29124(13-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29124  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                        Magistrado Ponente:   

                                                DR. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                        Aprobado Acta No. 28   

Bogotá,  D.C.,  trece  (13)  de  febrero  de dos mil ocho  (2008)   

VISTOS:  

De  conformidad  con  los  artículos  56  y  siguientes  de  la  Ley  906  de  2004 se pronuncia la Sala sobre el impedimento  expresado  por  la  doctora  Margarita  Rosa  Cortés  Velasco, en su calidad de  Conjuez  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Pereira, para conocer en  segunda  instancia  el  recurso  elevado  por  la  defensa  de GUILLERMO GARCÍA  MONTOYA  dentro  del  proceso  que  se  le  adelanta  por el delito de ejercicio  ilícito de actividad monopolística y arbitrio rentístico.   

ANTECEDENTES  

1.    Por  hechos  informados  a la  Fiscalía  32 Seccional de Belén de Umbría el 6 de abril de 2006, relacionados  con  la  presunta  comercialización ilegal de chance en ese municipio así como  la  realización  de apuestas clandestinas, se efectuó diligencia de registro y  allanamiento  el 21 de abril del mismo año a las 9:40 de la noche -previa orden  expedida  por  la  Fiscalía el día 7 del mismo mes y año- al inmueble ubicado  en  la  calle 5 No. 11-28, lugar donde se incautaron algunas evidencias y se dio  captura  al señor GUILLERMO GARCÍA MONTOYA, quien posteriormente fue dejado en  libertad al no proceder en su contra la detención preventiva.   

El  Juez  Segundo  Penal Municipal de Pereira  celebró  el  30  de  abril  de  2006  audiencia  de  control de legalidad de la  diligencia   de  registro  y  allanamiento  y  la  halló  ajustada  a  la  ley.   

2.   El 17 de julio de 2007 la Fiscalía  32  Seccional  de  Belén  de  Umbría  presentó  escrito  de acusación contra  Guillermo  García  Montoya  como  presunto  autor  responsable  del  delito  de  Ejercicio     Ilícito     de     Actividad     Monopolística     y    Arbitrio  Rentístico.   

3. Al ser trasladado temporalmente el Juzgado  Promiscuo    del   Circuito   de   Quinchía   al   municipio   de   Belén   de  Umbría1  – puesto que  se  declaró fundado impedimento manifestado por el Juzgado Único Promiscuo del  Circuito  de  Belén de Umbría- éste avocó conocimiento de las diligencias el  28   de  agosto  de  2007,  celebrándose  el  21  de  septiembre  audiencia  de  formulación  de acusación. En dicha audiencia la defensa propuso la nulidad de  la  actuación  con  sustento  en  el  artículo  457  de  la  Ley  906 de 2007,  argumentando  entre  otros  en  la  ilegalidad  de  la  diligencia de registro y  allanamiento  realizada  en  horas de la noche el día 21 de abril de 2006, así  como  la  ausencia  del  implicado  en  la  audiencia  de legalización de dicho  procedimiento   cuando   el  artículo  237  del  mismo  estatuto  la  requiere.   

Dicha    petición    fue    despachada  desfavorablemente,  ante lo cual el apoderado interpuso recurso de reposición y  en  subsidio  de  apelación;  en  el primero se negó, mientras se concedió el  segundo    en    el   efecto   suspensivo   ante   el   Tribunal   Superior   de  Pereira.   

4. Remitido el expediente al Tribunal Superior  de  Pereira  y  correspondiéndole  conocer el recurso a la Sala Penal compuesta  por  los  doctores  IVANOV ARTEAGA GUZMÁN, JORGE ARTURO CASTAÑO DUQUE y LEONEL  ROGELES  MORENO,  mediante  proveído  del  28  de  noviembre  de  2007  de esta  Corporación2,  se declaró fundado el impedimento por ellos manifestado al haber  conocido  con anterioridad acción de tutela con ocasión de la misma actuación  y haberse pronunciado sobre el tema objeto de alzada.   

