29815(02-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 29815  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 248   

Bogotá D. C., dos (2) de septiembre de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

Califica  la  Sala  el aspecto formal de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado  de  JOHN JAMIR MARTÍNEZ  RODRÍGUEZ,  a  quien  el Juzgado Primero Penal del Circuito de Soacha, mediante  sentencia  de  16  de  julio  de 2007, condenó a la pena principal de setenta y  ocho   (78)   meses   de   prisión   como  autor  del  delito  de  homicidio  simple  en  la  modalidad  de  tentativa;  a  la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas   por  el mismo período; al pago de perjuicios morales por valor  de  sesenta y cinco (65) salarios mínimos legales mensuales vigentes a favor de  la  sucesión de Robinson Salguero Burgos; y, le negó la prisión domiciliaria.  Apelada  la decisión, el 1° de octubre del mismo año, el Tribunal Superior de  Cundinamarca, la confirmó.   

HECHOS  

1.   El   Ad  quem los relató de la siguiente manera:   

“El   10   de   noviembre   de   2001,  aproximadamente    a    las    9:30    P.M.,    en    el   barrio   ‘Pablo        Neruda’, del Municipio de Sibaté, el señor  ROBINSON  SALGUERO  BURGOS,  arribó a la residencia de su cuñada SANDRA MILENA  UBAQUE   TORRES,  ubicada  en  la  transversal  3  Este  No.  2  C  –  30, en estado de embriaguez, con el  fin  de  recoger  a  su  esposa,  y  fue  agredido  por DANIEL Y JAMIR MARTÍNEZ  RODRÍGUEZ,  con  elementos  cortopunzantes,  que  le ameritaron una incapacidad  médico  legal  provisional  de  45  días con secuelas de deformidad física de  carácter permanente.”   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1. En Resolución de sustanciación de 5 de  febrero  de 20071,   la  Fiscalía  declaró  cerrada  la  investigación; y en  interlocutorio  de  12 de marzo del mismo año, calificó el mérito del sumario  con    acusación    contra    JOHN   JAMIR   MARTÍNEZ   RODRÍGUEZ2,  como autor  del    delito    de   homicidio   simple       en      la      modalidad      de      tentativa,  y  dispuso romper la unidad procesal,  para     investigar     por    separado    a    Daniel    Rodríguez.   

2. Remitido el expediente para adelantar la  etapa  del  juicio,  el  18  de  mayo  de  2007,  se  llevó a cabo la audiencia  preparatoria;    el    7    y    27    de    junio3,   se   realizó   la  vista  pública  de  juzgamiento; y al cabo de la cual, en sentencia de 1° de julio de  la             misma            anualidad4, el Juzgado Primero Penal del  Circuito  de  Soacha, condenó a JOHN JAMIR MARTÍNEZ RODRÍGUEZ, en la forma ya  reseñada.   

3.  Apelada  la  anterior  decisión por el  abogado  de  JOHN  JAMIR  MARTÍNEZ RODRÍGUEZ, fue confirmada por la Sala Penal  del   Tribunal   Superior  de  Cundinamarca  en  fallo  de  1°  de  octubre  de  20075.   

4. Inconforme con la sentencia, el defensor  de  JOHN  JAMIR  MARTÍNEZ  RODRÍGUEZ  la  impugnó  y ahora la Sala estudia el  aspecto formal del libelo casacional.   

LA  DEMANDA   

Dos  cargos  por violación indirecta de la  ley  sustancial  postula  el defensor de JOHN JAMIR MARTÍNEZ RODRÍGUEZ, contra  el     fallo     del     Tribunal     Superior    de    Cundinamarca.   

