30022(16-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 30022  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

                     

Bogotá, D. C., Julio dieciséis (16) de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS:  

Procedería  la  Sala  a  fijar  fecha  para  celebrar  la audiencia de sustentación del recurso de apelación presentado por  un  Fiscal de la Unidad de Justicia y Paz contra el auto de 12 de junio de 2008,  proferido  por  un Magistrado de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior  de  Medellín  con  función de control de garantías, en el marco de la Ley 975  de  2005,  pronunciamiento  en  el  que  se  negó la solicitud de autorización  previa  para acceder a la información que pueda existir en el teléfono celular  o  sim  card  de propiedad del desmovilizado Martín Peñaranda Osorio, si no se  observara la existencia de un vicio procesal insubsanable.   

ANTECEDENTES:   

1.  Con ocasión de  la  extradición  a  los  Estados  Unidos  de  América el 13 de mayo de 2008 de  varios  postulados  a  la  Ley  de  Justicia  y  Paz1, el Jefe de la Unidad Nacional  para  la Justicia y la Paz de la Fiscalía General de la Nación dispuso que los  fiscales  que  tuvieran a su cargo la documentación de aquéllos recibieran los  equipos  electrónicos que les habían sido autorizados para su uso personal por  la Dirección del INPEC.   

2. La Fiscalía 15  de  Justicia  y Paz acudió el 19 de mayo de 2008 ante un Magistrado de Justicia  y  Paz con funciones de garantía, en cumplimiento de esa orden y de acuerdo con  la   comisión  otorgada  por  la  Fiscalía  9  con  sede  en  Barranquilla,  a  solicitarle  autorización  para  acceder a la información que pueda existir en  el  teléfono  celular  Nokia  y  la  sim  card Movistar usados por el postulado  Martín Peñaranda Osorio.   

3.  La  audiencia  preliminar  fue  programada  para  el 29 de mayo de 2008, pero a petición de la  Fiscalía  se  aplazó  para el 10 de junio siguiente, oportunidad en la que por  falta  de  demostración  de  la  calidad  de  postulado de Peñaranda Osorio se  suspendió  para  continuarla  el  12 de junio de 2008.   

4.  El  delegado  fiscal2  hizo su petición con fundamento en el artículo 507 de la Ley 906  de  2004,  resaltando  que  es  función  de  la Fiscalía General de la Nación  asegurar  los  elementos  materiales  probatorios,  garantizando  la  cadena  de  custodia  y,  cuando  se  requiera  la afectación de un derecho fundamental, es  menester    solicitar    autorización    previa   al   juez   de   control   de  garantías.   

5.  El  Agente del  Ministerio  Público  presente  en  la  audiencia hizo una exposición sobre las  garantías  procesales  y  concluyó  que  la jurisdicción de justicia y paz no  tiene  competencia  para  pronunciarse  en  los  términos  solicitados  por  la  Fiscalía,   por  lo  cual  solicitó  que  se  negara  la  pretensión  fiscal.   

6. El Magistrado del  Tribunal  de Justicia y Paz de Medellín con funciones de control de garantías,  negó  lo  solicitado  por  la Fiscalía porque los equipos incautados a Martín  Peñaranda  Osorio  (i)  fueron autorizados por las autoridades competentes para  que  pudiera  preparar su comparencia dentro del proceso especial regulado en la  Ley  975 de 2005, (ii) inexistencia de evidencia alguna sobre la utilización de  los  aparatos  en  actividades  ilícitas  y  (iii)  la  confidencialidad  de la  información  allí  contenida  está amparada normativamente, amén de resultar  innecesario  para  los  fines  del  proceso  de  justicia y paz la intervención  demandada.   

7.  La  anterior  decisión  fue  apelada  por  el  Fiscal  Delegado y el recurso concedido por el  Tribunal,  razón  por  la  cual  la  actuación  llegó al conocimiento de esta  Corporación.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

1.  La  Corte  es  competente  para  resolver  los recursos de apelación contra las decisiones que  toman    en   primera   instancia   los   Tribunales   Superiores   (Ley  600  de  2000,  artículo  75-3  y Ley 906 de 2004, artículo  32-3)  y  en  el  caso  concreto  de las Salas de Justicia y Paz tal atribución  expresamente   ha  sido  conferida  por  el  artículo  26  de  la  Ley  975  de  2005.   

2.  La  Ley  de  Justicia  y  Paz  es  un  estatuto  especial  de  transición en el que también  imperan   las   disposiciones   del  Acto  Legislativo  03  de  20023,  tal como lo  señaló   la   Sala   en   oportunidad   anterior4.   

