29554(23-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 29554  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 272   

Bogotá   D.   C.,  veintitrés  (23)  de  septiembre de dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne los  requisitos   formales   que   condicionan   su  admisión,  con  arreglo  a  las  disposiciones   del   sistema   acusatorio,   Código   de  Procedimiento  Penal  (Ley  906 de 2004), examina  la  Sala  la  demanda  de casación presentada por la defensora de MART0HA OYOLA  ALDANA,  contra  el  fallo  de  26  de  noviembre  de  2007, mediante el cual el  Tribunal  Superior  de  Neiva confirmó la sentencia dictada el 18 de octubre de  la  misma  anualidad, por el Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de  esa  ciudad, que la condenó junto con JOSÉ MAURICIO RÍOS HENAO como coautores  del  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte de  estupefacientes   en   la  modalidad  de  transporte, a la pena principal de once  (11)  años  y  seis  (6)  meses  de  prisión,  a inhabilitación de derechos y  funciones  públicas  por  igual  lapso,  al  pago de multa por valor de 1.437,5  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes;  y le negó el subrogado de la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria.   

HECHOS  

Fueron relatados de la siguiente manera por  el A quo:   

El  25   de  julio  de  2007  siendo  aproximadamente  las  10:20 de la mañana, luego de información recibida por la  Sijin  de  esta  ciudad  sobre  un automotor, chevrolet chevette color beige, de  placas  ZGA-123  que se desplazaba en el Caquetá transportando estupefacientes,  la  policía  antinarcóticos  en puesto de control ubicado a la salida de Neiva  en  la vía que conduce hacia Palermo, procedió a detener el referido automotor  conducido  por  José  Mauricio Ríos Henao quien se acompañaba de Martha Oyola  Aldana,   quienes   accedieron  trasladarse  con  el  vehículo  hasta  la  base  antinarcóticos   de   Neiva,   donde   se   le   efectuó  registro  minucioso,  encontrándose  que  por  debajo  del vehículo porta una carcasa de la salinera  del   cardán   que  había  sido  ensanchada,  por  lo  que  se  les  solicitó  autorización   para  bajar  tal  pieza  incrustada,  encontrándose  en el  interior  una  bolsa plástica que contiene una sustancia compacta, color beige,  con  olor  característico  a  base  de  coca. Efectuada la prueba preliminar de  identificación  y  pesaje  a  dicha  sustancia con los reactivos Tanred y Scot,  arrojó  un  peso  bruto  de  9679.62  gramos,  un peso neto de 9571.35 gramos y  resultado  positivo  para  cocaína y sus derivados; procediéndose a la captura  (sic) en flagrancia de sus involucrados.”   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.  Legalizada la captura y la incautación  de  la  sustancia  por  el  Juez Cuarto Penal Municipal de Neiva con Función de  Control  de  Garantías,  en   audiencia preliminar llevada a cabo el 26 de  julio  de  2007,  la  Fiscalía  imputó  a los implicados MARTHA OYOLA ALDANA y  JOSÉ  MAURICIO  RÍOS  HENAO  el  delito de tráfico,  fabricación   o   porte    de  estupefacientes,  tipificado  en  el  artículo  376,  agravado  por  el numeral 3° del artículo  384     del   Código   Penal   (Ley   599   de  2000),         atribución        aceptada  por  el  allanamiento a cargos  por  los  encartados;  y por  la  cual  le  fue  impuesta  medida  de  aseguramiento consistente en detención  preventiva en establecimiento carcelario.   

2. El 7 de septiembre de 2007, la Fiscalía  Segunda  Delegada  ante  los Jueces Penales del Circuito Especializados de Neiva  radicó  el  escrito de acusación con allanamiento a  cargos  ante  el  Juez  de  conocimiento.   

La   Fiscalía   acusó   a  MARTHA  OYOLA  ALDANA  y  JOSÉ  MAURICIO  RÍOS  HENAO     como  coautores    del   delito   de   tráfico,   fabricación   o  porte  de  estupefacientes,  descrito  en    el    artículo    376,   agravado  conforme  a  la  circunstancia  descrita  en  el  numeral 3° del  artículo   384   del   Código  Penal  (Ley  599  de  2000)  por superar la sustancia incautada, el peso de 3 kilogramos.   

3.  El  18  de  octubre de 2007, el Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  Especializado  con  funciones  de conocimiento de  Neiva,   celebró  la  audiencia de individualización de pena y sentencia;  condenó  a MARTHA OYOLA ALDANA y JOSÉ MAURICIO RÍOS HENAO en los términos ya  reseñados.   

4.  Como  la  defensora  solicitó  se  le  concediera  la  prisión  domiciliaria,  invocando  la  Ley  750 de 2002, porque  supuestamente  MARTHA  OYOLA  ALDANA es madre cabeza de familia, el A-quo la negó.   

         5.  Inconforme  con  la  decisión,  la apoderada de los encartados  interpuso  el recurso de apelación, teniendo como motivos: i) la rebaja de pena  por  allanamiento  a  cargos  en  la  audiencia  de formulación de imputación,  inferior  al  50%  y ii) la negación de la prisión domiciliaria a la implicada  MARTHA OYOLA ALDANA.   

Al desatar la alzada, el 26 de noviembre de  2007, el Tribunal Superior de Neiva, la confirmó integralmente.   

6. Contra la sentencia, la abogada de MARTHA  OYOLA   ALDANA   interpuso   el   recurso   extraordinario  de  casación,  cuya  admisibilidad se analiza.   

LA   DEMANDA   DE  CASACIÓN   

Un  cargo  postula  la  defensora de MARTHA  OYOLA  ALDANA  contra  el fallo del Tribunal Superior de Neiva, por violación  directa de la ley sustancial,  con  fundamento  en  la causal primera de casación prevista en el artículo 181  de  la Ley 906 de 2004, por falta de aplicación del artículo 1° de la Ley 750  de 2003.   

Expresa  como  fundamentos  del recurso los  siguientes:   

-. El Tribunal al negar la concesión de la  sustitutiva    de    prisión   domiciliaria    violentó   los   preceptos  constitucionales  y legales que le corresponden a quienes reúnen los requisitos  “para  acceder  a  la  calidad  de  madre cabeza de  familia.”   

-.   El   Ad  quem tuvo como fundamento  para su decisión, el  contenido  del  informe  del CTI, donde se corrobora que MARTHA OYOLA ALDANA es:  i)  la  arrendataria  del inmueble donde reside con sus menores hijos, ii) quien  vela  por  su  sustento, iii) es la figura representativa para los menores y iv)  no  existe  compañero  que  la  supla o colabore con las cargas inherentes a su  núcleo familiar.   

-.  El  artículo  43  de  la Constitución  Política  vela  porque  la madre cabeza de familia goce de todo el respaldo del  Estado,  mandato  concordante  con  el  artículo  1°  de  la  Ley 750, el cual  transcribe.   

Luego     hace     las     siguientes  precisiones:   

“Así las cosas, si de la parte motiva de  la  decisión,  no  se  desprende  existencia  alguna de medio de conocimiento o  elementos  materiales o evidencias de las cuales se infiera, 1. Que no le asiste  la  calidad  de cabeza de familia pregonada por la procesada. (que no es el caso  habida  cuenta  la  certeza que sobre esta calidad emana de la aceptación de lo  rendido  por  el  informe  número  0004GGG del 8 de agosto de 2007, al que hace  alusión  el  Magistrado),  2.  Que  establezcan  la  propensión  al  delito  e  infracciones  por  parte  de la procesada. (Nótese que no tiene antecedentes ni  anotaciones  que  hablen  de  una  personalidad  criminal),  3. Que corroboren o  evidencien  situaciones de maltrato, abandono o exposición en detrimento de sus  menores  hijos,  mediante certificación obtenida de autoridad competente que la  descalifiquen   como  madre.  (Vemos  que  caso  contrario  es  ella  la  figura  representativa  y  referente  de  sus  hijos)  y  4.  Que  repose  en el informe  ejecutivo  o  misión  de  trabajo constancia de verificación que contradiga lo  por  ella  afirmado… Se debe entonces concluir, que no le asistía ni fáctica  ni  jurídicamente  a  la  Honorable Corporación, argumento alguno valedero que  hiciese inaplicable la ley en mención…”   

