29446(02-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29446  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                      Magistrado Ponente:   

                                                DR. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                          Aprobado Acta No.   76   

Bogotá,   D.C.,  dos  (2)  de  abril  de  dos  mil  ocho  (2008)   

VISTOS:  

De  conformidad  con  los  artículos  56  y  siguientes  de  la  Ley  906  de  2004 se pronuncia la Sala sobre el impedimento  expresado  por  el   doctor  CARLOS HÉCTOR TAMAYO MEDINA, en su calidad de  Magistrado  de  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, para conocer en  segunda  instancia  el  recurso elevado por la defensa de JESÚS HUMBERTO TORRES  dentro  del  proceso  que se le adelanta por el delito de tentativa de homicidio  agravado  y fabricación, tráfico y porte ilegal de armas de fuego o municiones  de defensa personal.   

ANTECEDENTES  

1.    Los  hechos  por  los  cuales  inició  actuación  penal contra HUMBERTO TORRES MURILLO, fueron narrados en la  sentencia de primera instancia así:   

   

“ Los hechos se contraen a que el día 25 de  noviembre  de  2006,  hacia  las  8:00  p.m.,  en  el barrio Santa Inés de esta  ciudad,  cuando  el señor JUAN PABLO MÉNDEZ RODRÍGUEZ le cobraba una deuda al  señor  JESÚS  HUMBERTO  TORRES MURILLO, éste sacó un revólver y le propinó  tres  disparos  a  aquél,  causándole  heridas  en  el  tórax y en la cabeza,  lesiones  por  las que le determinaron una incapacidad médico-legal de 35 días  y  parálisis  en  la  parte  inferior  del cuerpo que lo obliga a permanecer en  silla de ruedas”   

Adelantada  audiencia  de  legalización  de  captura,  formulación  de imputación e imposición de medida de aseguramiento,  llevada  ante  el  Juzgado  46  Penal  Municipal  con  Funciones  de  Control de  Garantías  de Bogotá el 1 de febrero de 2007, el señor TORRES MURILLO aceptó  los  cargos imputados por la Fiscalía Tercera Seccional de la Unidad de Vida de  la  ciudad  de  Bogotá,  como  presunto autor de los delitos de homicidio en la  modalidad  de  tentativa  descrito  en los artículos 103 y 27 del C.P. agravada  por  los  numerales 4 y 7 del artículo 104 del mismo estatuto; así como por el  delito de porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

2.  Conforme a la anterior aceptación de  cargos  la  Fiscalía Tercera presentó escrito de acusación el 6 de febrero de  2007  y  efectuado  el correspondiente reparto, correspondió conocer del juicio  al  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de Bogotá, cuyo titular era el doctor  CARLOS  HÉCTOR  TAMAYO  MEDINA, ante quien se celebró el 16 de abril del mismo  año audiencia de formulación de acusación.   

En dicha diligencia se verificó la legalidad  del  allanamiento  realizado por el imputado y como quiera que el manifestó que  no  había  contado con asesoría legal adecuada, se aceptó la retractación de  la  aceptación  de  cargos,  disponiéndose  en  consecuencia  continuar con el  trámite  normal  del  proceso  penal,  fijándose  así  fecha  para  audiencia  preparatoria para el 22 de mayo de 2007 a las 3:20 p.m.   

3. En la fecha y hora señaladas se adelantó  audiencia  preparatoria  conforme  a  los  fines  previstos  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal  y el 27 de junio del 2007, se dio inicio a la audiencia de  juicio  oral  contra  JESÚS  HUMBERTO  TORRES MURILLO, siendo esta aplazada por  petición  del  señor  Fiscal delegado para la causa, por la incomparecencia de  algunos de sus testigos.   

4.   El  6  de  agosto del mismo año se  retomó  el  juicio,  pero ahora presidido por la doctora Nubia Edith Hernández  Martínez,  en  su  calidad  de  Juez  titular  del  Juzgado  Segundo  Penal del  Circuito,  ante  quien se finalizó el juicio y se profirió el respectivo fallo  el  15  de  noviembre  de  2007, condenando al acusado a la pena de 210 meses de  prisión,  como autor responsable de los delitos de homicidio tentado agravado y  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de  fuego  o municiones de defensa  personal.   

5.   Contra  dicha decisión el defensor  interpuso  recurso  de  apelación,  el  cual fue concedido y sustentado ante la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Bogotá conformada por los  Magistrados  doctores Juan Martín Suárez Quevedo, Carlos Héctor Tamayo Medina  y Pablo José Torres Cruz, el 22 de febrero de 2008.   

6.  Mediante  escrito  del  12  de  mayo  del  corriente   año   el   doctor  CARLOS  HÉCTOR  TAMAYO  MEDINA,  manifestó  su  impedimento  para  participar  en la decisión o decisiones que deban adoptarse,  por  haber  participado  durante  el  trámite de primera instancia como juez de  conocimiento,  conforme  a  lo  preceptuado  en  la causal sexta contenida en el  artículo 56 de la Ley 906 de 2004.   

Conforme a lo anterior y estando en audiencia  lectura  de  fallo,  el  13  de  marzo se dispuso remitir las diligencias a esta  Corporación para que se decida sobre el impedimento planteado.   

