29628(22-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29628  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 304   

Bogotá D. C., veintidós (22) de octubre de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

Mediante  sentencia de 26 de julio de 2007,  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de Bogotá, absolvió a JOSÉ GABRIEL  GALINDO   CALVO,   de   los   delitos   de  homicidio  en  concurso  con  el  de  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de  fuego o municiones .   

Apelada la sentencia, en decisión de 16 de  octubre  de  2007,  el  Tribunal  Superior  de Bogotá, la revocó y en su lugar  condenó  a   JOSÉ  GABRIEL  GALINDO  CALVO,  como  autor  del  delito  de  homicidio      en  concurso   con   el   de  fabricación,  tráfico  y  porte de armas de fuego o  municiones, a la pena principal de doscientos catorce  (214)  meses  de  prisión,  a inhabilitación de derechos y funciones públicas  por  igual  lapso;  y  le negó el subrogado de la suspensión condicional de la  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne los  requisitos   formales   que   condicionan   su  admisión,  con  arreglo  a  las  disposiciones   del   sistema   acusatorio,   Código   de  Procedimiento  Penal  (Ley  906 de 2004), examina  la  Sala  la  demanda  de casación presentada por la defensora de JOSÉ GABRIEL  GALINDO CALVO.   

HECHOS  

Fueron relatados de la siguiente manera por  el Tribunal Superior de Bogotá:   

“El  19 de abril de 2005, hacia las siete  de  la noche en un lote ubicado en la carrera 119 con calle 66 B de esta ciudad,  fue  hallado  el  cuerpo  sin  vida  de  OCTAVIO  MACÍAS, siendo la causa de su  deceso, múltiples disparos con arma de fuego.”   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.  Por  solicitud  de  la  Fiscalía,  en  audiencia  de 14 de septiembre de 2006, la Juez Cincuenta y Seis Penal Municipal  de  Bogotá, con funciones de control de garantías, ordenó la captura de JOSÉ  GABRIEL  GALINDO  CALVO,  quien  fue  aprehendido  el  13 de noviembre del mismo  año.   

2.  Legalizada  la  captura  por  el  Juez  Diecinueve   Penal  Municipal  de  Bogotá,  con  funciones  de  control de  garantías,  en  audiencia preliminar llevada a cabo el 14 de noviembre de 2006,  la  Fiscalía  imputó  a  JOSÉ  GABRIEL  GALINDO  los  delitos de homicidio    en   concurso     con     el    de    fabricación,    tráfico   y   porte   de   armas   de   fuego   o  municiones,       atribución       rechazada  por el encartado. En la misma  fecha  y  por  el  mismo  funcionario,  le  fue impuesta medida de aseguramiento  consistente en detención preventiva en establecimiento carcelario.   

3. Radicado el escrito de acusación, el 16  de  febrero  de  2007,  se  llevó  a  cabo  la  audiencia de formulación de la  acusación  ante  el Juez Segundo Penal del Circuito de Bogotá con funciones de  conocimiento  y  la Fiscalía le formuló cargos por los delitos de homicidio    en   concurso     con     el    de    fabricación,    tráfico   y   porte   de   armas   de   fuego   o  municiones.   

4. El 26 de abril de 2007, se llevó a cabo  la  audiencia  preparatoria;  el  9 de mayo y 12 de junio del mismo año se  celebró  la  vista  pública  de juzgamiento, al cabo de la cual se anunció el  sentido  del  fallo  absolutorio y como consecuencia se le concedió la libertad  al encartado JOSÉ GABRIEL GALINDO CALVO.   

El  Juez  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Bogotá  con  funciones  de  conocimiento,  en sentencia de 26 de julio de 2007,  declaró  la  absolución  de  JOSÉ GABRIEL GALINDO CALVO, por los delitos  de     homicidio    en  concurso   con   el   de  fabricación,  tráfico  y  porte de armas de fuego o  municiones.   

5. Inconforme con la decisión, la Fiscalía  interpuso  el  recurso de apelación y el  Tribunal Superior de Bogotá, el  16  de  octubre de 2007, la revocó y condenó a JOSÉ GABRIEL GALINDO CALVO, en  la forma ya anotada.   

6.  La  apoderada  de JOSÉ GABRIEL GALINDO  CALVO  interpuso  el  recurso extraordinario de casación, cuya admisibilidad se  analiza.   

LA   DEMANDA   DE  CASACIÓN   

1.   Expone  como  fin  del  recurso,  la  unificación de la jurisprudencia, en los siguientes tópicos:   

-.  El  cumplimiento  del  debido  proceso  probatorio  en  el  sistema  acusatorio,  sobre  la  proposición,  petición  y  práctica  de las pruebas. La incorporación de la de referencia, ritualidades y  formalidades,  para  que  cumpla  con  los  presupuestos  de  legal,  regular  y  oportunamente allegada al juicio.   

-. Los requisitos que necesita la entrevista  (fecha,   hora,  lugar,  dirección  de  residencia,  imposición  de juramento, estado físico y mental del entrevistado),  para  poder  ser  tenida  en  cuenta  como prueba de referencia,  conforme  al  artículo  438  de  la  Ley  906  de 2004; su admisibilidad en los  eventos  donde  luego  de  verificada  la  audiencia  preparatoria,  fallece  el  testigo,  sin  que  su  práctica  como  tal  se  haya  solicitado,  tampoco, el  testimonio  de  acreditación  del  policial  que  la  recaudó,  pues ordenarla  durante el desarrollo del juicio, es sorprender a la defensa.   