“Aunado a lo  anterior,  por  Bloque de Constitucionalidad, se ha entendido que los menores de  edad  gozan  de  una serie de derechos que no susceptibles (sic) de restricción  alguna en pos de una política criminal…”   

-.  Pregonar la existencia de una calidad y  con  ello  reconocer  implícitamente  derechos que le secundan y sin embargo no  concederlos,  es  hacer  “tortuoso  e inoperante el  nuevo   sistema  penal”,  pues  de  nada  sirve  la  celeridad,  la  economía  procesal,  la  oralidad,  si con ello se sacrifica el  derecho  de los menores, quienes tienen la voz de sus padres para ser oídos, de  otro  modo,  solo les queda el Estado, “que no puede  desconocerlos  cuando  ha  firmado  un pacto para protegerlos y en el caso de la  señora  OYOLA  ALDANA,  no  es  el  Bienestar  Familiar  quien  está llamado a  conjurar    esta   situación”   si   ella   puede  hacerlo.   

Solicita se case la sentencia del Tribunal y  se  conceda a MARTHA OYOLA ALDANA la sustitutiva de la prisión domiciliaria por  ser cabeza de familia.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1. La demanda presentada por la defensora de  MARTHA  OYOLA  ALDANA  será  inadmitida  por  las  siguientes  razones, como se  explicará   a  continuación:  i)  no  satisface  los  requisitos  formales  ni  materiales   establecidos   en   los   artículos  183  y  184  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  (Ley  906 de 2004);  ii)  la  Sala de Casación Penal no advierte vulneración alguna  de  las garantías fundamentales de que son titulares los intervinientes, que la  Corte   debiera  proteger,  así  fuere  oficiosamente,  en  los  términos  del  artículo  180  (fines  de  la casación)   ibídem1,   y   del   artículo   29  (debido  proceso)  de  la  Constitución  Política;  y  iii) no se precisa emitir un nuevo fallo de fondo,  por  lo  cual  no es necesario superar los defectos de la demanda en atención a  los  fines  de  la  casación, la fundamentación de los cargos, la posición de  los  impugnantes  dentro  del  proceso,  ni  por  la  índole de la controversia  planteada.   

2. Como lo viene reiterando esta Sala de la  Corte,  la causal primera de casación establecida en el artículo 181 de la Ley  906   de  2004,  que  tiene  lugar  cuando  se  afectan  derechos  o  garantías  fundamentales    por    “falta   de   aplicación,  interpretación  errónea,  o  aplicación  indebida  de una norma del bloque de  constitucionalidad,    constitucional    o   legal,   llamada   a   regular   el  caso”,  recoge  los  supuestos  de  la violación  directa de la ley sustancial,  como  se  ha  entendido  en la doctrina inveterada de la colegiatura2.   

3.  Si  bien el nuevo ordenamiento procesal  (Ley   906  de  2004)  no  enlista  de  manera rigurosa los requisitos que debe cumplir la demanda, como lo  hacía   el   artículo   212   de   la   anterior   legislación   (Ley  600  de 2000), del contenido de los  artículos  183  y  184  (Ley 906 de 2004)    se    logran    deducir,    los    que   a   continuación   se  relacionan:   

(i)  El  señalamiento  de manera precisa y  concisa de las causales invocadas.   

(ii) El desarrollo de los cargos, es decir,  se    deben    expresar    sus    fundamentos    y3,   

(iii)  La  demostración  que  el  fallo en  casación,   se   necesita   para   cumplir   algunas  de  las  finalidades  del  recurso4.   

4.   Las  siguientes  son  las  falencias  advertidas  en  el  libelo  casacional  presentado  por  la  defensora  de OYOLA  ALDANA:   

4.1. La primera, es el desconocimiento de la  argumentación  lógica  que  comporta  el  recurso extraordinario de casación,  para     la     postulación    como    yerro    in  iudicando  la  violación  directa de la ley sustancial.   

Cuando se acude a esta vía, es presupuesto  básico  para el censor, aceptar los hechos, las pruebas y la valoración que de  ellas  se  hizo  en  las  instancias,  caso  en  el cual no le es dable discutir  cuestiones  de  facto,  toda  vez,  que  la  impugnación  es  de estricto orden  jurídico y recae sobre la ley sustancial.   

