28909(20-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28909   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                    

                            Magistrado Ponente:   

                               Dr.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 33   

          Bogotá, D.C., veinte de febrero de dos mil ocho.   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la demanda de revisión instaurada a  nombre  del condenado PEDRO NEL POPAYÁN NARVÁEZ, contra la sentencia proferida  por  un  extinto Juez Regional de Cali el 30 de septiembre de 1998, y confirmada  en  segunda instancia por el también extinto Tribunal Nacional el 4 de marzo de  1999,  por  cuyo  medio  el  demandante  quedó condenado a la pena principal de  treinta  (30) años prisión y multa de 120 salarios mínimos mensuales, y a las  accesorias  de inhabilitación de derechos y funciones públicas por el término  de  10  años  y  suspensión  de  la  patria potestad por 15 años, al hallarlo  penalmente  responsable,  a  título  de  coautor,  de  los delitos de secuestro  extorsivo,  porte ilegal de armas de defensa personal, utilización de uniformes  de uso privativo de las fuerzas armadas y homicidio.   

  ANTECEDENTES   DEL  CASO   

         La  síntesis  que  de  los  hechos  hizo  el  juzgador  de segunda  instancia, es del siguiente tenor:   

         

“Los hechos informados en esta actuación  procesal  hacen  referencia  al  secuestro  y  posterior asesinato del ciudadano  ISNARDO  IBO  ANDRADE  ESTRELLA,  quien  el  6 de agosto de 1992, fue retenido y  ocultado  en  la  zona boscosa del municipio de San Lorenzo <Nariño>. Los  delincuentes  exigieron  la  suma de cincuenta millones de pesos por el rescate;  luego  de  una  conciliación con los parientes de la víctima, la decrecieron a  veinte  millones, los cuales recibieron en efectivo, y  cuando  esperaban  la  liberación, de repente reclamaron otro diez. Denunciaron  lo  ocurrido  ante  el  DAS,  allí  se  puso en ejecución un plan de captura y  rescate  simultáneo,  pero  el  resultado  en  verdad fue sorprendente, pues la  patrulla  fue  descubierta  por  uno  de  los criminales que salió a recibir el  dinero,  lo  cual  motivó  un intercambio de disparos. En la refriega murió el  detective  Juan  Marcelo Moncayo Salazar; también se conoció que Luis Narváez  Iles  fue  herido  y  según su padre, después murió ahogado al cruzar el rio.   

“Por  medio de labores de inteligencia se  logró  la  captura de Mercedes Socorro Ortiz, Álvaro José Gómez, Emel Darío  Andrade,  Delfín  Vargas,  PEDRO  NEL  POPAYÁN, Manuel Calvache Rivera, Camilo  Calvache  Rivera,  Miralda  Calvache  Rivera,  Hermes  Andra  Calvache y Adriana  Esther   Obando   Lasso.   Estos  confesaron  su  participación  en  los  actos  criminales,   aunque  la  calificaron  bajo  la  causal  de  amenaza  contra  la  vida”.    

         Por  tales  hechos,  al  ahora  demandante  en  revisión PEDRO NEL  POPAYÁN  NARVÁEZ, se le llamó a juicio como  coautor  de  los  delitos  de  secuestro  extorsivo,  homicidio agravado, porte ilegal de  armas  de  defensa personal y uso de prendas de dotación de la fuerza pública,  y   mediante  fallo  de  septiembre  30  de  1998 se le  declaró  penalmente responsable de dichas   conductas,  imponiéndole         las         penas  arriba        especificadas,       según  sentencia  proferida  por un Juez  Regional    de    Cali,    fallo    que    consultado   ante   el   Tribunal     Nacional,    fue objeto de confirmación.   

