31984(31-08-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31984  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                                                 Magistrado  Ponente:   

                                                   ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No. 272   

Bogotá, D.C., treinta y uno (31) de agosto de  dos mil nueve (2009)   

VISTOS  

Decide  la Sala la admisibilidad del recurso  extraordinario  de casación instaurado por el defensor  contractual    de    SANDRA    PATRICIA    BAUTISTA  MACÍAS  contra  la  sentencia  del  dieciocho (18) de  noviembre  de  dos  mil  ocho  (2008),  proferida  por  el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Bucaramanga, que confirmó el fallo proferido en primera  instancia  por  el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Barrancabermeja el 5 de  marzo anterior.   

La señora BAUTISTA  MACÍAS  fue  sentenciada,  junto  con  Diego  Castro  Álvarez,  por  hallarlos  responsables  de  los  delitos  de hurto calificado y  agravado  (artículo  239,  240  inc.  2°, 241 num. 10° del Código Penal), en  concurso  con  el  de  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa personal  (Artículo 365 ib.).   

La señora BAUTISTA  MACÍAS,  fue sentenciada a las penas de dos (2) años  y  diez  (10)  meses  de  prisión,  interdicción  de  derechos  y de funciones  públicas  por  el  mismo término, al pago de perjuicios morales a la víctima,  en    cuantía    de    tres    (3)    salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes.   

El  Juez  de  primera  instancia  negó a los  sentenciados  el  subrogado de la suspensión condicional de la ejecución de la  pena  (artículo  63 del C.P.), negó la sustitución de la pena de prisión por  prisión  domiciliaria  (artículo 38 del C.P.), y específicamente a la señora  SANDRA    PATRICIA   BAUTISTA   MACÍAS  la  prisión  domiciliaria  por  su  carácter  de madre cabeza de  familia (Ley 750 de 2002).   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Para  el  31  de  Julio de 2005, SANDRA   PATRICIA  BAUTISTA  MACÍAS,  en  asocio  de  Diego  Castro  Álvarez  y un tercero ya fallecido (Enrique Buendía  Arias,      esposo      de      la     procesada1),   acordaron   hurtar   una  motocicleta,  y  para  ello  idearon  un plan que consistía en que uno de ellos  llevaría  a  la  Sra.  Erley  Jiménez  Quintero  a  un  lugar a las afueras de  Barrancabermeja,  donde  asegurarían  el  objetivo  trazado  desde el comienzo,  mediando la intimidación con arma de fuego a la víctima.   

En  el  lugar  de  los  hechos,  SANDRA   PATRICIA   BAUTISTA  MACÍAS  la  despojó   de  las  llaves  del  velocípedo,  mientras  que  el  compañero  la  intimidaba  con el arma;  posteriormente le taparon la boca con un tapo, la  ataron  a  un  árbol y la despojaron de la motocicleta, de ciento cincuenta mil  ($150 000) pesos, del teléfono celular y de unos documentos.   

La motocicleta de placas BNY 19 A se recuperó  el  2  de  agosto  siguiente  en la ciudad de Bucaramanga por una patrulla de la  Policía que cumplía labores de seguridad.   

Los  procesados  aceptaron su responsabilidad  penal  por el trámite de sentencia anticipada previsto en el artículo 40 de la  Ley 600 de 2000:   

El  11  de  diciembre  de  2007  SANDRA   PATRICIA   BAUTISTA  aceptó  la  imputación  por  hurto  calificado y agravado (artículo 239, 240 inc. 2°, 241  num.  10°  del  Código  Penal), en concurso con el de porte ilegal de armas de  fuego  de  defensa  personal  (Artículo  365 ib.) (Cfr. folios 205 – 207 / 1).   

El  13  de  diciembre  de  2007  Diego Castro  Álvarez  aceptó  el  cargo  de hurto calificado y agravado (artículo 239, 240  inc.   2°,   241   num.   10°   del  Código  Penal)  (Fls.  213  – 216).   

El  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de  Barrancabermeja  profirió  sentencia condenatoria el 5 de marzo de 2008 (folios  234     –    261    /  1).   

El Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bucaramanga  confirmó  la  sentencia  el  18  de  noviembre  de  2008 (Folios 4  – 16 / 2).   

El  defensor  de  confianza  de  la procesada  BAUTISTA  MACÍAS interpuso  de  manera  oportuna  el  recurso extraordinario de casación, que correspondió  por reparto del 5 de junio de 2009 a este Despacho.   

LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL  

No obstante verificar que se cumple el factor  objetivo  en  relación  con  la  concesión  de  los  subrogados,  el  Tribunal  confirmó   las   razones  que  expuso  el  juzgado  para  denegar  –por    incumplimiento   del   factor  subjetivo-  la  prisión  domiciliaria  como  sustitutiva de la pena de prisión  efectiva.   

Desechó  el  subrogado  de  la  suspensión  condicional   de   la   ejecución   de  la  pena,  porque  consideró  que  los  procesados…  “son  personas  ausentes  de valores  morales y que por lo tanto requieren tratamiento penitenciario”.   

Descartó la prisión domiciliaria como forma  sustitutiva   de   ejecución  de  la  pena,  porque  encontró  que  existe  la  probabilidad  de que… “puedan volver a incurrir en  delitos  utilizando la violencia sobre las personas”,  y por ello se hace necesaria la prisión intra mural.   

Negó la prisión domiciliaria a la procesada  que  alegó su condición de madre cabeza de familia porque, si bien es madre de  tres  hijos  menores,  viuda,  conceder  el sustituto implica… “un    peligro    para    la    comunidad,    inclusive   para   sus  hijos…”  en razón de la insensibilidad social que  mostró  en tanto que junto a su compañero fallecido y a su cuñado idearon una  empresa  criminal, con distribución de trabajo, en el propósito de despojar de  los bienes a la víctima.   

Añadió   el  Tribunal  que  la  forma  de  comportamiento  de  los  sentenciados… “revela una  mayor  temeridad porque se pone de manifiesto el propósito de atentar contra el  bien  jurídico  de  la  vida  o  la  integridad personal, en caso que el sujeto  pasivo  se  oponga  al apoderamiento del bien”.   (Página 7).   

Por  ello, calificó como de suma gravedad la  conducta  de  hurto  calificado,  con  violencia  sobre las personas, con uso de  armas  letales  para  su  ejecución,  lo  que  revela  mayor  temeridad  en los  autores.   

En  suma,  tanto  el  diagnóstico  como  el  pronóstico  sobre  la  personalidad  de  la  acusada,  indicaron al juzgador la  necesidad  de tratamiento al interior del establecimiento carcelario que designe  el  INPEC,  en  aras del cumplimiento de las funciones de la pena (artículo 4°  del C.P.).  (Página 24 de la sentencia de primera instancia).   

LA DEMANDA  

Único  cargo.   Violación directa por  interpretación  errónea  de  la  ley  750  de  2002  y  del  artículo  38 del  C.P.     (La    prisión    domiciliaria    como    sustitutiva    de    la  prisión)   

Aduce  el  libelista que el Tribunal negó el  beneficio  de  la  pena de prisión domiciliaria como sustitutiva de la prisión  intramuros,  no  obstante  estar  demostrado que la procesada es madre cabeza de  familia,  que  no  va  a  poner en peligro a la comunidad ni a sus hijos, que se  acogió  a  la sentencia anticipada, aspectos que revelan que su personalidad no  es  peligrosa,  como  lo  supuso  el  juzgador  (individual  y  colegiado) dando  aplicación a un criterio eminentemente peligrosista.   

Lo      prioritario      –dice-  es  la  protección  al núcleo  familiar  integrado  por  tres  hijos  menores  a  cargo  de  la mujer cabeza de  familia,  en  sentido  de darles apoyo emocional, afectivo y patrimonial como lo  ordena la Constitución Política en sus artículos 42 y 44.   

