28983(16-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 28983  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado  acta Nº   093   

Bogotá,  D. C., dieciséis (16) de abril de  dos mil ocho (2008).   

V    I   S   T   O  S   

La  Corte  resuelve  la solicitud de pruebas  elevada  en  el  trámite  de extradición del ciudadano colombiano ANGELMIRO CÁCERES GARCÍA.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.   El  Gobierno  de  la  República  Argentina,  mediante  Nota Verbal número 176  del 4 de diciembre de 2007 a  través  de  su  Embajada en Colombia, solicitó formalmente la extradición del  ciudadano     colombiano     ANGELMIRO     CÁCERES  GARCÍA.   

2.     Mediante    oficio   número  OFI07-36550-DIJ-0100  del  11   de  diciembre  de  2007,  el Ministerio del  Interior  y  de  Justicia,  luego  de  considerar  perfeccionado  el expediente,  remitió   la  documentación  relacionada  con  la  solicitud  de  extradición  presentada,   demandando   de    la   Sala   el   respectivo  concepto.   

3.  Corrido el traslado de que trata el  inciso  primero  del  artículo  500  del  Código  de  Procedimiento  Penal, la  defensora  del  solicitado  en  extradición,  en  escrito presentado dentro del  término  legal,  pide  a  la  Corte  que  se  tenga  como  medios de prueba los  siguientes documentos:   

3.1.  Que se oficie al Estado requirente  con  el  fin  de que concrete el tipo penal o los tipos penales sobre los cuales  “se  debe  extraditar  a  mi  defendido”,   puesto   que   en   la   documentación   se  “habla    de   una   cantidad   de   conductas   punibles”,  pero que en su oportunidad demostrará que Cáceres García no  las cometió.   

3.2.   Que  se  oficie  al DAS para que  informe  si  para  la  fecha  en  que ocurrieron los hechos por el cual Cáceres  García  es  solicitado  en  extradición,  éste se encontraba en la República  Argentina.   

3.3.   Que  se  oficie  al  DAS y a las  autoridades  de  inteligencia  con el fin de que aporten las órdenes de trabajo  de  las  interceptaciones  telefónicas,  en  tanto  que  pretende establecer su  legalidad.   

3.4.   Y,  que  se  oficie  al  Estado  requirente  con el fin de constatar, en grado de certeza, cuál fue la sustancia  incautada  a  su  representado,  puesto  que en los documentos se indica que fue  cocaína  y  éxtasis.  Anota  que dicha prueba es importante por cuanto que con  ella  se  protege  “el  derecho  fundamental  de  la  defensa   e   incluso  de  la  misma  libertad  de  la  persona  privada  de  la  misma”.   

CONSIDERACIONES   DE   LA  CORTE   

1.  En  la  medida  en que en este asunto el  trámite  de  extradición  es  por  la  solicitud  elevada  por  la  República  Argentina,  evento  en  el  cual, como lo conceptuó el Ministerio de Relaciones  Exteriores,  se  debe  regir  por  la Convención sobre Extradición suscrita en  Montevideo  el 25 de diciembre de 1933, aprobada por la Ley 74 de 1935,  la  actividad  probatoria debe estar dirigida a verificar los presupuestos sobre los  cuales  la  Corte  debe  fundar  el concepto de extradición, es decir, si en el  diligenciamiento  obra  copia  autenticada de la orden de detención emanada por  el  juez  competente,   una  relación  de  los  hechos, copia de las leyes  aplicables  al caso y los datos personales que permitan identificar al individuo  reclamado.   

Por  consiguiente,  lo  concerniente  a  la  aducción  y  práctica  de  pruebas,  como  se anunció, se rige por las reglas  generales  que establecen la admisibilidad por razón de su conducencia, como se  ha  venido resolviendo por la Corte, lo que significa que serán inadmitidos los  medios  de convicción que no conduzcan a evidenciar o a enervar los fundamentos  del  concepto  o  los  que  versen sobre hechos notoriamente impertinentes y los  manifiestamente superfluos.   

2. De acuerdo con los anteriores parámetros,  las  pruebas  solicitadas  por  la  defensa  serán  negadas por impertinentes e  inconducentes.   

En  efecto,  en lo atinente a probanza,  según  la  cual,  se  oficie  a  través  de  la  vía  diplomática  al Estado  requirente  con  el  fin de que “concrete”  los  tipos  penales  sobre  los  cuales  la Sala debe fundar el  concepto  de  extradición, resulta superflua, en la medida en que es a la Corte  a  la  que  le  corresponde evaluar tales aspectos con base en la documentación  remitida y dentro del marco de la competencia asignada por la ley.   