LA DEMANDA  

         

         La  acción  de  revisión se promueve al  amparo  de  las  causales  3a.  y  6a.  del artículo  192    de  la  Ley  906  de 2004, esto es, bajo la  consideración  de  que  con  posterioridad  a  la  sentencia surgieron hechos y  pruebas  nuevos  no  conocidos  al  tiempo de los debates que establecen  la  inocencia  del  condenado; y se  demuestra   que  el  fallo  objeto  de  pedimento  de  revisión  se  fundamentó,  en  todo  o en parte, en prueba falsa, cuyo    sustento    se    resume   en   los   siguientes  puntos:   

         Alega  el  demandante  que a su representado se le condenó sin que  existiera   prueba  material  o  testimonial  de  su  participación  directa  o  indirecta  en  el  delito.  Se sabe, agrega, por el dicho de los agentes del DAS  que  el  28  de  octubre  de 1992 hubo un intercambio de disparos, pero nunca se  aportó,  ni se informó sobre el número de vainillas o proyectiles encontrados  en el lugar para confirmar su dicho.   

         Dice  que  la  muerte  del detective Marcelo Moncayo ocurrió a 500  metros  de  donde  se  encontraba  su  representado  por invitación de Lucho ó  Rubio,   lo   cual   descarta   que   el   mismo   hubiese  participado  en  los  disparos.   

         Tampoco   se   allegó   al  proceso  dictamen  de  medicina  legal  demostrativo  de  que  el  proyectil  que  acabó con la vida de Marcelo Moncayo  proviniera  de  un  arma  diferente  a la que portaban los mismos detectives del  DAS,   pues   existe   la  posibilidad  de  un  fuego  amigo  entre  los  mismos  agentes.   

         Sostiene  que  el  fallador nunca reparó en las manifestaciones de  los    testigos,    entre   ellos,   Mercedes   Ortiz   Bisbicus,   cuyas  declaraciones  no  fueron  espontáneas sino el fruto de las  “torturas”  inferidas  por  los  detectives del  DAS,  y  precisamente  gracias  a  ello  fue que se obtuvo la vinculación de su  representado,  pues  dijo que PEDRO NEL POPAYÁN acompañó a su esposo al sitio  donde  ocurrieron los hechos, lo cual no concuerda con la realidad, pero además  ella  nunca  atestiguó  sobre la participación de su cliente en el secuestro o  el homicidio investigado.   

         Tampoco  en las confesiones suministradas por los integrantes de la  banda,  se  involucró  o  mencionó  a su cliente como partícipe en la empresa  criminal.            Además,  dentro  del  proceso  obra prueba documental de todos los  desafueros cometidos por los detectives del DAS.   

         

         Entonces, como  no  existe  prueba  que  involucre  a PEDRO NEL POPAYÁN NARVÁEZ en los delitos  juzgados,  surge claro para el apoderado que se cometió una injusticia, además  de  que  su representado no tuvo la oportunidad de ejercer una adecuada defensa,  porque  las  notificaciones de los fallos fueron dirigidas a la población de El  Tambo Cauca, y no a la ciudad de El Tambo, Nariño.   

         

         A   continuación  enuncia  la  prueba  nueva que aporta para  demostrar  la  inocencia  de  su  representado,  en el siguiente orden:   

         a)  Certificación  expedida por los Directores Seccionales del DAS  de  Nariño  y  Putumayo,  en  las  cuales  se  suministran  los  nombre  de los  funcionarios  que participaron en el operativo de rescate del señor Ibo Isnardo  Andrade  Estrella, dentro de los cuales no se halla el  del  señor  Héctor León Castillo Ponce, quien para la época de los hechos se  desempeñaba  como  director  de  una  de  las  seccionales,  y quien dijo haber  reconocido  a  su  representado  como  la  persona que se presentó a recibir el  dinero  en  el  lugar  donde  sucedieron  los  hechos, afirmación que es falsa,  porque,  de  un  lado,  el testigo no participó en el operativo, y de otro, los  que  sí  participaron  en  él, dijeron que quienes se presentaron a recibir el  dinero estaban encapuchados.   

     

         b)  Declaración  jurada rendida ante el Juez Sexto Civil Municipal  de  Popayán  por  el  señor  Omar  Narváez  Iles, quien para la época de los  hechos  estaba  casado  con  Mercedes  Ortiz Bisbicus, dando fe de que PEDRO NEL  POPAYÁN  NARVÁEZ  no participó en la empresa criminal de la que hizo parte el  testigo,   y   que   por   lo   tanto   es   inocente  de  todo  lo  que  se  le  imputa.   

        c)  Declaración  jurada  rendida  ante  el  Juez  Sexto Civil del  Circuito   de   Pasto   por   la  señora  Mercedes  Ortiz  Bisbicus,  en  la  cual da cuenta de los atropellos a que fue sometida por  los  miembros  del cuerpo investigativo para obtener sus declaraciones, y de las  que  ella  misma  manifiesta que no recuerda qué dijo en esa época, lo cual se  entiende      porque      ellas      no     fueron     espontáneas.                   