5.   Una   vez  sorteados  los  respectivos  conjueces,  la doctora Margarita Rosa Cortés Velasco, tomó posesión del cargo  el  12  de  diciembre de 2007 y el 21 de enero de 2008 se declaró impedida para  conocer  del  recurso,  esgrimiendo  que:  “en días  pasados,      el      doctor     RIOS     BEDOYA3  pidió  mi opinión sobre la  legalidad  de  los allanamientos practicados fuera del horario establecido en el  artículo   225.1   del   código  de  procedimiento  penal.  Mi  respuesta  fue  contundente  sobre  la ilegalidad de tal actuación, explicándole que cuando no  se  presentara  alguna  de  las  circunstancias excepcionales consagradas por la  misma   norma,   tal   allanamiento   carecería   de  legalidad.”   

Agrega  que  como sobre el puntual tema de la  controversia   manifestó  su  opinión  al  defensor,  debe  ser  retirada  del  conocimiento del asunto.   

Conforme  a  lo  anterior  por auto del 21 de  enero  de  2008,  se  remitieron las diligencias a esta Corporación para que se  decida sobre el impedimento planteado.   

CONSIDERACIONES:  

Concerniendo  a  la  Corte  en  virtud de los  artículos  57  y  341  de  la  Ley 906 de 2004 y en los términos precisados en  providencias  de  abril 20 (Rad. 23542) y julio 13 de 2005 (Rad. 23878), decidir  sobre  el  impedimento  manifestado por un Magistrado de un Tribunal de Distrito  del  cual  la  Corporación  es  su  superior  jerárquico, o lo que es ahora su  equivalente   un   Conjuez  de  Tribunal  Superior,  decide  la  Sala  sobre  el  mismo.   

La  causal  esgrimida  por  la  Conjuez  se  contempla en el numeral 4 del artículo 56 de la Ley 906 de 2004:   

4.  Que  el  funcionario  judicial haya sido  apoderado  o  defensor de alguna de las partes, o sea o haya sido contraparte de  cualquiera   de   ellos,   o  haya  dado  consejo  o  manifestado   su  opinión  sobre  el  asunto  materia  del  proceso. (Subrayas fuera del texto).   

La  Sala  de  manera reiterada y pacífica ha  sostenido  que  la opinión  constitutiva de la causal impediente citada es  aquella  que  hace  el funcionario judicial por fuera del proceso, sin que quepa  en  ella  la  expresada en el ejercicio de sus funciones o en cumplimiento de su  deber4  con  excepción  del  evento  en  que  sea él mismo quien “haya  dictado la providencia cuya revisión se trata”.    

De antaño se ha precisado también que no es  cualquier   opinión   por   ligera   y  superficial5   la   que   da  lugar  a  la  separación  del  juez del conocimiento de un asunto, sino preponderantemente la  que  por  su  naturaleza  y  entidad  llega  a comprometer la imparcialidad y su  ponderación  por  constituir  un  acto  de prejuzgamiento sobre el hecho que le  corresponde decidir.   

En  tanto  que  las  opiniones  surgidas  del  ejercicio  funcional  y  de los deberes emanados de la actividad funcional no se  erigen  en  motivo de impedimento, tampoco lo serán aquellas que guardan alguna  relación  con  asuntos  sometidos  con posterioridad a su conocimiento bajo los  supuestos  de  que  ellos  ofrecerían  una  visión  anticipada de los mismos y  afectarían  su  independencia  de  análisis,  cuando no están referidas a sus  aspectos sustanciales.   

Así    ha    precisado    la   Sala   al  respecto:   

“(…) la Corte ha  sostenido  que  la ley, al consagrar dicha causal de impedimento, no autoriza la  separación  del  proceso  a  quien haya brindado cualquier opinión, sino sólo  aquella  que  por  su  naturaleza  pueda  comprometer  los  fines  que  pretende  proteger,  esto  es,  la  imparcialidad  de la administración de justicia, como  cuando  ya  se ha emitido un criterio serio y razonado sobre el asunto que ahora  debe  revisar.6   

De  lo  anterior se desprende que la opinión  emitida  por  el juez o funcionario correspondiente relacionado con el tema o la  materia  sometida  a  su consideración no compromete ab initio su imparcialidad  ni  amerita  su  separación  del proceso, así provenga -como en el caso- de la  manifestación  realizada  al  defensor sobre la legalidad de las diligencias de  allanamiento  y  registro,  que  si  bien  sí  se  erige  como  el  eje  de  la  controversia  creada  en  razón  del  recurso  de  apelación,  no  se  observa  comprometa  de  entrada  la  decisión  que  habría  de  tomar en su calidad de  Conjuez,   puesto  que  simplemente  expuso  su  punto  de  vista  jurídico  al  respecto.   