CONSIDERACIONES:  

Concerniendo  a  la  Corte  en  virtud de los  artículos  57  y  341  de  la  Ley 906 de 2004 y en los términos precisados en  providencias  de  abril 20 (Rad. 23542) y julio 13 de 2005 (Rad. 23878), decidir  sobre  el  impedimento  manifestado por un Magistrado de un Tribunal de Distrito  del  cual  la  Corporación  es su superior jerárquico, decide la Sala sobre el  mismo.   

En  el  caso bajo estudio la causal esgrimida  por  el  Magistrado  se contempla en el numeral 6 del artículo 56 de la Ley 906  de 2004:   

6.  que  el  funcionario  haya  dictado  la  providencia  de  cuya  revisión  se  trata,  o hubiere  participado  dentro  del  proceso,  o  sea  cónyuge o  compañero   o   compañera  permanente  o  pariente  dentro  del  cuarto  grado  consaguinidad  o  civil,  o  segundo  de afinidad, del funcionario que dictó la  providencia    a   revisar.   (Subrayas   fuera   del  texto).   

La  Sala  de  manera reiterada y pacífica ha  sostenido  que  dicha  causal  opera  sólo  cuando  se  trata  de una verdadera  participación   del  funcionario  dentro  de  la  actuación,  entendida  como:  la   intervención   con   entidad   suficiente  para  comprometer   su   imparcialidad   y   su  criterio1.   

Lo  que impone evaluar en el caso en concreto  cuál  es  el  conocimiento que del plenario tuvo el funcionario en el trascurso  del  trámite  que  tuvo  a  su  cargo  y  estudiar  sí con las labores por él  adelantadas  comprometió  o  emitió  concepto  con  las  cuales  se  pueda ver  comprometida su imparcialidad.   

De  cara  a  lo  anterior,  se observa que el  doctor  CARLOS  HÉCTOR  TAMAYO  MEDINA  fungió efectivamente como Juez Segundo  Penal  del  Circuito de Bogotá y estuvo a cargo de la audiencia de formulación  de  acusación  y  el  inicio  del  juicio  oral, sin embargo, en tales estadios  procesales,  se  cumplió  por  su  parte  con  una  labor  formal conforme a lo  establecido  en  la  Ley  906 de 2004, pues presidió cada una de las audiencias  correspondientes,  pero  no  tuvo  un  conocimiento  preciso  del  fondo  de  la  discusión  relativa  a  la  responsabilidad  del  implicado,  la cual es el eje  central  del  recurso  de  apelación  interpuesto por la defensa y que ahora le  correspondería  conocer  en  su  calidad  de  Magistrado  de Tribunal Superior.   

Recuérdese  que  en  el  sistema  penal  con  tendencia  acusatoria  implementado  en  el país, el epicentro de la discusión  sobre  la  culpabilidad  o  inocencia  de  una  persona se da en la audiencia de  juicio  oral, en la cual priman los principios de concentración, contradicción  e  inmediación  y  es allí donde realmente se esgrimen todos los argumentos en  apoyo  de  una u otra teoría del caso, lo que conlleva ahí sí a una verdadera  participación  por  parte  del  juez,  aunque  no  haya eventualmente llegado a  proferir decisión de fondo.   

Si por el contrario, el trámite que se dio es  de  carácter formal -como correr traslados o dar el uso de la palabra-, ello en  criterio  de la Sala no es excusa para separar del conocimiento de un proceso al  juez  competente,  pues  como se ha sentado en la amplia jurisprudencia que esta  Corporación  la  declaratoria  de impedimento es un excepción a la obligación  de  los  encargados  de  administrar  justicia  de  impartirla  y  que obedece a  causales   taxativamente   contempladas   en   el   ordenamiento   jurídico  no  admitiéndose  en  consecuencia  extensiones analógicas, que como en este caso,  no   revisten   relevancia   de  acuerdo  con  la  necesidad  de  garantizar  la  imparcialidad en el ejercicio de la función judicial.   

De  allí que se concluya que las actividades  adelantadas  por  el  ahora Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de  Bogota,  no  significaron una participación esencial en el trámite del proceso  en  la  medida  en  que  no  quedó  comprometida  ni  su  participación  ni su  criterio.   

Conforme a lo dicho en precedencia sin que se  den  los  presupuestos  exigidos  por  la causal invocada por el Magistrado para  declararse  impedido,  se  tiene  por infundado el motivo alegado para separarse  del conocimiento del proceso .   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la    Corte    Suprema    de   Justicia   en   Sala   de   Casación  Penal,   

RESUELVE:  

DECLARAR INFUNDADO el impedimento manifestado  por  el  doctor  Carlos  Héctor  Tamayo Medina, Magistrado de la Sala Penal del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá.   

Devuélvanse  de inmediato las diligencias al  Tribunal de origen.   

Contra   este  auto  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese y cúmplase,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ                                          ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARIA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                                               AUGUSTO    J.   IBAÑEZ  GUZMÁN   

                   

   JORGE LUIS  QUINTERO  MILANÉS                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Radicado 19300, auto del 7 de mayo de 2002.     

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