En aras de no desvertebrar y de consolidar la  estabilidad  del  núcleo  familiar,  el  recurrente  pidió  dar aplicación al  artículo  5° de la Ley 750 de 2002 en el sentido de sustituir la ejecución de  la  pena  al  interior  del  establecimiento carcelario por una forma de trabajo  comunitario      que     el     juez     designe2.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  demanda  de  casación que presentó el  defensor     de     SANDRA    PATRICIA    BAUTISTA  MACÍAS   se  INADMITIRÁ   porque  incumple  con  la  finalidad  de  hacer  efectivo  el  derecho  material,  condición  inherente al  extraordinario  recurso  a  la  luz  del artículo 206 de la Ley 600 de 2000 que  reguló el proceso de principio a fin:   

Es  pacíficamente  aceptado  en  sede  de  casación,  que  no es dable  alegar  la  inconstitucionalidad  o  ilegalidad  del  fallo por el mero hecho de  haberse  negado  la pena sustitutiva de la prisión efectiva, bien sea porque el  juzgador  de  instancia  no  haya  hecho  referencia  al  tema  de  la  sanción  alternativa,  o  bien  porque  razonadamente  la  niegue  con  argumentos que no  comparta el recurrente.   

El tema lo abordó la Sala en decisión del  27   de   junio   de   2007,   radicación  número  26931,  en  los  siguientes  términos:   

“Si  bien es cierto que los juzgadores de  instancia  no  hicieron  referencia  alguna  a  la  prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de  la prisión…, lo cierto es que ello  no  es tema que deba resolver la Sala de casación penal de la Corte,  en  la  medida  que  el  mero  hecho  de  no  abordar el tema de  sustitución de la pena de prisión no hace ilegal la sentencia…   

“Como es obvio, si en las instancias no se  ha  resuelto  nada  sobre  la prisión domiciliaria, el juez de ejecución está  habilitado  para  hacerlo, siempre frente al artículo 38 del Código Penal, con  las  exigencias  propias  de  esa institución…”3.   

…el   defensor   deberá  presentar  la  solicitud  al  juez  de ejecución de penas y medidas de seguridad, argumentando  en  todo  caso  las  razones por las cuales estima que el sentenciado cumple los  presupuestos  normativos para hacerse acreedor a algún mecanismo sustitutivo de  la pena privativa de libertad en el establecimiento penitenciario.   

El  punto viene siendo tratado por la Corte  –desde  antes-  en  los  siguientes términos:   

“Al  Juez  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de Seguridad, que adquiere competencia con la  ejecutoria  del  fallo,  le  está  permitido  pronunciarse  sobre  la  prisión  domiciliaria en los siguientes casos:   

(a)  Cuando  un  cambio  legislativo varíe  favorablemente  las  circunstancias que fueron consideradas por el fallador para  negarla.   

(b) Cuando el asunto no haya sido objeto de  decisión en las sentencias.   

Este   ha   sido   el   criterio   de  la  jurisprudencia  de  la  Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,  como  se  desprende,  por  ejemplo, del auto del 2 de marzo del 2005, dentro del  radicado número 23.347.   

(c) En los eventos previstos en el artículo  461  del  Código  de Procedimiento Penal. La norma dispone que puede ordenar la  sustitución  de  la ejecución de la pena, previa caución, en los mismos casos  de  la  sustitución  de la detención preventiva”4.   

Por     manera    que    no    es    la    Corte   –en  sede  de  casación- la instancia  para  alegar  la sustitución de la prisión efectiva por prisión domiciliaria,  pues  la  exclusión de aquél tema en la decisión no es razón suficiente para  demostrar  la ilegalidad de la sentencia de segunda instancia objeto del recurso  extraordinario de casación.   

Así  pues,  el Juez de ejecución de penas  podrá   conceder   o   negar   la  sustitución  de  la  medida,  y  contra  la  determinación  del  juez  proceden  los recursos ordinarios (cfr. Artículos 38  num. 1 y 6, del C.P.;  459, 461 y 34 num. 6 de la Ley 906).   

De  manera  que,  para  hacer  efectivo  el  derecho  material  reclamado  por  el libelista, lo procedente es que formule la  solicitud  ante  el  juez  de  ejecución  de  penas  que  es el encargado de la  ejecución  de  la  pena  impuesta  en  la sentencia;  por suerte que no se  precisa   de   fallo   de   casación   para  los  efectos  pretendidos  por  el  recurrente…   

“3.2.  Los criterios para conceder o  negar     la     sustitución     de     la     prisión     son    –de  forma exclusiva- los previstos en  el  artículo  38  de  la  Ley  599 de 2000 en concordancia con los principios y  funciones  de la pena privativa de la libertad previstos en los artículos 3 y 4  ibídem5,  y  el  juez  del conocimiento o el juez de ejecución de penas y  medidas      de      seguridad     –según  el  caso-  son  los  llamados  a conceder o negar de manera  razonada  (motivada) y previas las garantías establecidas en el numeral tercero  del            artículo            38”6.   

De manera que la Sala inadmitirá la demanda  por  ser  evidente  que  el  libelista no ofrece razón alguna que justifique la  finalidad  que persigue el  recurso  extraordinario,  a  la  luz del artículo 206 de la Ley 600 de 2000, en  suma,  porque  no  se  precisa  de la intervención de la Sala de Casación para  hacer efectivo el derecho material que persigue.   

Es  claro  además  que, la discrepancia de  criterios  entre  el  demandante  y  el  juez  colegiado  en  relación  con  la  perspectiva  argumentativa  para  negar  el sustituto de la prisión efectiva no  habilita  a  la  Corte  para  que  examine  el  fondo  de la materia7.   

Finalmente, la Sala  no  encuentra  la  necesidad  de  casar  de  oficio  el  fallo  por  no advertir  hipótesis  alguna  de  compromiso  de garantías fundamentales, ningún agravio  inferido  a las partes intervinientes en el proceso, ningún criterio que devele  la  necesidad  de  variar la jurisprudencia según lo previsto en los artículos  206 y 216 de la Ley 600 de 2000.   

En virtud de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  contractual    de    SANDRA    PATRICIA    BAUTISTA  MACÍAS,  contra  la  sentencia del 18 de noviembre de  2008,   proferida   por   el   Tribunal   Superior   del  Distrito  Judicial  de  Bucaramanga.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ           SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO               MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE L.   

AUGUSTO        J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                            JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1Acta  de defunción del 14 de noviembre de 2006, folio 112 / 1.   

2“Artículo  5°.  La  mujer  cabeza de  familia  condenada  a pena privativa de la libertad o la sustitutiva de prisión  domiciliaria  podrá  desarrollar  trabajos comunitarios de mantenimiento, aseo,  obras  públicas,  ornato o reforestación y servicios en el perímetro urbano o  rural  de  la  ciudad  o  municipio  sede  del  respectivo  centro  carcelario o  penitenciario  de  residencia  fijado  por  el  juez,  según el caso. El tiempo  dedicado  a tales actividades redimirá la pena en los términos previstos en el  código penitenciario y carcelario.   

Para  tal efecto, el Director del respectivo  centro  penitenciario  o carcelario o el funcionario judicial competente, según  el  caso,  podrá  acordar  y  fijar  con  el  alcalde municipal, o el local las  condiciones  de  la  prestación del servicio y vigilancia para el desarrollo de  tales actividades.   

La  mujer  dedicada a tales labores deberá  pernoctar  en los respectivos centros penitenciarios o carcelarios o en el lugar  de residencia fijado por el juez según el caso”.   

3Sentencia del 19/10/2006, rad. 25724   

4CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  casación  penal  Rad.  núm.  24530 del 16/03/2006   

5CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala de casación penal, auto del 23/03/2006, rad. núm.  24927;   en  el  mismo  sentido,  cfr.  Sentencia  de segunda instancia del  01/06/2006,   rad.   núm.   21428;    auto   del  03/08/2006,  rad.  núm.  25726.   

6CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala Penal, auto del 27 de junio  de  2007,  radicación  número 26931;  en el mismo sentido, auto del 19 de  agosto  de  2008,  rad.  núm.  29982;  Ib. rad. 30463 del 29 de octubre de  2008;   ib.  Radicado  número  26931  del  27  de  junio  de  2007,  entre  otras.   

7CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Auto del 20/04/2005, rad. núm. 23517;  en el mismo  sentido,  auto del 24/11/2005, Rad. 23897;  auto del 23/03/2006, rad. núm.  24065.     

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