  proceso,  en cuanto conoció del recurso de  apelación  interpuesto  por  la defensa contra la decisión del Juez de Control  de   Garantías   de  declarar  la  legalidad  de  la  captura  de  JOSÉ ALBEIRO RODRÍGUEZ.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte es competente para conocer de este  asunto  de  conformidad  con lo establecido en los artículos 57, 59 y 341 de la  Ley 906 de 2004.   

Con   el   fin  de  adoptar  la  decisión  correspondiente,  es  oportuno  señalar  que el instituto de la declaratoria de  impedimento,  en  cuanto  mecanismo  orientado a asegurar la imparcialidad de la  administración  de  justicia,  se  rige,  entre  otros,  por  el  principio  de  taxatividad  de  las  causales,  en virtud del cual se excluye la analogía o la  extensión   de   los  motivos  señalados  en  la  ley.  La  manifestación  de  impedimento   es   un   acto  personal,  voluntario,  de  carácter  oficioso  y  obligatorio  para  cuando  el  funcionario  advierta que se encuentra incurso en  alguno  de  los  supuestos  fácticos  dispuestos  por  el  legislador, a su vez  comporta  sujeción  estricta a las circunstancias invocadas, a fin de obviar la  utilización  indebida  de  tal  mecanismo  como  medio  para  no  conocer de un  determinado asunto.   

Acerca  de la declaración de impedimento al  amparo  de  la  causal  establecida en el numeral 6º del artículo 56 de la Ley  906  de  2004,  referida  a “haber participado en el  proceso”,  de  tiempo  atrás  la  Sala ha tenido la  oportunidad  de  precisar  que  sólo  opera  cuando  se  trata de una verdadera  participación  del  funcionario  dentro  de  la  actuación,  entendida como la  intervención  con  entidad  suficiente  para  comprometer su imparcialidad y su  criterio1,  lo  cual  impone  evaluar  en  cada  caso  concreto  cuál fue el  conocimiento  que  del diligenciamiento tuvo el funcionario en el transcurso del  trámite  a  su cargo y examinar si con las labores adelantadas o las decisiones  adoptadas    comprometió    o    emitió   concepto   que   no   garantice   su  imparcialidad2.   

Una   vez   efectuadas   las   anteriores  precisiones,  observa  la  Sala  que efectivamente el doctor José Augusto Rojas  Cheyne,  en  su  condición  de  Juez  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito con  funciones  de  conocimiento  de  Pitalito,  conoció  del  recurso de apelación  interpuesto  por  el  defensor  del  procesado  contra  la decisión del Juez de  Control    de    Garantías    de   legalizar   la   captura   de   JOSÉ   ALBEIRO  RODRÍGUEZ  MORALES,  no  obstante,  sin  dificultad  se  puede  constatar  que  la confirmación de dicha  determinación  no  comprometió  de manera alguna el criterio del doctor Rojas,  por las siguientes razones:   

El  motivo  de  disenso,  como lo plantea el  defensor  en  la  audiencia  de  sustentación  del  recurso  de  apelación del  proveído  por  medio  del  cual  se  legalizó  la aprehensión “no  radica  en  la  legalidad de la orden de captura, no queda duda  que  la  misma  fue  ordenada  por una autoridad competente, sino en cuanto a la  captura  física  en  sí misma, pues se efectuó desconociendo abruptamente los  derechos  del  capturado que trata el art. 303 del C. P. Penal (…) teniendo en  cuenta:  1.  Evidentes  muestras  de  violencia  y  maltrato  físico  a que fue  sometido  por  la  autoridad que la realizó. 2. No se le indicó qué autoridad  la  emitió.  3.  No  se  le  permitió indicar a quién debería comunicarse su  aprehensión  aunque  fue capturado en presencia de su hermana GISELA RODRIGUEZ.  4.    La    captura    se    realizó    por    una    autoridad    –   Sijin   Florencia   –  que no había sido notificada de la  existencia de la misma”.   

          Por  su  parte,  el doctor José Augusto Rojas decidió dentro de la  misma  audiencia  confirmar  la  determinación  del a  quo,  luego  de  verificar  que  se  cumplió  con  lo  establecido  en  el  artículo  303  de  la  Ley  906 de 2004. A su vez, ordenó  remitir     al     capturado     JOSÉ     ALBEIRO  RODRÍGUEZ  al  Instituto  de  Medicina Legal para que  fueran  evaluadas  las  lesiones  sufridas  y,  en  caso de ser ello procedente,  compulsar  copias  ante  la Fiscalía con el propósito de investigar un posible  atropello por parte de quienes adelantaron la aprehensión.   

Como  viene de verse, resulta incuestionable  que  el doctor Rojas con su decisión no se pronunció de fondo sobre el asunto,  pues  únicamente  se  ocupó  del aspecto formal de la captura, es decir, de la  manera  como  las autoridades cumplieron la orden, sin que mediara juicio alguno  sobre  el  fondo  del  asunto,  ya  en  su materialidad o la responsabilidad del  incriminado,  con  mayor  razón  si  la legalidad o ilegalidad de la captura no  tiene  la virtud de condicionar el curso de la actuación o el proferimiento del  fallo correspondiente.   

          Por  tanto,  considera la Sala que la intervención del doctor Rojas  dentro  de este trámite carece de la importancia suficiente para comprometer de  alguna  manera  su  criterio o imparcialidad en punto de conocer como Magistrado  del recurso de apelación del fallo de primer grado.   

          De  otra  parte  es  pertinente señalar que el doctor José Augusto  Rojas   en  calidad  de  Juez  Segundo  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de  Pitalito  presidió la audiencia de formulación de acusación  iniciada  el  13  de  noviembre  de  2007,  la cual continuó el 14 de diciembre  siguiente.   

          Sobre  tal  intervención  es oportuno señalar que ya la Sala tiene  decantado  que  en  tal situación el funcionario sólo realizó “una  labor  formal conforme a lo establecido en la Ley 906 de 2004,  pues  presidió  cada  una  de  las audiencias correspondientes, pero no tuvo un  conocimiento  preciso  del  fondo de la discusión relativa a la responsabilidad  del  implicado,  la cual es el eje central del recurso de apelación interpuesto  por  la  defensa  y  que  ahora  le  correspondería  conocer  en  su calidad de  Magistrado de Tribunal Superior”.   

“Si  por  el  contrario,   el  trámite  que  se  dio  es  de  carácter  formal  –  como  correr traslados o dar el uso  de  la  palabra  –,   ello  en  criterio  de  la Sala no es excusa para separar del conocimiento de un  proceso  al juez competente, pues como se ha sentado en la amplia jurisprudencia  que  esta  Corporación  la  declaratoria  de impedimento es una excepción a la  obligación  de  los  encargados  de  administrar  justicia  de impartirla y que  obedece  a  causales  taxativamente contempladas en el ordenamiento jurídico no  admitiéndose  en  consecuencia  extensiones analógicas, que como en este caso,  no   revisten   relevancia   de  acuerdo  con  la  necesidad  de  garantizar  la  imparcialidad    en   el   ejercicio   de   la   función   judicial”3.   

          De  acuerdo con las consideraciones anteriores, concluye la Sala que  el  Magistrado  Rojas  Cheyne  no se encuentra dentro de los supuestos fácticos  establecidos  por  el legislador en la causal 6ª del artículo 56 de la Ley 906  de  2004,  se  reitera, en cuanto su conocimiento e intervención en el curso de  este  diligenciamiento no ha sido sustancial como para comprometer su criterio o  imparcialidad,  circunstancia  que  impone  declarar  infundado  el  impedimento  planteado,  con  mayor  razón  si  aquel  no  hace  explícitos los motivos que  eventualmente   podrían   conspirar   contra   la  imparcialidad,  ecuanimidad,  equilibrio,  etc.,  los  cuales,  por  corresponder al fuero interno de quien se  considera  impedido,  deben  ser expresados para que la Sala pueda determinar si  en    realidad    se    encuentra    ante    un   funcionario   que   debe   ser  desplazado.   

Las  razones  expuestas son suficientes para  declarar  infundado el impedimento planteado y, por tanto, se ordena retornar la  actuación  a  la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de Neiva  presidida  por  el  Magistrado  Javier Chavarro Rojas, a fin de que se pronuncie  sobre    el    recurso   de   apelación   del   fallo,   interpuesto   por   la  defensa.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

1.              DECLARAR    INFUNDADO   el      impedimento     manifestado      por      el   Magistrado   José  Augusto  Rojas  Cheyne  para  conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  defensor  de  JOSÉ  ALBEIRO  RODRÍGUEZ  contra  la  sentencia  de  primer  grado,    de   acuerdo   con   los   argumentos   expuestos   en   la   anterior  motivación.   

2.             REMITIR  la  actuación  a  la  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Neiva  mencionada  en precedencia, a fin de que se pronuncie sobre  dicha impugnación.   

Contra  este  proveído  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS               AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Auto  del 7 de mayo de 2002. Rad. 19300.   

2 Auto  del 2 de abril de 2008. Rad. 29446.   

3 Auto  del 2 de abril de 2008. Rad. 29446     

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