En  verdad,  el  escrito casacional resulta  confuso,   sin   embargo   se  logran  sintetizar  los  siguientes  motivos  del  disenso:   

    

1. Primer cargo:     

Como principal, plantea contra la sentencia  del  Ad  quem,  falso juicio de identidad  por  distorsión, al adicionar las pruebas de cargo y tergiversar  las de descargo, bajo los siguientes argumentos:   

-. Las sentencias de primer y segundo grado  dan  plena credibilidad al testimonio de Sandra Milena Ubaque Torres. Transcribe  apartes  de  su  declaración  para extraer según su propia percepción, varios  hechos,  tales  como: “Es de advertir que dentro del  recorrido  probatorio,  y,  hasta  este  momento, por ninguna parte aparece JOHN  JAMIR  MARTÍNEZ  RODRÍGUEZ  como  protagonista  de  los  hechos  de una u otra  manera,  ni  por  ese  lugar  aparece,  hasta  el  mismo momento del relato, ANA  BEATRÍZ  INSIGNARES, es decir, mi prohijado  lejos estaba del lugar de los  hechos  y  en  consonancia  con su dicho fluyen meridianos los testimonios de la  misma  ANA  BEATRÍZ  INSIGNARES  ORTIZ,  su  cuñado  OSCAR LEONARDO INSIGNARES  ORTIZ,  dentro  de  la  etapa investigativa y dentro de la causa de los señores  ALEYDA MATILDE RODRÍGUEZ V. y RODRIGO SOLANO.”   

-.  Respecto  de  la testigo Aleyda Matilde  Rodríguez,  de  quien  también  transcribe  su atestación, dice, “…es  merecedora  de  credibilidad debido no solo a su claridad  en  sus respuestas sino que resulta ser vecina… reside a tres casas, igual que  SANDRA MILENA  salió porque escuchó la gritería…”   

De  la misma manera reproduce apartes de la  declaración  de  Rodrigo Solano y expresa: “Para no  extenderme   tanto  en  divagaciones  inciertas  solo  (sic)  he  de  remitirme,  finalmente  a  la ampliación del testimonio rendida (sic) por la señora SANDRA  MILENA  UBAQUE  TORRES…”,  en  la vista pública,  declaración  que  no  fue  ordenada  en  la  audiencia  preparatoria,  asistió  “encubierta al juzgado”  aprovechando  la  gran  concurrencia  de  personas  y  presenció todo el debate  probatorio,  para  luego de agotado y posterior a la intervención de la defensa  hacer su irregular aparición.   

Ahora,   copia   el   contenido   de  esa  testificación   -la  de  Sandra  Milena-,  precisa  varios  hechos,  los  valora  y  expresa  que  existió  “una  modificación  tendenciosa de su dicho que lo  afecta  gravemente,  de  donde se desprende un cambio diametral al respecto y el  cual  implica que su testimonio se haga mas que sospechoso ante la óptica de la  SANA CRÍTICA DEL TESTIMONIO.”   

-.  En la versión final rendida por Sandra  Milena     Ubaque     Torres    se    observa    que    pretende    “acomodar   su   testimonio”   para  justificar  los  errores  del dicho inicial, además, de presentarse al final de  la  audiencia pública a declarar y sin que esa prueba se hubiera ordenado en la  preparatoria, tampoco se le había citado.   

Hace crítica probatoria pormenorizada sobre  la   declaración   de   Sandra  Milena  y  la  mezcla  con  el  reparo  por  el  comportamiento  ejercido  por  Ana  Carolina  Ubaque  Torres en el momento de la  audiencia  pública,  donde sin estar actuando como testigo, quiso intervenir en  la  declaración  de su hermana, motivando un llamado de atención por parte del  juez  de la causa, para concluir, existe de parte de las dos mujeres, un marcado  interés en la condena de JOHN JAMIR MARTÍNEZ RODRÍGUEZ.   

Califica  la  denuncia  formulada  por  Ana  Carolina  Ubaque  Torres,  como tendenciosa, por ocultar la lesión inicialmente  causada  por  ROBINSON  a  DUVER DANIEL, aspecto que constituyó el “detonante”       para       la  pelea.   

Transcribe apartes de la sentencia de primer  grado,  donde se valora de manera conjunta la prueba testimonial, para expresar:  “…existe  una  distorsión por parte del juzgado,  tergiversa  la  realidad  de las pruebas y sobre ello edifica su providencia. En  efecto,  al observar la ampliación del testimonio de SANDRA MILENA, se deja ver  claramente  que  DUVER DANIEL venía solo, como a diez o quince metros, entre la  multitud,  que  lo  vio solo, es decir, no venía como lo afirma la sentencia en  compañía de su esposa ANA BEATRIZ.   

