29348(12-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 29348  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No.57   

Bogotá, D. C., doce (12) de marzo de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

Entra  la  Sala  a examinar si se reúnen los  requisitos  de  orden  legal  y  formal  para  admitir  la  demanda de revisión  presentada  por  quien  dice  actuar en nombre de ÁLVARO IVÁN FLÓREZ OSPINA y  LIBARDO  SAAVEDRA  PATIÑO, condenados como coautores penalmente responsables de  la   conducta   punible   de   hurto   calificado   y  agravado  mediante  sentencia proferida por el Juzgado  Primero  Promiscuo  Municipal  con  Funciones de Conocimiento de Jamundí (Valle  del Cauca) y confirmada por el Tribunal Superior de Cali.   

ANTECEDENTES  

1.    Mediante  providencia  de fecha 5 de marzo de 2007, la Sala Penal del Tribunal Superior de  Cali  confirmó  en  lo  que  fue objeto de impugnación el fallo de fecha 26 de  enero  de  2007,  dictado  por  el  Juzgado  Primero  Promiscuo con Funciones de  Conocimiento  de  Jamundí,  mediante  el  cual  ÁLVARO  IVÁN FLÓREZ OSPINA y  LIBARDO  SAAVEDRA  PATIÑO  fueron  condenados  como co-autores responsables del  delito  de  hurto  calificado  y  agravado,  de  acuerdo  con hechos que fueron descritos por el ad quem de la  siguiente manera:   

“El  día  16 de noviembre [de 2006], a las  18:30,  se informó a los policiales que en el sector conocido como la Balastera  [municipio  de  Dagua,  Valle  del  Cauca],  el vehículo de placas SET-240, que  transportaba  aceite  de girasol, estaba siendo objeto de hurto por parte de los  señores  ÁLVARO IVÁN FLÓREZ OSPINA y LIBARDO SAAVEDRA PATIÑO. En efecto, se  encontró  a  las  19:28  horas  el  carro  con  una manguera conectada sobre la  válvula  de descarga, llenando dos (2) tinas de cincuenta y cinco (55) galones,  y  se  encontraron  dos tinas más llenas. Violentaron el sello de seguridad del  rodante, con el que sale del puerto de Buenaventura.   

”La  total  cantidad  de elementos hurtados  ascendía      a      330      galones      avaluados      en     $1’840.457.   El   total   de  la  carga  transportada era de 350.000 galones aproximadamente”.   

2.   Juan  Carlos  Castillo  Gutiérrez,  quien manifestó actuar como defensor de confianza de los  sentenciados  en  dicho  proceso,  presentó  ante  el Tribunal Superior de Cali  demanda de revisión en contra de la decisión en comento.   

3.   El  Tribunal  Superior  de  Cali  dispuso  remitir las diligencias a la Corte, tras considerar  que  ésta  era  la autoridad competente para conocer de la demanda de revisión  interpuesta,  de conformidad con lo establecido en el numeral 2 del artículo 32  de la ley 906 de 2004.   

La secretaría del Tribunal no sólo remitió  la  demanda  interpuesta  por  Juan  Carlos Castillo Gutiérrez, sino además la  carpeta  de  la  actuación  que se adelantó en contra de ÁLVARO IVÁN FLÓREZ  OSPINA y LIBARDO SAAVEDRA PATIÑO.   

CONSIDERACIONES  

1.  Tal  como lo ha  precisado   la   Sala   en  pretérita  oportunidad1,   la  acción  de  revisión  prevista  en  la  ley 906 de 2004 conserva en términos generales una estructura  similar a la contemplada en la ley 600 de 2000.   

Por ejemplo, tanto en el ordenamiento procesal  anterior  (artículo  221  de  la  ley  600 de 2000) como en el que ha entrado a  regir  de  manera  gradual  y sucesiva en los distintos distritos judiciales del  país  (artículo  193  de  la  ley  906  de  2004),  la  revisión  podrá  ser  interpuesta  por cualquiera de los que intervinieron en la actuación materia de  la   acción,  siempre  y  cuando  ostenten  interés  jurídico  y  hayan  sido  legalmente reconocidos dentro de la misma.   

Adicionalmente, la respectiva disposición del  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal  establece  que  la  acción podrá ser  promovida  directamente  si  quien ha intervenido en el proceso fuere abogado en  ejercicio,   pero,   “[e]n  los  demás  casos,  se  requerirá       poder       especial       para      el      efecto”.   