Tal  presupuesto  fue  desconocido  por  la  recurrente  en  todo  el  extenso  del  escrito,  pues  su esfuerzo lo dedicó a  controvertir  los  hechos  y  la  valoración  de  las  pruebas realizada por el  Tribunal,  dejando  a un lado, el debate jurídico sobre la falta de aplicación  del  artículo  1°  de  la  Ley  750  de  2002, con base en el cual cimentó el  reproche,  tarea  que  enunciada,  en  el  desarrollo  del cargo fue abandonada,  dislate suficiente para disponer la inadmisión de la demanda.   

Esta  inadecuada  forma  de  sustentar,  se  verifica  -en  la demanda-,  cuando  controvierte, entre otros aspectos, el valor probatorio atribuido por el  Tribunal   al  informe  del  CTI 0004JGG del 8 de agosto de 2007, sobre las  condiciones  sociales y familiares de MARTHA OYOLA ALDANA, como arrendataria del  inmueble  donde  residía  con  sus  menores  hijos;  la  condición  de  figura  representativa  y proveedora de su prole; y, la carencia de un compañero que la  supla,  en  las  cargas  inherentes  a su núcleo familiar, como presupuestos en  camino  a  lograr  la  concesión  del  subrogado  penal pretendido -la prisión domiciliaria-.   

4.2.  El segundo desquicio lo constituye la  inobservancia  del  principio  de  inescindibilidad  del  fallo,  al  obviar  la  demandante  para  la  sustentación  del  cargo  por  exclusión  de  una  norma  sustancial,  el  contenido  de  la sentencia del juez de primera instancia en la  aplicación del precepto que dice, fue inaplicado en la sentencia.   

Este  postulado  entraña la consideración  como  unidad  conceptual  y  temática  de  la  sentencia  de  primera y segunda  instancia,  siempre  y cuando no se contradigan entre sí. Es decir, que las dos  decisiones  se  deben tomar como una sola, un solo cuerpo, en los eventos en que  guardan identidad sobre su contenido.   

De   esta   manera  lo  ha  explicado  la  jurisprudencia:   “las  sentencias  de  las  instancias  conforman una unidad jurídica inescindible, de  modo  que  el  ataque  en casación no puede hacerse a la sentencia del Tribunal  entendida  única  y  exclusivamente como el texto que emitió esa Corporación,  sino  que  debe  asumirse que en todo cuanto no haya sido objeto de revocación,  la    de   primera   instancia   queda   fundida   con   la   de   su   superior  funcional.”5   

En  la  formulación  y  desarrollo  de  la  censura   se  desconoció,  que  el  fallo  se encontraba integrado por las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia,  pues  cuando  el  juez negó el  subrogado  de la prisión domiciliaria,  apelado por la misma defensora que  aquí  actúa,  fue  confirmada  por  el Tribunal Superior, decisiones que al no  chocar  y  detentar  unidad  temática, formaron un solo cuerpo, con lo cual, la  libelista  debió tener presente también la aplicación e interpretación de la  ley  realizada por el A quo,  si   pretendía   imprimirle   trascendencia   a  su  ataque,  aspecto  que  fue  inadvertido.   

         Sobre  la  aplicación  del artículo 1° de la Ley 750 de 2002, en  camino  a  decidir sobre la concesión del subrogado de la prisión domiciliaria  elevada a favor de MARTHA OYOLA ALDANA, el Juez expresó:   

“No  obstante  la  defensa  solicitó  se  estudie   que  a  su prohijada se le otorgue la “prisión domiciliaria”  teniendo  en  cuenta  que  es madre cabeza de hogar, allegando algunos elementos  materiales  probatorios  como  informe  investigativo  en  donde se establece el  arraigo  en  el  barrio  El Tejar de Bogotá D.C., de la Oyola Aldana(sic); así  como  referir  el informe del investigador que la misma es madre cabeza de hogar  encargada  de  sostener económicamente a sus tres hijos menores de edad, allega  registros  civiles,  constancias  de  estudios  y recibos de servicios públicos  domiciliarios.   

