29669(29-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 29669  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  207   

Bogotá, D. C., veintinueve (29) de julio de  dos mil ocho (2008).   

V    I   S   T   O  S   

La  Corte  procede  a  conceptuar  sobre  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   LUIS  ALEJANDRO  BURBANO  DAZA, elevada por  el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI08-10894-DIJ-0100  del  22  de abril de 2008, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala  de  la  Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número  0990 del 16 de abril del citado año, solicitó en extradición  al   ciudadano   colombiano  Luis  Alejandro  Burbano  Daza,   capturado  el  19  de  febrero  de  2008,  en  cumplimiento  de  la  resolución  del  18  de febrero anterior, expedida por la  Fiscalía General de la Nación.   

2.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada  en  el  Capítulo II, Libro V del Código de  Procedimiento  Penal  de  2004,  en  la  medida que no existe en el momento  convenio  aplicable  que regule el  asunto, como así lo conceptuó el Jefe  de  la  Oficina  de Asesoría Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores,  según  oficio  número  OAJ.E.  0731  del  17 de febrero de 2008, quien además  certificó  que  la  documentación  del expediente procedente de la Embajada de  los    Estados    Unidos    de    América,   fue   presentada   “debidamente autenticada”.   

3.  Los acontecimientos fácticos objeto  de  la  investigación  e  imputación  de  los  cargos formulados en su contra,  motivo  de  la  solicitud de extradición, fueron sintetizados en la Nota Verbal  número 0990 del 16 de abril de 2008 de la siguiente manera:   

“Los hechos del  caso   indican  que  desde  por  lo  menos  aproximadamente  abril  de  2007,  y  continuando        hasta        junio        de        2007,        Burbano-Daza  trabajó  como miembros de  una  organización  internacional  de  tráfico  de  heroína, cuyos miembros se  concertaron  para  importar  y  distribuir  heroína  en los Estados Unidos. Los  métodos  de  esta  organización  han  sido  revelados,  en parte, a través de  reuniones  que  involucran  a Burbano-Daza  y  a  un  agente  encubierto de la Agencia para el Control de las  Drogas (DEA).   

“Burbano-Daza hacía los arreglos para el  envío  de heroína a los Estados Unidos. El 25 de mayo de 2007, luego de varias  reuniones  con un agente encubierto de la DEA en Bogotá, Colombia, Burbano-Daza  suministró  al agente una  maleta  que  contenía  aproximadamente tres kilogramos de heroína escondida en  su  interior.  Posteriormente,  el  agente encubierto transportó la maleta como  equipaje  chequeado  a  bordo de un vuelo comercial de Bogotá a Miami, Florida.  El  31  de  mayo  de 2007, y el 28 de junio de 2007, en conexión con el pago de  $15.000  dólares  de  los  Estados  Unidos para el transporte de esta heroína,  autoridades   de   las   fuerzas   del  orden  detuvieron  a  tres  co-asociados  involucrados  en  el esquema. En su intento por lograr el pago por sus servicios  como  ‘correo’  luego  de  haber  transportado  los  narcóticos   a   los   Estados   Unidos,  el  agente  encubierto  se  comunicó  directamente      con     Burbano-Daza en por lo menos cuatro ocasiones.   

“Todas   las  acciones  adelantadas  por  el  acusado  en  este  caso  fueron  realizadas  con  posterioridad      al      17      de      diciembre     de     1997”.   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición   del   ciudadano  colombiano   Luis  Alejandro Burbano Daza, es la siguiente:   

4.1.   Copia  de  la Acusación número  07-20701-CR-ZLOCH  del 31 de agosto de 2007, por medio de la cual el Tribunal de  Distrito  de  los Estados Unidos de América, Distrito Sur de la Florida, acusó  a    Luis   Alejandro   Burbano   Daza   de los siguientes cargos:   

“CARGO   1   

“A comienzos de  abril  de  2007,  o  alrededor  de  esa fecha, el Gran Jurado desconoce la fecha  exacta,  y hasta el 29 de junio del 2007 aproximadamente, en Colombia, y en otro  lugar,      el      acusado     LUIS     ALEJANDRO  BURBANO-DAZA,        alias        ‘Lucas’,  a  sabiendas  y con intención, se  puso  en  combinación,  se  asoció,  pactó  y  acordó  con  otras  personas,  conocidas  y  desconocidas  para  el  Gran  Jurado, para la distribución de una  sustancia  regulada  destinada  para  la importación ilícita a Estados Unidos,  según   infracción  del  Título  21,  Código  de  Estados  Unidos,  Sección  959(a)(1);  todo  según  infracción del Título 21, Código de Estados Unidos,  Sección 963.   

