29824(18-06-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29824  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 162  

Bogotá,   D.C.,  dieciocho   (18)   de   junio   de   dos   mil   ocho  (2008).   

V I S T O S  

La  Corte  resuelve la colisión negativa de  competencias  surgida  entre el Juzgado Promiscuo del Circuito de Paz de Ariporo  (Casanare)  y el Juzgado Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Tunja   (Boyacá),   en   el   proceso  que  se  adelantó  contra  ISAIAS   OROS  TUMAY,  por  el  delito  de  homicidio.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  El Juzgado Promiscuo del Circuito de Paz  de  Ariporo  (Casanare), mediante sentencia del 6 de diciembre de 1995, condenó  al  acusado Isaías Oros Tumay  a  la pena principal de 20 años y 10 días de prisión como autor del delito de  homicidio,  decisión  que, por virtud del recurso de apelación interpuesto por  su  defensor,  fue  confirmada,  el 13 de mayo de 1996, por la Sala de Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Santa Rosa de Viterbo  (Boyacá).   

2.    Ejecutoriado   el   fallo   y  encontrándose  el  sentenciado  privado  de  la  libertad  en la Penitenciaría  Nacional  “El  Barne”,  de  conformidad  con  el Acuerdo número 54 de 1994,  expedido  por  el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura, las diligencias fueron  remitidas  al  Juzgado  Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Tunja,  despacho  judicial  que,  por  auto del 22 de octubre de 1997, avocó el  conocimiento  del  asunto y dio inicio a la verificación del cumplimiento de la  pena  impuesta al citado procesado, para lo cual adoptó las medidas relativas a  su competencia.   

3.   Con base en el informe rendido por  el   Director   y   la   Asesora   Jurídica   de   la  Penitenciaría  Nacional  “El  Barne” de Tunja, se  supo  que,  por  reunir  los  requisitos  legales  y  reglamentarios, al interno  Isaías  Oros Tumay, el 13 de  noviembre  de  1999,  se  le  concedió  permiso  de  72  horas,  luego del cual  “nunca   regresó”  al  centro  de  reclusión,  motivo  por  el  cual se presentó ante la fiscalía la  correspondiente  denuncia  penal  en  su contra por el delito de fuga de presos.   

Con base en esta novedad, el 23 de noviembre  siguiente,  el  Juzgado  Primero  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  ordenó  la  captura  del  citado sentenciado, con el fin de que “termine  de  descontar la condena que le fuera impuesta”.   

4.   Posteriormente,   el  expediente  fue  reasignado  al  Juzgado  Cuarto de Ejecución  de  Penas  y   Medidas     de    Seguridad    de    Tunja,    despacho  judicial   que,   mediante   providencia  del  14   de   septiembre   de   2006,  consideró  que  no   era   competente   para   seguir  conociendo  del   asunto,   toda    vez   que   el   condenado   no   ha   sido  recapturado,  razón  por  la  cual, de  conformidad  con  el artículo 1° del Acuerdo 054 de 1994, dispuso la remisión  del   diligenciamiento   al   Juzgado   Promiscuo   del   Circuito   de  Paz  de  Ariporo.   

5.  El Juzgado Promiscuo del Circuito de  Paz  de  Ariporo,  por  auto  del  17 de septiembre de 2007, concluyó que no es  competente  para  verificar  el  cumplimiento de la pena impuesta a Isaías    Oros   Tumay,    ya   que  “si  bien  es  cierto  que  el  sentenciado se haya  fugado       del       Centro      Penitenciario      Nacional      ‘El          Barne’,  no es menos cierto que tal fuga no  es  de  carácter  legal  y  por  lo tanto una cosa es que, por mandato también  legal,  se  proceda  a abrir investigaciones sobre la fuga del preso, tipo penal  este  por  el  cual  no  es  que  haya  estado  purgando  la  pena  en el citado  establecimiento  carcelario,  sino  que  éste los sigue siendo por el delito de  homicidio”.   

Así  mismo, estima que el Juzgado Cuarto de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad “ha  debido  con mayor esfuerzo seguir al frente de la actuación que le compete y no  regresar  las  diligencias a este juzgado, pues esto sí ocurría en el supuesto  de   que   por   cualquier   circunstancia  de  orden  legal el penado hubiese recobrado su libertad, ya que  ahí  sí  indiscutiblemente  éste sería el Juzgado que adquiriría nuevamente  competencia   para   continuar   conociendo   de   las   diligencias”.   