El juzgador hizo caso omiso que el detonante  lo  fue,  ello  sí,  sin  duda,  el botellazo que le propinara ROBINSON a DUVER  DANIEL,  hablar  como  lo  hace  el legislador más que ilógico, racional y por  experiencia     es     aventurado,     pues     distorsiona     totalmente    la  evidencia.”   

         Aquí  el  juzgador tergiversa el dicho testifical probatorio de la  real  ocurrencia  de  los  hechos…El  Juez  de primera instancia se distrae en  calificaciones  subjetivas,  no  probadas,  hacia  los  testimonios de descargo,  llegando   a   llamarlos  interesados  en  la  creación  de  una  coartada  sin  fundamento…Sin  embargo, la prueba testifical de descargo  es fracturada,  no  por  la  objetividad sino por la subjetividad y es  donde     yerra     el     funcionario     en     su    providencia.”   

Luego se refiere a la sentencia del Tribunal  y  persiste,  en  que  toda  la fuerza del proveído se basa en el testimonio de  Sandra  Milena  Ubaque  Torres,  hermana  de Ana Carolina, quien durante todo el  proceso  ha  mostrado  su  interés  de  condena  contra  JOHN  JAMIR  MARTÍNEZ  RODRÍGUEZ.   

Insiste  nuevamente  en  destacar,  que  la  testigo  apareció  en  la  audiencia  pública  y  fue  escuchada  “precisamente   cuando   la   defensa   ha   agotado   (sic)   su  intervención…”   

Luego expresa:  

“Incurre el juzgador de segunda instancia,  inclusive,   dentro   del   numeral   tercero   del   capítulo  cuarto,  DE  LA  PARTICIPACIÓN  DEL  PROCESADO  EN  LOS  HECHOS,  su apreciación de: “…Ella  sostiene  que hacia las ocho de la noche llegó ROBINSON a hablar con su hermana  ANA  CAROLINA,  se  pararon  a  la  salida  de  la casa, salió y vio a CAROLINA  sosteniendo  a  DANIEL  para  que  no  atacara a ROBINSON, entró a este. DANIEL  penetró  detrás,  ROBINSON (sic) le pegó un botellazo y DANIEL  le pegó  una   pedrada,   el   primero   cayó,   y   el   segundo   le   asestó  varias  puñaladas…Luego,  llegó JAMIR y con un machete hirió a ROBINSON (sic) en la  cabeza,  le dio ‘por donde  cayera’…”   

Ahora,   alega   el  desconocimiento  del  principio  de  investigación  integral  por  no haberse investigado también lo  favorable  al  procesado, con lo cual, dice, se vulneró el derecho a la defensa  e  insiste,  “no  se aplicó la sana crítica de la  prueba, para el caso testifical.”   

Destaca:         “Que  error  más  grave  en  que  ha  incurrido  el  HH. Tribunal, en su proveído SENTENCIA  CONFIRMATORIA.  En  efecto,  la  reyerta  no  fue  tan veloz, como el juzgado lo  afirma,  nótese  primeramente,  a)  Como (sic) el Juzgador tergiversa el tiempo  transcurrido  en  la  pelea,  y  b)  El  empleado  por  JOHN JAMIR al arribar al  escenario  y  proceder  a  sacar  a DUVER Daniel (sic), su hermano. Por  tal  confusión  existe  tergiversación,  distorsión  de  la  prueba.” (Negrillas fuera  de texto)   

Elabora   un  listado  de  circunstancias  “A  efecto  de  controvertir  la valoración que el  juzgador  da  a  los testimonios de ANA CAROLINA, ROBINSON y SANDRA MILENA, debo  señalar  la  equivocación  de los mismos así:…”  para  concluir  que  tales  hechos les dan la razón  a los testigos Aleyda  Matilde   Rodríguez,   Rodrigo   Solano,   Ana  Beatríz  Insignares,  Leonardo  Insignares    y    a    JOHN   JAMIR,   aspecto   que   convierte   “…en  un  hecho  probado.,…”  -no  menciona  cuál-  “…que  no  fue tenido en cuenta  dentro de los proveídos de primera y segunda instancia.”   