Expone que en el primer cargo se solicita la  realización  de  un  control  constitucional  y  legal  sobre la prueba de  referencia,  valorada  por  el Tribunal; en el segundo, busca la finalidad de la  efectividad  del  derecho  material  y  la  aplicación  en forma preferente del  principio de presunción de inocencia.   

Por   este  camino  también  procura  la  reparación  de  los  agravios inferidos al acusado JOSÉ GABRIEL GALINDO CALVO,  al  haber  sido condenado a una pena de 214 meses de prisión por los delitos de  homicidio  y  porte  ilegal de armas, como producto de una errada valoración de  las pruebas.   

2.  La  defensora  de JOSÉ GABRIEL GALINDO  CALVO,   postula  dos  cargos  contra  el  fallo  del  Tribunal Superior de  Bogotá,  con fundamento en la causal tercera del artículo 181 de la Ley 906 de  2004;  el  primero  soportado en error de derecho por falso juicio de legalidad,  el segundo, por error de hecho por falso raciocinio.   

2.1.   Primer  cargo:  Violación indirecta de la ley sustancial por  error   de   derecho   por   falso  juicio  de  legalidad,  ante  el  manifiesto  desconocimiento de las reglas de producción de las pruebas.   

Expone     como     argumentos    los  siguientes:   

-.  En  un  Estado Social y Democrático de  Derecho,   las  actuaciones  de  los  funcionarios  se  rigen  por  “estricta  legalidad” que en materia  de  justicia  se  refleja  en el cumplimiento del debido proceso contenido en el  artículo 29 de la Constitución Política.   

-.  En  materia  probatoria,  esa  estricta  legalidad  corresponde a los actos de aducción, producción e incorporación de  las  pruebas  al  proceso, por tanto, en esta modalidad de Estado, una sentencia  carece  de  legitimidad,  cuando  se  funda  en  prueba  ilegal,  al  no existir  “disposición  constitucional  ni legal que señale  la  obtención  de  la  verdad  a cualquier precio, y porque la prueba ilegal no  tiene     la     potencialidad     para     infirmar     la    presunción    de  inocencia…”,  y ésa calidad de pruebas viola los  tratados  internacionales sobre derechos humanos ratificados por Colombia, Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos y la Convención Americana de  Derechos  Humanos,  artículos  14.2 y 8.2, que establecen como presupuesto para  la   acreditación  de  la  responsabilidad  penal,  la  existencia  de  pruebas  legales.   

-.  Wilson Rodríguez Guzmán, ofrecido por  la  Fiscalía  como testigo del caso falleció antes del juicio oral, motivo por  el  cual  se  trajo  al  proceso  su  entrevista. El tema de discusión no es la  calidad  de prueba de referencia, si no la forma como ese elemento de juicio fue  incorporado  al  proceso, “a través del fiscal y no  del  funcionario  de  policía   judicial  que  realizó, esa entrevista no  tiene  vocación probatoria y en consecuencia no podía ser valorada como prueba  testimonial  por  el  Tribunal,  mediante  el  mecanismo  que  se  ofrece en los  artículos  437  y  siguientes..”  de la Ley 906 de  2004, normatividad reglamentaria del juicio oral.   

-.  Al momento de agotarse la presentación  de  pruebas  por parte del fiscal, puso en conocimiento de la audiencia pública  el  hecho  sobre  el fallecimiento del testigo Wilson Rodríguez Guzmán, motivo  por  el  cual  solicitó,  con fundamento en el artículo 438, literal d), de la  Ley  906  de 2004, que la entrevista practicada en vida por parte de la policía  judicial,  fuera  tenida  en cuenta como prueba de referencia. Verificado por el  juez,  que  ese  elemento  probatorio  se  había  presentado  en  el escrito de  acusación  y  corrido traslado al defensor, solicitó al representante del ente  acusador  “de viva voz”  diera lectura de su contenido, como así aconteció.   

Leído el elemento material de prueba, el A  quo  preguntó  a  la  defensa,  “si  tiene  alguna  objeción    sobre   el   acto   de   lectura   de   la   entrevista”  y  ante  respuesta  afirmativa  sobre  el  tema  de pruebas de  referencia,  fue interrumpido por el presidente de la audiencia para precisarle,  lo  inoportuno de la alegación sobre esa clase de elementos de convicción y lo  restringió  al  tema  de  la autenticidad, ante lo cual el abogado contestó de  manera  negativa,  y así el funcionario procedió a corroborar la identidad del  deponente  a  partir  de la confrontación del número de cédula de ciudadanía  obrante en la partida de defunción.   

-.    El   juez   violó   “la  ritualidades  propias  de  incorporación  de  la  prueba de  referencia   al   proceso  penal,  pues  no  bastaba  con  el  examen  sobre  la  identificación  del entrevistado… porque de tajo …quebrantó los principios  rectores  del  procedimiento penal acusatorio, específicamente… los principio  de  publicidad  (art.  377),  contradicción  (art. 378) y de inmediación (art.  379).”   

