29820(24-11-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29820  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

         Aprobado acta Nº 339   

Bogotá,   D.   C.,    veinticuatro (24) de noviembre de dos mil ocho (2008).   

V  I              S              T              O              S   

La   Corte   resuelve   la  petición  de  insistencia  que  presenta  la  Procuradora  Tercera  Delegada para la Casación  Penal  contra  la  decisión  del  10  de julio de 2008, por medio de la cual se  inadmitió   la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de  Johanny Cortés Espejo.   

A NT EC E D E N T E S  

La  Sala  de  Casación  Penal  de esta Corporación, mediante providencia del  10 de julio de 2008,  inadmitió   la   demanda   de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  Johanny  Cortés  Espejo,  en   tanto  que se advirtió, en primer lugar, que el  actor  carecía  de  interés para recurrir, habida cuenta que el sentenciado se  había  allanado  a  los  cargos  atribuidos por la Fiscalía en la audiencia de  imputación,  con  conocimiento  de que no tendría ningún tipo de  rebaja  en la punición por dicho acto libre y voluntario.   

Así     mismo,     se   concluyó   que   el   único   cargo   formulado   contra   la sentencia  de  segunda  instancia  no   reunía     los     presupuestos     de    lógica   y   debida           argumentación           para           su   admisibilidad.   

De  acuerdo con los varios reparos que  el  actor  formuló  al  interior  del  mismo   cargo,  argumentó que  dejaba  la  fundamentación  de  la censura para el acto de la sustentación del  recurso,  situación  que  condujo  a  predicar   que   el mismo   carecía   del  correspondiente  sustento  y  que   la  Corte,   en   virtud  del principio de limitación, no podía  entra a complementar.   

De  igual  manera,  la   Sala   advirtió,   en   lo   atiente  a  la   rebaja   de   pena  por   haberse   allanado   el   acusado    a   los   cargos   atribuidos   en   la  audiencia    de   imputación,   que   los   juzgadores  dieron  las  correspondientes   argumentaciones   del   por   qué   Cortés  Espejo  no  se hacía  acreedor a dicho  descuento  punitivo,  puesto  que  se  le  había  condenado   por  la  conducta   punible   de   acto   sexual  violento   agravado cuya  víctima  era  una  adolescente.   

Además,    en    dicha   providencia    se   anotó   que   el   libelista   tampoco     indicó    en     qué    consistió    la   interpretación      errónea      dada     por     el   Tribunal   al  contenido  del  artículo  199  de   la  Ley  1098  de  2006.   

SÍNTESIS    DE    LA    PETICIÓN    DE  INSISTENCIA   

La  Procuradora Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  advierte  que  la  demanda  de  casación  presentada   a   nombre   del   acusado  carece  de  los  presupuestos  para  su  admisibilidad, entre ellos,  el  interés.  Sin embargo,  estima  que  la  Corte  debe admitir el libelo,  en procura  de que se  pronuncie  sobre  la  procedibilidad  de  la  rebaja  de  pena de acuerdo con lo  previsto                  en el artículo  199   de   la   Ley   1098   de   2006,   toda    vez    que    se    hace    necesario   unificar   la   jurisprudencia   sobre   dicho  punto.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. Recuérdese que el mecanismo de insistencia ha  sido  dispuesto  en el inciso segundo del artículo 184 de la Ley 906 de 2004, y  desarrollado  a  partir  de  pronunciamientos de esta Sala, teniéndose en claro  que  ésta puede elevarla el interesado ante el Ministerio  Público,  como sucedió en este evento, a través de sus delegados  para  la  casación  penal, o ante alguno de los Magistrados  integrantes   de   la   Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte  Suprema  de  Justicia  que  se  hubiere  apartado  de  la  decisión cuya revisión demanda.   

Así  mismo,  la  jurisprudencia de la Sala  también  ha  precisado que el peticionario debe tener en cuenta las finalidades  de  la insistencia, esto es, rebatir los argumentos con fundamento en los cuales  la  Sala decidió no seleccionar la demanda, o demostrar por qué a pesar de las  incorrecciones  del libelo, es preciso que la Corte haga uso de su facultad para  superar  sus defectos y decidir de fondo, siendo carga del recurrente indicar, a  pesar del auto inadmisorio, porque es necesario ocuparse del tema.   