Pese  a  lo  extenso  del escrito, no eleva  solicitud concreta.   

    

1. Segundo cargo (subsidiario):     

Al  amparo  del cuerpo segundo de la causal  primera  de  casación, ataca la sentencia del Tribunal por incurrir en error de  hecho por falso raciocinio, por los siguientes motivos:   

         -.  El  Tribunal  no  dio  aplicación  a los postulados de la sana  crítica,  como son las reglas de la lógica, la experiencia y los aportes de la  ciencia.   

         

-. La sustentación del cargo se soporta en  la  valoración  otorgada  en  los  fallos  a  los  testimonios de Ana Carolina,  Sandra   Ubaque  Torres  Y  Robinson Salguero. Copia apartes de cada una de  las  declaraciones  y  las  califica de la siguiente manera: i) el testimonio de  Ana  Carolina en la denuncia formulada es sesgado, parcializado, mentiroso   y  punible, y a la vista de la sana crítica; ii) el dicho de Robinson carece de  credibilidad  por  ser  interesado, mentiroso y manifiestamente sospechoso; iii)  la  testificación  de  Sandra  Milena es sospechosa, tendenciosamente inclinada  contra   JAMIR   y   “ante  los  ojos  de  la  sana  crítica…adolece  de  fundamentos  serios de credibilidad y sobre él no puede  recaer plena certeza…”   

         

Expresa:  

“Como   quiera  que  resulta  ilógico  sustentar  una  sentencia  condenatoria  violando  los  principios  de  la  sana  crítica  bajo  los  soportes  brindados  por  la  testigo,  y por su manifiesto  interés  mostrado  ante la Fiscalía y aún en la misma diligencia de AUDIENCIA  PÚBLICA,  a  donde  llegó  sin  ser invitada, se refugió vedadamente entre el  gentío  que  presenciaba  la  misma y en el momento menos esperado, por haberse  surtido  las  pruebas  decretadas,  aparece  empujada  por la propia hermana ANA  CAROLINA,  quien  como  aparece  constancia, quiso inmiscuirse en el dicho de la  misma  SANDRA  MILENA,  tampoco  puede  sustentarse una providencia condenatoria  como la que es objeto de esta demanda.”   

        -.  A  partir  de  estas  pruebas  el  Ad  quem  dedujo  los  indicios  de  móvil  para atacar,  soportado  en  la  enemistad  existente;  y  el  de oportunidad para ejecutar la  agresión,  al  llegar  JOHN, en el momento en que su hermano Daniel peleaba con  Robinson.   

        -.  Se  presenta el falso raciocinio, debido a que: i) La enemistad  existía  entre Daniel y Robinson y la pelea se generó fue por la agresión del  golpe  de  una  botella  en  la  cabeza  propinado  por  éste  a aquél; ii) la  presencia  en  el  lugar  de  JOHN  JAMIR  fue  tardía  cuando  se  escuchó la  discusión;  iii)  como  ha  entendido la prueba el juzgador, DANIEL no atacó a  Robinson  y  todas  la  lesiones  las  propinó  JOHN JAMIR, ¿dónde quedan las  puñaladas  sobre las que habla Sandra Milena antes de aparecer JOHN?; y, iv) el  Tribunal  al  acoger  todos los argumentos del Juez como suyos, incurrió en los  mismos falsos raciocinios.   

        -.  Mientras  las  pruebas  de  cargo hablan de la existencia de un  machete en poder de JOHN JAMIR, las de descargo lo niegan.   

        Solicita      que      en     el     evento     de     “presentarse  una  causal de nulidad por violación al derecho de  defensa   de   JOHN   JAMIR  MARTÍNEZ”,  así  sea  declarado.   