Lo    anterior   obedece   a   la  consagración  normativa  de  una  reiterada    y   pacífica   línea   jurisprudencial  desarrollada  por  la  Corte,  según  la  cual  la  revisión  es  autónoma  e  independiente  del  proceso  por  el cual a ésta se acude, pues con la misma lo  que  se  pretende  es   remover  la  firmeza de cosa juzgada que reviste la  decisión  ejecutoriada  que le puso fin a la actuación, y, por lo tanto, si el  condenado  que  interpone  de manera directa la acción no es un profesional del  derecho,  o  si  cualquier  persona que actúe en su nombre carece de un mandato  especial   y   suficiente   para   ello,  no  tendrá  legitimación    para    la   proposición  de  dicho  trámite. En efecto:   

“De  conformidad  con  el artículo 221 del  estatuto  procesal [ley 600 de 2000], el sentenciado se encuentra facultado para  promover  la  acción  de  revisión contra un fallo adverso a sus intereses, lo  cual  no  significa  que, si carece de la calidad de abogado titulado legalmente  autorizado  para  ejercer  la  profesión, se halle legitimado para presentar la  demanda,   pues  de  conformidad  con  el  artículo  127  ejusdem  ‘para  los  fines  de  su  defensa  el  sindicado  deberá  contar con la asistencia de un abogado escogido por él o de  oficio’.   

“Obedece esta limitante a que la acción de  revisión  corresponde  a una actividad posterior a la culminación del proceso,  que  comprende  la  elaboración del libelo según precisos requisitos formales,  la  invocación  de concretas causales legales, el correcto señalamiento de los  fundamentos  jurídicos  y fácticos, la relación de las pruebas que se aportan  para  demostrar los hechos básicos de la petición y una adecuada sustentación  compatible  con  la  naturaleza  de  la  causal  que se invoca, todo lo cual es,  evidentemente,  materia  de  especiales  conocimientos jurídicos, como igual se  exige  en  casación […], pues el hecho de no haberse contemplado expresamente  para  la revisión, como sí lo estaba en el Decreto 2700 de 1991 (art. 233), no  puede  entenderse  que  dicha  exigencia hubiera dejado de regir, ya que a estos  efectos  el inciso último del artículo 127 del estatuto procesal establece que  ‘[e]n  todo  caso  si  el  sindicado  fuere abogado titulado y estuviere autorizado legalmente para ejercer  la  profesión, podrá de manera expresa aceptar y ejercer su propia defensa sin  necesidad  de  apoderado’,  significando,  entonces,  contrario  sensu,  que  en caso de no contar con dicha  calidad,  siempre  deberá  estar  asistido por quien si la tenga”2.   

2.  En el asunto que  centra  la  atención  de  la  Sala,  Juan  Carlos Castillo Gutiérrez carece de  legitimidad  para promover la acción de revisión en representación de ÁLVARO  IVÁN  FLÓREZ  OSPINA  y  LIBARDO  SAAVEDRA  PATIÑO,  como quiera que, una vez  revisado  el  expediente,  no  aparece  que estos últimos le hayan conferido un  mandato  especial para ello, tal como lo exige el artículo 193 de la ley 906 de  2004.   

A  su vez, el hecho de que el demandante haya  manifestado  que  asistió  técnicamente a los condenados, o que la secretaría  del  Tribunal  Superior  de  Cali  (por razones que no se alcanzan a comprender)  haya  remitido  junto  con la solicitud de revisión la carpeta de la actuación  procesal  que allí se adelantó (en la cual se aprecia que Juan Carlos Castillo  Gutiérrez  sí  actuó  en  calidad  de defensor), de ninguna manera subsana la  pretermisión  en  comento,  ya que, como se adujo en precedencia, la acción de  revisión  constituye  una  acción autónoma e independiente del proceso dentro  del   cual   se   busca   derrumbar   la  firmeza  de  la  decisión  definitiva  adoptada.   

3.  En consecuencia,  la  Sala  no  admitirá  por  falta  de  legitimación  la  demanda de revisión  presentada por Juan Carlos Castillo Gutiérrez.   

Así  mismo,  ordenará  la  devolución  del  expediente  seguido en contra de ÁLVARO IVÁN FLÓREZ OSPINA y LIBARDO SAAVEDRA  PATIÑO  por  la conducta punible de hurto calificado y  agravado  a  la  secretaría  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Cali.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.  NO  ADMITIR  por  falta  de  legitimación  la  demanda  de  revisión  presentada por Juan Carlos  Castillo Gutiérrez.   

2.  DEVOLVER  a  la  secretaría  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Cali la actuación  procesal  adelantada  en  contra  de  ÁLVARO  IVÁN  FLÓREZ  OSPINA  y LIBARDO  SAAVEDRA  PATIÑO  por  el delito de hurto calificado y  agravado.   

Contra esta providencia, procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                 MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE L.   

Permiso  

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

                                                                                          

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

Permiso  

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

Permiso  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Cf. auto de 5 de mayo de 2006, radicación 25485.   

2  Autos de 20 de agosto de 2002, radicación 18807, y 19 de mayo de  2004, radicación 22002.     

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