         

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

        De  manera  reiterada  ha venido sosteniendo esta Sala de la Corte  que  por  constituir  la  acción de revisión un ataque contra la solidez de la  cosa  juzgada,  no  sólo  debe  someterse  a las taxativas causales que para su  prosperidad  indica  el  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal, sino  que  además  requiere  del  aporte  de  medios  de  prueba serios, procedentes,  idóneos  y con suficiente grado de credibilidad y trascendencia para conducir a  la                rectifi­ca­ción  del  error  que  se  le  adjudica a la providencia atacada, superando en ella la  injusticia  que el actor le adjudica.   

         

        En  el  caso presente, el actor acude a  las      causales      3ª     y     6ª   del  artículo  192 de la Ley 906 de 2004, que se corresponden con las causales 3ª y  5ª  del  artículo  220  de  la  Ley 600 de 2000, la  primera  alusiva  al  surgimiento  de  hechos  nuevos  o pruebas no conocidas al  tiempo  de  los  debates  que  establezcan  la  inocencia  del  condenado  o  su  inimputabilidad,     y,    la    segunda,    relativa    a    la    demostración  de  que el fallo objeto  del    pedimento   de   revisión   se   fundamentó   en   prueba   falsa.   No  obstante,  al  cotejar  la demanda y el contenido de  los  fallos  de  instancia,  desde  un principio se observa que el planteamiento  propuesto  ahora por el accionante ya había sido objeto de amplia discusión en  las  instancias, lo que de bulto entra a contradecir su formulación al interior  de  la  causal  tercera,  pues  nada  tiene  de  novedad  lo  ahora expuesto, en  relación  con  lo que fue objeto y centro del superado debate probatorio;  y  en  cuanto  a  la causal 5ª  (6ª  de  la  Ley  906  de  2004),  la demanda no se  acompaña  de aquella necesaria decisión que declare  la   existencia  de  la  prueba  falsa  en  que  se  fundamentó la condena.   

          En  efecto,  frente  a  la causal tercera, ha sido dicho por la Sala  que  corresponde al actor demostrar no sólo el surgimiento de los hechos nuevos  o  pruebas  de  similar  naturaleza,  que  apunten  a acreditar la inocencia del  condenado  o  su  inimputabilidad,  sino, lo más importante, que el fallador no  tuvo  oportunidad  de  pronunciarse  sobre ellos y que de haber sido conocidos o  haber  ingresado  oportunamente  al  expediente, la solución del asunto hubiera  sido sustancialmente distinta y opuesta a la adoptada.   

          Bajo  este  marco conceptual, observa la Sala que ninguna incidencia  tiene  frente  a  lo  ya  examinado  en  las  instancias  el aporte documental y  testimonial  que hace el demandante, si en cuenta se tiene que los falladores de  instancia  derivaron  la  participación  de  PEDRO NEL POPAYÁN NARVÁEZ en los  delitos  juzgados,  principalmente  de  su  propia  confesión  de  haber estado  presente  en  el lugar donde se suscito el enfrentamiento armado con los agentes  del  DAS que ejecutaban el operativo de captura de los partícipes en la empresa  criminal  que  concurrieron  a recibir parte del dinero del rescate del entonces  secuestrado  señor  Ibo Isnardo Andrade, presencia que POPAYÁN NARVÁEZ trató  de  justificar  pretextando  su  completo  desconocimiento  de  lo  que allí se  fraguaba,  excusa  a  la que el fallador no dio crédito alguno porque el propio  procesado  había aceptado que cuando decidió acompañar a alias “Lucho” al  mencionado  lugar, éste le advirtió que estuviera atento porque en el lugar se  registraría    un    intercambio   de   disparos,   de   donde   concluyó   el  juzgador:   

“…lógica y razonadamente que PEDRO NEL  POPAYÁN  acudió al lugar referido con pleno conocimiento de lo que se trataba,  …desde  luego  en  calidad  de  verdadero  miembro  de  la empresa criminal en  cuestión…” (sentencia de primera instancia, pág. 58)   

          Argumentación  frente  a  la cual ninguna incidencia tiene el dicho  del funcionario del DAS Héctor León Castillo Ponce.   