Con relación al arraigo en la capital de la  República  argumentado por la defensa se dirá que este es necesario de imponer  una  medida  de  aseguramiento de detención, lo cual no se aviene  en este  momento procesal.   

La  condición  de  madre cabeza de hogar,  está  claramente  definida  en  el  artículo  2°  de  la  Ley  82 de 1993 que  enseña:   

‘Entiéndese  (sic)  por  Mujer  Cabeza  de  Familia’  quien  siendo soltera o casada, tenga bajo su cargo, económica o  socialmente,  en  forma  permanente,  hijos  menores  propios  u  otras personas  incapaces  o  incapacitadas  para  trabajar,  ya  sea  por ausencia permanente o  incapacidad  física,  sensorial,  síquica  o  moral  del cónyuge o compañero  permanente  o  deficiencia sustancial de ayuda a los demás miembros del núcleo  familiar.’   

Sobre este particular, se tiene conforme se  constata  en  los  registros  de  las  audiencias preliminares, que Martha Oyola  Aldana  e incluso José Mauricio Ríos, sostienen uniones maritales de hecho, la  primera  con  Benchamin  Silvestre  Álvarez  con  quien  vivía  anteriormente.  Circunstancia  esta  manifestada  por la misma Oyola Aldana en tales audiencias,  no  obstante  la  defensa  expresa  y  pretende  probar  al  momento  de la  individualización  de  la  pena  que es madre cabeza de hogar; y el segundo con  Brenda  Patricia  Trujillo  Chala, no adecuándose ninguno a la calidad de mujer  cabeza  de  familia,  que  conforme  a  la Ley 750 de 2002 para el caso del  hombre,  no resulta un derecho propio suyo que derive de la aplicación de dicha  norma,  sino  el  reconocimiento  a  un derecho superior de los niños. Y es que  además  la  figura  presentada  como  ‘madre       o      padre      cabeza      de      hogar’  no  se  puede  aducir  ya  estando  sometida  o sometido a una medida restrictiva de la libertad, ni alegarse por el  hecho de ser la proveedora o proveedor económico del hogar.   

La   Corte   Suprema   de   Justicia  en  pronunciamiento  del  16  de  julio  de  2003,  dentro  del proceso 17089, (…)  expresó que:   

‘Más  que el  suministro  de  los  recursos  económicos  para el sustento del hogar, la Corte  Constitucional  hace énfasis en el cuidado integral de los niños (protección,  afecto,  educación,  orientación  etc.).  por  lo  cual  un  procesado podría  acceder  a  la detención domiciliaria cuando se demuestre que él sólo, sin el  apoyo  de  una pareja, estaba al cuidado de sus hijos o dependientes  antes  de  ser  detenido, de suerte que la privación de la libertad trajo como secuela  el abandono, la exposición y el riesgo inminente para aquellos.   

Es que la Ley 750 de 2002, participa de la  misma  filosofía de la Ley 82 de 1993 ‘por  la  cual se expiden normas para apoyar de manera especial a la  mujer  cabeza  de familia’  debido  a  que  ella  tenía  que  asumir  sola  el  cuidado  de  los  niños  y  dependientes,  sin  la  compañía  de  una pareja, como ocurre con las viudas a  causa  de la violencia, con las familias disfuncionales por la separación y con  la     paternidad     irresponsable.’”   

Continúa  el  A  quo:   

“Aunado  a  lo  anterior,  la Ley 750 de  2002,  condiciona  el  otorgamiento  de la prisión domiciliaria en su artículo  1°:   

‘La ejecución  de  la pena privativa de la libertad se cumplirá cuando la infractora sea mujer  cabeza  de familia, en el lugar de su residencia o por el juez en caso de que la  víctima  de  la  conducta punible resida en aquel lugar, siempre que se cumplan  los siguientes requisitos:   

Que el desempeño personal, laboral,   familiar  o  social  de la infractora permita a la autoridad judicial competente  determinar  que  no  colocará  en  peligro a la comunidad o a las personas a su  cargo,    hijos    menores    de   edad   o   hijos   con   incapacidad   mental  permanente.’   

