29769(12-06-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  29769   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

                               Dr.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta N° 178.   

          Bogotá, D.C., doce de junio de dos mil nueve.   

En  el acto de notificación de la sentencia  condenatoria  que  profirió  esta  Sala el pasado 3 de junio de 2009 dentro del  proceso   que  le  adelantó  al  doctor  IVÁN  DÍAZ  MATEUS,  el condenado interpuso recurso de reposición  y en subsidio apelación contra dicho pronunciamiento.   

Ante  esta  impugnación  debe  decirse  que  contra  las  sentencias  de  única  instancia  dictadas por la Sala Penal de la  Corte   Suprema   de   Justicia   no   proceden   los   recursos  ordinarios  ni  extraordinarios,  dado  que  esta  Corporación  por  ser  órgano límite de la  jurisdicción  ordinaria  en  los  asuntos  de su competencia, no tiene superior  funcional, de donde resulta evidente su absoluta improcedencia.   

En efecto, respecto  del  recurso  horizontal,  es  sabido que el mismo no procede contra sentencias,  sino  contra  providencias de sustanciación que deban  notificarse,   contra  las  interlocutorias de primera  o   única   instancia,  y  contra  las  que declaran la prescripción de la acción o de la pena en segunda  instancia    cuando   ello   no   fuere   objeto   del   recurso,   según   las   voces   del   artículo   189   de  la  ley  600  de  2000.   

En  pronunciamiento  de  27  de  agosto  de  1998,  que  aún  conserva  entera   vigencia,   esta   Corte   adujo  en  relación  con  dicha materia:   

“1.-   Las  decisiones     judiciales    que    ‘deciden     sobre     el     objeto     del     proceso’,  son,  de  acuerdo a la definición  del   artículo   179   del   Código   de   Procedimiento  Penal,  -hoy   Art.   169  de  la  Ley  600/00-:  Sentencias.   

“2.-   La  naturaleza  jurídica  de  tales actos, es la de adoptar decisiones de carácter  definitivo  con  respecto al objeto del proceso, condición que genera, conforme  a  la  respectiva  reglamentación legal, situación de cosa juzgada respecto de  los    hechos   que   se   hayan   definido   como   objeto   procesal   de   la  decisión.   

“3.-   El  carácter  definitivo  de  la decisión es de carácter absoluto con respecto al  Juez  que  la dictó y relativo, desde la perspectiva de los sujetos procesales,  siempre  y cuando la naturaleza jurídica del asunto sea de aquellas que prevén  recursos,  ordinarios  o  extraordinarios,  en  su  contra,  pues en tal caso la  mutabilidad  de  la  sentencia  queda  reservada  a  la  autoridad que ejerza la  superioridad funcional sobre aquel que la dictó.   

“4.-   La  normatividad  nacional  señala en el artículo 211 del Código de Procedimiento  Penal  la  irreformabilidad  e  irrevocabilidad  de  la  sentencia  -Art.  412  de  la  Ley  600 de 2000- por  parte del mismo Juez o Sala de decisión que la hubiere dictado.   

“La norma citada  no  hace  más que reconocer el carácter definitivo, para el Juez o Sala que lo  profirió,  del  acto procesal denominado sentencia, en cuanto emitido con apego  a  la  constitución  y  a la ley, expresa una forma concreta de solución de un  problema  jurídico,  que  a  partir  de  tal  momento  es  intangible  para ese  funcionario.   

“5.- Establecido  que  la  sentencia  es un acto procesal irreformable e irrevocable por el Juez o  Sala  de Decisión que la dictó, resulta entonces evidente la improcedencia del  recurso   de  reposición  contra  una  decisión  que  por  decidir  de  manera  definitiva sobre el objeto del proceso se define como sentencia.   

“El recurso de  reposición   que   está  contemplado  en  el  artículo  199  del  Código  de  Procedimiento  Penal  -equivalente al actual Art. 189  de   la   Ley   600   de  2000-  procede  únicamente  ‘contra las providencias  de  sustanciación que deban notificarse y contra las interlocutorias de primera  o   única   instancia’,  evidencia   normativa   que   excluye   las  sentencias  como  actos  procesales  susceptibles de tal forma de impugnación.   