         

Conforme  al cargo, no eleva una solicitud  concreta a la Corte.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  demanda presentada por el apoderado de  JOHN  JAMIR  MARTÍNEZ  RODRÍGUEZ no satisface los requisitos de argumentación  establecidos  en  el  artículo  212 de la Ley 600 de 2000. Debido a ello, será  inadmitida.   

1.  Dado  que el recurso extraordinario de  casación  se  rige por el principio dispositivo, las pretensiones de la demanda  delimitan  la  competencia  de  la Sala de Casación Penal, con excepción de la  nulidad   que  puede  ser  decretada  oficiosamente  en  aras  de  proteger  las  garantías fundamentales.   

Por  tanto,  no  constituye una especie de  tercera  instancia;  no  consiste en someter a un nuevo juicio a los procesados,  ni  en  sede  de  casación puede postularse un debate probatorio generalizado y  sin  acatamiento  de  la  lógica  argumentativa  que  le  es inherente, pues el  recurso  extraordinario  no  fue  concebido como un medio adicional para litigar  libremente,  sino como una excepcional vía de llevar a conocimiento del máximo  tribunal  de  la  jurisdicción ordinaria el fallo proferido por el Ad-quem,  por las causales taxativamente  señaladas  en  la  ley,  que  hubiesen sido seleccionadas y desarrolladas en la  demanda.   

Por  ello,  el  recurso  de  casación  se  concibe  como  un  instituto  procesal extraordinario que busca remediar o poner  fin   a   la   violación   de  la  Constitución  Política,  del  bloque   de   constitucionalidad  en  lo  pertinente  y  de  la  ley, que se refleja en la sentencia de segunda instancia,  por  errores de juicio o de actividad, y como tal comporta la elaboración de un  juicio  lógico  jurídico  sobre  la  sentencia  misma,  siguiendo el derrotero  trazado en las causales invocadas.   

No  se  trata  de exigirle al libelista la  estructuración   de   fórmulas  únicas  o  sacramentales  para  postular  sus  reproches,  ni  se precisa siquiera que utilice la terminología acuñada por la  doctrina  y  la  jurisprudencia  para designar las distintas especies de errores  posibles.  Sin embargo, sí es de esperar su discurrir de un modo claro, lógico  y  profundo,  hasta demostrar que el fallo presenta defectos protuberantes en su  estructura   jurídica,   de   tal   suerte  que  no  es  factible  mantener  su  vigencia.   

2.  Las  siguientes, son las impropiedades  más sobresalientes en los que se incurre en la demanda:   

2.1. Primer Cargo.  

2.1.1.  La  primera  glosa  que  merece la  censura  postulada  por violación indirecta de la ley  sustancial   por   falso   juicio  de  identidad,  lo  constituye  la  carencia  metodológica  de  sus  planteamientos. La falencia se  genera  desde  la  misma  enunciación  de  la  formulación del cargo, donde no  identifica  concisamente  los  medios  de  convicción  sobre  los  que recae el  ataque,  para  luego  y  sin  ninguna  concreción,  esbozar plurales reparos de  distorsión  probatoria  contra  varios  testimonios por tergiversación, en una  presentación  confusa,  repetitiva y llena de expresiones conclusivas, donde el  recurrente    no    logra   ubicar   de   manera   específica   la   forma   de  violación.   

Con tal modo de argumentar, se vulneran los  principios  de  claridad  y precisión que deben caracterizar una debida demanda  de casación.   

2.1.2.   La  segunda  equivocación,  se  encuentra  en  la  permanente  entremezcla de ataques. Anunciado el falso    juicio    de   identidad   por  distorsión  y tergiversación, el recurrente controvierte en forma reiterada el  valor  suasorio  que  las  instancias  otorgaron a los medios de persuasión por  “falta  de  aplicación  de  la sana crítica de la  prueba”;  discute las omisiones en la valoración de  las  sentencias  de hechos probados en el proceso; la valoración en el fallo de  una  prueba  que  dice, fue aducida de manera irregular; y el desconocimiento de  garantías procesales.   