“De acuerdo con  el  Título  21,  Código  de  Estados  Unidos, Sección 960(b)(1)(A), se alega,  además,  que  esta  infracción  involucra (1) kilogramo o más de una mezcla y  sustancia   que   contenía  una  cantidad  detectable  de  heroína.   

“CARGO   2   

“A  comienzos o  alrededor  de  abril de 2007, el Gran Jurado desconoce la fecha exacta y durante  hasta  el 29 de junio del 2007, aproximadamente, en el Condado de Miami-Dade del  Distrito   Sur   de   Florida   y   en   otro   lado,  el  acusado  LUIS   ALEJANDRO   BURBANO-DAZA,  alias  ‘Lucas’,  a  sabiendas  y con intención, se  puso  en  combinación,  se  asoció,  pactó  y  acordó  con  otras  personas,  conocidas  y  desconocidas  para  el  Gran  Jurado,  para  la importación a los  Estados  Unidos  desde  un  lugar  fuera de este, una sustancia regulada, según  infracción  del  Título  21,  Código de Estados Unidos, Sección 952(a); todo  según   infracción  del  Título  21,  Código  de  Estados  Unidos,  Sección  963.   

“De acuerdo con  el  Título  21,  Código  de  Estados  Unidos, Sección 960(b)(1)(A), se alega,  además,  que  esta  infracción  involucra (1) kilogramo o más de una mezcla y  sustancia   que   contenía  una  cantidad  detectable  de  heroína.   

“CARGO   3   

“A comienzos o  alrededor  abril de 2007, el Gran Jurado desconoce la fecha exacta y hasta el 29  de  junio  del  2007,  aproximadamente, en el Condado de Miami-Dade del Distrito  Sur  de  la  Florida  y  en otro lado, el acusado LUIS  ALEJANDRO    BURBANO-DAZA,    alias    ‘Lucas’,  a  sabiendas  y  con intención se  puso  en  combinación,  se  asoció,  pactó  y  acordó  con  otras  personas,  conocidas  y  desconocidas  para  el  Gran  Jurado,  para  la  tenencia  con  la  intención  de distribuir una sustancia regulada, según infracción del Título  21,  Código  de Estados Unidos, Sección 841(a)(1); todo según infracción del  Título    21,    Código    de   Estados   Unidos,   Sección   846.   

“De acuerdo con  el  Título  21,  Código  de Estados Unidos, Sección 841(b)(1)(A)(i), se alega  además,  que  esta  infracción  involucra (1) kilogramo o más de una mezcla y  sustancia   que   contenía  una  cantidad  detectable  de  heroína.   

“CARGO   4   

“El  25 de mayo  del  2007  o  alrededor  de  esa  fecha,  en  Colombia,  el acusado LUIS   ALEJANDRO   BURBANO-DAZA,  alias  ‘Lucas’, a sabiendas y con intención llevó  a  cabo  la  distribución  de  una sustancia regulada, con la intención de que  dicha  sustancia  regulada  se  importara ilícitamente a Estados Unidos, según  infracción  del  Título 21, Código de los Estados Unidos, Sección 959(a)(1),  Sección 2.   

“De acuerdo con  el  Título  21,  Código  de  Estados  Unidos,  Sección 960(b)(1)(A), se alega  además,  que  esta  infracción  involucra (1) kilogramo o más de una mezcla y  sustancia   que   contenía  una  cantidad  detectable  de  heroína”.   

4.2.   También  se allegaron copias de  las  declaraciones  juradas  de  William  H.  Bryan  III,  Fiscal Auxiliar de la  Fiscalía  del  Distrito  Sur  de  Florida,  y  Kyle Kent, Agente Especial de la  Administración  de  Control  de  Drogas  de  los  Estados Unidos (DEA), las que  respaldan  la  acusación contra Luis Alejandro Burbano  Daza.   

El  primer  funcionario, esto es, William H.  Bryan  III,  incorpora  en su testimonio la descripción y vigencia de los tipos  penales  imputados en el pliego acusatorio, explica el alcance de una acusación  y  realiza  una  síntesis  de  los  hechos,  de la actuación procesal y de los  cargos atribuidos al solicitado en extradición.   