“6.- Aparte de  ello,  aun en ausencia de tal norma el recurso de reposición resulta igualmente  improcedente  en  contra de las sentencias, dado el carácter definitivo de esas  decisiones  y  su irreformabilidad por parte del Juez o Sala de Decisión que la  dictó,  pues el recurso de reposición, tal como lo define el artículo 348 del  Código  de  Procedimiento Civil, tiene por fin el que la decisión ‘se   revoque  o  reforme’,  opciones jurídicas que al devenir  de  un  recurso  horizontal,  por  ser  el  mismo  funcionario  que profirió la  decisión  el  llamado  a  resolverlo,  tórnase inaceptable – también por esta  vía   –  por  evidente  enfrentamiento  con  la  norma  procesal  que  prohíbe  expresamente  al  Juez,  único  o  colegiado,  revocar  o  reformar  su  propia  sentencia.”   

Y  en  cuanto al  recurso  de  apelación, la  Corte  reitera  el  criterio  que ha expuesto en otras oportunidades,   en   el   sentido   de  que no dará trámite a la impugnación  por  cuanto  el  proceso  que  se  adelantó  es de única instancia por expreso  mandato   constitucional   y   por  consiguiente  -se  insiste-,  no  hay  lugar a recurrir la decisión del  órgano    límite    de    la    Jurisdicción   Ordinaria,   lo   cual    no    implica    afectación  de garantías fundamentales  o infracción de tratados internacionales.   

En  apoyo  de  lo  dicho,  recuérdese  al  respecto  lo expuesto por la  Sala dentro del proceso 26.470:   

“El   derecho  a  la  doble  instancia,  entendido  como  una  garantía  según  la cual, en términos de los artículos  14.5  del  Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos y 8.2 del Pacto  de  San  José,  toda  persona declarada culpable de un delito puede recurrir el  fallo  ante  un juez o tribunal superior, supone desde luego la existencia de un  órgano  de  mayor jerarquía de aquél que lo profirió, cuyas declaraciones de  verdad  y de justicia serán tanto más fiables cuanto más elevado sea su nivel  dadas  la  mayor  experiencia,  preparación  y  conocimientos  requeridos  para  ascender en la escala funcional de la administración de justicia.   

“La  doble  instancia  no  es,  entonces,  simplemente  el  derecho  a  que otro juez revise la decisión adversa proferida  por  el  anterior,  sino que ese funcionario sea de rango superior, es decir, de  mayor  entidad  que  el  primero.  Por  eso,  justamente, se trata de un recurso  vertical.   

“De  manera que cuando un ordenamiento le  asigna  la  investigación  y  el   juzgamiento de ciertos funcionarios del  Estado  al  órgano  de cierre de la jurisdicción ordinaria en materia penal no  está  cercenando  los  derechos de estos sino que tal regulación, como lo dijo  la Corte Constitucional en sentencia C-934 de 2006:   

“          ‘…constituye  la  máxima  garantía  del  debido  proceso  visto integralmente por las siguientes razones: (i) porque  asegura  el  adelantamiento  de  un  juicio  que corresponde a la jerarquía del  funcionario,  en  razón  a  la  importancia  de la institución a la cual éste  pertenece,  de  sus  responsabilidades  y de la trascendencia de su investidura.  Por  eso,  la  propia Carta en el artículo 235 Superior indicó cuáles debían  ser  los  altos funcionarios del Estado que gozarían de este fuero; (ii) porque  ese  juicio  se  adelanta ante un órgano plural, con conocimiento especializado  en  la  materia, integrado por profesionales que reúnen los requisitos para ser  magistrados  del  máximo  órgano de la jurisdicción ordinaria; y (iii) porque  ese  juicio  se realiza ante el órgano de cierre de la jurisdicción ordinaria,  quien  tiene a su cargo la interpretación de la ley penal y asegurar el respeto  de    la    misma    a    través    del   recurso   de   casación.’   