De  esta  manera  aparentemente  insinúa  falsos             raciocinios,   falsos  juicios  de existencia,  falsos  juicios  de legalidad y nulidad, en contravía  de  los  principios  de  autonomía,  claridad,  precisión, profundidad, razón  suficiente  y  debida  argumentación, que rigen la extraordinaria impugnación,  todo   dentro   del   cargo   por   falso  juicio  de  identidad.   

La anomalía se advierte, cuando, al estar  dirigida  la  censura  con  ocasión  a  la valoración del testimonio de Sandra  Milena  y  Ana  Carolina  Ubaque  Torres,  también  se  controvierte  de manera  generalizada  las  atestaciones  de  Robinson  Salguero Torres, Rodrigo Solano y  Aleyda  Matiz Rodríguez, entre otros, pretendiendo imponer su personal parecer,  sobre   el   criterio   de   los  juzgadores  de  instancia,  en  una  reiterada  argumentación    conclusiva    sobre    la    inaplicación    de    la    sana  crítica.   

De  la  misma  forma, enlista una serie de  hechos,  que  dice están probados a través de los testimonios de Ana Carolina,  Sandra  Milena  y  ROBINSON,  los  cuales  fueron  corroborados por los testigos  Aleyda  Matilde  Rodríguez,  Rodrigo  Solano, Ana Beatríz Insignares, Leonardo  Insignares  y  JOHN  JAMIR, que como probados en el expediente no se tuvieron en  cuenta  en  el fallo, ingresando en el falso juicio de  existencia, que tampoco desarrolla.   

Luego  y  en  el  mismo  reparo,  alega el  desconocimiento      de      la     investigación  integral  y consecuente vulneración del derecho a la  defensa,  propio  de  la causal tercera de casación; y enuncia lo que sería un  falso  juicio  de legalidad  por  la  incorporación  irregular  del  testimonio de Ana Carolina Ubaque en el  momento  de  la  audiencia  pública,  motivada  en no haber sido ordenada en la  audiencia   preparatoria,   además   de  su  recaudo  con  posterioridad  a  la  intervención   de  la  defensa;  todo,  en  desconocimiento  del  principio  de  autonomía  en  casación,  postulado  sobre  el  cual  más adelante se hará precisión, por advertirse su  inobservancia de manera común en la demanda.   

Un  reparo  plateado  de  esta  manera  es  impreciso y confuso, falencias que conllevan a su inadmisión.   

2.2.       Segundo       cargo  (subsidiario):   

2.2.1.  Igual  suerte  corre  el  reproche  planteado  bajo el auspicio del cuerpo segundo de la causal primera de casación  por  falso raciocinio, donde  el  censor  se  dedica  a  una  crítica  inespecífica  sobre el valor suasorio  otorgado  por  el Tribunal a los diferentes medios de convicción, exponiendo su  percepción  a  partir de su particular criterio, actividad propia de un alegato  de instancia.   

        Esa  forma  de  argumentar  se  verifica  en  la demanda, cuando se  aparta  del atributo otorgado por las instancias a los testimonios de cargo; los  descalifica   de   la   siguiente  manera:  el  de  Ana  Carolina,  es  sesgado,  parcializado,  mentiroso  y  punible; la declaración de Robinson Salguero, como  carente  de  credibilidad, interesado, mentiroso y manifiestamente sospechoso; y  la  atestación  de Sandra Milena, sospechosa, tendenciosamente inclinada contra  JAMIR  y  no  merecedora  de  credibilidad.  Esta  forma de alegar y argumentar,  resulta  ajena  a  la  sede  de  este  extraordinario  recurso,  pues  la simple  disparidad    de    criterio    no    constituye    yerro   para   impugnar   en  casación.   

2.2.2. Otra equivocación del censor en la  debida       fundamentación       por      falso  raciocinio,  es  su  persistencia en el reparo por la  ilegalidad  en  la  aducción  del  testimonio  de  Ana  Carolina  -falso  juicio  de  legalidad-, que   también  ya  había  planteado en el cargo anterior, aspecto que se verifica en  el  libelo  cuando  insiste  en  calificar  como  irregular,  desde la aducción  probatoria,    la   presencia   de   la   declarante   en   la   “AUDIENCIA  PÚBLICA,  a  donde llegó sin ser invitada, se refugió  vedadamente  entre  el  gentío  que  presenciaba la misma y en el momento menos  esperado,  por haberse surtido las pruebas decretadas, aparece…”,  intervención que considera contraria  a derecho.   