Respecto  a la prueba referida que se oficie  al  DAS  con el fin de que informe si para la fecha en que ocurrieron los hechos  y  por  los  cuales se está juzgado a Cáceres García en el Juzgado de Zamora,  provincia  de  Buenos  Aires,  éste  se  encontraba en la República Argentina,  resulta  impertinente  frente  al trámite de extradición, habida cuenta que la  Corte  no  actúa como juez de juzgamiento, ni puede reemplazar en su autonomía  y  soberanía  al  juez extranjero, por lo que en este trámite no tienen cabida  cuestionamientos relativos a la autoría y responsabilidad.   

Frente  al tema en discusión, como lo tiene  dicho  la jurisprudencia de la Sala, “la extradición  no  corresponde  a  la  noción  de  un  proceso judicial en el que se juzgue la  conducta  de  aquél  a  quien se reclama en extradición, sino que obedece a un  instrumento  de cooperación internacional previsto normativamente (Convención,  Tratado,  Convenio,  Acuerdo,  Constitución  o  ley,  según  el  caso), con la  finalidad  de evitar la evasión de la acción de la justicia por parte de quien  ha  realizado  comportamientos  delictivos escondiéndose en el territorio sobre  el  cual  carecen  de competencia las autoridades jurisdiccionales que solicitan  su  presencia,  y  pueda  responder  personalmente  por  los  cargos  que le son  imputados  y  por  los  cuales  se  le  convocó  a  juicio criminal.   

“Debido a ello, en  su  trámite  no tienen cabida cuestionamientos relativos a la validez o mérito  de  la  prueba recaudada por las autoridades extranjeras sobre la ocurrencia del  hecho,    el    lugar    de   su   realización   (en  principio),  la  forma de participación o el grado de  responsabilidad  del encausado; la normatividad que prohíbe y sanciona el hecho  delictivo;  la  calificación  jurídica  correspondiente;  la  competencia  del  órgano  jurisdicente; la validez del trámite en el cual se le acusa; o la pena  que  le  correspondería  purgar  para  el  caso  de  ser  declarado  penalmente  responsable;   pues  tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita  exclusiva  y  excluyente   de  las  autoridades  del  país  que  eleva  la  solicitud,  y  su  postulación  o controversia debe hacerse al interior del respectivo proceso con  recurso  a  los  instrumentos dialécticos que prevea la legislación del estado  que  formula  el pedido”.1   

En esas condiciones, no interesa al trámite  si  el  procesado se encontraba o no en el República Argentina en la época por  el cual se le está juzgando en ese país.   

De   la   misma  manera,  tampoco  resulta  pertinente  y  conducente  para  con  la actividad probatoria, por cuanto que no  constituye   el   escenario   natural  para  discutir  si  las  interceptaciones  telefónicas  cumplen  con los presupuestos que condicionan su validez, en tanto  que  dicha  petición  se  debe elevar ante el juez de Buenos Aires, quien es el  funcionario competente para dirimir dicha controversia.   

Por   último,  tampoco  se  ordenará  la  petición  que  se  requiera  al Estado solicitante para que aclare cuál fue la  sustancia  estupefaciente  incautada,  toda  vez  que el trámite cuenta con los  datos   suficientes  para  dilucidar  dicho  asunto  al  momento  de  emitir  el  correspondiente concepto.   

En  consecuencia,  se  negarán  las pruebas  solicitadas por la defensa.   

3.   En  esas  condiciones, conforme lo  dispone  el último inciso del artículo 500 del Código de Procedimiento Penal,  una  vez  cobre  ejecutoria la presente providencia, se correrá traslado por el  término  de  5  días  para que las partes, si lo estiman a bien, presenten las  alegaciones respectivas.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.          NEGAR  la práctica de las pruebas pedidas  por  la  defensora  del  ciudadano  ALGEMIRO  CÁCERES  GARCÍA, solicitado en extradición.   

2.     Ejecutoriada   la   presente  providencia,  conforme  lo dispone el artículo 500 del Código de Procedimiento  Penal,  córrase  traslado  de  5  días,  para  que  las  partes, si lo estiman  conveniente, presenten alegaciones.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  Concepto del 8 de agosto de 2000.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *