29712(30-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  29712   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Bogotá  D.C.,  treinta (30) de abril de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

Se decide la impugnación interpuesta por el  abogado   Jorge  Iván  Pastrana  Ortiz  contra  la  providencia  del 18 de abril de 2008 mediante la cual un  Magistrado  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Montería declaró  improcedente  la  acción constitucional de habeas corpus invocada por el propio  impugnante  a  favor  del  ciudadano  FERNANDO MIGUEL  DÍAZ  SALGADO, por  considerar  que se encuentra ilegalmente privado de la libertad  en   el   establecimiento   penitenciario   y   carcelario   de  “Las Mercedes” de Montería.   

ANTECEDENTES  

          1.-  El  12  de  julio  de  2007  efectivos  del  Cuerpo Técnico de  Investigaciones  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  dieron  captura en  jurisdicción    del   municipio   de   Sahagún   (Córdoba)   a   FERNANDO  MIGUEL  DÍAZ  SALGADO, tras ser  sindicado  de  haber  accedido carnalmente a un menor de 9 años de edad, según  sucesos denunciados por su progenitora.   

          2.-  El  proceso  penal  consecuencialmente iniciado se encuentra en  este  momento  en  la etapa del juicio a cargo del Juzgado Penal del Circuito de  Sahagún y pendiente de la realización de la audiencia pública.   

          3.-   El  pasado  17  de  abril  de  2008  el  abogado  Pastrana   Ortiz   instauró  acción  de  habeas,  para  lo  cual  adujo  que su captura se produjo de manera ilegal, pues  ocurrió   transcurridos  más  de  7  horas  después  de  suceder  los  hechos  denunciados,   cuando   el  ciudadano  DÍAZ  SALGADO  se   desplazaba   en  una  motocicleta,  sin  que  se  presentara  circunstancia  alguna  al  amparo  de la cual resulte dable predicar  legalmente  la  existencia  de  flagrancia,  amén  de no dársele a conocer los  motivos de la aprehensión.   

          Pidió,   en   consecuencia,   ordenar  la  libertad  inmediata  del  implicado   y   decretar   la   nulidad  del  proceso  desde  su  mismo  inicio,  inclusive.   

          4.-  Mediante  auto del 17 de abril del cursante año, un Magistrado  del  mencionado  Tribunal  avocó  el  conocimiento  de  la  acción  y  al día  siguiente,  luego  de  establecer  las  circunstancias  en  que  se  produjo  la  aprehensión    de   DÍAZ   SALGADO,   la  resolvió  en el sentido ya indicado, decisión impugnada por el  doctor Jorge Iván Pastrana Ortiz.   

LA PROVIDENCIA IMPUGNADA  

          El    Magistrado    a   quo,  tras  examinar  la  documentación  allegada  para  constatar los  hechos  de la acción, consideró infundada la afirmación del petente, conforme  a  la  cual  no  se  dieron  a  conocer  al implicado los motivos de la captura.  Encontró   sí   irregular   el   procedimiento  adelantado  para  efectuar  la  aprehensión  del  aludido,  razón  por  la  cual  juzgó  acertado  afirmar la  presencia de una captura ilegal.    

          No  obstante,  estimó  que  tal anomalía debió ser alegada por el  interesado  al  momento  de  ocurrir, surgiendo en este momento extemporánea la  petición  de  habeas  corpus,  pues  ya el proceso se encuentra pendiente de la  realización  de  la  audiencia  pública,  en  cuyo interior, por lo demás, se  profirió medida de aseguramiento de detención preventiva.   

          En  este  instante, añadió el funcionario de primera instancia, le  corresponde  al  procesado directamente o por intermedio de su defensor acudir a  los  mecanismos ordinarios propios del proceso penal para discutir la existencia  de  irregularidades,  sin  que  resulte  dable acudir al habeas corpus, pues esa  acción  sólo  procede  frente  a actuaciones ilegales extraprocesales, como lo  tiene  precisado  la  jurisprudencia  de  la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia.   

LA IMPUGNACIÓN  

          Insiste  el  actor  en afirmar que al procesado no se le capturó en  situación  de  flagrancia  y  dice  no  estar  de  acuerdo  con el a  quo  cuando sostiene que la acción es  extemporánea,  pues  conforme  a  lo  establecido en el artículo 3º de la Ley  1095  de  2006,  el  habeas corpus puede invocarse en cualquier tiempo, mientras  perdure la violación del derecho a la libertad.   

          Cuestiona  también  el  hecho  de  afirmarse que dentro del proceso  penal  nunca se alegó la ilegal aprehensión del implicado. Al respecto destaca  cómo   la   entonces   defensora   de   éste   discutió   ese   tema,  aunque  desafortunadamente  sin éxito, en el alegato de conclusión presentado previo a  la calificación del mérito del sumario.   

          Solicitó  de  la  anterior  forma  restablecer  en  sede de segunda  instancia     los     derechos     vulnerados    al    ciudadano    DÍAZ   SALGADO cuando se le capturó  sin  estar  en  situación  de  flagrancia  ni  existir tampoco orden de captura  válidamente dispuesta.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Corresponde a la suscrita Magistrada desatar  la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia  del  18 de abril de 2008  conforme  lo  dispone  el  artículo  7º de la Ley 1095 de 2006, pues esa norma  establece  que  cuando  el  superior jerárquico del a  quo  es un juez plural el recurso lo debe sustanciar y  decidir  uno  de  los  magistrados  integrantes de la  respectiva   Corporación,   quien   para   tales   efectos   actúa  como  juez  individual.   

