29043(15-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29043  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.  YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N°119  

Bogotá,  D.C.,  mayo quince (15) de dos mil  ocho (2008).   

V    I   S   T   O  S   

Decide  la  Sala  el  recurso de reposición  interpuesto  por  la defensora  del requerido en extradición  Álvaro  García  Giraldo  en  contra  del  auto  fechado 9 de abril de 2008 que negó la  práctica de pruebas.   

EL  RECURSO  

1.   La   impugnante  inicia  el  memorial  resumiendo   los   antecedentes  y  las  consideraciones  de  esta  Corporación  consignadas  en  la  providencia  del  pasado  9  de  abril   para negar la  práctica de las pruebas solicitadas.   

          2.  Sostiene  que,  si bien es cierto son evidentes las limitaciones  legales  que  tiene  esta  Corporación  durante  el  trámite de  la   extradición,   considera  que  por  ser el máximo Tribunal  en   

materia   penal,   debe   consultar   las  obligaciones  nacionales  e  internacionales en materia de justicia dentro de un  Estado Social de Derecho como el nuestro.     

De manera más concreta señala que mas allá  de  los  requisitos  legalmente  establecidos para esta clase de trámites, debe  estudiarse  la  obligación  constitucional de persecución del delito que guía  la  institución de la extradición y, por eso, como en este caso la víctima es  un  nacional  colombiano  y el delito ocurrió en el territorio patrio debe  operar la justicia doméstica.    

3.  Por  lo  anterior,  se  debe  revisar la  decisión  de negar la práctica de los medios de prueba que buscan verificar la  nacionalidad  de  la  víctima, para determinar si el Estado colombiano tiene la  obligación  de  no  extraditar  y,  en su lugar, proceder a la represión   mediante  la intervención de la Fiscalía General de la Nación, a menos que se  considere  probada dicha situación con la documentación allegada por el Estado  requirente.   

Agrega  que  tras un concepto favorable a la  extradición  y  su  efectivización,  la obligación de administrar justicia en  Colombia  será  una   expectativa  formal  por  la  escasa  posibilidad de  retorno  al  país;  además,   la eventual vulneración al principio de no  ser procesado dos veces por el mismo hecho.   

4.  Apoyada  en  la   jurisprudencia  constitucional  insiste  en  que se envíen los oficios con destino a la Oficina  del   Alto  Comisionado  para  la  Paz  con  el  fin  de  que  se  verifique  la  existencia    de   los    diálogos   con  el  grupo insurgente  Ejército de   

Liberación   Nacional   tendientes  a  la  consecución  de la Paz,   porque de existir  esas conversaciones  es  evidente  que  no  procedería  la extradición debido a que la Paz tiene un  doble carácter fundamental de derecho-obligación.     

Pide  la  revocatoria de la decisión objeto  del  recurso  y   que  se  disponga el decreto y práctica de los medios de  prueba solicitados.   

CONSIDERACIONES DE LA  CORTE  

1.  De  conformidad con lo dispuesto en el  artículo  500  de  la  Ley   906  de  2004   ante  el vencimiento del  traslado  a  las  partes  para que soliciten las pruebas que estimen necesarias,  sigue  la  apertura  a  pruebas  de  la  actuación,  a fin de practicar las que  hubiesen  sido  solicitadas  y  las que a juicio de la Corte sean indispensables  para  emitir  concepto  sobre  el pedido de extradición.  Tal derrotero no  significa  inexorablemente  que toda solicitud de pruebas conlleve su práctica,  puesto  que  la  Sala  está  obligada a sopesar la conducencia de las mismas en  punto  a la verificación de las condiciones para la concesión, el cumplimiento  de  los  requisitos  formales  y el aporte cabal de la documentación requerida,  conforme  a  lo dispuesto en los artículos  493, 494  y 495 de la Ley  906 de 2004.   

2.  El   concepto   que   le    compete     emitir   a   la  Corte,  en  torno  a  la   procedencia   de   la   extradición   de   quien   es  requerido para   

comparecer  ante  autoridades extranjeras, y  que  obviamente  condiciona  la  práctica  de  pruebas durante el trámite, con  arreglo  a  lo  normado  en  el  artículo  502  ibídem,  se  circunscribe a la  verificación  de  la validez formal de la documentación allegada por el Estado  requirente  a  través  del  Ejecutivo  nacional;  la  plena  identidad entre la  persona  procesada en el extranjero y la capturada con fines de extradición; el  principio  de la doble incriminación, que implica la equivalencia del cargo con  la  conducta  tipificada  como  delito  en  Colombia, siempre que se reprima con  sanción  privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años y  que  no se trate de delito político o de opinión; que la providencia proferida  por  autoridades  extranjeras  sea una sentencia o al menos equivalga en nuestro  sistema  penal  a  una  resolución  de acusación; y, cuando fuere del caso, el  cumplimiento de lo dispuesto por tratados públicos.   