El anterior requisito exigido tampoco se da  en  el  asunto,  en atención a la entidad y naturaleza del delito, pretendiendo  Martha  en compañía de José Mauricio transportar más de 9 kilos de sustancia  estupefaciente  positiva  para  cocaína y sus derivados, atentándose contra la  salud  pública,  donde  la  mayor  perjudicada es la comunidad joven de nuestro  país  y  en  general toda la población, aún mayores, que igualmente requieren  de  la  protección  del  Estado; donde personas sin el mayor reparo moral y sin  ninguna     consideración     con     sus     menores     hijos    –como  ahora si lo reclaman- emprenden  una  acción  criminal eminentemente dolosa, pretendiendo burlar las autoridades  y  sin  pensar  y  reconocer  las  consecuencias propias y para los demás de su  actuar  ilícito,  incluida su prole; dejando mucho que desear su comportamiento  personal, familiar y social.   

Así  las  cosas,  no  constatándose  la  condición  de  mujer  cabeza de hogar, ni los requisitos exigidos en la Ley 750  de  2002  para  la  procedencia  de  la prisión domiciliaria en estos casos, se  denegará.”   

         Al  corresponder  este  tema  al  objeto  del recurso de apelación  incoado para ese momento procesal, el Tribunal expuso:   

“Tampoco procede el relevo de la prisión  domiciliaria  por  la  carcelaria,  pues si bien es cierto que de acuerdo con el  informe   No.  0004JGG  del  8 de agosto del presente año, suscrito por el  investigador  Jorge  Gómez González, quien se desplazó hasta la capital de la  República,  se  estableció  que la mencionada mujer reside en calidad de   arrendataria  en  la  carrera  49 C No. 22-50 sur, manzana 25, interior 19 de la  urbanización    ‘el  tejar’, inmueble en donde  vive  con sus tres hijos menores: Diosa Yadira Camacho Oyola, de 17 años; Bryan  Alberto  Camacho  Oyola,  de  15  años;  y  Paula Liceth Silvestre Oyola, de 7,  siendo  el  padre  de los dos primeros, Luis Alberto Camacho, y el de la última  Benchamín   Silvestre   Álvarez,  y  que  conforme  con  las  entrevistas  que  realizara,  la  madre  no  solo   tiene  a  su  cargo el cubrimiento de los  gastos,  sino  también  el  cuidado  de  los  mismos,  lo  que  ciertamente  es  verosímil,  puesto  que  el  último  de  ellos  en  su condición de visitante  esporádico  sólo le podía suministrar algún recurso económico para su hija,  sin  que pueda cuidar integralmente a esta misma, lo es también que el abandono  en  que fueron encontrados los menores fue producido por ella, al movilizarse de  la  capital  de  la  República hasta el departamento del Caquetá con el fin de  transportar  la  gran  cantidad de droga ilícita en vehículo particular con el  que  indudablemente es un empresario del tráfico de estupefacientes, por manera  que  por  este  aspecto  no  se  satisface  el  aparte jurisprudencial traído a  colación  por  el  a quo en el sentido de que la privación de la libertad haya  producido  como secuela el abandono, la exposición y el riesgo inminente de sus  tres hijos.   

De lo anterior también se desprende que el  desempeño  personal,  laboral,  familiar  o  social  de la señora MARTHA OYOLA  ALDANA  no  se puede inferir con alguna probabilidad de acierto que no colocará  en   peligro   a   la   comunidad  o  a  las  personas  a  su  cargo.   (negrillas  y  subrayado  fuera  de  texto).   

En  consecuencia,  la  Sala  procederá  a  confirmar de manera integral el fallo impugnado.”   

Por   lo   tanto,  la  norma  sustancial  -artículo  1°  de  la Ley 750 de 2002- echada   de  menos  por  la  casacionista,  sí  fue  tema  de  las  instancias  y  se  aplicó  al  caso  sometido a su conocimiento, aspecto que la  obligaba  a  integrar  en  el  ataque propuesto, el contenido de la sentencia de  primera  instancia.  Al  no  hacerlo,  dejó  incompleto  el  cargo,  además de  restarle claridad y precisión a la demanda   

Cabe destacar, que la falta de aplicación  o  exclusión  evidente  -motivo  del  ataque en este  extraordinario  recurso-  se presenta, cuando el juez  yerra  acerca  de  la  existencia  de  la  norma  y por eso no la aplica al caso  específico  que  la  reclama. Ignora o desconoce la ley que regula la materia y  no  la  tiene  en  cuenta,  por  haber  incurrido en error sobre su existencia o  validez en el tiempo o el espacio.   