Por  su  parte, el Agente Especial Kyle Kent  relata,  de  manera  pormenorizada,   los   hechos   objeto   de    juzgamiento    ante    el    citado   Tribunal   y  la  participación  en  los mismos por parte del requerido en extradición, respecto  de quien suministra la información sobre su identidad.   

4.3.   Así  mismo,  se informó que el  solicitado,  Luis  Alejandro  Burbano Daza,  “también  conocido como ‘Lucas,   es  ciudadano  de  Colombia,  nacido  el  11  de  septiembre  de  1974, en Colombia. Es portador de la cédula  colombiana  N°  79.647.269”   y  se   allegó  una  fotografía  de  su  rostro.   

4.4.  Se adjuntó copia del texto de las  disposiciones  del  Código  de  los   Estados Unidos que se afirman fueron  infringidas  por  el  solicitado  en   extradición  y  que  se encontraban  vigentes para la época de los hechos.   

4.5.   Por último, se incorporó copia  de  la  orden  de  captura  proferida  en contra del requerido en extradición y  dictada  por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos de América, Distrito  Sur de la Florida.   

PERÍODO    PROBATORIO   

Mediante providencia del pasado 18 de junio,  la  Sala  no  ordenó  la práctica de las pruebas solicitadas por la defensa ni  consideró  necesario   decretar  ninguna  de  oficio. Igualmente, mediante  providencia  del  pasado  26 de junio siguiente, la Corte aceptó la renuncia de  términos  presentada por el defensor del requerido en extradición Luis Alejandro Burbano Daza.   

ALEGATOS      DE    LA   DEFENSA   

La  defensa  técnica  y   el     solicitado     en     extradición    guardaron   silencio.   

ALEGATO  DE  LA  PROCURADORA  TERCERA   

DELEGADA  PARA   LA  CASACIÓN  PENAL   

La  representante  del  Ministerio Público,  después   de   relacionar   de   manera   pormenorizada  los  hechos,  los  antecedentes,   el  trámite  adelantado,  los  instrumentos  allegados  a  este  diligenciamiento  y de mencionar las normas aplicables al caso, sostiene que, en  lo  relacionado  con  la  validez formal de los documentos, el Estado requirente  aportó,     debidamente     traducidas     y    autenticadas,     la   providencia    acusatoria,    en   la   cual   se   reseña    el    lugar   y   las   fechas   donde   ocurrieron    los    hechos    y    los   delitos   imputados,   las  distintas  normas  penales,  las declaraciones de apoyo a  la   solicitud de extradición y la orden de captura, motivo por el cual se  cumple con este requisito legal.   

En  cuanto  a  la  demostración plena de la  identidad  del  solicitado,  asevera que no existe duda alguna, toda vez que los  datos  suministrados  por las autoridades del país requirente coinciden con los  de  la  persona  que  fue notificada de la resolución expedida por la Fiscalía  General  de la Nación, por medio de la cual se ordenó su captura y que en este  momento    se    encuentra    privada    de    la    libertad   con   fines   de  extradición.   

Dice  que en las Notas Verbales allegadas al  presente  trámite  se  consignaron sus datos personales, es decir, que se trata  de  un  ciudadano  colombiano,  nacido  el  11  de  septiembre  de 1974 y que es  portador  de  la  cédula de ciudadanía número 79.647.269, datos que confirman  dicha  identidad,  los  cuales  coinciden  con  los  que suministró  Luis Alejandro Burbano Daza al momento de  su captura.   

En  lo que tiene que ver con el principio de  la  doble  incriminación,  sostiene  que  los  cargos  imputados  a  Luis  Alejandro  Burbano  Daza encuentran  adecuación  típica  en  los  artículos  340  y 376 de la Ley 599 de 2000, los  cuales  consagran  los delitos de concierto para delinquir y tráfico o porte de  estupefacientes,  cuyas  penas   mínimas   privativas   de   la   libertad   es   superior   a  4  años,   aspecto  que  conlleva  a  concluir  que  también  se cumple con esta exigencia  legal.   

En   lo   que  respecta   a    la    equivalencia    de    la   providencia   dictada   en   el  país  solicitante,  dice que es otro requisito que  también  se  satisface,  por  cuanto  la  acusación  dictada  en el extranjero  contiene  los  cargos  de  los  cuales  se   debe  defender el acusado, sin  olvidar   que   dicho   instrumento   se  constituye  en  presupuesto procesal para la iniciación de la etapa  de  juzgamiento,  que  culmina  con  la  respectiva  sentencia,  además  de que  contiene   una   relación  detallada  de  los  hechos, con especificación de las circunstancias de tiempo,  modo  y lugar en que ocurrieron y la calificación jurídica de la conducta, con  indicación  de  las  disposiciones  sustanciales  aplicables,  lo  cual permite  colegir  que  dicha  pieza  procesal  guarda  correspondencia  con la acusación  prevista en nuestro sistema procesal penal.   

En  consecuencia,  estima  la  Procuradora  Delegada  que  las  formalidades legales se cumplen cabalmente para que la Corte  proceda  a  emitir  concepto  favorable respecto de la solicitud de extradición  del   ciudadano   colombiano  Luis  Alejandro  Burbano  Daza.   

Finalmente,  en  orden  a  garantizar  los  derechos  fundamentales  del  ciudadano colombiano requerido en extradición, la  Procuradora  Delegada  sugiere a la Corte exhorte al Gobierno Nacional para  que,  en caso de que  se conceda la extradición, se condicione la misma en  el  sentido  de  que el  solicitado no sea juzgado por hechos anteriores ni  distintos  a  los  que   motivan  la  extradición,  ni sometido a prisión  perpetua,  ni  a  tratos  crueles,   inhumanos  o  degradantes y que le sea  conmutada  la  pena  de  muerte en caso de que corresponda al delito por el cual  fue solicitado.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

El artículo 502 del Código de Procedimiento  Penal  2004 estatuye que el  concepto que emite la Sala debe estar centrado  en  establecer  la  validez   formal de la documentación presentada, en la  demostración  plena de la  identidad del solicitado, en el principio de la  doble  incriminación,  en  la  equivalencia de la providencia proferida en  el  extranjero y, cuando fuere el caso, en el cumplimiento de lo previsto en los  tratados públicos.   

En esas condiciones, se procederá a emitir  concepto, así:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Luis  Alejandro  Burbano Daza, cumple con  las  exigencias  legales  contempladas  en los Códigos de Procedimiento Penal y  Civil para tenerla como apta para fundar el respectivo concepto.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de  los  cuales  obra  la  copia de la Acusación número  07-20701-CR-ZLOCH  del 31 de agosto de 2007, dictada por el Tribunal de Distrito  de  los  Estados  Unidos  de  América,  Distrito Sur de la Florida, la cual fue  firmada  por  el Presidente del Gran Jurado y el Fiscal Auxiliar de la Fiscalía  del  Distrito  Sur  de  Florida,  señor  William  H.  Bryan III, documento cuya  autenticidad   de  su  contenido  fue  certificado  con  la  firma  y  el  sello  pertenecientes al Secretario de dicho Tribunal.   

A su vez, obran las declaraciones juradas de  William  H.  Bryan  III,  Fiscal  Auxiliar  de  la Fiscalía del Distrito Sur de  Florida,  y  de  Kyle  Kent, Agente Especial de la Administración de Control de  Drogas  de  los  Estados  Unidos (DEA), rendidas, el 3 de marzo de 2008, ante el  Juez  Magistrado  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Sur de la Florida, señor  William  C.  Turnff,  cuyos  contenidos  y traducción al español, junto con el  resto  de  la  documentación  que  las acompaña, fueron certificados, el 13 de  marzo  siguiente,  por  Thomas  C.  Black,  Director  Asociado  de la Oficina de  Asuntos  Internacionales, División de lo Penal, del Departamento de Justicia de  los Estados Unidos.   

Así  mismo  aparece  que la documentación  anexa  hace  referencia  a  la  orden de captura, a la acusación y a las normas  aplicables  al  caso, esto es, Título 18, Secciones 2 (autores) y 3282 (delitos  no  conminados  con  la  pena  de muerte), y Título 21, Secciones 812 (lista de  sustancias  controladas),  841  (actos  prohibidos),  846 (intento y asociación  ilícita),  952  (importación  de  una  sustancia  regulada),  959  (posesión,  elaboración   y  distribución  de  una  sustancia  reglamentada),  960  (actos  prohibidos)  y  963 (intento y asociación ilícita), del Código de los Estados  Unidos.   

Por  su  parte,  la rúbrica y el cargo del  señor  Thomas  C.  Black  fueron certificados por el Señor Michael B. Mukasey,  Procurador   de   los  Estados  Unidos  de  América,  quien  según  su  propia  afirmación  escrita,  ordenó  que  se  estampara  el sello del Departamento de  Justicia  de  los  Estados  Unidos,  siendo  atestada  la firma de aquél por el  Director  Adjunto  de  la  Oficina  de  Asuntos Internacionales, División de lo  Penal,  y  el sello del Departamento de Estado fue ordenado por la Secretaria de  Estado,  Señora  Condoleezza  Rice,  de  cuyo  nombre  dio  fe  el  Auxiliar de  Autenticaciones de la misma oficina, Patrick O. Hatchett.   

Por  último,  dichos  documentos  fueron  presentados  para su autenticación ante el Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  Señor  Julio  César  Aldana  Bula,  como así lo constató y lo avaló la  Oficina   de   Legalizaciones   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores,  cumpliéndose  con  lo  establecido  por  el  artículo  259 del C. de P. Civil,  modificado  por  el  1°,  numeral  118  del  D.  E.  2282  de  1989  que  dice:  “Los   documentos   públicos  otorgados  en  país  extranjero   por  funcionario  de  éste  o  con   su  intervención,   deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente   diplomático  de  la  República,  y  en su defecto por el de una nación amiga,  lo   cual  hace  presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos 25 y 495, último inciso, del Código de Procedimiento Penal  de 2004.   

Además, el Jefe de la Oficina de Asesoría  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E. 0731  del  17  de  abril  de  2008,  certificó  que  la documentación del expediente  procedente  de  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América fue presentado  “debidamente         autenticado”.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en cuenta que la  solicitud  de  extradición  de  Luis Alejandro Burbano  Daza  se  hizo  por  la  vía diplomática y que en la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.  La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No    hay   duda   que   el   ciudadano  colombiano  Luis  Alejandro  Burbano  Daza,  a  quien  se  refiere  este trámite, es la persona solicitada en  extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía   diplomática  se  colige  claramente,  como  lo  destaca  la  Procuradora  Delegada,  que  se  trata  de  Luis  Alejandro Burbano  Daza, pues basta observar que el número de cédula de  ciudadanía  que  suministró  la  Embajada de los Estados Unidos de América, a  través  de las Notas Verbales números 0353 y 0990 del 7 de febrero y del 16 de  abril  de  2008,  respectivamente, concuerda con el que aparece en el informe de  captura  rendido  por  la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional,  en  el  acta de notificación personal de la providencia por medio de la cual se  dispuso  su  captura  y  en  la  diligencia mediante la cual se le comunicó sus  derechos  de  capturado  (79.647.269),  además  de que dicho aspecto no ha sido  cuestionado por el solicitado ni por su defensor.   

Igualmente,  todos  los  datos suministrados  coinciden  con  los  que  obran  en  la  documentación, es decir, que nació en  Bogotá  el  11  de  septiembre  de  1974  y  se  identifica  con  la cédula de  ciudadanía  N°  79.647.269  expedida  en  la  citada  ciudad, información que  concuerda  integralmente con aquella que aparece registrada en el acta a través  de  la cual se le enteró de sus derechos de capturado, sin dejar pasar por alto  que se aportó una fotografía de su rostro.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona    detenida   es   Luis   Alejandro   Burbano  Daza,  de  nacionalidad  colombiana  y es el ciudadano  requerido en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en  cuenta  la  Acusación número  07-20701-CR-ZLOCH  del 31 de agosto de 2007, dictada por el Tribunal de Distrito  de  los  Estados  Unidos  de América, Distrito Sur de la Florida, se sabe que a  Luis  Alejandro  Burbano Daza  se    le    acusó   de   “concertarse”    para    “distribuir”  (cargo  1),  para  “importar  a  los  Estados  Unidos”  (cargo  2) y  “poseer  con la intención de distribuir”  (cargo 3) un  (1)     kilogramo     o     más    de    heroína    y    de    “distribuir” un (1) kilogramos o más de  heroína”  (cargo 4), según  las normas penales del país requirente en precedencia citadas.   