Implica  lo  anterior,  que las pretensiones  probatorias   deben  corresponder  a  pruebas  eficaces,  pertinentes,  útiles,  necesarias  y  conducentes,  en punto a los fundamentos que concierne a la Corte  analizar,  pues  de  lo  contrario  ésta  no  tiene  otra  disyuntiva que la de  disponer  su  rechazo,  conforme a la autorización que, con criterio general en  materia  de pruebas, establecen los artículos 373 y 375 de la ley 906 del 2004,  como  quiera  que  no puede supeditarse la disposición de su recaudo a la   consideración  unilateral  de  alguno  de  los  intervinientes  en el trámite,  acerca de la necesidad de tales pedidos.   

3. Ninguna razón nueva entrega la recurrente  para  que  la  Corte  reponga el auto del pasado 9 de abril, mediante el cual se  negó  la  práctica   de las pruebas  solicitadas, pues en punto a la  reposición  se  dedica  a  insistir  básicamente  en  los  mismos temas que se  analizaron  en  la providencia objeto del recurso, sin adicionar sustancialmente  la  información  ni los argumentos expuestos en aquella ocasión que induzcan a  la Sala a recoger el criterio plasmado con anterioridad.   

En efecto la defensora tanto en el memorial  mediante  el  cual  solicitó  pruebas dentro del respectivo traslado como en el  escrito  de impugnación, presentó argumentaciones similares cuando manifestó,  entre  otras  cosas,  que  se  requería  establecer  si la víctima José Yesid  Ceballos  es   ciudadano colombiano, para decidir si nuestro país tiene la  obligación  de  no  extraditar  y,  en su lugar, proceder a la represión   mediante  la intervención de la Fiscalía General de la Nación porque conforme  a  lo  consignado  en  la  Convención  Internacional contra la toma de rehenes,  adoptada  por  la  Asamblea  General de la Naciones Unidas el 17 de diciembre de  1979,  la  República  de  Colombia  debe tener un fuerte interés en ejercer su  jurisdicción penal sobre este tipo de actos punibles.   

             Con  relación  al  envío  de  los  oficios  dirigidos a la  oficina   del   Alto   Comisionado  para  la  Paz  tendientes  a  establecer  si  existen   diálogos  con  el  grupo  insurgente  Ejército  de  Liberación  Nacional,   cuál la posición  de las partes y cuál el estado actual  de  los  mismos,   en  los   términos    del   artículo    502    de   la  Ley 906 de 2004  resulta   evidente   que   no   es   uno   de  los  aspectos    sobre    los    cuales    debe     pronunciarse   esta     Corporación    para     conceptuar  sobre  la  extradición,  como se expresó en el auto recurrido y lo acepta la defensora en  el escrito de impugnación.   

            4.  De  otra  parte la Convención Internacional contra la toma de  rehenes,  adoptada  por  la  Asamblea  General  de  la  Naciones Unidas el 17 de  diciembre  de  1979,  aprobada  por  Colombia mediante la Ley 837 de 2003, de la  cual   es  signatario  y la ratificó el país requirente,  expresa en  su preámbulo, entre otras cosas, que los Estados partes:    

            

(…)  

“Considerando que la toma de rehenes es un  delito   que  preocupa  gravemente  a  la  comunidad  internacional  y  que,  en  conformidad  con  las disposiciones de esta Convención, toda persona que cometa  dicho    delito    deberá    ser    sometida    a    juicio    o    sujeta    a  extradición”.   

           El artículo  5  de  la  mencionada  Convención  dispone,  que  cada  Estado  parte  adoptará  las  medidas  que  sean  necesarias para establecer su  jurisdicción   sobre   los   delitos   previstos  en  el  artículo  1  que  se  cometan:   

           (…)   

d) respecto de un rehén que sea nacional de  ese Estado, si éste último lo considera apropiado.   

         

          Para  este caso de lo afirmado por Manuel Ortega,  Agente   Especial  de  la Oficina  Federal de Investigaciones (FBI), y lo consignado  en  la  acusación  formal  No.  07-290  dictada el 26 de Octubre de 2007 por la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito de Colombia,  se  desprende    que   la   víctima  José  Yesid  Ceballos  es  un  ciudadano  naturalizado   en   los   Estados  Unidos,  además  de  tener  la  nacionalidad  colombiana,   lo   cual  significa  que  al  país  requirente   le  asiste  legitimación   e  interés  para  solicitar  la  extradición  de  Álvaro  García Giraldo.   