Lo sustancial, ha dicho la Sala7,   es   lo  esencial  y  más  importante  de una cosa; en asuntos jurídicos, se identifica  con  el  fondo  de  la  pretensión  o de la relación jurídico material que se  debate.  Se  entiende  que  la opinión es vinculante  cuando  el  funcionario  judicial  que  la emitió queda unido, atado o sujeto a  ella,  de  modo que en adelante no puede ignorarla o modificarla sin incurrir en  contradicción.8          (Subrayas fuera del texto)   

Fue  como,  si  bien es cierto la funcionaria  expresó  su  opinión  acerca de la ilegalidad de los allanamientos practicados  fuera  del  horario  contemplado  en  el artículo 225 de C. de P.P., ella misma  aceptó  circunstancias  excepcionales  a la mentada regla, lo que constituye la  apreciación  que  de  la  norma en cita tiene como profesional del derecho, sin  que   de   alguna   manera  constituya  prejuzgamiento;   dado  que  de  su  manifestación   de  impedimento  no  se  desprende  que  el  apelante  le  haya  consultado  específicamente  el  caso de su cliente requiriéndole su concepto,  sino  que  a  modo  de  interrogante  como colega indagó por su perspectiva del  tema,  la  cual  no  fue  definitiva  o  en térmicos de la cita antes trascrita  “vinculante”, pues no se  vislumbra  de  manera  alguna cómo haya comprometido su decisión en el proceso  concreto.   

Es así un hecho totalmente ajeno el que fuera  el  defensor  quien  le  hubiese  consultado  sobre el tema jurídico, pues pudo  haber  sido  cualquier  otra persona o colega quien le preguntara sobre el mismo  tópico;   claro   está,   diferente   hubiese  sido  si  ella  conociendo  las  circunstancias  especificas  del caso hubiera afirmado la ilegalidad o legalidad  de  la  actuación -lo cual no se desprende de la manifestación de impedimento-  puesto   que   allí   efectivamente  la  parcialidad  estaría  presente,  pues  anticipadamente   habría   tomado  partida  dentro  del  asunto  en  cuestión.   

El fin de las declaraciones de impedimentos es  preservar  la  imparcialidad del funcionario y no coartar su criterio jurídico,  pues  se reconoce que ello hace parte de la formación intelectual indispensable  de   cada   persona,   más   aún   cuando   está   envestido   de  facultades  jurisdiccionales.   

La Sala observa entonces, que la declaración  de  impedimento  es  equivocada  porque  como  se  anotó  con  anterioridad, la  opinión  que  dio  no  tiene  la  trascendencia  suficiente para comprometer su  imparcialidad  y  decir  que  de  manera  anticipada ya tomó partido dentro del  proceso,  pues sólo al evaluar los argumentos presentados por el apelante junto  con   los   aspectos   fácticos  de  la  diligencia  atacada  podrá  tomar  la  determinación   que   con  su  sabiduría  y  acogiéndose  a  la  ley  resulta  procedente.   

Conforme a lo dicho en precedencia sin que se  den  los  presupuestos  exigidos  por  la  causal  invocada  por la Conjuez para  declararse  impedida,  se  tiene  por infundado el motivo alegado para separarse  del  conocimiento  del  proceso en razón de la impugnación impetrada contra la  negativa de nulidad.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la    Corte    Suprema    de   Justicia   en   Sala   de   Casación  Penal,   

RESUELVE:  

DECLARAR INFUNDADO el impedimento manifestado  por  la  doctora  Margarita  Rosa Cortés, Conjuez de la Sala Penal del Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Pereira.   

Devuélvanse  de inmediato las diligencias al  Tribunal de origen.   

Contra   este  auto  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese y cúmplase,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO        GÓMEZ  QUINTERO                MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO        J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                   JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                                       

       YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

Permiso  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1  Resolución  No. 203 de 24 de agosto de 2007 dictada por el Consejo Seccional de  la Judicatura de Risaralda   

2   Radicado 28661.   

3  Defensor del señor Guillermo García Montoya   

4 Auto  1º de diciembre de 1987, Rad. 2386.   

5 Auto  20 de octubre de 1992, Rad. 7899.   

6 Auto  del 19 de Febrero de 2007, Rad. 25045.   

7 Auto  de 13 de julio de 2005,  Rad. 23840.   

8 Auto  del 7 de marzo de 2007, Rad. 26853.     

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