El    habeas    corpus    se   estatuyó  constitucionalmente  para  proteger  el  derecho a la libertad individual de los  ciudadanos  frente  a  las actuaciones arbitrarias de las autoridades del Estado  que  conduzcan  a  su  limitación.  Su  finalidad  es remover el obstáculo que  impide  el  óptimo  ejercicio  de esa garantía, mediante la orden perentoria e  inmediata de poner en libertad al afectado.   

El  fundamento y propósito de dicha acción  de  carácter  constitucional  pone de presente de suyo la abierta impertinencia  de  una  de  las  peticiones que incluyó el actor en la demanda, concretamente,  aquella  orientada  a  obtener la nulidad del proceso penal seguido en contra de  FERNANDO    MIGUEL    DÍAZ    SALGADO.  Este  tipo  de  pretensiones son totalmente ajenas al excepcional  instrumento  de defensa en mención que, como se señaló, tiene como finalidad,  exclusivamente,  restablecer  el  derecho  a  la  libertad  cuando se produce su  vulneración,  sin  que esté dentro de la órbita del juez constitucional de la  materia   afectar   los   trámites  procesales  surtidos  al  interior  de  las  actuaciones   dentro  de  las  cuales  se  presentó  la  afectación  de  dicha  garantía.    

Ahora bien,  según lo establecido en el  artículo  1º  de  la  Ley  1095  de  2006,  el  habeas  corpus  procede en dos  situaciones;  en  primer  lugar,  cuando la privación de la libertad se produce  con  violación  de  las  garantías  constitucionales  o  legales y, en segundo  término, cuando ésta se prolonga ilegalmente.   

Ha  dicho  la  Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema  de  Justicia  que  la  mencionada  acción  no procede cuando la  petición  tiene  como  sustento  la privación ilegal de la libertad, pero para  entonces  se  ha emitido medida de aseguramiento de detención preventiva u otra  decisión  con  efectos  equivalentes, por cuanto en esos casos la privación de  la  libertad  no tiene como soporte la captura sino una providencia judicial, en  la  cual  se  encontraron  satisfechos  los  elementos  formales  y sustanciales  exigidos por la ley para ese propósito.   

Sobre  el  particular en sentencia del 27 de  octubre de 2005 señaló la Sala:   

         “Contrario a lo alegado por la acusada  y  por  su  defensor,  surge  manifiesta  la  contradicción  de  la providencia  mediante  la  cual  se concedió el habeas corpus a los sindicados… y el texto  legal  que  sirvió a la ex Juez procesada de aparente fundamento, pues conforme  a   la   documentación   que   obraba   en  el  diligenciamiento,  tales  ciudadanos  se hallaban judicial y legalmente privados de la  libertad,  toda  vez  que  contra  ellos  recaía  medida  de  aseguramiento  de  detención   preventiva,  además  de  que  mediante  resolución  del  1°  de  junio  de  2000 la Fiscalía Novena Especializada les  había  negado  la solicitada libertad provisional, decisión contra la cual, el  8  de junio siguiente, se había interpuesto recurso de apelación, impugnación  que,  cuando  se  presentó  la  conocida petición de amparo constitucional, se  encontraba          en          trámite”1.   

En  ese  mismo  sentido  se  erige  reciente  pronunciamiento  de la Sala, emitido estando ya en vigencia la Ley 1095 de 2006,  en cuanto allí se expresó lo siguiente:    

“… a partir del momento en que se impone  la  medida  de  aseguramiento,  todas las peticiones que tengan relación con la  libertad  del  procesado, deben elevarse  al interior del proceso penal, no  a  través  del  mecanismo  constitucional  de  habeas  corpus,   pues esta  acción  no  está  llamada  a  sustituir  el  trámite  del proceso penal   ordinario”2.   

          En   el  caso  objeto  de  análisis,  el  profesional  del  derecho  peticionario  aduce  que  el  ciudadano  DÍAZ SALGADO  se encuentra ilegalmente privado de la libertad porque  su  captura,  ocurrida  el 12 de julio de 2007, es decir, hace más de nueve (9)  meses,  no se presentó en situación de flagrancia, amén de no habérsele dado  a conocer los motivos de la aprehensión.   

          Los   anteriores   cuestionamientos,  sin  duda  alguna,  debió  el  peticionario  aducirlos  en  su  oportunidad,  ya  fuese  acudiendo  a la propia  acción  de habeas corpus o solicitando, ante el respectivo fiscal investigador,  la  aplicación  del mecanismo de la libertad inmediata regulado en el artículo  353  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, sin que sea procedente, como  acertadamente  lo estimó el Magistrado del Tribunal a  quo,  su pretensión de debatirlos en este momento por  la  vía  constitucional  del  habeas  corpus, cuando ya pesa sobre el procesado  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva e, incluso, resolución de  acusación,    piezas   procesales   que   sustentan   la   privación   de   la  libertad.   

         En   consecuencia,   por  consultar  la  realidad  procesal  y  estar  ajustada  a  derecho, se  confirmará   la   providencia   mediante   la  cual  el  Tribunal  Superior  de  Montería,   en   Sala  Unitaria,    declaró   improcedente   la acción de habeas corpus objeto de examen.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  decisión impugnada, por las razones expuestas en la parte motiva.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Magistrada  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Radicación 18788.   

2  Providencia del 25 de enero de 2007, radicación 26810.     

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