Sin  que  constituya un pronunciamiento de  fondo  sobre  el  asunto,  si  no más bien como una actividad pedagógica de la  Sala  y  por  resultar de bulto en la calificación del libelo, se debe precisar  que  es  evidente  que  en  el fallo y contrario a lo alegado, sí se aplicó la  norma soporte del reparo.   

4.3.  En  tercer lugar, si en la sentencia  para  arribar  a  la  decisión  de  negar  la  prisión  domiciliaria se llegó  después  de  sopesar  el  recaudo  probatorio,  lo  indicado para alegar que la  condenada  por  narcotráfico  es  madre  cabeza  de  familia  y  se  cumplía a  cabalidad  con  las  exigencias   del artículo 1° de la Ley 750 de 2002 y  por  tanto,  procedía  la  prisión  domiciliaria,  le  era imprescindible a la  impugnante  plantear  violación  indirecta de la ley  sustancial,  por errores de  hecho         o         de        derecho   en   la  valoración  de  las  pruebas.   

Tocaba  entonces acudir al numeral 3° del  artículo  181 del Código de Procedimiento Penal (Ley  906        de        2004),        “manifiesto  desconocimiento  de  las  reglas  de  producción  y apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado  la  sentencia”, labor que  no se emprendió en la demanda.   

4.4.  La  cuarta  falencia se denota en la  ausencia  de  razón  suficiente en el desarrollo del cargo, pues como de manera  reiterada      ha      sostenido     la     Sala6, si se trata de la exclusión  evidente  de  un precepto sustancial y el ataque se propone por la vía directa,  como   aquí  ocurre,  la  actora  también  tiene  la  carga  de  señalar  los  fundamentos  en que apoya la censura con miras a acreditar que de acuerdo con el  texto  de  la  norma y lo jurídicamente declarado por el juzgador, existe plena  correspondencia  y  por  lo  tanto es menester proceder al reconocimiento de las  consecuencias jurídicas en ella previstas.   

En  la  demanda,  nada  se  demuestra  al  respecto,  máxime  cuando  las instancias llegaron a la conclusión de negar la  sustitución  de la prisión intramural por la domiciliaria, al encontrar que no  se  reunían  todos los presupuestos exigidos por el artículo 1° de la Ley 750  de  2002,  entre  otros,  porque  del “…desempeño  personal,  laboral,  familiar  o  social de la señora MARTHA OYOLA ALDANA no se  puede  inferir  con alguna probabilidad de acierto que no colocará en peligro a  la  comunidad  o  a  las  personas  a su cargo”, por  tanto,  la  propuesta  en  casación,  resulta  inadmisible,  cuando  sobre este  motivo, se carece de sustentación y desarrollo del cargo.   

4.5. Por último, sobre las finalidades del  recurso,  nada se dijo, pues no se conoce en todo el texto de la demanda, que la  impugnante  argumente  o  por  lo  menos  exprese,  la  necesidad  del  fallo de  casación  en procura de: i) la efectividad del derecho material, ii) el respeto  de  las  garantías  de  los intervinientes, iii) la reparación de los agravios  inferidos a éstos, o iv) la unificación de la jurisprudencia.   

Para  el  cumplimiento  de  una  adecuada  demanda,  quien  impugna está obligado a señalar de manera ordenada y lógica,  la  finalidad  de  su  pretensión,  exponiendo  de  manera  precisa y clara los  argumentos    de    lo    que   persigue   con   el   fallo   de   casación   a  producirse.   

5.  En  cumplimiento  del  principio  de  limitación que gobierna el  recurso            de            casación7,  no  le  es  dable a la Sala  suplir  las omisiones argumentativas del escrito de sustentación, sin que pueda  corregir,  complementar  o  de cualquier otra forma suplantar al casacionista en  la  construcción  del libelo casacional, excepto cuando atendiendo los fines de  la  casación,  fundamentación  de  los mismos, posición del impugnante dentro  del  proceso e índole de la controversia planteada, deba pronunciarse de fondo,  evento que aquí no acontece.   