2. En el asunto que ocupa la atención de la  Corte,  se  advierte  que  no  resulta viable el mecanismo de insistencia, en la  medida  en  que el mismo está edificado en torno a que la Sala debe unificar el  criterio   interpretativo   frente  al  contenido  del  artículo  199,  numeral  7°,   de  la  Ley  1098  de  2006, es decir, respecto a la prohibición de  conceder  rebajas  de  pena con base en los preacuerdos y negociaciones entre la  fiscalía  y  el imputado, según el caso, previstas en los artículos 348 a 351  de  la  Ley  906  de  2004,   cuando  la  víctima  sea  un  infante  o  un  adolescente,   habida   cuenta   que   la   Corporación  ya  se  pronunció  al  respecto.   

En  efecto, en providencia del pasado 17 de  septiembre  de  2008,  dentro  del  radicado  30299,   textualmente se  dijo:   

“Ahora bien, en el tópico específico que  soporta  la  crítica  consignada  en  la  demanda  de casación, vale decir, la  consagración  o  no  de  prohibición  concreta para que en ese tipo de delitos  contenidos  en el inciso primero del artículo 199 de la Ley 1098 de 2006,   se  hagan  rebajas  punitivas propias del instituto de allanamiento a cargos, de  entrada  la  Corte  debe  señalar que una lectura correcta no solo de lo que el  numeral  séptimo consagra, sino de todo el contexto del artículo, de cara a la  teleología  que animó la intención del legislador, permite concluir por fuera  de  toda  duda  en  que,  efectivamente,  también esa aceptación unilateral de  responsabilidad  penal  consignada en el  allanamiento a cargos, soporta la  carga prohibitiva en mención.   

“En primer lugar, respecto de lo planteado  por  la  casacionista  es  menester  significar que la definición del asunto no  pasa  por  demostrar  que  el  allanamiento  a  cargos  no  es  lo  mismo que el  preacuerdo  o negociación, pues, independientemente de ello, es claro que en el  numeral  séptimo  en  discusión,  se  incluyen  ambas  formas  de terminación  extraordinaria del proceso penal.   

“Nótese, sobre el particular, cómo en el  texto  de  la  norma  se  cita  entre  comillas,  para  establecer  el  marco de  regulación  de la prohibición, que no procede la rebaja de pena con base   en  los  “Preacuerdos  o  negociaciones  entre  la  fiscalía  y el imputado o  acusado”,  citando  textualmente  el  epígrafe  del Título ll del Código de  Procedimiento Penal.   

“Este  título,  es necesario resaltarlo,  consigna  no  solo,  pese  a lo que su rótulo señale o pueda dar lugar  a  suponer,  la modalidad de terminación anticipada por acuerdo o preacuerdo, sino  también  y expresamente, el allanamiento a cargos, a manera de forma unilateral  de aceptación de responsabilidad penal.   

“No  en balde, el artículo 351 establece  expresamente  “La  aceptación  de  los cargos determinados en la audiencia de  formulación  de  imputación,  comporta una rebaja hasta de la mitad de la pena  imponible,     acuerdo     que    se    consignará    en    el    escrito    de  acusación”.   

“Dejando  de  lado la interpretación que  pueda  darse a la segunda parte de lo citado, en tanto, algunos entienden que el  allanamiento  constituye  alguna  forma  de acuerdo, conforme lo dispuso así el  legislador,  es  lo  cierto  que  en  este artículo se delimita expresamente la  posibilidad  de aceptar unilateralmente los cargos contenidos en la formulación  de  imputación  y  su  efecto  concreto:  la  disminución  de pena de hasta el  cincuenta por ciento.   

“Y es así, porque a renglón seguido, en  el  inciso segundo, se plantea ya de forma expresa otra de las modalidades de la  aceptación  de  cargos  por el procesado (mírese que precisamente el artículo  351  se  rotula “Modalidades”), no ya unilateral, sino fruto de preacuerdo o  negociación     respecto     de     los     “hechos     imputados    y    sus  consecuencias”.   

“Ninguna otra norma de la ley 906 de 2004  se  refiere  al  porcentaje concreto de reducción en los casos en los cuales el  procesado,  durante la audiencia de formulación de imputación, se allana a los  cargos.    