En  consecuencia,  dispuso  el  envío  del  proceso   al   citado  despacho  judicial,  proponiendo  colisión  negativa  de  competencia.   

6.   Por  su  parte,  el 28 de enero de  2008,  el  Juzgado Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Tunja  reiteró  no  ser  competente  para  verificar  la ejecución de la pena, ya que  actualmente  no  hay  persona  privada de la libertad, como así lo disponen los  incisos 1° y 2° del artículo 1° del Acuerdo 054 de 1994.   

Por   lo  tanto,  aceptando  la  colisión  propuesta, el expediente fue remitido a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.   Toda vez que la colisión negativa  de  competencias  se  suscitó entre el Juzgado Promiscuo del Circuito de Paz de  Ariporo  (Casanare)  y  el  Juzgado  Cuarto  de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Tunja  (Boyacá),  ambos  pertenecientes  a  Distritos Judiciales  diferentes,  se  impone  concluir  que  la  Sala  de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia es la llamada a dirimirla, de conformidad con lo dispuesto  por  el numeral 4° del artículo 75 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600  de 2000).   

2.   Observa  la  Sala  que  el  asunto  central  de  la  controversia  que  originó el presente conflicto, se refiere a  cuál  es el funcionario judicial que debe seguir conociendo de la ejecución de  la   pena   impuesta   al   condenado   Isaías  Oros  Tumay,  quien  luego  de disfrutar de un permiso de 72  horas  que  se  le  concedió,  no regresó  al  centro  de  reclusión  y, por lo mismo, no se encuentra en la  actualidad privado de la libertad.    

3.  Frente a dicho cuestionamiento, debe  recordarse  que,  ante  el  vacío que la ley procesal penal presenta en materia  como  la  que ahora ocupa la atención de la Sala, la jurisprudencia de la Corte  ha  precisado  que  resulta imperioso acudir a lo reglamentado en el Acuerdo N°  054  del  24 de mayo de 1994, expedido por el Consejo Superior de la Judicatura,  el cual, en su artículo 1°, indica que:   

“Los  jueces de  ejecución  de  penas  y  medidas  de seguridad, conocen de todas las cuestiones  relacionadas    con    la    ejecución    punitiva    de    los    condenados   que   se   encuentren   en  las  cárceles   del   respectivo   Circuito   donde  estuvieren  radicados,  sin  consideración   al   lugar   donde   se   hubiere   proferido   la   respectiva  sentencia.   

“Asimismo  conocerán  del  cumplimiento  de  las  sentencias  condenatorias,  donde  no se  hubiere  dispuesto  el  descuento  efectivo  de la pena, siempre y cuando que el  fallo  de primera o única instancia se hubiere proferido en el lugar de su sede  (…)”.   (Se subrayó).   

Con  fundamento  en  esta  preceptiva,  se  concluye,  entonces,  que  cuando  el  condenado  no  se encuentra privado de la  libertad,  el  funcionario  competente  para  conocer  de  la  ejecución  de la  sentencia  lo  será  el  juez de ejecución de penas y medidas de seguridad del  lugar donde la misma se hubiese proferido.   

Así mismo, de conformidad con el parágrafo  transitorio  del  artículo  79  del  Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de  2000),  se  tiene  que  cuando en el mencionado lugar no exista un juez de dicha  categoría  y  especialidad,  esa  función la debe ejercer el juez de instancia  respectivo.   

Al  respecto,  en un caso similar a este, la  jurisprudencia de la Corte precisó lo siguiente:   

“Del inciso 2º  del  canon trascrito bien cabe colegir que cuando el sentenciado se encuentre en  libertad,  el  funcionario  competente  para  conocer  de  la  ejecución  de la  sentencia  lo  será  el  Juez  de Ejecución de Penas y Medias de Seguridad del  lugar  donde  la misma se hubiese proferido. Y, de no despachar allí un juez de  dicha  categoría y especialidad, opera la regla exceptiva de que dicha función  la     ejerce     el     juez     de     instancia    respectivo    –Parágrafo transitorio del Art. 79 de  la  Ley  600 de 2000–, que  en  el  caso  presente  resulta  ser  el Juez Penal del Circuito de Santander de  Quilichao, Cauca.   

“Como  se puede  advertir,   ninguna   contradicción   o   antinomia   existe  entre  estas  dos  preceptivas,     por     el     contrario,     debidamente    armonizadas,    se  complementan.   

“…”.   

“Reitérase, los  jueces  de instancia excepcionalmente ofician como jueces de ejecución de penas  y  medidas  de  seguridad,  esto es, cuando en el lugar donde deba ejecutarse la  sentencia   no   existe  radicado  funcionario  de  esta  última  categoría  y  especialidad,  pues  cuando  en el fallo no se dispone la ejecución de la pena,  la  regla  general  es que el juez de ejecución de penas y medidas de seguridad  del  lugar  donde  se  dictó  la  sentencia,  es el funcionario competente para  ejercer su control y vigilancia.   

“En el evento a  estudio,   es   cierto   que   Santander   de  Quilichao  conforma  el  Circuito  Penitenciario  y Carcelario de Popayán, empero el juez de ejecución de penas y  medidas  de seguridad tiene su sede en el municipio citado en último lugar y no  en  el  primero,  razón  por  la  cual,  como  ya se anotó, el funcionario que  expidió  la  sentencia  debe  proseguir con su ejecución hallándose el reo en  libertad”.1    

Por  consiguiente,  teniendo  presente  la  normatividad  del  citado  Acuerdo,  debe  afirmarse  que  la  competencia  para  continuar   vigilando   el   cumplimiento   de   la  pena  cuando  el  condenado  “recobra  la  libertad”,  independientemente  que  ésta  haya  sido  concedida  conforme a los requisitos  legales  o  que  la  misma se haya logrado por fuga del  sentenciado, pues en ambos eventos lo evidente, cierto  y  real  es  que  la persona no se encuentra privada de  ella,  corresponde  al  juez  de ejecución de penas y  medidas  de seguridad del mismo circuito donde se hubiese proferido la sentencia  de  primera  instancia,  como  así  lo ha venido resolviendo la Sala en eventos  similares.2   

En  esas  condiciones,  como en este caso la  sentencia  de primer grado la profirió el Juzgado Promiscuo del Circuito de Paz  de  Ariporo  (Casanare),  y  teniendo  en  cuenta  que el condenado Isaías   Oros   Tumay  se  encuentra  en  libertad,  toda  vez  que  nunca  regresó  al centro de reclusión después de haber gozado del permiso de 72  horas  que  se  le  había  concedió,  sin  que  hasta ahora se haya logrado su  recaptura,  razón  le  asiste  al  Juez   Cuarto  de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Tunja,  pues en el juzgado que profirió el fallo de  primera  instancia  se  conjugan  los  factores  de competencia señalados en el  citado  Acuerdo  número  054  de  1994, máxime cuando en el Circuito de Paz de  Ariporo no existe juez de ejecución de penas.   

En  consecuencia,  la  Corte  dirimirá  el  conflicto  de  competencias  propuesto, en el sentido de asignar el conocimiento  del   asunto   al   Juzgado   Promiscuo   del   Circuito   de   Paz  de  Ariporo  (Casanare).   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E  

1.          ASIGNAR  el conocimiento de este asunto al  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Paz de Ariporo (Casanare), Despacho al que se  remitirá el expediente.   

2.   Por  la  Secretaría  de  la Sala,  infórmese  de  lo  aquí  resuelto  al  Juzgado Cuarto de Ejecución de Penas y  Medidas de Seguridad de Tunja (Boyacá).   

3.    Contra  esta  decisión  no  procede ningún recurso.   

Comuníquese  y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

                                                                                          PERMISO   

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                           ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO                       

                                                     CITA MÉDICA   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                      AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                           YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                               

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                           JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

No hay firma                                                                                                              

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Colisión  19574,  auto  del  16 de julio de 2002. Ver también colisión 27698,  auto del 27 de junio de 2007.   

2 Ver,  entre  otros,  colisiones  19844  del  15  de  octubre  de  2002, 20099 del 5 de  diciembre  de  2002, 20532 del 25 de febrero de 2003, 20554 del 25 de febrero de  2003,  21233  del  6 de agosto de 2003, 23804 del 22 de junio de 2005, 25922 del  29 de agosto de 2006, 26557 del 12 de diciembre de 2006.     

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