-.  Era  necesario escuchar el “testimonio  directo” del funcionario  judicial  que  recolectó  la  entrevista, pues sólo a través de él se podía  valorar  las  condiciones  personales  del  testigo  entrevistado,  tales  como,  sanidad  mental,  de  los  sentidos,  las circunstancias de tiempo modo y lugar,  percepción,  su  comportamiento  durante  la  entrevista  y  la  forma  de  sus  respuestas,    “que   constituyen   criterios   de  valoración  de  la  prueba testimonial… y por sobre todo, sólo a través del  testigo   de   acreditación   se  logra  garantizar  el  principio  medular  de  contradicción…,         utilizándose         el         mecanismo        del  contra-interrogatorio.”   

-.  Cuando de manera justificada un testigo  no  comparece  al  juicio, la entrevista se asimila a una prueba de referencia y  “solo  (sic)  así  tiene vocación probatoria como  prueba  testimonial”,  siempre  y  cuando haya sido  incorporada  en  el  juicio por el deponente de referencia, sin que el principio  de   permanencia  de  la  prueba  del  sistema  inquisitivo,  sea  aplicable  al  acusatorio.   

Bajo  el título de trascendencia del error  destaca:   

-. Si el Tribunal hubiera analizado la forma  como  se  ejecutó  el  procedimiento de solicitud y aducción del testimonio de  Wilson  Rodríguez  en  la audiencia preparatoria; la admisión de la entrevista  durante   el   juicio  oral;  y  la  ilegal  incorporación  de  la  entrevista;  “otro  hubiera sido el tratamiento judicial dado al  acusado…,  pues ante la ausencia absoluta de pruebas incriminatorias por parte  de    la   Fiscalía,   jamás   hubiera   podido   llegar   a   un   fallo   de  condena.”   

-.   El   Ad  quem  consideró  incorporada  en  debida  forma  la  entrevista  y  la valoró como prueba de referencia, desconociendo su obtención  fuera   del   juicio   oral.   Así,  falta  a  los  principios  de  publicidad,  concentración,  inmediación  y  contradicción;  carece  de  la formalidad del  juramento,  la  presencia  del  juez  y  de  la  posibilidad  de ser sometida al  contra-interrogatorio,  en  contravía  de  las  normas  internacionales  y  constitucionales citadas.   

Transcribe  apartes  de  la  sentencia  del  Tribunal,  donde  se  valora  la  entrevista  de  Wilson Rodríguez Guzmán como  prueba  de  referencia,  aspecto  que  considera ilegítimo, al ser inválido el  elemento  probatorio y así considera, la sentencia es ilegal, al sustentarse en  una prueba indebidamente incorporada a la actuación procesal.   

Solicita  casar el fallo de segundo grado y  en  su  lugar  se profiera el de reemplazo para absolver a JOSÉ GABRIEL GALINDO  CALVO.   

2.2. Segundo cargo  (subsidiario):   Violación   indirecta  de  la  ley  sustancial,  por  error  de  hecho  en  la valoración de las pruebas por falsos  raciocinios en la producción de los indicios.   

Lo    soporta    de    la    siguiente  manera:   

-.  El  tribunal  incurre  en  “varios  errores  de  hecho  por  indebidos  razonamientos  en la  contemplación  de  las  pruebas  en su conjunto y específicamente en la prueba  indiciaria.”   

     

a. indicio de móvil para delinquir.     

Cuando  el  Ad quem acoge el testimonio de  Diana  Tolosa,  “la  sacó  de  su  contexto,  para  inferir   de   él   el   indicio   del   móvil  para  delinquir”.   

Transcribe  apartes  de  la  sentencia del  Tribunal  donde  se  aprecia  ese  testimonio y de los registros de la audiencia  pública   donde   declara   la   testigo,   para   predicar   que  “Razonó  el  tribunal ilógicamente sobre el testimonio de DIANA  TOLOSA  porque  aceptó como cierta la enemistad de la víctima con el acusado a  causa  del presunto romance existente entre el (sic) testigo y el acusado, y por  esta  vía  se  llegó  a  la  conclusión que JOSÉ GABRIEL tenía motivos para  causarle    la   muerte   a   OCTAVIO   MACÍAS.”,  para luego destacar:   

-.  “Por esta  vía  falsa  pudo usar” la  afirmación  de  la  testigo, sin importar si el acusado fue informado del deseo  del   occiso   de   desafiarlo   a   pelear   y   construyó   el   indicio   de  móvil.   

-.  El  error de raciocinio se ubica en el  hecho   indicador,  “el  que  estimó  probado  sin  estarlo”,  pues  ni  del  testimonio  de  DIANA  ni  “de  la  prueba  de  referencia…”  se   podía   inferir   el   indicio  de  móvil  para  cometer  el  hecho.   

No  se  dijo  nada  sobre  este  punto con  relación  a  la  entrevista  de  Wilson  Rodríguez,  quien depone que la noche  anterior  a  los  hechos  hubo  problemas  por  cuanto  el  occiso  “le rompió la venta de GALINDO”   

-.  Existe  una  contradicción que no fue  valorada  por  el  Tribunal  en el testimonio “de la  testigo  presencial  del  momento  en  que  el  occiso se dirigió a la casa del  acusado  y  no lo encontró y luego se fue con ella hasta su casa, no existiendo  en  consecuencia  posibilidad de problemas entre el acusado y el occiso la noche  anterior  a  los hechos”; sin embargo, la inferencia  errónea  del  Ad  quem  resulta  trascendente,  porque  el indicio de móvil es  fundamento del fallo.   

     

a. Indicio de manifestaciones posteriores al delito.     

-.  A  partir  de los testimonios de Diana  Tolosa  y  el policial Darling Palacios la segunda instancia dedujo “el  indicio  de  manifestaciones posteriores al delito, derivado  de  la  narración  de DIANA cuando manifestó en su declaración que vio correr  al  procesado  a  eso  de  las  7.15 p.m. del 19 de abril de 2005”  del lugar donde fue encontrado sin vida Octavio Macías; además,  de  la  manifestación  del policial Palacios, que antes de la ocurrencia de los  hechos  veía  con  frecuencia  en  el  barrio al implicado, pero durante el mes  siguiente no lo volvió a ver.   

Transcribe un aparte de la sentencia donde  el   Tribunal  califica  esos  dos  hechos,  como  indicios  convergentes  a  la  entrevista  de  Wilson  Rodríguez,  cuando  afirma  que presenció cuando JOSÉ  GABRIEL  GALINDO,  le  disparó  a  Octavio Macías, y de esta manera edifica la  responsabilidad penal.   

Examina  el  testimonio  de Diana sobre la  manifestación,  que  el  19 de abril como a las 7:15 de la noche vio al acusado  cuando   bajaba   hacia   “La  Faena”,  para  luego  de  interrogada por la Fiscalía sobre la distancia  entre  el  lugar  donde  lo  observó  y  el  lote  de ocurrencia de los hechos,  manifestó  “No, es como si él viniera de allá de  donde  estaba  MACÍAS.”.  Respuesta a partir de la  cual    considera,    no   es   demostrativa   de   la   autoría   “…es  apenas una remota probabilidad sobre ella, máxime que la  testigo  no  refiere  ninguna  circunstancia  que  vincule  al  acusado  con  el  homicidio,  como  sería  haberlo visto correr con un arma en la mano…Con base  en  las reglas de la experiencia, existen los más variados motivos para correr,  no    siempre    vinculados   al   deseo   de   huir   del   escenario   de   un  crimen.”   

-.   En  la  sentencia  se  “conectó  la  narración”  de Diana  con  el  testimonio  de  Darling Palacios, para afirmar que JOSÉ GABRIEL había  huido  luego de cometer el homicidio, pero no se tuvo en cuenta la entrevista de  Wilson  Rodríguez,  quien  dice, “siguió viendo al  acusado  cada  tres  días  en  el  barrio, en compañía de Cristian y de otras  personas  que  él  no  conocía,  razón  suficiente  para concluir que el  indicio      de      la      huida,      no      se      estructuró…”   

“Si  el  Tribunal parte del hecho de que  GALINDO  CALVO  cometió el delito, es porque lo estima probado y si ya lo tiene  probado,  no tiene sentido esforzarse, al buscar por la vía de la inferencia la  prueba     sobre     la     autoría,     pues     esa     inferencia    resulta  innecesaria.”   

Solicita      se      “extraiga    el    indicio    del   caudal   probatorio   de   la  sentencia”,  pues  tal inferencia es equivocada por  dos  razones:  i)  parte de la premisa falsa, de que GALINDO acaba de cometer el  delito     y     huye,     y    ii)    “para  probar  que  el  acusado  mató, parte del hecho de que el  hombre  mató.  La sana lógica enseña que un hecho no se prueba con él mismo,  toda    vez    que    seguirá    siendo    el    mismo   y   no   otra   prueba  autónoma.”   

-.  El  error  al  deducir  el  indicio de  manifestaciones  posteriores  al delito “está en el  absurdo  de que para demostrar la autoría se parte del presupuesto falso de que  el  hecho está demostrado. Si el Tribunal valoró el contenido de la entrevista  como    prueba    testimonial,    entonces    ha   debido   hacerlo   en   forma  integral.”   

-. Los indicios se muestran contingentes y  el  Tribunal  incurrió  en  el  error de no valorar las pruebas en su conjunto,  pues  desestimó  la  entrevista  de  Wilson  Rodríguez   para darle valor  probatorio a una parte del testimonio de Darling Palacios.   

-. Agrega, que la Fiscalía no impugnó la  credibilidad  de  los  testigos de la defensa, quienes deponen que en el momento  de  los  hechos, el implicado se encontraba en su casa de habitación preparando  la comida para sus hijos.   

Persiste en sostener que:  

“Los hechos indicadores extraídos por el  Tribunal   de los testimonios rendidos por DIANA TOLOSA y DARLING PALACIOS,  a  más  de no encontrase demostrados debidamente, (enemistas (sic) entre occiso  y  acusado,  huída  del  acusado  después  de  los hechos) y además presentar  inconsistencias  en  relación  con  otros testimonios, no pueden dar lugar a la  inferencia sobre la responsabilidad de mi representado.”   

Y  reitera,  lo  planteado  en  el cargo  anterior, así:   

“Si el Tribunal consideró que el señor  WILSON  RODRÍGUEZ, presenció los hechos y le dio credibilidad al señalamiento  del  autor de los mismos en cabeza del procesado, ésa prueba que constituye una  prueba  de  referencia,  no  puede  ser  utilizada  para  edificar  la sentencia  condenatoria,  habida  cuenta  que es la única prueba indicativa de la supuesta  responsabilidad penal.”   

-.  No existen otras pruebas que avalen el  dicho  de  WILSON  RODRÍGUEZ y los indicios construidos por el Tribunal, no son  convergentes  ni  concordantes,  para  endilgar  la  autoría  del  acusado.  La  sentencia no se puede fundamentar sólo en prueba de referencia.   

Solicita,  en el evento de no prosperar el  primer  cargo, se case la sentencia  con base en el segundo y se absuelva a  JOSÉ GABRIEL GALINDO CALVO.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.  La demanda presentada por la defensora  de  JOSÉ  GABRIEL  GALINDO  CALVO  será inadmitida por las siguientes razones,  como  se  explicará a continuación: i) no satisface los requisitos formales ni  materiales   establecidos   en   los   artículos  183  y  184  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de 2004);  ii)  la  Sala de Casación Penal no advierte vulneración alguna  de  las  garantías  fundamentales  de  los intervinientes, que la Corte debiera  proteger,   así  fuere  oficiosamente,  en  los  términos  del  artículo  180  (fines  de  la  casación)  ibídem1,   y   del   artículo   29  (debido  proceso)  de  la  Constitución  Política;  y  iii) no se precisa emitir un nuevo fallo de fondo,  por  lo  cual  no es necesario superar los defectos de la demanda en atención a  los  fines  de  la  casación, la fundamentación de los cargos, la posición de  los  impugnantes  dentro  del  proceso,  ni  por  la  índole de la controversia  planteada.   

2. Como lo viene reiterando esta Sala de la  Corte,  la causal tercera de casación establecida en el artículo 181 de la Ley  906   de  2004,  que  tiene  lugar  cuando  se  incurre  en  el  “manifiesto   desconocimiento   de   las  reglas  de  producción  y  apreciación    de   la   prueba   sobre   la   cual   se   ha  fundado  la  sentencia”, recoge los supuestos de la violación    indirecta    de    la    ley   sustancial,   como   se   ha  entendido  en  la  doctrina  inveterada  de  la  colegiatura2.   

3.  Si bien el nuevo ordenamiento procesal  (Ley   906  de  2004)  no  enlista  de  manera rigurosa los requisitos que debe cumplir la demanda, como lo  hacía   el   artículo   212   de   la   anterior   legislación   (Ley  600  de 2000), del contenido de los  artículos  183  y  184  (Ley 906 de 2004)    se    logran    deducir    los    que    a   continuación   se  relacionan:   

(i)  El  señalamiento de manera precisa y  concisa de las causales invocadas.   

(ii) El desarrollo de los cargos, es decir,  que     se    expresen    sus    fundamentos    y3,   

(iii)  La demostración de que el fallo en  casación,   se   necesita   para   cumplir   algunas  de  las  finalidades  del  recurso4.   

4.  Las  siguientes  son  las  falencias  advertidas  en el libelo casacional presentado por la defensora de JOSÉ GABRIEL  GALINDO CALVO:   

4.1. Primer cargo: la demandante plantea en  la  vía  de  la  violación indirecta de la ley sustancial, un error de derecho  por    falso    juicio   de   legalidad,  ante  el manifiesto desconocimiento de las reglas de producción  de  los medios de convicción, en la incorporación como prueba de referencia de  la  entrevista  rendida  por  Wilson  Rodríguez Guzmán, quien como testigo, su  atestación  se  había  ordenado  recepcionar  desde la audiencia preparatoria,  pero en el interregno con el juicio oral, falleció.   

Reprocha  como ilegítima la introducción  de  ese  elemento  material  de  prueba  en  el  debate,  al  resultar imposible  contrainterrogar  al testigo de acreditación -miembro  de    policía    judicial    que   practicó   la   entrevista-,   declaración   que  no  fue  solicitada,  ordenada  ni  practicada,  trayendo  como  consecuencia, la limitación del ejercicio de contradicción del  medio    de    prueba,    respecto   de   la   habilidad   y   percepción   del  entrevistado.   

Desde esta presentación podría pensarse,  que  la  censura  de  la  manera como se encuentra elaborada, cumpliría con los  presupuestos  formales  y  lógico  argumentativos, pero advierte la Sala que la  recurrente,  no  obstante  dedicar  un  acápite  a  la  trascendencia del yerro  alegado,   en  últimas  nada  enseña  a  la  Corte,  como  necesario  para  la  procedencia del recurso.   

Del  reparo  se  extrae, que la libelista,  ante  el  deceso  del  entrevistado,  cuestiona  la  imposibilidad de ejercer el  contra    interrogatorio    al    testigo    de    acreditación    (persona  que  realizó  la  diligencia  de  entrevista  al testigo  fallecido),   para  a  través  de  él,  determinar  aspectos  relativos a la personalidad, habilidad y capacidad del deponente; pero  advierte  la  Sala,  que  nada  dice,  para  demostrar  a  la  Corte  en qué se  afectaría  o cambiaría el sentido del fallo y en beneficio de su representado,  la determinación abstracta de tales atributos de aquél.   

Dicho  de  otra  manera,  no se conoce del  contenido  de  la  demanda  si el interrogado en la prueba de referencia era una  persona  invidente,  sordo, mitómano, carecía de la condición de presencial o  cualquier  otra  circunstancia  que  en  forma concreta afectara su capacidad de  percepción,  que  acreditada  en el juicio oral, orientaría probatoriamente el  fallo  en  otra  dirección  y  más favorable al implicado, aspecto que podría  darle  trascendencia  a la censura planteada. La vaga mención sobre la probable  inhabilidad del declarante, resulta una quimera.   

Es  oportuno  precisar,  que  cuando  se  formula   un  reproche  por  error  de  derecho  fundado en el falso  juicio  de  legalidad, le atañe a  la  censora,  además  de  precisar:  (i)  cuál  era  la  norma que regulaba el  proceso,   (ii)   la  forma  como  se  adelantó,  (iii)  expresar  el  desfase, también debe, (iv) demostrar la trascendencia del yerro.   

En punto a este último presupuesto, de la  misma  manera  le  correspondía  a  la  casacionista,  solicitar y antes que la  absolución,    la   aplicación   de   la   regla   de   exclusión5  sobre  el  elemento  material de prueba en que finca el ataque y enseñarle a la Sala, qué  sucedía  con los restantes medios de prueba y si eran suficientes para mantener  la condena.   

Haber  omitido  esa  labor,  deja el cargo  incompleto,  con  desconocimiento  de  los  principios de claridad, precisión y  razón  suficiente,  quedando solamente en un simple postulado que no supera los  límites de la especulación.   

Lo  que  se advierte, es que la impugnante  trata  de descalificar a su antecesor en la etapa del juicio, por pensar que hay  una  mejor  estrategia,  dado que al defensor en la audiencia se le preguntó si  existía  alguna  objeción sobre la legalidad del elemento material de prueba y  ante  su  negativa,  el  juez  de  la  causa  permitió  la  entrevista, bajo el  entendido,  como  se  verificó  en  ese  mismo  momento procesal, de haber sido  previamente  descubierto  desde  la  formulación  de  la acusación6, luego en la  audiencia preparatoria.   

Así,    el    reparo    habrá    de  inadmitirse.   

4.2.  Segundo  cargo:  ahora  la libelista  propone  un falso raciocinio  “en la producción de los indicios”, y  dice,  el  Tribunal razonó de manera ilógica, con relación al  testimonio  de  Diana  Tolosa y, a partir de él dedujo el indicio de móvil; se  omitió  en  el fallo valorar sobre este punto el dicho de Wilson Rodríguez; de  la  misma  manera,  el  de  las manifestaciones posteriores al delito, se fundó  también,  a  partir  de  la  declaración  de  Diana Tolosa y Darling Palacios,  además  de existir en las reglas de la experiencia, variados motivos  para  correr;  y referente al de las manifestaciones posteriores, se edificó a partir  del  “absurdo”, que para  demostrar  la  autoría del homicidio se parte del supuesto falso, que ese hecho  se encuentra demostrado.   

La  presentación  de  una censura de esta  manera,  incurre  en  la entremezcla de diversas formas de reproche, al anunciar  el   error   por   el   falso  raciocinio  y de manera inmediata insinuar un falso  juicio   de   identidad  por  la  tergiversación  o  suposición  en  el  testimonio  de  Diana  Tolosa,  en  el  momento  sugerir un  falso  juicio de existencia  por  la  omisión  en  el  fallo  de  la  valoración de la entrevista de Wilson  Rodríguez,  para luego esbozar de manera abstracta las reglas de la experiencia  en  la  actividad de correr en una vía pública, sin que ninguno de los reparos  se   proponga   y   desarrolle   de   manera   completa   e  independiente,  con  desconocimiento  de  los  principios de claridad, precisión y autonomía de los  cargos en casación.   

Este   último   postulado  –autonomía-,  consiste  en  la  prohibición al interior de un mismo cargo, de  entremezclar   ataques  propios  de  causales  diferentes,  al  tener  cada  una  características  y parámetros lógicos de demostración distintos con diversas  consecuencias               jurídicas7. Es que la decisión que debe  adoptar  la  Corte  en  caso  de  prosperidad  del  reproche formulado contra la  sentencia,    debe    compaginar   con   la   causal   invocada   y   el   error  aducido.   

4.2.1.  Es  oportuno  precisar  y  como de  manera  reiterada lo ha expuesto la Sala, que el falso  raciocinio  se  presenta,  cuando  a  una  prueba que  existe   legalmente   y  es    valorada    en    su   integridad,  el  juzgador  le  asigna  un mérito o fuerza de convicción que  transgrede  los  postulados  de  la  sana  crítica;  es decir, las reglas de la  lógica, la experiencia común y los dictados científicos.   

Esta  especie de error exige al demandante  indicar  cuál  postulado  científico,  principio de la lógica o máxima de la  experiencia  fue desconocido por el juez; además, demostrar la trascendencia de  ese   yerro,   de  modo  que  sin  él,  el  fallo  hubiera  sido  diferente;  y  concomitantemente   indicar   cuál  era  el  aporte  científico  correcto,  el  raciocinio  lógico  o  la  deducción por experiencia que debió aplicarse para  esclarecer el asunto debatido.   

La  demostración  de la trascendencia del  yerro  atribuido  al Ad-quem  comporta  la  obligación  de  enseñar  a  la  Corte  que si tal falencia no se  hubiese  presentado,  entonces el sentido del fallo sería distinto; y para ello  es  preciso demostrar que si la prueba cuestionada se hubiese apreciado en forma  correcta,  las  restantes  valoradas  por  el  Tribunal  perderían  la  entidad  jurídica  necesaria  y  suficiente para mover hacia la convicción declarada en  el fallo. Nada de ello realizó la demandante.   

4.2.2. Como advierte la Sala que, anunciado  el  error  por un falso raciocinio la censora trata de desarrollar el reparo con  la  entremezcla de otras formas de violación indirecta de la ley sustancial por  errores  de  hecho,  específicamente  en  la  labor  de la construcción de los  indicios,  no sobra recordar y como de manera reiterada lo tiene dicho la Corte,  que  cuando  de  atacar  la  prueba  indiciaria  se trata, en razón del proceso  lógico  que  la  construcción  de  la misma implica, la recurrente está en el  deber  de  precisar si el yerro se cometió en relación con la prueba del hecho  indicador,  en  la inferencia lógica, o en la labor de apreciación conjunta de  los   varios  indicios  entre  sí,  según  su  articulación,  convergencia  y  concordancia, así como entre éstos y las restantes pruebas.   

Si el error se aduce en la apreciación del  hecho  indicador,  dado  que  necesariamente  éste  ha  de acreditarse con otro  elemento  de  convicción,  es  imperioso  determinar con precisión el medio de  prueba   y   señalar   si  el  yerro  fue  fáctico  o  de  hecho  (por    falso    juicio   de   existencia   o   falso   juicio   de  identidad)     o     de    derecho    (falso     juicio     de    legalidad    o    falso    juicio    de  convicción),  a qué expresión corresponde, y cómo  alcanza demostración en el caso concreto.   

En cambio, si el desacierto se patentiza en  la  inferencia,  lo  cual obliga a aceptar la objetiva y veraz contemplación de  la  prueba  con  la  que  se  demuestra el hecho indicante; o en la apreciación  conjunta   de   los   varios   indicios  entre  sí,  según  su  articulación,  convergencia  y  concordancia,  así  como entre éstos y las restantes pruebas,  concierne  demostrar  que  el  juzgador en la labor de valoración se apartó de  los  postulados  que  informan  la  sana  critica,  esto  es, de las leyes de la  ciencia,  los principios de la lógica o las reglas de la experiencia, cuál fue  el  indebidamente  operado,  cuál  es  el  correcto,  y  qué  efecto diverso y  favorable determina.   

En  este  orden,  por  la forma como está  construida  la  censura, la recurrente rompe la coherencia argumentativa, cuando  en  la  parte  final  del libelo se queja por el valor otorgado a la entrevista,  elemento  de persuasión del que dice, “no puede ser  utilizada  para  edificar  la  sentencia  condenatoria,  habida cuenta que es la  única  prueba  indicativa  de  la supuesta responsabilidad penal”,  con lo cual enuncia la tarifa legal negativa, como si se tratara  de  un  falso  juicio  de  convicción,  al  expresar de esta manera, que fue el  único  fundamento  del  fallo,  cuando  de  la  misma  demanda  se  extrae,  la  valoración  de los testimonios de Diana Tolosa y Darling Palacios, que también  controvierte,  a  partir  de  los  cuales  se  elaboraron  elementos  de  juicio  indirectos,  también  constitutivos  del  soporte  de  la  sentencia recurrida,  inobservando  de esta manera el principio lógico de no contradicción, al negar  y  afirmar al mismo tiempo, razones que se excluyen entre sí, al declarar   -la entrevista- como único  elemento  de  persuasión  y a la vez, cuestionar el valor probatorio otorgado a  las otras dos declaraciones.   

Ante  tales  falencias,  el  cargo  será  inadmitido.   

5.  En  conclusión,  el  libelo  no puede  admitirse  y del estudio del expediente se carece de la necesidad de superar sus  defectos    para    emitir    un    nuevo    fallo8,  al  inobservar vulneración  de las garantías fundamentales.   

Aspecto último.  

EL   MECANISMO   DE  INSISTENCIA   

De  conformidad con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   contra   el   presente  auto  procede  el  mecanismo  especial  de insistencia, cuyo  trámite  no  fue desarrollado en la legislación procesal penal. No obstante la  Sala    ha   definido   las   reglas   que   habrán   de   seguirse   para   su  aplicación9, como a continuación se precisa:   

1. La insistencia es un mecanismo especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación  de la providencia por medio de la cual la Sala  decide  inadmitir  o  no  seleccionar  la  demanda  de  casación, con el fin de  provocar  que  ésta  reconsidere  lo  decidido.  También  podrá ser provocado  oficiosamente,  en el mismo término, por alguno de los Delegados del Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal,  a  menos  que  el recurso no hubiera sido  interpuesto  por el Procurador Judicial, el Magistrado disidente o el Magistrado  que  no  haya  participado en los debates y suscrito la providencia inadmisoria.   

2.  La  solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público,  a  través  de  sus Delegados para la  Casación  Penal,  salvo  que  el  Procurador Judicial Delegado ante el Tribunal  Superior  fuese el casacionista; o ante uno de los Magistrados que hayan salvado  voto  en cuanto a la decisión mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de  los Magistrados que no haya intervenido en la discusión.   

3. Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la  Sala  o  no  presentarlo  para  su  revisión.  En  este  último evento  informará   de   ello   al   peticionario   en   un   plazo   de   quince  (15)  días.   

4.  El auto a través del cual se inadmite  la  demanda  de  casación  trae como consecuencia la firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1. Inadmitir   la   demanda  de  casación  presentada     a     nombre     de    JOSÉ  GABRIEL  GALINDO CALVO, conforme a  lo expuesto en precedencia.   

2. De conformidad  con  lo  dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, es facultad de los  demandantes  elevar  petición  de  insistencia,  según lo indicado en la parte  motiva de este auto.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase  y  devuélvase al Tribunal de  origen.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                                     ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                                        AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1  El  artículo  180  del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, señala que  la  casación  tiene  por  finalidades  la  efectividad del derecho material, el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos a éstos, y la unificación de la jurisprudencia.   

2 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal. Auto de 12 de diciembre de 2006,  Radicación 26086.   

3  “Artículo  183.-  El  recurso  se  interpondrá ante el tribunal dentro de un  término  común  de sesenta (60) días siguientes a la última notificación de  la  sentencia,  mediante demanda que de manera precisa  y   concisa   señale  las  causales  invocadas  y  sus  fundamentos.”             (negrillas fuera de texto).   

4  “Artículo  184.- …No será seleccionada por auto  debidamente  motivado que admite recurso de insistencia presentado por alguno de  los  Magistrados  de  la  Sala  o  por el Ministerio Público, la demanda que se  encuentre  en cualquiera de los siguientes supuestos: si el demandante carece de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su contexto se advierta  fundadamente  que  no  se  precisa   del  fallo para cumplir algunas de las  finalidades     del     recurso.”    (negrillas fuera de texto).   

5  El  Código  de  Procedimiento  Penal  (ley  906 de 2004), establece la cláusula de  exclusión     en    los    siguientes    apartes    normativos:    “Art.  23.- Toda prueba obtenida con violación de las garantías  fundamentales  será  nula  de pleno derecho, por lo que deberá excluirse de la  actuación procesal.   

Igual  tratamiento  recibirán   las  pruebas  que  sean consecuencia de las pruebas excluidas, o las que sólo puedan  explicarse en razón de su existencia.   

Art.  Las partes, y el Ministerio Público  podrán  solicitar  al  juez  la exclusión, el rechazo o inadmisibilidad de los  medios  de  prueba  que,  de  conformidad  con  las  reglas establecidas en este  Código   resulten   inadmisibles,   impertinentes,   inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a  probar  hechos  notorios  o  que  por  otro  motivo no requieran  prueba.   

Igualmente inadmitirá los medios de prueba  que  se  refieran  a  las  conversaciones  que  haya  tenido la Fiscalía con el  imputado,   el   acusado   o   su  defensor  en  desarrollo  de  manifestaciones  preacordadas,   suspensiones   condicionales  y  aplicación  del  principio  de  oportunidad,  a  menos  que  el  imputado,  acusado o su defensor consientan con  ello.   

Cuando el juez excluya, rechace o inadmita  una  prueba  deberá  motivar  oralmente su decisión y contra ésta procederán  los recursos ordinarios.   

Art. 360.- El juez excluirá la práctica o  aducción  o  medios  de  prueba ilegales, incluyendo los que se han practicado,  aducido  o  conseguido  con  violación  de los requisitos formales previstos en  este Código.”   

6 Sin  que  constituya  un  pronunciamiento  de  fondo,  en  la revisión necesaria del  expediente,  se  verifica,  que  el  juez  en  el desarrollo del juicio oral, le  preguntó  a  la  defensa  sobre  el  descubrimiento  y  conocimiento previo del  elemento  material  de  prueba,  aspecto  que  fue asentido por el profesional y  luego  le  otorgó  la  palabra  para  controvertir  su  autenticidad,  sin  que  realizara  oposición.  Registro de audio CD No. 6, records 01:04:06 y 01:13:00.   

7  Sentencia   de   casación   de   22   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  11963.   

8  “Artículo  184… En principio, la Corte no podrá  tener  en  cuenta  causales  diferentes  de  las alegadas por el demandante. Sin  embargo,  atendiendo a los fines de la casación, fundamentación de los mismos,  posición  del  impugnante  dentro  del  proceso  e  índole  de la controversia  planteada,   deberá  superar  los  defectos  de  la  demanda  para  decidir  de  fondo.”   

9 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal. Auto del 15 de diciembre de 2005,  Radicación 24322.     

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