De  esta  manera  vuelve  a incurrir en la  entremezcla  de  censuras al interior de un mismo cargo, con desconocimiento del  principio de autonomía.   

2.2.3.  Otro  desacierto  del  libelista,  consiste  en  que al haber anunciado el ataque contra la sentencia del Tribunal,  por  falso raciocinio, luego  de  acreditar  la  existencia  legal  de los testimonios de Ana Carolina, Sandra  Milena  Ubaque  Torres  y Robinson Salguero Burgos, omitió demostrar que fueron  valoradas  en  su integridad por el juzgador, con la asignación de un mérito o  fuerza  de  convicción  que  transgrede  los  postulados  de  la sana crítica,  debiendo  indicar,  cuál  principio  científico, de la lógica o máxima de la  experiencia fue desconocido por el juez.   

Nada  de  esto  cumple  el censor, pues su  esfuerzo  lo  dedicó  a  elaborar  un  escrito  genérico y conclusivo donde al  punto,  reprocha al Tribunal por no dar “aplicación  a  los  postulados  de  la SANA CRÍTICA, como son las reglas de la lógica, las  máximas  de  la  experiencia  y  los  aportes  de  la  ciencia.”,   a   partir  de  las  testificaciones  rendidas  por  Ana  Carolina  y  Sandra Milena Ubaque Torres y Robinson Salguero  Burgos,  -se  repite-  sin  precisar         cuáles,         pretendiendo   que   la  Corte  por  deducción  determine  a  qué  postulados  de  la  ciencia, lógica y experiencia entiende el demandante fueron  desacatados   en   la   valoración  de  esos  medios  de  convicción  por  los  falladores.   

Con  esta omisión, deja en total orfandad  argumentativa   el   planteamiento  del  reproche,  e  inobserva  también,  los  principios  de claridad, precisión y razón suficiente, al quedar incompleta la  elaboración de la censura.   

2.2.3.  En  punto  a  la trascendencia del  cargo,  nada  dice el libelista. La demostración de este postulado se consigue,  analizando   cuál   sería   el  sentido  del  fallo  si  se  hubiese  sopesado  correctamente  la  prueba  destinataria  del defecto, en conjunto y armonía con  los   restantes   medios   que   conforman   el   conjunto   probatorio   en  su  integridad.   

La  argumentación de la trascendencia del  yerro  atribuido  al Ad-quem  comporta  la  obligación  de  enseñar  a  la  Corte, que si tal falencia no se  hubiese  presentado,  el  fallo  hubiera  sido  diferente;  y  concomitantemente  indicar,  para  este  caso,  cuál  era el aporte científico correcto, el raciocinio lógico o la deducción  por    experiencia    que   debió   aplicarse   para   esclarecer   el   asunto  debatido.   

3. Como en las dos censuras se inaplica el  principio  de  autonomía, cabe precisar  que este postulado consiste en la  prohibición  al  interior de un mismo cargo, de entremezclar ataques propios de  causales  diferentes,  al tener cada una características y parámetros lógicos  de  demostración  distintos  con  diversas  consecuencia jurídicas6, según así  lo  dispone  el artículo 217 del Código de Procedimiento Penal. Este precepto,  estatuye  de  manera  clara  y precisa que la decisión adoptada por la Corte en  caso  de prosperidad del reproche formulado contra la sentencia, debe compaginar  con  la  causal  invocada  y  el  error aducido. Sobre este principio la Sala ha  dicho:   

“Al respecto, es imprescindible que quien  acude  en  casación  a  controvertir  la  legalidad de una sentencia de segunda  instancia,  lo  haga  con fundamento preciso en una de las causales expresamente  establecidas  en  la  ley,  sin  que  sea  admisible, lanzar reparos que no sean  directa  e  inequívocamente  atinentes  al  contenido  y alcance de los motivos  establecidos.   