En  segundo  lugar,  observa  la Sala que la  declaración  jurada  que  allega  el  demandante de la señora Mercedes Socorro  Ortiz  Bisbicuz,  nada  aporta  al  objeto de lo que pretende demostrar, pues la  misma  se limita a señalar que fue involucrada en el proceso en cuestión y que  allí  rindió  su  declaración,  pero  que  no recuerda pormenores del asunto.  Tampoco  sostiene,  como  lo  alega  el  demandante,  que  haya  sido sometida a  “torturas”  por  los  funcionarios del DAS que la interrogaron.   

Y  en  cuanto a la declaración del también  condenado  Omar  Narváez  Iles,  descartando  la  participación  de  PEDRO NEL  POPAYÁN  NARVÁEZ  en los hechos juzgados, debe reiterar la Sala que de acuerdo  con  la  sentencia,  la presencia del procesado en el  lugar  donde se suscitó el intercambio de disparos con los miembros de la banda  criminal  que  concurrieron a recibir parte del dinero del rescate, se dedujo de  su  propia  aceptación del hecho, y que su pretendido desconocimiento de lo que  allí   se  fraguaba  fue  una  hipótesis  descartada  con  base  en  análisis  lógico  y  razonado de lo que él mismo admitió en  su  injurada,  motivo  por  el  cual la pretendida  inocencia  aducida  por el  ahora   testigo,  lejos  está    de   constituirse   en   un   hecho   nuevo  que  no  hubiese  sido  analizado    en    las   instancias,   pues     a    lo    sumo   se   trata   de   la   invocación  extemporánea       de       un      medio   encaminado  a  fortificar  un supuesto oportunamente  desvirtuado,   con   lo  que  el  actor  pretende  impropia  e  infructuosamente  desatender  que la oportunidad de ese debate precluyó con la superación de las  instancias.   

Ahora, las alegaciones que el demandante trae  acerca  de  la  ausencia  de  prueba  para  condenar a su representado, resultan  inapropiadas  en  esta  acción especial, pues no es a expensas de cuestionar el  soporte  probatorio sobre el cual se afinca la sentencia demandada como se puede  quebrar  su  intangibilidad,  máxime  cuando no se evidencia de la nueva prueba  argüida   la   seriedad   suficiente  para  deducir  la  inocencia  pretextada.   

          La  razón  de  ser de la acción de revisión es la de subsanar los  defectos  materiales  de  aquellas  providencias  que ponen fin al proceso penal  tanto  en  la  instrucción  como  en el juicio, proferidas en contravía de una  recta  administración  de justicia, atendiendo al interés general de la verdad  y  de  la justicia como forma de garantizar una convivencia pacífica y un orden  justo  para  el  conglomerado  social.  Pero  no es un mecanismo para revisar la  legalidad  de  la  sentencia  como  sucede  con el recurso de casación, sino la  justicia  en  su  dimensión  positiva,  para  evitar  que  se  condene  a  inocentes  o  se  absuelva  a  los  responsables.   

En  realidad,  lo que el demandante busca en  este  caso  es  que se vuelva a debatir acerca de lo ya decidido definitivamente  en  las  instancias, vana aspiración porque como ya se expuso, el hecho alegado  como  coartada  por el entonces procesado no fue ajeno al proceso. Y al no tener  las  pruebas  aducidas  el  poder  de  desvirtuar el juicio de reproche recaído  sobre  el  condenado,  la  condición de res iudicata  que ampara la decisión atacada de injusta e ilegal se  alza incólume frente a los alegatos del demandante.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Rechazar   la  demanda  de  revisión  presentada  a  nombre  del  condenado PEDRO NEL POPAYÁN  NARVÁEZ, por las razones consignadas en la anterior motivación.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                           JORGE    LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                           JULIO    ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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