6.  En  conclusión,  el  libelo  no puede  admitirse  y  del  estudio  del  expediente  no  se  advierte la vulneración de  garantías  fundamentales,  que hagan necesario superar sus defectos y en uso de  las facultades oficiosas de la Sala, emitir un nuevo fallo.   

Aspecto último.  

EL   MECANISMO   DE  INSISTENCIA   

De  conformidad con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   contra   el   presente  auto  procede  el  mecanismo  especial  de insistencia, cuyo  trámite  no  fue desarrollado en la legislación procesal penal. No obstante la  Sala    ha   definido   las   reglas   que   habrán   de   seguirse   para   su  aplicación8, como a continuación se precisa:   

1. La insistencia es un mecanismo especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación  de la providencia por medio de la cual la Sala  decide  inadmitir  o  no  seleccionar  la  demanda  de  casación, con el fin de  provocar  que  ésta  reconsidere  lo  decidido.  También  podrá ser provocado  oficiosamente,  en el mismo término, por alguno de los Delegados del Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal,  a  menos  que  el recurso no hubiera sido  interpuesto  por el Procurador Judicial, el Magistrado disidente o el Magistrado  que  no  haya  participado en los debates y suscrito la providencia inadmisoria.   

2.  La  solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público,  a  través  de  sus Delegados para la  Casación  Penal,  salvo  que  el  Procurador Judicial Delegado ante el Tribunal  Superior  fuese el casacionista; o ante uno de los Magistrados que hayan salvado  voto  en cuanto a la decisión mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de  los Magistrados que no haya intervenido en la discusión.   

3. Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la  Sala  o  no  presentarlo  para  su  revisión.  En  este  último evento  informará   de   ello   al   peticionario   en   un   plazo   de   quince  (15)  días.   

4.  El auto a través del cual se inadmite  la  demanda  de  casación  trae como consecuencia la firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1. Inadmitir   la   demanda  de  casación  presentada     a     nombre     de    MARTHA  OYOLA  ALDANA, según lo expuesto en precedencia.   

2. De conformidad  con   lo  ordenado  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de 2004, es facultad de los demandantes elevar  petición  de  insistencia,  según  lo  indicado  en  la  parte  motiva de este  auto.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase  y  devuélvase al Tribunal de  origen.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                                     ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                                        AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS                                                     YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                                     JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1  El  artículo  180  del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, señala que  la  casación  tiene  por  finalidades  la  efectividad del derecho material, el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos a éstos, y la unificación de la jurisprudencia.   

2 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal. Auto de 12 de diciembre de 2006,  Radicación 26086.   

3  “Artículo  183.-  El  recurso  se  interpondrá ante el tribunal dentro de un  término  común  de sesenta (60) días siguientes a la última notificación de  la  sentencia,  mediante demanda que de manera precisa  y   concisa   señale  las  causales  invocadas  y  sus  fundamentos.”             (negrillas fuera de texto).   

4  “Artículo  184.- …No será seleccionada por auto  debidamente  motivado que admite recurso de insistencia presentado por alguno de  los  Magistrados  de  la  Sala  o  por el Ministerio Público, la demanda que se  encuentre  en cualquiera de los siguientes supuestos: si el demandante carece de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su contexto se advierta  fundadamente  que  no  se  precisa   del  fallo para cumplir algunas de las  finalidades     del     recurso.”    (negrillas fuera de texto).   

5 Auto  de  casación  de 30 de enero de 2008, radicación 25709, sentencia de casación  de  21 de noviembre de 2002, radicación No. 11851.   

6 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal. Auto de 20 de noviembre de 2007,  Radicación 28519.   

7  “Artículo  184… En principio, la Corte no podrá  tener  en  cuenta  causales  diferentes  de  las alegadas por el demandante. Sin  embargo,  atendiendo a los fines de la casación, fundamentación de los mismos,  posición  del  impugnante  dentro  del  proceso  e  índole  de la controversia  planteada,   deberá  superar  los  defectos  de  la  demanda  para  decidir  de  fondo.”   

8 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal. Auto del 15 de diciembre de 2005,  Radicación 24322.     

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