29123(20-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29123  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobada Acta N° 033  

                     

Bogotá,  D.  C.,  miércoles,  veinte  (20)  de  febrero  de     dos     mil     ocho            (2008).   

VISTOS:  

          Resuelve  la Sala el recurso de apelación presentado por la defensa  contra  la  providencia del Tribunal Superior de Bucaramanga, de 11 de diciembre  de  2007,  conforme  la  cual  negó una solicitud de cesación de procedimiento  presentada  a  favor  de  Rodolfo  Morales  Aguirre,  en  contra de quien existe  resolución   acusatoria   como   posible  coautor  responsable  del  delito  de  concierto   para   delinquir   agravado.   

ANTECEDENTES:   

1.  Actividades  investigativas  adelantadas por la Policía Nacional de Santander permitieron el  4  de  marzo  de 2004 a la Fiscalía General de la Nación, abrir investigación  penal  para  determinar  los  responsables de diferentes delitos ocurridos en el  área de Barrancabermeja, ejecutados por bandas paramilitares.   

2. En el curso de la  investigación  se  determinó  que Rodolfo Morales Aguirre posiblemente era uno  de los miembros de la organización armada ilegal.   

          3.   Luego   de   adelantada   la   etapa  instructiva  y  ordenado  el cierre de la investigación la Fiscalía General de  la  Nación,  mediante  providencia de 11 de marzo de 2005 profirió resolución  acusatoria  contra  Rodolfo  Morales  Aguirre  por  el  delito  de  concierto   para   delinquir   agravado,  decisión  que  al ser apelada fue confirmada mediante interlocutorio del 1° de  junio de 2005.   

4.  La  etapa  del  juicio    correspondió    al    Juzgado   Primero   Penal   del   Circuito   de  Barrancabermeja1,  autoridad  que  por  vencimiento  de  términos dejó en libertad  provisional a los procesados.   

5. El 24 de enero de  2007  el  procesado Rodolfo Morales Aguirre presentó una solicitud de cesación  de    procedimiento    aduciendo   que   se   había   desmovilizado2, razón por la  cual  era  acreedor  a los beneficios establecidos en las leyes 418 de 1997, 782  de 2002 y 975 de 2005.   

6. Documentalmente  se  sustenta la solicitud de cesación de procedimiento así: (i) copia del auto  de  libertad  provisional  proferido  por  el  Juzgado 1° Penal del Circuito de  Barrancabermeja,  de  9 de marzo de 2006; y (ii) listado de personas privadas de  la libertad acreditadas como miembros de los grupos paramilitares.   

7.  El  juzgado de  conocimiento  remitió  el  proceso  a  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de  Bucaramanga,  la  que  mediante auto de 11 de diciembre de 2007 dispuso negar la  petición   de   cesación  de  procedimiento.  Para  tomar  tal  determinación  señaló:   

7.1.  El  Estado  colombiano  ha  hecho  esfuerzos  para  lograr  la  paz y recuperar la seguridad  pública.   

7.2.  Las  leyes  expedidas  con  tal  propósito  benefician  a  quienes  han  realizado  delitos  políticos.   

7.3. El delito por  el  cual está acusado el peticionario no hace parte de aquellos que posibilitan  ordenar la cesación de procedimiento.   

8. Inconforme con la  negativa  judicial  de  cesar  procedimiento  el  apoderado  de  Rodolfo Morales  Aguirre  presentó  recurso  de  apelación, el cual sustentó en los siguientes  términos:   

8.1.  La decisión  del  Tribunal  se  apoya  en  la  línea  jurisprudencial de la Corte Suprema de  Justicia  que  desconoce  la vigencia temporal del artículo 71 de la Ley 975 de  2005,  disposición que en todo caso debe ser aplicada por mandato del principio  de favorabilidad.   

8.2. Igualmente, las  sentencias  de inconstitucionalidad producen efectos hacia el futuro, razón por  la  cual  los beneficios que hubiese previsto la ley declarada inexequible deben  concederse.   

8.3. Todas aquellas  conductas  punibles  realizadas  antes  del  18  de  mayo  de  2006, fecha de la  sentencia  C-370 que declaró inexequible el artículo 71 de la Ley 975 de 2005,  quedan  bajo  los  efectos  de la ley más favorable y en consecuencia deben ser  consideradas como delitos políticos.   

8.4. Solicitó que  se  revocara  lo  resuelto  por  el  Tribunal  y  se  dispusiera la cesación de  procedimiento por el delito de extorsión.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

1.  La  Corte  es  competente  para  resolver  los recursos de apelación contra las decisiones que  toman    en   primera   instancia   los   Tribunales   Superiores   (Ley  600  de  2000,  artículo  75-3  y Ley 906 de 2004, artículo  32-3)  y  en  los  asuntos  regulados  por  la Ley 782 de 2002, artículo 24, su  trámite es preferencial.   

2.  Sea lo primero  señalar  que  el  catálogo  de  delitos  respecto de los cuales los Tribunales  están   autorizados   para  decretar  la  cesación  de  procedimiento  aparece  taxativamente  señalado en la ley. De acuerdo con las previsiones de Ley 782 de  2002  y  el  artículo  69  de  la  Ley 975 de 2005, solo es posible declarar la  cesación  de  procedimiento  a  favor  de  las personas que sean investigadas o  estén acusadas por los siguientes delitos:   

a).    Delitos    políticos3. Se entienden  por  tales  de acuerdo con reiterada y pacíficas jurisprudencia y doctrina, los  consagrados   bajo  la  denominación  “de  los  delitos  contra  el  régimen  constitucional y legal” (Código Penal, Título XVIII);   

b).  Los  delitos  conexos  con  los delitos  políticos4;   

c). Concierto para delinquir en los términos  del   inciso   primero   del   artículo   340   del  Código  Penal5;   

d).  Utilización  ilegal  de  uniformes  e  insignias,   artículo   436   del   Código  Penal6;   

e). Instigación a delinquir en los términos  del   inciso   primero   del   artículo   348   del  Código  Penal7;   

f). Fabricación, tráfico y porte de armas y  municiones,   artículo   365   del  Código  Penal8.   

3.  Es de advertir  que  en  todo  caso  quedan  excluidos  de  cualquier beneficio quienes realicen  conductas  constitutivas  de  actos atroces de ferocidad o barbarie, terrorismo,  secuestro,  genocidio,  homicidio  cometido  fuera  de  combate o colocando a la  víctima   en   estado   de   indefensión  (Ley  782  de  2002,  artículo  19,  modificatorio del artículo 50 de la Ley 418 de 1997).   

4.  El  listado de  delitos   respecto   de   los   cuales  es  posible  decretar  la  cesación  de  procedimiento  por  los Tribunales Superiores, y de los Fiscales Delegados en su  caso, es la fuente directa de competencia para tal instancia.   

5.  En el presente  asunto   el   Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  ha  negado  la  cesación  de  procedimiento  peticionada  a  favor  de  una  persona  acusada por concierto         para        delinquir        agravado.   

6.  El concierto    para   delinquir   agravado  (Código   Penal,   artículo  340  inciso  2°)  ni  las  conductas  delictivas  desplegadas  en  virtud  de  la asociación criminal, hacen parte de los delitos  políticos  y menos pueden ser señaladas como conexas de los mismos9.   

7.   Cuando  el  legislador  señaló en el artículo 71 de la Ley 975 de 2005 que la conducta de  concierto     para     delinquir     ejecutada  por  los miembros de los grupos paramilitares constituía  una        modalidad       del       punible       denominado       sedición,     ignoró     postulados  constitucionales,  los  derechos de las víctimas y la teoría del delito que se  ha  desarrollado  para  sistematizar  y  diferenciar  el  contenido  de punibles  comunes    respecto   de  delitos    políticos10,   amén  de  desconocer  el  debido  proceso  aplicable a las formalidades que se deben respetar y cumplir en  el    trámite   de   aprobación   de   una   ley11.   

8.  Si  bien  el  legislador  tiene  un  amplio margen de configuración legal, en todo caso no le  está  permitido  abandonar  los  postulados constitucionales ni los compromisos  internacionales  del  Estado  colombiano,  de  donde  se  tiene  que  lo  que es  delito  común  jamás puede  migrar     a    la    calificación    de    delito  político.  Tampoco puede el Congreso de la República  en  dicha  tarea  pasar  por  alto  el  contenido  ontológico  de las conductas  prohibidas  pues  si  ello se permitiera quedaría autorizado para calificar los  delitos  de  lesa  humanidad  como   simple   daño   en   bien  ajeno, por ejemplo.   

9.  Una  ley  que  pretenda   llevar   a   la   impunidad  graves  atentados  contra  los  derechos  fundamentales   y  que  deja  en  el  completo  desamparo  a  las  víctimas  es  inexistente  y  no  puede  producir  efectos  de  ninguna naturaleza, resultando  imperativo  para  los  jueces  inaplicarla y hacer prevalecer el plexo normativo  superior.   

10. Esta postura de  la  Sala  constituye  un  desarrollo  concreto  de la jurisprudencia de la Corte  Interamericana  de  Derechos Humanos, toda vez que dicho Tribunal ha considerado  que son   

inadmisibles las disposiciones de amnistía,  las  disposiciones  de  prescripción  y  el  establecimiento  de excluyentes de  responsabilidad  que  pretendan  impedir  la  investigación  y  sanción de los  responsables  de  las  violaciones  graves de los derechos humanos tales como la  tortura,   las   ejecuciones   sumarias,   extralegales   o  arbitrarias  y  las  desapariciones   forzadas,  todas  ellas  prohibidas  por  contravenir  derechos  inderogables   reconocidos   por   el  Derecho  Internacional  de  los  Derechos  Humanos12.   

11.   Cuando  un  Tribunal  Superior  procede  de  acuerdo  con  la competencia que le confiere el  artículo  24 de la Ley 782 de 2002 (reformatorio del artículo 60 de la Ley 418  de  1997),  puede válidamente declarar la cesación de procedimiento por hechos  que    correspondan    a    los    tipos    penales    señalados   supra, destacándose que entre los mismos  no    figura    el    concierto    para   delinquir  agravado13.   

12.  En el presente  asunto  se  tiene  que  la resolución acusatoria proferida en contra de Rodolfo  Morales  Aguirre se refiere a los delitos de concierto  para          delinquir,          terrorismo       y      homicidio   agravado,  de  donde  resulta  evidente  que  tales punibles no hacen parte de la lista de conductas delictivas  señaladas  expresa  y taxativamente en la Ley 782 de 2002 como beneficiarias de  la cesación de procedimiento.   

13.  Dado  que  la  providencia  impugnada  se  ajusta a la hermenéutica más correcta que se pueda  dar  a  Ley  782  de  2002  y normas concordantes, la Corte la confirmará en su  integridad.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1°.  CONFIRMAR  el  auto  de  11  de  diciembre  de  2007  proferido  por  el  Tribunal  Superior de  Bucaramanga   dentro   del  proceso  seguido  contra  Rodolfo  Morales  Aguirre.   

            

2°.  ADVERTIR que  contra esta providencia no proceden recursos.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO                                             MARIA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                 JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                               JULIO   ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

  JAVIER  ZAPATA  ORTIZ     

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.    

1  La  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, resolvió un conflicto  negativo  de  competencias  entre  los  Juzgados  Primero  Penal del Circuito de  Barrancabermeja  y  el  Segundo  Penal del Circuito Especializado de Bucaramanga  mediante  auto  de 19 de enero de 2006, atribuyendo la competencia al primero de  los  nombrados.  Tal  decisión  fue  ratificada  mediante  providencia de 12 de  septiembre de 2006, radicación 25947.   

2  El  procesado  insistió  en  su  petición  mediante  escrito  de  27  de  junio de  2007.   

3 Ley  782  de  2002,  artículo  19,  modificatorio  del artículo 50 de la Ley 418 de  1997,  en  concordancia con el artículo 24 de la Ley 782 de 2002, modificatorio  del artículo 60 de la Ley 418 de 1997.   

4 Ley  418  de  1997,  artículo  55,  parágrafo  y  Ley  782  de  2002, artículo 19,  modificatorio del artículo 56 de la Ley 418 de 1997.   

5 Ley  975 de 2005, artículo 69.   

6 Ley  975 de 2005, artículo 69.   

7 Ley  975 de 2005, artículo 69.   

8 Ley  975 de 2005, artículo 69.   

9 Con  detalle  véase  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, auto de  segunda instancia, 11 de julio de 2007, radicación 26945.   

10 Así  quedó  expresado  por la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, en  auto  de  segunda  instancia,  de  11  de  julio  de  2007,  radicación  26945.   

11  Corte Constitucional, sentencia C-370/06.   

12  Corte   Interamericana   de  Derechos  Humanos,  Caso  Barrios  Altos  versus Perú, sentencia de 14 de marzo  de 2001, (http://www.corteidh.or.cr/casos.cfm).   

13 El  asunto  es tan claro que el Gobierno Nacional, con el propósito de permitir que  los   miembros   de   las  AUC  puedan  ser  favorecidos  con  la  cesación  de  procedimiento  prevista en la Ley 782 de 2002 y el artículo 69 de la Ley 975 de  2005,  ha  presentado a consideración del Congreso de la República un proyecto  de  Ley  conforme  el cual se señala que “los miembros rasos pertenecientes a  los  grupos  armados organizados al margen de la ley a quienes no se les imputen  otras  conductas  delictivas”  serán  considerados como autores del delito de  concierto  para  delinquir  simple.  Cfr.  Gaceta del  Congreso  N°  391,  «Proyecto  de  Ley  67  de 2007  –Senado–      y      84      –Cámara–, por medio  del  cual  se  modifica  el  artículo  340  del  Código Penal y se adiciona el  artículo  69  de la Ley 975 de 2005», Bogotá, 16 de  agosto de 2007.     

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