30072(08-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 30072  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                  Aprobado acta N° 255.   

Bogotá, D. C., ocho (8) de septiembre de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

La  Sala  examina  lo  relacionado  con  la  admisibilidad   de  la  demanda  presentada  por  el  defensor  de  JOSÉ   NELSON   CHIMA   RADA   contra  la  sentencia  del  8  de  agosto  de  2007 mediante la cual el Tribunal Superior de  Valledupar,  al  confirmar  con alguna modificación el fallo proferido el 12 de  febrero  anterior  por  el  Juzgado Penal del Circuito Especializado de la misma  sede,  condenó  al  mencionado  procesado  a las penas de 21 años y 8 meses de  prisión  y  1.000 salarios mínimos legales mensuales, así como a la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el  término  de  20 años, como responsable de los delitos de terrorismo y lesiones  personales con fines terroristas.   

HECHOS  

          Los  que  declaró  probados  el  ad  quem  se pueden resumir de la siguiente manera:   

          Aproximadamente  a  las  8:30  de  la noche del día 5 de febrero de  2005  dos individuos, entre quienes se encontraba JOSÉ  NELSON  CHIMA  RADA, trasladaron un artefacto explosivo  hasta  el  establecimiento tipo billar denominado “El  campeón”, situado en la ciudad de Valledupar, lugar  donde   lo   hicieron   detonar  causando  lesiones  a  quienes  se  encontraban  allí.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          La  investigación,  cuya  iniciación  ocurrió el 13 de febrero de  2005  luego  de  adelantarse una corta indagación preliminar, se dirigió en un  principio  contra  William de Jesús González Maestre  y     Javier    Morales  González,  pero  luego  se  vinculó  a  la  misma  a  JOSÉ  NELSON  CHIMA  RADA, a  quien  se le escuchó en indagatoria y el 2 de agosto de 2005 le fue resuelta la  situación  jurídica  con medida de aseguramiento de detención preventiva, por  los delitos de terrorismo y lesiones personales.   

          Mediante  resolución  del  2  de  septiembre  del  citado  año  la  fiscalía  dispuso la clausura de la investigación y el 20 de octubre siguiente  calificó  el  mérito del sumario, profiriendo resolución de acusación contra  William  de  Jesús  González  Maestre  y   JOSÉ  NELSON  CHIMA  RADA.  En  la  misma  decisión  precluyó  la  instrucción  a favor de  Javier Morales González.   

          Por   apelación   interpuesta   por  el  defensor  de  CHIMA  RADA,  la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  Superior  de  Valledupar, en providencia del 20 de diciembre del mismo  año de 2005, confirmó la resolución de acusación.   

La etapa del juicio correspondió al Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Valledupar,  cuyo  titular realizó las  audiencias  preparatoria  y  pública  de  juzgamiento,  aun  cuando antes de su  finalización  decretó  la  ruptura  de  la  unidad procesal para dar paso a la  solicitud     de     sentencia    anticipada    promovida    por    González Maestre.   

El    a   quo  puso  fin  a  la  instancia  en  lo relacionado con el  procesado  CHIMA RADA mediante  la  sentencia del 12 de febrero de 2007, en la cual impuso al aludido la pena de  23  años  de  prisión y 1.000 salarios mínimos legales mensuales de multa. El  Tribunal  de  Valledupar, en virtud de la apelación interpuesta por la defensa,  confirmó  la  condena  con  la  modificación  consistente en disminuir la pena  privativa de la libertad, la que determinó en 21 años y 8 meses.   

LA  DEMANDA   

          En  capítulo  que  denomina  causal  primera,  el  actor formula un  único  cargo contra la sentencia de segunda instancia. Al enunciar el reproche,  empero,  invoca  “el  cuerpo  primero  de  la causal  tercera”, a cuyo amparo sostiene que la sentencia se  emitió en un juicio viciado de nulidad.   

          En  el  desarrollo  del  cargo  empieza  por  aceptar  la  relación  existente  entre  el  procesado  y  el  señor  William  González   derivada   de  su  coincidente  ejercicio  laboral.  No  obstante,  considera  que  lo manifestado por este último, cuando  señaló  a  aquél  de haber participado en los hechos ilícitos, deviene de la  violación  de  la  dignidad  y  de  la presión ejercida por las autoridades de  policía,  así  como  del  ofrecimiento  de  beneficios  y  dádivas,  acciones  realizadas  con  el  único fin de vincularlo con organizaciones al margen de la  ley.   

          Señala  que las pruebas recaudadas bajo presión son nulas de pleno  derecho,  razón por la cual deben excluirse, tal como lo establece el artículo  29  de  la  Constitución  Política.  Con  todo,  afirma  que  en  este caso se  vulneraron  los  principios  de  la  sana  crítica,  pues  los  funcionarios se  equivocaron al apreciar la prueba.   

          Por  lo  anterior,  es  del criterio “que  estamos  en  presencia de una violación en vía indirecta de la ley sustancial,  la    falta    de   aplicación   o   aplicación   indebida,   de   la   prueba  testimonial,…”.  Estima  que  el  hecho de haberse  contado  con  la  presencia  de  la defensoría pública en la indagatoria no da  certeza  del  respeto  de  los  derechos  y  garantías del indagado, pues éste  manifestó   que,   inclusive,   le   entregaron  un  papel  para  involucrar  a  CHIMA RADA.   