         

          5.   Conforme  a  lo  dispuesto por  el artículo 14 de la  Ley  599  del 2000 y lo dicho por la jurisprudencia, para determinar el lugar de  la  ocurrencia  de  la  conducta  punible el legislador acogió la teoría de la  ubicuidad al señalar que:     

“…la   conducta  punible  se  entiende  realizada     “en     el      lugar     donde     se   desarrolló   total   o  parcialmente  la  acción”  o  “donde  se  produjo   o   debió   producirse  el  resultado”1.   

          Por  su  parte  el  artículo  10  numeral 4 de  la Convención  Internacional  contra la toma de rehenes amplía dicho concepto al disponer que.   

          (…)   

“4.  A  los fines de la extradición entre  Estados  Partes,  se  considerará  que  los delitos previstos en el artículo 1   

se  han  cometido no sólo en el lugar donde  ocurrieron  sino también en el territorio de los Estados obligados a establecer  su jurisdicción de acuerdo con el párrafo 1 del artículo 5”.   

          Precisado  lo  anterior  se  encuentra que si bien  la conducta  punible  de  toma de rehenes endilgada al solicitado en extradición ocurrió en  territorio  colombiano,  más exactamente en la noche del 13 de agosto de 2004 o  alrededor  de  esa  fecha, en la zona rural del municipio de Salento, cerca a la  casa  de  la  víctima,  en  Circasia,  también  es  verdad  que sus efectos se  proyectaron al país requirente, por las siguientes razones:   

          En  primer  lugar,  la  víctima  José  Yesid Ceballos es ciudadano  naturalizado  en  los  Estados  Unidos  de  América; en segundo lugar,  la  esposa  del  señor  Ceballos  debió recurrir a un préstamo hipotecario en una  institución   financiera  colombiana  para  pagar  el  rescate  de  $11.000.000  dólares  exigidos  por  los  captores,  suma  ésta  que  fue cancelada con los  pagos   de la pensión de la víctima transferidos desde los Estados Unidos  a  las  cuentas de la pareja en instituciones financieras colombianas; en tercer  lugar,  como  según la acusación formal No. 07-290 dictada el 26 de octubre de  2007,  el  delito  endilgado al solicitado ocurrió fuera de la jurisdicción de  algún  estado  o  distrito en particular del país requirente, es decir, dentro  de  la  República  de  Colombia,  de  conformidad con el Título 18 del Código  Federal   de   los   Estados  Unidos,  Sección  3238,  tiene  competencia   para    conocer    el   caso   la   jurisdicción   del    Tribunal   Federal    de    Primera   instancia   de   los  Estados  Unidos para  el  Distrito de Columbia, lo cual  significa   

que  se  aplica  lo  consignado en el citado  artículo  10  numeral  4 de la Convención Internacional sobre toma de rehenes,  que  remite  al  artículo  5 ibidem; y, en cuarto lugar, la Corte comentando el  artículo 35 de la Carta Política, dijo que:      

“…Repárese  que la norma Constitucional  se  refiere  sin  matizaciones a “delitos cometidos en el exterior”, de modo  que  la  realización  puede  ser  total  o  parcialmente  cumplida fuera de los  límites       territoriales      patrios…”2.   

          6.                         De  lo  expuesto  se tiene que no  resultan  conducentes,  pertinentes,  ni  útiles  los  medios  de  conocimiento sobre los  cuales  insiste  la defensa, y como consecuencia, se mantendrá en su integridad  el auto recurrido.   

          A  mérito  de  lo  expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

R E S U E L V E :  

1.  NO  REPONER  el  auto  del 9 de abril  de 2008 mediante el cual se negó la práctica de las  pruebas  solicitadas  por la defensa del ciudadano Álvaro García Giraldo   requerido en extradición.   

2.   Para  los  fines  previstos  en el  inciso  último  del  artículo  500  de  la  ley  906  de  2004,  permanezca la  actuación en la Secretaría por el término de cinco (5) días.   

Notifíquese y cúmplase,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                   ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS    AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                           YESID RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                             JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

    

1   Corte   Suprema  de  Justicia,  Sentencia del 29 de junio de 2005, radicación  23.106.   

2   Corte    Suprema   de   Justicia,   auto del 25 de abril de 2001, radicación 16.708.     

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