En esas condiciones, advierte la Sala que las  conductas  referidas  en dichos cargos, de acuerdo con los hechos que se imputan  y  las normas allegadas, encuentran adecuación típica en nuestro sistema penal  en  lo  reglado  en  los  artículos  340,  inciso  segundo  (modificado  por el  artículo  8°  de  la  Ley  733 de 2002 y por el artículo 19 de la Ley 1121 de  2006)  y  376  del  Código  Penal  (Ley  599 de 2000), los cuales consagran los  delitos   de   concierto  para  delinquir  con  el  fin de cometer el delito de tráfico de estupefacientes y  tráfico,   fabricación  o  porte de estupefacientes,  habida   cuenta   que,   como  quedó  visto,  Burbano  Daza,    “junto    con  otros”,    con    conocimiento    de    causa    e  intencionalmente,      se     concertó     para     “distribuir”,         “importar”       y      “poseer”  un  (1)  kilogramo  o  más  de heroína y para “distribuir” un (1) kilogramos o más de  heroína”.   

Cabe  agregar que los mencionados delitos de  concierto  para  delinquir  (relacionado  con  el  tráfico  de estupefacientes)  y  tráfico,  fabricación o  porte  de  estupefacientes  en nuestra legislación contemplan penas que oscilan  entre   8   y   18   años   de   prisión   y   8   y  20  años  de  prisión,  respectivamente.   

Por  tanto,  es  claro que se cumple con el  principio de la doble incriminación.   

4.   Equivalencia  de  la  providencia   proferida  en  el  extranjero   

Advierte  la Corte que no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  el  cual exige “que por lo menos se  haya    dictado    en    el    exterior   resolución   de   acusación   o   su  equivalente”.   

En  efecto,  el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos  de  América,  Distrito  Sur  de  la  Florida,  “acusó” a Luis  Alejandro  Burbano  Daza  por  las  conductas punibles  señaladas  en  precedencia,  mediante acto procesal que en nuestra legislación  equivale  a  la  acusación,  equivalencia  que  emerge  de las  siguientes  similitudes:   

     

a. Es  un  escrito  de acusación en el cual se atribuyen los cargos en  contra de la acusada para que se defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la  acusación  se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se     señalan     los     hechos,    con   especificación     de     las    circunstancias    de   tiempo   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron   y    la    calificación    jurídica   de   las  conductas,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables.     

Por  tanto,  se  observa  que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante  de  la  acusación  propia  de nuestro sistema judicial, pudiéndose  concluir que esta exigencia legal también se satisface.   

ACOTACIÓN    FINAL   

Como lo resaltó el Ministerio Público, se  pone   de   presente   al  Gobierno  Nacional  que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la  entrega  en  el sentido de que  Luis  Alejandro  Burbano  Daza  no será  juzgado  por  hechos distintos a los que originaron la reclamación, ni sometido  a  tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se le impondrá la pena capital o  perpetua,  al  tenor  del  artículo  494  del  Código  de Procedimiento Penal.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  señor  Presidente de la República como supremo director de la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Carta Política.   

Igualmente, se pide al ejecutivo recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como parte de la  pena  el  tiempo  que el solicitado haya podido estar privado de la libertad con  motivo del trámite de extradición.   

Por  último,  en  caso de que Luis  Alejandro  Burbano Daza sea absuelto,  sobreseído,  declarado  no  culpable  o por cualquier otra vía legal del cargo  que  dio  origen a su extradición y dejado en libertad, al regresar al país de  origen   el  Estado  requirente  deberá  asumir  los  gastos  de  transporte  y  manutención  del extraditado, de acuerdo con su dignidad humana (artículos 1°  y 93 de la Constitución Política)     

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la    solicitud    de    extradición   elevada   por   el   Gobierno   de   los   Estados  Unidos  de  América, respecto del ciudadano colombiano  LUIS  ALEJANDRO  BURBANO  DAZA, en cuanto tiene que ver  con  los cargos 1,  2, 3   y  4  que  le  fueron  imputados en la Acusación número 07-20701-CR-ZLOCH del 31 de agosto de  2007,  dictada  por  el  Tribunal de Distrito de los Estados Unidos de América,  Distrito Sur de la Florida.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,    ciudadano   Luis   Alejandro   Burbano  Daza,  quien  se encuentra recluido en el Centro   Penitenciario      de     Máxima     Seguridad     de   Cómbita,   a   su   defensor, al Ministerio Público y al Fiscal  General de la Nación, para lo de su cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aclaración de voto  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO                         

                                                   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *