29558(19-08-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29558  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta No. 231                                                                                                        Magistrado Ponente:   

                                     Dr. JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ   

Bogotá D. C., diecinueve de agosto de dos mil  ocho.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Hermides  Alonso  Gazabón  Ibáñez contra  la  sentencia  dictada por el Tribunal Superior de Cartagena el 25 de octubre de  2007,  mediante  la  cual confirmó la proferida el 19 de octubre de 2006 por el  Juzgado  Cuarto Penal del Circuito de la misma ciudad, que condenó al procesado  por el delito de peculado por apropiación.   

Hechos.  

Se   toman   de  la  sentencia  de  primera  instancia:   

“Tuvieron su génesis en la denuncia penal  presentada  el  19  de  enero  de 1994, por la señora Alejandra Gómez Navarro,  quien  hacía  las veces de directora de la oficina principal de la Caja Agraria  con  sede  en Cartagena, toda vez que luego de una inspección practicada por el  Departamento  de Contraloría de la entidad a dicha oficina, detectaron en dicha  pesquisa  un  desfalco millonario representado en sustracciones fraudulentas por  un  valor  de  $9’115.836  producto  de  transacciones irregulares y ficticias en las cuentas de ahorros de  los  cuentahabientes,  sindicando  de  esa ilicitud a varios funcionarios de esa  entidad  financiera  y  al  servicio  de la misma, quienes mediante el empleo de  habilidosas     técnicas     lograron    sustraer    la    suma    de    dinero  mencionada”.   

Actuación  procesal  relevante.   

1.  La  Fiscalía  inició investigación por  estos  hechos  y  mediante  resolución  de  29  de  agosto de 1996 calificó el  mérito   probatorio   del   sumario   con   resolución  de  acusación  contra  Hermides   Alonso   Gazabón   Ibáñez  y  Luis Alfredo Osorio Buelvas por  el  delito de peculado por apropiación. Apelada esta decisión  por  el  defensor  del segundo de los nombrados, la Unidad de Fiscalía Delegada  ante   el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cartagena,  mediante  decisión  de  31  de  julio  de  2002,  le  impartió confirmación1.   

2. El 19 de octubre de 2006, el Juzgado Cuarto  Penal  del  Circuito  de Cartagena condenó a los procesados a la pena principal  privativa  de  la  libertad de 36 meses de prisión, interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  término  y multa equivalente a 8 salarios  mínimos  legales  mensuales, como autores del delito imputado en la resolución  de  acusación2.   

3.  Apelado  este  fallo  por  el defensor de  Hermides   Alonso   Gazabón   Ibáñez  y  por  el  procesado  Luis Alfredo Osorio  Buelvas,  el  Tribunal Superior de Cartagena, mediante  el  suyo  de 25 de octubre de 2007, lo confirmó en todas sus partes. Inconforme  con  esta decisión, el defensor del primero, recurrió en casación3.   

La         demanda.   

Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación  del  artículo  207  de  la  Ley  600  de  2000,  cuerpo  primero, el  demandante  acusa  la  sentencia  impugnada  de  violar  en forma directa la ley  sustancial,    por   “exclusión   evidente   (sentido   de   la   violación)  interpretación  falsa del artículo 257 ejusdem”, que establece los criterios  para la apreciación del dictamen.   

En  el  desarrollo de la censura sostiene que  “el  cargo  central radica en reprochar el otorgamiento de mérito a la prueba  que   no   reúne  los  requisitos  exigidos  por  las  normas  conllevando  una  apreciación falsa de la prueba por parte del fallador”.   

Argumenta  que  el Estatuto de la Contaduría  Pública  (Ley  43  de  1990),  “establece los protocolos para la auditoría y  señala  como  normas  el  artículo  7°  numeral 2°, aplicable a los informes  contables  que  sirven  de prueba”, especificando en ellos que, (a) el trabajo  debe  ser  técnicamente  planeado,  (b) debe hacerse un apropiado estudio y una  evaluación  del  sistema  de  control  interno  existente,  y  (c) debe obtener  evidencia   válida   y   suficiente   por  medio  de  análisis,  inspecciones,  observaciones y otros procedimientos de auditoría.   

El  numeral  3°, sobre normas relativas a la  rendición  de informes, determina, (a) que el examen del contador público debe  expresar   claramente   el  carácter  del  mismo,  su  alcance  y  el  dictamen  profesional  sobre  lo  razonable  de  la  información contenida en los estados  financieros;  y  (b)  que  “el  informe  debe  contener  indicación sobre los  estados  financieros  están  (sic) presentados de acuerdo con los principios de  contabilidad generalmente aceptados en Colombia”.   

Finalmente el artículo 9°, que trata de los  papeles       de      trabajo,      establece  que  mediante  ellos  ´”el  contador  público dejará  constancia  de  las  labores  realizadas  para  emitir  su juicio profesional…  Parágrafo.  Los  papeles  de  trabajo  podrán ser examinados por las entidades  estatales  y  por  los  funcionarios  de  la  rama  jurisdiccional  en los casos  previstos en la ley”.   

Afirma  que  en el caso sometido a estudio se  allegó  la  pericia sin proceder a verificar si cumplía los requerimientos del  artículo  251  del Código de Procedimiento Penal. Un perito contable y más si  es  oficial,  debe  actuar con sujeción a lo estipulado en dicha ley, es decir,  cumplir  las  normas  de  auditoría  en su ejecución.  Como profesionales  contables,  se  les  impone  actuar  con  diligencia  profesional,  debe además  documentar  la  evidencia  que  servirá  de soporte al informe y no limitarse a  revisar la documentación que le proporcionen.   

Es  obligación  suya  explicar igualmente la  técnica  y  métodos  de  auditoría,  tales  como  el  análisis, inspección,  observación,  interrogación  y  confirmación,  y  detallar los hallazgos, los  hechos  y  manejos  irregulares  encontrados.  Por  último  se echa de menos el  traslado  de  ley  para permitir la contradicción del dictamen, como se dispone  en el estatuto procesal penal.   

Si el juzgador de segunda instancia “hubiese  tomado  en  consideración  las  recomendaciones aquí anotadas, no hubiera dado  motivo  a  la  causal invocada y por ende la sentencia sería absolutorio (sic),  pues  la  misma  se edificó sobre la base del informe de auditoría que sirvió  de base para iniciar la investigación”.   

Alegaciones de los no recurrentes.   

El  apoderado de la parte civil solicita a la  Corte  inadmitir la demanda impugnatoria del fallo, por tres razones: (i) porque  plantea  a  la  vez  exclusión  evidente  y  falsa interpretación de una misma  norma,  lo  cual es contradictorio,  (ii) porque cuando se alega violación  directa,  al  libelista no le es permitido discutir la valoración de la prueba,  y  (iii)  porque  no  explicó la relevancia que habría tenido en el fallo  la exclusión del dictamen pericial.   

SE        CONSIDERA.   

La  Corte  ha sido insistente en sostener que  cuando  se  plantea  en  casación  violación  directa de la ley sustancial, el  ataque  debe  circunscribirse al campo puramente jurídico, sin discusión de la  valoración  probatoria  realizada  por los juzgadores de instancia; y cuando se  propone   violación  indirecta,  debe  tener por objeto el análisis y las  conclusiones de carácter probatorio.   

También ha dicho que cuando la inconformidad  se  origina  en  la apreciación de las pruebas, es carga del demandante indicar  la  clase  de  error  cometido  (si de hecho por falso  juicio  de  existencia,  falso  juicio  de  identidad  o  falso raciocinio; o de  derecho    por    falso    juicio    de    legalidad    o    falso   juicio   de  convicción),  y  demostrarlo, con indicación precisa  de  la  prueba  sobre  la  cual  recayó  y  de  sus  implicaciones  en el fallo  impugnado.   

Plantear, por tanto, violación directa de la  ley  sustancial,  a  partir  de  la premisa de que los juzgadores incurrieron en  errores  de  apreciación  probatoria,  constituye  un  contrasentido, porque la  violación  directa  implica  aceptar,  en  un  todo,  la valoración probatoria  realizada  por  los  juzgadores  de instancia y las conclusiones fácticas a que  llegaron,   centrándose  el  descontento  exclusivamente  en  el  campo  de  la  aplicación o interpretación del derecho sustancial.   

Esta regla de lógica casacional es totalmente  ignorada  por  el  demandante  en el caso en estudio, pues al enunciar el cargo,  plantea  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  pero a renglón seguido,  cuando  se  ocupa  de  entrar  a  demostrar  la  infracción,  hace  derivar  su  inconformidad  de  la  valoración  que  los  juzgadores  hicieron de la prueba,  concretamente  de  una  peritación  allegada al proceso, desconociendo, de esta  manera,   las   conclusiones   de   los   fallos  en  esta  materia.     

Si lo pretendido por el actor era denunciar la  existencia  de  errores  en  la  apreciación  de  las  pruebas por parte de los  juzgadores,  debió  proponer  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, e  indicar,   en   forma   precisa,   la   clase  de  error  cometido  (si    de    existencia,   identidad,   raciocinio,   legalidad   o  convicción),  la  prueba  sobre  la  cual recayó, la  razón  de  ser  del  error  y  sus implicaciones en las conclusiones del fallo,  exigencia    demostrativa    que    en    manera    alguna    intenta   siquiera  satisfacer.       

Por  los términos de la censura, surge claro  que  la  inconformidad  radica en la apreciación que los juzgadores hicieron de  un  dictamen  pericial,  pero  el  casacionista,  además  de  que no identifica  específicamente   la   prueba  cuya  apreciación  cuestiona  ni  determina  su  contenido,  omite  señalar  la  clase de error cometido en su valoración y sus  implicaciones  en  las  conclusiones  probatorias  de  los  fallos de instancia.   

Es más, las argumentaciones en las cuales se  sustenta  el ataque resultan intrínsecamente contradictorias, porque en algunos  apartes  el censor  pareciera cuestionar el mérito probatorio otorgado por  los  juzgadores  al  referido medio, y en otros su legalidad, ambigüedad que no  permite  establecer,  a ciencia cierta, si lo que quiso plantear fue un error de  hecho  por  falso  raciocinio,  que  no  desarrolla,  o uno de derecho por falso  juicio de legalidad, que tampoco demuestra.   

En  síntesis,  la  demanda presentada por el  defensor   de   Hermides   Alonso  Gazabón  Ibáñez  no   reúne  las  exigencias  mínimas  de  claridad,  concreción  y  debida  fundamentación requeridas para su estudio de fondo. Por  tanto,  se  la  inadmitirá  y  se ordenará devolver el proceso a la oficina de  origen,   no   advirtiéndose   la   existencia   de  violaciones  a  garantías  fundamentales   que   la   Corte  esté  en  el  deber  de  proteger  de  manera  oficiosa.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de Hermides  Alonso Gazabón Ibáñez.    

Contra  esta  decisión no proceden recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTINEZ                      ALFREDO GOMEZ  QUINTERO             

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS      AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMAN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANES                           YESID RAMIREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                          

                                                  Teresa Ruiz Núñez   

                                                     SECRETARIA   

    

1  Folios  436-463 del cuaderno original 1 y 50-58 del cuaderno de la Delegada ante  el tribunal.   

2  Folios 148-153 del cuaderno original 2.   

3  Folios 31-56 del cuaderno del Tribunal.     

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