“Y si bien, como lo destaca la recurrente,  los  artículos  288 y 356-5, del Código de Procedimiento Penal, se refieren al  allanamiento   que   opera  en  curso  de  las  audiencias  de  formulación  de  imputación   y   preparatoria,   en  ambos  casos  se  remite  expresamente  su  aplicación a lo consignado en el artículo 351 ibídem.   

“Ello  permite entender que la figura del  allanamiento  a  cargos  se halla regulada, en cuanto su naturaleza, como una de  las  modalidades  de  la  aceptación  de  responsabilidad  penal  por parte del  imputado  o  acusado,  en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004, que hace parte  el  Título  ll,  denominado “PREACUERDOS Y NEGOCIACIONES ENTRE LA FISCALÍA Y  EL IMPUTADO O ACUSADO”.   

“Y si en otras normas se hace relación a  esta  aceptación  unilateral  de  responsabilidad  penal,  tal  ocurre  porque,  precisamente,  en  el  ámbito  eminentemente  procesal  allí  se  regulan  los  momentos   específicos   en   los   cuales    se   hace   factible  acudir  unilateralmente   a   esa   forma   de   terminación   abreviada   del  proceso  penal.      

“En consecuencia, cuando el legislador, en  el  numeral  7°  del  artículo  199  de  la  Ley  1098  de  2006,  eliminó la  posibilidad  de  obtener  rebajas  de  pena  con  base  en  los “PREACUERDOS Y  NEGOCIACIONES   ENTRE   LA  FISCALÍA  Y  EL  IMPUTADO  O  ACUSADO”,  incluyó  expresamente  allí  el  instituto  de  allanamiento  a cargos. Mucho más, si a  renglón  seguido delimita su rango de acción “en los artículos 348 a 351 de  la  Ley  906 de 2004”, determinado como es que esta última norma en su inciso  primero regula esa aceptación unilateral de cargos.    

“De otra parte, si se dijera que se obvió  incluir   en   el  numeral  séptimo  en  cuestión,  la  figura  jurídica  del  allanamiento  a  cargos,  una dicha inadvertencia es suplida a continuación, en  el  ordinal  8°,  cuando  tajantemente  se anota: “tampoco procederá ningún  otro  beneficio  o subrogado judicial o administrativo, salvo los beneficios por  colaboración  consagrados  en  el  Código  de Procedimiento Penal, siempre que  esta sea efectiva”   

“En su interpretación natural y obvia, es  claro  que  el precepto atrás destacado busca cerrar cualquier puerta que en la  delimitación   exhaustiva  de  los  siete  numerales  anteriores  pueda  quedar  abierta,  haciendo  inequívoco  el  interés del legislador en que a la persona  imputada,  acusada  o condenada por esos delitos señalados en el inciso primero  del  artículo 199 de la Ley 1098 de 2006, que arrojen como víctimas a infantes  y  adolescentes,  no se les otorgue ningún tipo de beneficio, rebaja o prebenda  legal,  judicial  o  administrativa, con la sola excepción, porque expresamente  se dejó sentada ella, de los beneficios por colaboración eficaz.   

“Y  basta verificar el contenido íntegro  del  artículo  199 en cita, en particular sus 8 numerales y el parágrafo, para  definir  inconcuso  el querer del legislador, que se extiende al inicio mismo de  la  investigación  penal,  en punto de las medidas de aseguramiento a imponer y  su  imposibilidad  de  sustitución; el desarrollo de la misma, con limitaciones  respecto  del  principio  de oportunidad y las formas de terminación anticipada  del  proceso;  el  contenido del fallo, restringiendo la posibilidad de conceder  subrogados;  y  la fase ejecutiva de la pena, impidiendo la libertad condicional  o la sustitución de la sanción.   

“Mal  puede,  de esta forma, argumentarse  que  fue  pretensión  del  legislador dejar por fuera de tantas y tan profundas  prohibiciones,  el  fenómeno  de  la aceptación unilateral de responsabilidad,  como  si  tuviese  la  figura  algún tipo de naturaleza o efecto particular que  razonada  y argumentadamente pudiera conducir a una conclusión de ese tenor, no  solo  pasando  por alto el contenido y efectos del numeral 7° del artículo 199  tantas  veces  reseñado,  sino el impedimento genérico que consagra el numeral  8° siguiente.   