“La   hipótesis   que   plantean   los  recurrentes  en  el  sentido  de  hacer  prevalecer  sobre  el  ordinal  3º del  artículo  235  de  la  Constitución Política los tratados internacionales que  establecen  la doble instancia, desconoce además las conclusiones expuestas por  la  Corte  Constitucional  en  la sentencia acabada de reseñar, cuando expresó  que:   

“          ‘…  la interpretación del art. 14.5  del  Pacto  Internacional  de Derechos Civiles y Políticos y art. 8.2 del Pacto  de  San  José  que  han  efectuado  los  órganos  internacionales competentes,  resulta  armónica con la interpretación que se ha hecho de los artículos 29 y  31  Carta  Política  en  materia  de  juzgamiento de los altos funcionarios del  Estado,  en  la  medida en que de dichos pronunciamientos no se deriva una regla  según  la  cual  en los juzgamientos de altos funcionarios con fuero penal ante  el  órgano  de  cierre de la jurisdicción penal, deba establecerse una segunda  instancia  semejante  a la que existe para otros juicios penales. Es decir, cada  Estado  goza  de  un  amplio  margen  para  configurar los procedimientos y para  diseñar  los  mecanismos eficaces de protección de los derechos, sin que esté  ordenado,   según  la  jurisprudencia  vigente,  que  en  los  casos  de  altos  funcionarios  aforados  se  prevea  siempre  la  segunda  instancia.’   

“De  otra  parte,  debe reiterarse que la  voluntad  expresa  del  Constituyente nunca fue la de excluir a la Corte Suprema  de  Justicia  de la investigación y el juzgamiento de los congresistas, como se  concluye  de  la  historia  del surgimiento del Acto Legislativo 003 de 2002 que  permitió  la  implementación constitucional del sistema acusatorio, pues en el  curso  del  debate  llevado  a cabo el 20 de noviembre de 2002, en el seno de la  Comisión  Primera del Senado de la República, el senador Antonio Navarro Wolf,  manifestó (Acta 108):   

“          ‘Yo  pienso  que  si vamos a mirar los  temas  gruesos  que  vienen  a consideración de la Comisión, tenemos que decir  que  son  tres  temas  gruesos. El primero el de una serie de artículos, que no  tienen  que  ver con la reforma a la justicia estrictamente, sino que tienen que  ver  (sic) como la forma en los procesos que afectan a congresistas se modifican  en  la  Constitución,  es un paquete de temas que están en los artículos 2°,  3°,  4°  y  5°  del  Proyecto  aprobado  en  la  Plenaria  de  la  Cámara de  Representantes.   Doble   instancia   para   los   procesos  judiciales  de  los  Congresistas,  doble  instancia para la pérdida de investidura, una definición  de  si hay o no, conflicto de intereses en actos legislativos, etc. Eso no tiene  relación  directa  con  la  reforma  al  sistema penal colombiano y por eso los  ponentes   por   unanimidad,  estamos  proponiendo  que  se  supriman  del  acto  legislativo.   

“          ‘[…]’   

“          ‘4.  Corte  Suprema  de  justicia.  Al  artículo  5  que  modifica al artículo 234 se le agregaba un segundo inciso en  donde  se decía que la ley determinará la forma como la Sala Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia  se  dividen en Juez de Control de Garantías y en Juez de  Conocimiento.  Sin  embargo  en  el  interior  de  los  miembros  de ponentes se  consideró  que  no  era  necesario incluir ese nuevo inciso, toda vez que no se  iba  a tocar el juzgamiento de quienes tienen fuero constitucional, por lo mismo  no  se  justificaba  el  agregado  al  artículo 234. Por lo mismo se propuso su  eliminación  en  la ponencia. Dicha eliminación se aprobó por 16 votos contra  0.’.”   

Acerca  del  mismo  tema, así se pronunció  esta Corte en el proceso con número de radicación 29.705:   

“En  el marco del principio de legalidad,  uno  de  los  pilares en los cuales se apoya el debido proceso tiene que ver con  la  preexistencia  del  rito, esto es, la necesidad de que él se halle definido  antes de darse inicio a la acción penal.   