3. La ley “por la  cual  se  dictan  disposiciones  para  la reincorporación de miembros de grupos  armados  organizados al margen de la ley”, como ocurre con todos los estatutos  especiales,    contiene   una  disposición  de  “complementariedad”  o  remisión  normativa  de  acuerdo  con  la cual “para todo lo no dispuesto (en  ella)…  se aplicará la Ley 782 de 2002 y el Código de Procedimiento Penal”  (artículo 62).   

4.   La  citada  remisión  al  “Código de Procedimiento Penal” resulta confusa pues para la  fecha   de  expedición  de  la  Ley  975  de  20055,  en  el  territorio  nacional  estaban  vigentes  dos  estatutos  procesales  diferentes,  el  más antiguo con  tendencia  mixta (Ley 600 de 2004) y el más reciente acorde con la sistemática  acusatoria  (Ley 906 de 2004), situación que impone la tarea de dilucidar cuál  de   dichos   códigos   es   al   que   se  hace  referencia  en  el  artículo  citado.   

5.  La  Sala  ha  dicho6  que  para  cumplir  tal  cometido  primero hay que advertir que la  mayoría  de  delitos  atribuibles  a  los  desmovilizados  pertenecientes a los  grupos  paramilitares  ocurrieron  en vigencia del Decreto 2700 de 1991 y la Ley  600   de  20007,  y  en  los  precisos términos del artículo 533 de la Ley 906 de  2004,  la  nueva  normatividad solamente será aplicable a los delitos cometidos  por  los  miembros  de  tal  organización  ilegal  de acuerdo con las reglas de  gradualidad8,  de  donde se sigue que inicialmente la remisión se debe hacer al  estatuto  procesal  de  2000,  pero  por la filosofía y acato que se debe tener  respecto  del  Acto  Legislativo  03  de  2002,  unido a la similitud de algunas  instituciones  de la nueva codificación procesal de 2004 con las consagradas en  la   ley  de  transición,  también  resulta  imperativo  examinar  las  nuevas  instituciones.   

6.  Además  de lo  anterior  no  se  debe desconocer que en situaciones de sucesión o coexistencia  de  leyes  ha  de ser tenido en cuenta el principio de favorabilidad9,  sin olvidar  que  en  supuestos  límite  dicho  postulado  debe ser ponderado frente a otros  fines,  valores y derechos fundamentales que lo pueden hacer ceder y producir su  inaplicación10.   

7.   En   estas  condiciones,  si  se trata de un asunto ocurrido en  época anterior al 1°  de  enero de 2005, la regla general para efectos de la remisión normativa será  la  de  acudir  a  la  Ley  600 de 2000, salvo que se trate de instituciones que  solamente   pueden   tener   identidad   con  las  consagradas  en  la  Ley  906  de 2004, caso en el cual la  integración  normativa  se  debe  hacer  con  el  estatuto  procesal de estirpe  acusatoria.   

8.  Al examinar lo  expuesto  frente  a  la  imperatividad de los principios de oralidad y celeridad  que  gobiernan  el procedimiento transicional y la fijación de su desarrollo en  audiencias,  válido  resulta  señalar  que  en  la  Ley  de  Justicia y Paz se  insinúa un procedimiento de tendencia acusatoria.   

9.  Es bien sabido  que  la  ley  de  justicia y paz regula lo concerniente a la desmovilización de  las  personas  que  pertenecieron  a grupos armados ilegales para conceder penas  alternativas  por las conductas delictivas que ejecutaron durante su permanencia  en ellos.   

10.  Lo  anterior  significa  que  todo  hecho  delictivo  que  se atribuya al desmovilizado y cuya  ejecución  haya  tenido  lugar  en  forma  ulterior  a  la de sometimiento a la  justicia,  será  de  competencia  exclusiva  de  la  justicia  ordinaria.  Y la  declaratoria  judicial de responsabilidad en ese nuevo asunto tendrá incidencia  en   el   trámite   y  los  beneficios  que  consagra  la  Ley  de  Justicia  y  Paz.   

11.   Como   la  competencia  de  la  Fiscalía  y  de  las  Salas de  Justicia y Paz de los  Tribunales  Superiores  está  determinada  por  los  delitos  cometidos  por el  postulado  hasta el momento de su desmovilización, colectiva o individual, y la  averiguación  gira  sobre  lo  expuesto  en  su  versión libre, en la que debe  confesar  los  delitos  en forma plena y veraz ante el fiscal del caso, se tiene  que  toda investigación que se inicie por las conductas punibles ejecutadas con  posterioridad     a    aquél    hecho    corresponde    a    las    autoridades  ordinarias.   

12.  En el presente  asunto  se  discute  si  el  Magistrado  de  Justicia  y  Paz  de Medellín debe  autorizar  el  registro  solicitado  por  la  Fiscalía  para  determinar  si el  postulado  Martín  Peñaranda  Osorio ha cometido nuevos delitos después de su  desmovilización.   