“Porque,  acerca  de  lo discutido por la  impugnante,  si  se dijera que cumplió adecuadamente con la carga de argumentar  en  pro de excluir del numeral 7° el instituto de allanamiento a cargos, aunque  la  auscultación  que  hace la Corte sea diferente, es claro que nada hizo para  señalar  por  qué  esa figura no se incluye dentro de las prohibición general  del numeral 8°.   

“Si se tratase, por último, de encontrar  mayores  argumentos para soportar la que para la Sala aparece evidente y expresa  intención  de excluir de beneficios atemperatorios de pena todos los mecanismos  de  terminación  anticipada, incluido el allanamiento a cargos, véase cómo el  legislador  incluso  previó  lo  referido  a  los  procesos  que  dentro de los  estipulado  por  la  Ley  600  de  2000, aún se tramitan, en aras de evitar que  allí  también  se  reconozcan  beneficios  excarcelatorios  o  de  atenuación  punitiva   para   quienes   ejecutan   ese   tipo  de  conductas  en  contra  de  menores.   

“  Al  efecto,  en el parágrafo incluyó  todas  las  figuras consustanciales a la Ley 600 de 2000, que permiten acceder a  similares beneficios a los que ahora contempla la Ley 906 de 2004.   

“Pero,  para  ser más precisos, en forma  expresa  advierte  el  parágrafo  que  no  se  conceden  “rebajas de pena por  sentencia anticipada”.   

“No  abordará  la Corte, porque no es el  objeto  de  este  pronunciamiento, la discusión respecto a la consonancia entre  la  figura de la sentencia anticipada y el hoy vigente instituto de allanamiento  a   cargos   –aunque  se  precisa  que  la  más reciente postura de la Sala mayoritaria registra su cabal  equiparación-,  pero  no  puede soslayarse que la Ley 600 de 2000, a diferencia  de  normatividades  anteriores,  sólo  consagró  como  forma  de  terminación  abreviada  del  proceso  la  sentencia  anticipada, a manera de forma unilateral  (por  contraposición  a  la  audiencia especial consagrada conjuntamente con la  sentencia  anticipada  en  el  Decreto 2700 de 1991, aunque no reproducida en la  Ley   600   de   2000)   de  aceptación  de  responsabilidad  penal  que  corre  exclusivamente   de  cargo  del  procesado,  sin  requerir  la  voluntad  de  la  fiscalía,   ni   ningún   tipo  de  negociación  o  acuerdo  con  esta.    

“Si  ello es así, constituye un absoluto  contrasentido  -que  la  Corte no puede prohijar, en tanto, le corresponde hacer  una  interpretación contextualizada que no conduzca al absurdo-, significar que  el  legislador  pretendió  eliminar  la  posibilidad  de  rebaja  respecto  del  fenómeno  de  la sentencia anticipada propio de la Ley 600 de 2000 –aceptación     unilateral     de  responsabilidad  penal-,  pero,  sin  ninguna  razón válida que lo justifique,  buscó   hacer   lo   contrario   en   lo   que   toca  con  el  allanamiento  a  cargos        –que también comporta esa aceptación  unilateral de responsabilidad penal-.    

“Una adecuada interpretación semántica,  lógica,  jurídica,  teleológica,  contextualizada y razonable, advierte, para  terminar,  inconcuso que el allanamiento a cargos fue incluido por el legislador  dentro  de las figuras que no admiten rebaja de pena a favor de quien cometa los  delitos  contemplados  en  el inciso primero del artículo 199 de la Ley 1098 de  2006,    cuando    la   víctima   se   registra   menor   de   edad”.   

De  ahí  que  el  mecanismo de insistencia  planteado  por  el  Ministerio  Público  no  tiene vocación de prosperidad, en  tanto que la Corte ya se pronunció sobre el tema que se propone.   

Dicho de otra manera, el motivo por el cual  se  funda  la  insistencia  ya  fue  resuelto  por  la  Sala.  De ahí que no se  ordenará  la  admisibilidad  de  la  demanda  que  la  Sala inadmitió mediante  providencia del 10 de julio de 2008.   

En  mérito de lo expuesto, la SALA    DE    CASACIÓN    PENAL    DE    LA   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,   

R E S U E L V E  

No  acceder   al  mecanismo  de insistencia propuesto por la Procuradora Tercera Delegada para  la   Casación,  de  acuerdo  con  lo  expuesto  en  la  parte  motiva  de  esta  providencia.   

Comuníquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                    

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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