No  es  por  tanto  permitida  la  fusión  abigarrada  de  enfoques  propios  de  diversas  causales, en cuanto cada una de  ellas  no  sólo  obedece  en su postulación teórica a supuestos propios, sino  que  metodológica  y  jurídicamente  exigen desarrollo independiente. En otras  palabras,  frente al principio de autonomía de las causales resulta desacertado  establecer  mixturas  entre  diversos  factores,  al  atacar  a  través de este  mecanismo    extraordinario    una   sentencia”.7   

También se expresó:  

“Por eso, del principio de autonomía se  desprende  la  necesidad  de  que  el  planteamiento  de las censuras respete la  naturaleza  propia  de  las causales, por cuanto cada una de ellas, en virtud de  la  incidencia  que en el sentido de la sentencia o en la estructura del proceso  su  presencia  puede  causar,  exige  unos  derroteros  demostrativos diversos y  coherentes  con  la  pretensión final, o bien de que se case el fallo demandado  para  que  la  Corte  adopte  el  sustitutivo,  o  ya  para  que  retrotraiga la  actuación   a   estadios  superados  si  tiene  bases  viciadas”.8   

4. De otra parte y también como desafuero  común,  se  encuentra la omisión de elevar de manera clara y precisa petición  a  la  Corte  sobre  su  pretensión  conforme a los dos cargos planteados, pues  luego  de presentados y desarrollados de la manera descrita, nada se dice en ese  sentido.   

En   cumplimiento   del   principio   de  limitación  propio  del  recurso  de  casación,  no  le  es  dable  a  la  Corte,  suplir  las omisiones  argumentativas  del  escrito  de  sustentación.  Por  tanto  no puede corregir,  complementar  o  de  cualquier  otra  forma  suplantar  al  casacionista  en  la  construcción  de  la  demanda;  no  obstante, cuando atendiendo los fines de la  casación  y  en  procura  de  la  defensa  de las garantías fundamentales deba  hacerlo,  evento  que  aquí  no acontece, máxime cuando de antaño, la Sala ha  sentado   el   criterio   consistente  en  que  la  impugnación  es  un  juicio  lógico-argumentativo,   regulado  por  el  legislador  y  desarrollada  por  la  jurisprudencia,  con  el  propósito  de  que  no  se  convierta  en una tercera  instancia.   

De  este  modo,  no es un escrito de libre  confección  el que derrumbe la doble presunción de acierto y legalidad atada a  los  fallos,  tampoco  la  demostración  del  ataque  propuesto  puede  ser una  sumatoria   de   ideas   en   procura  de  un  objetivo  jurídico  subjetivo  e  hipotético.   

5.  En  suma, las impropiedades advertidas  conllevan  a  inadmitir  la  demanda,  máxime  que  tampoco en la revisión del  expediente  se  observa  la  vulneración  de  alguna garantía fundamental, que  amerite  el  ejercicio de las facultades oficiosas de la Sala de Casación Penal  en  los  términos del artículo 216 del Código de Procedimiento Penal, Ley 600  de 2000.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de JOHN JAMIR MARTÍNEZ RODRÍGUEZ, conforme a lo  expuesto en la parte motiva.   

2.  Contra  la  presente  providencia  no  procede recurso alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase  y  devuélvase al Tribunal de origen.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                                     ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                                   AUGUSTO J. IBÁÑEZ  GUZMÁN           

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

Comisión de servicio  

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Comisión de servicio  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1  Cuaderno No. 1, folio 93.   

2  Cuaderno No. 1, folio  108.   

3  Cuaderno No. 1, folios  149 y 177.   

4  Cuaderno No. 1, folio 190.   

5  Cuaderno No. 2, folio 48.   

6  Sentencia   de   casación   de   22   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  11963.   

7  Sentencia   de   casación   de   29   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  12025.   

8  Sentencia   de   casación   de   11   de   julio   de   2002,  radicación  No.  13988.     

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