13. De acuerdo con  los        presupuestos        procesales        establecidos       supra,  la  Fiscalía  y el Magistrado de  Justicia  y  Paz  de  Medellín  con  función  de  control  de  garantías,  se  equivocaron  al  solicitar  el  primero  y  resolver  el  segundo, dentro de ese  contexto  normativo, porque los hechos corresponden a hipótesis jurídica ajena  a             su             competencia11.   

14. Adicionalmente,  la  Sala  destaca  que  la información a salvar desde el teléfono celular y la  sim  card no tienen la categoría de base de datos (inciso 2º del artículo 244  de  la  Ley  906 de 2004), sino la de documentos digitales, cuya recuperación y  análisis  ejecuta  la  Fiscalía  como actividad investigativa propia que está  sometida  a  control  posterior,  como  lo  dispone  el  artículo 237 del mismo  ordenamiento,   modificado   por   el   artículo   16   de   la   Ley  1142  de  2007.   

15. El procedimiento  ejecutado  en  el  presente  asunto  desconoció  la  competencia  que de manera  limitada  (en cuanto a sujetos, hechos y tiempo) ha sido asignada a las Salas de  Justicia  y  Paz  de los Tribunales Superiores por la Ley 975 de 2005, porque el  trámite  se  ocupa de la averiguación de hechos diferentes a los aceptados por  el  desmovilizado  en su versión libre y cuya ocurrencia se ubica temporalmente  en época posterior a su desmovilización.   

16.  Lo  expuesto  lleva  a que la Sala proceda a decretar la nulidad de la audiencia preliminar en  la  cual el Magistrado de Justicia y Paz de Medellín con función de control de  garantías,  negó una autorización pretendida por la Fiscalía para revisar el  teléfono  celular  y  la  sim  card  que  estaban  a  disposición  de  Martín  Peñaranda  Osorio,  en  tanto  tal decisión compete asumirla exclusivamente al  Fiscal    del    caso,    con    el    correspondiente    control   posterior  ante  el  respectivo  juez  de  garantías.   

La consecuencia procesal de la determinación  que  se  toma  consiste  en  que  las partes serán citadas para que escuchen la  lectura  de  esta  providencia,  resultando por ello innecesario que se agote la  sustentación  del  recurso  propuesto.  La  Secretaría  señalará la fecha de  acuerdo  a  la  programación  de  diligencias de la Sala y con la prioridad que  legalmente se ordena.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1°.   DECLARAR  LA  NULIDAD  de la audiencia celebrada el 12 de junio de 2008.   

2°.  CITAR  a las  partes  e  intervinientes  a  la  audiencia  de lectura de la presente decisión  (artículos 12 de la Ley 975 de 2005 y 145 de la Ley 906 de 2004).   

3°.  COMISIONAR al  Magistrado  Ponente,  en  los términos del artículo 164 de la Ley 906 de 2004,  para que proceda a la exposición del presente fallo.   

4°. Esta decisión  se notifica en estrados y contra ella no proceden recursos.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

  SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                                                  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARIA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                          AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                   YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1  Resolución  N°  149  de  12  de  mayo de 2008 suscrita por el Presidente de la  República.   

2 En la  audiencia  de sustentación de la solicitud intervino el Fiscal 39 de Justicia y  Paz de Medellín.   

3  La  citada  reforma  constitucional  está  vigente  desde  su  publicación  en  el  Diario   Oficial  número  45.040, del 19 de diciembre de 2002.   

4 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, auto de segunda instancia, 11 de  julio de 2007, radicación 26945.   

5 Fue  publicada    en    el   Diario   Oficial número 45.980, de 25 de julio de 2005.   

6 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, auto de segunda instancia, 26 de  octubre de 2007, radicación 28492.   

7 En el  caso  del concierto para delinquir es posible que por su carácter permanente en  algunos  casos  se  pueda  establecer  que  la asociación criminal se proyectó  hasta los días en que empezó a regir la Ley 906 de 2004.   

8 Sobre  el  proceso  de  implantación  del sistema acusatorio previsto en la Ley 906 de  2004,  su gradualidad, el aumento de penas consagrado en la Ley 890 de 2004 y el  principio  de favorabilidad, véase Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación  Penal,  auto  de  colisión  de  competencia,  7  de  abril de 2005, radicación  23312.   

9 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, radicaciones 19215, 21347, 23567,  23880,  24020,  24282, 24588, 25021, 25300, 25605, 26071 y 26306, entre otras, y  Corte    Constitucional,    sentencias    1092/03,   C-592/05   y   C-801/05.   

10  Véase  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de Casación Penal, auto de segunda  instancia, 11 de julio de 2007, radicación 26945.   

11 En  el  mismo  sentido  véase  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,  auto de segunda instancia, 2 de julio de 2008, radicación 29991.     

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