“En el caso de los Congresistas, en razón  de  su  alta  investidura,  dispuso  la  Constitución  Política  del  91 en su  artículo  235,  numeral  3°, que su procesamiento estaría a cargo de la Corte  Suprema  de Justicia, en el entendido de que las garantías fundamentales quedan  resguardadas  entregando  al  órgano  de  mayor  jerarquía de la jurisdicción  ordinaria  las  funciones  de  investigación  y juzgamiento, con inmediación y  controversia  en  la  práctica  de  la  prueba, que es al fin y al cabo como se  materializa el derecho de defensa.   

“De  manera  que  el procedimiento que ha  venido  aplicando  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia en  esta  actuación,  corresponde  a  una  estructura  que  funda su legitimidad en  reglas de orden constitucional.   

“Incluso,  es  oportuno  recordar  que la  tensión  entre  este  tipo  de  procesos  de única instancia y la realización  plena  de  garantías  a la segunda instancia o a la separación de los órganos  de  investigación  y  juzgamiento, fue objeto de reciente pronunciamiento de la  Corte  Constitucional  en sentencia C-545 del 28 de mayo de 2008, ocasión en la  cual  declaró  la  exequibilidad del inciso 1° del artículo 533 de la Ley 906  de   2004,  ‘…  en  el  entendido  de  que  el legislador debe separar, dentro de la misma Corte Suprema  de  Justicia,  las funciones de investigación y juzgamiento de los miembros del  Congreso  …  para las conductas punibles cometidas a  partir  del 29 de mayo de 2008.” (Subrayas fuera del  texto).   

“En  consecuencia,  se  advierte cómo el  fallo  de  la Corte Constitucional que viene de mencionarse, dejó intangible el  sistema  hasta ahora empleado por la Corte Suprema de Justicia para investigar y  juzgar   a  los  miembros  del  Congreso,  el  cual  justamente  corresponde  al  previamente  definido  por  la  Carta  y desarrollado por la ley adjetiva penal.   

“Adicionalmente, aunque el artículo 45 de  la        Ley        270        de        19961  consagra  que  los fallos de  constitucionalidad  generan  consecuencias hacia el futuro a menos que la propia  Corte  resuelva  darles efectos retroactivos, en ese pronunciamiento el Tribunal  Constitucional  no  se  atuvo  a esa regla general, como hubiera podido hacerlo,  sino  que  expresamente  refirió  los  efectos  a  futuro de la declaratoria de  exequibilidad  decretada,  con lo cual sin duda quiso resguardar la legalidad de  los  procesos de única instancia válidamente adelantados hasta la fecha de ese  pronunciamiento.   

“Por  las  anteriores  razones,  la tesis  expresada  por  el  procesado en torno a la no realización de las garantías de  doble  instancia  o  la  de  separación  de  los  órganos  de investigación y  juzgamiento,   no   está   llamada   a   producir  los  efectos  invalidatorios  pretendidos,  como  quiera  que  es  justamente el ordenamiento jurídico el que  imprime  legitimidad  a  los  actos  de  la  Corte,  particularmente  los que se  contraen  a  la  investigación  y  juzgamiento de los miembros del Congreso; de  otra  parte,  la  Sala  no  advierte  el  desconocimiento  o vulneración de los  derechos o garantías procesales del acusado (…)”   

Siendo,  entonces, inadmisibles los recursos  contra  la   decisión de condena adoptada con ocasión de este asunto el 3  de  junio  de  2009,  la Sala no dará trámite a los mismos puesto que en dicha  sentencia  se  hizo  la  declaración  que “Contra el  presente  fallo  no  procede recurso alguno”. Por tal  motivo, se habrá de estar a lo resuelto en dicha providencia.   

Contra  esta determinación, tampoco procede  impugnación alguna.   

Entérese personalmente de esta decisión al  reo  IVÁN  DÍAZ  MATEUS  y  líbrese comunicaciones a los demás sujetos procesales.   

Cúmplase  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

       Comisión    de  servicio   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  L.   

Permiso                                                     Comisión de  servicio   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1 “Las  sentencias  que  profiera  la  Corte Constitucional sobre los actos sujetos a su  control   en   los   términos   del   artículo   241   de   la   Constitución  Política, tienen efectos hacia el futuro a menos que  la   Corte   resuelva   lo   contrario”  (resalta  la  Sala)     

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