          Bajo  tal  sustento, pidió casar la sentencia impugnada para anular  lo  actuado  y  revocar  el  fallo impugnado. A manera de petición subsidiaria,  mostró  inconformidad  por  lo  que  consideró  pena  exagerada,  en cuanto el  juzgador   efectuó  un  aumento  matemático  por  cada  una  de  las  lesiones  ocurridas, cuando en realidad se trató de un solo hecho delictivo.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

Repetidamente, la Corte viene señalando que  la  demanda  de  casación  no  es  un escrito de libre confección, semejante a  aquellos  que  se  suelen  presentar ante las instancias, pues debe cumplir unas  exigencias  mínimas  de  sustentación,  como  se  deriva de lo dispuesto en el  numeral  3º  del  artículo  212 de la Ley 600 de 2000, cuando establece que al  demandante  le  compete  enunciar  la  causal  y formular el cargo, indicando en  forma   clara  y  precisa  sus  fundamentos,  así  como  las  normas  estimadas  infringidas.   

El  cumplimiento de dichos presupuestos debe  hacerse  de  conformidad  con  las pautas jurisprudenciales desarrolladas por la  Sala  en  sus  múltiples  decisiones y su finalidad es evitar que el recurso de  casación  se  convierta  en una tercera instancia, a la cual acudan los sujetos  procesales  para  postular  todo  tipo  de  planteamientos,  sin  ningún  rigor  técnico.   

Contrariamente, como medio extraordinario que  es,  al  actor le corresponde formular los cargos en forma coherente y clara, de  modo  que la Corte pueda evidenciar con facilidad el error o errores denunciados  para  proceder  a  su corrección, sin resultar procedente entrar a desentrañar  confusas,  intrincadas  o  ambivalentes argumentaciones, pues ello atenta contra  el principio de limitación que gobierna la casación.   

          En  esas  condiciones,  la  Sala encuentra que la demanda presentada  por   el   defensor   de   JOSÉ  NELSON  CHIMA  RADA  es un clásico ejemplo de cómo no debe sustentarse el  mencionado  recurso extraordinario, pues para postular el único cargo que allí  formula  transita  de  manera confusa y contradictoria por varios de los motivos  de  casación  previstos  en  la  ley,  sin  que  aparezca  claro cuál de ellos  exactamente guía el fundamento del reproche.   

          En   efecto,  empieza  intitulando  el  cargo  como  “causal  primera”, con lo cual de entrada  sugiere  que planteará una violación directa o indirecta de la ley sustancial.  No  obstante,  de  inmediato  invoca  la  causal  tercera  para  afirmar  que la  sentencia  se  dictó  en  un  juicio  viciado  de nulidad, aun cuando de manera  imprecisa  aduce  que el reproche lo formula con fundamento en el cuerpo primero  de  esa  causal,  como  si  la  misma  regulara  varios motivos de casación por  nulidad, consideración totalmente desacertada.   

          Al  desarrollar  la censura, empero, abandona la causal tercera para  afirmar  que  el  señalamiento  efectuado  por William  González  contra JOSÉ NELSON  CHIMA  RADA  deviene de las presiones ejercidas contra  él  por  las  autoridades  de policía, con lo cual pareciera que postulara una  violación  indirecta de la ley sustancial por error de derecho, en su modalidad  de  falso  juicio  de legalidad. Ni más ni menos, porque considera que, por las  presiones en mención, la prueba debe ser excluida.    

          Pero  en  vez  de  completar  la  sustentación  de  la censura así  esbozada,  citando  las  normas  medio  que  se  vulneraron, según su criterio,  cuando  se apreció un elemento de juicio recaudado con violación de las reglas  establecidas  para su producción y expresando luego la trascendencia del yerro,  abruptamente  cambia  el discurso para atribuir al Tribunal la violación de los  principios  de  la  sana  crítica, planteando de esa manera la incursión en un  error  de  hecho  por  falso raciocinio, postulación claramente incoherente con  respecto  al  yerro  inicialmente enunciado, pues si a través de éste pretende  la  exclusión  de la prueba indebidamente practicada, vulnera en forma evidente  el  principio  lógico  de  no contradicción predicar la existencia de un falso  raciocinio, pues ello supone la legalidad de la prueba.   

          De  todas  maneras, el libelista tampoco estructura adecuadamente el  error  de  hecho  en  mención,  pues  si  bien  sostiene  que  el  ad  quem vulneró los principios de la sana  crítica,  omitió indicar cuáles fueron los postulados lógicos, las reglas de  la  experiencia  y  las leyes de la ciencia desconocidas y cuáles debió, en su  defecto,  aplicar  el  fallador,  presupuestos  a  cumplir  cuando se predica la  existencia  de un falso raciocinio, según lo tiene decantando la jurisprudencia  de la Sala.   

          Consecuente  con  el  nefasto  manejo  conceptual  del  cargo  es la  petición  formulada  por  el censor, pues de manera confusa solicitó anular lo  actuado  y revocar el fallo impugnado, sin precisar la ritualidad a invalidar ni  tampoco  la sentencia de reemplazo que habría de adoptar la Corte en defecto de  la proferida por el Tribunal.   

          La  petición subsidiaria que formula tampoco satisface la exigencia  de  sustentación  requerida  en  sede  de  casación, pues el actor se limita a  considerar  exagerada  la  pena impuesta al procesado por haberse determinado un  aumento  matemático  por  cada  una  de las lesiones, sin exponer y mucho menos  demostrar  la  incursión  del  fallador  en  un  error demandable por esta vía  extraordinaria.   

              

          En  fin, por las evidentes falencias que exhibe, la Sala inadmitirá  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  JOSÉ NELSON CHIMA RADA.   

          Al  margen  de  lo  anotado,  la  Corte no evidencia vulneración de  garantías  fundamentales  que  le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  JOSÉ NELSON CHIMA RADA   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  estatuto  procesal  penal, contra esta decisión no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                      

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                              YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                       

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                             JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

Comisión de servicio  

            TERESA RUIZ NÚÑEZ   

             Secretaria     

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